¡Justicia para Alberto Picuasi!

por: Sindicato de Oficios Varios – Santiago

SANTIAGO, CHILE: El jueves 4 de abril de 2019, la policía persigue a trabajadores ambulantes que se ganan la vida vendiendo en la vía pública. Entre los detenidos se encuentra Alberto Picuasi, originario de Otavalo-comunidad indígena Guananci (Ecuador). Luego de ser golpeado en el suelo, logra escapar cuando un policía lo embarga por la espalda, generándole un golpe que lo hace caer hacia la calle donde transitan los buses, lo que termina en el atropellamiento y posterior muerte de dicho trabajador.

Desde el Sindicato de Oficios Varios-Santiago (SOV-Santiago), se vienen denunciando estos hechos de violencia contra los trabajadores ambulantes hace ya un buen tiempo, mediante convocatorias y propaganda, las cuales han sido silenciadas, incluso por los medios de prensa alternativos.

La muerte de Alberto Pascuasi, es consecuencia de la política Municipal del Alcalde de derecha Alessandri, quien contrata a verdaderos matones para robar y golpear a los trabajadores de la vía pública, acciones que realizan con apoyo de la policía. El SOV-Santiago convocó a una manifestación para exigir justicia por ALBERTO PICUASI, el día martes 9 de abril a las 19:00 hrs. en Ahumada con Alameda, Santiago.

Somos trabajadores, no delincuentes.

¡ALESSANDRI ASESINO!

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Sindicato de Trabajadores de Burgerville (IWW) invicto en las elecciones

El cuarto y quinto Burgervilles votan para sindicalizarse:
Sindicato de Trabajadores de Burgerville (BVWU) invicto en las elecciones

por: Burgerville Workers’ Union (BVWU-IWW) Portland, Oregon, EEUU

Contacto de prensa: Emmett Schlenz,
emmett.schlenz@gmail.com, 401-855-9440

 

PORTLAND, OR: Esta semana, el Sindicato de Trabajadores de Burgerville (BVWU) ganó dos elecciones sindicales en rápida sucesión. El jueves y viernes, los trabajadores de Burgerville en la sede del Centro de Convenciones votaron a favor a la BVWU, con un recuento final del 67% para el sindicato. A principios de la semana, el martes y el miércoles, los trabajadores de Montavilla Burgerville votaron 63% a favor de la BVWU. Esto casi duplica el número de trabajadores formalmente representados por el sindicato, y hace que la BVWU esté invicto en cinco elecciones consecutivas.

Estas victorias se producen menos de un año después de que la BVWU ganara su primera elección sindical en el lugar 92 y Powell, convirtiéndose en el único sindicato de trabajadores de comida rápida reconocido a nivel federal en el país. Pero la atmósfera que rodea a estas elecciones ha diferido enormemente de las elecciones de la BVWU en el pasado, debido a una escalada significativa en las tácticas de eliminación de sindicatos de Burgerville.

El mes pasado, cuando Burgerville Corporate se negó a reconocer voluntariamente al sindicato en las ubicaciones de Montavilla y al Centro de Convenciones, los trabajadores de ambas tiendas presentaron su elección ante la Junta Nacional de Relaciones Laborales (NLRB). En menos de una semana, la gerencia del Centro de Convenciones disciplinó a todos los trabajadores que firmaron la petición para sindicalizarse, el 90% de la tripulación. Después de enfrentarse a la feroz resistencia de los trabajadores, Burgerville ha rescindido esas acciones disciplinarias.

En las últimas semanas, la gerencia de Montavilla y el Centro de Convenciones intentaron presionar a los trabajadores para que votaran en contra del sindicato a través de ofertas de promoción, intimidación durante las reuniones individuales y carteles antisindicales.

A principios de esta semana, antes de la elección, Esther Mann dijo: “Hay propaganda antisindical en todas partes en Montavilla”. Mann, una trabajadora en la ubicación de Montavilla, dijo que “la compañía está haciendo todo lo posible, y parecen desesperados por asustarnos en votar en contra. Pero ninguna táctica de intimidación se interpondrá entre nosotros y la lucha por lo que sabemos que merecemos “.

A través de la votación afirmativa frente a la intensificación de la represión sindical, los trabajadores de Burgerville han demostrado su compromiso de estar juntos y luchar colectivamente por mejores salarios y condiciones de trabajo.

“Me siento exaltado y muy orgulloso de mis compañeros de trabajo”, dijo Erik Dieter, un trabajador del Centro de Convenciones que ha trabajado para Burgerville durante diez años. “Espero involucrarme en las negociaciones contractuales y estar junto a mis compañeros trabajadores de Burgerville para luchar por un contrato justo y decente”.

Tras las victorias electorales, los trabajadores del Centro de Convenciones y Montavilla se unirán a sus compañeros de trabajo de otras tres tiendas de Burgerville en las negociaciones de contratos, lo que elevará el total de tiendas en la unidad de negociación a cinco. Llevan la militancia y la nueva energía a la mesa de negociaciones en un momento crucial, cuando el sindicato entra en la recta final en su lucha por un contrato justo.

El boicot de Burgerville llamado por la BVWU-IWW el año pasado continuará hasta que se firme un contrato justo.

“Resurge la lucha laboral” – Huelga en Matamoros, Tamaulipas

“Resurge la lucha laboral”

por: Chak,  Cuaderno Común (México)

La lucha por mejores condiciones en el trabajo y por la emancipación de l@s trabajadores nunca se detiene. Siempre hay trabajadores que se organizan y resisten. Al inicio de este año, en Matamoros, Tamaulipas, l@s trabajadores se lanzaron a la lucha exigiendo el pago de un bono anual que se les asignaba desde hacía 15 años, a cambio de no incrementar sus salarios.

Este acuerdo ya de por si era abusivo, pero ante la perspectiva de que dicho bono debía incrementar en la misma proporción en la que incrementó el salario mínimo, la patronal decidió no pagarlo.

Frente a esto, obrer@s de siete empresas maquiladoras iniciaron en enero un paro de labores, enfrentando a sus patrones, a sus propios “líderes sindicales”, a las Juntas de Conciliación locales y a Ricardo Monreal, Senador de MORENA, quien insistía en llamar a l@s trabajadores a que detuvieran su movimiento, actuando así, no como representante sino como socio de los empresarios.

A pesar de las dificultades, la lucha se extendió llegando a alrededor de 70 empresas, incorporando a trabajadores de Coca-Cola, Coppel, entre otras. La lucha conquistó el 20% de incremento salarial y el pago del bono anual. No obstante, el movimiento ahora enfrenta el contraataque de la patronal que ha despedido a miles de trabajadores y ha anunciado que continuará con los despidos.

Así que la moneda está en el aire y el resultado dependerá de la capacidad de resistencia y solidaridad que l@s trabajadores de todo el país logremos construir.

Sin importar el resultado posterior, este movimiento ya ha brindado algunas lecciones de suma importancia: recordarnos que sólo organizad@s y unid@s l@s trabajadores podremos lograr mejores condiciones de vida; que ante la voracidad de l@s patrones, la complicidad de los líderes sindicales y del gobierno, surgen nuevas dirigencias con suficiente dignidad y determinación como para levantar un movimiento de resistencia que hacía décadas no se vivía en este país.

¡Viva la lucha de l@s trabajadores!

Y como dicen nuestr@s herman@s zapatistas: ¡Para tod@s, todo!

Mujeres Sindicalistas: ¡Pan y Rosas!

Por: Joe Grim Feinberg

Traducido por: Grace ML

Parece que nadie sabe exactamente cuando, pero años antes de 1911 una canción y una idea llamada “Pan y Rosas” comenzó a difundirse por el movimiento obrero internacional. Era, aparentemente, justo en tiempo. Cuando James Oppenheim publicó su poema “Pan y Rosas”, en diciembre de 1911, en “The American Magazine”, atribuyó su inspiración a “una consigna de las mujeres del este”, y de verdad, en aquellos años parecía circular entre las activistas norteamericanas del medio oeste de “The Women’s Trade Union League”. Sin embargo, este honorable origen fue rápidamente eclipsado por otros acontecimientos históricos.

As we come marching, marching in the beauty of the day,
A million darkened kitchens, a thousand mill lofts gray,
Are touched with all the radiance that a sudden sun discloses,
For the people hear us singing: “Bread and roses! Bread and roses!”

Mientras vamos marchando, marchando a través del hermoso día
Un millón de cocinas oscuras y miles de apartamentos grises,
Son tocados por un radiante sol que asoma repentinamente ,
Para el pueblo que nos oye cantar: ¡Pan y rosas! ¡Pan y rosas!

Primero vino el Día Internacional de las Mujeres, el cual celebra su nacimiento meses antes de la aparición del poema de Oppenheim. El movimiento de las mujeres estaba naciendo, sucedió justo cuando “Pan y Rosas” se estaba afinando (generalmente atribuída a una arreglista de melodías obreras y populares llamada Caroline Kholsaat) y comenzaba a conocerse más allá de las paginas de revistas literarias.

Lo siguiente que vino fue la huelga de trabajadores de 1912 en Lawrence, Massachusetts, la cual fue conocida como “La huelga de pan y rosas”. No hay evidencias históricas de que la frase “Pan y Rosas”, cantada, hablada, o escrita, apareciera durante la huelga, la más larga y exitosa de la historia de EE.UU, pero la leyenda obrera cuenta que la mayorías de las huelguistas llevaban carteles que decían “¡Queremos pan, y rosas también!”. Al final, da igual si la canción inspiró la huelga y el movimiento o al revés. Algo ya estaba en el aire.

As we come marching, marching, we battle too for men,
For they are women’s children, and we mother them again.
Our lives shall not be sweated from birth until life closes;
Hearts starve as well as bodies; give us bread, but give us roses!

Mientras vamos marchando, marchando, luchamos también por los hombres,
Por aquellos hijos de mujeres, y los protegemos maternalmente otra vez,
Nuestras vidas no serán explotadas desde el nacimiento hasta la muerte,
Los corazones padecen hambre, al igual que los cuerpos,
¡dennos pan, pero también dennos rosas!

Es interesante como el movimiento socialista necesitaba del movimiento de mujeres para recordarle que el hombre no sólo vive de pan. Pero de una manera u otra, el correctivo se empleó para combatir la creciente unilateralidad económica de la Segunda Internacional. Si la lucha por el socialismo había tomado la apariencia de hombres musculosos que exigían llenar sus panzas –  o peor aún, de duros trabajadores esperando obedientemente al inevitable desarrollo económico – entonces era hora de apuntar que “Los corazones padecen hambre igual que los cuerpos”. O mejor aún, no es sólo que el pan no nos satisface – porque sólo comemos pedazos – sino que no hay pan a menos que este venga con aroma a rosas. La materia prima es un sin sentido sin “arte, amor y belleza”, lo único que puede redimir el haber tan materialista de nuestros antepasados.

As we come marching, marching, unnumbered women dead
Go crying through our singing their ancient cry for bread.
Small art and love and beauty their drudging spirits knew.
Yes, it is bread we fight for – but we fight for roses, too!

Mientras vamos marchando, marchando, innumerables mujeres muertas
Van gritando a través de nuestro canto su antiguo reclamo de pan.
Sus espíritus fatigados conocieron el pequeño arte y el amor y la belleza
¡Sí, es por el pan que peleamos, pero también peleamos por rosas!

Pero, ¿Qué son el arte, el amor y la belleza? ¿No son categorías burguesas construídas por la separación de la simpleza, la crueldad y la fealdad de la esfera de vida refinada de la burguesía? ¿El género de estas categorías no enmascara la realidad opresiva de las mujeres trabajadoras de la idealizada imagen de las esposas burguesas? ¿Pueden las proletarias alcanzar esas cosas tan delicadas, sin excluirse a sí mismas como proletarias?

Sí, dice la canción, “Mientras vamos marchando, marchando” – la marcha en sí misma es lo que toca las oscuras cocinas y los miles de apartamentos grises con un radiante sol que “asoma repentinamente”. El día es bonito porque (“para”) la gente nos escucha cantar: ¡Pan y Rosas! ¡Pan y Rosas!. Como vamos marchando, marchando, hacemos belleza, cambiamos el significado de belleza, echamos abajo los muros de la fábrica que mantienen la belleza alejada.

As we come marching, marching, we bring the greater days.
The rising of the women means the rising of the race.
No more the drudge and idler – ten that toil where one reposes,
But a sharing of life’s glories: Bread and roses! Bread and roses!

A medida que vamos marchando, marchando, traemos con nosotras días mejores.
El levantamiento de las mujeres significa el levantamiento de la humanidad.
Ya basta del agobio del trabajo y del holgazán: diez trabajan y uno descansa.
¡Queremos compartir las glorias de la vida: pan y rosas, pan y rosas!

* * *

Lee la segunda parte de este artículo en Mujeres Sindicalistas: La Chica Rebelde, que se publicará próximamente en SOLIDARIDAD.

Para más información:

Timothy P. Lynch, Strike Songs of the Depression, Jackson, Mississippi: University Press of Mississippi, 2001.

Shelly Romalis,  Pistol Packin’ Mama: Aunt Molly Jackson and the Politics of Folksong, Urbana, Illinois: University of Illinois Press, 1999.

Jim Zwick, “Behind the Song: ‘Bread and Roses,’” in Sing Out! Vol. 46., no. 4 (Winter 2003), pp. 92-3.

Condicionando el trabajo #1: La Banqueta (SFU-IWW)

SOLIDARIDAD le ofrece una serie nueva de descripciones cortas de las victorias pequeñas de las y los trabajadores en lucha – lo que llamamos “condicionando el trabajo.”

Vamos a empezar nuestra serie con las luchas de las y los trabajadores del restaurante Ellen’s Stardust Diner en Nueva York. Ella/os se organizaron su sindicato con el IWW en 2016 (llamado “Stardust Family United” o “Familia Unida de Stardust”) y hasta la fecha usan el modelo ‘sindicalismo solidario’ que se basa en acciones directas organizadas y dirigidas por las y los trabajadores misma/os en el trabajo – en lugar de transferar su poder a los abogados, a los políticos y otros ajeno de su fuerza propia.

 Porque su sindicato tiene una mayoria de mujeres, marzo, el mes del Día Internacional de las Mujeres, es el mes perfecta para iniciar esta serie y celebrar las victorias de las mujeres rebeldes del IWW.

La Banqueta: Una Cuestión de Seguridad

Escrito por Marianne G. y traducida por Monica K.

En el restaurante Ellen’s Stardust Diner en Nueva York, los meseros hacen shows de cabaret y canto mientras atienden a los clientes. Cuando cantan, suelen pararse en un escenario que se extiende a lo largo de una banqueta larga a doble cara en el centro del restaurante. La banqueta no estaba en buen estado, y quien se paraba arriba de ella corría peligro.

Es más, un mesero ya se había caído, y la gerencia le había rechazado su reclamo de indemnización por accidente de trabajo. Muchos de los empleados ya habían expresado su preocupación por la banqueta. La gerencia siguió prometiendo arreglarla pero meses pasaron sin ninguna acción.

Finalmente, las y los camarera/os decidieron entre ellos no pararse más en la banqueta. La decisión tomó agallas, pero se mantuvieron firmes. Rehusarse a cantar en el escenario disminuyó la calidad del espectáculo ya que para los clientes era más difícil ver a los meseros.

Poco tiempo después, la gerencia instaló una nueva banqueta. Probablemente les costó decenas de miles de dólares. Pero lo hicieron, porque los meseros habían encontrado la manera de “motivarlos”.

Ve su sitio de web: http://www.stardustfamilyunited.com/

Carta de las zapatistas a las mujeres que luchan en el mundo

EJÉRCITO ZAPATISTA DE LIBERACIÓN NACIONAL.
MÉXICO.

Febrero del 2019.

A: las mujeres que luchan en todo el mundo.
De: las mujeres zapatistas.

Hermana, compañera:

Te mandamos un saludo de como mujeres que luchan que somos, de parte de las mujeres zapatistas.

Lo que te queremos decir o avisar es un poco triste porque te comunicamos que no vamos a poder hacer el II Encuentro Internacional de Mujeres que Luchan, aquí en nuestras tierras zapatistas, este marzo del 2019.

Las razones de que no podemos, pues tal vez es que ya las sabes, y si no pues te platicamos un poco:

Pues resulta que los nuevos malos gobiernos ya lo dijeron claro que van a hacer sus megaproyectos de los grandes capitalistas.  De su Tren Maya, de su plan para el Istmo de Tehuantepec, de la siembra de árboles para mercancía de maderas y frutas.  También dijo que entran las mineras y las grandes empresas de alimentos.  Y además tiene un su plan agrario que es que lleva hasta lo último la idea de destruirnos como pueblos originarios, de la manera de convertir nuestras tierras en mercancías, que así quieren completar lo que dejó pendiente el Carlos Salinas de Gortari que no pudo porque lo paramos con nuestro alzamiento.

Esos proyectos pues son de destrucción.  No importa cuánto lo quieran tapar con sus mentiras.  No importa cuántas veces multipliquen sus 30 millones de apoyos.  La verdad es que van por todo en contra de los pueblos originarios, de sus comunidades, de sus tierras, de sus montañas, de sus ríos, de sus animales, de sus plantas y hasta de sus piedras.

O sea que no sólo van contra nosotras las zapatistas, sino que contra todas las mujeres que dicen indígenas.  Y pues también contra los hombres, pero ahorita estamos hablando de cómo mujeres que somos.

Quieren que nuestras tierras ya no sean para nosotras, nosotros, sino que para que los turistas se vengan a pasear y tengan sus grandes hoteles y sus grandes restaurantes, y los negocios que se necesitan para que los turistas tengan esos lujos.

Quieren que nuestras tierras se conviertan en fincas productoras de maderas preciosas, de frutas y de agua; en minas para sacar el oro, la plata, el uranio, y todos los minerales que hay y que quieren los capitalistas.

Quieren que nos convirtamos en sus peonas, en sus sirvientas, que vendamos nuestra dignidad por unas monedas al mes.

Porque esos capitalistas, y quienes los obedecen en los nuevos malos gobiernos, piensan que lo que queremos es paga.

No pueden entender que nosotras queremos la libertad, no entienden que lo poco que hemos logrado es luchando sin que nadie nos lleve la cuenta, sin fotos, sin entrevistas, sin libros, sin consultas, sin encuestas, sin votaciones, sin museos y sin mentiras.

No entienden que lo que ellos llaman “progreso” es una mentira, que ni siquiera pueden cuidar la seguridad de las mujeres, que siguen siendo golpeadas, violadas y asesinadas en sus mundos progresistas o reaccionarios.

¿Cuántas mujeres han sido asesinadas en esos mundos progresistas o reaccionarios mientras tú lees estas palabras, compañera, hermana?

Tal vez tú lo sabes, pero claro te decimos que acá, en territorio zapatista, no ha sido asesinada ni una sola mujer en muchos años.  Pero eso sí, dicen que nosotras somos las atrasadas, las ignorantes, las poca cosa.

Tal vez no lo sabemos de qué es el mejor feminismo, tal vez no sabemos decir “cuerpa” o según cómo cambian las palabras, o qué es lo de equidad de género o esas cosas que hay tantas letras que ni se puede contar.  Y ni siquiera está cabal eso que dicen “equidad de género”, porque sólo hablan de equidad de mujeres y hombres, y hasta nosotras, que nos dicen ignorantes y atrasadas, lo sabemos bien que hay quienes no son ni hombres ni mujeres y que nosotras les llamamos “otroas” pero que esas personas se llaman como se les da la gana, y no les ha sido fácil ganar ese derecho de ser lo que son sin esconderse, porque les burlan, les persiguen, les violentan, les asesinan.  ¿Y a poco todavía les vamos a obligar que o son hombres o son mujeres y que tienen que ponerse de un lado o de otro?  Si esas personas no quieren pues se hace mal si no se les respeta.  Porque entonces, ¿cómo nos quejamos de que no nos respetan como mujeres que somos, si no respetamos a esas personas?  Pero bueno, tal vez es porque hablamos de lo que hemos mirado de otros mundos y no tenemos mucho conocimiento de esas cosas.

Lo que sí sabemos es que luchamos por nuestra libertad y que nos toca ahora luchar para defenderla, para que la historia de dolor de nuestras abuelas no la sufran nuestras hijas y nietas.

Nos toca luchar para que no se repita la historia donde volvemos al mundo de sólo hacer la comida y parir crías, para verlas luego crecer en la humillación, el desprecio y la muerte.

No nos alzamos en armas para volver a lo mismo.

No llevamos 25 años resistiendo para ahora pasar a servirles a los turistas, a los patrones, a los capataces.

No vamos a dejar de ser promotoras de educación, de salud, de cultura, tercias, autoridades, mandos, para ahora pasar a ser de empleadas en hoteles y restaurantes, sirviéndoles a extraños por unos cuantos pesos.  No importa si son muchos o pocos los pesos, lo que importa es que nuestra dignidad no tiene precio.

Porque eso quieren, compañera, hermana, que en nuestra propia tierra, nos convirtamos en esclavas que reciben unas limosnas por dejar que destruyan la comunidad.

Compañera, hermana:

Cuando tú llegaste en estas montañas para el encuentro de 2018 lo miramos que nos miras con respeto, y a veces tal vez con admiración.  Aunque no todas las que vinieron así hicieron, porque bien que lo sabemos que hay quien vino para criticarnos y mal mirarnos.  Pero eso no importa porque lo sabemos que el mundo es grande y son muchos los pensamientos y hay quien entiende que no todas podemos hacer lo mismo, y hay quien no entiende.  Eso pues lo respetamos, compañera y hermana, porque no para eso fue el encuentro.  Que sea que no fue para ver quién nos da buena calificación o mala calificación, sino para encontrarnos y sabernos que luchamos como mujeres que somos.

Y pues no queremos que ahora nos vas a mirar con pena o con lástima, como sirvientas a las que se le dan órdenes de buen o mal modo; o como a las que se les regatea el precio de su producto, en veces artesanías, en veces frutas o verduras, en veces lo que sea, como así hacen las mujeres capitalistas.  Pero bien que cuando van a comprar a sus centros comerciales ahí no regatean sino que cabal pagan lo que dicen los capitalistas y hasta se ponen contentas.

No compañera, hermana.  Nosotras vamos a luchar con todo y con todas nuestras fuerzas en contra de esos megaproyectos.  Si conquistan estas tierras, será sobre la sangre de nosotras las zapatistas.

Así lo hemos pensado y así lo vamos a hacer.

De repente esos nuevos malos gobiernos lo piensan o lo creen que, como somos mujeres, rápido lo vamos a bajar la cabeza, obedientes ante el patrón y sus nuevos capataces, porque lo que buscamos es un buen patrón y una buena paga.

Pero no, lo que nosotras queremos es la libertad que nadie nos regaló, sino que la conquistamos luchando incluso con nuestra sangre.

¿Tú lo crees que cuando vengan las fuerzas de los nuevos malos gobiernos, sus paramilitares, sus guardias nacionales, los vamos a recibir con honores, con agradecimiento, con alegría?

No, qué va a ser, les vamos a recibir luchando y a ver si así aprenden lo que son las mujeres zapatistas que no se venden, no se rinden y no claudican.

Nosotras, cuando fue el encuentro de mujeres que luchan el año pasado, pues nos esforzamos para que estuvieras contenta y alegre y segura, compañera y hermana.  Y ahí lo tenemos el buen tanto de críticas que nos dejaste: que está muy dura la tabla, que la comida no te gusta, que está muy cara, que por qué esto y que por qué lo otro.  Ya te informamos de cómo fue que trabajamos y las críticas que recibimos.

Y aunque con las quejas y críticas, pues acá estuviste segura, sin que los hombres malos o buenos te están mirando y calificando.  Puras mujeres estuvimos, tú lo sabes.

Y pues ahora ya no es seguro, porque lo sabemos que el capitalismo viene por todo y lo quiere no importa a qué costo.  Y lo van a hacer porque sienten que mucha gente los apoya y que pueden hacer barbaridad y media y todavía les van a aplaudir.  Y nos van a atacar y a revisar sus encuestas a ver si tienen buenos puntos y así hasta que nos acaban.

Y mientras te escribimos esta carta, ya empezaron los ataques de sus paramilitares.  Son los mismos que antes eran del PRI, luego del PAN, luego del PRD, luego del PVEM y ahora son de MORENA.

Entonces pues te decimos, compañera y hermana, que no vamos a hacer acá el Encuentro, pero sí háganlo en sus tierras, según sus modos y sus tiempos.

Aunque no vamos a asistir, como quiera las vamos a pensar.

Compañera, hermana:

No te dejes de luchar.  Aunque esos malditos capitalistas y sus nuevos malos gobiernos se salgan con la suya y nos aniquilen, pues tú tienes que seguir luchando en tu mundo.

Porque bien que lo acordamos en el encuentro que vamos a luchar para que ni una sola mujer en cualquier rincón del mundo tenga miedo de ser mujer.

Y pues tu rincón es tu rincón, compañera y hermana, y ahí te toca, como a nosotras nos toca acá en tierras zapatistas.

Esos nuevos malos gobiernos lo piensan que fácil nos van a derrotar, que somos pocas y que nadie nos apoya allá en otros mundos.

Pero qué va ser, compañera y hermana, aunque sea que sólo quede una de nosotras, pues esa una va a pelear por defender nuestra libertad.

Y no tenemos miedo, compañera y hermana.

Si no tuvimos miedo hace ya más de 25 años cuando nadie nos miraba, pues menos ahora que ya nos miraste tú, bien o mal pero nos miraste.

Compañera, hermana:

Bueno, pues ahí te encargamos la pequeña luz que te regalamos.

No dejes que se apague.

Aunque la de nosotras se apague aquí con nuestra sangre, y aunque se apague en otros lados, tú cuida la tuya porque, aunque los tiempos ahora son difíciles, tenemos que seguir siendo lo que somos, y es que somos mujeres que luchan.

Pues es todo compañera y hermana.  El resumen es que no vamos a hacer el Encuentro o sea que no vamos a participar.

Y si lo hacen el encuentro en tu mundo y te preguntan que dónde están pues las zapatistas, que por qué no llegan, pues tú diles la verdad, diles que las zapatistas están luchando en su rincón por su libertad de como mujeres que somos.

Es todo, ahí te cuides compañera y hermana.

De repente pues ya no nos miramos.

Tal vez te dicen que ya no las piensas a las zapatistas porque ya se acabaron ya, que ya no hay zapatistas te van a decir.

Pero cuando piensas que ya no, que ya nos derrotaron, ahí nomás sin que das cuenta, vas a mirar que te miramos y que una de nosotras se acerca y te pregunta al oído para que sólo tú escuches:“¿Dónde está pues tu lucecita que te dimos?

Desde las montañas del Sureste Mexicano.

Las Mujeres Zapatistas.
Febrero del 2019.

enlacezapatista.ezln.org.mx

¡Huelga contra el Patriarcado!

por: FAU (Unión de Trabajadores Libres – Alemania) & ICL-CIT (Confederación Internacional del Trabajo) (26 feb 19)

En los últimos años, las mujeres han salido a las calles una y otra vez para protestar contra la violencia y la opresión, las restricciones a sus derechos reproductivos, las desigualdades existentes y la discriminación. Italia, Argentina, Polonia, Corea del Sur y Estados Unidos han visto numerosas protestas, manifestaciones, acciones directas y huelgas, que han culminado en España, donde varios millones de mujeres y hombres participaron en una huelga general. El año pasado en Alemania se formó una Alianza de Huelga de Mujeres (Frauen*Streik Bündnis), movilizando a individuos, varias organizaciones y redes para construir el movimiento de huelga alrededor del 8 de marzo. A pesar de que los movimientos feministas y sus logros se enfrentan a una creciente resistencia debido al cambio político a la derecha, cada vez más personas se unen a las protestas.

El trabajo de una mujer nunca se acaba

Las mujeres están oprimidas en todo el mundo. El racismo institucional, las desventajas estructurales, la violencia sexual, los regímenes fronterizos, los recortes en las prestaciones sociales, etc., hacen que la vida de las mujeres sea aún más difícil: en el hogar, en el trabajo y en los espacios públicos.

El orden de género —el patriarcado— asigna un papel tradicional a las mujeres, en el que se supone que son responsables del cuidado, del hogar y del trabajo educativo. Estas son actividades que se realizan en casa como cocinar, lavar, limpiar, cuidar a los niños, cuidar a los mayores, así como el trabajo emocional y sexual. Por lo tanto, las mujeres se enfrentan a una doble carga: el trabajo de cuidado no remunerado además del trabajo asalariado. Dos tercios del total de horas de trabajo en el mundo actual son actividades de cuidado no remuneradas realizadas casi exclusivamente por mujeres. En los países industrializados, las mujeres empleadas a tiempo completo dedican un promedio de 23 horas semanales a tareas domésticas no remuneradas, y de 6 a 12 horas al trabajo no remunerado de cuidado de niños, siendo este último de 2 a 4 veces mayor que el de los hombres. Según la información publicada en 2017, la brecha de cuidado de género (“Gender Care Gap”) en Alemania es del 52,4%.

Al mismo tiempo, tareas como el cuidado de familiares mayores, el trabajo doméstico, el cuidado de los niños y el trabajo sexual también están disponibles para su compra en el mercado capitalista, donde este trabajo también está dividido en función del género. Las estructuras patriarcales están entrelazadas con el sistema capitalista y hacen que las mujeres y su trabajo sean considerados menos valiosos. Un ejemplo es la situación de los cuidadoras. Aunque en Alemania existe la llamada “crisis del cuidado”, el problema del aumento de la demanda de personal asistencial sigue sin resolverse. ¿Por qué? El “poco atractivo” del trabajo de cuidado se debe tanto a los bajos salarios como al bajo estatus del trabajo de cuidado como profesión, que se considera como “trabajo de mujeres” y, por lo tanto, socialmente devaluado.

Al final, el trabajo de cuidado se delega a las mujeres migrantes, que no sólo trabajan en instituciones públicas, sino también en hogares privados, especialmente en el cuidado de personas mayores. Se estima que en Alemania hay entre 150.000 y 500.000 inmigrantes que cuidan a personas mayores. La mayoría son mujeres de Europa del Este, que a menudo trabajan de forma irregular y en condiciones precarias. El trabajo de cuidado transnacional no es un fenómeno nuevo en Alemania, y a las trabajadoras migrantes se les refiere a menudo como “nuevas sirvientas”.

En el mercado laboral, el trabajo asignado al género femenino, el llamado trabajo de las mujeres, es mal remunerado, temporal, ilegal, estigmatizado y en gran medida carece de seguridad social. Las compañeras son intimidadas en el supermercado por su jefe; los aprendices son tratados como mano de obra barata; los cuidadoras son explotadas física-, psicológica- y emocionalmente en las residencias de ancianos; las mujeres son acosadas sexualmente en el lugar de trabajo; las compañeras son obligadas a trabajar horas extras no remuneradas; las mujeres de edad avanzada a menudo son empleadas en condiciones precarias y sin seguridad social; las colegas son despedidas por estar embarazadas; las mujeres migrantes ni siquiera son invitadas a la entrevista de trabajo por su nombre; los desempleadas de larga duración son estigmatizadas como parásitos y amenazadas con sanciones; las mujeres son intimidadas en el lugar de trabajo porque son transgénero; las madres solteras son consideradas permanentemente desempleables… Estos son algunos ejemplos de nuestra práctica sindical: los bajos salarios, las condiciones laborales precarias y el acoso (sexual) son algunas de las muchas formas de discriminación que sufren las mujeres diariamente en todos los ámbitos de la vida.

Feminización de la pobreza

Según la Oficina Federal de Estadística (Statistisches Bundesamt), las mujeres en Alemania todavía ganan mucho menos que los hombres. En 2017, la diferencia de ingresos entre mujeres y hombres (la llamada brecha salarial de género) era de alrededor del 21%. El salario medio por hora de las mujeres fue de 16,59 euros brutos, muy por debajo del de los hombres (21,00 euros). Las diferencias estructurales que se reflejan en las biografías de empleo y en las opciones de carrera tienen un gran impacto en esto. Pero incluso en el sector de la salud y la asistencia social dominado por las mujeres, la brecha salarial entre hombres y mujeres era del 20%. Las mujeres no ganan más que los hombres en ninguna sola industria. Además, la mayoría de las mujeres están empleadas a tiempo parcial y sin seguridad social. En 2017, este era el caso de casi todas las demás mujeres trabajadoras de entre 20 y 64 años (47%). En el mismo grupo de edad de los hombres, la proporción fue del 9%. Por el contrario, mientras que las mujeres declararon que el principal motivo para trabajar a tiempo parcial era el cuidado de los niños o de las parientes mayores (31%) u otros compromisos familiares o personales (18%), para los hombres el motivo principal era el trabajo en el marco de la educación o la formación profesional (25%).

Como resultado de las limitaciones socioeconómicas, las mujeres están más expuestas a condiciones de trabajo precarias y más a menudo amenazadas por el desempleo de larga duración y la pobreza (de la tercera edad). En 2015, las mujeres recibían una pensión un 53% inferior a la de los hombres (la llamada brecha de la pensión de género). En este contexto hablamos de “feminización de la pobreza”.

Entre la explotación y la emancipación

Cada vez se transfiere más trabajo de cuidado a las mujeres, a las que se les paga poco o nada por ello. Esto genera beneficios que sólo benefician a unos pocos privilegiados. El hecho de que vivimos en una sociedad con crecientes diferencias de clase a menudo se mantiene oculto. El desmantelamiento del estado de bienestar nos deja con la situación en la que sólo los “ricos” pueden comprar servicios privados en el sector asistencial, mientras que los “pobres” tienen que arreglárselas solos.

Mientras tanto, la vida de las mujeres privilegiadas se presenta como un ideal “feminista” por el que vale la pena luchar. Sin embargo, la “política de igualdad” neoliberal sólo trata de explotar a las mujeres en el sistema capitalista inherentemente desigual como patrones, trabajadoras y consumidoras, en lugar de abordar realmente las desigualdades. ¿Ha cambiado nuestra situación desde que hay más mujeres representadas en los parlamentos? ¿Son nuestros salarios más altos cuando las mujeres gerentes supervisan nuestro trabajo? ¿Cuál es la causa de los bajos salarios de las mujeres, los recortes en la seguridad social, la criminalización del aborto, la falta de mujeres en el poder o el sistema económico que sólo funciona manteniendo las desigualdades sociales? Aunque las mujeres precarizadas realizan un trabajo esencial en la sociedad, ellas mismas están limitadas en las formas en que pueden moldear sus propias vidas.

Cada vez más mujeres trabajadoras se organizan en sindicatos de base, donde ningún funcionario puede dictarles cuándo hacer huelga, por qué y con qué medios. Desde hace un buen año, algunas trabajadoras organizadas en la Unión de Trabajadores Libres (FAU) se han defendido contra las condiciones del trabajo explotador y sexista en la floristería “Blumen Wolf” en la estación central de Hannover. Exigieron salarios más altos que al menos cubrieran los costos básicos de la vida, horas de trabajo y descansos adecuados, y más días de vacaciones. Los salarios en la floristería, como en otros “trabajos de mujeres” típicos, son sólo ligeramente superiores al salario mínimo. Para ganarse la vida, los trabajadoras tenían que trabajar muchas más horas extras de las permitidas por la ley. Se ignoraron el tiempo de pausa legalmente garantizado, las horas de trabajo máximo y los períodos de descanso entre los turnos. Además, las trabajadoras de “Blumen Wolf”, como responsables de la mayor parte del trabajo doméstico no remunerado en la familia, se ven afectadas por la doble explotación. Los bajos salarios contribuyen a que las mujeres dependan de hombres mejor remunerados. Por eso es una lucha laboral feminista. Los trabajadorAs se organizaron en la FAU y lograron numerosas mejoras en la empresa. Después de un aumento salarial del 50 por ciento, su salario está ahora por encima del salario estándar en la industria de las flores. No habrá más turnos de 16 horas —las horas de trabajo deben cumplir ahora con los límites legales. Las compañeras han reescrito los horarios de los turnos y acortado las horas de apertura para cumplir con las horas de trabajo legalmente reguladas. Se han opuesto a la intimidación del jefe. El público fue informado de las miserables condiciones de trabajo con piquetes, volantes y por las medias. En el mercado mundial de las flores, las condiciones de trabajo suelen ser aún más precarias que en “Blumen Wolf”, y la mayoría que trabajan en este sector son mujeres. Las compañeras de “Blumen Wolf” declaran su solidaridad con las trabajadoras de la industria de la floricultura a nivel mundial y exigen condiciones de trabajo justas y humanas no sólo en su propio lugar de trabajo, sino también donde se siembran, cortan y empacan las flores.

Juntas paramos, juntas avanzamos!

En todo el mundo, las mujeres luchan contra la opresión del patriarcado y el capitalismo. Como su principal arma de resistencia, han elegido la huelga. La lucha contra la explotación de la mujer en el hogar y en el mercado laboral como consecuencia de la división del trabajo basada en el género, es también la lucha contra la forma neoliberal del patriarcado, que subordina a las mujeres en todo el mundo de diferentes maneras, pero en todas partes con la misma brutalidad. Por lo tanto, la huelga de mujeres debe incluir también el hogar, la escuela, el hospital y otros centros de atención, y todas las formas de trabajo que realizan las mujeres—también el trabajo de cuidado no remunerado y el trabajo emocional. La huelga de mujeres muestra que las mujeres tienen intereses comunes, que están ligados al interés común de todos los trabajadores del mundo: quieren liberarse de la explotación económica y la opresión social.

Desafiando el orden neoliberal que exige el control total sobre el cuerpo, la vida y el tiempo de las mujeres, las mujeres están exigiendo poder, quieren tomar decisiones por sí mismas, y son conscientes de que no lo conseguirán sin luchar. La fem*fau, un grupo de trabajo a nivel federal de la FAU, llama a la participación en el movimiento de huelga el 8 de marzo de 2019: “Nos esforzamos por superar el capitalismo y el patriarcado. Estas luchas también deben dirigirse contra el racismo y la explotación transnacional, ya que todas estas estructuras de poder están entrelazadas. Nuestro objetivo es la liberación de toda explotación, opresión y dominación. La huelga, el rechazo del trabajo (pagado e impagado), es nuestro medio más eficaz. Sólo a través de la acción colectiva podemos lograr la emancipación social y la autodeterminación”. Las mujeres de todas las profesiones y condiciones sociales se declaran en huelga para mejorar las condiciones de trabajo y de vida de toda la clase obrera: mejores condiciones de trabajo y salarios decentes, seguridad social, libertad (de movimiento) y autodeterminación.

Información adicional: Participación de la FAU en la Huelga de Mujeres el 8 de marzo de 2019

Como parte de la Alianza de Huelga de Mujeres, muchos sindicatos de la FAU se están movilizando activamente para el 8 de marzo organizando eventos, conferencias y proyecciones de películas, y produciendo y distribuyendo sus propios folletos y material informativo. El grupo de trabajo feminista de la FAU, fem*fau, ha publicado una edición especial feminista de nuestro periódico sindical Acción Directa (Direkte Aktion). Aborda la lucha de las mujeres por su autodeterminación en la vida cotidiana, por ejemplo, en el lugar de trabajo, en la oficina de empleo, en el sindicato y en la familia. El periódico se centra en temas como el trabajo reproductivo no remunerado, las recientes luchas laborales en las llamadas industrias de mujeres, el sexismo en el lugar de trabajo, las precarias condiciones laborales de los trabajadoras migrantes de cuidado, las relaciones jerárquicas de género, etc. El periódico sindical se distribuirá gratuitamente durante la huelga y los eventos relacionados con la lucha feminista para llegar a más gente. Además, se ha publicado un folleto con consejos legales sobre cómo participar en la huelga. Con algunos consejos prácticos y ejemplos queremos llegar a las empleadas y desempleadas, a las estudiantes y a las jubiladas, etc. y animarlas a unirse a la huelga. Hacemos un llamado a la solidaridad con todas las mujeres para apoyar sus luchas cotidianas, ya sea en casa o en el trabajo. Organicémonos en la lucha por una vida mejor y mejores condiciones de trabajo para todos!