Preámbulo con anotaciones a la constitución del IWW

Gréve Génerale! SITT - IWW Montreal

por: Tim Acott

El preámbulo a la constitución del IWW fue aprobado en el congreso fundacional del sindicato en 1905 y ha cambiado muy poco en todos estos años. Es el documento más elegante, conciso y brillante que conozco. En la actualidad es un documento fundamental de la IWW.

Soy afiliado de base del IWW y escribo estas anotaciones sobre este importante texto con un poco de aprensión. Sin embargo, es necesario hacerlo. El lenguaje que usa es un poco anticuado, pero yo no cambiaría ni una palabra. Casi un siglo de lucha, la pérdida de las tradiciones de la clase obrera y de su transmisión oral han hecho que el texto sea un poco menos accesible para el lector moderno. Empecé a escribir estas anotaciones con un profundo respeto por los compañeros que lo escribieron y por todos los afiliados al sindicato que luego se guiaron por él, lucharon por una causa justa y nos dejaron una digna herencia hasta el día de hoy.

Los afiliados al IWW siempre han tenido iniciativa y han sido decididos en su acción. Cuando hay algo que hacer, simplemente lo hacemos. No esperamos a que los expertos nos digan cómo hacerlo o a que lo hagan por nosotros. Los trabajadores podemos hacer cualquier cosa que nos propongamos, si lo hacemos juntos. Es con esa actitud con la que trataré de aclarar y explicar el mejor texto escrito que jamás he visto. ¡Deseenme suerte!

Unidos“LA CLASE TRABAJADORA Y LA CLASE EMPRESARIAL NO TIENEN NADA EN COMÚN”

Empecemos. Sé que esto causa el rechazo de alguna gente. Observe que dice “la clase trabajadora y la clase empresarial”.
¿Cuáles son estas clases sociales? La clase trabajadora es la mayor parte de la sociedad y de la economía, la gente que se gana la vida con su trabajo intelectual o manual y que crea toda la riqueza pública y privada que existe. La clase empresarial es esa pequeña parte de la sociedad que obtiene su riqueza del trabajo de otras personas. Esta clase no crea riqueza, la toma de otros. Ya sé que alguna gente hace un poco de los dos; pero sólo porque algunas cosas sean de color naranja no significa que no existan el rojo y el amarillo. El IWW marca el límite en la persona que tiene poder para contratar y despedir.

No dice que los miembros de la clase trabajadora no tengan nada en común con los miembros de la clase empresarial. Eso sería estúpido. Los seres humanos tienen mucho en común. Todos comemos, bebemos agua y respiramos. Todos vivimos y, después de un tiempo, morimos. Tenemos más cosas en común que los caballos y los burros porque podemos cruzar nuestras razas y tener hijos fértiles. Podemos incluso pasar de una clase social a otra, aunque es poco frecuente. Normalmente se pasa a la clase inferior, dado que la clase trabajadora crece y la empresarial se reduce. Los miembros de las dos clases tienen algunas cosas en común, pero solo como individuos.
Y lo que es más, nosotros no les deseamos ningún mal. No los odiamos y no queremos hacerles daño. Pero sí vamos a lesionar sus intereses económicos cuando tengamos oportunidad. El IWW es una organización no violenta y siempre lo ha sido. Estamos orgullosos de eso.

Lo que esta primera frase quiere decir es que las dos clases no tienen nada en común. No es nada personal. Es la economía. Lo que nosotros los trabajadores necesitamos y queremos es justo lo opuesto de lo que los empresarios quieren y necesitan.
Queremos mejor salario por nuestro trabajo, menos horas de trabajo, un trabajo menos aburrido y repetitivo, menos peligroso y más control sobre nuestras cortas vidas. Queremos más control sobre los bienes que producimos y los servicios que ofrecemos, y sobre cómo se hacen estas cosas. Queremos más control sobre los efectos de la producción en nuestra salud, sobre la calidad y la seguridad de nuestros vecindarios y nuestras casas, en este hermoso planeta Tierra.
La clase empresarial necesita que trabajemos más horas, más duro, más rápido, más barato, con menos normas de seguridad, con menos controles de contaminación y con menos voz en las decisiones. Lo que realmente quieren son esclavos que no necesiten alimento ni paga, superrobots que sepan tanto como nosotros y puedan hacer todo el trabajo del mundo. Igual que nosotros pero con menos mantenimiento y sin problemas.

Lo que nosotros queremos y necesitamos es libertad verdadera, el control de la tierra, de los recursos, las máquinas, la toma de decisiones… en definitiva, de todo. Queremos un lugar seguro y saludable para nuestros hijos (no solo los nuestros, también los de la clase empresarial) y una vida buena y digna. Queremos, en fin, todo lo que los empresarios no desean que tengamos. Nuestras necesidades y demandas simplemente no son buenas para sus negocios.

“NO PUEDE HABER PAZ MIENTRAS MILLONES DE TRABAJADORES SUFRAN HAMBRE Y NECESIDAD AL MISMO TIEMPO QUE UNOS POCOS, LA CLASE EMPRESARIAL, DISFRUTAN DE UNA VIDA EN LA ABUNDANCIA”

Las dos clases sociales son enemigas naturales. Estamos en una guerra, una lucha entre clases. Esto no es una figura retórica. Es una guerra real, espantosa, con un número de muertos tal que dejaría a la Segunda Guerra Mundial en un juego de niños.
En esta guerra luchamos todos los días, pero no con balas y bombas. Nuestras armas son la educación, la organización y el trabajo. Luchamos sin combatir.

“LA LUCHA ENTRE ESTAS DOS CLASES SOCIALES CONTINUARÁ HASTA QUE LOS TRABAJADORES DE TODO EL MUNDO SE ORGANICEN, ASUMAN LA PROPIEDAD DE LOS MEDIOS DE PRODUCCIÓN, LAS FÁBRICAS Y TIERRA, Y ACABEN CON EL TRABAJO ASALARIADO”

Nosotros no empezamos esta guerra; hemos nacido en ella. Pero estamos convencidos de que habrá que luchar y de que venceremos. No hay elección. Cada año que pasa nos quitan un poco de nuestra vida, crean más miseria, matan y mutilan a más compañeros de trabajo y destruyen un poco más el planeta. Nunca se detendrán a menos que se les haga frente. Están locos.
Seguimos hablando de las clases sociales. La clase empresarial está sumida en una locura. Nos roban más y más. Destruyen más y más. No les importa el coste en vidas, la miseria, la degradación y la contaminación. No les importa el futuro. Sólo tienen en cuenta el beneficio de sus inversiones. No les importan los niños. Sólo quieren amasar fortunas. Esa clase social es como un perro rabioso. No digo que haya que matarlos, pero hay que detenerlos. Y la única forma de hacerlo es organizando a la clase trabajadora con una estrategia clara y una acción directa. Luego hablaremos de eso.

la palabra solidaridad“LA CONCENTRACIÓN DE LA PROPIEDAD INDUSTRIAL EN CADA VEZ MENOS MANOS DIFICULTA LA LUCHA DE LOS SINDICATOS CONTRA EL PODER CRECIENTE DE LA CLASE EMPRESARIAL”

Recuerde que esto se escribió en 1905. Es una idea muy incisiva para su tiempo, ¿no cree? Los miembros del sindicato que escribieron esto ya vieron que esta tendencia de concentración de la propiedad en pocas manos hacía a la clase empresarial muy poderosa y la distanciaba cada vez más del resto. También vieron que este control iba más allá de las fronteras nacionales, las razas y las nacionalidades, y que se basaba en el dinero y el poder. Por esta razón fundaron un sindicato internacional, con la vocación de unir a todos los trabajadores del mundo.
Lo que ya se empezaba a vislumbrar en 1905 es algo obvio hoy en día. Ahora, sólo un puñado de las personas más ricas entre las ricas controla la mayor parte de la riqueza del mundo y tienen el poder político y militar; y esta tendencia continúa. Y están organizados, muy bien organizados. Es por eso que también los trabajadores tienen que organizarse y deben hacerlo a gran escala y rápidamente. Pero tenemos que organizarnos bien. Esto nos lleva de nuevo al preámbulo de la constitución:

“LA SITUACIÓN ACTUAL DE LOS SINDICATOS DE OBREROS HA DADO LUGAR A QUE LOS GRUPOS DE TRABAJADORES SE ENFRENTEN UNOS A OTROS SIN QUE NINGUNO GANE DENTRO DEL SISTEMA DE SALARIOS. MÁS AÚN, ESTAS ORGANIZACIONES SINDICALES CONTRIBUYEN AL ENGAÑO DE QUE LOS INTERESES DE LOS TRABAJADORES COINCIDEN CON LOS DE LA CLASE EMPRESARIAL”

Cuando hablan de “los sindicatos de obreros” se están refiriendo a la Federación Estadounidense del Trabajo (AFL), que causó un gran estruendo en el mundo obrero de esa época y que tras unirse con el Congreso de Organizaciones Industriales formó lo que ahora es el sindicato AFL-CIO. Nuestra posición sobre el AFL-CIO es muy clara. El AFL-CIO tiene en sus filas un gran número de valiosos trabajadores que han luchado en la defensa de los intereses obreros muchas veces. Nosotros saludamos con respeto a esos héroes de la lucha de clases. El IWW aplaude y admira tal actitud.

El IWW ha tenido, sin embargo, alguna que otra diferencia seria con el AFL-CIO desde sus inicios. Son diferencias de opinión, ideológicas al nivel más básico. La AFL se fundó para representar los intereses de una parte muy minoritaria de la clase obrera: hombres blancos, obreros especializados, nacidos en EE. UU. y que hablaban inglés. Nunca pretendió dar respuesta a las necesidades de la clase trabajadora en general sino a una parte específica de ellos, la aristocracia del trabajo.

Estaba, y en parte lo sigue estando todavía, organizada por el tipo de trabajo que se hace. Así, los trabajadores de los ferrocarriles o del servicio de correos estaban, y están, divididos en sindicatos diferentes que no cooperaban mutuamente en la defensa de sus intereses comunes.

El resultado de este extraño concepto de organización ha sido el surgimiento de los esquiroles. Unas veces los conserjes van al trabajo cruzando las líneas de piquetes de los camioneros y otras veces los camioneros cruzan las líneas de piquetes de los conserjes, todo ello con la aprobación del sindicato. Extraño, ¿verdad? ¿Cómo se pueden conseguir demandas salariales o mejoras de las condiciones laborales en una situación así? La AFL saboteó con esquiroles muchas huelgas del IWW.

El concepto en el que se basa el AFL-CIO es que el capitalismo funciona y que los obreros, o al menos algunos de ellos, pueden recibir un trato justo si se hacen algunos ajustes en el sistema. Por otra parte, el IWW se basa en la idea de que el capitalismo no se puede reformar, no puede ponerse al servicio de nuestros intereses. Tiene que sustituirse por un sistema de democracia económica controlada por los trabajadores, pues estos nunca tendrán una vida justa bajo el capitalismo.

Diferentes ideas dan lugar a diferentes prácticas. En el fondo nos solidarizamos con los trabajadores de todo el mundo y con los afiliados de base de cualquier sindicato, pero no podemos compartir la actitud de colaboración que los dirigentes de este sindicato tienen hacia las empresas.

El IWW fue fundado por sindicalistas con experiencia que habían sufrido las heridas de la lucha de clases y estaban hartos de los sindicatos de entonces. Por eso decidieron crear un instrumento diferente de lucha por los intereses de la clase obrera.Ferrocarrileros IWW

“ESTAS CONDICIONES SE PUEDEN CAMBIAR. LOS INTERESES DE LA CLASE TRABAJADORA SOLAMENTE PREVALECERÁN SI EXISTE UNA ORGANIZACIÓN DE OBREROS DE TODAS LAS INDUSTRIAS CAPAZ DE REALIZAR UNA HUELGA QUE PARALICE LA PRODUCCIÓN Y EN LA QUE UNA INJURIA COMETIDA CONTRA UNO ES UNA INJURIA CONTRA TODOS”
Y eso es lo que hicieron. Crearon un sindicato democrático controlado por sus bases para evitar la corrupción y la burocracia sindical. El sindicato es independiente de cualquier partido político. En él están representados todos los trabajadores de una empresa: el cocinero, el oficinista, el conserje, el camionero… todos en el mismo sindicato. La forma en que está organizado el sindicato obedece al hecho de que sus intereses son idénticos.

El IWW existe para luchar por los trabajadores y para nadie más. No se creó para defender al Estado, a los políticos, a los burócratas de carrera, a los mafiosos, a ninguna religión, raza o sexo. Y mucho menos a los empresarios y capitalistas. Es nuestro instrumento de lucha y solo está controlado por los propios trabajadores. Está hecho en solidaridad y pensado para la lucha.

“EN LUGAR DEL LEMA CONSERVADOR DE ‘UN SALARIO JUSTO POR UN DÍA DE TRABAJO’, DEBEMOS ESCRIBIR EN NUESTRO ESTANDARTE LA CONSIGNA REVOLUCIONARIA DE LA SUPRESIÓN DEL TRABAJO ASALARIADO”

No le demos más vueltas al asunto, compañeros. Luchamos por un salario mejor y mejores condiciones de trabajo, pero también estamos aquí para cambiar el sistema económico. La democracia política sin democracia económica es una mentira, una farsa y una broma cruel. Estamos aquí para luchar por unas condiciones mejores ahora y por una vida mejor en el futuro. Esto no es contradictorio porque se trata de la misma lucha.

Unete con nosotros“ES LA MISIÓN HISTÓRICA DE LA CLASE TRABAJADORA ACABAR CON EL CAPITALISMO”

Esto suena como una profecía antigua, pero en realidad tiene mucho sentido. No hay nadie más para hacer el trabajo. Tenemos que hacerlo nosotros los trabajadores. La política siempre obedecerá a la economía, nunca al revés. Y el poder militar es también un reflejo del poder económico.
El poder está realmente en nuestras manos. Ese es el gran secreto. Nosotros hacemos con nuestras manos todas las cosas que se producen y damos todos los servicios que ofrecen las empresas. Nosotros lo hacemos todo. Podemos pararlo todo con tan solo cruzarnos de brazos. No nos interesa la lucha armada. Las armas no nos sirven para cumplir nuestro objetivo.

Tenemos el único poder lo suficientemente fuerte como para derrotar al capitalismo. Todo lo que tenemos que hacer es organizarnos, y organizarnos bien. Solo así podremos detener la locura de la clase empresarial de una vez por todas.

“LA CLASE TRABAJADORA DEBE ORGANIZARSE, NO SOLO PARA LUCHAR CONTRA LOS CAPITALISTAS SINO PARA CONTINUAR LA PRODUCCIÓN CUANDO EL CAPITALISMO HAYA SIDO DERROCADO”

Tenemos que organizarnos para esta lucha justa, aquí y ahora. Y después de la última batalla contra el capitalismo deberemos seguir unidos para remplazar la estructura y la organización capitalistas con una estructura y un orden superiores, con una democracia económica y social, la democracia obrera. Con esa estructura seguiremos adelante, con una nueva democracia que se desarrolle y transforme nuestras vidas. Todo eso es posible.

“AL ORGANIZARNOS EN LAS EMPRESAS ESTAMOS CREANDO EL GERMEN DE LA NUEVA SOCIEDAD DENTRO DE LA ESTRUCTURA DE LA VIEJA”

Esa es la idea. Nuestra acción a corto plazo se integra dentro del objetivo a largo plazo.

No sabemos exactamente cómo será la nueva sociedad, pero sí sabemos que será verdaderamente democrática, controlada por la inmensa mayoría de la raza humana: los trabajadores. Esto puede significar el fin de la guerra, el hambre, la esclavitud y la destrucción del medio ambiente, porque todo eso va en contra de nuestros intereses. Cuando los trabajadores dirijamos la economía, lo haremos en defensa de nuestros intereses porque somos la mayoría, y lo haremos en paz y armonía. Esto es algo por lo que vale la pena trabajar y vivir; y en mi opinión es posible hacerlo.

Si usted todavía no se ha afiliado al IWW, piénselo. Si usted pertenece a la clase trabajadora (o sea que no puede contratar ni despedir a otros trabajadores) y está de acuerdo con los principios del preámbulo que hemos comentado, póngase en contacto con un delegado local, una sección del sindicato o con la oficina central y únase a nosotros. Hágalo parte de su vida. Juntos podemos construir un mundo mejor, mejor de lo que nunca imaginó. 


La historia del IWW en Aotearoa (Nueva Zelanda) – Parte 1

35_R00035_mmAutor: Frank Prebble – Extractos de: “Trouble Makers” – Anarchism and Syndicalism. The early years of the Libertarian Movement in Aotearoa / New Zealand.

Traducido por: Miguel G

Los primeros años

Las actuales uniones comerciales e industriales datan de alrededor de comienzos de siglo, y algunas de mucho antes. Muchas, especialmente las uniones de trabajadores no cualificados, eran muy militantes. Ellas rápidamente absorbieron las ideas del unionismo industrial y del sindicalismo que barrían el mundo. La palabra Sindicalismoviene del francés, queriendo decir unión, pero en los países de habla inglesa generalmente se considera que significa unionismo revolucionario. Aunque haya diferencias entre el unionismo industrial y sindicalismo, los términos son para todos los objetivos prácticos intercambiables. El unionismo industrial no era nuevo en este país y tiene sus orígenes en South Canterbury, con la formación de las uniones de pastores en los años 1880s. Tenía sentido para los trabajadores estacionales unirse en términos de industria en vez de gremio. Muchos trabajadores pasaban de esquilar y de hacer otros trabajos pastoriles a la industria de la carne, de la leche, e industrias de lino o incluso a los muelles, o las minas. Entonces tenía sentido formar ” One Big Union ” (Una Gran Unión) en el trabajo en vez de seguir divididos en varios gremios. Pat Hickey, uno de los líderes de la Red Federation of Labour (Federación Roja del Trabajo), mantiene en sus memorias que los miembros de la Federación nunca se vieron como mineros o aguadores, sino como “Federationists”, y como miembros de la clase obrera.

Las ideas básicas del sindicalismo son: la acción directa en el lugar de trabajo y en la comunidad; una unión de estructura descentralizada sin funcionarios pagados a jornada completa; todas las decisiones son hechas en una Asamblea General de trabajadores; y delegados revocables para realizar las decisiones de la asamblea. Los sindicalistas generalmente sienten que los partidos políticos son una influencia disolvente en el movimiento obrero. Rechazan la política parlamentaria y apoyan la acción directa y consideran que la huelga general es el arma más poderosa de la gente trabajadora contra los patrones y el estado. Pero no bastaba con luchar por mejores salarios y condiciones laborales. Veían a las uniones industriales como los componentes básicos para una futura sociedad cooperativa. Eran el campo de entrenamiento para un futuro mejor.

No puede contarse la historia de I.W.W. en Aotearoa sin considerar al más amplio movimiento obrero. Los Wobblies no eran un pequeño grupo sectario aislado de los tumultuosos acontecimientos de aquellos tiempos. A menudo ellos estaban en el centro, y eran el espíritu principal dentro del movimiento militante de los trabajadores. En ningún otro tiempo las ideas anarcosindicalistas tuvieron tanto apoyo popular. Después de la derrota del Consejo Marítimo en 1891, el movimiento obrero de Nueva Zelanda entró en decadencia. Siguieron años de depresión. En 1894 los Liberales aprobaron la Industrial Conciliation and Arbitration Act (Acta de Conciliación y Arbitraje Industrial), y lo hemos tenido en varias formas desde entonces hasta hace bien poco. El acta I.C.A. animaba la formación de uniones pero también acortaba el derecho de huelga, y tendía a dividir el movimiento de las uniones. Sin embargo en 1905 la clase obrera una vez más estaba agitada. Las ideas de los Wobblies, como se llamaban a sí mismos I.W.W., comenzaron a filtrarse en Nueva Zelanda. Había ahora un aire nuevo de militancia sobre todo entre los mineros. Entre 1900 y 1911 la mano de obra en las minas aumentó en casi el 75 %. Con este aumento también vinieron condiciones de trabajo y de vida horrorosas, patrones intransigentes y desde luego desastres mineros. Los mineros, estibadores, pastores y peones eran la espina dorsal del nuevo movimiento. Muchos militantes de Europa y América viajaron a Nueva Zelanda y Australia para abogar por el unionismo industrial. El recién formado Partido Socialista organizó muchos de estos viajes y comenzó a publicar artículos sobre el unionismo industrial en su periódico, “Commonwealth”.

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Original publicado en http://www.takver.com/history/nz/tm/index.htm

logo del IWW

Acerca de los Trabajadores Industriales del Mundo (IWW)

por: Pasionaria, Bristol IWW (Reino Unido)

¿Por qué el IWW? Samsung action - Bristol IWW

Somos un sindicato de base y democrático que ayuda a organizar a todos/as los/as trabajadores en todos los lugares de trabajo. El IWW se diferencia de los sindicatos tradicionales en que creemos que la clase trabajadora más voz cuando está organizada por sus diferentes industrias. Por ejemplo, maestros/as, trabajadores de limpieza y secretarios/as que trabajan en la misma escuela deberían todos ser clasificados como trabajadores de la educación y formar parte del mismo sindicato. Además, los sindicatos de una industria son mucho más fuertes si se encuentran en la misma organización que el resto de los sindicatos industriales. Nuestro objetivo es una reorganización de la sociedad que beneficie a toda la comunidad y no sólo a los accionistas y a las empresas.

No somos:

Un sindicato lleno de burocracia asfixiante o vinculado a partidos o grupos políticos.

Un sindicato liderado por peces gordos podridos de dinero que concluyen acuerdos con la clase dirigente a tus espaldas.

Un sindicato que vende servicios, seguros de vida o tarjetas de crédito.

Somos:

Un sindicato liderado por nuestros/as miembro/as: todos tomamos todas las decisiones y tenemos derecho a una opinión propia.

Un sindicato a favor de unir a la clase trabajadora de todos los comercios, industrias y países.

Un sindicato capaz de ofrecer ayuda práctica a nuestros/as miembros/as en sus lugares de trabajo.

Un sindicato flexible que no excluye a nadie aunque cambie de trabajo o contrato.

¿Para quién es el IWW?

En IWW es un sindicato para todos/as los/as trabajadores que no tengan el poder de contratar o despedir a otros/as trabajadores. Esto también incluye trabajadores que se hayan jubilado, que tengan contratos a tiempo parcial o temporales o que trabajen desde sus casas, estudiantes y desempleados/as. También son bienvenidos/as miembros/as de otros sindicatos.

Una introducción al IWW

Fundado en 1905, el IWW es abierto a todos/as los/as trabajadores. No hay que dejarse confundir por la palabra “industrial” en nuestro nombre: nuestros integrantes son profesores, trabajadores de limpieza, trabajadores sociales, vendedores, albañiles, camareros/as o programadores informáticos/as. También te puedes unir al sindicato si aún no tienes empleo. Sólo los jefes pueden afiliarse.

El IWW está dirigido por trabajadores, no por jefes ni burócratas sindicales. No está controlado por ni afiliado a ningún partido o movimiento político. Tampoco damos dinero a ningún político. Las cuotas de afiliación se utilizan exclusivamente para mantener la unión y organizar en diferentes lugares de trabajo. Por eso son muy bajas.

¿Por qué unirse al IWW? Pay Bonny - Bristol IWW

No se necesita mucho tiempo para darse cuenta de que trabajadores y empleadores no tienen los mismos intereses. La clase trabajadora quiere menos horas, salarios más altos y mejores beneficios. Queremos que nuestro trabajo sea menos aburrido, menos peligroso y menos destructivo para el medio ambiente. Queremos tener control sobre la forma en que producimos bienes y cómo prestamos servicios. Queremos un trabajo significativo que contribuya a nuestras comunidades y al mundo. La clase dirigente, en cambio, quiere que trabajemos más horas, más duramente, más rápido y más barato; quieren menos regulaciones ambientales y de seguridad y exigen un control absoluto sobre todas las decisiones, los horarios de trabajo, las palabras y las acciones en el lugar de trabajo.

Los beneficios prácticos de un sindicato

Unirse a un sindicato es la forma más fácil de defendernos en nuestros lugares de trabajo y comunidades. También es la manera más efectiva de mejorar nuestras condiciones laborales. Esa es la causa por la que los empresarios luchan tanto y destinan tanto dinero para mantener a los sindicatos fuera de sus lugares de trabajo.

Los/as trabajadores que hacen parte de un sindicato suelen tener un salario mejor, más seguridad en el empleo, mayores beneficios y más flexibilidad para programar sus turnos. Tener salarios más altos significa poder trabajar menos y tener más horas para disfrutar de las cosas buenas de la vida. Además, los lugares de trabajo sindicalizados son más seguros y producen menos casos de acoso, discriminación y favoritismo. Esto se debe a que un sindicato otorga a los/as trabajadores el poder de tomar todas las decisiones acerca del trabajo. Cuanto menos decisiones dejemos en manos de la patronal, mejores serán nuestras vidas, nuestras familias y nuestras comunidades. Los sindicatos también ofrecen asistencia externa, es decir, ayuda en cualquier tipo de problema laboral, pero también fuera del trabajo.

¿Por qué un gran sindicato único? Samsung picket - Bristol IWW

Aunque tu trabajo no sea malísimo, o es “bastante bueno” (por el momento), en el IWW creemos que deberías afiliarte al sindicato de todos modos. Tenemos que empezar a sacar la cara por nosotros/as mismos/as y nuestros/a compañeros/as en las diferentes industrias y lugares de trabajo. Pregunta en tu próximo turno cuántos compañeros de trabajo tienen dos o tres trabajos, o a cuántos les queda un día de pago antes de perder su casa.

Tenemos el deber de mejorar las condiciones laborales a largo plazo también: no sólo en términos de victorias inmediatas, sino como parte de un proyecto más grande de construcción de una economía radicalmente nueva dirigida por los/as trabajadores en beneficio de toda la comunidad. La única manera de hacerlo es organizarnos. Cuando nos unimos en torno a nuestras experiencias e intereses comunes, podemos mejorar visiblemente nuestros puestos de trabajo. Nuestra tarea, no la de los jefes, es la que hace posible nuestros puestos de trabajo. Son nuestros conocimientos y nuestras experiencias que mantienen sus negocios a flote. Podemos usar ese poder para mejorar nuestra vida laboral.

¡Sí, me quiero afiliar!red_card

Como miembro del IWW, recibirás:

1. Ánimo, asistencia mútua y apoyo.

2. Asesoramiento de expertos y ayuda con procedimientos como audiencias disciplinarias o quejas.

3. Ayuda y orientación sobre la organización en tu lugar de trabajo.

4. Una organización internacional dedicada a trabajar para construir el poder de la clase trabajadora en nuestro trabajos y comunidades.

5. Algunas cosas prácticas que proveeremos:

Tu tarjeta de afiliación de la Unión, tu insignia del IWW, copias digitales en PDF del “Industrial Worker”, nuestro periódico internacional, boletines internos, una suscripción a la lista interna de correo electrónico, el folleto “El gran sindicato”, la Constitución Internacional, el Libro de Reglas y el Manual de Políticas y Prácticas de la Administración Regional.

Formulario de solicitud

Para subscribirte, rellena el siguiente formulario on line: http://www.iww.org/membership/2/form

Para más información, mándanos un correo a –  bristol@iww.org.uk

 

logo del IWW

 

¡Bienvenidos a Solidaridad 2016!

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¡Bienvenidos a Solidaridad 2016!

Hola y bienvenidos al nuevo año de Solidaridad, la revista en lengua española de los Trabajadores Industriales del Mundo (I.W.W.). Ya después del primer año del relanzamiento de nuestra revista hemos publicado más que 70 artículos, porciones de libros, historias de trabajo y resistencia, canciones y más. Esperamos superarlo este año y presentar consejos útiles para organizarse en el trabajo, noticias del movimiento obrero y contar luchas de la clase trabajadora.

¡Contribuir a Solidaridad!

Agradecemos a todos los lectores que visitaron nuestra pagina este año. Nuestras publicaciones recibieron más que 6,500 vistas y este año esperamos que los que antes leían Solidaridad comiencen a contribuir también. Si el año pasado tradujiste un artículo, te interesaría escribir sobre tus condiciones laborales este año? Si solo leíste la pagina ponte en contacto con nosotros! Si estás afiliado/a a otra organización, puedes comunicarte con nosotros para compartir publicaciones y noticias. Siempre estamos abiertos a cualquier forma de participación y esperamos sus mensajes! Fotos, vídeos, artículos, comentarios – todos serán bienvenidos. Nuestra visión es crear una publicación útil y interesante que sirve a la clase trabajadora en todos lados para organizarse y ganar mejoras económicas.

Gracias a todos por su apoyo!

Salud y solidaridad,

El Comité de Solidaridad

Graeme M., J. Pierce., MK, Fernando G., Matt Z.

 

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Trabajo Invisible: Retos de las Mujeres en la Economía de Servicios

People whit flags

Por: Lydia Alpural-Sullivan

Traducido por: X378240 y X363823 (Chicago, IL, EEUU)

En el cambiado panorama económico de la economía global del siglo 21, no existe ni una teoría ni un sistema bien desarrollado para cuantificar el valor del trabajo fuera del campo de la producción de bienes materiales. La tarea de cuantificar el valor del trabajo como un bien en sí es compleja y abstracta.  El resultado de este problema es que, cuando un empleador quiere determinar el valor de las habilidades de un/a trabajador/a para fijar el pago un empleador tiende a usar subjetivos puntos de referencia definidos por la tradición y particularmente la división sexual del trabajo en el caso de las mujeres.

El tipo de trabajo disponible a las mujeres (no debe confundirse con el trabajo que las mujeres escojan, como a la clase capitalista le gusta verlo) sin duda es influenciado por la desigualdad de pago. En 2013 los datos de La Oficina de Estadísticas Laborales de EEUU (OEL) indica que la gran mayoría de los trabajos de más bajo salario está en el sector de servicios, particularmente en las ocupaciones alimentarias y al detalle—industrias ocupados en gran parte por trabajadoras femeninas.  Es más, las mujeres no están solo sobre-representadas en los trabajos de bajo salario; también tienen los salarios más bajos entre esa sección de trabajadorxs.

El trabajo doméstico que las mujeres hacen en la casa y en la comunidad también es un trabajo tradicionalmente no pagado. Es razonable imaginar que hoy los patrones simplemente esperen las mismas habilidades y trabajos de las mujeres, y así normalizan la idea de que esas formas particulares de trabajo femenino deban ser proveído sin costo adicional. En su libro escrito en 1983, El corazón dirigido, Arlie Hochschild acuño la buena frase “trabajo emocional”, definida como lo que “requiere que una persona provoque o reprimir sentimientos para mantener el semblante exterior que produce el estado de ánimo apropiado de los demás.”  Mujeres trabajadoras están particularmente susceptible de realizar labor emocional por los trabajos disponibles a ellas y, además, porque son socializadas sin piedad a cargar el peso de ser agradables y amistosas. Ciertas sectas del Mormonismo adoptaron el dicho para sus mujeres jovenes—”Siga amable”, como un aviso que la amabilidad pasiva es el deber de su sexo.

Entonces, ¿Qué es la conexión precisa entre mujeres con trabajos que reflejan la división sexual del trabajo y la divergencia salarial? Tradiciones culturales derivadas de una historia escrita por la voz del patriarcado parecen sugerir que el trabajo femenino sea simplemente más inútil. Ciertas tareas, asignadas históricamente al ámbito de mujeres, se han transformado en empleos “humillantes” (en vez de “honoríficos”)—o en otras palabras, empleos que nunca fueron celebrados, agradecidos, respetados y que nunca serán respetadoes en proporción a su uso y valor para la sociedad.

Para encontrar vieja prueba de milenios de una divergencia de género en valor, se puede empezar en Levítico 27, versos 3-7, que contiene una tarifa donde se describe el valor de esclavas. El valor promedio de una esclava era aproximadamente 63 por ciento menos del valor de un esclavo. Qué interesante, la diferencia salarial promedia de una trabajadora entre 1950 y 1990 estuvo 62.5 por ciento del salario de hombres. Hasta casi el siglo 21 parece que el pago de mujeres se ha quedado en general asombrosamente atrás. Es posible que el patriarcado inherente de estos sistemas de creencias sea el vehículo a través de los siglos que causa una diferencia de valor en general.

Para ver como el trabajo emocional es ignorado en el lugar del trabajo, solo hay que imaginar qué tarea parece más agotosa—una trabajadora de jardín de niñxs cuidando a 20 niñxs o un técnico arreglando un carro.  Hay que incluir en la consideración que el técnico gana casi doble lo que gana la cuidadora—y él es masculino y ella femenina. Alternativamente, unas industrias dominadas por hombres (como la informática) contratan a “madres de oficina”—mujeres empleadas para que las oficinas funcionen sin problemas, usando sus habilidades interpersonales. Estas mujeres no reciben sueldos por sus contribuciones interpersonales a la empresa a pesar de que cargan un peso emocional y psicológico significativo en el lugar de trabajo.

Obviamente, cerrando la divergencia salarial tiene implicaciones profundas para la clase trabajadora.  Lo que podemos hacer como trabajadorxs para ayudar a solucionar esto es primero reconocer el trabajo que hacemos y entender los problemas particulares que trabajadoras tiene en los trabajos de servicios. También tenemos que hacer un esfuerzo para considerar nuestrxs compañerxs trabajadorxs así. Y quizás lo más importante es que tenemos que unirnos voluntariamente y hablar cuando vemos que los patrones se están aprovechando de esta condición.  La herramienta favorita de la clase capitalista es dividir a lxs trabajadorxs—por el pago, por la raza, por el género—para tentarnos a creer que unos trabajos, unas habilidades, unxs trabajadorxs son más importantes que otrxs y que tienen más valor. Tolerar una divergencia salarial de género es asistir a la clase patronal hacia esa finalidad.  a única solución es ser una persona defensora de cualquier trabajador/a que no recibe pago suficiente para cada pedazo de trabajo que hacen, sea trabajo visible o no.

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Publicado en “The Industrial Worker”, marzo 2014

logo del IWW

La IWW en Chile: Un sindicato y una leyenda (1919-1951), Parte 2

iww_uneteLa segunda sección de una breve historia del IWW en Chile.  Esta selección es del libro “Sin Dios, Ni Patrones. Historia, diversidad y conflictos del anarquismo en la región chilena (1890-1990)” escrito por Víctor Muñoz Cortés. Lo pueden consultar haciendo clic aquí.

Escrito por: Víctor Muñoz Cortés

En los primeros meses de 1920 fue tal el crecimiento y la actividad huelguística de la IWW que las autoridades se le fueron encima. Como se sabe, durante todo el segundo semestre de 1920 la organización fue procesada por su pretendido carácter ilícito y terrorista. Cuestión que quedó en nada cuando se supo que todo había sido originado por un montaje policial.

Del 15 al 18 de Mayo de 1921 se realizó en Valparaíso la Segunda Convención Nacional de la IWW. Asistieron cincuenta y cinco delegados en representación de ochenta y seis organizaciones laborales de Caleta Buena, Iquique, Antofagasta, Taltal, Valparaíso, Viña del Mar, Santiago, Talca, Talcahuano, Tomé y Concepción. Este sería su primer encuentro formal. Allí se tomaron los siguientes acuerdos:

Hogar Común. Las Uniones Locales propiciarán la concentración de las finanzas gastadas en pequeños salones gremiales para instalar el Hogar común con capacidad para sesiones amplias de las Uniones Locales o Departamentos Industriales y dar facilidades a la instalación de Biblioteca, Teatro, Clínica y Oficina de Contratación de Trabajo.

Pro-imprenta. Se acuerda que cada asociado a los gremios adheridos a los Trabajadores Industriales del Mundo pagará una cuota mínima de un peso para adquirir una imprenta.

Jornada de trabajo. Exigiéndolo el exceso de desgaste físico y favoreciendo la mayor ocupación de obreros cesantes, recomienda la jornada máxima de 44 horas semanales, en todas las fábricas y faenas, divididas en 8 horas diarias y 4 horas el día sábado.

Salarios. Los departamentos y Uniones Locales deben luchar por un salario mínimo que compense las máximas necesidades de los trabajadores; no obstante sostenemos la abolición del salario. Único factor de la tiranía y explotación capitalista.

Trabajo a contrato. Se acuerda tratar de abolir el sistema de contrato y especialmente los contratistas en las faenas marítimas, por considerarse perniciosa para los intereses de los trabajadores y porque en las fábricas y obras se establece la competencia entre ellos y éste sólo beneficia al capitalista.

A falta de trabajo. A falta justificada de trabajo en fábricas, talleres y faenas, imponer (la redondilla) o sea turnos rotativos o disminución de horas de trabajo, a fin de impedir la suspensión o cesantía forzosa de los trabajadores.

Enganches. Boycotearlos en todas formas y sentidos, sosteniendo la libre demanda y libre concurrencia o contratos directos, impidiendo así la especulación y despotismo desenfrenado por enganchadores.

Matrícula de gente de mar y fotografía de identidad en fábricas y faenas. Acuérdese sostener y gastar todo el empeño posible en anular estas marcas impuestas por el capitalismo gubernamental.

Peso máximo de llevar al hombro. Las Uniones Locales deben exigir a los capitalistas fijen el máximo de peso de 70 kilos.

Herramientas en el trabajo. Se insinúa iniciar la lucha por la abolición de las herramientas llevadas por los obreros en todas las faenas y establecimientos fabriles, exigiendo sean costadas y proporcionadas por los capitalistas y patrones.

Emancipación de la mujer. Las Uniones Locales y los asociados en particular deben luchar en todas las esferas propagando, adelantando y sosteniendo la emancipación de la mujer, organizándola. Creando en nuestro periódico secciones especiales donde se les invite a colaborar. Igualmente la edición de folletos, proclamas afines en este sentido. También propiciarán la lucha por la forma lógica y justa de igual trabajo, igual salario para contrarrestar la libre competencia entre ambos sexos a que las condena el régimen capitalista.

Alcoholismo. Se encarga a los Centros de Estudios Sociales dependientes de la I.W.W. y los que simpaticen con nuestros principios, intensifiquen con energía una campaña práctica y teórica hasta donde les sea posible y con el concurso de las Uniones Locales contra este anestesiador vicio, fomentado por los vinicultores y gobernantes.

Habitaciones obreras. No reconociendo el derecho de usurpación de la tierra por unos pocos, máxime cuando éstos nos explotan descaradamente obligándonos a vegetar en conventillos u otras habitaciones estrechas insalubres y caras, se recomienda mantener una constante agitación en pro de su abaratamiento y salubridad hasta la huelga de arrendatarios: es decir no pagar arriendos por las habitaciones sucios y caras.

Atención sanitaria. Las Uniones Locales y Departamentos deberán exigir a los capitalistas asistencia médica en fábricas, talleres, minas, bahía, etc. También estimular las atenciones sanitarias fundando clínicas, extendiendo sus servicios a sus asociados y sus familias para contrarrestar la hipocresía de la caridad burguesa con la solidaridad proletaria.

Funerales. Se recomienda que los funerales de los asociados sólo se harán solidarias las organizaciones cuando hayan caído en las luchas sociales o por accidente en el trabajo, como medio de propaganda emancipadora y apostrofar la indolencia capitalista. En los demás casos las organizaciones quedan en libertad de obrar como lo estimen conveniente.

Primero de Mayo. El primero de Mayo es un día de protesta mundial y de acción revolucionaria. No obstante, nosotros, los Trabajadores Industriales del Mundo declaramos que mientras exista el régimen capitalista con sus ejércitos de parásitos usurpadores del esfuerzo productor y acaparadores de la tierra convirtiéndola en propiedad privada, y la explotación del hombre por hombres privilegiados, todos los días mientras este estado subsista será y deben ser de protesta y de continuada agitación proletaria.

Presos por cuestiones sociales. Las Uniones Locales y organizaciones afines deben mantener una constante agitación por la libertad de nuestros camaradas, que por servir a las causas proletarias son víctimas de venganza capitalista, secuestrándolos en cárceles y presidios. No menos debe ser la atención debida a los hogares de todos los abnegados luchadores.

Comunismo Libertario y Consejo de Fábrica. Recomiéndese a los trabajadores el estudio del comunismo libertario; igualmente el estudio de los consejos de fábricas ideados y puestos en práctica en Rusia e Italia, debiendo atender al estudio y difusión de ambos temas los conferencistas y los redactores de los periódicos y folletos que se editen.

Saludo Fraternal. La convención acuerda enviar un saludo fraternal a los camaradas revolucionarios del mundo, y exteriorizarlo a nuestros dignos camaradas que por hoy se encuentran en las cárceles y presidios, borrón infamante del capitalismo, y manifestamos por ellos nuestra protesta y afirmamos luchar con el calor de nuestra convicción hasta conseguir su libertad.

Voto de simpatía. Considerando que con la Federación de Estudiantes de Chile y la Federación Obrera de Magallanes andamos ligados por los vejámenes y crímenes de que fuimos víctimas en la pasada administración gubernativa y tomando en consideración que en la primera existen miembros que nos han prestado desinteresado concurso a nuestra organización y con la segunda nos ligan intereses comunes, la comisión acuerda un voto de simpatía y solidaridad a estas Federaciones que sea al mismo tiempo una protesta hacia nuestros comunes victimarios”1.

federacionobreramagallanes

Tras esa Convención la IWW reactivó sus campañas reivindicativas a nivel nacional. En junio de 1921 y junto a la FOCH ayudaron a los panaderos a ganar su huelga general. Ese mismo mes, pero en el puerto, apoyaron una paralización de obreros de la Fábrica de Galletas Hucke. La boicotearon dos semanas hasta que vencieron2.

Entre 1920 y 1921 la IWW era la organización laboral más poderosa y belicosa de Valparaíso. Contaba con unos 6 mil afiliados entre estibadores, lancheros, transportistas, operadores de grúas, tripulantes, cargueros de ferrocarriles y trabajadoras fábricas. Con ellos protagonizó numerosas huelgas y boicots. Muchas veces la sola amenaza de paralización bastaba para conquistar sus demandas.

La IWW se ganó muchos enemigos entre el empresariado, la prensa de masas y el Estado, pero también entre los comunistas y la FOCH, puesto que varios sindicatos de la vieja federación, sobre todo en Antofagasta, Rancagua, Talca y Talcahuano, se pasaron a la filas anarcosindicalistas. Los gremios conservadores, desde luego, acusaban a la IWW de subversiva y antipatriótica3.

En respuesta a los libertarios industrialistas, los patrones organizaron la Asociación de Comerciantes de Valparaíso, que luego tuvo similares en Antofagasta, Talcahuano y otras ciudades. La Asociación le declaró un lockout a los IWW desde el 18 al 26 de agosto de 1921, paralizando las descargas portuarias para des-emplear a los subversivos. La IWW, por su parte, respondió con la huelga general a partir del día 28. Les secundaron los IWW de Antofagasta y Talcahuano y pronto encontraron la solidaridad de sus compañeros de Iquique, Mejillones, San Antonio, Coronel y Punta Arenas4.

Por las magnitudes de la huelga el gobierno ofreció mediar y la Oficina del Trabajo llamó al arbitraje, cuestión que fue rechazada por los comerciantes. Finalmente todo acabaría –momentáneamente– en un empate. Sin embargo, el 24 de octubre el presidente Arturo Alessandri decretó la abolición de la “redondilla”. Esta derrota afectó dramáticamente a los IWW de todos los puertos del país, pues la redondilla era allí la base de su poder5. La redondilla era un mecanismo de empleo en donde los turnos de trabajo para cargar y descargar naves eran establecidos por el sindicato. Ellos regulaban el horario y ellos elegían también quienes desempeñarían el trabajo. En Iquique la redondilla fue suprimida en octubre de 1923 tras sangrientos ochenta y ocho días de huelga. En ese conflicto, además, asaltaron la imprenta de El Sembrador, publicación anarquista íntimamente ligada al Sindicato de Lancheros de la ciudad6. La nortina sección de la IWW cesó sus actividades. Ese mismo año los wobblies de la Fábrica de galletas Hucke de Valparaíso fueron derrotados también en otro conflicto laboral.

Además de estos reveses en el terreno sindical, en 1923 estalló la crisis interna del campo anarcosindicalista, separándose aguas entre la IWW por un lado, y los anarquistas específicos y los sindicatos federalistas, por el otro. A los primeros se les acusaba de centralistas y marxistas. A esas alturas seguían siendo “fieles” a la IWW los obreros portuarios de Valparaíso y San Antonio y los trabajadores de la construcción de la capital, principalmente. Y es que aún cuando conservaban organizaciones en otras provincias, la fuerza de la IWW estaba siendo considerablemente mermada.

En la Tercera Convención Nacional realizada en Santiago en marzo de 1924, y producto de las críticas que venían del interior del movimiento sindicalista libertario, la IWW se hizo industrialista y federalista al mismo tiempo. No excluiría formas de organización mientras se luchara mediante la acción directa. Además, en el afán de responder a las acusaciones de centralismo, se abolió el Comité Regional Administrativo y se instauró un Comité de Relaciones. Por último, explicitó su adhesión al comunismo anárquico7.

En la Cuarta Convención Nacional de Concepción, realizada desde el 1° al 4 de enero de 1926, además de reafirmar los acuerdos anteriores, se planteó rehacer los contactos con la Asociación Internacional de Trabajadores –con sede en Berlín–, pues tenían a la entidad mundial libertaria descuidada. Se revitalizó el llamado a propagar el neomaltusianismo y se reafirmó el deseo de intensificar las campañas por la libertad de Sacco y Vanzetti8.

A partir de la dictación de las leyes sociales en 1925 y hasta su extinción, la IWW realizó campañas en contra del Código del Trabajo y los sindicatos legales, reafirmando la necesidad de organizarse fuera del Estado para conservar la autonomía de los movimientos sociales.

Entre 1925 y 1927 sus fuerzas eran bastante escasas dado que la mayoría de los sindicatos libertarios pertenecía ahora al sector autonomista, que desde 1926 se alineó en la Federación Obrera Regional Chilena. Entonces los IWW se concentraban en los obreros de la construcción y en los tripulantes de embarcaciones. Entre estos últimos seguían siendo hegemónicos en comparación con otras tendencias. De hecho, en mayo de 1925 y mayo de 1926, organizaron las Convenciones Marítimas Portuarias, en Valparaíso y Coquimbo, respectivamente. Planeaban organizar una “Gran Unión Marítima del Litoral Chileno”. Aún eran capaces, además, de hacer giras de propaganda a Punta Arenas y Ecuador9.

Carlos Ibáñez del Campo,
Carlos Ibáñez del Campo, presidente durante la dictadura de 1927-1931

La Dictadura de Ibáñez entre febrero de 1927 y julio de 1931 reprimió desde un principio a la IWW. Sus principales organizadores y propagandistas fueron perseguidos, algunos de ellos capturados y confinados, mientras que otros debieron cruzar la frontera para ponerse a salvo. Un grupo de wobblies que se reunió en Buenos Aires publicó Acción Directa allí en 1928 y algunos de ellos (Armando Triviño y Pedro Ortúzar) participaron en la fundación de la Asociación Continental Americana de Trabajadores, ACAT, dependiente de la AIT.

Tras la caída de Ibáñez, los IWW intentaron reagruparse pero sin mayor éxito, salvo en algunos de sus gremios característicos, como el de tripulantes de embarcaciones10.En Valparaíso contaban con un sindicato de mueblistas y uno de metalúrgicos. En Santiago poseían un Departamento de mueblistas y una organización de oficios varios.

En sus locales, acondicionados como ateneos, seguían realizando veladas solidarias y actividades de difusión política11. Los inmuebles de la IWW de los años treinta y cuarenta albergaron el Hogar del Artista Obrero y el Policlínico de la IWW12. Esa última entidad, ahora bajo el nombre de Policlínico Juan Gandulfo, en recuerdo de su fundador fallecido en 1932, seguirá existiendo en 1954.

El 18 y 19 de septiembre de 1937 los wobblies realizaron su Sexta Convención Nacional en Viña del Mar. En ella reafirmaron sus principios e insistieron en mantenerse al margen de las otras organizaciones obreras. Desde la nueva central libertaria –la Confederación General de Trabajadores– se les acusó de tradicionalista, por “vivir de recuerdos” en lugar de sumarse a la organización anarcosindicalista mayoritaria. No obstante esas disputas, existentes sobre todo en la primera mitad de los años treinta, la IWW y la CGT no se excluyeron de unirse en determinadas campañas o en la conmemoración del 1º de Mayo.

Ya en la década del cuarenta los IWW fueron desplazados de casi todos sus espacios y solo unos pequeños grupos conservaron sus siglas en instancias relacionadas con el teatro y la salud de los trabajadores13. La última noticia que se tiene de la IWW es la edición en 1951 de una nueva versión de su clásico periódico Acción Directa.

La IWW fue efectiva en varios aspectos. A ella se debió la unificación, aunque momentánea, de casi todo el espectro libertario de la región chilena, cuestión que a pesar de haber sido buscada con anterioridad, jamás se había logrado. Varios triunfos en huelgas parecieron demostrar la idealidad de sus métodos de organización por industrias, al comprometer la solidaridad de varios oficios a favor del sindicato en conflicto. Quién sabe si fue eso mismo, sumado a la represión estatal y la persecución empresarial, lo que acabó desgastándola. Ciertamente varias de sus actitudes demostraron un cierto dejo de sectarismo, sobre todo en las disputas con marxistas y otros sindicatos libertarios, pero la IWW, con sus victorias y derrotas, conquistó un lugar destacado en la historia del movimiento social chileno de los años veinte.

Notas

1) 387 “Bases, Principios y Métodos de la I.W.W. Aprobados en la Segunda Convención efectuada del 15 al 18 de Mayo de 1921”, Acción Directa, Santiago, primera quincena de agosto de 1921. “Segunda Convención de los IWW”, Claridad, Santiago, 4 junio 1921.

2) 388 Peter DeShazo, Trabajadores urbanos…, , op. Cit., p. 270.

3) 389 Enemiga declarado de la IWW fue la Federación de Gente del Mar de la Marina Mercante. Ver El Tripulante, Valparaíso, 1925-1926. Por ejemplo “Las letras fatídicas. IWW”, del 28 de mayo y 4 de junio de 1925; “Como se nos combate”, “La Asociación de Comerciantes y la Dirección del Territorio Marítimo contra nosotros”, La Voz del Mar, Valparaíso, primera quincena noviembre 1924, 11 noviembre 1926; Sobre los consejos federales de la FOCH ver “La IWW en la región chilena”, Acción Directa, Santiago, primera quincena de mayo 1921; “Consejo n°2 de Gente de Mar”, La Chispa, Talcahuano, 29 de mayo de 1921.

4) 390 “El lockout de Valparaíso”, “El comicio del viernes”, El Productor, Iquique, 12 septiembre 1921.

5) 391 Peter DeShazo, Trabajadores urbanos…, , op. Cit., p. 269-274.

6) 392 Ver reportajes de El Sembrador, Iquique, 20 octubre 1923; También revisar El Productor de la misma ciudad.

7) 393 En esa convención asistieron delegaciones de Santiago, Valparaíso, Talca y Concepción: AGP, FOIC, F. Organizaciones autónomas, Pintores, Unión en Resistencia de Albañiles y RS, CES, Empajadores de Damajuanas, Comité Pro-presos y Deportados. De Iquique no llegaron por la crisis. La FOIC y la F. de Organizaciones Autónomas se retiraron. “La IWW y su Tercera Convención Regional”, Ideas, Antofagasta, primera quincena de mayo 1924; “Tercera Convención IWW”, Campana Nueva, Valparaíso, primera quincena abril 1924; “La última convención IWW”, El Obrero Constructor, Santiago, junio 1924.

8) 394 “La 4ta Convención de la IWW en Concepción”, La Voz del Mar, Valparaíso, 16 abril 1926.

9) 395 Véanse las notas sobre las conferencias del IWW Carlos Mondaca en Punta Arenas en 1926, a través de El Trabajo, Punta Arenas, 1926. “Nuestra gira al Ecuador”, La Voz del Mar, Valparaíso, 26 de septiembre 1926.

10) 396 Véase La Voz del Tripulante, Valparaíso, 1936-1938.

11) 397 Ver por ejemplo “Conferencias y charlas de interés sindical”, La Hora, Santiago, 15 julio 1937; “La IWW puede revivir sus días de gloria”, “Por línea justa”, El Ariete, Santiago, segunda quincena de junio y segunda quincena de noviembre de 1939.

12) 398 En esos años, sus locales en Santiago estaban ubicados sucesivamente en Avenida Matta n°644, 614, 832, y 1113. Memorándum, 22 septiembre 1933, AHN, FMI., V. 8383; “Teatro del pueblo”, La Hora, Santiago, 2 abril de 1941.

13) 399 En 1934 contaban con un Sindicato de Mueblistas. En 1940 fundaron un Comité IWW en el sector San Pablo y pensaban que estaban reviviendo. “Los Trabajadores Industriales del Mundo renacen en Chile: Mantienen un gran hogar social con Policlínica para los Barrios”, Vea, Santiago, 3 de julio 1940; Memorándum, 24 abril 1932, AHN, FMI, V. 8147; Memorándum, 14 de mayo 1932, AHN, FMI., V. 8147; Memorándum, 25 de abril, AHN, FMI., V. 8148. En 1938, y según su prensa, contaban con pequeños grupos en Arica, Iquique, Antofagasta, Taltal, Valparaíso, Los Andes, Santiago y San Antonio

 

logo del IWW

La IWW en Chile: Un sindicato y una leyenda (1919-1951), Parte 1

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Huelga IWW en Santiago, 1924

Hoy publicamos la primera sección de una breve historia del IWW en Chile.  Esta selección es del libro “Sin Dios, Ni Patrones. Historia, diversidad y conflictos del anarquismo en la región chilena (1890-1990)” escrito por Víctor Muñoz Cortés. Lo pueden consultar haciendo clic aquí.

Escrito por: Víctor Muñoz Cortés

La IWW fue sin lugar a dudas la organización libertaria más recordada de la región chilena. No es ni la más grande ni la más afectiva de cuantas hubo, y tampoco fueron muchos sus años de efectiva trascendencia en el movimiento social criollo, pero sus tres letras se convirtieron en todo un emblema de rebeldía generacional que perduró muchas décadas después de su auge. La IWW no solo marcó a los trabajadores y trabajadoras que eligieron sumarse a sus filas. Muchos estudiantes y profesores se sintieron afines con su ideario, el empresariado padeció su efectividad y el Estado tuvo hasta que inventar montajes para suprimirla y garantizar el orden social. Revolucionaria, conflictiva, internacionalista, la IWW y sus siglas, encarnaron en sí mismas el imaginario subversivo de los años veinte. A continuación abordaremos los orígenes y algunos aspectos significativos de la tensa historia de esta organización y su paso por el país1.

Tras la desaparición de la Federación Obrera Regional Chilena (1913- 1917), los intentos para reunir a los anarcosindicalistas de diversos oficios y a nivel “nacional” no cesaron y pronto los mismos gremios marítimos de Valparaíso –precursores de la experiencia fallida recién mencionada– transmitieron una novedosa propuesta: adherir al sistema industrialista que proponía la organización de origen norteamericano Trabajadores Industriales del Mundo, más conocida como IWW, por sus iniciales en inglés (Industrial Workers of the World).

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Trabajadores marineros de la Unión Industrial 510 del IWW, Nueva York, 1920

El contacto entre el Sindicato de Estibadores de Valparaíso y los tripulantes de barcos pertenecientes al Marine Transport Worker´s Industrial Unión y a la IWW de Nueva York, Chicago y California que arribaban a ese puerto, permitieron la introducción de las nuevas ideas2.

La propuesta fue madurada en 1918 en el interior de un congreso de la Sociedad Gremial de Gente de Mar y tras ello fue presentada a las demás federaciones y sindicatos de orientación libertaria del país, acordándose realizar una convención para establecer las bases del nuevo organismo. La Federación Obrera Local de Santiago organizó el encuentro entre el 24 y el 27 de diciembre de 1919 en la capital. Tras una asamblea abierta y bien concurrida quedó constituida la sección chilena de la IWW3.

En ese congreso fundacional se hicieron representar organizaciones de resistencia de toda la región formándose Uniones locales desde Iquique a Corral. Si bien en un primer momento la conexión fue más bien nominal y hasta un poco ficticia, con los meses se consolidaron activos núcleos IWW en Iquique, Valparaíso, Santiago, Talca y Concepción, principalmente.

La IWW era una central sindicalista revolucionaria fundada en Estados Unidos en 1905. Con los años se crearon secciones en varios continentes. En América Latina sus principales enclaves estuvieron en México y Chile, aunque también hubo núcleos en Venezuela, Ecuador y Uruguay4.

Cada sección nacional de la IWW era autónoma y variaba en sus inclinaciones ideológicas según sus propios componentes. Así por ejemplo, la sección estadounidense en estos años era más bien sindicalista revolucionaria (sin finalidad ideológica), mientras que la sección chilena estuvo ligada desde su origen al anarco-sindicalismo, aún cuando solo en 1923 estableció formalmente en sus estatutos el Comunismo Anárquico como finalidad de la organización.

La IWW proponía relacionar los sindicatos bajo el sistema industrialista. Esto es, crear una organización que reuniera a las entidades laborales por ramo (departamentos) de la producción en lugar de mantener los sindicatos por oficio. Así por ejemplo los estibadores, lancheros, jornaleros, pescadores y carpinteros de rivera formarían el Departamento Industrial Marítimo, mientras que los ladrilleros, estucadores, carpinteros y pintores se agruparían en el Departamento Industrial de la Construcción5.

iww_uneteAllí donde no se contaba con sindicatos de un gremio, se reunía a individualidades de distintas especialidades y se formaba un Departamento de Oficios Varios6. Esta centralización implicaba un alto nivel de coordinación y apoyo en los conflictos que se suscitaban, pues se estimaba que la capacidad de negociación crecería junto con la organización. La idea es que si paralizaba un sindicato en particular, todos los oficios que componían su Departamento le acompañarían en la huelga. En la práctica estos métodos demostraron ser efectivos sobre todo en los gremios portuarios y entre los trabajadores de la construcción. Pero a su vez, sostenerlos involucró un alto costo social dado que en cada huelga los sindicatos, sin importar su propia situación particular, quedaban relativamente a merced de las iniciativas de otras entidades. Mientras existió afinidad y acuerdo no hubo mayores problemas, pero cuando aquella se reducía o desgastaba por la propia intensidad conflictiva de la IWW, o por la falta de unanimidad en las organizaciones de oficio, la coordinación se hizo más difícil. De hecho, de esta tensión nació la principal disputa en el interior del campo sindicalista libertario de los años veinte: la cuestión de la autonomía.

En cada ciudad los sindicatos de oficios se agrupaban en sus departamentos correspondientes. Los diversos departamentos componían a su vez la Unión Local. Las uniones locales enviaban representantes al Consejo Administrativo de la IWW. En cada Convención Nacional participaban todos los gremios adheridos y juntos discutían el devenir orgánico y estratégico de la entidad en su generalidad.

La IWW reivindicaba la acción directa y proponía como medios de lucha la huelga parcial y general, el boicot, el sabotaje (obstruir la fuente laboral7), el label (marcar el producto boicoteado) y la abstención de participar en elecciones estatales8. Sus cuotas eran bajas y no se producía el enriquecimiento de las Cajas de Resistencia, pues todo el dinero se ocupaba en conflictos. De esa forma se evitaba la burocratización9. Además de ello, y según Moisés Montoya, uno de sus destacados miembros:

“La IWW lucha por arrebatar a todos los proletarios de sus vicios para convertirlos en productores útiles y libres, capaces de administrarse solos, sin la intervención de los demás. Para esto desarrolla el siguiente programa: En lugar de una cantina, en que el alcohol hace al hombre un instrumento dócil para cualquier cambullón, tiene una biblioteca con una librería donde se expenden folletos y libros para embriagar de ideales a todos los que desean emanciparse. En lugar de una filarmónica, que sirve para educar los pies y prostituir a las compañeras, tienen ateneos en que se discuten todas las ideas, con veladas culturales y conferencias para educar el cerebro y convertir a los compañeros en hombres capaces de defenderse de todos los robos políticos. En lugar de un ring, en que se convierte al hombre en una bestia humana, sin razonamiento, enseñándole a abofetear al compañero, mientras frente al patrón es un carnero que se deja explotar mansamente, tiene una Escuela de Dibujo, en que se enseña a apreciar la belleza del arte y a organizar la sociedad futura”10.

La Hoja Sanitaria
La Hoja Sanitaria del IWW de Santiago

Esta organización no solo debe analizarse desde la perspectiva sindical, pues la IWW también fue un importante núcleo de irradiación política y cultural para trabajadores, estudiantes y mentalidades inquietas en general. La IWW, por ejemplo, animó LUX, la más prolífera de las editoriales anarquistas que hubo en la región y creó varios periódicos en las ciudades en que tuvo presencia: El Productor en Iquique; Mar y Tierra, La Voz del Mar y La Voz del Tripulante en Valparaíso; Boletín de los Trabajadores Industriales del Mundo, Acción Directa, El Comunista, Hoja Sanitaria de la IWW y La Voz del Industrialismo en Santiago; El Azote y El Proletario en Talca; Bandera Roja, Emancipación Proletaria y La Luz de Concepción.

Las diversas secciones de la IWW contaban con locales para realizar conferencias y debates públicos. Su Ateneo de Santiago fue todo un centro de encuentro político en la década del veinte en donde llegaban muchas personas cercanas y bien ajenas al ideario ácrata, a escuchar y debatir lo que allí se decía11. Lo mismo ocurría en Valparaíso con las conferencias temáticas que todos los jueves realizaban en la Plaza Echaurren. La IWW también impulsó el teatro obrero y las escuelas racionalistas12. Y hasta fundó un policlínico en 1923 para los trabajadores y sus familias.

En sus primeros años de vida el modelo de organización de la IWW, es decir, la organización por industria, fue asumido con entusiasmo por la mayoría de las organizaciones laborales influidas por libertarios. Sus pilares fueron los estibadores y tripulantes de la marina mercante, los obreros de la construcción (albañiles y estucadores) y los mueblistas, principalmente, pero también contó con lancheros, jornaleros, donkeros, carpinteros de bahía, pintores, baldosistas, constructores de automóviles, zapateros, sastres, entre otros. Si bien los wobblies –como así mismo se llamaban– nunca pudieron unificar a todos los gremios libertarios, pues muchos de ellos –obreros de imprenta, panaderos y zapateros– preferían su autonomía, entre 1919 y 1923 los IWW efectivamente fueron “la central” de los libertarios criollos, relacionando a la mayoría de los sindicatos, periódicos, grupos y estudiantes anarquistas del país13.

Gracias a la actividad entre los tripulantes de embarcaciones de circulación nacional e internacional, así como por las constantes giras de propaganda y organización, los principios de la IWW se expandieron con prolijidad por Mar y Tierra y en gran parte del territorio14. Sus “uniones locales” más estables estuvieron en Iquique15, Valparaíso16, Santiago, Talca17, Concepción y Talcahuano18. Y aunque fueron más frágiles y fugaces, igual las hubo en Arica19, Caleta Buena, Antofagasta, Tocopilla, Viña del Mar, San Antonio20, San Felipe, Rancagua, San Javier, Tomé, Carahue21 y Corral. Además, como varios de sus miembros eran tripulantes de barcos, constantemente los IWW llegaban a los puertos de toda la región, cultivando relaciones e influyendo en gremios portuarios desde Arica a Punta Arenas22.

Notas

1) Sobre la IWW en Chile, véase Mario Araya, Los Wobblies criollos. Fundación e ideología en la región chilena de la Industrial Workers of the World IWW (1919- 1927), Tesis para optar al grado de Licenciado en Historia y Ciencias Sociales, Santiago, Universidad ARCIS, 2008; Peter DeShazo, The Industrial Workers of the World in Chile, 1917-1927, M.A. Thesis, University of Wisconsin, Wisconsin, 1973.

2) Peter DeShazo, Trabajadores urbanos…, , op. Cit., p. 225.

3) “Los Trabajadores Industriales del Mundo IWW y la FOLS de Santiago celebran una convención en Santiago”, Numen, Santiago, 3 de enero 1920.

4) En 1921 los confiteros, mozos, ayudantes y peones de Montevideo se organizan como IWW. “Uruguay”, El Productor, Iquique, 21 agosto 1921.

5) Por ejemplo, en 1922 el Departamento de Manufacturas en Madera de Santiago estaba dividido en 3 sub-departamentos geográficos (Barrio Independencia, Cortés Yungay y San Eugenio), y tenía 450 miembros entre mueblistas, talladores, barnizadores, tapiceros, maquinistas barraqueros y taqueros.

6) En 1923, por ejemplo, se creó un Departamento Femenino de Oficios Varios en Santiago para reunir a las mujeres de todas las fábricas y luchar contra los prejuicios religiosos. Y es que, aparte del policlínico, en 1924 se habían “implantado las clases nocturnas de castellano, matemáticas, dibujo lineal y ornamental, conferencias sobre educación y alimentación del niño, de sociología y sobre típicos de suma importancia para la sociedad en general”. Ver “Departamento Femenino de Oficios Varios”, El Obrero Constructor, Santiago, junio 1924. “Correspondencia del extranjero”, Nuestra Tribuna, Necochea, 1 noviembre 1923.

7) Esta medida fue retirada en la Convención de Mayo de 1921.

8) “Constitución”, Boletín de los Trabajadores Industriales del Mundo, Santiago, abril de 1920.

9) El portuario Luís Toro hace una completa descripción de la organización y metodología de acción de la IWW en “Nuestra organización revolucionaria”, La Voz del Mar, Valparaíso, segunda quincena de agosto, primera quincena de septiembre 1924.

10) “¿Qué opina usted del Movimiento obrero en Chile? Responde Moisés Montoya”, Claridad, Santiago, 11 agosto 1923.

11) El 6 y 13 de julio de 1926, por ejemplo, el mismísimo presbítero Daniel Merino discutió contra los ácratas sobre “La función social de la propiedad privada y del capital”. “Informaciones gremiales”, Justicia, Santiago, 5 julio 1926. En Iquique los anarquistas locales habían debatido públicamente con el obispo José María Caro a fines de 1924. Véase “Controversiando con el obispo Caro”, El Surco, Iquique, 3 y 10 de enero 1925.

12) En los años veinte su local estaba en Nataniel 1057.

13) En marzo de 1921, los gremios santiaguinos vinculados a la IWW, eran Unión en Resistencia de Elaboradores en Madera, Unión en Resistencia de Estucadores, Unión en Resistencia de Albañiles y Concreteros, Unión en Resistencia de Baldosistas, Federación de Pintores, Federación de Curtidores, Club de Talladores, Centro Comunista de Panaderos, Federación de Obreros y Obreras en Calzado, Federación de Obreros de Imprenta de Santiago, Federación de Sastres.

14) Si bien la IWW nunca asimiló a todos los gremios anarco-sindicalistas, la cantidad de afiliados no deja de ser importante para la época. En 1920, antes de un año de haber sido organizada, la IWW contaba con 10 mil miembros. En julio de 1921, luego de la segunda Convención Regional, decían tener cerca de 13 mil. A fines de 1922, tras la represión, contaba solo con 3 mil. La cifra aumentaría en los años siguientes, sobre todo debido a la reunificación de los sectores portuarios. En Valparaíso llegaron a tener 4 mil miembros pero tras algunas huelgas perdidas y la represión imperante en 1924 solo tenían 1240 con sus cuotas al día. En Santiago el promedio era de 3 mil, siendo en su mayoría trabajadores de la construcción. Mario Araya, Los wobblies criollos: op. Cit.; Peter DeShazo, Trabajadores urbanos…, , op. Cit..; Cifras en Acción Directa, Santiago, 15 de diciembre de 1922. Ver también Trabajo, Punta Arenas, 1925-1926.

15) En Iquique, entre 1921 y 1923, la IWW estuvo compuesta por Lancheros, Cargadores, Departamento Femenino, Oficios Varios, Calafates. Ver El Productor, Iquique, 1921-1923; Ver también La Unión Local, Manifiesto al proletariado. Explicando nuestra actitud (volante), Imprenta Progreso, Iquique, 21 de diciembre de 1922; Los grupos de jornaleros marítimos, A los jornaleros marítimos (volante), Imprenta Progreso, Iquique, 1 de agosto 1924; La Unión Local, Voz de Alerta. Al pueblo y a los obreros marítimos (volante), Imprenta Progreso, Iquique, 15 de marzo de 1924.

16) El local de la IWW en Valparaíso, en 1926, estaba en San Ignacio 109.

17) La IWW de Talca estaba compuesta también por cigarreros de la Fábrica propiedad de Fígari. Por un Departamento de Oficios Varios, Unión de Elaboradores en Madera, Estucadores y Sastres. Y por un Departamento Femenino. “Fábrica de cigarrillos boicoteada”, El Productor, Iquique, 25 agosto 1923. Ver El Azote, Talca, 1921.

18) Su local en Concepción estaba en Orompello n°1195. Sobre la IWW en esa zona ver Bandera Roja, Concepción, 1926.

19) “Solidaridad con los IWW de Arica”, La Voz del Tripulante, Valparaíso, diciembre 1936.

20) “San Antonio”, La Voz del Mar, Valparaíso, 22 febrero 1925. En 1938, el local de la IWW en San Antonio estaba en Aldea n°151. Destacaron en esa sección Segundo Vera, Carlos Navarrete.

21) A fines de 1924 se creó en Carahue la Unión Local IWW que organizó a los zapateros de la ciudad y estaba trabajando por adherir a ella a los trabajadores a jornal de la Cía Buques y Maderas, y de ferrocarriles. Un estudiante, perseguido de la era de San Fuentes, de apellido García les ayudaba gestionando un policlínico de la IWW y dando charlas. “De Carahue”, La Voz del Mar, Valparaíso, primera quincena de enero 1925.

22) Entre 1925 y 1927, por ejemplo, hubo una activa presencia de la IWW en Punta Arenas. Véase, El Trabajo, Punta Arenas, 1925-1926.

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