¡Llamada a la huelga nacional de mujeres en Alemania!

por: Frauen*streik (Alemania) 

En la primera reunión nacional para una huelga de mujeres en Alemania se decidió :

¡Llamada a la huelga!

„Si nosotras paramos, se para el mundo.“

El 8 de marzo es el Día Internacional de la lucha de las Mujeres. Hemos estado en huelga, discutiendo y luchando por nuestros derechos y contra la opresión durante más de 100 años. Un movimiento de mujeres y queers* en huelga se está extendiendo por todo el mundo, desde Polonia a Argentina, desde Nueva York a Hong Kong, desde España a Nigeria y Australia. También vemos razones para ir a la huelga y decir: ¡Basta! Hagamos una huelga juntos el 8 de marzo!

Constantemente somos discriminadas, oprimida y explotadas. Diariamente nos menosprecian con chistes hirientes, comentarios, asaltos y violencia física. Nuestro trabajo se valora muy poco y las mujeres en Alemania todavía ganan en promedio un 22% menos que los hombres. Y no sólo eso, en casa nos encargamos de innumerables horas de trabajo educativo, doméstico y de cuidados. Algunas de nosotras también lo hacemos mal pagados en los hogares de otras personas. A menudo proporcionamos apoyo emocional a familiares, amig@s, parejas y colegas. En la vejez apenas llegamos a fin de mes con nuestra pensión, si es que la tenemos. Tan diferentes como somos, todos somos trabajadoras* porque tenemos que trabajar, ya sea con un bolígrafo, una llave inglesa, una computadora o una escoba en nuestras manos, nos paguen o no. Se espera de nosotras que hagamos este trabajo sin quejarnos, sin que nadie se dé cuenta y, por supuesto, con una sonrisa. ¡No toleraremos esto por más tiempo! ¡Estamos en huelga!

Queremos hacer huelga,

… porque queremos vivir en un mundo en el que se valore cada trabajo.

… porque ya no seremos explotadas, ni en casa, ni en el trabajo asalariado.

… porque nuestro tiempo nos pertenece y nosotras mismas queremos determinar cuándo y cómo trabajamos.

… porque exigimos que se ponga fin a la emergencia del estado de cuidado, a la falta de guarderías gratuitas, a la mejora de la partería y a los trabajos de limpieza.

… porque ya no permitimos que los trabajos mal pagados se transmitan a las mujeres y a queers* en condiciones inseguras y fuera de la ley.

… porque nosotras mismas queremos decidir sobre nuestros cuerpos y si quedamos embarazadas y cuándo o cuándo terminamos un embarazo no deseado.

… porque no necesitamos una división rígida entre mujeres y hombres, sino más bien reconocimiento y justicia de género para hombres y mujeres transexuales, no binarios e intersexuales.

… porque queremos decidir por nosotras mismas a quién amamos, si, cuándo y con quién tenemos relaciones sexuales.

… porque no queremos que ninguna de nosotras sea devaluado o criminalizado por aceptar dinero por sexo.

… porque ya no nos dejamos dictar qué o a quién encontramos bello, cómo debemos aparentar y cómo debemos vestirnos.

…porque queremos vivir junt@s de una manera que no obstaculice a nadie.

… porque ya no toleraremos que las mujeres y los queers* sufran agresiones sexuales o sean asesinadas*.

… porque queremos dejar claro que la violencia no comienza con golpes, sino con lesiones verbales, paternalismo de cualquier tipo o aislamiento del mundo exterior.

…porque no necesitamos protección de los hombres, sino el fin de la violencia. Cualquier ataque a una mujer es un ataque a todas nosotras!

… porque ya no queremos tolerar que las guerras echen a cient@s de personas y las maten todos los días, especialmente en el Sur global. El Gobierno alemán, el Bundeswehr y la economía alemana están implicados, especialmente en la exportación de armas.

… porque no debemos permitir que las personas que se ahoguen en el Mediterráneo y los que llegan a Alemania se vean privados de sus derechos, marginados y atacados.

…porque nos oponemos al alojamiento en campamentos, a las deportaciones y al acoso de las autoridades.

… porque todas tenemos el mismo derecho a la salud, la educación y la vivienda.

… porque ya no podemos quedarnos de brazos cruzados cuando la naturaleza es destruida en todo el mundo de tal manera que pone en peligro nuestras vidas. Las empresas alemanas son responsables de la explotación de los recursos naturales en muchas partes del mundo. La Huelga de Mujeres* es también una huelga por la preservación del medio ambiente y el uso sostenible de los recursos naturales para todos!

… porque nos oponemos a la política de derecha y al surgimiento de partidos y movimientos de derecha.

… porque nos resistimos a leyes que nos hacen desiguales, separad@s y criminalizad@s.

… porque ya no permitimos que las mujeres y l@s queers* con o sin pasaporte alemán, l@s inmigrantes* y l@s alemanes se dividan y se enfrenten entre sí.

Enfrentamos el 8 de marzo las condiciones indignas, con diferentes aciones…

…no vamos a trabajar.

…dejamos los trabajos domésticos.

…dejamos de cuidar a los demás y pensar para ell@s.

…dejamos de ir a la escuela, escuela vocacional o universidad.

… Nos reunimos y hacemos planes para nuestro futuro.

…en solidaridad con todas las personas en huelga.

Nos ayudaremos mutuamente para que todas podamos participar en esta huelga mundial. Nuestras acciones son múltiples! Habla con tus colegas, amigas, vecinas, madres, abuelas, tías y hermanas, pasen a la acción juntas! Reúnanse, conózcanse, escúchense! ¡Creemos comités de huelga en todas partes! Este es el comienzo de un movimiento creciente.

Somos:

… muchas mujeres y queers* muy diferentes de diferentes contextos. Tenemos diferentes experiencias sociales y culturales. Tenemos diversos cuerpos, habilidades e historias de vida. Algunas de nosotras hemos vivido aquí durante mucho tiempo, algunas de nosotras hemos llegado recientemente. Algunas de nosotras vamos a la escuela o hacemos una formación profesional , algunas de nosotras estamos afectadas por Hartz IV, algunas de nosotras recibimos beneficios sociales o pensiones, algunas de nosotras no recibimos nada en absoluto y muchas trabajamos en diferentes profesiones. Lo que nos une es el poder de dejar de lado nuestro trabajo remunerado y no remunerado!

 

Mujeres y queers * de todo el mundo: ¡Estamos en huelga!

Únete a nosotras!

https://frauenstreik.org/espanol/

 

CNT convoca formalmente huelga general feminista para el próximo 8 de marzo

por: Confederación Nacional del Trabajo  (España – 13 feb 19)

Este 8 de marzo la CNT vuelve a colocarse detrás del movimiento feminista estatal y convoca, tal y como es su mandato, una huelga general de 24 horas en todos los sectores laborales. Escuchamos muy atentamente al movimiento feminista y compartimos su análisis, siendo conscientes de la responsabilidad que como organización obrera y feminista tenemos en el momento histórico nos toca vivir. La huelga llamará tanto a mujeres como a hombres, igual que el pasado 8 de marzo de 2018.

Las mujeres de clase obrera nos enfrentamos día tras día a un sistema capitalista y patriarcal cuya existencia misma depende de la opresión de la mujer, por lo que comprendemos que esta huelga no puede circunscribirse únicamente al ámbito laboral. Nos unimos al movimiento feminista en la exigencia de que el trabajo de cuidados se equipare al trabajo productivo y sea reconocido como lo que es: un valor social de primer orden sin el cual la sociedad no sobreviviría.

Denunciamos la violencia de género como herramienta de control patriarcal. Las cifras escalofriantes de mujeres asesinadas a manos de sus parejas, exparejas, amigos, familiares, compañeros de trabajo, vecinos… en definitiva, a manos de hombres conocidos y desconocidos, son el aspecto más extremo y doloroso de la violencia estructural que sufrimos las mujeres, pero no el único. A las mujeres la violencia nos atraviesa en todos los aspectos de la vida: estudios, familia, trabajo, sexualidad, cultura…

En el ámbito laboral exigimos el fin de la brecha salarial, que alcanza más de un 20%, conscientes de que existen mecanismos para anularla que no se están poniendo en práctica, tales como la definición de los elementos determinantes del salario y complementos salariales como contenido mínimo de los convenios, la realización de campañas de oficio por parte de Inspección de trabajo, sanciones a empresas en las que existe brecha salarial, el establecimiento de medidas procesales individuales y colectivas que permitan el ejercicio de acciones contra la discriminación indirecta o la realización de un diagnóstico oficial de la brecha salarial con la participación de los sindicatos y las organizaciones feministas.

Exigimos el acceso al Empleo y la Promoción Profesional estableciendo para ello medidas objetivas por la vía de la negociación colectiva, prohibiendo a las empresas que exijan disponibilidad horaria fuera de la jornada de trabajo y obligándoles a que la formación deba realizarse obligatoriamente dentro del horario laboral.

Exigimos el derecho de información a todos los sindicatos con presencia en cada empresa en lo referente a los procesos de selección, para garantizar la no discriminación, y que se establezcan límites legales a la libertad de contratación por ser una fuente de discriminación indirecta, así como campañas de oficio de la Inspección de Trabajo orientadas a comprobar el cumplimiento de la objetividad en el acceso al empleo y promoción profesional, con establecimiento de sanciones específicas a su incumplimiento.

Exigimos que los permisos de maternidad y paternidad sean idénticos, obligatorios e intransferibles y que ello vaya acompañado de medidas de fomento de la corresponsabilidad entre hombres y mujeres, establecimiento de permisos por emergencia familiar, obligatoriedad para las empresas con plantillas de más de 250 personas de contar con servicio de guardería y centro de día para personas mayores, establecimiento como servicio mínimo a prestar por Ayuntamientos de más de 5.000 habitantes de centros de día y guarderías y la derogación Decreto 20/2012 que, entre otras cosas, elimina la cotización a la seguridad social de las cuidadoras no profesionales de la personas dependientes.

En lo referente al Empleo al Servicio del Hogar Familiar, exigimos la ratificación del Convenio de la 189 de la OIT y, por lo tanto, la derogación del “carácter especial” de esa relación laboral y su inclusión en el régimen general y en el Estatuto de los Trabajadores a todos los efectos, incluida la consecuencia de la nulidad del despido, la intervención de la Inspección de Trabajo y la consideración de las horas “de presencia” como tiempo de trabajo efectivo.

Exigimos así mismo el establecimiento de medidas de igualdad y no discriminación como contenido mínimo de todos los convenios colectivos, con independencia del tamaño de la empresa y la obligatoriedad para todas las empresas de realizar un análisis de los riesgos del puesto de trabajo y específicamente de los riesgos durante el embarazo y la lactancia.

En lo referente a las pensiones, exigimos la eliminación brecha de género. Esta brecha deriva de la organización social de los trabajos, que desvaloriza los cuidados, y de las discriminaciones de género existentes en el mercado laboral, que provocan que las mujeres tengamos un menor acceso y estemos empleadas menos horas y menos años a lo largo de nuestra vida laboral.

La reforma del sistema de pensiones ha acentuado esta brecha de género al ampliar el período de cotización necesario para conseguir el total de la pensión de jubilación, aumentar el número mínimo de años cotizados y endurecer las reglas de cálculo de la pensión. La brecha en las pensiones es el resultado de una sociedad injusta y misógina que castiga a las mujeres mayores por haber mantenido y seguir manteniendo a flote a tres generaciones.

En el ámbito internacional queremos aprovechar una vez más para mostrar nuestra solidaridad con la revolución social de Rojava, en el centro de la cual están las mujeres. Allí han sido parte fundamental en la formación de una nueva sociedad. Una forma de organización pluralista basada en la democracia radical, la transformación de la mentalidad social machista, la lucha contra Dáesh, el estado fascista turco, y, sobre todo, la alianza Patriarcado-Estado-Capital. Su ejemplo nos reafirma en que ninguna revolución puede tener éxito sin la plena participación de las mujeres.

La CNT estará a la altura de estas reivindicaciones e irá a la huelga convencida de la victoria. No aceptamos la tibieza de los sindicatos de concertación que quieren hacerse la foto a la vez que pretenden desactivar el movimiento y convertir una Huelga General en una protesta inofensiva, simbólica y sin capacidad transformadora. Nos vemos obligados/as una vez más a denunciar la miseria de unas organizaciones que boicotean todas aquellas luchas que no pueden controlar.

También nos negamos a que se nos utilice en procesos electorales, bien como moneda de cambio o bien como decorado de las distintas campañas. Las reivindicaciones feministas son un fin en sí mismo y las mujeres trabajadoras no somos rehenes de nadie, por eso utilizamos la huelga, una herramienta de control obrero que no permite recuperaciones ni manipulaciones partidistas.

Este 8 de marzo los hombres y mujeres de la CNT iremos a la huelga conscientes de que cualquier pequeño paso atrás puede suponer un gran retroceso. Sabemos que más pronto que tarde la represalia patriarcal estará al nivel del desafío lanzado por el movimiento feminista y que, como siempre, tendrá al fascismo y a la patronal de su lado. No es momento, por tanto, de tibieza ni medias tintas.

Las mujeres de clase obrera sabemos que este es nuestro momento y que esta lucha solo podremos ganarla desde la unidad, que no uniformidad. Mujeres de distintas edades, de distintas procedencias, de distintos sectores, en el campo, en la industria, en los servicios, en los pueblos y en las ciudades, trabajadoras de dentro y de fuera de casa… encontrándonos donde nos hemos encontrado siempre las mujeres: en el apoyo mutuo y en la solidaridad.

Viva la huelga, compañeras. Si lo paramos todo, no podrán pararnos.

Como construir una rama del IWW #2

por:  J. Pierce

Hola, compa, qué tal? Cómo va tu rama?

Vamos a hablar más sobre lo que puedes hacer con este IWW.  Aquí encontrarás una nueva lista de etapas para tu organización.  Las etapas que sugiero para tu rama empiezan con actividades faciles y seguras, sin embargo se van complicando y aumentando el peligro. Como en el artículo #1, lo que encontrarás no son recomendaciones oficiales. La lista está dirigida a nueva/os organizadores en Latinoamérica pero también sirve en otras partes. Las etapas son:

1.) Investigación y educación   2.) Preparación y recopilación   3.) Alianzas y unificación   4.) Organización y acción directa

Aunque las etapas están organizadas en secuencia, al momento de aplicarlas haras varias al mismo tiempo.  Lo que necesitas recordar es que no quieres iniciar una pelea antes de estar preparado/a.

La lista toma en cuenta el hecho que vario/as de ustedes viven en paises muy peligrosos para el trabajo que proponemos. Colombia y México, en particular, tienen muy mala reputación sobre la esperanza de vida de un/a organizador/a de sindicatos (o para el caso, un/a periodista…). Pero sí no hacemos este trabajo, quién lo hará? Con seguridad siempre en mente, lee las etapas y haz un plan de construir y crecer tu rama de “la cosa más grande en el universo” –  los Trabajadores Industriales del Mundo.

Las cuatro etapas para construir una rama del IWW:

1.) Investigación y educación – “Historiadores”

  • investigar la historia del IWW y sindicalismo revolucionario en tu región
  • organizar talleres, formación, y pláticas
  • escribir y traducir muchos artículos
  • iniciar redes sociales para tu rama del IWW
  • colectar a las personas que quieren ayudar al proyecto del IWW
  • encontrar un lugar para reuniones
  • escribir un plan

2.) Preparación y recopilación – “Abogados”

  • determinar los requisitos para registrar un sindicato oficial en tu país (tal vez no quieras estar registrado, o tal vez será necesario…)
  • establecer cuotas, requisitos de membresía, reglas del GHQ en Chicago, etc.
  • convertirse en expertos de derecho laboral de tu país
  • aprender y enseñar códigos de seguridad industrial, leyes sobre acoso sexual y discriminación, productos químicos y materiales peligrosos, leyes sobre inmigración y refugiados, salarios y beneficios estándares, deficientes e ilegales, etc.)
  • establecer una publicación (puedes revivir un nombre histórico)
  • delegar roles de oficiales de la rama (secretaria/o, tesorera/o, enlaces,  etc.)
  • fabricar botones, camisetas, etc.
  • imprimir volantes, panfletos, etc.
  • recaudar fondos
  • compartir una oficina con otra organización
  • investigar industrias en mayor necesidad de apoyo (Hay condiciones ilegales que pueden mejorarse sin parecer radicales… todavía?)
  • hablar con empleada/os de muchas industrias y trabajos diferentes
  • encontrar militantes e izquierdistas en los sindicatos oficiales
  • colectar contactos y refinar tu plan de organización

3.) Alianzas y unificación – “Activistas laborales”

  • iniciar campañas de “solidaridad” junto con otras organizaciones
  • participar en “Días internacionales de acción”
  • celebrar ocasiones radicales como Día Internacional de las Mujeres, Primero de Mayo, o días especiales de tu país
  • ser útil para trabajadores
  • formar alianzas con otros sindicatos independientes o revolucionarios
  • luchar en contra del racismo y sexismo (Haz de la lucha contra el racismo y sexismo una prioridad, tanto en sus campañas externas como dentro de la rama.)
  • refinar la cultura de tu rama y del IWW en tu región (Quiénes estarán atraida/os al IWW? Que música, imágenes, estilo y actitud usarás?)
  • escribir cartas en apoyo de campañas (a otros paises?)
  • difundir el mensaje del IWW en otras partes de tu región
  • reclutar a la gente y prepararles para ser organizadores

4.) Organización y formación – “Organizadores”

  •  iniciar camapañas de organización del IWW
  • entrenar tus organizadores con la formación OT 101 del IWW
  •  pelear con los empleadores usando acción directa en el lugar de trabajo, presión y boicots de la comunidad, cargos legales, y todas las herramientas que crecen el poder de la clase obrera
  • ganar en casos jurídicos
  • liderear manifestaciones
  • establecer una sala sindical del IWW
  • reclutar grupos independientes de trabajadores
  • publicar tus victorias para atraer más miembros
  • idear estrategias y tácticas nuevas para mejorar las condiciones industriales y crecer el IWW

Úsalos, compa, y sigue en contacto!

solidaridad@iww.org

El lugar de una mujer está en su sindicato

Por Pasionaria

Traducido por Grace MLJoin the OBU mujeres

Este artículo trata sobre mi experiencia personal militando en el sindicato IWW, lo que he aprendido y porqué pienso que como mujer* es importante que participe en él. Como está basado en mi propia experiencia, usaré el lenguaje que es relevante para mi y con el que me siento cómoda. Soy completamente consciente de la existencia de diferentes lenguajes relacionados con el género en particular, pero considero que geográfica, cultural y socialmente no tienen que ver con mi experiencia personal. No haciendo uso de ellos, no es un intento de ofender o alienar a quien se sienta diferente, pero, como ya dije, esto trata de mi experiencia personal. Espero que independientemente de tu bagaje y experiencia, encuentres en este artículo algo con lo que indentificarte e inspirarte.

El lugar de una mujer está en su sindicato… así puede aprender a plantar cara.

Niñas y mujeres de todo el mundo son predominantemente enseñadas cómo ser una “buena chica”. Sé bella. Sé mona. Sé un poco tímida y modesta. Sé educada. ¡Sé complaciente! Todo lo demás es “malo”, “maleducado” o peor. Tengo la suerte de ser, como mi educado compañero inglés diría, “alguien que no tiene paciencia para estupideces”, o, como diría yo, citando a Bette Midler, “No soy una cabrona, tengo poca tolerancia a las gilipolleces”.

A pesar de ser una Wobbly desde hace un tiempo, hace pocos años que empecé a participar de forma más activa en la delegación de la región donde vivo. Lo que me hizo cambiar fue una experiencia personal. Hace un par de años trabajaba para una pequeña organización de voluntariado donde tuve una de las peores experiencias de mi vida (aunque no la única, ¡desafortunadamente!). Mi mánager era esencialmente una acosadora quien, habiendo fundado y dirigido la organización por unos años, actuaba como su “Líder supremo”. Tuve incontables problemas con derechos laborales básicos, como tener un contrato de trabajo. Decidí confrontar a esta persona y presentar una queja con el apoyo de un compañero del sindicato. Fue una experiencia increiblemente estresante, me creó todavía incluso más problemas por el hecho de que mi mánager era una mujer como yo, y se definía como una persona concienciada política y socialmente, y miembro de colectivos oprimidos. A pesar de las noches sin dormir y del estrés, decidí seguir adelante con ello y plantarle cara. No era la primera vez que le plantaba cara a alguien – ¡mi tolerancia es jodidamente pequeña! – pero fue la primera vez que lo hacía conscientemente y como algo político. No reaccioné de forma impulsiva contra las gilipolleces de esta persona, tomé la decisión conscientemente e independientemente de las consecuencias me levantaría por mis derechos y hablaría, como Wobbly, como mujer, y como ser humano. 

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¡El lugar de una mujer es en su sindicato… así se puede sentir empoderada, copar espacio y apoyar a otras personas a hacer lo mismo!

Pasar la experiencia personal de realizar una queja en el lugar de trabajo me ha empoderado a diferentes niveles. Primero, he adquirido conocimientos prácticos sobre qué pasa cuando realizas una queja, cómo presentarla, qué esperar y qué lenguaje utilizar. Segundo, ahora soy completamente consciente del impacto emocional que los problemas laborales causan en las vidas de las personas. Tan pronto como la pesadilla acabó, lo primero que quise hacer fue realizar el curso de “Representante Sindical”, así podría representarme a mi misma y apoyar a otras personas en situaciones similares en su puesto de trabajo. Una vez más, eché de mi cabeza las voces del patriarcado que me decían que retomara el buen camino de ser una “buena chica”, y tomé la decisión consciente de seguir adelante y dar la cara. Y no sólo eso, sino que ayudaría a otras personas a sentirse igual de empoderadas que yo. 

Cuando terminé el curso de representante, no sabía que tomaría el camino de la lucha Wobbly y me convertiría en formadora. Para ser honesta, nunca pensé que un año más tarde incluso disfrutaría siendo formadora. Si alguien me hubiera dicho que iba a estar un domingo por la tarde en la plaza principal de Bristol realizando una formación sobre tácticas de organización Wobbly, me hubiera reído y hubiera dicho “Naaaaa, eso no es para mi”. Los bastardos patriarcales de mi cabeza jamás habrían creído que iba a hacer eso e incluso ¡qué lo disfrutaría!

El lugar de una mujer está en su sindicato… ¡así ella puede encontrar su lugar en la lucha!

Así que, aquí estoy ahora escribiendo este artículo. Me ha llevado varios años encontrar mi lugar en el IWW. Me uní a la delegación de Bristol tan pronto como se abrió porque quería formar parte de un sindicato de base que reflejara mi ideología, pero incluso así, me llevó un tiempo encontrar mi voz en él, y entender en de qué lucha me sentía más cercana y cómo participar en ella. Hasta ahora he sido la responsable de las comunicaciones de mi delegación por un año. Soy una representante sindical y formadora acreditada, he realizado cursos como formadora, y el año pasado me dediqué a atraer a migrantes europeos traduciendo materiales a otros idiomas, y reuniéndome con diferentes personas y grupos pertenecientes a esas comunidades. No está mal ¿no?. Todavía encuentro difícil a veces ignorar la mierda de las voces del patriarcado en mi cabeza diciéndome que soy prepotente y que debería callarme la boca más, y ser más modesta, tímida, educada, bonita, y más todo, que debería esforzarme más por ser una “buena chica”… pero la mayoría del tiempo estoy bastante orgullosa de poder decirle a esas voces que les j**** porque participando en el IWW me ha concedido el orgullo de ser un ser humano, una mujer, una Wobbly, y lo más importante una persona que da la cara.

* En el artículo original se utiliza siempre la palabra “womyn” para referirse a las mujeres, en lugar de “woman” que deriva de “man” (hombre)

logo del IWW

Mujeres Rebeldes del IWW

Por: J. Pierce

Hoy, Día Internacional de las Mujeres, celebramos todo los hechos de las Mujeres Rebeldes del mundo. En la escuela de mi esposa, todas las maestras se disfrazan de una mujer importante en la historia de México y otros países.  ¡Excelente idea para difundir las contribuciones de las mujeres excepcionales a los alumnos!  Espero que en su ciudad, haya varios eventos para celebrar este día importante.

Elizabeth Gurley Flynn et al
Elizabeth Gurley Flynn, la más famosa organizadora del IWW esta aquí sentada con vestido negro. Eva Botto, hija de trabajadores de textiles de Nueva Jersey, Pietro y María Botto, está parada.

Aquí en Solidaridad, en lugar de disfrazarme, quiero presentarles a varias mujeres que nos han inspirado con sus hechos importantes y su espíritu de lucha.  Aquí tenemos algunas palabras y fotos para introducir solo unas pocas organizadoras y agitadoras que han hecho un impacto en la historia de nuestro sindicato, los Trabajadores Industriales del Mundo.

Las más conocidas de la época de los 1910s y 20s incluyen Elizabeth Gurley Flynn, miembro del IWW desde sus 16 años, quien creció para ser una oradora y organizadora formidable.  Ella dirigió numerosas campañas y huelgas y era una inspiración para mujeres trabajadoras en todas partes.

También muy conocida es Lucía González Parsons, escritora, oradora, y enemiga de los ricos de Chicago con sus palabras incendiarias. “Nunca creas de que los ricos te permitirán quitar su riqueza con tus votos.” Parsons estaba adelante de muchos con sus platicas sobre las luchas de las trabajadoras diciendo, “Somos las esclavas de los esclavos.  Somos explotadas sin piedad, más que los hombres.”  Su marido, Albert Parsons, fue colgado como uno de los Mártires de Chicago y dos décadas después, ella ayudó a la fundación del IWW en 1905 en la misma ciudad.

Lucía González Parsons
Lucía González Parsons, agitadora anarquista y co-fundadora del IWW

Presente en la misma primera convención del IWW, Mary Harris “Mother” Jones era una agitadora y organizadora muy conocida por su trabajo a favor de los mineros en todo el país.  Ella luchó para eliminar el trabajo infantil y era famosa por sus citas irreverentes como, “No soy una persona humanitaria. Soy una hell-raiser.”

Matilda Rabinowitz
Matilda Rabinowitz, organizadora del IWW

Entre los cientos de mujeres fuertes quienes lideraron el IWW a través de los años, hay varias que marcaron la organización con su presencia. Entre ellas incluye Matilda Rabinowitz, conocida por su organización de una huelga de trabajadoras de textiles en Little Falls, Nueva York en 1912. Prominente socialista, Mary E. Marcy, era activa en el IWW y famosa por su serie de panfletos llamados “Shop Talks on Economics” (Discursos del trabajo en economía).

Laura Payne Emerson fue una poeta Wobbly que participó en la Lucha de Libertad de Expresión en San Diego, California en 1912.  Ella auto-publicó su propio libro de poemas, en 1918, llamada “Laurels.”  Dr. Marie Equi luchó por los derechos de las mujeres, incluyendo el aborto y apoyó las huelgas del IWW en Portland, Oregon.  Jane Street es famosa por organizar un sindicato IWW de criadas en Denver en los 1910s.  Dos líderes de la huelga de mineros de carbón en Colorado en 1927 eran Amelia “Milka Roja” Sablich y Felix Arellano. Y como podemos olvidar “la pájara cantora del IWW”, Katie Phar, de Spokane, Washington.

Mary E. Marcy
Mary E. Marcy, destacada escritora y editora socialista

Aunque había muchísimas organizadoras entre las décadas del siglo XX, me gustaría mencionar tres que han fallecido.  Penny Pixler organizó el IWW y feministas en Chicago; Judi Bari trabajó para organizar a los leñadores y conectarlos con el esfuerzo por salvar las Secoyas en California norte; y Charlene “Charlie” Sato era activa en el IWW en Hawai’i y muchos movimientos de justicia social.  Las extrañamos y sus ejemplos nos inspiran en nuestra lucha para la emancipación de la clase obrera.

Y para terminar, solo quiero decir “¡Gracias!” a Charlene Zaharakis, organizadora IWW de los 70s, escritora, y editora del periódico “Rebel Woman” (Mujer Rebelde) para prestar el título de este artículo.  Ella continua el trabajo a favor de las mujeres y para un mundo mejor para todos. Y también “¡Gracias!” a todas las organizadoras del IWW por ayudar el trabajo del Gran Sindicato.

 

simbolo feminista

¡Feliz Día Internacional de las Mujeres!

 

Trabajo Invisible: Retos de las Mujeres en la Economía de Servicios

People whit flags

Por: Lydia Alpural-Sullivan

Traducido por: X378240 y X363823 (Chicago, IL, EEUU)

En el cambiado panorama económico de la economía global del siglo 21, no existe ni una teoría ni un sistema bien desarrollado para cuantificar el valor del trabajo fuera del campo de la producción de bienes materiales. La tarea de cuantificar el valor del trabajo como un bien en sí es compleja y abstracta.  El resultado de este problema es que, cuando un empleador quiere determinar el valor de las habilidades de un/a trabajador/a para fijar el pago un empleador tiende a usar subjetivos puntos de referencia definidos por la tradición y particularmente la división sexual del trabajo en el caso de las mujeres.

El tipo de trabajo disponible a las mujeres (no debe confundirse con el trabajo que las mujeres escojan, como a la clase capitalista le gusta verlo) sin duda es influenciado por la desigualdad de pago. En 2013 los datos de La Oficina de Estadísticas Laborales de EEUU (OEL) indica que la gran mayoría de los trabajos de más bajo salario está en el sector de servicios, particularmente en las ocupaciones alimentarias y al detalle—industrias ocupados en gran parte por trabajadoras femeninas.  Es más, las mujeres no están solo sobre-representadas en los trabajos de bajo salario; también tienen los salarios más bajos entre esa sección de trabajadorxs.

El trabajo doméstico que las mujeres hacen en la casa y en la comunidad también es un trabajo tradicionalmente no pagado. Es razonable imaginar que hoy los patrones simplemente esperen las mismas habilidades y trabajos de las mujeres, y así normalizan la idea de que esas formas particulares de trabajo femenino deban ser proveído sin costo adicional. En su libro escrito en 1983, El corazón dirigido, Arlie Hochschild acuño la buena frase “trabajo emocional”, definida como lo que “requiere que una persona provoque o reprimir sentimientos para mantener el semblante exterior que produce el estado de ánimo apropiado de los demás.”  Mujeres trabajadoras están particularmente susceptible de realizar labor emocional por los trabajos disponibles a ellas y, además, porque son socializadas sin piedad a cargar el peso de ser agradables y amistosas. Ciertas sectas del Mormonismo adoptaron el dicho para sus mujeres jovenes—”Siga amable”, como un aviso que la amabilidad pasiva es el deber de su sexo.

Entonces, ¿Qué es la conexión precisa entre mujeres con trabajos que reflejan la división sexual del trabajo y la divergencia salarial? Tradiciones culturales derivadas de una historia escrita por la voz del patriarcado parecen sugerir que el trabajo femenino sea simplemente más inútil. Ciertas tareas, asignadas históricamente al ámbito de mujeres, se han transformado en empleos “humillantes” (en vez de “honoríficos”)—o en otras palabras, empleos que nunca fueron celebrados, agradecidos, respetados y que nunca serán respetadoes en proporción a su uso y valor para la sociedad.

Para encontrar vieja prueba de milenios de una divergencia de género en valor, se puede empezar en Levítico 27, versos 3-7, que contiene una tarifa donde se describe el valor de esclavas. El valor promedio de una esclava era aproximadamente 63 por ciento menos del valor de un esclavo. Qué interesante, la diferencia salarial promedia de una trabajadora entre 1950 y 1990 estuvo 62.5 por ciento del salario de hombres. Hasta casi el siglo 21 parece que el pago de mujeres se ha quedado en general asombrosamente atrás. Es posible que el patriarcado inherente de estos sistemas de creencias sea el vehículo a través de los siglos que causa una diferencia de valor en general.

Para ver como el trabajo emocional es ignorado en el lugar del trabajo, solo hay que imaginar qué tarea parece más agotosa—una trabajadora de jardín de niñxs cuidando a 20 niñxs o un técnico arreglando un carro.  Hay que incluir en la consideración que el técnico gana casi doble lo que gana la cuidadora—y él es masculino y ella femenina. Alternativamente, unas industrias dominadas por hombres (como la informática) contratan a “madres de oficina”—mujeres empleadas para que las oficinas funcionen sin problemas, usando sus habilidades interpersonales. Estas mujeres no reciben sueldos por sus contribuciones interpersonales a la empresa a pesar de que cargan un peso emocional y psicológico significativo en el lugar de trabajo.

Obviamente, cerrando la divergencia salarial tiene implicaciones profundas para la clase trabajadora.  Lo que podemos hacer como trabajadorxs para ayudar a solucionar esto es primero reconocer el trabajo que hacemos y entender los problemas particulares que trabajadoras tiene en los trabajos de servicios. También tenemos que hacer un esfuerzo para considerar nuestrxs compañerxs trabajadorxs así. Y quizás lo más importante es que tenemos que unirnos voluntariamente y hablar cuando vemos que los patrones se están aprovechando de esta condición.  La herramienta favorita de la clase capitalista es dividir a lxs trabajadorxs—por el pago, por la raza, por el género—para tentarnos a creer que unos trabajos, unas habilidades, unxs trabajadorxs son más importantes que otrxs y que tienen más valor. Tolerar una divergencia salarial de género es asistir a la clase patronal hacia esa finalidad.  a única solución es ser una persona defensora de cualquier trabajador/a que no recibe pago suficiente para cada pedazo de trabajo que hacen, sea trabajo visible o no.

~

Publicado en “The Industrial Worker”, marzo 2014

logo del IWW

Puta y criada

strikeEscrito por: Madeira Darling

Quiero hablar del trabajo feminizado. Quiero hablar del trabajo sexual y del trabajo doméstico. Quiero hablar de la carácter interrelacionado de estos dos tipos de trabajo que están íntimamente conectados con las mujeres y con el hogar.

Quiero hablar de la forma en que se tratan estos tipos de trabajo. Quiero hablar de qué tan frecuentemente la gente niega que las trabajadoras sexuales y domésticas sean trabajadores. A menudo se le dice a una trabajadora sexual que “consiga un trabajo real”; una trabajadora doméstica es tratada como infrahumana, gana una miseria en un trabajo que requiere conocimiento especializado para hacerlo bien y es muy físicamente exigente. Quiero hablar de que los hombres suelen extraer el trabajo sexual y doméstica de las mujeres con violencia o amenazas de violencia. Quiero hablar de que la mayoría de las víctimas de la trata de personas terminan haciendo el trabajo doméstico o sexual o ambos. Quiero hablar de que el trabajo doméstico y el trabajo sexual se suelen hacer en condiciones aisladas, en la casa del empleador o en la casa de la trabajadora, lejos de otros empleados que con los cuales se podría encontrar la solidaridad, y lejos de la escasa protección de la legislación laboral (y la ley en general). Esto hace que las trabajadoras sean aún más vulnerables a los caprichos del patrón. Quiero hablar de que las trabajadoras sexuales deben mantener la ilusión de que su trabajo no es trabajo, que se alegran por estar allí, que tienen que responder que “sí” cuando un cliente potencial le pregunta si se le sacia. Quiero hablar de que se espera que las trabajadoras domesticas sean invisibles o que se comporten como si fueran “parte de la familia”, que quieran a los niños que se les paga por cuidar, que estén dispuestas a cocinar la cena de su patrón , que caminen de una línea entre no sobrepasar su posición subordinada y no socavar la ilusión de que se alegran muchísimo por estar allí, que no se sienten como siervos, que no les importa su posición inferior.

Un trabajador a quien se le puede negar la etiqueta de “trabajador” es un empleado perfecto para un patrón. A la patronal se le exime de la culpa de la explotación, ya sea porque el patrón puede negar la realidad de la explotación o negar que él sea culpable, y nos niega el marco adecuado para explicar nuestra condición. Nos denominan “putas”, nos denominan “víctimas”, nos denominan “amigas”, nos denominan “ayuda doméstica”, nos denominan “invisibles”, nos denominan “objetos”, nos denominan “esposas”, pero nunca nos denominan “trabajadoras”. Denominarnos “trabajadoras” nos permitiría entender nuestros problemas como problemas de la clase trabajador y acabar con su habilidad de proponer soluciones falsas y nocivas a la miseria de nuestras condiciones para mantenernos ocupadas y con miedo. Se espera que ocultemos la cantidad de trabajo que hacemos para que puedan negar que nos merezcamos mayor compensación, y para mitigar su culpa de tener sirvientes. Pagar a las trabajadoras en estos ámbitos laborales más feminizados es algo que a la gente le molesta intensamente. Se ve en los salarios degradantes de las trabajadoras domésticas, en los clientes que reciben cargos de “robo de servicios” cuando violan a una trabajadora sexual. Se ve en el hecho de que la gran mayoría de las víctimas de la trata de personas terminan haciendo trabajo sexual o doméstico, en los estereotipos deshumanizantes de trabajadoras domésticas inmigrantes (véase cualquiera de las trabajadoras domésticas en la televisión que habla inglés pésimo para que todos se rían) y de las trabajadoras sexuales (véase episodios de “CSI”, donde prostitutas muertas, sin nombres caen muertas en la mayoría de los episodios). Se ve en cada tropo cultural que nos denomina cualquier cosa menos trabajadoras, porque estas son cosas que los hombres y la burguesía detestan admitir que se pagan, o que se debería pagar. Se ve en el horror de la sociedad que provoca la idea de que una ama de casa debería ser pagada por su contribución social. Una ama de casa tradicional – la esposa arquetípica – se gana la vida en una doble capacidad. Hace el trabajo doméstico en forma de cocinar, limpiar, cuidar a los niños, etc., y hace el trabajo sexual y emocional con su esposo. Sin embargo la sociedad estigmatiza al ama de casa (por lo menos el ama de casa de la clase obrera, véase especialmente Peggy de “Matrimonio con hojos / Casados con hijos“) como perezosa, inútil y una carga (el ama de casa blanca de clase alta es una cuestión muy diferente, aunque incluso el ama de casa burgués es el sujeto de muchos chistes, véase las numerosas amas de casa neuróticas y esponjas de la Televisión, la ficción y la Televisión de “realidad”).

gecnewLa sociedad considera el trabajo sexual como una forma fácil de ganar mucha plata y a la vez intrínsecamente degradante. La primera declaración es incorrecta; el trabajo es duro y el pago no es suficiente para la cantidad de trabajo realizado y la falta de beneficios y obras sociales. Es así incluso si uno es una trabajadora independiente con bastante éxito, y es una representación de la trabajadora sexual basada en la propaganda burguesa y la virtud inherente del “trabajo duro” (la cantidad de dinero debe ser siempre una recompensa por la virtud). En cuanto al carácter degradante del trabajo sexual, argumento yo que la sugestión que el sexo siempre debe degradar inherentemente a una mujer es decir que el valor de una mujer depende intrínsecamente de su conducta sexual, una posición que es la altura de la misoginia, sino también queda obvio que todo el trabajo es degradante bajo el capitalismo. Estar obligado a vender el trabajo para evitar la muerte es degradante, y completamente deshumanizante, y por lo tanto culpar a la parte “sexual” en el trabajo sexual por la degradación de las trabajadoras, en lugar de enfocarse en la porción de “trabajo” en el trabajo sexual, el capital desvía las preocupaciones de la gente sobre el trabajo sexual para ocultar la naturaleza totalmente explotadora del sistema en el que se produce.

Del mismo modo, la sociedad lanza acusaciones de pereza (y por lo tanto la falta de virtud capitalista) a trabajadoras domésticas para justificar su maltrato. ¿Cuántas veces algún imbécil burguesa que nunca ha hecho un día de trabajo en su vida, se ha quejado de que la empleada de limpieza (probablemente agotada y ganando una miseria) no haya limpiado bajo un mueble pesado o que no haya fregado adecuadamente su bañera sucia?

Además, se dice que tanto el trabajo doméstico como el trabajo sexual no requieren ninguna habilidad (la habilidad es otra virtud que la burguesía valora) que, aunque descaradamente falso, justifica el uso de las trabajadoras domésticas y sexuales como blancos fáciles aceptables.

En ambos casos, se utilizan las acusaciones de la pereza y la falta de habilidad (es decir, la falta de virtud) para justificar la situación de subordinación social de la clase obrera, y por lo tanto el capitalismo como sistema, así como para enfrentar a obreros “buenos” (los que trabajan duro y por lo tanto “merecen” compensación) contra obreros “malos” (los que son “perezosos” “no calificados” “disruptivos” o “codiciosos” y así “merecen” ser indigentes) y crear un chivo expiatorio para el capital: el obrero “malo”, a quien se atribuye toda la gula parasitaria del capitalista, y a lo cual la sociedad echa la culpa de todo el sufrimiento de su clase. La puta, la “reina del subsidio”, la empleada de limpieza perezosa y sin educación, la ama de casa dominante y frívola; No es conveniente que estos arquetipos de obreros “malos” son de los grupos que la sociedad más ha oprimido? Las mujeres, especialmente las mujeres de color, son los más frecuentemente invocadas para mantener a los trabajadores divididos con su atención puesta hacia abajo.

La única puta buena es una puta que no cobra, o por lo menos está feliz, pasiva, y poco exigente. Esta puta es la que la narrativa neoliberal del “empoderamiento” de las trabajadoras sexuales exige. Si nos sentimos maltratadas, se nos dice que estamos aceptando el carácter degradante de nuestro trabajo, y así que justificamos la denegación de nuestros derechos y nuestro propio encarcelamiento y asesinato. Si hablamos de los problemas de nuestro trabajo se nos dice que estamos entregando municiones al enemigo en forma de la aceptación del carácter misógino de la industria del sexo, el enemigo que nos considera traidores a las mujeres, y a quien le gustaría ver que nos fusilen. Si no hay algo malo, la única solución es que una persona amable interviene y nos rescata de nuestro trabajo; nunca luchar para mejorar el ambiente y la sociedad en que trabajamos. Se ve la naturaleza ingeniosa de esta retórica paradójica.

adios_jefeLa única buena trabajadora doméstica es incansable, alegre y nunca resentida contra su empleador. Ella es la niñera que acepta el peor sueldo y verdaderamente ama a los pequeños niños que se le paga para criar con preferencia a sus propios hijos. Ella es la empleada que limpia la casa impecablemente, que exige menos del salario mínimo y toma un descanso sin pago para escuchar los problemas de su empleadores porque los considera como un buenos amigos. Ella acepta productos usados con gratitud, y nunca se pregunta por qué es justo que ella sólo debe tener lo de segunda mano. Ella trata a su empleador con toda la adoración asombrada que tiene un perro por su maestro. Si su empleador se siente atraído por ella, ella devuelve a sus sentimientos (véase: “The Nanny“). Si ella llega a competir con su empleador para la atención romántica, se desaparece en el fondo de la casa, asexual, nunca con el deseo de eclipsar a sus “superiores” (véase: Dot en los misterios “Friné Fisher”, la arquetípica niñera). A una niñera que no ama a sus cargos o incluso prefiere a sus propios hijos a los de su empleador se le dice que es cruel, insensible y el monstruo de un cuento de hadas. Una criada que no se mata trabajando es perezosa, egoísta y se aprovecha de su empleador. Si ella no le da a su empleador el trabajo emocional de parecer que le cae bien y de estar muy contenta con hacer su trabajo mal pagado y físicamente exigente, ella es quejumbrosa, ingrata, indigna y de mal humor. Defenderse es convertirse en el villano.

Una buena puta, una buena trabajadora doméstica, una buena esposa, hace todo y no exige nada, porque se nos dice que justificamos nuestro propio maltrato si nos atrevemos a pedir más que los restos más pequeños.

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Publicado en “The Industrial Worker”, junio 2015

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