La lucha de los trabajadores de las playas de Santa Mónica

MKtrabajadores de la playa de Santa Monica

Los trabajadores de limpieza y mantenimiento de las playas de Santa Mónica, en California, se han unido al IWW para exigir un empleo estable, prestaciones laborales, igualdad en el trabajo y el fin del favoritismo.

Al igual que muchos otros trabajadores municipales del condado de Los Ángeles y el resto del país, sus empleos se consideran temporales y trabajan “si se les necesita”. A veces se les llama “fijos-temporales”. A pesar de que hacen el mismo trabajo, estos temporales ganan la mitad del salario de los fijos.

Algunos de ellos llevan casi 30 años como temporales y nunca se les ha ofrecido un empleo fijo. Es imposible abordar la lucha de estos trabajadores sin hablar del color que divide los temporales de los fijos en Santa Mónica. Cinco de los trabajadores temporales de la playa son latinos y cinco son negros. Sus homólogos fijos que disfrutan de salarios negociados por el sindicato, seguro médico y jubilación, son en su mayoría blancos. Los trabajadores fijos están afiliados a la Hermandad Internacional de Camioneros (Teamsters), sindicato que ha dejado fuera de las negociaciones a los temporales.

Los trabajadores se reunieron en septiembre de 2014, exigieron el reconocimiento del IWW y presentaron una lista de demandas. Desde entonces, el sindicato ha estado presionando al consejo municipal de Santa Mónica dando a conocer sus demandas en los medios de comunicación locales e internacionales y con la presentación de más de 200 firmas de apoyo.

El efecto fue inmediato. La presencia sindical dio un giro radical a las conversaciones y pronto accedieron a negociar las condiciones de empleo fijo. Una delegación de los trabajadores declaró ante el consejo municipal para exponer sus problemas y pedir un cambio en su situación laboral. Siete de los nueve trabajadores que firmaron la petición de reconocimiento del IWW formaron la delegación y pidieron que el Ayuntamiento respondiera a sus demandas. Como resultado, el Ayuntamiento aprobó la siguiente moción:

1) Creación de una nueva categoría laboral para que los trabajadores temporales se hagan fijos

2) Establecer un proceso de solicitud y una prueba de aptitud para la nueva categoría

3) Clases de formación para los trabajadores que no superen las pruebas de aptitud

Esta resolución fue una victoria parcial para el sindicato de los trabajadores de la playa. Aún siguen luchando para que todos los trabajadores sean fijos, no sólo los que mejor superen la prueba. A medida que la lucha continúa, el comité de trabajadores ha elegido a sus portavoces y presentado nuevas demandas: que los trabajadores temporales tengan el mismo uniforme que los fijos, que se les proporcione más y mejor equipo de seguridad y que el Ayuntamiento reconozca al IWW. Así esperan que otros trabajadores municipales temporales de Santa Mónica sepan del IWW y se organicen igualmente.

Anuncios

Pasado y presente de la polarización

J. PierceCitizens of Boston

En el verano de 2011, el IWW de Phoenix organizó un evento para celebrar el 75 aniversario de la revolución española. Ese mismo verano, mientras visitaba a un amigo, recorrí varios lugares históricos de los abolicionistas, los afroamericanos y la Guerra Civil en Virginia. Entretanto, la lucha por los derechos de los trabajadores inmigrantes en Arizona se estaba calentando y todo el mundo, al parecer, tenía una opinión sobre el tema. Creo que la conexión de estos dramas históricos podría contribuir a nuestro trabajo en el IWW. Para eso, el concepto de polarización social puede ser clave.

En el IWW se enseña que la organización laboral lleva a una polarización en el trabajo. Tenemos que llegar a nuestros compañeros de trabajo para apoyar los esfuerzos del sindicato o se aliarán con la empresa. Cuando el sindicato se hace público, ya no queda espacio para la ambigüedad. Aquellos que tratan de permanecer neutrales, ayudan a la patronal al final. Sin embargo, al mirar a la sociedad en general, ¿podemos decir que este principio se mantiene?

Espana barricadaGuerra civil en España: el fascismo contra la revolución de los trabajadores

En el verano de 1936, España fue testigo de los levantamientos de la derecha y la izquierda. Los militares intentaron un golpe de estado, mientras que los anarquistas respondieron ocupando las fábricas y la tierra. Estas rebeliones dieron lugar a una guerra civil entre 1936-39. El país se polarizó no sólo entre fascistas y antifascistas, sino en una “guerra de tres vías,” basada en los intereses de clase.

Los nacionalistas eran una mezcla de tendencias contradictorias dentro de la derecha. Querían, de diversas maneras, una reestructuración radical de la sociedad basada en la ideología modernista y fascista, favorecer el poder de la Iglesia católica, la restauración de la monarquía y el separatismo regionalista. Los anarquistas, con la Confederación Nacional del Trabajo, la Federación Anarquista Ibérica y Asociación Internacional del los Trabajadores (CNT-FAI-AIT), actuaron como el polo que atrajo a la clase obrera y los campesinos hacia el comunismo libertario. Los republicanos, socialdemócratas y socialistas, en general, querían mantener el capitalismo y la democracia liberal. El Partido Comunista, en su intento por ganar el control del Gobierno, trató se ganarse el apoyo de políticos, empresarios y la Policía.

Las divisiones y contradicciones eran ineludibles en una guerra que afectó a todos los aspectos de la sociedad y obligó a todo el mundo a tomar partido. Los fascistas organizaron una sublevación ilegal contra el Gobierno elegido, creando la división en la sociedad entre quienes apoyaban al Gobierno republicano y quienes se oponían a él. Los anarquistas estaban en una posición difícil: tenían que luchar contra la sublevación fascista y adquirir armas sin reforzar el actual Gobierno. No sólo la población se polarizó con el levantamiento, también lo hicieron los antifascistas en sus diversas respuestas. Las discusiones sobre la línea de acción de la CNT son documentos muy valiosos para el IWW de hoy en día.

54th Mass detailLa Guerra Civil en Estados Unidos: esclavitud contra la libertad

Un tipo diferente de polarización se produjo en Estados Unidos, en este caso sobre la esclavitud, que condujo a la Guerra Civil americana de 1861-65. El país se dividió social y regionalmente, entre el Norte y el Sur. Los abolicionistas hicieron innumerables esfuerzos para polarizar al país sobre el sistema esclavista. Su tarea, en lo que respecta a los blancos, era mostrar los horrores de la esclavitud, obligando a los ciudadanos a elegir entre la justicia y la maldad. Con respecto a los negros, la tarea consistía en liberarlos, ya sea con libros, periódicos, formas de huida y armas.

Al igual que en el caso español, el ejército federal del Sur se alineó con los derechistas locales. La burguesía esclavista de la Confederación lideró un levantamiento contra de su propio Gobierno. Para muchos blancos, el estallido de la guerra les privó de la posibilidad de ver el conflicto desde la distancia. Se vieron obligados a tomar partido, ya sea con el Norte o con el Sur, y en última instancia, independientemente de sus propias actitudes raciales, con la abolición o con la esclavitud. Para los negros, la guerra fue una oportunidad para liberarse, ya sea como soldados en el ejército del Norte o escapando de la esclavitud para cruzar las líneas de la Unión. Muchos abolicionistas prominentes se entregaron en cuerpo y alma a la causa de la Unión, y por lo tanto apoyaron al Gobierno republicano. Caben destacar a Harriet Tubman, que trabajó como exploradora, espía y enfermera del Ejército, y a Frederick Douglass, que reclutó negros para el 54 regimiento de Massachusetts, entre ellos a sus dos hijos. El principal movimiento abolicionista, formado por un puñado de cristianos y pacifistas del Norte, y las rebeliones aisladas de esclavos, podría constituir un importante objeto de estudio para los miembros del IWW interesados en el desarrollo de la polarización.

Ambas guerras civiles proporcionan paralelismos interesantes para nuestro tiempo. Los elementos de la derecha se sienten amenazados por las reformas de los Gobiernos progresistas y recurre a la violencia abandonando la legalidad constitucional, a pesar de la santa lealtad que antes le profesaba. Al parecer, a veces estamos mucho más cerca del rechazo a la democracia liberal de la derecha de lo que lo estamos de la revolución proletaria. Para aquellos de nosotros que estamos en EE. UU. sería una situación extraña encontrarnos del mismo lado que el Gobierno en su lucha contra el fascismo, pero no es imposible y hay precedentes.

IMG_1344El IWW como agente agudizador

El pasado influye a menudo directamente en el presente. En las ferias de armas de Phoenix se puede ver a los derechistas fomentando la lucha contra los socialistas y los mexicanos. Pero dejando de lado a los locos armados de Arizona, nuestra tarea como miembros del IWW es hacer de las divisiones políticas y el odio racial una lucha basada en la clase. Nuestro objetivo es enfrentar a la clase explotada, incluidos los blancos de derecha, en contra del capitalismo. Tenemos que definir el conflicto en términos que alienten a los trabajadores a ponerse de nuestro lado: la esclavitud contra la libertad, fascismo contra la democracia, o tal vez el 1 % contra el 99 %. Debemos definir el capitalismo como el enemigo y agudizar el conflicto para que los elementos económicamente descontentos se unan, quizá sin darse cuenta, al lado de sus compañeros de trabajo y en contra de las empresas para las que trabajan. Tenemos que crear una situación en la que los trabajadores blancos tengan que preguntarse: ¿Estoy del lado de mis jefes y los políticos, el fascismo, el nazismo y la esclavitud, o estoy del lado de los trabajadores, la democracia y la libertad?

El IWW tiene una posición excepcional para agudizar la polarización del conflicto de clases. Somos los abolicionistas y antifascistas de nuestro tiempo. Tenemos el poder de crear una división de clases en la actual turbulencia y apostar por una revolución social multiracial. Para ello, tendremos que considerar numerosas tensiones: formar coaliciones o confiar en nosotros mismos como organización, centrarnos en la liberación de los trabajadores negros y morenos o bien predisponer a los trabajadores blancos en contra del sistema, exacerbar las contradicciones de los sindicatos y la izquierda u organizar la autodefensa mutua, continuar la organización sindical o desarrollar una posición más abiertamente revolucionaria.

El IWW se está posicionando lentamente para facilitar, o tal vez liderar, un poderoso movimiento de clase a nivel internacional. Debemos estar listos para convertirnos en el polo que atraiga a la clase obrera revolucionaria.

Los grupos laborales Informales

M. Jones, traducido por Fernando G.135 S La Salle picket

A lo largo de la historia, los trabajadores se han unido y organizado en defensa de sus intereses comunes de muchas formas. A veces, dos trabajadores que están cerca uno del otro se ayudan mutuamente y se hacen el trabajo un poco menos difícil. Otras veces, cuando son muchos, pueden controlar la velocidad de la producción y las condiciones del trabajo. A veces incluso forman sindicatos en sus empresas y hasta pueden representar a todo un sector productivo y ejercer su influencia sobre los patrones. Cualquiera de estas formas es válida. En cada una se desafía el aislamiento que existe en otros aspectos de nuestras vidas. En estas relaciones observamos lo que significa la acción colectiva y el control de los medios de producción. Al unirnos, adquirimos un poder que no tenemos como individuos y que podemos utilizar para nuestro beneficio.

Esta unidad que formamos con nuestros compañeros de trabajo es la base de nuestra organización, la base del sindicalismo y del movimiento obrero. Esta unidad que nace el centro de trabajo es intensa y viene de nuestras interacciones y nuestras luchas diarias.

Sigue leyendo

El Frente Auténtico del Trabajo

X379809

El FAT (Frente Auténtico del Trabajo) es un sindicato mexicano con más de 50 años de historia a sus espaldas. Desde 1960, el FAT tiene en su haber numerosas victorias para los trabajadores fabriles. Contribuyó a la creación de varias cooperativas y logró que se celebrara la primera elección sindical con voto secreto en la historia de México. No solo lucharon por la igualdad de sexo en el trabajo, muchas mujeres ocupan puestos de responsabilidad en el sindicato.

FAT
Miembros del FAT en una manifestación.

Oí por primera vez del FAT en la marcha del 1 de Mayo en Pittsburgh, gracias a unos compañeros del United Electrical Workers (UE) con los que fui. Hablé con el director de relaciones internacionales sobre mi último viaje a México y me animó a apoyar al FAT en todo lo posible. Amigos, familiares y otros contactos que tenía en México hicieron lo mismo. El UE ha colaborado con el FAT en los últimos 30 años, desde la firma del Tratado de Libre Comercio con México hasta hoy. Esta colaboración ha tenido consecuencias muy positivas a ambos lados de la frontera. En mi siguiente viaje a México fui a la sede del FAT en la Ciudad de México. Como gesto de apoyo, les entregué una declaración de solidaridad de mi delegación local del IWW, una copia traducida del preámbulo a la Constitución del IWW, carteles de huelga general y unas camisetas. Me enseñaron las instalaciones y vi colgados en las paredes varias cartas enmarcadas, fotos y carteles de otros sindicatos de todo el mundo.

Me llamó la atención el mural que tenían en la entrada. En el centro, Emiliano Zapata, el líder de los insurgentes del sur durante la revolución mexicana de 1910. A su lado estaban Albert y Lucy Parsons. Justo debajo de Zapata estaban cuatro de los activistas que desaparecieron o fueron asesinados, rompiendo la alambrada de un campo. Uno de ellos tiene en la mano El capital con una foto de Marx. En todo el mural se repiten imágenes de “ángeles” o espíritus de los trabajadores caídos que sostienen carteles con las palabras “Sindicalismo sin fronteras”. Algunos de ellos están apuntando a los capitalistas y políticos caricaturizados como cerdos y esqueletos encogidos de miedo con bolsas de dinero en las manos.

Sigue leyendo

Un trozo de papel sin valor

Invisible Man, traducido por Rachel Stafford

No hay nada que hacer este sábado en Lacombe. Queremos ver una película. Es el otoño de 1999 y el cine más cercano queda a media hora, en Red Deer, en la provincia canadiense de Alberta.

Como siempre, vamos en un coche prestado. Terry conduce. Él es blanco. Llegamos al estacionamiento y leemos la cartelera iluminada en el lado norte del edificio. Como siempre pasa, no hay nada que valga la pena.Imagen

«Vamos al cine barato. Así por lo menos no tiramos el dinero en una película de mierda».
 «¿Quieren caminar?»
«Sí, caminemos».

El otro cine no queda lejos. Pasamos charlando y bromeando por el estacionamiento para cortar camino. Una pareja de personas mayores pasa a nuestro lado. Son blancos. Nos miran fijamente. Puede que nunca hayan visto a tantos negros juntos. Alguien de nosotros dice bromeando que seguramente habrán llamado a la Policía.

Sigue leyendo