Revolución ante el monstruo capitalista

Por: JDM

Hoy generalmente se habla de revolución cuando se habla de la historia en tiempo pasado, en los anuncios publicitarios de una nueva mercancía o en un nuevo descubrimiento científico. Toda la izquierda y los reformistas en general hablan de “cambio”, “transformación”, etc, etc… Hablar de revolución social según la ideología dominante es anticuado, extremista, ridículo. Porque es “anticuada” cualquier manera de pensarnos a través del hilo combativo de la historia, es “ridículo” salirse de sus dogmas de comportamiento y es “extremista” cualquiera que no sea un oportunista, quien tenga posiciones firmes e invariantes ante el monstruo capitalista.

Más a tono con esta época es hablar de “REVOLUCIÓN INTERIOR”. Se lo hace desde la auto-ayuda, desde los delirios místicos consumistas que se adquieren en el mercado para reprimir o al menos calmar el dolor que causa esta sociedad antisocial, e incluso en ciertos ámbitos rebeldes. Se habla de “revolución interior” en sintonía con los mandatos de la ideología dominante, es decir: ya no habría revolución social y lo único que queda es hacer pequeñas transformaciones personales para que no cambie nada, ya no habría comunidad por lo cual sólo quedaría abocarse a lo individual. No vamos a ser nosotros quienes desprecien la importancia de los pequeños cuestionamientos, estas “tomas de conciencia” surgen de las condiciones materiales de existencia, del sentimiento común y comunitario con los demás, y no desde el repliegue individualista que se ve en cada semejante un competidor si no directamente un enemigo. Nos oponemos, y vamos a denunciar cada vez que podamos que: no existen soluciones individuales a problemas sociales, que no existen soluciones particulares a problemas totales. Y además remarcamos que en momentos de lucha, de insurrección, de organización proletaria, esos cambios personales se dan con más frecuencia, más intensos, más profundos… lo que hace evidente  cómo las condiciones materiales de existencia modifican la conciencia, y al revés. Es decir, no podemos pretender que todas las personas se “revolucionen” interiormente para, ahí sí, revolucionar el mundo; éstos son dos hechos indisociables, complementarios, y simultáneos.

En nuestra época también existe otra manera de rechazar la noción de revolución y de ponerla además en un lugar completamente estúpido. Se trata de ese discurso moderno o posmoderno (ya ni sabemos) que dice que es una cosa ya pasada de moda, que se acabaron los grandes discursos, las grandes transformaciones, que ya no hay proletariado ni burgesía sino un sinfin de sujetos sociales, etc, etc, etc… Es un síntoma de estos tiempos y su justificación victoriosa. La única verdad sería que «ya no hay verdades» y su brutal certeza sería que «todo es relativo».

Así nos proponen contemplar el mundo sin revolucionarlo, adaptarnos a él aunque tengamos algunas críticas y disgustos. En fin, otra vez nos proponen escoger una opción dentro de los asquerosos límites del sistema capitalista.  Pero de lo que se trata es de hacer saltar por los aires el modo de producción capitalista para destruir toda opresión, toda explotación, toda competencia y todo condicionamiento económico. Desde los discursos políticos, la publicidad, la televisión o las conversaciones entre esclavos que sólo representan la voz del amo, nos muestran esta realidad como algo ajeno a nosotros mismos y por lo tanto inalterable. Así nos sentimos desdichados pero impotentes, enojados pero resignados, deprimidos y enfermos por el dinero, el trabajo, en fin… por el Capital. ¿Por qué condenarnos a esto? ¿Por qué condenar a toda la humanidad a esto?

La desobediencia a lo establecido, el cuestionamiento de la normalidad capitalista y sobre todo la lucha cuando es social y revolucionaria, nos recuerdan que hay otras posibilidades, que esta mierda que nos imponen no es la única forma de vivir.

Boletín La Oveja Negra

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1° de Mayo. Día de lucha internacional

CONTRA LA EXPLOTACIÓN CAPITALISTA Y LA OPRESIÓN DEL ESTADO

por: Federación Obrera Regional Argentina – FORA-CIT

Cuando reivindicamos el 1° de mayo siempre evocamos su vigencia y actualidad. Cuando hablamos de su vigencia nos referimos a los motivos por los cuales las y los trabajadores comenzaron a organizarse sindicalmente, ¿cuáles eran? Reducción de la jornada de trabajo, mejores condiciones laborales y aumentos de salarios; pero eso solo era la punta del ovillo de las reivindicaciones obreras y del movimiento que se venía generando alrededor del mundo.

Por aquella época el horario de trabajo obligatorio era de 10, 12 o 14 horas diarias. De estas jornadas tampoco estaban excluidos los miles de niñas y niños, o las mujeres que se les pagaban salarios inferiores, sin mencionar que de por sí los salarios eran muy bajos y las condiciones de trabajo insalubres.

Pasados 133 años, y a pesar del avance que hubo en tantas décadas de lucha, aún tenemos pendiente el terminar con la desigualdad salarial por género, el trabajo de niñas y niños y la mejora en las condiciones de trabajo, además del pendiente más importante que tiene la clase trabajadora: la destrucción del capitalismo y su reemplazo por una organización social y económica más justa e igualitaria.

Retomando la comparación con 133 años más, tenemos los siguientes datos en Argentina:

  • Hacia fines de 2017, había más de 1.100.000 niñxs en tareas consideradas como trabajo infantil.

 

  • La brecha salarial por género es de 27,5%, es decir, las mujeres tienen que trabajar 1 año y 3 meses más para igualar el dinero obtenido un hombre en un año de trabajo. Aquellas trabajadoras que están “en negro”, tienen una diferencia del 36%. Agregando además que son quienes más afectadas se ven por la desocupación, siendo del 10,4%.

 

  • El salario a nivel mundial está bajando, y en Argentina, debido a las recientes devaluaciones y las constantes subas del dólar producto de la especulación financiera; se redujo el salario de los trabajadores en un 50 % aproximadamente, tocando hasta ahora el piso de US$700, y en este año se prevé que el dólar aumente mucho más aún. En mucha peor situación están aquellos trabajadores que están “en negro” y cobrando quizás un poco más del salario mínimo.

  • Muere aproximadamente un/a trabajador/a cada 20 horas por condiciones insalubres de labor. Entre octubre de 2017 y septiembre de 2018 hubo 375 trabajadoras y trabajadores “en blanco” que murieron por las condiciones de trabajo.

 

A partir de la irrupción del movimiento obrero organizado, los capitalistas y el Estado han buscado la manera de contener el avance de la conciencia obrera y su consecuente organización. Conscientes además de la justicia de los reclamos y del peligro para sus privilegios que encarnaba este movimiento si seguía creciendo de la manera que lo hacía, tuvieron que buscar aliados entre la misma clase trabajadora, que contenga el reclamo y lo encauce a bajar el nivel del reclamo y a colaborar con quienes los explotan. A lo largo de la historia diversas organizaciones y partidos cumplieron ese papel, y muchas lo siguen cumpliendo. El fundamental aliado de los explotadores es la burocracia sindical, eterna garante de ganancias empresarias y policía ideológica dentro de cada establecimiento sindicalizado. Gracias a un sistema verticalista de organización, la burocracia puede dirigir tranquilamente hacia donde ellos quieran los reclamos y las acciones para conseguirlos (en tanto y en cuanto las trabajadoras y trabajadores acaten sus decisiones). ¿Cómo se explicaría si no, que ante la constante inflación, el crecimiento del desempleo, y salarios que no llegan jamás a cubrir los aumentos ni tienen en cuenta todos los aspectos que afectan al sueldo; ellos prefieren hacer la plancha y “amenazar” con un paro sin fecha, o anunciar paro y levantarlo a cambio de 32 millones de pesos para las obras sociales?

Es por esto que no pueden enfrentar la precarización laboral y la esclavitud en la que están inmersos miles de trabajadoras y trabajadores, muchos de ellos hasta dejando su vida en el trabajo, ni la discriminación de género, ni detener los planes de flexibilización que vienen realizando las empresas. No pueden, precisamente, porque ellos mismos están participando del negocio capitalista y de la ganancia a costa de lxs obrerxs. Son ellos quienes cobran para impedir los reclamos, quienes arman empresas eventuales o cooperativas truchas en donde negrean a sus mismos afiliados-empleados, quienes señalan para despedir obreros, son ellos quienes ante la embestida de patrones y Estado se quedan “en el molde”. Porque si molestan al Capital, ellos también pueden caer por la cantidad de delitos que cometen para sostener sus fortunas.

Y como sucede todos los años, y más en uno electoral como éste, las burocracias juegan sus propias cartas hacia uno u otro candidato político, y predican una y otra vez que el cambio es en las urnas y que la sociedad debe “votar bien”. Sin paros ni grandes medidas de fuerza, pero con muchos intereses en juego, van proponiendo candidatos y nos dicen a las trabajadoras y trabajadores que lo que más se necesita es un cambio de cara, pero sea quien sea el Partido que gane, no pueden dejar de reconocer que todas las políticas llevadas a cabo hasta ahora van a quedar para los gobiernos que sigan. A menos que haya un cambio rotundo o un quiebre total en la estructura social, se va a seguir en este sendero que marcaron los empresarios y el FMI: más deuda, más ajuste, más pobreza, más precarización laboral. ¿Realmente creemos que alguno de los que están participando del circo electoral van a romper con el FMI? Como mucho, patear hacia adelante el problema y mientras, ver qué pasa y qué pueden hacer. Cuando hablan de generar empleo y de calidad, ¿estarán diciendo que van a ir contra la precariedad laboral de las agencias o del fraude laboral? ¡Si el mismo Estado se valió de ella para despedir a más 20 mil trabajadores estatales y es el mayor negrero de todos!

Necesitamos un cambio estructural de la sociedad, donde el mismo pueblo decida su destino de una manera directa y participativa y se rompa con la lógica de ganancia a costa de la clase trabajadora. Un cambio donde la prioridad sea la satisfacción de las necesidades del pueblo y donde los trabajadores y trabajadoras tengamos real intervención en la economía y en las decisiones de las distintas fábricas y establecimientos. Pero mientras sigamos en este eterno esperar, políticos o burócratas “buenos” o más “sensibles” a nuestras necesidades como pueblo y como clase, seguiremos perdiendo calidad de vida, seguiremos yendo detrás de la zanahoria del supuesto futuro próspero que nos ponen delante en esta trampa llamada capitalismo.

Finalizamos con un texto perteneciente a un volante que circulaba mientras se preparaba la gran huelga por las 8hs de jornada de trabajo, como una muestra de la actitud que se supo tener y que debemos recuperar como clase para poner fin a todos los atropellos a los que se nos sometió y se nos somete:

«¡Un día de rebelión, no de descanso! (…) Un día en que con tremenda fuerza la unidad del ejército de los trabajadores se moviliza contra los que hoy dominan el destino de los pueblos de toda nación. Un día de protesta contra la opresión y la tiranía, contra la ignorancia y la guerra de todo tipo. Un día en que comenzar a disfrutar ocho horas de trabajo, ocho horas de descanso, ocho horas para lo que nos dé la gana».

Por la emancipación social de la clase trabajadora

Consejo Federal de la F.O.R.A./C.I.T.

Carta de las zapatistas a las mujeres que luchan en el mundo

EJÉRCITO ZAPATISTA DE LIBERACIÓN NACIONAL.
MÉXICO.

Febrero del 2019.

A: las mujeres que luchan en todo el mundo.
De: las mujeres zapatistas.

Hermana, compañera:

Te mandamos un saludo de como mujeres que luchan que somos, de parte de las mujeres zapatistas.

Lo que te queremos decir o avisar es un poco triste porque te comunicamos que no vamos a poder hacer el II Encuentro Internacional de Mujeres que Luchan, aquí en nuestras tierras zapatistas, este marzo del 2019.

Las razones de que no podemos, pues tal vez es que ya las sabes, y si no pues te platicamos un poco:

Pues resulta que los nuevos malos gobiernos ya lo dijeron claro que van a hacer sus megaproyectos de los grandes capitalistas.  De su Tren Maya, de su plan para el Istmo de Tehuantepec, de la siembra de árboles para mercancía de maderas y frutas.  También dijo que entran las mineras y las grandes empresas de alimentos.  Y además tiene un su plan agrario que es que lleva hasta lo último la idea de destruirnos como pueblos originarios, de la manera de convertir nuestras tierras en mercancías, que así quieren completar lo que dejó pendiente el Carlos Salinas de Gortari que no pudo porque lo paramos con nuestro alzamiento.

Esos proyectos pues son de destrucción.  No importa cuánto lo quieran tapar con sus mentiras.  No importa cuántas veces multipliquen sus 30 millones de apoyos.  La verdad es que van por todo en contra de los pueblos originarios, de sus comunidades, de sus tierras, de sus montañas, de sus ríos, de sus animales, de sus plantas y hasta de sus piedras.

O sea que no sólo van contra nosotras las zapatistas, sino que contra todas las mujeres que dicen indígenas.  Y pues también contra los hombres, pero ahorita estamos hablando de cómo mujeres que somos.

Quieren que nuestras tierras ya no sean para nosotras, nosotros, sino que para que los turistas se vengan a pasear y tengan sus grandes hoteles y sus grandes restaurantes, y los negocios que se necesitan para que los turistas tengan esos lujos.

Quieren que nuestras tierras se conviertan en fincas productoras de maderas preciosas, de frutas y de agua; en minas para sacar el oro, la plata, el uranio, y todos los minerales que hay y que quieren los capitalistas.

Quieren que nos convirtamos en sus peonas, en sus sirvientas, que vendamos nuestra dignidad por unas monedas al mes.

Porque esos capitalistas, y quienes los obedecen en los nuevos malos gobiernos, piensan que lo que queremos es paga.

No pueden entender que nosotras queremos la libertad, no entienden que lo poco que hemos logrado es luchando sin que nadie nos lleve la cuenta, sin fotos, sin entrevistas, sin libros, sin consultas, sin encuestas, sin votaciones, sin museos y sin mentiras.

No entienden que lo que ellos llaman “progreso” es una mentira, que ni siquiera pueden cuidar la seguridad de las mujeres, que siguen siendo golpeadas, violadas y asesinadas en sus mundos progresistas o reaccionarios.

¿Cuántas mujeres han sido asesinadas en esos mundos progresistas o reaccionarios mientras tú lees estas palabras, compañera, hermana?

Tal vez tú lo sabes, pero claro te decimos que acá, en territorio zapatista, no ha sido asesinada ni una sola mujer en muchos años.  Pero eso sí, dicen que nosotras somos las atrasadas, las ignorantes, las poca cosa.

Tal vez no lo sabemos de qué es el mejor feminismo, tal vez no sabemos decir “cuerpa” o según cómo cambian las palabras, o qué es lo de equidad de género o esas cosas que hay tantas letras que ni se puede contar.  Y ni siquiera está cabal eso que dicen “equidad de género”, porque sólo hablan de equidad de mujeres y hombres, y hasta nosotras, que nos dicen ignorantes y atrasadas, lo sabemos bien que hay quienes no son ni hombres ni mujeres y que nosotras les llamamos “otroas” pero que esas personas se llaman como se les da la gana, y no les ha sido fácil ganar ese derecho de ser lo que son sin esconderse, porque les burlan, les persiguen, les violentan, les asesinan.  ¿Y a poco todavía les vamos a obligar que o son hombres o son mujeres y que tienen que ponerse de un lado o de otro?  Si esas personas no quieren pues se hace mal si no se les respeta.  Porque entonces, ¿cómo nos quejamos de que no nos respetan como mujeres que somos, si no respetamos a esas personas?  Pero bueno, tal vez es porque hablamos de lo que hemos mirado de otros mundos y no tenemos mucho conocimiento de esas cosas.

Lo que sí sabemos es que luchamos por nuestra libertad y que nos toca ahora luchar para defenderla, para que la historia de dolor de nuestras abuelas no la sufran nuestras hijas y nietas.

Nos toca luchar para que no se repita la historia donde volvemos al mundo de sólo hacer la comida y parir crías, para verlas luego crecer en la humillación, el desprecio y la muerte.

No nos alzamos en armas para volver a lo mismo.

No llevamos 25 años resistiendo para ahora pasar a servirles a los turistas, a los patrones, a los capataces.

No vamos a dejar de ser promotoras de educación, de salud, de cultura, tercias, autoridades, mandos, para ahora pasar a ser de empleadas en hoteles y restaurantes, sirviéndoles a extraños por unos cuantos pesos.  No importa si son muchos o pocos los pesos, lo que importa es que nuestra dignidad no tiene precio.

Porque eso quieren, compañera, hermana, que en nuestra propia tierra, nos convirtamos en esclavas que reciben unas limosnas por dejar que destruyan la comunidad.

Compañera, hermana:

Cuando tú llegaste en estas montañas para el encuentro de 2018 lo miramos que nos miras con respeto, y a veces tal vez con admiración.  Aunque no todas las que vinieron así hicieron, porque bien que lo sabemos que hay quien vino para criticarnos y mal mirarnos.  Pero eso no importa porque lo sabemos que el mundo es grande y son muchos los pensamientos y hay quien entiende que no todas podemos hacer lo mismo, y hay quien no entiende.  Eso pues lo respetamos, compañera y hermana, porque no para eso fue el encuentro.  Que sea que no fue para ver quién nos da buena calificación o mala calificación, sino para encontrarnos y sabernos que luchamos como mujeres que somos.

Y pues no queremos que ahora nos vas a mirar con pena o con lástima, como sirvientas a las que se le dan órdenes de buen o mal modo; o como a las que se les regatea el precio de su producto, en veces artesanías, en veces frutas o verduras, en veces lo que sea, como así hacen las mujeres capitalistas.  Pero bien que cuando van a comprar a sus centros comerciales ahí no regatean sino que cabal pagan lo que dicen los capitalistas y hasta se ponen contentas.

No compañera, hermana.  Nosotras vamos a luchar con todo y con todas nuestras fuerzas en contra de esos megaproyectos.  Si conquistan estas tierras, será sobre la sangre de nosotras las zapatistas.

Así lo hemos pensado y así lo vamos a hacer.

De repente esos nuevos malos gobiernos lo piensan o lo creen que, como somos mujeres, rápido lo vamos a bajar la cabeza, obedientes ante el patrón y sus nuevos capataces, porque lo que buscamos es un buen patrón y una buena paga.

Pero no, lo que nosotras queremos es la libertad que nadie nos regaló, sino que la conquistamos luchando incluso con nuestra sangre.

¿Tú lo crees que cuando vengan las fuerzas de los nuevos malos gobiernos, sus paramilitares, sus guardias nacionales, los vamos a recibir con honores, con agradecimiento, con alegría?

No, qué va a ser, les vamos a recibir luchando y a ver si así aprenden lo que son las mujeres zapatistas que no se venden, no se rinden y no claudican.

Nosotras, cuando fue el encuentro de mujeres que luchan el año pasado, pues nos esforzamos para que estuvieras contenta y alegre y segura, compañera y hermana.  Y ahí lo tenemos el buen tanto de críticas que nos dejaste: que está muy dura la tabla, que la comida no te gusta, que está muy cara, que por qué esto y que por qué lo otro.  Ya te informamos de cómo fue que trabajamos y las críticas que recibimos.

Y aunque con las quejas y críticas, pues acá estuviste segura, sin que los hombres malos o buenos te están mirando y calificando.  Puras mujeres estuvimos, tú lo sabes.

Y pues ahora ya no es seguro, porque lo sabemos que el capitalismo viene por todo y lo quiere no importa a qué costo.  Y lo van a hacer porque sienten que mucha gente los apoya y que pueden hacer barbaridad y media y todavía les van a aplaudir.  Y nos van a atacar y a revisar sus encuestas a ver si tienen buenos puntos y así hasta que nos acaban.

Y mientras te escribimos esta carta, ya empezaron los ataques de sus paramilitares.  Son los mismos que antes eran del PRI, luego del PAN, luego del PRD, luego del PVEM y ahora son de MORENA.

Entonces pues te decimos, compañera y hermana, que no vamos a hacer acá el Encuentro, pero sí háganlo en sus tierras, según sus modos y sus tiempos.

Aunque no vamos a asistir, como quiera las vamos a pensar.

Compañera, hermana:

No te dejes de luchar.  Aunque esos malditos capitalistas y sus nuevos malos gobiernos se salgan con la suya y nos aniquilen, pues tú tienes que seguir luchando en tu mundo.

Porque bien que lo acordamos en el encuentro que vamos a luchar para que ni una sola mujer en cualquier rincón del mundo tenga miedo de ser mujer.

Y pues tu rincón es tu rincón, compañera y hermana, y ahí te toca, como a nosotras nos toca acá en tierras zapatistas.

Esos nuevos malos gobiernos lo piensan que fácil nos van a derrotar, que somos pocas y que nadie nos apoya allá en otros mundos.

Pero qué va ser, compañera y hermana, aunque sea que sólo quede una de nosotras, pues esa una va a pelear por defender nuestra libertad.

Y no tenemos miedo, compañera y hermana.

Si no tuvimos miedo hace ya más de 25 años cuando nadie nos miraba, pues menos ahora que ya nos miraste tú, bien o mal pero nos miraste.

Compañera, hermana:

Bueno, pues ahí te encargamos la pequeña luz que te regalamos.

No dejes que se apague.

Aunque la de nosotras se apague aquí con nuestra sangre, y aunque se apague en otros lados, tú cuida la tuya porque, aunque los tiempos ahora son difíciles, tenemos que seguir siendo lo que somos, y es que somos mujeres que luchan.

Pues es todo compañera y hermana.  El resumen es que no vamos a hacer el Encuentro o sea que no vamos a participar.

Y si lo hacen el encuentro en tu mundo y te preguntan que dónde están pues las zapatistas, que por qué no llegan, pues tú diles la verdad, diles que las zapatistas están luchando en su rincón por su libertad de como mujeres que somos.

Es todo, ahí te cuides compañera y hermana.

De repente pues ya no nos miramos.

Tal vez te dicen que ya no las piensas a las zapatistas porque ya se acabaron ya, que ya no hay zapatistas te van a decir.

Pero cuando piensas que ya no, que ya nos derrotaron, ahí nomás sin que das cuenta, vas a mirar que te miramos y que una de nosotras se acerca y te pregunta al oído para que sólo tú escuches:“¿Dónde está pues tu lucecita que te dimos?

Desde las montañas del Sureste Mexicano.

Las Mujeres Zapatistas.
Febrero del 2019.

enlacezapatista.ezln.org.mx

La Cultura Política de los Industrial Workers en sus primeros 20 años de Historia.

Aquí tenemos un escrito enviado a SOLIDARIDAD por un compañero en España quien estudió el tema de los Trabajadores Industriales del Mundo (IWW) estadounidense. El encontró ideas interesantes sobre los orígenes políticos del IWW y su cultura, sin embargo en el presente articulo, tambien encontrarás algunos hechos que necesitan más investigación (Los hechos estan marcados con este simbolo † ). No podemos tomar crédito por sus resultados pero fomentamos el debate sobre sus ideas y la investigación sobre sus afirmaciones. – JP

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La Cultura Política de los Industrial Workers en sus primeros 20 años de Historia.

Por: Jaime Caro Morente (Universidad Autónoma de Madrid)

El sindicato Industrial Workers of the World – Trabajadores Industriales del Mundo (IWW), fundado en 1905, es un rara avis dentro del movimiento obrero estadounidense. A pesar de que el movimiento obrero estadounidense fue muy fuerte todas sus sindicales eran muy conservadoras, sin embargo, los IWW, son un sindicato radical plenamente estadounidense. Entender las circunstancias en las que nacen los IWW y toda su cultura política es entender una transformación vital que acontece a finales del siglo XIX dentro del movimiento obrero.

Como algunos historiadores han señalado, entre ellos Paul Buhle, podemos diferenciar dos etapas en el movimiento obrero estadounidense: la primera, la mayor parte del siglo XIX, el peso del movimiento obrero lo tienen inmigrantes; en la segunda, comenzando por los Knights of Labor (Caballeros de Labor), pero mostrándose con todo su esplendor en los IWW, el peso del movimiento lo llevan los propios nativos estadounidenses. Estas fases se pueden extrapolar al terreno de los partidos políticos: contando con el Socialist Labor Party (SLP) de Daniel de Leon -inmigrante- en la primera; y en la segunda con el Socialist Party of America del bien conocido Eugene Debs.

Los Industrial Workers of the World tienen un lugar privilegiado dentro del imaginario sindicalista radical estadounidense debido a su temprano éxito y a la represión tanto estatal como privada a la que fueron sometidos hasta casi su destrucción. Pero, en mi opinión, lo verdaderamente importante de este sindicato es su cultura política única, que fue la que les brindó sus primeros éxitos y hace que, a día de hoy, sigan existiendo sin que su ideología haya cambiado mucho.

Debido a que, en su seno, desde la Convención Fundacional de 1905, han participado líderes pertenecientes a las dos culturas políticas obreras principales, anarquismo y socialismo, los historiadores que consideran estas dos ideologías “enemigas” no han sabido clasificarlos ideológicamente. Desde el historiador Paul Brissenden hasta la década de los 70, se determinó un status quo en los estudios relacionados con ellos: sus primeros dos años socialistas, a partir del cisma con el SLP debido a la “cuestión política”, anarquistas. Con esta simple clasificación, no solo perdemos la oportunidad de profundizar en su ideología, llega un momento en el que cualquiera que se acerque a su historia no entienda porque un sindicato anarquista pueda unirse a los socialistas en Lawrence 1912, esté presente en las reuniones de la II Internacional socialista discutiendo con Vladimiro Lenin o Rosa Luxemburgo, e incluso decida entrar por dos años en la Internacional Comunista .

Hay dos historiadores a los que debemos el reabrir el debate sobre la ideología de los IWW, Melvyn Dubofsky y Paul Buhle, ambos en sus investigaciones empezaron a ver que a los IWW no se los podía clasificar en este marco teórico, necesitaban uno nuevo. Paul Buhle fue el que se quedó más cercano al intentar un nuevo marco teórico: son socialistas, leen a Carlos Marx pero no están de acuerdo con él en todo, utilizan tácticas anarcosindicalistas, no quieren conquistar el Estado y son plenamente estadounidenses, nacen de su propia historia y experiencias.

Para empezar el análisis de su cultura política, que avanzo, es una cultura política “socialista estadounidense”, me gustaría empezar con una imagen: “Big Bill” Haywood el 27 de Junio de 1905 proclamando:

Fellow Workers! This is the Continental Congress of the working class. We are here to confederate the workers of this country into a working class movement that shall have for its purpose the emancipation of the working class from the slave bondage of capitalism.

¡Compañeros trabajadores! Este es el congreso continental de la clase obrera. Estamos aquí para confederar a los trabajadores de este país en un movimiento de la clase obrera que tendrá como propósito la emancipación de la clase obrera de la esclavitud del capitalismo.

En esta proclamación podemos condensar la principal hipótesis de que la ideología de los IWW nace directamente de los revolucionarios “Padres Fundadores” de Estados Unidos y de su tradición política. Es decir, la cultura política de los IWW es heredera, y una reformulación obrerista -con la ayuda del primigenio marxismo-, de la creada por Thomas Jefferson y James Madison .

Jefferson y Madison son los dos revolucionarios que crearon el corpus ideológico del republicanismo democrático estadounidense, ambos, influenciados por la obra de Thomas Hobbes, el Leviatán . Desde que se ganó la Guerra de Independencia y se empezaron a constituir los Estados Unidos, ambos quisieron trabajar en pro de las libertades individuales frente a, lo que temían, un Estado que pudiese acabar quitando la libertad de sus ciudadanos y “esclavizarlos”. Todos conocemos el sueño de país ideal de Thomas Jefferson, aquel país agrario en el que todos sus ciudadanos son poseedores de una parcela donde cultivar. Y, a través de los “Federalist Papers” sabemos la idea de Madison sobre la democracia, enlazándola con el sueño de Jefferson, tanto uno como otro, creen imposible la democracia si no hay propietarios del mayor recurso de la época, la tierra. Lo que asegura la democracia y la libertad, es la independencia económica. Madison fue más allá, no se puede ejercer la democracia ni la libertad si no se tiene la independencia económica.

La tremenda industrialización que se dio en Estados Unidos a finales del siglo XIX produjo un shock en sus habitantes, este progreso los estaba condenando a la miseria había unas ideologías que intentaba responder ante esto, pero eran europeas y de inmigrantes, se veían como ajenas a todo lo que se había construido y prometido en esta joven república. El primer sindicato estadounidense en intentar dar una respuesta a esta miseria fueron los Knights of Labor que acabaron en fracaso, pero en 1905 surgirían los IWW que dentro de la tradición política estadounidense iban a dar respuestas a sus habitantes.

Los Industrial Workers of the World reunieron en 1905 a todos los líderes del sindicalismo estadounidense, incluso al líder de su enemiga American Federation of Labor, Samuel Gompers , para proponerles una “solución” al conflicto industrial y a la lucha de clases. Su propuesta era el sueño de Jefferson, todos los trabajadores debían controlar los medios de producción, solo así, se conseguiría la democracia de Madison, la Industrial Democracy. Si bien esta era su idea principal, necesitaban de más ideas para articular su discurso político y para ello se servirían del marxismo primigenio que incluso algunos anarquistas entre sus filas aceptaban.

La Convención de 1905 siempre se ha tratado en la Historia como un pacto tácito entre las tres “almas” de los IWW: los sindicalistas, los marxistas y los socialistas de Debs †. Sin embargo, no hubo tal pacto, lo que hubo fue una reformulación de las tres culturas políticas para crear una nueva, de mínimos, en las que pudieran estar todos cómodos, sin olvidar la presencia anarquista en la convención de personajes como Carlo Tresca , Lucy Parsons y el apoyo de la mítica Emma Goldman . En esta reformulación, quien llevaba el liderazgo fue la rama sindicalista dirigida por Thomas Hagerty, “Big Bill” Haywood y William Trautmann.

Al haber un crisol tan grande de ideologías, y no todas ellas “amigas” la construcción en de los IWW en base a objetivos a corto plazo y a largo plazo era la más lógica, pero la más compleja también. A partir de principales objetivos, se construiría la organización para conseguirlos de la manera más eficiente y no al revés, los IWW nacían desde el pragmatismo, aunque con unos objetivos casi irrealizables y que iban más allá de lo propuesto por cada ideología constituyente de los mismos. La nueva Hegemonía se estaba formando.

Una vez alcanzadas posturas comunes sobre los objetivos, había que poner el camino para llegar a ellos, y definieron dos tipos de objetivos: a corto plazo; (1) mejora de las condiciones de vida de los obreros, y a largo plazo; (2) abolir el presente sistema y (3) la producción controlada por los trabajadores organizados en los IWW.

El primer objetivo, y en el que todos estaban de acuerdo con conseguir era mejorar las condiciones de vida del obrero. El segundo era una cesión a los socialistas, marxistas y anarquistas: abolir el capitalismo -llamado por los sindicalistas wage system. Y el tercer y último objetivo, cesión de los socialistas, marxistas y anarquistas a los sindicalistas era, el que la IWW sería la que llevaría a cabo la producción una vez derribado el anterior sistema, otorgándoles así el sueño Jeffersonionano de propietarios. Aunque, tanto para el marxismo como para el anarquismo, los trabajadores son los que deberían ejercer la producción una vez abolido el capitalismo, los sindicalistas querían poseer los medios de producción por su propia cultura política estadounidense.

Los IWW dedicarían la mayoría de su existencia al primer objetivo, aunque pusieron mucho empeño en realizar el segundo mediante la educación de sus militantes. No podemos olvidar la importante maquinaria educativa, comunitaria y propagandística de los IWW en esta época.

Precisamente, esta unión entre diferentes culturas políticas fue la que le reporto la fuerza y los éxitos de los que gozaría hasta la llegada de la Tercera Internacional. Era un sindicato estadounidense, no ajeno a sus habitantes ya que habían sido educados en la cultura de propietarios también, pero era radical al aunar el marxismo y el anarquismo. “One Big Union” no era un lema de ensueño, durante sus primeros años los IWW consiguieron ser la sindical por excelencia y con pleno derecho en Estados Unidos.

Para finalizar me gustaría destacar 3 hitos o éxitos de los IWW en la historia del movimiento obrero global. El aporte de los representantes del SPA, SLP e IWW al Congreso de Stuttgart de 1907. En este congreso los IWW consiguieron debatir de igual a igual, dentro de la teoría marxista, con gigantes como Lenin, Karl Kautsky y Luxemburgo sobre la naturaleza del movimiento obrero y la relación entre partido y sindicato. Los europeos siempre han pensado que el partido está por encima del sindicato y este último debe cumplir las órdenes del partido como vanguardia del movimiento obrero. Los IWW consiguieron pasar una resolución en la que se proclamaba que el sindicato y el partido estaban al mismo nivel en cuanto a la tarea revolucionaria, eran iguales y no había jerarquías entre ellos. El segundo hito, los debates internos -con votaciones- sobre la inclusión de los wobblies a la III Internacional Comunista. Este debate interno desangró a los IWW, pero con todo respeto a sus hermanos ideológicos soviéticos decidieron no entrar en la III Internacional para mantenerse fieles a su cultura política †, la conquista de los medios de producción por parte de los trabajadores sin la necesidad de la toma del estado.

Y, este segundo hito enlaza con el tercero, al mantenerse fieles a su ideología han conseguido mantenerse con vida hasta ahora con lo cual pueden aprovecharse de la coyuntura del capitalismo hoy en día. Hoy es una realidad que el “capitalismo americano” y sus valores, el American way of life ha triunfado en el mundo. Pero un sindicato que nace precisamente de estos valores y es tan internacional como los IWW pueden aprovechar esta coyuntura para expandir su propia “revolución” y sindicalismo. No hay que olvidar que pensadores como Noam Chomsky, militante wobbly, han extraído de su concepto clave, la Industrial Democracy, la idea básica para articular su debate de “democracia contra capitalismo”, que a día de hoy lo podemos ver usado en la “nueva izquierda”, que viene a sustituir a la socialdemocracia, cuyos representantes a nivel político pueden ser Bernie Sanders en Estados Unidos o Jeremy Corbyn en Reino Unido.

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Contáctanos para más información sobre la historia del Gran Sindicato: los Trabajadores Industriales del Mundo – IWW. 

solidaridad@iww.org

Realizar lo irrealizable

 

Saludos companeros, aqui esta un boletín mundial de lucha de clase. Es el análisis material de la realidad bajo el capital y de la necesidad de lucha y avance de la comunidad humana contra toda la explotación. – JDM

«Alguno pensará que “suena muy bien pero es irrealizable”, ¡lo que es irrealizable es modificar tímidamente un poquito del sistema!  ¡lo que es irrealizable es una revolución parcial, meramente política, económica o cultural, que deje intactos los pilares donde se asienta todo este sistema capitalista!»

Toda tarea constructiva o positiva que no se base en la contraposición al dominio del Capital solo sirve para fortalecerlo,  ¡No hay nada positivo a salvar!  Los explotados no tenemos nada que gestionar, construir, ni proponer para que funcione mejor esta sociedad.

La tarea de los revolucionarios consiste en la negación de este sistema de muerte, con su trabajo, sus mercancías, sus jerarquías, su progreso, su ciencia, su familia, sus ideologías, sus religiones, todos sus muros, prisiones y hospitales, …

Este sistema en el que no puede existir otra comunidad que la del dinero, es totalitario, y por lo tanto ha de ser destruido totalmente.  Lo único que es necesario afirmar es la comunidad de lucha para abolir este orden social y pelear contra todos los espejismos que nos proponen para salvarlo.  Y esta comunidad únicamente se abre paso en la negación , en la ruptura, en la crítica, en la destrucción de todo lo que nos destruye.  Es en esa inmensa tarea destructiva donde se halla el germen de la verdadera comunidad humana.

Boletín Voladura

“Sin Jefes” por Ricado Flores Magón

Esta semana tenemos un escrito de Ricardo Flores Magón.  Es un objetivo general del IWW de crear una conexión del IWW moderno con el legado de los hermanos Flores Magón y el Partido Liberal Mexicano. Esperamos que aquellos que asumen el manto del PLM en nuestra época, puedan ver al IWW como compañero/as de armas y tal vez incluso ver al Gran Sindicato como un medio para la continuación del trabajo inacabado de la revolución proletaria en México. Con el fin de crear este vínculo, espera la voz y el alma de los PLMistas frequentemente en nuestras páginas.

En la primera muestra, “Sin Jefes”, Ricardo habla de la “protección” de un jefe.  Esto suena raro a mis oidos porque nunca me he sentido protegido por un jefe, y tampoco es su responsibilidad.  Lo que suena lógico es que Ricardo está hablando de un jefe en un sentido antigüo y rural, como un cacique, un capataz, un caudillo, un patrón, o un contratista de trabajo. Todos estos oficios tenían un sentido de que el jefe estaba en cargado de tu trabajo, y tambien de tu protección (segun ellos). Con este significado, la palabra “jefe” está más dirigido al gobierno, en lugar de al trabajo y las industrias, como usamos hoy en día. De igual manera, apreciamos los pensamientos Magonistas sobre nuestros enemigos. Disfrútalo. – JP

Por: Ricardo Flores Magón

“Regeneración”  21 de marzo de 1914

Querer jefes y querer al mismo tiempo ser libres, es querer un imposible.  Hay que escoger de una vez una de dos cosas: o ser libres, enteramente libres, negando toda autoridad, o ser esclavos perpetuando el mando del hombre sobre el hombre.

El jefe o gobierno son necesarios solamente bajo un sistema de desigualdad económica. Si yo tengo más que Pedro, temo, naturalmente, que Pedro me agarre por el cuello y me quite lo que él necesite.  En este caso necesito que un gobernante o jefe me proteja contra los posibles ataques de Pedro; pero si Pedro y yo somos iguales económicamente; si los dos tenemos la misma oportunidad de aprovechar las riquezas naturales, tales como la tierra, el agua, los bosques, las minas y demás, así como la riqueza creada por la mano del hombre, como la maquinaria, las casas, los ferrocarriles y los mil y un objetos manufacturados, la razón dice que sería imposible que Pedro y yo nos agarrásemos por los cabellos para disputarnos cosas que a ambos nos aprovechan por igual, y este caso no hay necesidad de tener un jefe.

Hablar de jefe entre iguales es un contrasentido, a no ser que se trate de iguales en servidumbre, de hermanos de cadenas, como somos actualmente los trabajadores.

Muchos son los que dicen que es imposible vivir sin jefe o gobierno; si son burgueses los que tal cosa dicen, les concedo razón, porque temen que los pobres se les echen al cuello y les arrebaten la riqueza que amasaron haciendo sudar al trabajador; pero ¿para qué necesitan los pobres al jefe o al gobierno?

En México hemos tenido y tenemos centenares de pruebas de que la humanidad no necesita de jefe o gobierno sino en los casos en que hay desigualdad económica. En los poblados o comunidades rurales, los habitantes no han sentido la necesidad de tener un gobierno.  Las tierras, los bosques, las aguas y los pastos han sido, hasta fecha reciente, la propiedad común de los habitantes de la comarca.  Cuando se habla de gobierno a esos sencillos habitantes, se echaban a temblar porque gobierno, para ellos, era lo mismo que verdugo; significaba lo mismo que tiranía.  Vivian felices en su libertad, sin saber en muchos casos ni siquiera el nombre del Presidente de la República, y solamente sabían que existía un Gobierno cuando los jefes militares pasaban por la comarca en busca de varones que convertir en soldados, o cuando el recaudador de rentas del Gobierno hacía sus visitas para cobrar los impuestos.  El Gobierno era pues, para una gran parte de la población mexicana, el tirano que arrancaba de sus hogares a los hombres laboriosos para convertirlos en soldados, o el explotador brutal que iba a arrebatarles el tributo en nombre del Fisco.

¿Podían sentir esas poblaciones la necesidad de tener un gobierno?  Para nada lo necesitaban, y así pudieron vivir cientos de años, hasta que les fueron arrebatadas las riquezas naturales para provecho de los hacendados colindantes.  No se comían unos a los otros, como temen que ocurra los que solamente han conocido el sistema capitalista en que cada ser humano tiene que competir con los demás para llevarse a la boca un pedazo de pan; no tiranizaban los fuertes a los débiles, como ocurre bajo la civilización capitalista, en que los más bribones, los más codiciosos y más listos tienen dominados a los honrados y los buenos.  Todos eran hermanos en esas comunidades; todos se ayudaban, y sintiéndose todos iguales, como lo eran realmente, no necesitaban que autoridad alguna velase por los intereses de los que tenían, temiendo posibles asaltos de los que no tenían.

No Divertido

En estos momentos ¿para qué necesitan gobierno las comunidades libres del Yaqui, de Durango, del sur de México y de tantas otras regiones en que los habitantes han tomado posesión de la tierra?  Desde el momento en que se consideran iguales, con el mismo derecho a la madre Tierra, no necesitan un jefe que proteja privilegios en contra de los que no tienen privilegios, pues todos son privilegiados.

Desengañémonos, proletarios:  el gobierno solamente debe existir cuando hay desigualdad económica.  Adoptad, pues todos, como guía moral, el Manifiesto de 23 de septiembre de 1911.

 

Fuente: Ricardo Flores Magón. Semilla Libertaria. (Liga de Economistas Revolucionarios de la Republica Mexicana). México, D.F. 1975

Un mensaje a la clase obrera desde la junta ejecutiva de la IWW después de la elección presidencial 2016 en los EEUU

three_fistVivimos en momentos difíciles, momentos de lucha y de privación. La clase empleadora posee más riqueza y poder que nunca, y la división entre los obreros y nuestros opresores se pone más ancho cada día.

Hace falta recordar que no hay nada nuevo en eso. Desde el nacimiento del capitalismo, la patronal ha perseguido una guerra contra la clase obrera. Nosotros, l@s obrer@s del mundo, seguimos siendo explotados y abusados, y el valor de nuestro trabajo siempre cae en las bolsas de la patronal. A la vez que amasa beneficios sin precedente, la patronal sigue dañando nuestro planeta por la extracción insostenible e irresponsable de los recursos naturales. Eses buitres te dicen que las desilusiones, los fracasos, y las privaciones que sufres son por culpa de otr@s obrer@s. Personas de otras razas, otras nacionalidades, otras religiones. “Échales la culpa a los inmigrantes,” dicen. “A los negros y a los latinos,” dicen. A la vez que luchamos entre nosotr@s mism@s, la patronal fiesta en sus salas doradas, brindando por la división de la clase obrera.

Much@s obrer@s trataron de localizar esperanza en el sistema electoral ese año, confidentes que ganarían la razón y la compasión. Much@s otr@s se motivaron por la intolerancia. El sistema electoral se diseñó para silenciar a la clase obrera entera, tomando sus esperanzas y deseos como meras sugerencias más bien que reivindicaciones concretas. Los sindicatos, que deben luchar por la clase obrera entera, impulsaron que la gente confíe en la votación para derrocar a la intolerancia – y ahora dicen que están “listos para colaborar” con los que fomentan la intolerancia y la división. Sin duda, estás con desilusión, con miedo, con rabia, y estás list@ para considerar maneras diferentes de luchar contra nuestros opresores.

Te invitamos desde la IWW (Trabajadores Industriales del Mundo – Industrial Workers of the World) a colaborar en la creación de un nuevo movimiento obrero, el cual romperá con las reglas de la patronal. No más vamos dejarla dividirnos por las líneas artificiales de raza, de género, de orientación sexual, de nacionalidad, ni de religión. Am@s de casa, prisioneros, trabajadores de fábrica y de oficina, somos todos la clase obrera, y es nuestro labor que produce cada riqueza. Unidos podemos desafiar a la clase dominante, pero esa unidad ha de empezar en primer lugar con defender a l@s más oprimid@s y vulnerables entre nosotr@s, ya que “la herida de un@ es la herida de tod@s.” Es evidente que hay gran corriente de intolerancia entre la clase obrera en los EEUU, y prometemos confrontar esa intolerancia directamente con la manera en que organizamos.  Creemos que podemos convencer a los obreros a rechazar la intolerancia si mostramos que tenemos un plan para ganar un mundo mejor. Hace falta trabajar para la formación de un mundo nuevo dentro de la cáscara del antiguo, y la única manera para formarlo es organizar en nuestros sitios de trabajo y en nuestras comunidades.

La IWW se ha ocupado en organizar a la clase obrera hace más que 110 años, y tenemos un porvenir luminoso como sindicato revolucionario.  Enfocamos en la acción directa. En vez de depender de funcionarios electos u otros representantes, llevamos la pelea directamente a nuestros opresores. Somos pioneros en el actual movimiento obrero, formando sindicatos con obrer@s de comida rápida en Oregon, almacenistas en Minnesota, obrer@s de entretenimiento y hospitalidad en Nueva York, y obrer@s encarcelad@s por todo el país – nombrando sólo algun@s. Nuestros miembros han participado en las vanguardias de resistencia contra la violencia policial y contra el oleoducto “Dakota Access.” Estamos trabajando incansablemente para formar una genuina y realmente representativa organización obrera que pueda fortalecer a la clase obrera, y necesitamos tu apoyo.

Si tienes preguntas sobre exactamente quienes somos y qué hacemos, habla con nosotros. Si estás list@ para organizar y resistir, afíliate con nosotros y te darémos la bienvenida como compañer@ de clase. Es hora de organizar, es hora de contraatacar. Hacemos temerosos de nuestro poder a los racistas, a los fascistas, y a todos que fomentan la intolerancia. Nuestra lucha será larga, será difícil, pero venceremos. Afíliate con El Gran Sindicato hoy mismo, y organicemos juntos en nuestros sitios de trabajo y en nuestras comunidades. Ninguna cosa es demasiado buena para la clase obrera, y queremos todos los bienes que se ofrece la vida.

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