¡Bienvenidos a Solidaridad 2016!

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¡Bienvenidos a Solidaridad 2016!

Hola y bienvenidos al nuevo año de Solidaridad, la revista en lengua española de los Trabajadores Industriales del Mundo (I.W.W.). Ya después del primer año del relanzamiento de nuestra revista hemos publicado más que 70 artículos, porciones de libros, historias de trabajo y resistencia, canciones y más. Esperamos superarlo este año y presentar consejos útiles para organizarse en el trabajo, noticias del movimiento obrero y contar luchas de la clase trabajadora.

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Agradecemos a todos los lectores que visitaron nuestra pagina este año. Nuestras publicaciones recibieron más que 6,500 vistas y este año esperamos que los que antes leían Solidaridad comiencen a contribuir también. Si el año pasado tradujiste un artículo, te interesaría escribir sobre tus condiciones laborales este año? Si solo leíste la pagina ponte en contacto con nosotros! Si estás afiliado/a a otra organización, puedes comunicarte con nosotros para compartir publicaciones y noticias. Siempre estamos abiertos a cualquier forma de participación y esperamos sus mensajes! Fotos, vídeos, artículos, comentarios – todos serán bienvenidos. Nuestra visión es crear una publicación útil y interesante que sirve a la clase trabajadora en todos lados para organizarse y ganar mejoras económicas.

Gracias a todos por su apoyo!

Salud y solidaridad,

El Comité de Solidaridad

Graeme M., J. Pierce., MK, Fernando G., Matt Z.

 

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Puta y criada

strikeEscrito por: Madeira Darling

Quiero hablar del trabajo feminizado. Quiero hablar del trabajo sexual y del trabajo doméstico. Quiero hablar de la carácter interrelacionado de estos dos tipos de trabajo que están íntimamente conectados con las mujeres y con el hogar.

Quiero hablar de la forma en que se tratan estos tipos de trabajo. Quiero hablar de qué tan frecuentemente la gente niega que las trabajadoras sexuales y domésticas sean trabajadores. A menudo se le dice a una trabajadora sexual que “consiga un trabajo real”; una trabajadora doméstica es tratada como infrahumana, gana una miseria en un trabajo que requiere conocimiento especializado para hacerlo bien y es muy físicamente exigente. Quiero hablar de que los hombres suelen extraer el trabajo sexual y doméstica de las mujeres con violencia o amenazas de violencia. Quiero hablar de que la mayoría de las víctimas de la trata de personas terminan haciendo el trabajo doméstico o sexual o ambos. Quiero hablar de que el trabajo doméstico y el trabajo sexual se suelen hacer en condiciones aisladas, en la casa del empleador o en la casa de la trabajadora, lejos de otros empleados que con los cuales se podría encontrar la solidaridad, y lejos de la escasa protección de la legislación laboral (y la ley en general). Esto hace que las trabajadoras sean aún más vulnerables a los caprichos del patrón. Quiero hablar de que las trabajadoras sexuales deben mantener la ilusión de que su trabajo no es trabajo, que se alegran por estar allí, que tienen que responder que “sí” cuando un cliente potencial le pregunta si se le sacia. Quiero hablar de que se espera que las trabajadoras domesticas sean invisibles o que se comporten como si fueran “parte de la familia”, que quieran a los niños que se les paga por cuidar, que estén dispuestas a cocinar la cena de su patrón , que caminen de una línea entre no sobrepasar su posición subordinada y no socavar la ilusión de que se alegran muchísimo por estar allí, que no se sienten como siervos, que no les importa su posición inferior.

Un trabajador a quien se le puede negar la etiqueta de “trabajador” es un empleado perfecto para un patrón. A la patronal se le exime de la culpa de la explotación, ya sea porque el patrón puede negar la realidad de la explotación o negar que él sea culpable, y nos niega el marco adecuado para explicar nuestra condición. Nos denominan “putas”, nos denominan “víctimas”, nos denominan “amigas”, nos denominan “ayuda doméstica”, nos denominan “invisibles”, nos denominan “objetos”, nos denominan “esposas”, pero nunca nos denominan “trabajadoras”. Denominarnos “trabajadoras” nos permitiría entender nuestros problemas como problemas de la clase trabajador y acabar con su habilidad de proponer soluciones falsas y nocivas a la miseria de nuestras condiciones para mantenernos ocupadas y con miedo. Se espera que ocultemos la cantidad de trabajo que hacemos para que puedan negar que nos merezcamos mayor compensación, y para mitigar su culpa de tener sirvientes. Pagar a las trabajadoras en estos ámbitos laborales más feminizados es algo que a la gente le molesta intensamente. Se ve en los salarios degradantes de las trabajadoras domésticas, en los clientes que reciben cargos de “robo de servicios” cuando violan a una trabajadora sexual. Se ve en el hecho de que la gran mayoría de las víctimas de la trata de personas terminan haciendo trabajo sexual o doméstico, en los estereotipos deshumanizantes de trabajadoras domésticas inmigrantes (véase cualquiera de las trabajadoras domésticas en la televisión que habla inglés pésimo para que todos se rían) y de las trabajadoras sexuales (véase episodios de “CSI”, donde prostitutas muertas, sin nombres caen muertas en la mayoría de los episodios). Se ve en cada tropo cultural que nos denomina cualquier cosa menos trabajadoras, porque estas son cosas que los hombres y la burguesía detestan admitir que se pagan, o que se debería pagar. Se ve en el horror de la sociedad que provoca la idea de que una ama de casa debería ser pagada por su contribución social. Una ama de casa tradicional – la esposa arquetípica – se gana la vida en una doble capacidad. Hace el trabajo doméstico en forma de cocinar, limpiar, cuidar a los niños, etc., y hace el trabajo sexual y emocional con su esposo. Sin embargo la sociedad estigmatiza al ama de casa (por lo menos el ama de casa de la clase obrera, véase especialmente Peggy de “Matrimonio con hojos / Casados con hijos“) como perezosa, inútil y una carga (el ama de casa blanca de clase alta es una cuestión muy diferente, aunque incluso el ama de casa burgués es el sujeto de muchos chistes, véase las numerosas amas de casa neuróticas y esponjas de la Televisión, la ficción y la Televisión de “realidad”).

gecnewLa sociedad considera el trabajo sexual como una forma fácil de ganar mucha plata y a la vez intrínsecamente degradante. La primera declaración es incorrecta; el trabajo es duro y el pago no es suficiente para la cantidad de trabajo realizado y la falta de beneficios y obras sociales. Es así incluso si uno es una trabajadora independiente con bastante éxito, y es una representación de la trabajadora sexual basada en la propaganda burguesa y la virtud inherente del “trabajo duro” (la cantidad de dinero debe ser siempre una recompensa por la virtud). En cuanto al carácter degradante del trabajo sexual, argumento yo que la sugestión que el sexo siempre debe degradar inherentemente a una mujer es decir que el valor de una mujer depende intrínsecamente de su conducta sexual, una posición que es la altura de la misoginia, sino también queda obvio que todo el trabajo es degradante bajo el capitalismo. Estar obligado a vender el trabajo para evitar la muerte es degradante, y completamente deshumanizante, y por lo tanto culpar a la parte “sexual” en el trabajo sexual por la degradación de las trabajadoras, en lugar de enfocarse en la porción de “trabajo” en el trabajo sexual, el capital desvía las preocupaciones de la gente sobre el trabajo sexual para ocultar la naturaleza totalmente explotadora del sistema en el que se produce.

Del mismo modo, la sociedad lanza acusaciones de pereza (y por lo tanto la falta de virtud capitalista) a trabajadoras domésticas para justificar su maltrato. ¿Cuántas veces algún imbécil burguesa que nunca ha hecho un día de trabajo en su vida, se ha quejado de que la empleada de limpieza (probablemente agotada y ganando una miseria) no haya limpiado bajo un mueble pesado o que no haya fregado adecuadamente su bañera sucia?

Además, se dice que tanto el trabajo doméstico como el trabajo sexual no requieren ninguna habilidad (la habilidad es otra virtud que la burguesía valora) que, aunque descaradamente falso, justifica el uso de las trabajadoras domésticas y sexuales como blancos fáciles aceptables.

En ambos casos, se utilizan las acusaciones de la pereza y la falta de habilidad (es decir, la falta de virtud) para justificar la situación de subordinación social de la clase obrera, y por lo tanto el capitalismo como sistema, así como para enfrentar a obreros “buenos” (los que trabajan duro y por lo tanto “merecen” compensación) contra obreros “malos” (los que son “perezosos” “no calificados” “disruptivos” o “codiciosos” y así “merecen” ser indigentes) y crear un chivo expiatorio para el capital: el obrero “malo”, a quien se atribuye toda la gula parasitaria del capitalista, y a lo cual la sociedad echa la culpa de todo el sufrimiento de su clase. La puta, la “reina del subsidio”, la empleada de limpieza perezosa y sin educación, la ama de casa dominante y frívola; No es conveniente que estos arquetipos de obreros “malos” son de los grupos que la sociedad más ha oprimido? Las mujeres, especialmente las mujeres de color, son los más frecuentemente invocadas para mantener a los trabajadores divididos con su atención puesta hacia abajo.

La única puta buena es una puta que no cobra, o por lo menos está feliz, pasiva, y poco exigente. Esta puta es la que la narrativa neoliberal del “empoderamiento” de las trabajadoras sexuales exige. Si nos sentimos maltratadas, se nos dice que estamos aceptando el carácter degradante de nuestro trabajo, y así que justificamos la denegación de nuestros derechos y nuestro propio encarcelamiento y asesinato. Si hablamos de los problemas de nuestro trabajo se nos dice que estamos entregando municiones al enemigo en forma de la aceptación del carácter misógino de la industria del sexo, el enemigo que nos considera traidores a las mujeres, y a quien le gustaría ver que nos fusilen. Si no hay algo malo, la única solución es que una persona amable interviene y nos rescata de nuestro trabajo; nunca luchar para mejorar el ambiente y la sociedad en que trabajamos. Se ve la naturaleza ingeniosa de esta retórica paradójica.

adios_jefeLa única buena trabajadora doméstica es incansable, alegre y nunca resentida contra su empleador. Ella es la niñera que acepta el peor sueldo y verdaderamente ama a los pequeños niños que se le paga para criar con preferencia a sus propios hijos. Ella es la empleada que limpia la casa impecablemente, que exige menos del salario mínimo y toma un descanso sin pago para escuchar los problemas de su empleadores porque los considera como un buenos amigos. Ella acepta productos usados con gratitud, y nunca se pregunta por qué es justo que ella sólo debe tener lo de segunda mano. Ella trata a su empleador con toda la adoración asombrada que tiene un perro por su maestro. Si su empleador se siente atraído por ella, ella devuelve a sus sentimientos (véase: “The Nanny“). Si ella llega a competir con su empleador para la atención romántica, se desaparece en el fondo de la casa, asexual, nunca con el deseo de eclipsar a sus “superiores” (véase: Dot en los misterios “Friné Fisher”, la arquetípica niñera). A una niñera que no ama a sus cargos o incluso prefiere a sus propios hijos a los de su empleador se le dice que es cruel, insensible y el monstruo de un cuento de hadas. Una criada que no se mata trabajando es perezosa, egoísta y se aprovecha de su empleador. Si ella no le da a su empleador el trabajo emocional de parecer que le cae bien y de estar muy contenta con hacer su trabajo mal pagado y físicamente exigente, ella es quejumbrosa, ingrata, indigna y de mal humor. Defenderse es convertirse en el villano.

Una buena puta, una buena trabajadora doméstica, una buena esposa, hace todo y no exige nada, porque se nos dice que justificamos nuestro propio maltrato si nos atrevemos a pedir más que los restos más pequeños.

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Publicado en “The Industrial Worker”, junio 2015

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Trabajando en “El barco de la muerte”

Escrito por Kamila FontEl Barco de la Muerte - marineros calavericos

 

Debido a que este mundo está basado en necesidades inventadas, la mayoría de nosotros nos vemos obligados a trabajar o mejor dicho a ofertarnos como trabajadores, uno puede escribir un libro lleno de experiencias laborales, sin embargo hoy me limitaré solo a hablar de mis dos últimas experiencias, experiencias que curiosamente me hicieron involucrarme y vivir en el barco de la muerte.

Vamos a empezar narrando cuando trabajaba como docente en una escuela de nivel media superior, en ese entonces me encontraba en el “Tuscaloosa”, el salario era decente, y las condiciones laborales eran buenas, no podía quejarme, trabajaba tranquilamente.

Después de seis meses el Tuscaloosa me abandonó y me quedé vagando por un mes, hasta que afortunadamente me encontré con otro barco llamado “Yorikke”, aunque desde un principio yo sabía que algo no estaba bien, ya que no es normal que una escuela solicite maestros cada mes, mas al final decidí aceptar la oferta laboral pues las deudas no se hacen esperar.

Esta escuela era nivel secundaria para jóvenes de 12 a 15 años y nivel media superior de 15 a 18 años. En mi caso se me consignaron 7 grupos, 4 grupos de primer grado de secundaria, uno de segundo, uno de tercero y finalmente un grupo de segundo semestre de EMS.

Las condiciones en esta escuela eran horribles, ¿Qué tiempo libre puede tener un Maestro que tiene 7 grupos a su cargo, con 5 asignaturas diferentes a impartir? Además de que el salario era pésimo, ya que en México a los docentes se les paga por hora, (el estándar de pago por hora va de $70 a $110 pesos) en el caso de esta escuela era por día, esto lo hacen para que el docente no se dé cuenta de la burla de paga que recibe por su trabajo, el pago por día era de 300 pesos el cual si se divide por hora corresponde a $37.5.

Pero el salario en este caso viene siendo lo de menos, el “Yorikke” como todo un barco de la muerte parecía que no tenía fin, al momento de hablar de malas condiciones laborales, ya que pronto me di cuenta que no había respeto, ni valor por el esfuerzo y trabajo del docente.

Es este caso el “Yorikke” es una escuela privada en la cual lo único que vale e importa es el dinero, los directivos nos hacían inca pie de que sí el alumno había pagado su colegiatura, no importaba nada más, si éste alumno contaba con al menos un trabajo y por supuesto su comprobante de pago mensual, el alumno no podía reprobar. Pero si éste no había pagado, se tenía todo el derecho de reprobar, pues al no contar con su comprobante de pago automáticamente se pierde 30% de su calificación.

Entonces al final, un alumno que no trabajó en toda la unidad, que fue irrespetuoso y presentó mala conducta, el docente tenía que poner al menos el mínimo aprobatorio (en este caso 6), sólo porque contaba con su boleta de pago, sin embargo no conforme con esto, a veces los padres de familias iban muy molestos a ver el porqué su hijo tenía una baja calificación, y en dirección lo que hacían era solo modificar la calificación del alumno de un 6 a un 7 y/o hasta 8, sin preguntar al docente del porqué de la baja calificación del alumno.

El barco de los muertos

A mi parecer este sistema solo crea a alumnos mediocres, en la que les enseñan que el dinero lo puede todo y al final el Maestro que es un profesional termina siendo un niñero de adolecentes (con esto no menos precio la labor de niñeras, pero uno elige lo que quiere ser y estudia con muchos esfuerzos, para desarrollarse de manera profesional). Esto para mí fue un insulto a mi profesión y de dedicación cómo docente, ya que para evaluar a 250 alumnos te toma noches sin dormir, para que al final tu decisión no sea la última.

¡Y qué decir de los bonos de puntualidad y asistencia! Para ganarte los tenías que llegar todos los días diez minutos antes de la hora de entrada, no faltar ningún día, comulgar todos los miércoles. “Sí, leíste bien” Comulgar cada miércoles, debido a que la escuela es católica, ellos tienen misa cada semana. Y por último no pedir ningún permiso, ni de una hora. Por supuesto jamás obtuve ese bono.

Otra negativa era que para no pagar vacaciones, tu contrato se terminaba el último día de clases y dos semanas después (en el caso de semana santa y vacaciones de diciembre) te volvían a re-contratar. Con esto ellos salvaban dos semanas de sueldo.

Puedo pasar la tarde escribiendo todas las injusticias que vi y viví en este barco de la muerte, pero creo que estos ejemplos son suficientes para mostrar la clase de patrones y sistemas en la que muchos docentes están sometidos.

Por último quiero hacer inca pie que tomé como referencia el libro de “El barco de la muerte” de B.Traven para mostrar de mejor manera mi frustración y experiencia vivida, para los que ya leyeron éste libro habrán sentido más de cerca mi frustración, y para los que no lo han leído los invito a hacerlo.

Tomé este libro de referencia, porque justó cuando me encontraba trabajando en el “Yorikke”, comencé a leer éste libro y me identifiqué tanto con cada página narrada, que se convirtió en un deber compartir está experiencia bajo el titulo “El barco de la muerte”.

Algo que llamó mucho mi atención fue ver como al igual que en el libro, el ambiente laboral entre los docentes era tan bueno en el barco de la muerte y todo lo contrario en el “Tucaloosa”. ¿Cuál será el factor de esta diferencia? Bueno, mi hipótesis es que los empleados sólo se unen cuando pasan por situaciones laborales malas, y se olvidan del compañerismo, la unión y la empatía, una vez que se encuentran en una situación laboral favorable. No dejemos que esto nos pasé pues como el “Yorikke” hay una infinidad de barcos de la muerte navegando por el inmenso mar, y por ende hay una sinfín de marineros trabajando y viviendo en situaciones precarias. Por lo que los invito a solarizarnos ante cualquier barco de la muerte que veamos, ya que nadie está exento de formar parte de esta tripulación.

Yes, sir!

Que sea honrada la pereza

Por: Joseph Grim FeinbergHallelujah, I'm a bum

Si es verdad que el trabajo ennoblece, ¿Entonces porqué los nobles hacían hasta lo imposible para no trabajar? A lo mejor sabían algo sobre la nobleza de que sus seguidores burgueses se olvidaron.

Los primeros revolucionarios burgueses, con los puños levantados, amenazaron a los aristócratas parásitos: “aquel que no trabaje, que no coma.” Los primeros revolucionarios proletarios se apropiaron de la misma moral, cambiando su objeto. Notaron que ni los burgueses no realizaban trabajo muy productivo, puesto que su actividad económica primaria consistía en decir a otros que trabajaran. El valor asociado al trabajo era signo del valor de los trabajadores y del vacío moral de sus empleadores. Los socialdemócratas de Austria-Hungría captaron bien este espíritu en su “Canto del trabajo” (con un texto del poeta-grabador Josef Zapf):

 

Que suena el canto de la novia exaltada

De la humanidad ya casada

Con el hombre antes que naciera.

Todo lo que haya en esta tierra,

Brotó de este pacto.

¡Que el trabajo sea honrado!

¡Que el trabajo sea honrado!

 

Se descubrió sin embargo una complicación. Si es honrado trabajar, ¿Qué ha de pensar de sí una persona que no tenga este honor, es decir, que no tenga trabajo?

En el año 1908 hubo un conflicto dentro de los Trabajadores Industriales del Mundo. Una fracción fue liderada en ese entonces por el organizador tenaz y entusiasta Daniel De Leon, quien estaba convencido de que el movimiento sindical necesitaba ante todo disciplina y duro trabajo, a lo que están acostumbrados sobre todo los empleados de las fábricas y minas más grandes, más eficaces y por lo tanto más terribles. Otra fracción era constituida por obreros del oeste salvaje quienes trabajaban por lo general temporalmente y que después de cada estación migraban a trabajar en otro lugar. Cuando el congreso general del sindicato en Chicago daba a lugar, justamente ellos estaban estos sin trabajo. Por lo que hicieron virtud no del trabajo sino de la necesidad.

Aprovechaban sus vacaciones obligadas para viajar – por supuesto, gratis en vagones de carga – al congreso. Por el camino entonaban una canción que más tarde llegaría a convertirse en su himno (del segundo  movimiento de  trabajadores, o en este caso digamos los no muy trabajadores). Cantaban a través de la bulla del tren que con vapor y humo cruzaba las llanuras desiertas, rumbo a la metrópoli:

 

¡Aleluya, soy vagabundo!

¡Aleluya, vagabundo otra vez!

¡Aleluya, danos limosna,

Para resucitarnos otra vez!

 

El destino del obrero es no solamente bregar para que vivan los parásitos ricos, sino también volverse después parásito él mismo. El obrero combina en una sola clase los peores atributos de la burguesía con los peores atributos de la aristocracia. O tal vez sus mejores atributos. Depende de tu punto de vista. El auto esclavismo con la holgazanería, o bien el gusto a crear con el gusto a descansar. Bueno, se dijeron los obreros vagabundos, si tenemos que ser parásitos, que lo hagamos por lo menos bien y, según el modelo de los nobles, que seamos orgullosos de serlo.

Algún tiempo después, en la época de entreguerras, un vagabundo comunista checo llamado Géza Včelička consideraría su condición de manera parecida, y así volcaría el valor del trabajo en su tierra anteriormente austríaca. Llamó a los no-trabajadores de todos los países al perpetuo no-trabajar:

 

¡Hola, errantes y piratas, hola viejos lobos con el rostro desgastado!

¡Hola, almas perseguidas por deseo, hola eterno proletariado!

 

Decía: la vida los manda a errar; ¡Que con corazón aventurero saquen placer y sabiduría de todos los rincones de esa vida!

Pero ¿Qué pasaría si no tuviéramos que errar para buscar trabajo? ¿Qué si hubiera bastante trabajo para todos? Por fines del siglo diecinueve había mucha gente que hablaba del fin del desempleo y del “derecho a trabajar.” Pero como sugirió en 1880 Paul Lafargue (teórico marxista y yerno de Carlos Marx), ¿No sería aún más importante que el derecho al trabajo “el derecho a la pereza”? El trabajador puede bien enorgullecerse del gran sacrificio que hace cuando, a precio de destrozar su propio cuerpo y espíritu, produce la riqueza y la belleza del mundo moderno. Pero no puede alegrarse mucho del hecho de haberse destrozado.

Quizás debería el trabajador ser más noble que su trabajo. Quizás debería aprender de los nobles y de vez en cuando rechazar el trabajo con soberbia y altivez. Y jactarse, como haría después el cantautor y sindicalista errante T-Bone Slim, de la cantidad de empleos que, como antiguos amantes, dejó (“y por la mañana ya estuve millas lejos del trabajo de que me marché”).

Que la pereza sea honrada.

Que la pereza sea honrada.

 

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“El Picket Sign” canción por El Teatro Campesino, 1965

Luis Valdez del Teatro Campesino con pancartas del NFWA

Esta semana tenemos una canción del disco Rolas de Aztlán 

“El Picket Sign”

El Teatro Campesino (Luis Valdez, Agustin Lira, Felipe Cantu, Daniel Valdez, Lori Huerta, Doug Rippey, Joe Otero) de Broadside Ballads, Vol. 4 EP, 1967

Una de las canciones más populares para las huelgas, “El Picket Sign” ha continuado siendo utilizada en las protestas muchos años después de la huelga de uva de 1965, y fue una de las favoritas de los grupos del movimiento. Una adaptación de la cumbia internacionalmente popular “Se va el caimán”, la canción utiliza su lírica pegadiza para reclutar a los oyentes a la causa de los trabajadores agrícolas, especialmente a través de sus versos picantes, los dobles sentidos sugerentes. Aunque no es conocido como un cantante, director del Teatro Campesino y cofundador, Luis Valdez, se escucha aquí prominentemente, ya que fue durante las reuniones del movimiento y, por supuesto, los piquetes de la United Farm Workers (UFW) – “Unión de Campesinos.”

(con traducción en inglés)

 

La Huelga - El Teatro Campesino

Desde Tejas a California (From Texas to California)

Campesinos están luchando. (Farm workers are struggling.)

¡Los rancheros a llore y llore (The ranchers, crying and crying)

De huelga ya están bien pandos! (The strike has made them spineless!)

 

(Estribillo)

El picket sign, el picket sign, (The picket sign, the picket sign)

Lo llevo por todo el día. (I carry it all day.)

El picket sign, el picket sign, (The picket sign, the picket sign)

Conmigo toda la vida. (With me all my life.)

 

Ya tenemos más del año (We’ve spent most of the year)

Peleando con esta huelga. (Fighting this strike.)

Un ranchero ya murió, (One rancher already died,)

Y el otro ya se hizo abuela. (Another turned into a coward.)

 

Un primo que tengo yo, (A cousin of mine)

Andaba regando ditches. (Was irrigating the ditches)

Un día con Pagarulo, (One day with Pagarulo)

Otro con Zanavaviches. (Another day with Zanavaviches.)

 

Me dicen que soy muy necio, (They tell me I am mean,)

Gritón y alborota pueblos. (A loud mouth, and rabble rouser.)

Pero Juárez fue mi tío, (But Juarez was my uncle)

Y Zapata fue mi suegro. (And Zapata was my father-in-law.)

 

Y ahora ando organizando, (And now I go around organizing)

La raza en todos los files. (The people in all the fields.)

Y muchos siguen comiendo, (And many people are still eating)

Tortillas con puros chiles. (Only tortillas with chiles.)

 

Hay muchos que no comprenden, (There are many who do not understand)

Aunque uno les da consejos. (Even though it is explained to them.)

La huelga es un bien pa’ todos, (The strike is good for everyone,)

Pero unos se hacen pendejos. (But some act like idiots.)

 

(una versión de la canción)

 

(la página sobre Rolas de Aztlán – en inglés)

http://www.folkways.si.edu/rolas-de-aztlan-songs-of-the-chicano-movement/american-folk-latin/music/album/smithsonian

 

(la página actual de la UFW – en español)

http://www.ufw.org/_page.php?menu=research&inc=history/sp/02.html

El Teatro Campesino

¿Qué es eso del IWW del que tanto hablas?

Por J. Pierce y Carlos M.

He aquí algunos conceptos introductorios que resumen los principios de nuestro sindicato revolucionario Trabajadores Industriales del Mundo (Industrial Workers of the World IWW).

SBX ladder
Acción directa. La acción directa consiste en llevar a cabo acciones que nosotros los trabajadores decidimos y controlamos. Entre ellas están las huelgas, ocupaciones, protestas, manifestaciones y las huelgas de celo (que consiste en trabajar siguiendo todas las reglas al pie de la letra). De esta forma evitamos depender de otros que prometen luchar por nuestros intereses pero en realidad solo defienden los suyos. Nuestro objetivo último es controlar la producción, no dar un espectáculo ni llamar la atención con acciones populistas. Sigue leyendo

¡Bienvenidos a Solidaridad!

 london cleaners tatuaje

Hola y bienvenidos al relanzamiento de Solidaridad, la revista en lengua española de los Trabajadores Industriales del Mundo. Nuestro objetivo es informar en nuestro idioma a los miembros, partidarios y simpatizantes del sindicato revolucionario Trabajadores Industriales del Mundo (Industrial Workers of the World, IWW). Aquí encontrará artículos, fotos, vídeos y otra información sobre las perspectivas del movimiento revolucionario de la clase obrera.

Solidaridad y la prensa en español del IWW

Fueron muchas las publicaciones en español del IWW desde principios del siglo XX hasta los años 20. Entre ellas estaban Cultura Obrera, publicado en Nueva York de 1913 a 1914, La Unión Industrial, producido en Phoenix (Arizona) de 1909 a 1912, El Rebelde y Huelga General, hecho en Los Ángeles (California) de 1913 a 1917, Solidaridad y Nueva Solidaridad, de Chicago (Illinois), Palanca Obrera, de Torreón (Coahuila) y El Obrero Industrial, producido en Tampa (Florida), Tampico (Tamaulipas) y en la Ciudad de México. Varias investigaciones han encontrado menciones de estos periódicos en diferentes partes de México y en informes internos de empresas y agencias de la administración estadounidense de esos años. Estos periódicos del IWW fueron lectura habitual entre los obreros mexicanos implicados en luchas sociales y protestas de la época en Guanajuato, Hidalgo, Chihuahua, Baja California y Sonora. Sigue leyendo