“El Gran Sindicato”, Parte 3

Hoy presentamos la tercera y última sección del folleto “El Gran Sindicato”, originalmente publicado en 1919.

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LAS NORMAS PRÁCTICAS DEL IWW

1. Democracia sindicalistaIWW

El propósito del IWW es establecer la democracia en la vida diaria de nuestro trabajo, y en toda la economía. Sus normas prácticas están dirigidas hacia ese objetivo, y son esenciales para su logro. Están determinadas por dos principios básicos: solidaridad, y democracia en el sindicato. Es necesario evitar cualquier práctica que interfiera con la unidad de nuestra clase, y es igualmente necesario asegurarse que el sindicato no dirige a sus miembros, sino que ellos dirigen al sindicato.

Dejar a la democracia fuera de tal organización como la que el IWW está construyendo lo dejaría abierto a ser una parte del fascismo u otros grupos políticos autoritarios, y una descapacitación enorme de la fuerza trabajadora. Líderes autoritarios alrededor del mundo y a través de la historia encontraron necesario agrupar a la clase trabajadora en organizaciones de ese tipo. El poder del Gran Sindicato debe ser protegido por nosotros, no sobre nosotros.

Como protección contra cualquier grupo interno dirigiendo el sindicato para sus fines, se han creado las siguientes garantías:
1. Ningún oficial es elegido por más de un año.
2. Ningún oficial puede ser elegido por más de tres términos sucesivos.
3. Todos los oficiales son elegidos en un referéndum, en el cual todos los miembros representados pueden votar-todos los miembros en las ramas laborales votan a los oficiales de las ramas del sindicato que los une; todos los miembros de la industria votan a los oficiales en la rama industrial; y todos los miembros del IWW votan a los oficiales de la organización general.
4. Todos los oficiales están sujetos a una re-elección con un voto mayoritario.
5. La votación, no la nominación individual, es la norma uniforme.

afiliados_estampillas_IWW2. Las cuotas no son colectadas por los jefes

Los métodos de empresa en el sindicato son un seguro más de democracia. “El poder del monedero” debe mantenerse en manos de los miembros tanto para colectar las cuotas como para controlar los gastos.

El IWW no acepta el sistema de cuotas “Checkoff,” donde los jefes actúan como banqueros del sindicato colectando las cuotas de los salarios de los trabajadores y dándolas después a los oficiales del sindicato. Creemos que este sistema está en conflicto con el control directo de los miembros y sus representantes.

Esto refuerza la idea (que a los empresarios les gustaría promover) de que las cotizaciones al sindicato solo son otra desagradable deducción de impuestos del cheque final. Hace que el sindicato se vea más bien como algo externo (como un abogado) que alquilamos, en vez de nuestra propia organización en la que participamos y la cual controlamos. Además, ello involucra empresarios en relaciones internas del sindicato en las que nada tienen que ver.

Si los tesoreros reciben un cheque de la compañía con cuotas recogidas por ese sistema, pueden estar más preocupados por el bienestar de la compañía que el bienestar de sus miembros. Con esos ingresos podrían pagar a amigos para controlar las reuniones del sindicato, y así ellos mantenerse en el poder dirigiendo el sindicato como una agencia de recogida de cuotas únicamente, en el interés de la compañía y de ellos mismos.

Por el otro lado, donde este sistema no existe, la manera cómo las cuotas se pagan son una indicación directa de la satisfacción de los miembros (o poca satisfacción) con sus representantes. Los oficiales del sindicato que no quieren escuchar a los miembros, o que no quieren servirlos, frecuentemente desean ese sistema de recogida de cuotas. Entonces, si hacen algo que no les gusta a los miembros, no tienen que afrontar cuotas atrasadas. La recogida directa de las cuotas establece mucho más contacto entre los oficiales y los miembros. Por estas razones el IWW no acepta el sistema mencionado (check-off).

En vez de eso el IWW ha diseñado un sistema simple y conveniente para la colecta de cuotas por los delegados en el trabajo — un sistema que es a prueba de estafa manejando los fondos y que permite a los comités y ramas del trabajo saber la actualización de cuotas de cada miembro en el trabajo. Todos los delegados y oficiales deben hacer un informe en la reunión de su rama. Sus cuentas serán revisadas por un comité escogido en cada reunión. Con esta práctica es necesario manejar las cuentas a satisfacción de los miembros. No se podrá evitar un control de cuentas a no ser que los cotizados lo aprueben con un referéndum.

reunion_IWW3. No al control de unos pocos

Estas provisiones constitucionales y métodos para mantener la democracia del sindicato están reforzadas por la eliminación de todos los motivos que podrían llevar a un control del sindicato por parte de unos pocos. Esto se lleva a término con estás garantías adicionales:
1. No habrá ninguna ganancia financiera en el control de unos pocos porque la paga de los oficiales no debe sobrepasar la paga media de los trabajadores que ellos representan, y un eficiente mantenimiento de los récords y una rígida y honesta contabilidad se refuerzan con comprobantes financieros cada mes y anualmente, todos son revisados. Se prohíben las cuentas de “Gastos generales.”
2. No se dan más poderes a los oficiales excepto aquellos que se necesiten para llevar a cabo las instrucciones de los miembros. Las huelgas no pueden ser canceladas por los oficiales. Esto solamente lo pueden hacer los miembros afectados. Los acuerdos solo se pueden negociar con comités de los trabajadores afectados. Miembros del comité y oficiales del sindicato no están permitidos negociar con los empresarios a no ser que sea en presencia del comité.
3. Grupos políticos o similares que buscan el control del sindicato para malbaratar sus facilidades, recursos, o reputación para sus propios fines no pueden hacerlo debido A las normas apolíticas que han adoptado nuestras filas para asegurar nuestra unión.

iww_cartoon4. No hay políticas en este sindicato

El sindicalismo consistente en no expresar preferencia por ninguna religión o un partido político o un candidato sobre otro. Estas no son cuestiones para el sindicato, y deben ser acordadas por cada miembro acorde con su conciencia personal. El sindicato está formado para alcanzar y reforzar decisiones sobre asuntos sindicales. Su poder para actuar se destruiría con el desvío de recursos hacia campañas políticas.

Así que todos los trabajadores sin importar su religión o preferencia política pueden unirse para conseguir todos los beneficios posibles de su trabajo, el IWW debe ser apolítico y no religioso. Deja a sus miembros preocuparse por estos asuntos si lo creen conveniente, y con la adicional consciencia social, respeto al prójimo, y general aprendizaje que se derive de su actividad sindical.

Esto no significa que el IWW es indiferente a las grandes cuestiones sociales y económicas del día. Más bien lo contrario. Creemos que el IWW provee las soluciones prácticas a estas preguntas. Cuando la industria del mundo sea dirigida por los trabajadores para su propio bienestar, no vemos posibilidad para los problemas del paro, la guerra, el conflicto social, el crimen a gran escala, o cualquiera de los serios problemas sociales que continúan.

Con el tipo de organización que el IWW está construyendo, la fuerza trabajadora puede ejercer la presión requerida para acabar las absurdidades de los políticos y más constructivamente conseguir a través de la acción directa lo que tan frecuentemente ha fallado a través de la presión sobre los políticos.

Iww_cartoon_sabotaje5. Acción en el trabajo y legislación

Por ejemplo, como trabajadores y miembros de comunidades, queremos que el almacenamiento de aceite y plantas químicas sea en sitios seguros, lejos de dónde nuestros compañeros trabajadores viven. Un método es intentar tener leyes, y después intentar que se cumplan.

Mucho más simple, mucho más seguro, y ciertamente de mucha más efectividad capacitándonos para resolver nuestros problemas, sería si rechazáramos la construcción en lo que consideramos sitos inseguros, y negarnos a trabajar en plantas que ponen en peligro a cualquier comunidad. Las leyes están basadas en la práctica actual. Es mejor que la fuerza laboral se preocupe de sí misma controlando la práctica actual; eso facilita que se pasen leyes beneficiosas dificulta que se pasen leyes dañinas. Los que hacen las leyes se preocupan por los poderosos en la sociedad.

El Gran Sindicato da poder a la clase trabajadora. Cuando la clase trabajadora esté organizada adecuadamente, los que hacen leyes se preocuparán por ella. Si no lo están, les dará lo mismo, lo que ocurra desde entonces es lo que la clase trabajadora organizada decida.

Para unir a la clase trabajadora industrialmente, es desde luego necesario evitar prácticas cómo altas cuotas al sindicato, libros de cuentas cerrados, discriminación racial, política o religiosa.

Lo que se necesita es el Gran Sindicato para todos los trabajadores, sin importar cuál sea su lengua, creencias, o color de piel. En el sindicato todos somos iguales porque todos somos utilizados igualmente por el mismo sistema. Lo que la mayoría decide sobre cualquier materia industrial es la decisión que debemos apoyar. Por está razón esta fuera de orden intentar llegar a decisiones no relatadas a la industria.

acciondirecta6. Sindicalismo eficiente

Los principios en que se basan estas normas son la solidaridad y la democracia dentro del sindicato. Otro aspecto de los dos principios es efectividad y eficiencia. Nuestra efectividad se consigue con nuestra fuerza unida. Se mide únicamente por lo que podemos hacer. Nuestra eficiencia se mide po rla relación de nuestras ganancias al coste de conseguirlas, sea en tiempo, dinero, problema, u otros sacrificios que frecuentemente la fuerza trabajadora debe hacer. Aplastar una mosca con un martillo es sin duda efectivo, pero muy poco eficiente. Queremos la máxima ganancia al mínimo costo.

Que el IWW es eficiente está bien comprobado por el hecho de que aún siendo relativamente un número pequeño ha conseguido desproporcionadas ganancias para la clase trabajadora. Su eficiencia se consigue con su democracia, y su control por los miembros. Hay un mito que la democracia es ineficiente. La experiencia sindical lo desmiente.

En primer lugar, para conseguir los resultados que queremos,tenemos que apuntar a ellos. Dejar a la directiva del sindicato en manos diferentes a la de los miembros sería cómo intentar cortar madera con otra persona agarrando el mango del hacha.

En segundo lugar, cuantos más miembros tengán algo que decir sobre los asuntos del sindicato, y cuanto más directamente velemos por los asuntos del sindicato nosotros mismos, más grande será la fuerza. Nosotros no ganamos nuestras luchas únicamente pagando cuotas a un tesorero del sindicato. El dinero sólo puede pagar parte delas facilidades. Lo que hace funcionar al sindicato es el esfuerzo y entusiasmo de sus miembros-algo que no se puede comprar.

Es la participación directa en los asuntos del sindicato, y el sistema de manejarlos por delegados escogidos en el trabajo y comités de trabajo, más que por oficiales en jornada completa o agentes de negocios, lo que desarrolla las capacidades de los miembros. Ello hace al IWW una fuerza con la cuál podemos organizar nuestro propio futuro.

Y tercero, la propia dependencia en autonomía de las partes componentes del IWW es lo que va con este control, que nos permite manejar problemas de forma más conveniente y por el camino menos costoso. Este sindicato esta construido como una mano, cada parte de la cuál se puede mover separadamente, pero todas las partes se pueden convertir instantemente en un efectivo puño cerrado.

Solidaridad7. Acción directa

El control directo de los asuntos del sindicato está reflejado en la acción directa en el trabajo por la que el IWW es famoso. Hace muchos años el IWW modernizó la industria de la madera en la costa oeste de los Estados Unidos y Canadá. Nuestros miembros establecieron el día de ocho horas sonando su propio silbato al final de las ocho horas y abandonando el trabajo en lugar de continuar por las dos o cuatro horas adicionales que los jefes esperaban. Algunos trabajadores fueron despedidos, pero los próximos trabajadores contratados también sonaban su silbato, hasta que el día de ocho horas empezó a ser una práctica establecida. (Más tarde se pasó cómo ley.)

La vieja práctica era dormir en literas con sábanas sucias, y los trabajadores tenían que llevar su propia manta cuando buscaban trabajo. Los trabajadores de la madera organizados con el IWW hicieron hogueras con las literas y las sábanas, y les dijeron a las compañías que si querían trabajadores tendrían que proveer camas, con colchones, sábanas y mantas limpias.

A veces las huelgas largas son inevitables; pero el IWW las evita tanto como puede. Preferimos huelgas de corto plazo en la fecha precisa para sacar el máximo provecho; para conseguir los mismos resultados o mejores al menor coste para nosotros. ¿Porqué deberíamos irnos si la compañía no accede a deshacerse de un supervisor que nos pone en peligro? ¿Porqué no tener a los trabajadores bajo ese supervisor escogiendo a alguien entre ellos que tiene más confianza para dirigir mejor el trabajo, llevando a cabo así las instrucciones de su propio delegado y no las instrucciones del supervisor que haya escogido la compañía?

Con el apoyo de los trabajadores en el trabajo esto normalmente puede hacerse. ¿Porqué irse si un compañero ha sido despedido? No nos cuesta nada y le cuesta mucho a la compañía si vamos a trabajar expresando en la manera de trabajar cómo nos sentimos por ese tratamiento.

La lógica de la acción directa es bastante simple. Si paramos de hacer lo que nos han dicho y empezamos a hacer lo que decidamos colectivamente, no hay mucho que nos pueda detener. El IWW espera construir un mundo decente de esta simple manera.

Brevemente, estas son algunas de las políticas que el IWW ha encontrado mejores, en su amplia y variada experiencia luchando en la industria desde que empezó en 1905. De las experiencias de los numerosos miembros que lo han construido y mantenido el IWW es capaz de ofrecer a la clase trabajadora un plan industrial de organización racional, unos cuantos principios de confianza, un cuerpo de normas y un método de estrategia y tácticas que aseguran el triunfo. Asegura el triunfo no solamente en la lucha ordinaria para mejores salarios y condiciones, sino también en la lucha para establecer un ordén social sano.

En una huelga textil del IWW organizada en Lawrence, Massachusetts, algunas de las mujeres huelguistas llevaban una pancarta diciendo “¡Queremos pan y rosas también!” Cuándo el IWW dice que quiere más de las cosas buenas de la vida, no estamos hablando de que los jefes vengan con un poco más de dinero-queremos una vida mejor aquí y ahora, la nueva sociedad en la concha de la vieja.

gato_sabotaje8. Qué hacer

Un mundo sano dirigido por productores del bien común es un principio que debería conseguirse y puede conseguirse. El IWW puede construir el tipo de fuerza trabajadora para conseguir esto. Hay sólo un problema grande en el mundo: una clase trabajadora demasiado desorganizada para su propio bien. El IWW tiene la solución a ese problema. Es una desgracia ser parte del problema; es un honor ser parte de la solución. Depende de ti hacer tu parte.

Si tu trabajo está desorganizado, ponte en contacto con el IWW y nosotros te ayudaremos a tí y tus compañeros a organizarnos. Mientras tú estás luchando por menos horas, salarios mas altos, mejores condiciones de trabajo, y procedimientos democráticos de resolución de conflictos, tú también tendrás la satisfacción de construir un mundo mejor y ayudar en los problemas de los trabajadores.

Si tú ya perteneces a otro sindicato aún puedes tomar tu sitio en el movimiento del Gran Sindicato. Muchos miembros del IWW también pertenecen a otros sindicatos. Ellos pertenecen al IWW porqué sino se añadirían a los problemas de la clase trabajadora y no a la solución, y ellos creen que la afiliación al IWW ofrece soluciones más completas y una inspiración mayor. Y ellos están entre los miembros más militantes de los otros sindicatos. La preocupación del IWW por la solidaridad y la democracia sindicalista es una garantía satisfactoria contra cualquier miedo de que su preferencia por el IWW los llevará a buscar el control o la perturbación de otros sindicatos.

El IWW pide a sus miembros que continúen en el sindicato independientemente de el trabajo al que vayan. Les pide que cojan ideas y políticas con las que pueden ser más útiles como miembros. Les pide que quieran y sean capaces de explicar esas ideas a otros trabajadores, y que vigilen por cada oportunidad posible para que este sindicato crezca y sea de más servicio para sus compañeros trabajadores en su propio puesto de trabajo y otros.

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– Enlace: el folleto enterologo del IWW

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“El Gran Sindicato”, Parte 2

Hoy presentamos la segunda sección del folleto “El Gran Sindicato”, originalmente publicado en 1919. La tercera y última parte se publicará el viernes.

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LA ORGANIZACIÓN DE LA INDUSTRIA

1. ¿Quién hace qué?one_big_union

Toda la industria está intercomunicada, tanto que se podría decir que hay realmente sólo una industria – la producción de bienes y servicios. Considera tu abrigo y los procesos necesarios para su producción. Se necesitó no sólo el trabajo y materiales utilizados directamente para hacerlo, pero también los edificios y máquinas donde se fabricó. Se requirió la producción del material y los tintes. Se requirió el transporte y el plan para mover todos los materiales que lo componen, y para la maquinaria y edificios utilizados.

Los trabajadores ocupados en estos procesos no se pudieron especializar en hacer tela y tintas, en construir fábricas y maquinaria textil, operando el equipo, transportando el producto, si otros trabajadores no se hubieran especializado construyendo casas para ellos, proveyendo comida para ellos, y ofreciendo los diferentes servicios que necesitaban. De hecho es difícil pensar qué otra cosa los trabajadores hacen en cualquier otro lugar que no tenga algún tipo de conexión con la producción de un simple abrigo.

Pero este trabajo no es caos al azar. Está subdividido y organizado tanto como tu propio cuerpo está subdividido y organizado. Se divide primero de todo en seis mayores apartados:
1. La materia prima que puede ser construida o cultivada;
2. La materia prima de la mina, cantera y similares;
3. Construcción de carreteras y edificios, barcos, embarcaderos, canales, etc.;
4. Conversión de los materiales en comida, ropa, herramientas, maquinaria, etc.;
5. Transporte y comunicación;
6. Los servicios ofrecidos por escuelas, hospitales, teatros, tiendas y servicios públicos.

Correspondiendo a estas mayores divisiones están los seis departamentos en los que el sindicato industrial está agrupado en la tabla al final de este panfleto. Las ventajas materiales de tener un sindicato efectivo sirviendo estos departamentos se señalará más adelante.

Dentro de los departamentos están las industrias y sus sindicatos. Debido a la interrelación que existe entre todos los esfuerzos productores, es imposible marcar el territorio de cada industria con precisión indisputable. Una industria, después de todo, es un conjunto social de trabajadores, equipo, y procesos solo de alguna manera separados de otros trabajadores por su estrecha interrelación. Por lo tanto, la línea separando los sindicatos no debería ser definida como una manera de mantener A los trabajadores separados, sino como una manera de mantenerlos unidos.

Rueda de las industrias del IWW
Rueda de las industrias del IWW

2. Clasificación Industrial

El organizar a la clase trabajadora en estructuras que se corresponden con la realidad de la industria es el objetivo del IWW. Como sistema de clasificación para este sindicalismo racional, se utiliza un sistema decimal que provee muchas oportunidades para cambios y adiciones que nuevas invenciones y procesos industriales pueden aconsejar.

Se parece mucho al sistema que utilizan las bibliotecas para numerar libros, así que no importa qué libro se escribe sobre cualquier materia, hay una numeración lógica para asignarlo de tal manera que estará relacionado con los otros libros escritos o que se escriban sobre la misma materia. Hay un tipo de agrupación parecida para cada trabajador en el sindicato.

Sin la coordinación provista por el panfleto, sería imposible tener un plan de organización que una a los trabajadores, así que se tomarían acciones conjuntas de acuerdo con los requisitos. La industria del acero necesita mineros, trabajadores de canteras, de minas de carbón, de la industria del petróleo, trenes, carreteras y transporte marítimo, así como trabajadores de hornos y talleres. Frecuentemente estos trabajadores están empleados por las compañías del acero. Pero para otras relaciones es más conveniente tener a estos mineros organizados con otros mineros, y  a los transportistas con otros transportistas.

Para una solidaridad efectiva de la clase trabajadora se necesita que los trabajadores puedan ayudarse mutuamente con sus compañeros de la misma industria o con los trabajadores que les provlaeen otros bienes. Solamente con el tipo de sindicalismo que se une a lo expuesto en el panfleto es posible esta posibilidad. Las líneas marcando las separaciones no son barreras, son puntos de unión. Al final de esta publicación, hay una lista de sindicatos utilizados por el IWW. En todos los casos los trabajadores en el mismo trabajo pertenecerán al mismo sindicato, y se asume que todos ganan un salario (excepto aquellos que pueden despedir y contratar), cada rama decidiendo quién se puede unir a su especialidad, y quién no.

sindicato_de_transporte_IWW3. Como se organizan las compañías

Los trabajadores no pueden imitar ciegamente a las compañías, pero debemos aprender de ellas. Las compañías se organizan primariamente como corporaciones, hermandades, etc; en una base industrial para tomar la acción en el trabajo, para organizarlo consiguiendo el máximo beneficio. Esto significa organizarlo para conseguir lo máximo de nosotros, llegando hasta la creación de departamentos especializados para organizarnos de esta manera.

Los trabajadores tienen muy poca o ninguna razón para competir o discutir entre ellos, pero frecuentemente nos encontramos discutiendo entre nosotros. Los jefes tienen muchas razones para competir o discutir entre ellos, pero acaban cooperando entre ellos. El principal secreto para eso, es que crean cuerpos especiales con fines especiales, y no los mezclan. Por ejemplo, no rompen sus asociaciones por motivos políticos.

Han construido muchas organizaciones financieras, incluyendo compañías alrededor del mundo. A través de estas organizaciones los capitalistas de incluso países enemigos trabajan conjuntamente. Muchas de sus actividades dependen de acuerdos escritos con sus mutuos intereses. Y le dificultan la vida a las empresas que no se les unen a su juego. Y se organizan para controlar al mundo, aunque lo dañen continuamente.

IU_obreros_lumber_madera4. Todos los oficios — Un sindicato

En algún lugar de este programa hay un sitio para cada trabajador a sueldo, de tal manera que todos los trabajadores pueden ejercer la solidaridad más efectivamente.

Unas pocas notas deberían añadirse sobre nuestra estructura. Algunas ramas pueden parecer demasiado amplias en actividades; molinos, maquinaria textil, y supervisión pueden parecer más de lo que debería incluir una sola rama. Pero el sistema de clasificación utiliza permisos en subdivisiones dentro del sindicato para la formación de cualquier sección para la cual puede haber razones prácticas. Además debería recordarse que todos los trabajadores forman su propia especialidad de trabajo, y en ella se decide qué partes deben ser particularmente para ese oficio.

Dado que algunos trabajos incluyen un considerable número de actividades subordinadas, la norma que todos en el trabajo pertenezcan al mismo sindicato requiere que los trabajadores estén en ramas diferentes de las que se podría esperar de su ocupación. Por ejemplo, en un hospital, además de enfermeros, doctores, técnicos, internos, etc; hay trabajadores en la lavandería, cocineros, electricistas, y muchos más, todos en la misma industria, consecuentemente en la misma rama de los “Trabajadores de la Salud” (IU610).

Si no fuera por la idea de El Gran Sindicato, tal organización podría tener algunas deficiencias. Los trabajadores en la lavandería del hospital quizás quieren encontrarse con otros trabajadores de lavanderías para establecer unas condiciones estándar en todas las lavanderías.

Con El Gran Sindicato al cual todos pertenecen, tienen las facilidades para hacerlo, y para escoger comités para llevar a cabo sus decisiones. O los conductores, si trabajan para una tienda o una fábrica, pertenecen a la rama en el Sindicato de sus compañeros trabajadores. Aunque pueden encontrarse con otros trabajadores para acordar una política común para cargar, descargar o algo así.

El Gran Sindicato les permite hacerlo. En cualquier situación laboral, aprendices, trabajadores con estudios o sin estudios, tienen todos más en común que con los jefes. El Gran Sindicato los une a todos para combatir a los jefes con la fuerza combinada de los trabajadores.

red_card5. Otras ventajas prácticas

La estructura de las ramas del sindicato está diseñada para unir a los trabajadores de la manera que nos sea más conveniente. ¿Con quién podemos pedir mejores condiciones colectivamente? ¿Con quién iremos a la huelga? Preguntas como estas son las que deciden en qué rama del sindicato debe situarse cada grupo de trabajadores. Los cocineros de una plataforma petrolífera, los camareros a bordo de un barco, los que trabajan en el restaurante de una fábrica, todos realizan la misma actividad que los trabajadores de un restaurante, pero pueden mejorar sus condiciones más efectivamente si están organizados con otros trabajadores del petróleo, marinos o trabajadores de fábricas.

En la distribución, estas normas de sentido común deben aplicarse. Donde los trabajadores distribuyen sólo el producto de una compañía a muchas gasolineras, será mejor organizarse con los trabajadores supliendo el producto. Los trabajadores en campos petrolíferos y refinerías estarán en mejor posición si pueden cortar la distribución de su producto. Similarmente la posición de los trabajadores en las gasolineras será mejor con el apoyo de otros trabajadores empleados por la misma compañía. Los que transportan el petróleo, quizás encuentren más conveniente organizarse con otros marineros, pero ellos no tocarán “petróleo caliente” en huelgas de trabajadores de combustible.

Pero donde no hay tal relación con la producción , los trabajadores que distribuyen estarán mejor organizados conjuntamente, tanto si trabajan en departamentos de almacenes, tiendas de ropa, o lo que sea. En todos estos casos debería estar claro que a no ser que el sindicalismo se una al Gran Sindicato, el movimiento laboral estará incapacitado para proveer los tipos de coordinación que las diferentes situaciones requieren.

El Gran Sindicato es el pegamento que mantiene los departamentos industriales unidos. Sin ello, se caería en una desorganizada e inútil confusión.

trabajadores de Shattuck Cinemas - Bay Area IWW6. Una clase — Un sindicato

Las divisiones entre las ramas del sindicato no deben ser consideradas muros que mantienen a los trabajadores separados, sino aparatos que los unen más efectivamente. En el IWW todos los miembros son miembros directos. Ellos debaten y votan en sus propios asuntos industriales, pero sin voz o voto en los casos de otras ramas. También disponen de una transferencia universal gratuita desde la rama que cubre su último trabajo a la rama del sindicato cubriendo el trabajo al cuál se cambien.

Nuestro puesto de organización es la rama en el trabajo o tienda organizada en el sitio donde trabajamos, y sólo los que trabajan en esa especialidad tienen voz o voto en aspectos relacionados al trabajo. Cada parte es responsable por ella misma excepto que las ramas industriales no deben adoptar normas en conflicto con la constitución general, y las ramas no deben adoptar normas en conflicto con esta o las resoluciones de su sindicato. El IWW no es una federación o congreso de sindicatos; es El Gran Sindicato de la clase trabajadora. Las interrelaciones de la industria moderna hace cualquier otra estructura inadecuada para las necesidades de la fuerza trabajadora.

La estructura del Gran Sindicato evita disputas sobre jurisdicción en trabajadores cuya clasificación es dudosa por las complejidades de los procesos de producción modernos. En vez de eso, es deseable que todos en la industria de la minería estén en un sindicato. Pero encontramos por ejemplo, que el magnesio es obtenido por procesos químicos del agua de marina, primero haciendo leche de magnesia, después magnesio; que el aluminio se obtiene por electrólisis de la arcilla de bauxita.

En una federación de sindicatos habría base para argumentar en que sindicato se ponen a los trabajadores del magnesio o el aluminio. En El Gran Sindicato esto no es de una gran consecuencia, y ellos se pueden organizar en lo que les parezca más conveniente. O también, si hay dudas haciendo una línea general de equipo eléctrico que convierte radios, todos los empleados serán trabajadores del metal y maquinaria, u otro caso especializado en armarios de diferentes tipos que también hace radios, esos trabajadores estarán organizados como trabajadores de muebles.

IUobrerosmineros7. Departamentos industriales

Los sindicatos en industrias aliadas constituyen departamentos industriales. Las ventajas de tal organización son especialmente obvias en el caso del transporte. Compañías de tren y autobuses, compañías de camiones, aerolíneas, todas proveen métodos alternativos de transporte. Si los trabajadores en esas industrias se organizan para actuar conjuntamente cuando la ocasión les requiera hacerlo, tendrán todas las ventajas en la lucha. Tan grande es su poder unido que casi se puede decir que el destino del mundo está en sus manos.

Piensa de cuánto sufrimiento se podría haber ahorrado la humanidad si los trabajadores se hubieran negado a cargar o transportar bienes a cualquier nación o naciones beligerantes cuyos trabajadores del transporte no siguieran la misma política. Hubiera sido una buena inversión, si el resto de la fuerza trabajadora decidiera ella misma la pequeña suma que hubiera tenido que compensar a esos trabajadores del transporte por las pagas que perdieran como consecuencia de tal política. De esta manera se podría conseguir un gran bien sin apuros para nadie.

O considera cómo planes similares podrían inutilizar la contratación de esquiroles (rompe-huelgas), haciendo imposible el transporte de los bienes hechos por esquiroles. Si los trabajadores nos unimos, no nos pueden ganar.

Lo que se propone aquí es la organización de la clase trabajadora de forma que nos podamos unir de manera solidaria. Todo sindicalista que ha hablado de sindicalismo a otros trabajadores es muy familiar con la queja “Tener un sindicato está bien, pero el problema es que los trabajadores no se unen.” Nosotros no nos creemos esa queja.

No lo creemos porque hemos visto frecuentemente los esfuerzos de los trabajadores para unirse, y hemos visto esos esfuerzos hechos pedazos por una organización equivocada que les impidió de practicar solidaridad. Las cosas cumplen substancialmente las tareas para las que han sido construidas; se usa la misma materia en fabricar una máquina de escribir y una máquina de coser, pero se comportan diferente porque han sido construidas diferente.

Los mismos trabajadores pueden estar en una federación de organizaciones formadas para servir determinados intereses, o pueden estar en El Gran Sindicato. Si un sindicato se diseña para mantenernos separados, entonces no será una sorpresa encontrarse que “Los trabajadores no se unen.” Pero si estamos organizados para unirnos, entonces lo haremos y seremos tan fuertes cómo nos es posible.

El sindicalismo racional, diseñado por el IWW para enfrentarse a las condiciones de la
industria moderna tiene estas normas básicas:
1. Todos los trabajadores en el mismo trabajo, independiente del oficio, pertenecen a la misma organización en el trabajo;
2. Todos los trabajadores en la misma industria pertenecen a la misma rama del sindicato;
3. Todos los miembros de estas ramas del sindicato pertenecen directamente como miembros del Gran Sindicato de la clase trabajadora;
4. Cualquier trabajador que cambie de oficio está autorizado a cambiarse a la rama del sindicato cubriendo el nuevo trabajo gratuitamente “— una vez que se es miembro del sindicato, se es siempre miembro”;
5. Ninguna parte de la fuerza laboral debería aceptar ninguna obligación para trabajar con materiales hechos por los que rompen las huelgas, o proveerles materiales a éstos, o llenar ordenes que los huelguistas tenían que llenar; o atravesar una línea de piquetes, o ayudar en cualquier modo a romper la huelga de cualquier grupo de trabajadores.

Tal es la organización del IWW que propone hacer a la clase trabajadora invencible. ¿Estás con nosotros?

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– Enlace: el folleto enterologo del IWW

“El Gran Sindicato”, Parte 1

Hoy presentamos la primera sección del folleto “El Gran Sindicato”, originalmente publicado en 1919. Publicaremos la siguiente parte el lunes que viene.

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NUESTRO SITIO EN EL PROGRESO HUMANO

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1. ¿Qué es la industria, y cómo se desarrolló?

La industria — desde convertir materia prima en cosas que la gente desea hasta proveer los servicios que la gente necesita — es el centro y cimiento de nuestra vida social. Los capitalistas que poseen y controlan los recursos naturales, así cómo el equipo y facilidades necesarias para transformar la materia prima para proveer estos servicios, componen una minúscula clase de las dos que existen en la sociedad. Los trabajadores que consiguen la materia prima, la transforman en bienes utilizables y proveen servicios que la sociedad necesita, componen la otra clase mucho más inmensa.

Los intereses de estas dos clases son opuestos. Este hecho da forma a toda la vida social del mundo.

La clase capitalista hará lo posible para mantener el control y mantener los privilegios derivados de poseer ese poder. Para asegurarse ese control, buscan ganar o mantener el control de todas las instituciones sociales. Quieren escribir y administrar las leyes. Quieren que las escuelas enseñen respeto y obediencia a los minoritarios privilegiados. Quieren la prensa, televisión e internet para adaptar nuestras ideas y sentimientos, con tal de servir sus intereses. Y dónde no se pueden deshacer de las organizaciones que los trabajadores han construido, quieren controlarlas también.

Dos significantes hechos amenazan el control de los capitalistas:
1. El desarrollo industria moderno ha hecho sus actividades innecesarias.
2. La clase trabajadora es capaz, cuando lo desea, de controlar la industria, consecuentemente estableciendo una sociedad mucho más satisfactoria y eficiente.

La función original de los capitalistas era proveer fondos y dirección. Hoy la dirección es el trabajo de directores especializados, y los fondos provienen mayoritariamente de las varias reservas de sus ganancias. El sistema de administración de empresas que los capitalistas han construido los ha hecho innecesarios.

La clase capitalista llegó al poder como resultado de largas luchas contra reyes y terratenientes. Reyes y terratenientes gobernaban el mundo basado en un sistema de agricultura social, donde la propiedad de la tierra era la base del poder.

Con la ayuda de gente común que fueron los que lucharon, los capitalistas ganaron la lucha contra el feudalismo porque nuevos inventos, procedimientos, y descubrimientos rebasaron al feudalismo. Los establecimientos parlamentarios que se crearon para recaudar fondos para el orden feudal, también establecieron un sistema de gobierno más eficiente, e hizo a reyes y señores tan obsoletos como lo son los capitalistas hoy.

Viajes históricos y descubrimientos, mejoras en la navegación, y un nuevo sistema de fábrica, hicieron la propiedad de almacenes, barcos y equipo más importante que la propiedad de la tierra. La base de la sociedad cambió de la granja a la fábrica, y el control de la sociedad cambió para aquellos que controlan la industria.

la palabra solidaridad2. Progreso revolucionario

Los conservadores de los tiempos feudales dijeron que el avance del capitalismo sería el fin de la civilización. Estaban equivocados, y con todos sus defectos, el capitalismo era un paso hacia adelante. Cualquier cosa del viejo orden que tuviera valor para el nuevo, se mantuvo y cultivó. Lo que se destruyó fueron aspectos del gobierno feudalista que obstruían al progreso. Con el capitalismo, la invención y la industria florecieron como nunca. Nuestros métodos de producción y de vida han cambiado más rápido en los últimos doscientos años que en los previos dos mil. La capacidad de producción de cada trabajador es al menos cien veces de lo que era cuando el capitalismo substituyó al feudalismo. Aunque, debido a que nuestro estándar de vida no se ha mantenido al paso de la tecnología, y no podrá mantener ese paso mientras los capitalistas controlen la industria, las posibilidades de abundancia y tiempo libre son desperdiciadas creando deficiencias, y guerras artificiales.

El desarrollo económico moderno no sólo hizo innecesarias las actividades de los pocos que controlan la industria, también ha reducido el número de gente de la clase capitalista. El crecimiento de las grandes corporaciones requiere cerrar un gran número de pequeños negocios o su absorción como subsidiarias por parte de un conjunto más grande de corporaciones.

Arriba de esta pirámide económica se sientan unos pocos, los ricos y poderosos. Ellos son una oligarquía que ejercita una autoridad que no rinde cuentas sobre el funcionamiento económico del mundo, y tiene como objetivo sus intereses privados, a cuesta de la vasta mayoría de la humanidad, y frecuentemente a cuesta de la vitalidad ecológica de la tierra que nos mantiene a todos. Ante una resistencia poco organizada, la avaricia de los capitalistas conoce pocos límites. En los Estados Unidos, recientes estadísticas del “U.S. Census Bureau” muestran que una quinta parte de la población recibe casi la mitad de todos los ingresos añadidos generados cada año. Entre 1989 y 1996 el cinco por ciento de la población más rica de Estados Unidos, experimentó una subida en sus ingresos anuales de un diez por ciento, mientras el ochenta por ciento de la población perdió terreno. Los ricos son más ricos mientras los ingresos de la gente trabajadora se han paralizado o disminuido.

En otros países aparte de los Estados Unidos, la minoría explotadora es frecuentemente una parte de la población más pequeña. Los capitalistas de cada país coordinan sus actividades para extraer el máximo provecho del trabajo de los obreros en todos los sitios.

A través de carteles y corporaciones multinacionales, unos pocos planean y controlan la vida económica del mundo entero. De acuerdo con el Informe del Desarrollo Humano de las Naciones Unidas (1999), las 200 personas más ricas del mundo sobre doblaron su valor neto entre 1994 y 1998, a más de un trillón de dólares. Eso era más que los ingresos combinados del 41 por ciento de la población mundial.

En 1999 la riqueza de los tres máximos billonarios era más que la del producto bruto industrial combinado de todos los países menos desarrollados y sus 600 millones de personas. Casi 1.3 billones de personas subsistían con menos de un dólar al día, y casi un billón no podía obtener sus requerimientos mínimos para sobrevivir.

La poca gente que controla los recursos del mundo tienen muchos sirvientes, pero pocos amigos. Sólo esos pocos tendrían sus privilegios disminuidos si el control de la industria se les quitara de sus manos. El resto de nosotros estaría mucho mejor.

The_Evolution_of_Industrial_Democracy_(Woodruff)_cover3. ¿Quién debería controlar?

Desde el establecimiento del capitalismo, la clase trabajadora ha aumentado de muchas maneras. Ha aumentado en numero ya que incluye a casi a todo el mundo. Ha aumentado en conocimientos y habilidad. El trabajador de hoy tiene que entender y ser capaz de hacer cosas que hubieran confundido al ingeniero y al científico hace cien años. En lugar de una clase de siervos analfabetos, somos una clase trabajadora capaz de leer y escribir. Tenemos una extensa literatura propia. Discutimos las noticias del mundo diariamente. También hemos aumentado como poder organizado.

Cada paso que la clase trabajadora ha tomado construyendo unidad y solidaridad, ha sido una invasión a lo que previamente era el completo y exclusivo control de los propietarios de la industria. Cada vez que los trabajadores luchan para reducir las horas que hay que trabajar, para aumentar la paga que recibimos, o para mejorar la condiciones de sanidad y seguridad en el trabajo, tenemos que unirnos y luchar para ganar.

Movimientos organizados de la clase trabajadora han sido combatidos por la clase capitalista como su enemigo mortal, y por la lógica de sucesos eso es precisamente lo que trabajadores organizados deberían ser. Cada paso hacia adelante que tomamos forja nuestra posición como el sucesor lógico de la clase capitalista para tomar el control de la industria. Y porque no hay ninguna clase debajo de nosotros, el éxito significará la primera sociedad sin clases desde que la civilización empezó, al final de todo el horror, crueldad, estupidez, e injusticia que necesariamente la sociedad de clases implica.

La gran pregunta para hoy y mañana es esta: ¿Cómo se controlará la industria?

No es tanto una cuestión de quien va a poseer la industria. El control directivo es lo que cuenta, y tiene que ser independiente de los inversores actuales. Quién decide si la industria funciona o se la deja inactiva? ¿Quién decide lo que se produce y a dónde va el producto? ¿Quién decide que servicios se proveen y a quién? Esas son preguntas importantes.

¿Debería la industria moderna estar controlada por unos pocos directores de empresa?
¿Debería ser administrada por políticos?
¿O debería ser gestionada por aquellos que hacen el trabajo?

Debe ser una de las tres. Los directores de corporaciones a través de sus bancos controlan más puestos de dirección, y tienen una influencia enorme en el debate público a través de los medios de comunicación que poseen para asegurarse su completo dominio sobre la vida económica del mundo, por eso no les sale a cuenta dejar que la clase trabajadora produzca todo lo que son capaces. O los que están en control de la industria forman una alianza con aquellos en control del gobierno para salvarse ellos mismos de la democracia, o aquellos que controlan el gobierno extienden su regulación sobre la industria y sus trabajadores, como en las economías controladas por el estado.

obu19194. Se busca democracia industrial

El IWW no ve nada bueno en una economía que esta controlada por directores de corporaciones o por políticos. En vez de eso ellos quieren democracia industrial-la industria dirigida por sus trabajadores y a través de procesos democráticos directos, libres de jerarquía.

El mayor problema acechando a la humanidad no es el gran debate de la producción y distribución. Es el problema del poder. Nunca ha sido y nunca será bueno dejar que unos pocos controlen los asuntos de la mayoría.

Las recesiones, las guerras y las otras enfermedades del mundo moderno han sido posibles sólo porque había ya una insegura concentración de poder en manos de unos pocos. Lo que ocurrió fue el resultado de la voluntad de unos pocos, no la voluntad de la mayoría.

Con el capitalismo cada invento ha aumentado el poder de los pocos y disminuído el poder del resto de nosotros. Cada mejora en comunicación se ha extendido al imperio de esta minoría. Y cada vez que le damos más poder a alguien para intentar remediar los males resultantes, aumentamos el problema mucho más. Esto es verdad tanto si permitimos que ese poder recaiga en los directores de la industria, sus amigos en el gobierno, o sus amigos en los sindicatos antidemocráticos. Consecuentemente, la única opción lógica y segura es la democracia industrial – la industria manejada por aquellos que hacen el trabajo usando procedimientos democráticos cada día para el beneficio de todos y todas.

IWW AWO toman un voto5. Nosotros decidimos

Podemos dirigir la industria y resolver el problema del poder, porque todo el poder que rige el mundo viene de nuestros esfuerzos. Nuestra clase sólo tiene que paralizar lo que se le ordena hacer, y empezar a hacer lo que decide colectivamente para quitar a la oposición todo el poder que tenían y adquirir por ella misma todo el poder que va a necesitar .

La dirección de la industria por los trabajadores organizados para hacer el trabajo no es un simple sueño. Es una tendencia histórica. Es el polo hacia cual cada movimiento de trabajadores apunta, intencionadamente o no, pero no se puede realizar sin planearlo deliberadamente y organizándonos para ello. Si este trabajo no se hace, la contratendencía gana – estricta disciplina en todo, para todas clases de negocios, todo tipo de gobierno, o por su alianza consagrada, el fascismo.

La democracia industrial es la respuesta a muchos problemas. Puede mantener viva la democracia que no puede sobrevivir cuando se practica solo el día que hay elecciones. Nos puede aligerar de la avaricia, del miedo, del desperdicio y la guerra. Los métodos de producción moderna puedan capacitar a gente ordinaria para que consigan todos los bienes materiales que puedan utilizar, trabajando tanto como quieran.

Nos puede dar seguridad y libertad, los dos fines más deseados, ninguno de los cuales es posible sin el otro — una persona guiada por
la avaricia nunca puede ser libre. Puede hacer la sociedad organizada lógica y segura es un total harmonioso, trabajando inteligentemente por el bien de todos – porque será solamente cuando toda la humanidad pueda decidir qué se produce y qué se va a hacer del producto, cuando sepa lo que está haciendo.

La democracia industrial puede ser construida solo por una clase trabajadora organizada que sabe como clase lo que quiere y cómo conseguirlo, en vez de dar poder para tomar decisiones a “amigos de los trabajadores” en partidos políticos o en vez de controlar grupos de amigos y vanguardias en sus propias filas.

La organización de la clase trabajadora debe servir dos funciones:
1. Debe proveer la estructura más eficiente para continuar nuestra lucha diaria por mejores condiciones y mejores salarios;
2. Debe proveer una solución flexible y comprensible a los temas que afectan la producción y distribución de bienes de una manera igualitaria y ecológicamente sostenible, haciendo posible la dirección eficiente de la industria moderna por trabajadores organizados.

Afortunadamente, pero no por coincidencia, el mismo tipo de organización sirve mejor ambos objetivos, organizando la manera en que trabajamos, así que tenemos las mismas relaciones en nuestros sindicatos como en el proceso de producción, estamos en línea para tener la ventaja más estratégica en nuestra lucha diaria, y la necesaria coordinación para asumir la responsabilidad de la producción industria.

Cómo organizarlo es la pregunta inmediata. Esa es la pregunta que nos preocupa. En organización, el IWW mira hacia el futuro que queremos porque de cómo nos organicemos dependerá de como va a ser el futuro.

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– Enlace: el folleto enterologo del IWW

Los orígenes del modelo sindical argentino: Conclusión

La conclusión del libro “Los orígenes del modelo sindical argentino”.Origenes_del_modelo_Sindical_Tapa

Las secciones anteriores se encuentran acá.

Se puede descargar el libro entero en PDF acá.

Por: Leonardo Elgorriaga

Libro publicado por: La Sociedad de Resistencia de Oficios Varios Capital, Federación Obrera Regional Argentina (F.O.R.A. – A.I.T.)

Conclusión:

El resumen histórico realizado hasta aquí permite apreciar que el actual modelo sindical es la resultante del proceso de acercamiento del Estado el movimiento sindical, influyendo en su constitución y desenvolvimiento histórico. El cambio operado por los Estados principalmente a partir del período de entre guerras y la adopción de modelos de pacto social o acuerdo de clases, ha llevado a los mismos a buscar el apoyo del movimiento obrero de sus respectivos países abandonando la actitud exclusivamente confrontativa que habían tenido hasta ese momento.

La adopción de un modelo de pacto social en el cual el Estado asume el carácter de árbitro o mediador en el conflicto entre capital y trabajo, exige no sólo precisar los términos de ese pacto, sino antes bien determinar los sujetos que obrarán como partes en el mismo. En este sentido, resulta determinante para la suerte de este modelo que los sujetos que deberían participar estén dispuestos a hacerlo, y sobre todo, tengan la aptitud de obligar al sector social que supuestamente representan.

En el caso de nuestro país como en muchos otros, la primera actitud de las organizaciones obreras fue el rechazo terminante a la política de acuerdo social o a cualquier forma de acercamiento al Estado, tomando como fundamento para tal rechazo el principio de acción directa hasta ese momento adoptado por gran parte del movimiento obrero. Por otro lado, un sector importante de la burguesía también rechazaba cualquier forma de concesión a los trabajadores, propiciando las políticas de Estado mínimo y de represión al movimiento obrero. Sin embargo, un largo proceso de castigos y de recompensas permitió al Estado, con el apoyo de los sectores más dinámicos de la burguesía, ir formando una dirigencia sindical más dispuesta a la negociación y a las políticas de Estado, y al mismo tiempo, permitió desgastar y aislar a aquellos sectores del movimiento obrero que no estaban interesados en esas metodologías. Las políticas de acuerdo social se verían luego corregidas en sus “excesos” y “fracasos” por los continuos golpes de estado que se produjeron en nuestro país.

El modelo implementado a partir del decreto 23.852/45 responde a esa política de pacto social o alianza de clases. El mismo esta destinado a conformar una dirigencia sindical única con aptitudes para obligar y representar al colectivo de trabajadores en la búsqueda de mejoras programadas y acordadas con el sector patronal correspondiente. Los límites para esta forma de acción colectiva son los del propio sistema, no pudiéndose exigir más de lo que el propio sistema puede dar. Por otro lado, el modelo permite con sus numerosos recursos excluir aquellos sectores del movimiento obrero que pretenden otra forma de actuación y objetivos diferentes.

Todo ello nos permite apreciar que el llamado modelo de unidad promocionada constituye una intromisión del poder estatal sobre la libre constitución y desenvolvimiento de las organizaciones sindicales, definiendo un conjunto de “atribuciones lícitas” para un modelo de consenso. De esta manera, al definir los fines y las atribuciones propias del sindicato, e imponer al mismo tiempo una representación obligatoria al conjunto de los trabajadores a los efectos de esos fines y atribuciones, el Estado logra “direccionar” al conjunto del movimiento obrero manteniéndolos dentro de los límites del propio sistema. En este sentido, la confusión entre unidad y concentración le ha permitido al modelo conformar una estructura piramidal de representación, y a partir de allí, definir los sujetos que obligarán al conjunto de los trabajadores de una misma actividad.

La instauración de estructuras monopólicas de representación ha condicionado no sólo la constitución general de las organizaciones sindicales sino que además ha definido sin quererlo las estrategias implementadas por los sectores opositores al propio sistema. En este sentido, la lucha “por adentro” alentada por gran parte de los sectores vinculados a la izquierda, aún en condiciones en las cuales la burocracia, con el beneplácito de las autoridades gubernamentales y sectores patronales, limitan hasta lo imposible las posibilidades de éxito, constituye una estrategia creada por las propias condiciones del modelo actualmente vigente. Si tenemos presente que el sindicato con personería gremial es la resultante de una estructura monopólica de representación definida por el propio Estado, correspondería preguntarse quién determina el “adentro” de esa forma de lucha y cuál es el resultado que se pretende obtener. En condiciones de baja tasa de afiliación como sucede en la actualidad, considerar a los sindicatos como organizaciones de masas resulta una afirmación muy ambiciosa, por lo tanto, pretender hasta el extremo conquistar los sindicatos “más representativos” para evitar así el aislamiento, pierde todo su significado y dilata aún más los objetivos históricos de la clase trabajadora. No se tiene en cuanta que esa lucha “por adentro” contra la burocracia sindical es en definitiva una lucha por el control de esas estructuras monopólicas de representación impuestas por el propio sistema que, en condiciones de baja participación activa de los trabajadores, arrastran tras de sí a un colectivo de trabajadores totalmente pasivo acostumbrado a que unos pocos actúen por ellos. Son esas mismas estructuras de representación las que generan las condiciones necesarias para la formación y permanencia de una burocracia sindical sobre la base de un quietismo generalizado del colectivo de trabajadores.

Todo ello ha generado que las organizaciones sindicales se presenten en la actualidad como realidades por sí, instituciones ya definidas a las cuales el conjunto de los trabajadores se deben acomodar. Asimismo, el Estado al asignarle facultades erga omnes similares a las propias al sindicato con personería gremial, ha desdibujado con ello los alcances de una actuación propia de los trabajadores, depositando esas facultades en sus “representantes” y utilizando el colectivo como fuerza potencial de presión. El sindicato se transformó al igual que el Estado en un factor más de quietismo y de actuación a-través-de-otro contrario al principio de acción directa.

Sin embargo, la historia nos ha mostrado que los trabajadores no necesitaron de la ley para unir sus fuerzas, ni tampoco que el Estado defina los límites de su actuación, ni la manera en que debían organizarse. El primer movimiento sindical que existió en nuestro país no esperó a que el Estado defina qué es una organización sindical y cuáles sus funciones “propias”. Tampoco buscó la subsistencia del sistema a través de una actuación lícita, ni tampoco pretendió erigirse representante de nadie. El sindicato era la resultante de una unión real y activa de los trabajadores, fruto de la solidaridad y de la explotación de la cual eran objeto. Su actuación no tenía otros límites más que la autonomía colectiva y hasta donde llegaran sus propias fuerzas. Era un principio de la primacía de la realidad sindical: o había unión real, solidaridad obrera y participación activa; o nada. Todo lo que provenga por fuera del principio de acción directa sólo podía ser una expresión más del propio sistema que intentaban abolir.

La puesta en crisis del actual modelo sindical no pasa por la dicotomía unidad o pluralidad sindical. Todo ello es sólo una lectura errónea de la problemática. La unidad real de los trabajadores no puede ser decidida por ley ni definida por un modelo premeditado. Al mismo tiempo, la ausencia de una unidad formal impuesta por el Estado tampoco debe entenderse como una pluralidad necesaria ya que las organizaciones sindicales, libradas a su propia determinación, pueden perfectamente unir sus fuerzas. Asimismo, la intromisión del Estado a través de estructuras monopólicas de representación ha servido también como un factor generador de divisiones dentro del movimiento sindical. Por lo tanto, lo que se entiende por unidad promocionada no es otra cosa que la intromisión distorsionadora del Estado dentro del movimiento sindical, coartando la libertad sindical y apropiándose de una expresión espontánea de los trabajadores. El objetivo de este trabajo era justamente tratar ciertas cuestiones fundamentales que la problemática actual del modelo sindical continúa sin considerar y que resultan de una importancia decisiva para la puesta en crisis del presente modelo.

– Leonardo Elgorriaga, 13 de agosto de 2010

FORA rojo y negro

Los orígenes del modelo sindical argentino: VIII. La unidad obrera garantía estatal

Hoy presentamos la octava sección del libro “Los orígenes del modelo sindical argentino”.

Edelmiro Farrell, el dicatador-presidente, y Juan Perón. Abril 1945
Edelmiro Farrell, el dictador-presidente, y Juan Perón. Abril 1945

Las secciones anteriores se encuentran acá.

Por: Leonardo Elgorriaga

Libro publicado por: La Sociedad de Resistencia de Oficios Varios Capital, Federación Obrera Regional Argentina (F.O.R.A. – A.I.T.)

El decreto 23.852/45: La unidad obrera garantía estatal:

“Los gobiernos de los países atrasados, o sea coloniales o semicoloniales, asumen en general un carácter bonapartista o semibonapartista. Difieren entre sí en que algunos intentan orientarse en una dirección democrática, buscando el apoyo de obreros y campesinos, mientras que otros implantan una forma de dictadura policíaco-militar. Esto determina también la suerte de los sindicatos: o están bajo la tutela del Estado o bien, sujetos a una cruel persecución. Este tutelaje está determinado por las dos grandes tareas antagónicas que el Estado debe encarar: atraer a toda la clase obrera, para así ganar un punto de apoyo para la resistencia a las pretensiones excesivas por parte del imperialismo y, al mismo tiempo, disciplinar a los mismos obreros poniéndolos bajo control de una burocracia”1. En estas pocas líneas Trotsky anunciaba en 1940, en su definitivo exilio mexicano, la larga secuencia de gobiernos populares y golpes militares que sacudirán la región y la diferente situación en que se encontrarán los sindicatos, especialmente cuando el Estado pretenda buscar apoyo en los mismos.

Los generales Arturo Rawson y Pedro Pablo Ramírez saludan a la multitud en Plaza de Mayo el día del golpe de estado, 4 de junio de 1943.
Los generales Arturo Rawson y Pedro Pablo Ramírez saludan a la multitud en Plaza de Mayo el día del golpe de estado, 4 de junio de 1943.

El nuevo gobierno surgido tras el golpe de estado del 4 de junio de 1943 se propuso rápidamente reglamentar la actuación de las asociaciones sindicales. Previo al dictado del decreto 23.852/45, el gobierno militar dictó el 20 de julio de 1943 el decreto 2.669/43, siendo ésta la primera normativa en materia de asociaciones profesionales sancionada en nuestro país. Sus considerandos expresaban “Que es necesario la adopción de un estatuto que reglamente las actividades de las asociaciones profesionales, para encauzar dentro de un ordenamiento que las aleje de todo objeto o finalidad ajenos a los que ellas deben proponerse conseguir en atención al carácter que les es propio”. Esta normativa contenía ya la distinción entre personería jurídica y personería gremial, concediendo a la entidad que haya obtenido esta última ciertas ventajas de las cuales no goza el primero, a condición de someterse a un mayor control por parte del Estado. Alejandro Unsain al comentar dicho decreto señalaba que “La personería gremial aparece más bien como una calificación de entidad de derecho público en tanto que la personería jurídica caracteriza relaciones de derecho privado”2. Sin embargo, todavía no se le concedía a la entidad con personería gremial facultades “erga omnes” que afectaran al conjunto de los trabajadores de la actividad, sino que, por el contrario, su actuación en materia de negociación colectiva, conciliación y arbitraje, sólo era “…en nombre de sus asociados” (art. 11). Pero por otro lado, dicho decreto tampoco establecía que la personería gremial recaía sobre la entidad más representativa, ni tampoco establecía que se otorgaría la personería gremial a una sola entidad por actividad. Por lo tanto, el modelo implementado por el decreto 2.669/43 no era el actualmente denominado unidad promocionada.

El decreto 2.669/43 tuvo una vigencia muy breve ya que fue derogada a los pocos meses y en los hechos no llegó a ser implementado. En su reemplazo el gobierno militar dicta el 2 de octubre de 1945 el decreto 23.852/45 sobre asociaciones profesionales de trabajadores, dando inicio con ello al modelo sindical que regirá en nuestro país hasta la actualidad. En sus considerandos se expresaba “Que en el actual período de evolución y desarrollo de las relaciones entre empleadores y trabajadores, es innegable la importancia que reviste la colaboración del Estado y de las asociaciones profesionales en todo lo concerniente a la fijación de las condiciones de trabajo y a la necesaria adaptación de las normas básicas de la legislación obrera a las distintas clases de actividades”.

El nuevo decreto mantenía la distinción entre personería gremial y personería jurídica, pero con importantes variaciones en cuanto al criterio para el otorgamiento. El art. 8º del decreto establecía que “Son condiciones esenciales para el reconocimiento gremial de las asociaciones profesionales de trabajadores:… 3º Que por el número de afiliados cotizantes, en relación al de las personas que ejerzan la actividad de que se trate, se la considera suficientemente representativa en la zona en que se circunscribe su actuación”. Asimismo, el art. 9º establecía que “En el caso de existir sindicato con personería gremial, sólo podrá concederse esa personalidad a otro sindicato de la misma actividad, cuando el número de afiliados cotizantes de este último, durante un período mínimo y continuado de seis meses, inmediatamente anteriores a la solicitud, fuera superior al de los pertenecientes a la asociación que goce de personalidad gremial”. El decreto 23.852/45 inaugura en nuestro país el modelo denominado como “unidad promocionada”, concediendo la personería gremial a una sola asociación sindical por actividad dentro del mismo ámbito territorial de actuación.

El alcance de esa unidad es sustancialmente corporativo al ser promocionada para cada actividad, manteniendo de esta forma la división de los trabajadores sobre la base de la actividad a la cual pertenecen. Incluso el art. 2º del decreto consideraba sindicatos a los que comprenden trabajadores de una misma “profesión, industria, oficio y otros similares o conexos”, y que se constituyan “para la defensa de sus intereses profesionales”. La defensa exclusiva del interés profesional también aparecía expresada en la Constitución del 49´, en cuyo art. 37 se reconocía “El derecho de agremiarse libremente y de participar en otras actividades lícitas tendientes a la defensa de los intereses profesionales…”. El interés profesional como límite de actuación ha traído como consecuencia que ciertas prácticas antes habituales de las organizaciones sindicales se vean seriamente limitadas, como es el caso de la huelga por solidaridad en donde la CSJN en el año 1965 estableció un criterio restringido para su reconocimiento3, y con el tiempo otros pronunciamientos han llegado incluso a declararla como una practica ilícita4.

Edmondo Rossoni, ex-socialista y delegado sindical fascista de Italia
Edmondo Rossoni, ex-socialista y delegado sindical fascista de Italia

Pero la diferencia fundamental entre el modelo establecido en el decreto 23.852/45 y el establecido en la ley sindical italiana antes comentada, se encuentra en el hecho de que el primero concedía la personería gremial sobre la base de la fórmula de la asociación más representativa, mientras que en el segundo constituía una facultad discrecional de la autoridad de aplicación. Hay que señalar que en la Décima Conferencia Internacional del Trabajo realizada en Ginebra en 1927, el delegado obrero italiano, Sr. Rossoni, fue impugnado por violar su designación lo establecido en el art. 389 del Tratado de Versalles. En los fundamentos de su impugnación se señaló que al ser el Sr. Rossoni miembro de la Confederación Nacional de los Sindicatos Obreros Fascistas, su designación había sido hecha sobre la base de la ley sindical del 3 de abril de 1926 dictada en ese país, por lo que no se trata de una organización sindical libre sino un órgano de la dictadura. Asimismo, se señaló que “Los tratados son la ley de las potencias contratantes; constituyen para éstas, obligaciones que deben ser respetadas. No se puede permitir a ningún Estado eludirlas o negarlas, ya sea por medio de actos arbitrarios, ya por medio de la ley… La ley del 3 de abril de 1926 es la negación de la libertad sindical garantizada por la Parte XIII del Tratado de paz que determina el funcionamiento y los fines del Organismo Internacional del Trabajo”5. Este incidente posiblemente haya sido uno de los fundamentos para que se haya elegido en nuestro país la fórmula prevista en el art. 389 del Tratado de Versalles para determinar la entidad que obtendría la personería gremial.

Pero otra diferencia fundamental entre el decreto 23.852/45 y la ley sindical italiana, es que el primero todavía no reconocía a la asociación sindical con personería gremial las facultades erga omnes reconocidas por el segundo. En efecto, si bien el art. 33 inc. 1º del decreto declaraba al sindicato con personería gremial representante de los intereses profesionales ante el Estado y los empleadores, los restantes derechos que les eran reconocidos no sobrepasaban los límites de su constitución como entidad de derecho privado. El decreto no establecía aún que los convenios colectivos celebrados por la asociación con personería gremial benefician a todos los trabajadores de la actividad, ni que el mismo pueda recabar contribuciones a todos ellos, aún a los no afiliados. Por el contrario, los efectos erga omnes del sindicato con personería gremial se irán consolidando en los años inmediatamente posteriores al dictado del mencionado decreto.

En lo que hace a la negociación colectiva, hasta ese momento la única forma en que el Estado podía otorgar carácter general a las disposiciones contenidas en las convenciones colectivas de trabajo era recabando la adhesión de todas las empresas hacia las cuales el convenio iba dirigido, o dándole fuerza obligatoria general mediante el dictado de un decreto especial, tal como sucedió con el decreto 23.935/44 que dio fuerza obligatoria al convenio colectivo de peluqueros y peinadores6. Sin embargo, el 6 de marzo de 1944 el flamante Secretario de Trabajo y Previsión dicta la Resolución Nº 16/44 cuyo punto sexto establecía que “…los convenios que establezcan condiciones generales de salarios y trabajo, deberán ser redactados por intermedio de la Dirección de Acción Social, la que, según el mérito de los mismos, consultará sus términos con la Dirección General de Trabajo”. El 16 de agosto de 1944 se dicta el decreto 21.877/44 cuyo art. 4º establecía que “La falta de cumplimiento a los convenios aludidos en el punto 6º de la resolución de la Secretaría de Trabajo y Previsión, de fecha 6 de marzo del corriente año, traerá aparejada para los patrones la aplicación de las sanciones contenidas en los arts. 1º y 2º de este decreto, para la organización obrera u obreros en desacato, además, la sanción de ilegalidad de la actitud asumida, la prohibición de ser atendidos en el futuro en forma colectiva, como así también la imposibilidad de realizar todo acto que tienda a mantener, propagar o difundir la actitud ilegal considerada”. En 1947 la CSJN rechazó un recurso extraordinario presentado por un empleador que cuestionó la constitucionalidad de la multa que le fue aplicada por incumplir con un convenio colectivo de trabajo que él no había suscripto7. Se comenzaban sentar de esta forma las bases para el reconocimiento de la obligatoriedad general a las disposiciones contenidas en las convenciones colectivas de trabajo suscritas por el sindicato con personería gremial. Finalmente, el 29 de septiembre de 1953 se dicta la ley 14.250 cuyo art. 3º establecía que “Las convenciones colectivas deberán ser homologadas por el Ministerio de Trabajo y Previsión. Cumplido ese requisito, no sólo serán obligatorias para quienes las suscribieron, sino también para todos los trabajadores y empleadores de la actividad, en las condiciones a que se refieren los artículos 8º y 9º”.

Por otro lado, el art. 8º originario de la ley 14.250 establecía que “Las cláusulas de la convención por las que se establezcan contribuciones a favor de la asociación de trabajadores participante, serán válidas no sólo para los afiliados, sino también para los no afiliados comprendidos en el ámbito de la convención”. El sindicato con personería gremial se sostiene patrimonialmente en parte con una contribución que recauda no sólo sobre sus afiliados sino también sobre la totalidad de los trabajadores comprendidos por el convenio colectivo, sosteniéndose de alguna manera de igual forma en que lo hace el Estado mediante el tributo y la carga pública. Siendo ésta una medida altamente burocratizante, el sindicato con personería gremial se sostiene patrimonialmente aún con baja tasa de afiliación y con poca participación activa de los trabajadores en su vida interna, por lo que su mala respuesta a los intereses de los trabajadores no se refleja tan claramente en su situación patrimonial.

En lo que respecta a la conciliación y al arbitraje en conflictos colectivos de trabajo, el carácter vinculante que tiene la actuación del sindicato con personería gremial en materia de negociación colectiva sobre la totalidad de los trabajadores de la actividad, se trasladará a su actuación como representantes de los trabajadores de la actividad ante cualquier conflicto colectivo. De esta manera, la ley 14.786 del 22 de diciembre de 1958 instaura la conciliación obligatoria en los conflictos colectivos de intereses. La misma, sobre la base de las distintas normativas que continuaron al decreto 23.852/45, coloca en la mesa de negociación al sindicato con personería gremial por ser éste el único representante de los intereses colectivos, y por ende, la fórmula conciliatoria a la cual se adhiera obligará a todos los trabajadores alcanzados por el conflicto. Lo mismo sucede en el supuesto de que el sindicato acepte someterse al arbitraje, en donde el art. 7º de la citada ley establece que “El laudo tendrá los mismos efectos que las convenciones colectivas a que se refiere la ley 14.250”.

Periódico del sindicato ferroviario apoyando a Perón.
Periódico del sindicato ferroviario apoyando a Perón.

Si bien el decreto Nº 23.852/45 no prohibió expresamente el recurso de la huelga como si lo hizo el art. 18 de la ley sindical italiana, tampoco lo consagró expresamente como un derecho de los trabajadores. La reforma constitucional del 49´ tampoco reconoció el derecho de huelga. En la Convención Constituyente de 1949 se expresaron entre otras razones por su falta de reconocimiento: “Sr. Salvo.- Como dirigente obrero debo exponer por qué razón la causa peroniana no quiere el derecho de huelga. Si deseamos que en el futuro esta Nación sea socialmente justa, deben de estar de acuerdo conmigo los señores convencionales en que no podemos, después de enunciar ese propósito, hablar a reglón seguido del derecho de huelga que trae la anarquía y que significaría dudar de nuestra responsabilidad y de que en adelante nuestro país será socialmente justo. (¡Muy bien! ¡Muy bien! Aplausos). Consagrar el derecho de huelga es estar en contra del avance de la clase proletaria en el campo de las mejoras sociales… Sr. Perazzolo.- Los trabajadores que estamos embanderados en la causa sindicalista desde hace muchos años miramos el presente con la sonrisa en los labios y el corazón conmovido. Recordamos que hace años las manifestaciones del 1º de Mayo tenían el carácter de protesta por la ejecución de los obreros de Chicago. Eran entonces una expresión de odio, de rebeldía y de lucha contra el capitalismo. Pero desde que está el general Perón al frente de los destinos de la patria, ya no albergamos odios ni rencores: nos reunimos junto a la tribuna del 1º de Mayo para bendecir a Dios y celebrar la felicidad de los trabajadores argentinos. (¡Muy bien! ¡Muy bien! Aplausos)”8.

El reconocimiento del derecho de huelga vendría recién con la introducción del art. 14 bis por la reforma constitucional del 57´. Si bien es claro el sentido amplio del término “gremio” utilizado por el convencional constituyente, cierta parte de la doctrina9 ha entendido que sólo al sindicato con personería gremial le corresponde declarar la huelga, intentando con ello hacer perder a los trabajadores su principal arma de lucha y expresión espontánea de la solidaridad obrera. Sin embargo, pese a tal interpretación del art. 14 bis de la CN, el art. 9º de la ley 14.786 se preocupa bien en sancionar directamente a los trabajadores con la pérdida de la remuneración correspondiente si la huelga es declarada durante el período de conciliación obligatoria. Esta disposición parece intuir muy bien quienes son en definitiva los que ejercen el derecho de huelga, y comprende también que no existe una relación necesaria entre el sindicato que participa en la conciliación y los trabajadores en conflicto.

Estos principios son los que definieron el modelo sindical surgido del proceso de acercamiento del Estado a las organizaciones sindicales y que se mantienen en la actualidad con la ley 23.551 (LAS). El proceso de unidad por concentración había comenzado tiempo antes, pero durante el período 1943-1947 el mismo alcanzó una magnitud antes impensable definiendo el mapa sindical de nuestro país hasta la actualidad. A partir de ese momento se conforman los principales sindicatos de actividad mediante la fusión de pequeños sindicatos de oficio, prefiriendo para su constitución la forma de uniones nacionales. Como muestra de la finalización del proceso de acercamiento entre Estado y movimiento sindical, en abril de 1950 el Congreso General Extraordinario de la CGT aprobó un preámbulo de su estatuto en que manifestaba su “…indeclinable decisión de constituirse en celosa depositaria y fiel ejecutora de los altos postulados que alientan la Doctrina Peronista y en leal custodia de la Constitución de Perón…”.

Notas:

1) Trotsky León; “Los sindicatos y las tareas de los revolucionarios” (compilación), CEIP León Trotsky, 2010, p. 129
2) Unsain Alejandro; “Líneas generales de la reglamentación de la asociación profesional”, DT 1943
3) CSJN, 22/12/1965, “Valdez, Julián y otro c. Tipoití S.A.”, AR/JUR/80/1965
4) CNAT, sala II, 25/06/1990, “Fernández, José L. y otros c. Proveeduría para el Personal del Banco de la Provincia de Buenos Aires”, LL 1990-D, 322
5) Palacios Alfredo; op. cit. p. 343
6) Deveali Mario L.; “Formas y alcances de la intervención del Estado en los convenios colectivos”, DT 1945 p. 311
7) CSJN: “Basile Hnos.”, 23/05/1947, DT 1947, p. 385
8) Peña Milciades; op. cit. p. 101
9) Vázquez Vialard Antonio; “Derecho del trabajo y de la seguridad social”, Astrea, 1978, p. 553

FORA rojo y negro

PREÁMBULO A LA CONSTITUCIÓN DE LOS TRABAJADORES INDUSTRIALES DEL MUNDO

iwwHoy publicamos una nueva traducción del Preámbulo a la Constitución de los Trabajadores Industriales del Mundo (I.W.W.). La constitución entera (en traducción de 2013) se encuentra acá.

 

PREÁMBULO A LA CONSTITUCIÓN DE LOS TRABAJADORES INDUSTRIALES DEL MUNDO

La clase trabajadora y la clase empresarial no tienen nada en común.  No puede haber paz mientras millones de trabajadores sufran hambre y necesidad al mismo tiempo que unos pocos, la clase empresarial, disfrutan de una vida en la abundancia. La lucha entre estas dos clases sociales continuará hasta que los trabajadores de todo el mundo se organicen, asuman la propiedad de los medios de producción, fábricas y tierra, y acaben con el sistema de salarios.

La concentración de la propiedad industrial en cada vez menos manos dificulta la lucha de los sindicatos contra el poder creciente de la clase empresarial. La situación actual de los sindicatos de obreros ha dado lugar a que los grupos de trabajadores se enfrenten unos a otros sin que ninguno gane dentro del sistema de salarios. Más aún, estas organizaciones sindicales contribuyen al engaño de que los intereses de los trabajadores coinciden con los de la clase empresarial.

Estas condiciones se pueden cambiar. Los intereses de la clase trabajadora solamente prevalecerán si existe una organización de obreros de todas las industrias capaz de realizar una huelga que paralice la producción y en la que una injuria cometida contra uno es una injuria contra todos.

En lugar del lema conservador de “un salario justo por un día de trabajo”, debemos escribir en nuestro estandarte la consigna revolucionaria de la supresión del trabajo asalariado. Es la misión histórica de la clase trabajadora acabar con el capitalismo. La clase trabajadora debe organizarse, no solo para luchar contra los capitalistas sino para continuar la producción cuando el capitalismo haya sido derrocado. Al organizarnos en las empresas estamos creando el germen de la nueva sociedad dentro de la estructura de la vieja.

 

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Los orígenes del modelo sindical argentino: VII. La estructura sindical italiana

En la séptima sección del libro “Los orígenes del modelo sindical argentino”, se demuestra la influencia de la estructura fascista italiana en varios países.

Un grupo antifascista con Malatesta, 1922
Un grupo antifascista con Malatesta, 1922

Las secciones anteriores se encuentran acá.

Por: Leonardo Elgorriaga

Libro publicado por: La Sociedad de Resistencia de Oficios Varios Capital, Federación Obrera Regional Argentina (F.O.R.A. – A.I.T.)

El Estado corporativo y la organización sindical en Italia:

En su obra “La doctrina del fascismo”, Benito Mussolini decía “No hay individuos ni grupos (partidos políticos, asociaciones, sindicatos, clases) fuera del Estado. Porque el fascismo es contrario al socialismo, que inmoviliza el movimiento histórico en la lucha de clases e ignora la unidad del Estado, que funde las clases en una sola realidad económica y moral; y, análogamente, está en oposición al sindicalismo clasista. Pero en la órbita del Estado ordenador, las exigencias reales que fueron la causa del movimiento socialista y sindicalista, el fascismo quiere sean reconocidas y hacerlas valer en el sistema corporativo, donde aquellos intereses se concilian con la unidad del Estado… Los individuos constituyen las clases, según la categoría de intereses; se sindican según las diferentes actividades económicas cointeresadas; pero son, ante todo y sobre todo, el Estado”1. El fascismo y la noción de Estado corporativo por ella implementado implicaban un reconocimiento de los diferentes sectores sociales pero al solo efecto de encauzar su actuación y lograr su integración armónica en la unidad del Estado. Los diferentes sectores sociales se concilian y se confunden con la estructura misma del Estado, el cual absorbe de esta manera a esos sectores adquiriendo las formas del Estado totalitario: “…el fascismo es totalitario, y el Estado fascista, síntesis y unidad de todos los valores, interpreta, desarrolla y patentiza toda la vida del pueblo”.

Mussolini y camisas negras, en la "marcha sobre Roma", octubre de 1922
Mussolini y camisas negras, en la “marcha sobre Roma”, octubre de 1922

El Programa del Partido Nacional Fascista señalaba como parte de su política social: “…disciplinar las luchas de interés desorganizadas entre las categorías y las clases”. Para ello adquiría una gran importancia el concepto de categoría profesional como fórmula antitética a la de clase social. El propio Mussolini en su discurso del 14 de noviembre de 1933 ante la asamblea general del Consejo Nacional de Corporaciones, luego de enumerar las distintas ramas y grupos profesionales que componían la economía italiana (industriales, comerciantes, artesanos, personal de servicios, fuerzas armadas, empleados públicos, etc.), concluye que “Este cuadro también os demuestra que se equivocaba Carlos Marx, el cual, en obediencia a sus esquemas apocalípticos, pretendía que la sociedad humana se podía dividir en dos clases netamente diferenciadas entre sí y eternamente irreconciliables”2. La división de la sociedad en base a la categoría profesional a la cual pertenecían los individuos, permitía lograr la armonización de las dos clases sociales enfrentadas a través de la imposición de una estructura corporativa de carácter imperativo, en la cual ambas clases aparecían representadas para atender las cuestiones propias al grupo profesional que pertenecen. La solidaridad y unión de cada clase social se lograba descomponer por medio de una división profesional imperativa que reunía en cada una de ellas a ambas clases sociales. En las corporaciones la división entre capital y trabajo se resolvía dentro de cada rama de la economía, perdiendo ambos la división orgánica entre los mismos y pasaban a formar parte de la estructura misma del Estado.

En el caso de las organizaciones sindicales, la cuestión era más compleja ya que el sistema implementado por el régimen prohibía la constitución de sindicatos mixtos, por lo que empleadores y trabajadores mantenía la diferenciación orgánica por medio de organizaciones estructuralmente diferenciadas. Asimismo, dentro de la estructura piramidal implementado, los sindicatos se encontraban en un escalón más abajo que las corporaciones por lo que la absorción de los mismos dentro de la estructura del Estado era menos evidente. Sin embargo, ambos aspectos existieron, siendo la organización sindical uno de los pilares fundamentales del régimen fascista en Italia.

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Alfredo Rocco, autor de la ley sindical italiana, Ministro de Justicia de Mussolini

En el discurso dado por Alfredo Rocco, autor de la ley sindical italiana, ante la Cámara de Diputados decía “Las masas entran en el Estado no para destruirlo sino para consolidarlo, para darle la mejor parte de ellas mismas, en la misma manera que el Estado les da la más alta protección y el más amplio reconocimiento”, y la nueva ley “consagra un sindicalismo que no tiene nada de revolucionario, nada de contrario al Estado, lo que responde plenamente a la naturaleza de las cosas porque en sí el sindicalismo no es revolucionario ni contrario al Estado ni antinacional; es un fenómeno necesario y eterno que pertenece a todas las sociedades y a todos los períodos de la historia… el sindicato colaborará con el Estado en el cumplimiento de sus deberes morales y sociales, para mantener el sentimiento patriótico y religioso, para realizar la paz social perfecta, la solidaridad nacional completa… el sindicato es un órgano del Estado, participa de las funciones del Estado y hasta ejerce derechos inherentes a la soberanía como es su derecho de establecer y de percibir impuestos coercitivos. No se puede imaginar que un órgano que representa no solamente a los que están inscriptos sino a toda la categoría de patrones y de obreros para la cual ha sido constituido, que estipula contratos colectivos para todos los que pertenecen a esa categoría, estén o no estén inscriptos, que impone contribuciones aún a los que no hacen parte de él pueda substraerse al control del Estado”3.

Por su parte, la Carta del Lavoro de 1927 declaraba “La organización sindical o profesional es libre. Pero sólo el sindicato legalmente constituido y sometido al contralor del Estado, tiene derecho a representar legalmente a toda la categoría de dadores de trabajo o de trabajadores para la que está constituido; a amparar sus intereses ante el Estado y las demás asociaciones profesionales; a estipular contratos colectivos de trabajo, obligatorios para todos los que pertenecen a la categoría; a imponerles contribuciones y a ejercer, con respecto a los mismos, funciones delegadas de interés público”. De esta manera, si bien se reconocía el principio de libertad sindical, la Carta del Lavoro traza una clara diferencia entre aquellos sindicatos que no se encuentran legalmente reconocidos y aquellos que sí lo están, asumiendo estos últimos la representación del conjunto de los trabajadores de la misma categoría, lo que implica que el mismo asuma funciones propias de los poderes públicos.

La ley sindical italiana del 3 de abril de 1926, que formaba parte de las denominadas “leyes fascistísimas”, establecía en su art. 4º que el reconocimiento de las asociaciones de patrones y obreros tiene lugar “por decreto real, a propuesta del Ministerio competente, de acuerdo con el Ministro del Interior y oído el consejo de Estado”. El art. 6º establecía que “No puede ser reconocida legalmente, para cada categoría de patrones, de trabajadores, de artistas o de personas que ejercen una profesión liberal, sino una sola asociación”. Por último, el art. 12 establecía que “Las asociaciones de patrones, de trabajadores, de artistas y de personas que ejercen una profesión liberal que no están legalmente reconocidas, continuarán subsistiendo como asociaciones de hecho, conforme la legislación en vigor…”. Claramente se puede apreciar que el modelo de organización sindical implementado por el régimen fascista en Italia era el actualmente denominado de “unidad promocionada” para cada grupo profesional. La manera de promocionar esa unidad es la de conceder al sindicato legalmente reconocido facultades propias de los poderes públicos con efecto “erga omnes” que superaban las dimensiones propias de cualquier asociación privada.

En este sentido el art. 5º establecía que “Las asociaciones reconocidas legalmente tienen la personería jurídica y representan legalmente a todos los patrones, obreros, artistas, y personas que ejercen una misma profesión liberal de la categoría para la cual están constituidas, estén inscriptas o no, en la extensión de la circunscripción territorial en que ellas operan”. Asimismo, agrega que “Las asociaciones reconocidas legalmente tienen la facultad de imponer a todos los patrones, trabajadores, artistas y personas que ejercen una profesión liberal, a que ellas representan, estén o no inscriptos, una contribución anual…”. El art. 10 establecía que “Los contratos colectivos de trabajo establecidos por las asociaciones de patrones, de obreros, de artistas y de personas que ejercen una profesión liberal legalmente reconocida son válidos respecto de todos los patrones, trabajadores, artistas y personas que ejerzan una profesión liberal de la categoría de aquélla a la que el contrato colectivo se refiere y que estas asociaciones representan en virtud del artículo 5º”. Finalmente, el art. 17 establecía que “El derecho de intentar una acción en materia de diferencias relativas a las relaciones colectivas de trabajo pertenece únicamente a las asociaciones legalmente constituidas y puede ser ejercitado contra las asociaciones legalmente reconocidas”.

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Carlos J. Rodríguez, diputado radical y autor del proyecto “Organización Corporativa Nacional”

El sindicato legalmente reconocido asumía de esta manera facultades exorbitantes que alcanzaban al conjunto de los trabajadores de la categoría de que se trate, estén afiliados o no al mismo, superando con ello los límites propios de toda estructura asociativa. Estas facultades se circunscriben en la representación que ejerce el sindicato sobre el conjunto de los trabajadores, lo que comprende negociación colectiva y solución en los conflictos colectivos de trabajo, a lo que se suma la posibilidad de recaudar una contribución obligatoria al colectivo que supuestamente representan, sosteniéndose patrimonialmente de la misma forma en que lo hace el Estado. Al alcanzar la actuación del sindicato reconocido a quienes no se encuentran afiliados al mismo, se consolida para las organizaciones sindicales la clásica división entre representantes y representados, entre los sujetos activos y pasivos del movimiento sindical, lo que alienta el desdoblamiento entre sindicato y trabajadores.

El modelo de unidad promocionada y las facultades concedidas al sindicato reconocido que hemos analizado anteriormente, se inauguran por primera vez con el régimen fascista en Italia. El mismo influenciará en la estructura sindical de varios países, entre los cuales se encuentra el nuestro a partir del dictado del decreto 23.852/454.

Notas:

1) García Orza Raúl; “Mussolini y el fascismo”, CEAL, 1972, p. 31
2) García Orza Raúl; op. cit. p. 87
3) “Anales de la Facultad de Ciencias Jurídicas y Sociales de la Universidad de La Plata”, 1926, p. 152
4) El diputado radical Carlos J. Rodríguez presentó en 1928 ante la Cámara de Diputados de la Nación un proyecto de ley sobre “Organización Corporativa Nacional”, inspirado en los regímenes implementados en Italia y España. En su expresión de motivos señalaba “Laboremos en tiempo y en completa libertad, para que mañana no tengamos que lamentar la revolución o el golpe de Estado…” (Diario de sesiones de la Cámara de Diputados, 21/09/1928, p. 681)

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