Todos somos ‘Amigos’

Por:  J. PierceIMG_1324

Durante la mayoría de mi experiencia laboral, me he sentido como si los jefes estuvieran esperando que yo, un hombre blanco con educación universitaria, me identificara únicamente con ellos.  Se supone que debería querer lo que quieren y creer lo que creen.  Muchos de mis empleadores anteriores a pesar de su propia experiencia como personas de color estaban dispuestos a expresar sentimientos bastantes racistas y anti-obreros y esperaban que yo estuviera de acuerdo con ellos.

Cuando se dan cuenta que me he hecho amigo de mis compañeros de color en el trabajo, por lo general les asombra. En la cafetería, hacerme amigo de Abraham, un afroamericano mayor, le hizo a Jean (la “dama de hacha” encargada de los despidos) bastante enojada.  Muy pronto, despidieron a nosotros dos en su búsqueda de romper nuestro control informal del ritmo de trabajo.

Antes de que me contrataran en el astillero de reciclaje, los jefes me preguntaron: “¿Estás seguro de que puedes trabajar bajo los órdenes de un hablante de español?  Estos chavos ni son de México. Son como Guatemaltecos! … [Insertar tonterías más racistas aquí]…” Pero sí nos hicimos amigos de todos los latinos (95% Mexicanos, por cierto) con Ted, Andy, y Chaz, bastante roja en la cara, también. Tras rechazar una “promoción” al supervisor y ganarme la confianza de mis compañeros de trabajo, la gerencia me despidió 3 meses después. Sin embargo, debido a nuestra amistad, disfrutábamos el único departamento sin un supervisor y teníamos un poco de diversión además!

“Cuando seamos una empresa más grande, y empecemos a contratar a algunos Amigos,1” bromeó el jefe de chingaderas, “Te voy a necesitar aquí para que los gestiones.”  Eventualmente contrataron a personas nuevas y les tratábamos como compañeros y no le hacíamos caso al jefe y su jerarquía.  Disfrutábamos condiciones tranquilas, ganamos chaquetas caras, y organizamos aumentos de salario y la igualdad de pago – todo por nuestra colaboración.

Ganaremos - Ottawa - Outouais IWWLo que mi tiempo en el IWW me ha enseñado es que yo también soy un “Amigo.”  Yo también soy una unidad de trabajo barata y vulnerable – algo que los jefes siempre buscan. Como un hombre blanco, tengo mejor acceso a puestos de trabajo y por lo general me tratan mejor en términos relativos. Pero si yo no juego su juego racista, me convierto rápidamente en el ‘estadounidense flojo’ que quiere más tiempo de ocio, quiere un puesto de trabajo más seguro y más significativa, y piensa que todo debe ser gratis. (Ojalá oigan cómo el IWW propone conseguirlo!) Cuando los jefes de alimentos me piden que ayude a ahorrar sus “costos de trabajo”, es un código lo cual significa que van a cortar mis horas dejando que apenas pueda pagar el alquiler. Cuando el jefe de chingaderas comienza una perorata improvisada sobre cómo “los sindicatos destruyen el país,” regaña a las personas que forman su fuerza de “trabajo”, y nos invita a esperar un futuro sombrío para nuestros hijos.

Antes de acostarse cada noche los capitalistas rezan que sigamos identificándonos con los ricos en vez de solidarizarnos con nuestros compañeros de trabajo. Quieren que sigamos el camino de la segregación racial, de la exclusión (ostensiblemente) basada en nacionalidad y estado de “ciudadanía”, y que sigamos delirios de formar parte de la clase alta.  Pero a pesar de los mejores esfuerzos de los patrones, los miembros del IWW en media docena de países exigen la identificación con las filas oprimidas del proletariado. Exigimos la construcción de vínculos a través de las líneas de color a medida que luchamos por la existencia de la nueva sociedad. Pero eso es justo lo que hacen los amigos.

Notas:

  1. En este articulo ‘Amigo’ lleva su significado común, pero también implica, para el jefe que usó la frase en inglés, “trabajadores Mexicanos de salario bajo”.

IWW Graffiti

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Hablando con jefes: ¡Mantente en el guion!

Sr. Avaricia

Escrito por: Nate Hawthorne

Traducido por: O. Portal

Como clase no tenemos nada en común con ellos pero en ocasiones necesitamos hablar con nuestros jefes. Por ejemplo, cuando deseamos confrontar a nuestros jefes necesitamos hablar con ellos. Muchos jefes parecen tener una habilidad innata para cambiar las fichas del tablero en contra nuestra y muchos trabajadores tienen el hábito de dejarles hacerlo. Pasamos tanto tiempo siguiendo sus órdenes y ellos dándonoslas que, cuando les plantamos cara, puede ser tan confuso para ellos como los es para nosotros mismos. Eso puede facilitar que el superior tome control de la conversación.Mohawk Valley

Para mantener el control de la conversación necesitamos saber lo que queremos conseguir. No podemos llegar a nuestro camino sino sabemos cuál es ese camino. En otras palabras si no tenemos un acertado plan entonces las cosas nunca saldrán como deseamos.

Tomemos, por ejemplo, que queremos confrontar a nuestro jefe sobre la decisión de mantener a un empleado trabajando hasta más tarde de lo previsto. Algunas de las respuestas que podemos recibir de su parte son: justificar la decisión (“teníamos más trabajo, alguien tenía que hacerlo”), resaltar algún otro asunto (“bueno, parece que no tienen uniformes”), tratar de hacerte sentir culpable de alguna manera (“¿hace esto después de que conseguí esa magnífica cafetera para su tiempo libre?”), desviarte a otro sitio o persona (“deberías hablar de esto en nuestra próxima reunión de equipo” o “deberías dirigirte al departamento de recursos humanos”), e incluso cuestionar tu derecho a opinar sobre el tema (“este es un tema privado entre mí y esa persona, no tiene nada que ver con usted.”) Hay otras posibles respuestas. La cuestión es que deberías prever las diferentes formas en las que el jefe podría responder y saber cómo reaccionar en cada caso.

Insomnia Cookies carta de demandas

El objetivo de contestar a la respuesta del jefe es el de volver a debatir el problema y la solución. No te desvíes. No discutas. Como mucho, reconoce algunos puntos, (“apreciamos la nueva cafetera”, “ya intentamos hablar con recursos humanos”), no dejes que cambie la dirección de la conversación como él quiera. Plantea el problema y objetivo nuevamente. “Nos hace trabajar más de lo esperado y eso nos causa problemas. ¿Podría no repetirlo?” Si intenta cambiar de tema, y de seguro lo intentará, simplemente di “esto no se trata de eso, estamos aquí para hablar del problema de trabajar más de lo previsto.” Entonces trae de vuelta el problema y lo que quieres.

El punto más importante es que nuestro problema y nuestra demanda no se discutan. No nos dejaremos convencer de que un problema en el trabajo es algo sin importancia y tampoco que nuestra demanda sea menospreciada. Estamos dejando claro que el problema es serio y estamos presentando una demanda para arreglarlo. Si es necesario, solo di “no estamos aquí para debatir con usted o para discutir otros temas. Queremos saber si dejará o no de extender las horas de los empleados o no. Eso es todo lo que queremos hablar. ¿Sí o no?”Trabajadores de Campanias Unidos - Portland IWW

Mantente en el guion y podrás cambiar el tablero contra del jefe.

 

logo del IWW

Las fronteras y la estructura del Gran Sindicato

Thomas Hagerty rueda del Gran Sindicato y las industrias - IWW

Escrito por: J. Pierce

La estructura de los Trabajaores Industriales del Mundo (IWW) es basado en sindicatos industriales – “Sindicato Industrial de los Trabajadores de Educación, Numero 620” y “Sindicato Industrial de los Trabajadores de Transporte Marítimo Numero 510” para tomar dos ejemplos. La tarea de estos sindicatos industriales es tomar poder sobre las industrias y gestionar la maquinaria de producción – sin capitalistas, banqueros, y patrones – para el bienestar de todo la poblacion.

Hay una idea que nos ayuda a apreciar la estructura del IWW, “el Gran Sindicato”, como una hoja de ruta para la nueva sociedad. Esta idea es que la nueva sociedad tendrá Industria, en lugar del Estado-nación, como la base de la administración global.america norte y mexico

El IWW tiene una ideología oculta que mediante la formación de sindicatos industriales a través de fronteras nacionales, que a pesar de estas, estaremos sustituyendo el estado-nación con el sindicato industrial cuando la nueva sociedad va tomando forma. Escritores del IWW han mencionado esto de vez en cuando, pero nunca ha llegado a las primeras páginas: Queremos borrar todas las fronteras políticas. Si la nueva sociedad se formara a lo largo de las líneas de la industria, los trabajadores del transporte de cada comunidad, por ejemplo, formarían un sindicato global. Ellos coordinarían hacia donde tendrían que ir los bienes a escala mundial, de la misma manera que lo hacen hoy. (Con la diferencia que tal vez ellos darían prioridad para enviar los bienes necesarios a los más necesitados, en lugar de enviar los bienes más triviales a los menos necesitados, como lo hace el sistema actual).

frontera en Nogales

Por ejemplo, los trabajadores agrícolas de Nogales, se coordinarían los alimentos y los trabajadores de la construcción de Nogales coordinarían su tarea tambien. Ellos se unirían entre si por la industria para sus compañeros de trabajo en las comunidades de todo el mundo y no habría mucha utilidad para entidades legales llamadas “Arizona” o “Sonora”, “Estados Unidos” o “México”, como las conocemos hoy.

En cuanto a los trabajadores de las industrias innecesarios, como los seguros y los engaños financieros, encontrarían que nadie necesita sus servicios y ellos desertarían a una industria más útil en su localidad. Esta es la estructura y objetivo del IWW.

Uno de los beneficios principales para unirse a nosotros por la industria sería la de eliminar las bases de la guerra. La nueva sociedad es menos susceptible a la guerra, ya que cada órgano administrativo tiene representantes, trabajadores, a nivel local en cada comunidad. Si un individuo inconsciente propone una guerra en contra de otra región, los representantes de cada sector en esa comunidad preguntarán, “¿Por qué deberíamos ir a la guerra en contra de nuestros compañeros de trabajo en esa región?” Por otra parte, este principio explica por qué los del IWW son muy cautelosos al reconocimiento fronteras nacionales o el uso de la frase “nacional” en nuestra organización. Finalmente nos queremos deshacernos de este concepto de división.Grand Lake Theater

Por último, la estructura del IWW es útil para imaginar la nueva sociedad. Contamos con un cuartel general y una junta ejecutiva que coordina, pero no tienen poder superior de los miembros. Todos los postulados del IWW son inmediatamente revocables. Sus oportunidades y los incentivos para la corrupción son bajos. Su poder se revisa de manera rutinaria y las oficinas se rotan periódicamente. Localmente, nuestras ramas son autónomas, pero contribuyen a la totalidad. Tenemos una convención de delegados y un referéndum general. Coordinamos a lo largo de las líneas industriales, así como a nivel regional. Tenemos comités facultados para realizar las tareas, pero también son responsables para dar cuenta de sus acciones. Estas estructuras no sólo son las formaciones naturales de la clase obrera durante levantamientos revolucionarios, también son guías a un nuevo mundo basado en la participación y la solidaridad.

 

logo del IWW

Lucía Sánchez Saornil: Periodista y poeta anarquista, miembro de Mujeres Libres

Cronista de guerra, literata, anarcosindicalista, Lucía Sánchez dedicó su vida a transformar el papel secundario de la mujer, dentro incluso de las organizaciones obreras, gestando la primera organización anarcofeminista europea: Mujeres Libres.

Escrito por D. Marín  del Periódico CNT

Lucía Sánchez colaboró con la fotoperiodista húngara Kati Horna en la revista Umbral en octubre de 1937 en un interesante articulo: “La maternidad bajo el signo de la revolución”. Un tema inquietante que hasta aquel momento jamás se había planteado en un contexto bélico. Un contexto de lucha antifascista en Europa acostumbrado a hablar de heroicidades o victorias militares y en el que destacan los adjetivos referidos a la masculinidad, a la valentía, el ardor guerrero, o el coraje. Pero las mujeres eran desde hacia siglos la parte secundaria de todas las guerras: madres, esposas o «el descanso del guerrero», es decir, una parte relegada a la retaguardia. Lucía Sánchez y sus compañeras modernizaron el panorama cultural y político de su época, y rompieron el muro del silencio de las mujeres al aparecer, reclamando su espacio, en prensa, radio y demás medios de comunicación, como lo habían hecho al aparecer en las calles plantando cara a los sublevados de julio de 1936. Este espacio público, por primera vez, habla de mujeres, educación, niños, hospitales o casas de maternidad, milicianas, y como no, de un proyecto común de futuro equitativo integrado en el contexto de la revolución española, la única hasta el momento en que la clase trabajadora autogestiono la mayoría de aspectos de la vida cotidiana. Las mujeres fueron parte intrínseca y determinante de esta transformación social.

Una de las protagonistas de esta transformación fue Lucía Sánchez (1895-1970) que tenia tras de sí una brillante trayectoria militante ligada al anarcosindicalismo y rompió su particular techo de cristal, pasando de ser una empleada de la compañía telefónica madrileña a destacar como poeta, conferenciante y periodista en el Madrid de los años treinta. Su militancia obrera la hizo frecuentar mundos hasta aquel tiempo vetados a las mujeres: reuniones nocturnas, imprentas clandestinas, plenos de sindicatos, etc. Su juventud y su carácter decidido hicieron el resto: pronto se implicó hasta el final y poco a poco se gesta en su mente la decisión de crear una organización especifica de mujeres, ya que el atraso intelectual y ético del país se revela como un lastre del que hay que librarse si se quiere avanzar hacía la igualdad. El sindicato y la misma organización libertaria son su primer lugar de batalla. La lucha por la inclusión de la mujer en el debate sindical y laboral será una de las batallas emprendidas por las muchachas que gestan la primera organización anarcofeminista europea: Mujeres Libres.

Cronista y miliciana

Lucía Sánchez fue secretaria de redacción de CNT (1933-1934) antes había publicado en Ultra, Tableros, Plural y otras revistas madrileñas de literatura, participó en la gran huelga de Telefónica y fue duramente represaliada. Este y otros motivos la obligaron a trasladarse a Valencia (1927-1931) y fue readmitida en Telefónica en 1936. Aquel año participa con su organización, la CNT, en los combates callejeros del asalto al Cuartel de la Montaña y luego partió rauda al frente de guerra donde trabajo como periodista, lo que mejor sabia hacer: escribir la crónica de la lucha obrera. Ya en Valencia escribe en Umbral donde es jefa de redacción en 1937. De la ciudad del Turia pasó a Barcelona, reclamada por la organización y realiza múltiples labores de educación y coordinación hasta que en mayo de 1938 se encarga de SIA (Solidaridad Internacional Antifascista) organización anarquista solidaria destinada a la ayuda de la población civil que proyectará su labor después de la evacuación de la población civil en territorio francés.

Lucía Sánchez también pasa la frontera y es internada en los campos de refugiados. En 1940 reside en París y más tarde en Montauban con su compañera de toda la vida América Barroso a la que había conocido en Valencia. Pasan clandestinamente a España gracias a las redes de evasión anarquistas y residen, sin papeles, en Madrid y Valencia. No legaliza su situación hasta 1954 y se ve obligada a desempeñar multitud de oficios precarios que la obligan a coartar su terrible creatividad que expresará a través del dibujo y de escritos que jamás verán la luz. Una vida truncada por la terrible represión franquista que planea siempre como una espada de Damocles sobre los militantes clandestinos. Lucía Sánchez murió en Valencia y solo algunos viejos militantes y buenos amigos conocían sus altas capacidades intelectuales y morales. Su vida discreta tuvo que ser rescatada años más tarde a partir, como no, de otras mujeres anarquistas, como Pepita Carpena, Suceso Portales, Antonia Fontanillas, Pilar Molina, Llum Quiñonero y algunas más.

Su labor más destacada es la que realiza dentro de Mujeres Libres, como explica muy bien la anarcofeminista Lola Iturbe en su libro pionero sobre las mujeres libertarias española editado en México en 1974 y que desvela por primera vez rastros y rostros de la lucha de las mujeres en el siglo XX. Mujeres Libres es una organización única en su tiempo de la que tomaran modelo otras organizaciones antifascistas y que pone en marcha multitud de escuelas de capacitación femenina, clínicas, cursillos, charlas y un largo etcétera, una labor que jamás se había emprendido en nuestro país, con uno de los indices de analfabetismo obrero, y de entre él el femenino, más altos de Europa.

Lucía Sánchez no estaba sola en esta lucha, secundan su idea la jovencísima doctora aragonesa Amparo Poch y la intelectual Mercedes Comaposada. A su alrededor se apiñan un grupo de obreras entusiastas, pero también maduras militantes de los años del plomo barcelonés en que los militantes se ven obligados a crear los grupos de defensa confederales en los cuales se implican compañeras, amigas y familiares. Todas ellas ponen en marcha una organización sin precedentes en la carca España que se abre paso ante la inquietud de la iglesia católica y del privilegio de los más cavernícolas que ven peligrar sus prerrogativas. Una organización que denuncia la doble opresión que padece la mujer. Teresa Claramunt lo había expresado a la perfección a finales del XIX: «La mujer obrera en España es la esclava del esclavo».

Ahora una publicación se suma a las que van recuperando su trayectoria vital. Después de la antología de poemas compilada por Rosa Maria Martín en 1996, ahora llega la recopilación de artículos escritos por Lucía Sánchez de la mano de Pau Martinez y Antonia Fontanillas que pacientemente los recuperó a lo largo de toda su vida y que ahora publica La Malatesta. Una buena ocasión para profundizar en la trayectoria de una mujer libre. Pasado y presente conforman parte de la utopía cotidiana que día a día se transforma en futuro posible. ¡Va por ti, Lucía!

Periódico CNT nº 417 – Marzo 2015

CNT simbolo

¿Qué hace el IWW?

Escrito por: Nate Hawthorne

Traducido por: O. PortalMobile Rail piquete

 

Se llega a ser miembro de el IWW de dos maneras. Algunas personas se afilian por la ideología y otras a causa de la actividad sindical. En las mismas líneas, el IWW realiza dos tareas principales. Primero, ayuda a trabajadores a organizarse para resolver problemas que tengan en el trabajo. Segundo, transforma a las personas. El IWW mejora las condiciones de trabajo y necesariamente radicaliza a sus simpatizantes mediante la acción colectiva y el debate. Gracias a ello los miembros ganan habilidades prácticas y confianza para realizar su tarea. Otra forma de llamar a este par de principios es: construcción de poder industrial y construcción de organizadores.

Necesitamos espacio para estos dos principios. Nuestra organización debe radicalizar a los trabajadores y también debe conseguir que personas que se sientan radicales sean más efectivos en su lucha contra los jefes y los capitalistas.IU 460 NYC IWW

En la práctica estos principios están grandemente relacionados. Por ejemplo, la campaña de los almacenes de comida en Nueva York fue puesta en marcha gracias al duro trabajo y la dedicación de un puñado de miembros del IWW. El peso de mantener y desarrollar la unión cae sobre los hombres de un pequeño porcentaje de miembros. En este aspecto opino somos parecidos a la mayoría de uniones. Construimos poder industrial mediante organizadores. Estos principios trabajan juntos.

Si bien es cierto que estos principios se sobreponen, a veces puede resultar beneficioso pensar en ellos de manera individual. Esto nos da dos formas diferentes para evaluar éxitos y establecer prioridades. Digamos que logramos conseguir estupendos contratos para 100 persones en una tienda pero no conseguimos despertar conciencia de clase en ningún miembro de esa tienda. Ahora tomemos por ejemplo que perdemos en otra campaña pero cinco personas que ya eran miembros del IWW se convierten en mejores organizadores y otros cinco nuevos se suman a la unión. La primera situación es más atractiva en caso de que nuestra prioridad sea poder industrial. La segunda resulta mejor si nuestra prioridad es desarrollar organizadores.

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Personalmente pienso que si alguien se preocupa solamente por un principio o el otro entonces el IWW puede ser el grupo equivocado para ellos, dependiendo en que industria en la que trabajen y que papel quieran desempeñar. Si alguien quiere organizar y solamente se centra en crear poder industrial, en la mayoría de los casos otras uniones logran un mejor trabajo en esa tarea. Si algún miembro quiere organizarse de forma en la cual todo esté destinado a desarrollar conciencia de clase, creo que existen grupos que lo hacen mejor que nosotros. El IWW, sin embargo, es una de las pocas uniones que lograr un balance en los dos aspectos.

Es cierto que estos dos principios son importantes, mi opinión personal es que en estos momentos el IWW debe priorizar en el desarrollo de organizadores. Esto no significa negar la importancia que significa el poder industrial ya que solo podemos desarrollar organizadores apuntando a la creación de poder industrial. Pero la realidad es que el IWW depende demasiado en miembros que se unieron con valores y habilidades ya desarrolladas. Necesitamos mejorar en la creación de organizadores, incrementar sus habilidades con el tiempo y mantenerlos. Esto es clave para construir el Gran Sindicato y finalmente eliminar el sistema de salarios.

 

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Trabajando en “El barco de la muerte”

Escrito por Kamila FontEl Barco de la Muerte - marineros calavericos

 

Debido a que este mundo está basado en necesidades inventadas, la mayoría de nosotros nos vemos obligados a trabajar o mejor dicho a ofertarnos como trabajadores, uno puede escribir un libro lleno de experiencias laborales, sin embargo hoy me limitaré solo a hablar de mis dos últimas experiencias, experiencias que curiosamente me hicieron involucrarme y vivir en el barco de la muerte.

Vamos a empezar narrando cuando trabajaba como docente en una escuela de nivel media superior, en ese entonces me encontraba en el “Tuscaloosa”, el salario era decente, y las condiciones laborales eran buenas, no podía quejarme, trabajaba tranquilamente.

Después de seis meses el Tuscaloosa me abandonó y me quedé vagando por un mes, hasta que afortunadamente me encontré con otro barco llamado “Yorikke”, aunque desde un principio yo sabía que algo no estaba bien, ya que no es normal que una escuela solicite maestros cada mes, mas al final decidí aceptar la oferta laboral pues las deudas no se hacen esperar.

Esta escuela era nivel secundaria para jóvenes de 12 a 15 años y nivel media superior de 15 a 18 años. En mi caso se me consignaron 7 grupos, 4 grupos de primer grado de secundaria, uno de segundo, uno de tercero y finalmente un grupo de segundo semestre de EMS.

Las condiciones en esta escuela eran horribles, ¿Qué tiempo libre puede tener un Maestro que tiene 7 grupos a su cargo, con 5 asignaturas diferentes a impartir? Además de que el salario era pésimo, ya que en México a los docentes se les paga por hora, (el estándar de pago por hora va de $70 a $110 pesos) en el caso de esta escuela era por día, esto lo hacen para que el docente no se dé cuenta de la burla de paga que recibe por su trabajo, el pago por día era de 300 pesos el cual si se divide por hora corresponde a $37.5.

Pero el salario en este caso viene siendo lo de menos, el “Yorikke” como todo un barco de la muerte parecía que no tenía fin, al momento de hablar de malas condiciones laborales, ya que pronto me di cuenta que no había respeto, ni valor por el esfuerzo y trabajo del docente.

Es este caso el “Yorikke” es una escuela privada en la cual lo único que vale e importa es el dinero, los directivos nos hacían inca pie de que sí el alumno había pagado su colegiatura, no importaba nada más, si éste alumno contaba con al menos un trabajo y por supuesto su comprobante de pago mensual, el alumno no podía reprobar. Pero si éste no había pagado, se tenía todo el derecho de reprobar, pues al no contar con su comprobante de pago automáticamente se pierde 30% de su calificación.

Entonces al final, un alumno que no trabajó en toda la unidad, que fue irrespetuoso y presentó mala conducta, el docente tenía que poner al menos el mínimo aprobatorio (en este caso 6), sólo porque contaba con su boleta de pago, sin embargo no conforme con esto, a veces los padres de familias iban muy molestos a ver el porqué su hijo tenía una baja calificación, y en dirección lo que hacían era solo modificar la calificación del alumno de un 6 a un 7 y/o hasta 8, sin preguntar al docente del porqué de la baja calificación del alumno.

El barco de los muertos

A mi parecer este sistema solo crea a alumnos mediocres, en la que les enseñan que el dinero lo puede todo y al final el Maestro que es un profesional termina siendo un niñero de adolecentes (con esto no menos precio la labor de niñeras, pero uno elige lo que quiere ser y estudia con muchos esfuerzos, para desarrollarse de manera profesional). Esto para mí fue un insulto a mi profesión y de dedicación cómo docente, ya que para evaluar a 250 alumnos te toma noches sin dormir, para que al final tu decisión no sea la última.

¡Y qué decir de los bonos de puntualidad y asistencia! Para ganarte los tenías que llegar todos los días diez minutos antes de la hora de entrada, no faltar ningún día, comulgar todos los miércoles. “Sí, leíste bien” Comulgar cada miércoles, debido a que la escuela es católica, ellos tienen misa cada semana. Y por último no pedir ningún permiso, ni de una hora. Por supuesto jamás obtuve ese bono.

Otra negativa era que para no pagar vacaciones, tu contrato se terminaba el último día de clases y dos semanas después (en el caso de semana santa y vacaciones de diciembre) te volvían a re-contratar. Con esto ellos salvaban dos semanas de sueldo.

Puedo pasar la tarde escribiendo todas las injusticias que vi y viví en este barco de la muerte, pero creo que estos ejemplos son suficientes para mostrar la clase de patrones y sistemas en la que muchos docentes están sometidos.

Por último quiero hacer inca pie que tomé como referencia el libro de “El barco de la muerte” de B.Traven para mostrar de mejor manera mi frustración y experiencia vivida, para los que ya leyeron éste libro habrán sentido más de cerca mi frustración, y para los que no lo han leído los invito a hacerlo.

Tomé este libro de referencia, porque justó cuando me encontraba trabajando en el “Yorikke”, comencé a leer éste libro y me identifiqué tanto con cada página narrada, que se convirtió en un deber compartir está experiencia bajo el titulo “El barco de la muerte”.

Algo que llamó mucho mi atención fue ver como al igual que en el libro, el ambiente laboral entre los docentes era tan bueno en el barco de la muerte y todo lo contrario en el “Tucaloosa”. ¿Cuál será el factor de esta diferencia? Bueno, mi hipótesis es que los empleados sólo se unen cuando pasan por situaciones laborales malas, y se olvidan del compañerismo, la unión y la empatía, una vez que se encuentran en una situación laboral favorable. No dejemos que esto nos pasé pues como el “Yorikke” hay una infinidad de barcos de la muerte navegando por el inmenso mar, y por ende hay una sinfín de marineros trabajando y viviendo en situaciones precarias. Por lo que los invito a solarizarnos ante cualquier barco de la muerte que veamos, ya que nadie está exento de formar parte de esta tripulación.

Yes, sir!

La huelga como herramienta de lucha

Folleto publicado por: La Sociedad de Resistencia Oficios Varios Capital, adherida a La Federación Obrera Regional Argentina (F.O.R.A.)FORA bandera

La huelga es la interrupción colectiva de la actividad productora por parte de los trabajadores y es la herramienta que tenemos para ejercerle presión a los patrones con el fin de exigir nuestras demandas y de conquistar nuestras reivindicaciones. Sin embargo, los medios de comunicación masivos influencian a la gran mayoría de la población para que se identifiquen con los intereses patronales y no con los intereses económicos de los trabajadores, logrando así que la huelga sea reprobada y deslegitimizada públicamente.

Y por si esto no fuera poco, el modelo sindical que tenemos en Argentina no colabora bajo ningún concepto para que los trabajadores participemos y seamos protagonistas de las huelgas que se realizan, sino que siguen alimentando el discurso burgués de los políticos y empresarios para que la sociedad rechace estos métodos de acción.

 

El significado de la huelga en la sociedad actual

Para conseguir que la huelga sea mal vista y se distorsione su concepto, los medios de comunicación utilizan distintas estrategias. Por un lado, ya no la llaman “huelga”, sino ”paro” dándole una connotación menos confrontadora y enfocada simplemente en “no concurrir al trabajo”, evitando cualquier intento de que la medida de fuerza sea un punto de encuentro, debate y decisión de los trabajadores que ejercen dicha acción. Por otro lado, construyen una legitimación social del trabajador que boicotea la huelga (que desde siempre hemos llamado “carnero”), que quiere ejercer su derecho a trabajar a costa de la lucha colectiva, y que obviamente disfrutará de las conquistas obtenidas sin haber arriesgado nada.

Exponiendo las dificultades que tuvo para cumplir con su horario laboral, los medios masivos lo muestran como el ciudadano ejemplar que todos debemos ser. De esta manera se fomenta la traición, el individualismo y el beneficio propio, eternos ideales de las clases poderosas, y contrarios a los ideales de solidaridad y emancipación social que nosotros buscamos construir entre los explotados. Y por último construyen la imagen del trabajador que realiza una huelga como alguien que no tiene ganas de trabajar sin ningún tipo de fundamento, cuando en realidad, razones nos sobran para detener cualquier actividad del sistema productivo y mercantil. Toda esta maquinaria de los medios de comunicación influyen directamente en el trabajador para que no solo no luche por sus intereses e incluso se posicione en contra de ello, sino también para que no tenga noción del potencial que puede llegar a conseguir si se organiza con sus compañeros de trabajo. La propaganda masiva en contra de los huelguistas y de toda medida de acción directa de los trabajadores, favorece también a que éstos dejen su voluntad y decisión en dirigentes sindicales que ostentan la representación gremial, negociando en nombre de todos y apropiándose de las herramientas de los trabajadores, dándole una legitimidad social al modelo sindical imperante.

 

El uso Político de la huelgaFORA sala

Los trabajadores padecemos un modelo sindical autoritario y vertical donde la decisión de convocar a huelga es propiedad de las distintas dirigencias sindicales. Esta decisión la llevan a cabo cuando lo creen conveniente de acuerdo a sus intereses y cuyos reclamos siempre son insuficientes para encauzar nuestras verdaderas necesidades. Los sindicatos a veces pueden consultar o pueden aceptar cierta participación limitada de los trabajadores, sobretodo cuando hay mucha presión desde los lugares de trabajo, pero nunca es decisiva, ya que por la estructura vertical y el principio de representación, la dirigencia tiene la última palabra. A los trabajadores nos organizaron de tal manera que los sindicatos funcionan sin nuestra participación, debemos acatar cualquier medida o decisión que tomen los que nos representan por ley. Esta representación está hecha a imagen y semejanza del sistema político demócrata, siendo el sindicato con más afiliados el que representa a todos los trabajadores, estén afiliados o no a ese sindicato mayoritario; y la organización interna del sindicato, en la gran mayoría de los casos, escapa a la decisión de los trabajadores, incluso de los que están afiliados.

Como consecuencia de esto, en lugar de entenderse por el concepto que describimos al principio, la huelga pasa a ser una facultad especial otorgada por el Estado a un sindicato en particular. Esta forma de organización vertical naturaliza que sean los dirigentes sindicales los que tienen la decisión exclusiva de convocar a huelga y de negociar todo lo referido a aumentos de sueldo y condiciones laborales, logrando que esta herramienta deje de ser utilizada por los trabajadores y pase a ser potestad de los sindicalistas profesionales. Sin ir más lejos, naturalizada esta situación, la huelga es utilizada como amenaza y como medida de presión de los sindicalistas para obtener beneficios políticos, ya sean personales o para alguna oposición partidaria, ya que no necesitan tener aprobación de los trabajadores que representan. A raíz de todo esto, ambas partes dirigenciales obtienen un beneficio mutuo, ya que no sirve solo para que los sindicalistas reafirmen su poder, sino también para que los empresarios puedan mantener la estructura actual de explotación. Prefieren conformarnos con aumentos de sueldo migaja o con algún cambio en el convenio colectivo, antes que arriesgarse a que los trabajadores descreamos de los dirigentes sindicales y nos agrupemos por voluntad propia construyendo Organizaciones horizontales que no puedan controlar.

 

El Estado y la huelgaFORA petroleros

En todo esto el Estado cumple con dos funciones muy especificas. Por un lado es un aparato de conciliación de clases para reproducir el sistema de desigualdad imperante, y por otro lado hace las veces de patrón de una empresa. En tanto conciliador o árbitro se arroga la potestad de ser mediador y juez de las negociaciones laborales aparentando ser neutral cuando en realidad sólo beneficia a los poderes establecidos. Es el creador, defensor, garante, productor y reproductor de este modelo sindical para asegurarse el control sobre los trabajadores, impidiendo la negociación directa de éstos con los patrones, y consiguiendo que las relaciones de capital­/trabajo no escapen de su órbita y de sus parámetros. En tanto patrón, el Estado es un aparato burocrático con empleados que funciona como una empresa normal, donde la variable de ajuste son los sueldos y las condiciones laborales. En este sentido el Estado contrata y despide personal precarizado y en negro, como cualquier empresa y hasta otorga la posibilidad legal de la representación sindical, lo que resulta curioso ya que nunca se auto­designa como patrón y a los trabajadores no se los llama públicamente empleados del Estado, sino administrativos públicos. Esto es importante remarcarlo dado que se lo muestra como un ente neutral que busca el beneficio común, cuando en realidad, por sus intereses económicos provenientes de su condición empresarial, es imposible que sea neutral, sino un enemigo más de los trabajadores.

 

Nuestra ideas y accionesFORA primero de mayo

Nuestra organización está adherida a la F.O.R.A., que en su primer congreso en 1901 declaró: “La Federación Obrera Argentina reconociendo que la huelga general debe ser la base suprema de la lucha económica entre el Capital y el Trabajo, afirma la necesidad de propagar entre los trabajadores la idea que la abstención general de trabajo es el desafío a la burguesía imperante, cuando se demuestre la oportunidad de promoverla con posibilidades de éxito”. Esta afirmación, que con respecto a la noción actual es bastante original, está relacionada con el génesis del concepto de huelga, dándole un significado más activo y dirigido a la conciencia y al accionar de los trabajadores. Está estrechamente relacionada con una voluntad de acción llevada adelante por los mismos trabajadores sin esperar decisiones de dirigentes o Partidos Políticos. En nuestro sistema federalista, la decisión de ir a las huelgas o no, es potestad de las asambleas de trabajadores, que es el espacio de decisión colectiva donde todos se solidarizan entre sí, participan, debaten y aprenden a hacerse cargo de resolver su situación de forma conjunta. En los lugares de trabajo donde la asamblea decide, los delegados cumplen la función inversa que en el sistema centralista y vertical que describimos anteriormente, ya que estos deben ser voceros de lo que se decide en las asambleas para que los trabajadores no pierdan la capacidad de decisión sobre el conflicto en cuestión. La huelga, como medida de acción directa, debe ser el fruto de una organización previa, asamblearia y federativa de los trabajadores, siendo necesario mantenerla viva para contrarrestar cualquier avance de las patronales en los períodos de baja conflictividad y evitar futuras represalias.

Ahora bien, en la actualidad, en un sistema regido por un modelo sindical que no tiene relación con nuestro sistema federativo, y donde la libertad de asociación gremial es cercenada por el Estado, se nos presenta un problema en particular cuando alguno de los sindicatos existentes convoca a una huelga general a partir de los intereses antes mencionados. ¿Sirve realmente incluir un reclamo propio en este tipo de huelgas, en un lugar acotado dentro de todas las reivindicaciones que circulan, y que seguramente sea la de los sindicatos más poderosos la que más se escuche? Eso es relativo y dependerá del peso especifico de la Organización en la sociedad y la fuerza que tengan los trabajadores para hacerse oír en su lugar de trabajo. Lo que sí tenemos claro es que las huelgas, ademas de detener el proceso productivo o mercantil, abre espacios de debate, participación y decisión entre los trabajadores. Es tarea nuestra como activistas aprovechar cualquier instancia posible para hacer difusión de nuestras ideas, generar debate, decisión y conciencia solidaria entre nuestros hermanos de explotación. Es necesario aprovechar el momento para denunciar el papel de la dirigencia sindical, que convoca a huelga cuando les conviene, y denunciar la verdadera situación de los trabajadores, que muchas veces pasa desapercibida por el enfrentamiento entre los sectores de la burguesía. En concordancia con esto, manifestamos nuestra solidaridad con los trabajadores que en asambleas hayan decidido adherir a la huelga en cuestión, pero haciendo notar también que hay un problema de fondo que subyace, y es que la iniciativa de la huelga fue de la dirigencia sindical, y no de los trabajadores. La discusión no debería pasar por la disyuntiva entre acoplarse o no a una huelga, que igualmente se va a realizar por los medios verticales que se utilizaron para organizarla, sino en contrarrestar los motivos por los cuales no se realizan huelgas generales por fuera de estas estructuras sindicales; y buscando siempre que la huelga sea el resultado de una construcción colectiva, surgida de las necesidades de los trabajadores, y no de la conveniencia de los patrones del Sindicato.

Solo así, por medio de la solidaridad y la acción directa, podremos lograr que la política deje de robarnos la huelga y que la emancipación de los trabajadores sea obra de los trabajadores mismos.

 

FORA rojo y negro