Los orígenes del modelo sindical argentino: I. 1896-1901

Origenes_del_modelo_Sindical_TapaHoy presentamos la primera sección del libro “Los orígenes del modelo sindical argentino: 1896-1945”, escrito por Leonardo Elgorriaga de la FORA en Buenos Aires. En esta primera parte del texto el autor cuenta la influencia de la estructura partidaria y el Partido Socialista en el movimiento sindical, y los comienzos de la organización obrera libertaria en las paginas del periódico “La Protesta Humana”.

Cada lunes publicaremos la siguiente parte de “Los orígenes del modelo sindical argentino” en una serie sobre el movimiento obrero revolucionario en la región argentina.

Por: Leonardo Elgorriaga

Libro publicado por: La Sociedad de Resistencia de Oficios Varios Capital, Federación Obrera Regional Argentina (F.O.R.A. – A.I.T.)

Introducción:

El objetivo del presente trabajo es analizar los hitos históricos fundamentales que llevaron a la implementación del modelo sindical actualmente vigente. Para ello se analizará el primer movimiento sindical existente en nuestro país y los acontecimientos, tanto a nivel local como internacional, que propiciaron la instauración del actual modelo a partir del dictado del decreto 23.852/45. En el presente trabajo se estudiarán prácticas, principios y significados del movimiento sindical totalmente abandonados en la actualidad. También se estudiará el proceso de resignificación de esas prácticas y principios a partir de la intromisión del Estado en la conformación del movimiento sindical. Se analizará la problemática de la unidad, y la dicotomía entre unidad real y unidad formal. Finalmente se tratará también la relación Estado-sindicato desde una perspectiva crítica. El propósito del presente trabajo es aportar nuevos elementos aún no considerados para la puesta en crisis del actual modelo, denunciando los verdaderos motivos de su implementación y las consecuencias que el mismo trajo para el movimiento sindical argentino.

El Partido Socialista y un movimiento sindical dentro de la estructura partidaria:

El 28 de junio de 1896 tuvo lugar el Congreso Constituyente del Partido Socialista Obrero Argentino (luego Partido Socialista -PS-). La actuación del PS en sus primeros años de existencia estuvo claramente signada por los acontecimientos ocurridos en el seno de la IIa Internacional, en la división producida dentro de esta última entre ortodoxos (Engels, Kautsky, Bebel, etc.) y revisionistas (Bernstein). Estos últimos planteaban la posibilidad del ingreso gradual al socialismo mediante reformas legislativas parciales, mientras que los llamados ortodoxos defendían la necesidad de la revolución violenta. Ambas corrientes planteaban por igual la necesidad de que los trabajadores obtengan mejoras inmediatas en sus condiciones de vida a través de reformas legislativas. Ya en su Primer Congreso celebrado en París en julio de 1889, la IIInternacional reclamaba a los Estados una legislación protectora del trabajo que reconociera los derechos más elementales de los trabajadores1. La IIa Internacional alentó la formación de partidos socialistas nacionales para participar activamente en la vida electoral de cada país y obtener así representantes socialistas dentro de los respectivos parlamentos.

Asamblea del Partido Socialista Argentino, 1904

El PS en nuestro país tuvo desde sus orígenes un claro perfil reformista impulsado principalmente por el ala justista del partido, viendo en la lucha parlamentaria el principal medio para la obtención de mejoras para los trabajadores. Es por ello que en los primeros años de existencia la actuación del PS estuvo abocada principalmente a la ampliación de los derechos políticos de los trabajadores, la nacionalización de los inmigrantes y la lucha contra el fraude electoral. La preponderancia de la lucha parlamentaria llevaba a un segundo plano la lucha sindical, debiendo estar esta última subordinada a la primera en la búsqueda del reconocimiento de los derechos políticos de los trabajadores y la obtención de leyes protectoras del trabajo. En su Congreso Constituyente el PS declaraba: “El Congreso Socialista considerando que el único medio de obtener una buena legislación sobre el trabajo es el empleo de la acción política, declara: Que las sociedades gremiales y la Federación2 deben públicamente recomendar a sus miembros voten en las elecciones por el Partido Socialista Obrero que reclama esa legislación protectora del trabajo”3. Esta subordinación del sindicato a las estrategias parlamentarias del partido implicaba un rechazo abierto a las formas de lucha insurreccionales llevadas adelante por los sindicatos a través de la huelga general revolucionaria, prefiriendo por el contrario la utilización moderada de la huelga en relación siempre con el programa adoptado por el partido. En lo que hace a la organización gremial, los primeros estatutos del PS establecían la integración orgánica de las asociaciones gremiales a la estructura del partido, por lo que la actuación de aquellas estaba subordinada a la dirección de los propios órganos del partido. Si tenemos presente que los Congresos partidarios se realizaban cada dos años, la preponderancia del Comité Ejecutivo Nacional en la marcha diaria del partido era evidente ya que tiene entre otras facultades “Dirigir la propaganda nacional y el control de la propaganda hecha por las organizaciones locales”. Asimismo, los estatutos establecían que “La carta orgánica de las agrupaciones socialistas provinciales o locales deberán ser aprobadas por el Comité Ejecutivo Nacional, como garantía de concordancia con estos estatutos”. Se reducía notablemente así la autonomía de las agrupaciones provinciales o locales, planteando por el contrario una estructura jerárquica que concentraba el poder de decisión en sus órganos nacionales.

Pero los estatutos no sólo establecían la integración de las asociaciones gremiales a la estructura jerárquica del partido y la adopción de su programa de acción, sino que además establecían los lineamientos generales sobre la forma de organización de esas asociaciones. Los estatutos establecían al respecto que “Las sociedades gremiales adherentes al Partido deberán formar parte de la Federación nacional del oficio, si la hay, o adherirse a ella si llega a formarse”. También establecían que “Nunca se reconocerá dos o más sociedades del mismo oficio en una localidad, sin estar confederadas entre sí”. La organización sindical propuesta por el PS consistía en una fuerte unión orgánica a nivel nacional de base corporativa. Los intentos del PS de fundar una federación obrera se verán postergados hasta el surgimiento de la UGT (Unión General de Trabajadores) luego de que los socialistas se retiren definitivamente de la FORA.

La organización obrera según Pellico:

Antonio Pellicer Paraire nació en Barcelona el 23 de febrero de 1851. Como obrero tipógrafo ingresa a los 12 años de edad al Sindicato de Tipógrafos de esa ciudad, viendo al poco tiempo morir a su padre en una manifestación popular. En 1868 ingresa a la Federación de Trabajadores de la Región Española, sección de la Primera Internacional (AIT) en ese país, donde su tío y primo4 ocupaban el cargo de secretario y presidente respectivamente. También ingresa ese año a la Alianza Bakuninista, organización secreta de carácter anarquista. Entre los años 1872 y 1875 se ve obligado a exiliarse y recorre México, Cuba y los Estados Unidos. En 1879 ingresa en la Sociedad de Tipógrafos de Barcelona, y en 1881 se afilia nuevamente a la Federación de Trabajadores de la Región Española reorganizada ese mismo año. En esta última será miembro de su Comisión Federal entre los años 1882 y 1888.

"Pellico" - Antonio Pellicer Paraire
“Pellico” – Antonio Pellicer Paraire

En 1891 Antonio Pellicer Paraire se radica definitivamente en nuestro país y se incorpora como columnista en el periódico anarquista La Protesta Humana bajo el seudónimo de “Pellico”. A partir del 17 de noviembre de 1900, Pellico comienza a publicar en las páginas de dicho periódico  una serie de doce artículos titulados “Organización Obrera”, en los cuales proyecta un modela de organización sindical basado en su larga experiencia dentro de la Internacional Española. Estos artículos finalizan contemporáneamente con el llamado Congreso Obrero a realizarse el 25 de mayo de 1901 en el cual quedará constituida la FORA. Siendo verdaderamente un desconocido para la historia argentina, la influencia del modelo proyectado por Pellico sobre la forma de organización que adoptará la FORA es incuestionable.

En uno de sus artículos Pellico señala que los principios de toda asociación obrera son: Acratismo, Libre pacto, y Solidaridad. Estos principios se sintetizan en el llamado “Pacto de Solidaridad”: “El Pacto de solidaridad encierra en su solo título los tres principios esenciales a toda asociación obrera de aspiraciones progresistas que enumerábamos en el segundo artículo: Acratismo, Libre pacto, Solidaridad; esto es: la libertad siempre mantenida por el individuo y por la colectividad; inteligenciarse, convertirse seres libres para realizar juntos sus propósitos, en disposición siempre de adoptar los medios o los modos más adecuados según las circunstancias aconsejen; y solidarizar todos los esfuerzos para el mejor éxito, apoyarse mutuamente con humanismo, con compañerismo, con fraternal espíritu, practicando, en una palabra, la solidaridad”5. De esta manera, el acratismo viene a ser el principio que libera a la organización de todo principio de autoridad, el libre pacto es el principio que excluye toda idea de una estructura rígida y vinculante para los trabajadores, y la solidaridad es el principio de una unión real entre los mismos para el logro de los objetivos propuestos.

Para Pellico el libre pacto viene a oponerse a la idea de una organización definida por ley o mediante estatutos rígidos y vinculantes que someta así la voluntad de los asociados: “…acontece con toda reglamentación con carácter permanente, que vicia y perturba y desvía los más bellos propósitos. La experiencia, pues, ha enseñado que lo que importa no es la buena ley, el buen estatuto, al cual deben sujetarse los individuos, sino un modo, una manera, un régimen para entenderse los individuos que se congregan para la realización de un determinado objetivo, régimen viable a lo infinito, según condiciones y circunstancias”. Asimismo, opone el acratismo con el principio de autoridad a través de la oposición entre centralización y descentralización administrativa: “En las sociedades obreras la explotación y el despotismo se entronizan por medio de la centralización administrativa y de la concesión de facultades a las juntas administradoras. Con pretexto de poder obrar enérgicamente y de libertad de acción, se erigen, los que debieran ser compañeros encargados de la administración, en directores, presidentes, en un poder ejecutivo, a modo de los gobiernos políticos, valiéndose de los mismos medios que éstos recabando para sí toda la autoridad y todos los recursos gobernar a sus anchas, como si pudiera admitirse el sofisma de que para realizar el bien del pueblo (o de los asociados) fuese indispensable, forzosa la tiranía. La descentralización administrativa de la sociedad es, pues, una garantía para el asociado, y a la vez el mejor sistema para que se hagan bien las cosas, así como en la industria la perfección del producto se realiza por medio de la división del trabajo”. Apelando a una coherencia entre fines y medios agrega que: “Para aspirar al bien y a la libertad no puede adoptarse un procedimiento de cuartel o convento, porque nunca se alcanzaría sino despotismo. La libertad se posee ejercitándola. Y engañan, mienten, sobornan, embaucan, traicionan a los obreros quienes les predican emancipación y los sujetan a un reglamento autoritario y los entregan como rebaño de ovejas a una junta administradora convertida en poder ejecutivo, con facultades y prácticas de gobiernos y gobiernos despóticos”6.

Tapa del N° 1 de La Protesta Humana
Tapa del N° 1 de La Protesta Humana

El Pacto de Solidaridad es entonces el medio para que los trabajadores unan sus fuerzas sin sujetarse a la autoridad de nadie, sin delegaciones ni concentraciones de poder de ningún tipo, ni tampoco sujetarse a reglas rígidas y vinculantes. La voluntad expresada en dicho pacto implica una participación activa de los trabajadores en la vida interna de los gremios conforme a la noción de acción directa, evitando así el quietismo de una delegación innecesaria: “Siendo la asociación gremial un producto de voluntades para fines determinados, deben estas voluntades ser activas; es decir, que cada uno y todos trabajen por el objetivo propuesto, y no permitir que unos se encarguen de hacerlo todo, y otros sean indiferentes a todo trabajo, porque ello acarrea o víctimas de los indolentes o mandarines de todos”7.

Para Pellico ese modo, manera o régimen que brinda el Pacto de Solidaridad se realiza a través del sistema federativo de organización, en donde “La solidaridad entre los individuos federados se practica de un modo directo, y sin la ingerencia de ningún poder; y la propaganda y organización quedaran libradas a la acción de las colectividades directamente, no dependientes de la voluntad de determinados individuos, salvo especialísimos casos, por común conveniencia de la federación”8. Se puede apreciar así la gran diferencia entre el modelo de organización proyectado por Pellico con la estructura partidaria expresada en los estatutos del PS antes mencionados, ya que en este último caso la propaganda y acción política del partido era dirigida por el Comité Ejecutivo Nacional en desmedro los comités locales. Por el contrario, en el sistema federativo la propaganda y acción de cada entidad federada es dirigida por ella misma, manteniendo así su más absoluta autonomía sobre su propia actuación. La diferencia entre uno y otro modelo también se expresa en la diferente concepción entre un Comité Ejecutivo y una Comisión Federal: “Ninguna centralización de fondos ni de poderes en esta federación subsisten; la comisión federal es convertida en una especie de oficina de relaciones meramente. Las operaciones de resistencia no se sujetan a sanciones o autorización de ninguna clase. Todos los asuntos quedan sometidos a las entidades pactantes, en uso de su libertad y soberanía, sin exhibición alguna. La Comisión Federal no es mas que lo que debe ser: una comisión servidora de los intereses generales, no gobernadora”.

Es importante destacar la doble naturaleza o función que cumple la organización gremial para Pellico. En primer lugar, las asociaciones gremiales cumplen una función económica en su lucha contra la patronal destinada a la obtención de mejoras inmediatas; y en segundo lugar, las asociaciones gremiales cumplen una función revolucionaria destinada a lograr la completa emancipación de los trabajadores. Ambas funciones tienen dentro de la organización federativa dos tipos de organizaciones diferentes: la función económica es llevada adelante por la federación de oficio, en cambio, la función revolucionaria es llevada adelante por la federación local. La primera nuclea a sociedades gremiales de distintas localidades pertenecientes a un mismo oficio o actividad. La segunda nuclea a todas las sociedades gremiales de una misma localidad independientemente del oficio o actividad que representan. Se puede apreciar que la federación de oficio tiene como límite de actuación el oficio o actividad que representa, siendo por lo tanto una unión de tipo corporativo con un claro perfil reformista ya que sólo puede aspirar a obtener mejoras para ese oficio o actividad. En cambio, la federación local no tiene ningún límite de actuación de tipo corporativo, disolviendo por el contrario toda diferenciación de tipo profesional, teniendo como límite de actuación sólo el espacio territorial en el que se circunscribe. Esta única limitación se supera según Pellico con la unión de todas las federaciones locales de un país en una federación regional, y finalmente, las de todos los países en una federación internacional. El carácter revolucionario de la federación local procede del hecho de que supera la diferencia artificial entre grupos profesionales, permitiendo una unión basada exclusivamente en el origen de clase y que responde a la reivindicación histórica de los trabajadores: “La federación local, partiendo del concepto del trabajo, y funcionando como organismo social, sienta las bases de la sociedad del porvenir. Merece, pues, tal organización los cuidados y celo de todos los trabajadores, porque integra la comuna revolucionaria y la comuna libre”9.

Si bien la FORA no adoptará el mismo pacto de solidaridad elaborado por Pellico, el que finalmente adopte respetará los grandes lineamientos trazados por este último: sistema federativo, autonomía de las asociaciones de base, Comisión Federal como centro de relaciones, federaciones locales y de oficio, etc. La impronta ácrata trazada por Pellico como principio de la organización gremial se completará recién en su Vº Congreso cuando la FORA adopte el comunismo anárquico como doctrina.

Notas:

1) Godio Julio; Los orígenes del movimiento obrero, CEAL, 1971, p. 148

2) La declaración hace referencia de una tentativa de Federación Obrera impulsada en 1896 que finalmente fracasó.

3) Oddone Jacinto; Historia del socialismo argentino, CEAL, 1983, Tomo I, p. 63

4) El primo era Rafael Farga Pellicer y fue delegado español en los Congresos de Basilea (1869) y de La Haya (1872) de la Primera Internacional. En este último Congreso fue uno de los delegados que votó en contra de la expulsión de Bakunin. Luego participaría como delegado en el Congreso de Bruselas (1874) de la Internacional Bakuninista con el seudónimo de J. Gómez.

5) La Protesta Humana; Año IV, Num. 102, 8 de diciembre de 1900, p. 2

6) La Protesta Humana; Año IV, Num. 103, 15 de diciembre de 1900, p. 2

7) La Protesta Humana; Año IV, Num. 100, 24 de noviembre de 1900, p. 2

8) La Protesta Humana; Año V, Num. 105, 5 de enero de 1901, p. 3

9) La Protesta Humana; Año V, Num. 107, 19 de enero de 1901, p. 2

FORA rojo y negro

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Hablando con jefes: ¡Mantente en el guion!

Sr. Avaricia

Escrito por: Nate Hawthorne

Traducido por: O. Portal

Como clase no tenemos nada en común con ellos pero en ocasiones necesitamos hablar con nuestros jefes. Por ejemplo, cuando deseamos confrontar a nuestros jefes necesitamos hablar con ellos. Muchos jefes parecen tener una habilidad innata para cambiar las fichas del tablero en contra nuestra y muchos trabajadores tienen el hábito de dejarles hacerlo. Pasamos tanto tiempo siguiendo sus órdenes y ellos dándonoslas que, cuando les plantamos cara, puede ser tan confuso para ellos como los es para nosotros mismos. Eso puede facilitar que el superior tome control de la conversación.Mohawk Valley

Para mantener el control de la conversación necesitamos saber lo que queremos conseguir. No podemos llegar a nuestro camino sino sabemos cuál es ese camino. En otras palabras si no tenemos un acertado plan entonces las cosas nunca saldrán como deseamos.

Tomemos, por ejemplo, que queremos confrontar a nuestro jefe sobre la decisión de mantener a un empleado trabajando hasta más tarde de lo previsto. Algunas de las respuestas que podemos recibir de su parte son: justificar la decisión (“teníamos más trabajo, alguien tenía que hacerlo”), resaltar algún otro asunto (“bueno, parece que no tienen uniformes”), tratar de hacerte sentir culpable de alguna manera (“¿hace esto después de que conseguí esa magnífica cafetera para su tiempo libre?”), desviarte a otro sitio o persona (“deberías hablar de esto en nuestra próxima reunión de equipo” o “deberías dirigirte al departamento de recursos humanos”), e incluso cuestionar tu derecho a opinar sobre el tema (“este es un tema privado entre mí y esa persona, no tiene nada que ver con usted.”) Hay otras posibles respuestas. La cuestión es que deberías prever las diferentes formas en las que el jefe podría responder y saber cómo reaccionar en cada caso.

Insomnia Cookies carta de demandas

El objetivo de contestar a la respuesta del jefe es el de volver a debatir el problema y la solución. No te desvíes. No discutas. Como mucho, reconoce algunos puntos, (“apreciamos la nueva cafetera”, “ya intentamos hablar con recursos humanos”), no dejes que cambie la dirección de la conversación como él quiera. Plantea el problema y objetivo nuevamente. “Nos hace trabajar más de lo esperado y eso nos causa problemas. ¿Podría no repetirlo?” Si intenta cambiar de tema, y de seguro lo intentará, simplemente di “esto no se trata de eso, estamos aquí para hablar del problema de trabajar más de lo previsto.” Entonces trae de vuelta el problema y lo que quieres.

El punto más importante es que nuestro problema y nuestra demanda no se discutan. No nos dejaremos convencer de que un problema en el trabajo es algo sin importancia y tampoco que nuestra demanda sea menospreciada. Estamos dejando claro que el problema es serio y estamos presentando una demanda para arreglarlo. Si es necesario, solo di “no estamos aquí para debatir con usted o para discutir otros temas. Queremos saber si dejará o no de extender las horas de los empleados o no. Eso es todo lo que queremos hablar. ¿Sí o no?”Trabajadores de Campanias Unidos - Portland IWW

Mantente en el guion y podrás cambiar el tablero contra del jefe.

 

logo del IWW

Las fronteras y la estructura del Gran Sindicato

Thomas Hagerty rueda del Gran Sindicato y las industrias - IWW

Escrito por: J. Pierce

La estructura de los Trabajaores Industriales del Mundo (IWW) es basado en sindicatos industriales – “Sindicato Industrial de los Trabajadores de Educación, Numero 620” y “Sindicato Industrial de los Trabajadores de Transporte Marítimo Numero 510” para tomar dos ejemplos. La tarea de estos sindicatos industriales es tomar poder sobre las industrias y gestionar la maquinaria de producción – sin capitalistas, banqueros, y patrones – para el bienestar de todo la poblacion.

Hay una idea que nos ayuda a apreciar la estructura del IWW, “el Gran Sindicato”, como una hoja de ruta para la nueva sociedad. Esta idea es que la nueva sociedad tendrá Industria, en lugar del Estado-nación, como la base de la administración global.america norte y mexico

El IWW tiene una ideología oculta que mediante la formación de sindicatos industriales a través de fronteras nacionales, que a pesar de estas, estaremos sustituyendo el estado-nación con el sindicato industrial cuando la nueva sociedad va tomando forma. Escritores del IWW han mencionado esto de vez en cuando, pero nunca ha llegado a las primeras páginas: Queremos borrar todas las fronteras políticas. Si la nueva sociedad se formara a lo largo de las líneas de la industria, los trabajadores del transporte de cada comunidad, por ejemplo, formarían un sindicato global. Ellos coordinarían hacia donde tendrían que ir los bienes a escala mundial, de la misma manera que lo hacen hoy. (Con la diferencia que tal vez ellos darían prioridad para enviar los bienes necesarios a los más necesitados, en lugar de enviar los bienes más triviales a los menos necesitados, como lo hace el sistema actual).

frontera en Nogales

Por ejemplo, los trabajadores agrícolas de Nogales, se coordinarían los alimentos y los trabajadores de la construcción de Nogales coordinarían su tarea tambien. Ellos se unirían entre si por la industria para sus compañeros de trabajo en las comunidades de todo el mundo y no habría mucha utilidad para entidades legales llamadas “Arizona” o “Sonora”, “Estados Unidos” o “México”, como las conocemos hoy.

En cuanto a los trabajadores de las industrias innecesarios, como los seguros y los engaños financieros, encontrarían que nadie necesita sus servicios y ellos desertarían a una industria más útil en su localidad. Esta es la estructura y objetivo del IWW.

Uno de los beneficios principales para unirse a nosotros por la industria sería la de eliminar las bases de la guerra. La nueva sociedad es menos susceptible a la guerra, ya que cada órgano administrativo tiene representantes, trabajadores, a nivel local en cada comunidad. Si un individuo inconsciente propone una guerra en contra de otra región, los representantes de cada sector en esa comunidad preguntarán, “¿Por qué deberíamos ir a la guerra en contra de nuestros compañeros de trabajo en esa región?” Por otra parte, este principio explica por qué los del IWW son muy cautelosos al reconocimiento fronteras nacionales o el uso de la frase “nacional” en nuestra organización. Finalmente nos queremos deshacernos de este concepto de división.Grand Lake Theater

Por último, la estructura del IWW es útil para imaginar la nueva sociedad. Contamos con un cuartel general y una junta ejecutiva que coordina, pero no tienen poder superior de los miembros. Todos los postulados del IWW son inmediatamente revocables. Sus oportunidades y los incentivos para la corrupción son bajos. Su poder se revisa de manera rutinaria y las oficinas se rotan periódicamente. Localmente, nuestras ramas son autónomas, pero contribuyen a la totalidad. Tenemos una convención de delegados y un referéndum general. Coordinamos a lo largo de las líneas industriales, así como a nivel regional. Tenemos comités facultados para realizar las tareas, pero también son responsables para dar cuenta de sus acciones. Estas estructuras no sólo son las formaciones naturales de la clase obrera durante levantamientos revolucionarios, también son guías a un nuevo mundo basado en la participación y la solidaridad.

 

logo del IWW

Lucía Sánchez Saornil: Periodista y poeta anarquista, miembro de Mujeres Libres

Cronista de guerra, literata, anarcosindicalista, Lucía Sánchez dedicó su vida a transformar el papel secundario de la mujer, dentro incluso de las organizaciones obreras, gestando la primera organización anarcofeminista europea: Mujeres Libres.

Escrito por D. Marín  del Periódico CNT Lucia Sanchez Saornil

Lucía Sánchez colaboró con la fotoperiodista húngara Kati Horna en la revista Umbral en octubre de 1937 en un interesante articulo: “La maternidad bajo el signo de la revolución”. Un tema inquietante que hasta aquel momento jamás se había planteado en un contexto bélico. Un contexto de lucha antifascista en Europa acostumbrado a hablar de heroicidades o victorias militares y en el que destacan los adjetivos referidos a la masculinidad, a la valentía, el ardor guerrero, o el coraje. Pero las mujeres eran desde hacia siglos la parte secundaria de todas las guerras: madres, esposas o «el descanso del guerrero», es decir, una parte relegada a la retaguardia. Lucía Sánchez y sus compañeras modernizaron el panorama cultural y político de su época, y rompieron el muro del silencio de las mujeres al aparecer, reclamando su espacio, en prensa, radio y demás medios de comunicación, como lo habían hecho al aparecer en las calles plantando cara a los sublevados de julio de 1936. Este espacio público, por primera vez, habla de mujeres, educación, niños, hospitales o casas de maternidad, milicianas, y como no, de un proyecto común de futuro equitativo integrado en el contexto de la revolución española, la única hasta el momento en que la clase trabajadora autogestiono la mayoría de aspectos de la vida cotidiana. Las mujeres fueron parte intrínseca y determinante de esta transformación social.

Una de las protagonistas de esta transformación fue Lucía Sánchez (1895-1970) que tenia tras de sí una brillante trayectoria militante ligada al anarcosindicalismo y rompió su particular techo de cristal, pasando de ser una empleada de la compañía telefónica madrileña a destacar como poeta, conferenciante y periodista en el Madrid de los años treinta. Su militancia obrera la hizo frecuentar mundos hasta aquel tiempo vetados a las mujeres: reuniones nocturnas, imprentas clandestinas, plenos de sindicatos, etc. Su juventud y su carácter decidido hicieron el resto: pronto se implicó hasta el final y poco a poco se gesta en su mente la decisión de crear una organización especifica de mujeres, ya que el atraso intelectual y ético del país se revela como un lastre del que hay que librarse si se quiere avanzar hacía la igualdad. El sindicato y la misma organización libertaria son su primer lugar de batalla. La lucha por la inclusión de la mujer en el debate sindical y laboral será una de las batallas emprendidas por las muchachas que gestan la primera organización anarcofeminista europea: Mujeres Libres.

Cronista y miliciana

Lucía Sánchez fue secretaria de redacción de CNT (1933-1934) antes había publicado en Ultra, Tableros, Plural y otras revistas madrileñas de literatura, participó en la gran huelga de Telefónica y fue duramente represaliada. Este y otros motivos la obligaron a trasladarse a Valencia (1927-1931) y fue readmitida en Telefónica en 1936. Aquel año participa con su organización, la CNT, en los combates callejeros del asalto al Cuartel de la Montaña y luego partió rauda al frente de guerra donde trabajo como periodista, lo que mejor sabia hacer: escribir la crónica de la lucha obrera. Ya en Valencia escribe en Umbral donde es jefa de redacción en 1937. De la ciudad del Turia pasó a Barcelona, reclamada por la organización y realiza múltiples labores de educación y coordinación hasta que en mayo de 1938 se encarga de SIA (Solidaridad Internacional Antifascista) organización anarquista solidaria destinada a la ayuda de la población civil que proyectará su labor después de la evacuación de la población civil en territorio francés.

Lucía Sánchez también pasa la frontera y es internada en los campos de refugiados. En 1940 reside en París y más tarde en Montauban con su compañera de toda la vida América Barroso a la que había conocido en Valencia. Pasan clandestinamente a España gracias a las redes de evasión anarquistas y residen, sin papeles, en Madrid y Valencia. No legaliza su situación hasta 1954 y se ve obligada a desempeñar multitud de oficios precarios que la obligan a coartar su terrible creatividad que expresará a través del dibujo y de escritos que jamás verán la luz. Una vida truncada por la terrible represión franquista que planea siempre como una espada de Damocles sobre los militantes clandestinos. Lucía Sánchez murió en Valencia y solo algunos viejos militantes y buenos amigos conocían sus altas capacidades intelectuales y morales. Su vida discreta tuvo que ser rescatada años más tarde a partir, como no, de otras mujeres anarquistas, como Pepita Carpena, Suceso Portales, Antonia Fontanillas, Pilar Molina, Llum Quiñonero y algunas más.

Su labor más destacada es la que realiza dentro de Mujeres Libres, como explica muy bien la anarcofeminista Lola Iturbe en su libro pionero sobre las mujeres libertarias española editado en México en 1974 y que desvela por primera vez rastros y rostros de la lucha de las mujeres en el siglo XX. Mujeres Libres es una organización única en su tiempo de la que tomaran modelo otras organizaciones antifascistas y que pone en marcha multitud de escuelas de capacitación femenina, clínicas, cursillos, charlas y un largo etcétera, una labor que jamás se había emprendido en nuestro país, con uno de los indices de analfabetismo obrero, y de entre él el femenino, más altos de Europa.

Lucía Sánchez no estaba sola en esta lucha, secundan su idea la jovencísima doctora aragonesa Amparo Poch y la intelectual Mercedes Comaposada. A su alrededor se apiñan un grupo de obreras entusiastas, pero también maduras militantes de los años del plomo barcelonés en que los militantes se ven obligados a crear los grupos de defensa confederales en los cuales se implican compañeras, amigas y familiares. Todas ellas ponen en marcha una organización sin precedentes en la carca España que se abre paso ante la inquietud de la iglesia católica y del privilegio de los más cavernícolas que ven peligrar sus prerrogativas. Una organización que denuncia la doble opresión que padece la mujer. Teresa Claramunt lo había expresado a la perfección a finales del XIX: «La mujer obrera en España es la esclava del esclavo».

Ahora una publicación se suma a las que van recuperando su trayectoria vital. Después de la antología de poemas compilada por Rosa Maria Martín en 1996, ahora llega la recopilación de artículos escritos por Lucía Sánchez de la mano de Pau Martinez y Antonia Fontanillas que pacientemente los recuperó a lo largo de toda su vida y que ahora publica La Malatesta. Una buena ocasión para profundizar en la trayectoria de una mujer libre. Pasado y presente conforman parte de la utopía cotidiana que día a día se transforma en futuro posible. ¡Va por ti, Lucía!

Periódico CNT nº 417 – Marzo 2015

CNT simbolo

¿Qué hace el IWW?

Escrito por: Nate Hawthorne

Traducido por: O. PortalMobile Rail piquete

 

Se llega a ser miembro de el IWW de dos maneras. Algunas personas se afilian por la ideología y otras a causa de la actividad sindical. En las mismas líneas, el IWW realiza dos tareas principales. Primero, ayuda a trabajadores a organizarse para resolver problemas que tengan en el trabajo. Segundo, transforma a las personas. El IWW mejora las condiciones de trabajo y necesariamente radicaliza a sus simpatizantes mediante la acción colectiva y el debate. Gracias a ello los miembros ganan habilidades prácticas y confianza para realizar su tarea. Otra forma de llamar a este par de principios es: construcción de poder industrial y construcción de organizadores.

Necesitamos espacio para estos dos principios. Nuestra organización debe radicalizar a los trabajadores y también debe conseguir que personas que se sientan radicales sean más efectivos en su lucha contra los jefes y los capitalistas.IU 460 NYC IWW

En la práctica estos principios están grandemente relacionados. Por ejemplo, la campaña de los almacenes de comida en Nueva York fue puesta en marcha gracias al duro trabajo y la dedicación de un puñado de miembros del IWW. El peso de mantener y desarrollar la unión cae sobre los hombres de un pequeño porcentaje de miembros. En este aspecto opino somos parecidos a la mayoría de uniones. Construimos poder industrial mediante organizadores. Estos principios trabajan juntos.

Si bien es cierto que estos principios se sobreponen, a veces puede resultar beneficioso pensar en ellos de manera individual. Esto nos da dos formas diferentes para evaluar éxitos y establecer prioridades. Digamos que logramos conseguir estupendos contratos para 100 persones en una tienda pero no conseguimos despertar conciencia de clase en ningún miembro de esa tienda. Ahora tomemos por ejemplo que perdemos en otra campaña pero cinco personas que ya eran miembros del IWW se convierten en mejores organizadores y otros cinco nuevos se suman a la unión. La primera situación es más atractiva en caso de que nuestra prioridad sea poder industrial. La segunda resulta mejor si nuestra prioridad es desarrollar organizadores.

trabajadores de freshii

Personalmente pienso que si alguien se preocupa solamente por un principio o el otro entonces el IWW puede ser el grupo equivocado para ellos, dependiendo en que industria en la que trabajen y que papel quieran desempeñar. Si alguien quiere organizar y solamente se centra en crear poder industrial, en la mayoría de los casos otras uniones logran un mejor trabajo en esa tarea. Si algún miembro quiere organizarse de forma en la cual todo esté destinado a desarrollar conciencia de clase, creo que existen grupos que lo hacen mejor que nosotros. El IWW, sin embargo, es una de las pocas uniones que lograr un balance en los dos aspectos.

Es cierto que estos dos principios son importantes, mi opinión personal es que en estos momentos el IWW debe priorizar en el desarrollo de organizadores. Esto no significa negar la importancia que significa el poder industrial ya que solo podemos desarrollar organizadores apuntando a la creación de poder industrial. Pero la realidad es que el IWW depende demasiado en miembros que se unieron con valores y habilidades ya desarrolladas. Necesitamos mejorar en la creación de organizadores, incrementar sus habilidades con el tiempo y mantenerlos. Esto es clave para construir el Gran Sindicato y finalmente eliminar el sistema de salarios.

 

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