Sindicalismo Minoritario – “Reporte Minoritario #1”

wages01-e1367270887480Escrito por Alexis Buss, en Industrial Worker (Julio de 2002)

Traducido por Milena

Durante estos últimos años he contribuido en una columna ocasional llamada “Wobbling the Works” (“Wobilizando los Trabajos”), centrada en cómo la ley de trabajo afecta a la organización sindical. Todavía escribiré sobre ese tema de vez en cuando, pero últimamente mi atención se ha fijado en un concepto al que llamaré “sindicalismo minoritario”, una manera de describir un método de organización que no espera a que la mayoría de empleados de un lugar de trabajo hayan obtenido el derecho legal de negociar. Este mes, compartiré con vosotros algunas de las cosas que suscitaron mi interés y me situaron en esta dirección.

Hace poco, tuve que rehacer la consittución del IWW para nuestros compañeros de los Comités Regionales de Organización del IWW, que estaban hartos de los errores de escritura americanos en palabras como “labour” y “organising”. Buscar a lo largo de la constitución me hizo pensar en la idea de las secciones por trabajo. Una sección por trabajo es un grupo de cinco o más miembros del IWW que pertenecen al mismo lugar de trabajo y que están al cargo de reunirse una vez al mes. Esto implicaría hablar de quejas, idear estrategias para resolverlas y crear una presencia del sindicato en el lugar de trabajo.

Estoy trabajando en un proyecto que empezó como una versión en vídeo del clásico panfleto de la IWW A Worker’s Guide to Direct Action (Guía del Tabajador para la Acción Directa), pero su ámbito ha crecido bastante desde que empezamos. Buscando información para el vídeo, vi a Miriam Ching Yoon Louie hablar de su libro Sweatshop Warriors (Guerreros del Taller Clandestino), que ofrece algunos ejemplos excelentes de cómo los centros de trabajadores inmigrantes han ayudado a trabajadores individuales a comprender sus derechos y organizarse en diversos asuntos de trabajo y comunidad. También tuve la oportunidad de entrevistar a Barbara Prear, señora de la limpieza en la Universidad de Carolina del Norte y presidenta de la UE Local 150, cuando visitó al personal de apoyo de la Universidad de Swarthmore, quienes han estado llevando una campaña para un salario mínimo vital durante seis años. El sindicato UNC no tiene el derecho legal de negociar, pero ha tenido mucho éxito al utilizar tácticas de presión para llevar a los administradores a la mesa de negociación con tal de hablar de mejoras para los trabajadores menos pagados del campus.

lynd-staughton-labor-law-for-the-rank-o-filerHe estado pensando bastante sobre las maneras en que los trabajadores que no tienen ni autoridad legal para negociar ni contrato pueden actuar como un sindicato, usando la ley para mejorar su trabajo. Esto se me ocurrió porque Staughton Lynd me pidió que trabajara con él en una nueva edición de Labor Law for the Rank and Filer (Ley del Trabajo para el Soldado Raso) en un momento en que yo me había vuelto particularmente cínico hacia el potencial del uso de la ley del trabajo al organizar. Justamente acabo de llegar de pasar un fin de semana con los Lynd, gente del Youngstown Workers Solidarity Club (Club Solidario de los Trabajadores de Youngstown) y sus cohortes, alborotadores y soldados rasos de lugares cercanos y no tan cercanos, activistas veteranos y estudiantes organizadores.

El club se desarrolló como un “cuerpo laboral central paralelo” para llenar el vacío en el que el consejo central del trabajo local no podía ofrecer suficiente apoyo para una huelga. Pasar tiempo con estas personas fue un antídoto para el cinismo que sentía; no es que ahora tenga más confianza en la ley, pero me siento más capaz de ponderar las posibilidades… Hace un mes vi un documental sobre la Overnite Trucking Strike (huelga nocturna de camioneros), American Standoff, que reseñé en la anterior edición [del Industrial Worker]. Standoff ilustró un montón de problemas que no han sido afrontados adecuadamente. ¿Cómo lidiamos con la organización en empresas que son tan anti-sindicato que están dispuestas a gastarse millones de dólares para evitar incluso que los trabajadores se sienten en la mesa de negociación? La campaña de Teamsters’ Overnite, que ahora está en un punto del camino tan difícil que no está claro que se pueda salvar, es una de la larga lista de campañas que parecen haber dejado a la fuerza laboral rascándose su cabeza colectiva, preguntándose qué hacer ante unos directivos autodestructivos y una ley del trabajo retrógrada. Claramente, la respuesta no es rendirse. No es conformarse con una camarilla minoritaria de activistas en cada lugar de trabajo. Es construir redes de solidaridad significativas y organizadas, capaces de obtener mejoras en lugares de trabajo concretos, en industrias enteras, y para el beneficio de la clase trabajadora internacional.

Por último, si bien no menos importante, diversos compañeros del otro lado del océano me reenviaron un artículo sobre sindicalismo minoritario que apareció en una publicación reciente de The Nation. Este artículo, escrito por Richard B. Freeman y Joel Rogers, defiende que el AFL-CIO debería desarrollar un plan de organización que no dependa de tener la mayoría en un lugar de trabajo. Lo genial de recibir múltiples copias de este artículo en mi bandeja de entrada fue el desconcierto de los sindicalistas no americanos que lo enviaron. El modo en que nosotros, yanquis retrógrados, hacemos las cosas es absurdo. Pocos países hacen sindicalismo tal como se hace en los Estados Unidos, con el sindicato como el único agente negociador de una mayoría declarada. Creo que ayudaría que más de los trabajadores con los que hablo supieran cómo se hace en otros lugares, y también sería bueno que personas de fuera de los EUA viesen las implicaciones del modo de hacer de aquí.

Así que este es el propósito de esta columna. Quiero compartir estas historias y experiencias. Quiero conectar a mis compañeros con recursos que otros han encontrado útiles en su trabajo. No puedo ofrecer una receta para el éxito, no todos estos ejemplos serán apropiados para todo el mundo. Pero pensar de modo inteligente en la manera de progresar no sólo es posible, está pasando. Y al desarrollar recursos para probar estas cosas, nos daremos unos a otros la seguridad necesaria en nosotros mismos como para transformar comentarios como “qué buena idea” en “voy a intentarlo”.

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logo del IWW

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Solidaridad con el CNTE! Alto a la represión en Oaxaca!

Alto a la represion en Oaxaca

Por: J. Pierce y Kamila Font

¡Qué coraje! ¡Mira todo lo que está pasando en México!

Los maestros están marchando y luchando por una educación publica, gratuita y de calidad.  Están defendiendo los derechos laborales de los docentes, estos que todos los trabajadores merecen. El pueblo está consciente que los maestros están en lo correcto. ¡¿Pero necesitamos aguantar una masacre en Oaxaca perpetuada por el gobierno corrupto que nadie lo quiere?!

La Dictadura vs. Los Docentes

Dos líderes del CNTE en Oaxaca, Rubén Núñez Ginéz y Francisco Villalobos Ricárdez, están en la cárcel como criminales por sus “delitos graves,” supuestamente “lavado de dinero” y “robar libros de textos”.  Estos héroes magisteriales están cautivos en el Centro Federal de Readaptación Social número 11, en Hermosillo, Sonora. Juan José Ortega Madrigal, exlíder de la CNTE en Michoacán, también está en la cárcel. Mientras, el levantamiento en Oaxaca sigue. Ocho personas han perdido la vida y 50 se encuentran heridas (al menos lo que hasta el momento se sabe) mientras la policía y el ejecito intentan quitar los bloqueos y los plantones de los docentes con toda la violencia y la brutalidad del estado. El gobierno insiste en que los policías no están armados, sin embargo hay testigos y heridos de balas que dicen lo contrario.

¿Qué clase de gobierno tenemos que prefiere mandar policías federales a golpear y matar a los maestros en lugar mantener un diálogo y solucionar los inconformidades? El gobierno mexicano, bajo del PRI y Enrique Peña Nieto, está gastando su fuerza y nuestros impuestos en atacar a los maestros en lugar de mejorar las escuelas y la educación. Todos ellos sean olvidado que las reformas son para el pueblo. Pero si el pueblo realmente no quiere esta Reforma, ¿porque la prepotencia del gobierno insiste en imponer estas leyes? Hay tantas manifestaciones en la que nos deja claro que el pueblo mexicano está en contra, porque sabe que esta afecta a sus intereses como clase trabajadora.

La calidad educativa y la lucha de clasesCNTE con paraguas

La mejor manera para conocer los intereses del estado capitalista es ver como los políticos corruptos atacan de una manera salvaje a los profesores. Es claro que la Reforma Educativa es una reforma laboral que busca eliminar todas las prestaciones que los maestros han obtenido a través de los años y mucho esfuerzo. Si realmente el estado quisiera mejorar la calidad educativa, tendría que empezar con los docentes – dándoles apoyo, formación, respeto y aumento salarial. Los maestros de varias escuelas están “trabajando bajo protesta” anunciando sus propuestas modestas:

“Para tener Calidad Educativa necesitamos: Grupos de 25 alumnos; Escuelas equipadas con tecnología; Docentes que reciben diplomados y cursos de calidad; Desayunos y comidas escolares; Programas de estudio que desarrollen competencias en los alumnos. NO NECESITAMOS una reforma que atente en las escuelas públicas y con los derechos laborales de los maestros!”

Pero de hecho, todo esto no es un misterio.  Los intereses del estado capitalista es debilitar a los sindicatos de los maestros; destruir la educación publica; señalar y decir, “Mira, la educación publica es un fracaso!”; incrementar la educación privada; ofrecer una educación (peor) a los pocos que pueden pagarla; y ganar dinero de un derecho humano básico. Al final, con su visión, la clase obrera está pagando más para una educación falsa e inferior.

Vimos muchas manifestaciones de los maestros bajo de la bandera del CNTE en todas partes: en Chiapas, en Oaxaca, en Querétaro, en Guerrero, en Michoacán, en Nuevo León y muchas más.  Este movimiento solo va empezando.  Es la esperanza del pueblo mexicano que los maestros pueden dirigir un cambio grande en este país, fuera de la explotación del capitalismo y hacia un futuro de justicia y solidaridad.

El sindicato Trabajadores Industriales del Mundo (IWW) apoya a las maestras y maestros del CNTE, quienes están luchando por la educación publica y los intereses de la clase obrera!

¡Alto a la represión en Oaxaca!   ¡Alto a la Reforma Educativa! 

 

CNTE logo negro

Se necesita más que la acción directa

Cycle-couriers-flash-mobPor: Colin Bossen

Traducido por: Milena

A lo largo de los últimos siete años, he estado involucrado en tres campañas importantes del IWW. La primera fue con el Chicago Couriers Union (Sindicato de Mensajeros de Chicago). Esta campaña fundó con éxito un sindicato de mensajeros en bicicleta que, durante los últimos siete años, ha mantenido un grupo pequeño pero muy implicado de afiliados. A lo largo de su existencia, el sindicato de los mensajeros ha conseguido marcar una diferencia en las vidas de los trabajadores de esta industria. Desde su naciemiento, el sindicato ha hecho lo siguiente: conseguir un aumento de sueldos en la tercera empresa de mensajería más grande de Chicago, abogar por numerosos trabajadores que fueron despedidos injustamente, no se les pagó suficiente, se les retuvo ilegalmente trabajando durante su pausa, o fueron acosados o victimizados de alguna otra forma; enseñar normas de seguridad a los trabajadores nuevos y mejorar el acceso a los edificios. El sindicato también ha organizado muchos eventos sociales y carreras de bicicleta para miembros locales, nacionales e internacionales de la industria de mensajería. Estos eventos, combinados con las victorias del sindicato, han hecho de este una presencia significativa en Chicago y en la industria.

troqueros del IWW y PDA en la puerta de Los AngelesLas otras dos campañas en las que he participado no han tenido tanto éxito. La primera fue un intento de organizar los troqueros, o camioneros portuarios, en los puertos de Los Angeles y Long Beach. Este esfuerzo empezó con buen pie. El IWW fue contactado por un grupo de troqueros interesados en organizarse. Ni más ni menos que cinquenta trabajadores asisitieron a la reunión inicial del grupo. Y lo que es más importante: el grupo fue capaz de organizar una huelga que obligó a cerrar ambos puertos. A pesar de esta acción espectacular, que involucró a miles de trabajadores y afectó a un enorme sector de la economía, los troqueros no fueron capaces de construir con éxito un sindicato con presencia duradera en la industria.

La segunda campaña fallida de la que formé parte tiene características similares a la de los troqueros. Implicó a un grupo de taxistas de Cleveland. De nuevo, al principio hubo mucho entusiasmo. Antes de reunirse con el IWW, el grupo había conseguido organizar reuniones con la asistencia de nada menos que ochenta trabajadores. En el transcurso de un año, los taxistas llevaron a cabo una serie de acciones y protestas con las que ganaron respeto en la industria. El director del Aeropuerto Internacional de Cleveland-Hopkins se reunió con ellos para escuchar sus preocupaciones y ellos presentaron vocalmente sus peticiones a los propietarios de dos empresas de taxis. Luego de un año de semejante actividad y a pesar de sus prometedores inicios, los esfuerzons organizativos de los taxistas también se extinguieron.

Las dos campañas de organización fallidas tenían mucho en común. En ambos casos se llevaron a cabo en ciudades donde el IWW no tenía una sección local bien organizada. En ambos casos intenté organizar la campaña con poco apoyo adicional. Y en ambos casos los trabajadores tenían poco interés en hacer el trabajo institucional de la formación de un sindicato: no querían presentarse a delegados ni utilizar ningún tipo de estructura para llevar a cabo sus reuniones. Esto significó que a menudo las reuniones de trabajadores estaban dominadas por personalidades y que no había ningún mecanismo formal de responsabilidad de tus actos."135 S LaSalle Sucks!" Chicago

La campaña resultante del sindicato de mensajeros de Chicago supone un agudo contraste con las otras dos. Tuvo lugar en un sitio con una sección local dinámica y bien organizada. Entre la sección y el sindicato internacional recaudaron dinero, en dos ocasiones separadas, para pagar a un organizador durante tres meses. Y a lo largo de las fases iniciales de la campaña había siempre un puñado de personas de fuera de la industria involucrados en los esfuerzos de organización. Estas diferencias significaron que había gente trabajando en la campaña cuando el interés de los trabajadores de la industria disminuía, y que había un modelo de organización al que los mensajeros podían remitirse mientras construían el suyo propio.

Las diferencias entre estas tres campañas me han llevado a creer que, para que los esfuerzos de organización tengan éxito a largo plazo, los organizadores y trabajadores deben concentrarse en formar una institución. Estoy seguro que, si hubiesen habido secciones fuertes del IWW en Los Angeles o Cleveland cuando estaba trabajando con los troqueros o los taxistas, el resultado de ambas campañas hubiese sido diferente.

Si el IWW quiere crecer hasta ser una fuerza poderosa para la clase trabajadora, debemos concentrarnos en hacer más fuertes nuestras instituciones. Esto significa, como mínimo, secciones locales mejor organizadas y más recursos para financiar a los organizadores. Si dedicamos nuestras energías a esto, seremos una fuerza a la que tener en cuenta. Si no lo hacemos, nuestros esfuerzos para organizar continuarán teniendo resultados variables y, más veces que no, terminarán en fracaso.

logo del IWW

Lecciones persistentes de la lucha de clases

Por M. Jones y MK

“Para construir la nueva sociedad, se necesita a gente nueva, y la gente sólo puede transformarse en la actividad.” – Martin Glaberman, Trabajo y conciencia de clase obrera.UPS_Sprinter_van

El 20 de marzo, 2004. En el transcurso de un año se había desarrollado un compañerismo fuerte entre todo un grupo de cargadores de UPS (United Parcel Service). Ellos tenían poder en el trabajo, y lo utilizaban abiertamente al negarse a trabajar a la velocidad exigida por los jefes. La empresa contrató a un nuevo trabajador y la gestión intentó todo lo posible para aislarlo del grupo activista. Cuando este trabajador desafió a la gestión y se alineó con el resto de los trabajadores, trabajando a su ritmo, llamando a la gestión “camisas azules” y pasando sus descansos con otros obreros militantes, la gestión puso aún más presión sobre él, obligándole a cambiar su rutina y trabajar más rápido o perdería su trabajo. Sus compañeros de trabajo respondieron una mañana después de un descanso cuando se negaron a volver a trabajar hasta que un cierto “camisa azul”, el principal responsable de la presión ejercida sobre el nuevo trabajador, fuera sacado de la línea. Fue un enfrentamiento y la tensión se subió porque ninguno de ellos jamás había estado involucrado en algo así. Ganaron su demanda, los patrones sacaron el gerente de la línea, y amenazaron a los trabajadores con despidos si ellos intentaban algo así otra vez. En el próximo año todos comenzaron a dejar el trabajo, a cambiar trabajos, a pasar a otros turnos en UPS o a otros departamentos.

Aproximadamente un año y medio después de la acción, dos amigos del trabajo de UPS se visitan por primera vez hace rato. Charlando con una cerveza en mano, uno de los dos ya había dejado de trabajar en UPS, pero el otro seguía allá. El segundo contó cómo él mencionaba la historia cada vez que veía a su antiguo gerente despreciado, cómo la cara de esa “camisa azul” se volvía rojo y se iba muy enojado. Nostálgicos del viejo equipo y su acción audaz en el trabajo, el trabajador que se había ido de UPS llamó a otro ex-compañero de trabajo. Él también expresó su orgullo por el desafío al jefe y agregó que esperaba con ansiedad la próxima vez que podía demostrar a los gerentes quien estaba realmente a cargo. Aunque los que ganaron ya se había ido hace mucho, la memoria y la experiencia todavía persistían en los trabajadores que guardaban el deseo de actuar próxima vez que tenían la fuerza.

El 17 de mayo, 2006. Los Mensajeros de Arrow Messenger Service en Chicago se reúnen para una fiesta especial de aniversario en la casa de un compañero de trabajo. Hace exactamente un año, en la tarde de un jueves muy atareado, todos habían apagado sus radios mensajeros usadas para comunicarse con su despachador. Después de haber pasado por tres sesiones de negociación infructuosas con la empresa, ésta era su forma de mostrar Arrow Messenger Service que si los patrones no cedían a los términos de los trabajadores, la empresa no podría operar. Después de una batalla durante el mes siguiente, la empresa accedió a las demandas de los trabajadores.

Mientras se reúnen en la fiesta, dan pequeños discursos borrachos y rememoran la lucha interminable del año pasado, sólo tres o cuatro de ellos – de los veinte – siguen trabajando en la empresa. Varios fueron despedidos durante la campaña, otros renunciaron por frustración, y otros simplemente decidieron cambiar de trabajo. No queda casi ningún nivel de organización en la empresa y actualmente casi no se lucha contra los patrones. En otro año el sindicato se habrá perdido completamente en Arrow y qué será de los logros alcanzados en el invierno 2005 es una incógnita.

Cycle-couriers-flash-mobPero una cosa está clara: ninguno de esos trabajadores hubiera cambiado nada. Para algunos fue su mejor experiencia en el trabajo. Hay consenso en que todo el asunto era una experiencia transformadora. Trabajo de mierda ya no es algo que sólo se debe soportar. Puede ser resistida colectivamente.

A primera vista uno puede mirar estas escaramuzas en el trabajo y ver la derrota. Las conquistas se erosionaron, y no se construyó ninguna organización persistente. Pero a través de la lucha producimos más que mejores o peores condiciones de trabajo, más que quejas resueltas o no resueltas, más que un sindicato o ningún sindicato. Producimos nuevos tipos de personas. Una parte importante de organizarnos es el cambio en nuestra conciencia. Es por esto que nuestras tácticas son tan importantes. Este tipo de cambio de perspectiva no sucede a través de una campaña electoral de la JNRT (Junta Nacional de Relaciones del Trabajo De Los Estados Unidos). La acción directa, donde los propios trabajadores hacen el cambio, da la sensación de poder a nosotros los trabajadores. La mayoría de los miembros de nuestra clase no conocen la sensación de poder, pero una vez que se arma es mucho más difícil empujarlo bajo la superficie.

Cuando nosotros los trabajadores actuamos como grupo hacemos una declaración a cada compañero de trabajo en cuestión. Esta declaración es clara, estoy dispuesto a respaldarte aquí si estás aquí para respaldarme a mí también. Quizás ganemos esta pelea, o quizás perdamos, pero esa afirmación siempre se queda con nosotros. Resuena con nosotros mientras avanzamos por nuestras vidas. Cuando nos organizamos y cuando tomamos una acción que efectivamente desafía a nuestro jefe, tenemos el poder para exigir los cambios que queremos. Esta es la clave para entender por qué este tipo de acción cambia nuestras vidas. En la historia de UPS, los trabajadores se pusieron de pie y se arriesgaron por otro trabajador. En la historia de Arrow, los trabajadores tomaron medidas para fortalecer su posición y dejar en claro un punto: estamos unidos y sin NOSOTROS los patrones no tienen una empresa. Cuando nos arriesgamos uno por el otro, nadie se olvida de lo que es posible después.

El concepto de producir organizadores en una empresa que después se dispersen a otras empresas se ha convertido en un lema para algunos organizadores del IWW en los esfuerzos de organizar toda una industria, y el concepto es bueno, pero hay algo más que eso. No todo el mundo va a convertirse en uno de los organizadores, pero todo el mundo va a tener que evaluar la lucha por la cual pasaron y sacar conclusiones para sus propias vidas. Cuando el polvo se asiente de nuestra acción, como lo hace inevitablemente, nos quedamos a considerar lo que sucedió. Hemos visto el poder que tenemos como trabajadores, un poder desconocido antes. Puede que no se nos ocurra inmediatamente pero con cualquier cambio importante en nuestras vidas hay una resonancia – un ruido blanco que no desaparece. Podría ser un mes más tarde y que podríamos estar en el mismo puesto de trabajo, o un año más tarde y podríamos haber cambiado de trabajo dos veces ya, pero vamos a recordar. Y cuando tenemos la oportunidad, nos alineamos con, o tal vez incluso guiamos, un esfuerzo para organizar y luchar contra el patrón. Esta vez lo hacemos con menos vacilación que antes, tal vez con más visión de futuro y con más vigor, porque ahora sabemos exactamente lo que significa.

Lo esencial es esto: nuestra organización debe tener como subproducto un nuevo aumento en la disposición de los trabajadores para resistir – un aumento en nuestra propensión a actuar con nuestros impulsos para resistir a los jefes – incluso si la resistencia es individual. Este es el resultado revolucionario. Esto sentará las bases para la organización futura, en esta industria e otros. “Organizar al trabajador no el trabajo” como decimos en este sindicato, es crear gradualmente nuevos tipos de personas, las personas que tienen más probabilidades de dejar de rodar y jamás tomar la mierda el patrón les tira.

Las inundaciones de Missoula eran enormes eventos que cambiaron el paisaje durante la última edad de hielo, algunos de los cuales descargaron 2,6 millones de galones de agua cada segundo, pero sólo fueron posibles por las pequeñas rupturas rápidas de la presa de hielo en el río Clark Ford. Rupturas pequeñas provocaron rupturas más grandes que juntas lentamente debilitaron la presa. En el IWW, nuestros comités de trabajo, nuestras campañas, y nuestras luchas con el patrón han roto la producción, sólo para ver a las empresas volver a los mismos negocios. Pero las verdaderas rupturas son los individuos modificados que salen después de estas peleas. Algún día nuestros años de luchas se convertirán estas rupturas en un torrente revolucionario que cambiará para siempre el panorama de la economía mundial.

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logo del IWW

Los Aceiteros: una victoria con clase

Hoy presentamos un artículo sobre la huelga de los trabajadores aceiteros en Argentina de este año. Originalmente publicado en el periódico “Organización Obrera” de la Federación Obrera Regional Argentina (F.O.R.A. – A.I.T.) cuenta la victoria de los trabajadores que lograron un aumento salarial de 36%.

Por: La Sociedad de Resistencia Oficios Varios de Rosario, Federación Obrera Regional Argentina (F.O.R.A.)

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Con asambleas y piquetes, paralizaron la salida de las oleaginosas y la agroindustria en Argentina, parando los puertos y aceiterosdejando centenares de barcos sin cargar. El salario de $14.300 retroactivo a abril y el aumento en una sola cuota rompieron la pauta del 27% que había fijado el ejecutivo junto a la UOM, la UOCRA, y Comercio.

El día 30 de Mayo se conoció la noticia: Luego de 25 días y noches en huelga los trabajadores aceiteros nucleados en la Federación de Trabajadores del Complejo Industrial Oleaginoso, Desmotadores de Algodón y Afines de la República Argentina (F.T.C.I.O.D.y A.R.A) lograron un aumento salarial del 36%.

El Ministerio de Trabajo homologó un acuerdo del 27,8%, pero acordaron por fuera con las empresas del sector que se comprometían a sumar otro porcentaje. Así, el básico que percibe un empleado de esta industria ascenderá a 14.300 pesos (antes era de 10.500).

El reclamo estaba fundado en lo que establece la Ley de Contrato de Trabajo en su artículo 116 sobre el Salario Mínimo Vital y Móvil “es la menor remuneración que debe percibir en efectivo el trabajador sin cargas de familia, en su jornada legal de trabajo, de modo que le asegure alimentación adecuada, vivienda digna, educación, vestuario, asistencia sanitaria, transporte y esparcimiento, vacaciones y previsión”.

La medida de fuerza originó pérdidas millonarias en la industria del Gran Rosario, unos 150 buques sobre el río Paraná a la espera de ingresar a los puertos que se mantuvieron bloqueados por los piquetes y 40 plantas paralizadas.

asamblea_aceiterosEl Ministerio de Trabajo y las Cámaras aceiteras no se ponían de acuerdo, pero eso no era problema de los aceiteros que ya habían sido categóricos “Cargill en 2013 facturó $26.000 millones, Dreyfus $19.000 millones, mientras que Molinos Río de la Plata, una empresa local, $21.000 millones. El aumento que pedimos llegará a $1.500 millones de pesos, mientras que las empresas van a facturar $250.000 millones este año. Las empresas pueden pagar lo que pedimos y mucho más también.”

En momentos en que el Gobierno, empresarios y gremios llaman a la “razonabilidad” en los pedidos de aumentos salariales, para así imponernos condiciones de esclavitud que permitan seguir generando ganancias y acumulando capital, la huelga nacional aceitera consiguió que la acción directa de los trabajadores pase al centro de la escena del mundo gremial para defender el precio de la fuerza de trabajo aplicando los métodos de lucha más contundentes y sostenidos de los que se tenga memoria en los últimos años.

Paritarias que no terminan de cerrar a mitad de año, sindicatos que son la mano derecha de los patrones buscando cerrar convenios colectivos en torno al 26, 27 o 28% y no lo que están demandando los trabajadores. Pero en el caso de los aceiteros el gobierno no logró su cometido y esta lucha, como todas las que tienen como protagonistas a la clase explotada, dejan su saldo en la memoria colectiva y esa es la mayor victoria.

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Sindicalismo Minoritario – “Reporte Minoritario #4”

Escrito por: Alexis Buss (Industrial Worker Diciembre 2002) boicot en Borders Books

Traducido por: MK

La mayoría de las campañas sindicales despega por averiguar qué problemas existen en un lugar de trabajo o una industria. Los trabajadores se forman comités sindicales, se lanza una campaña, y cuestiones laborales se articulan para atraer más y más apoyo para la causa de la unión. Con frecuencia, este organización se hace con el objetivo de la unión ser formalmente reconocida por el jefe, ya sea por un acuerdo de las tarjetas o una elección, de modo que un contrato se puede negociar.

¿Pero que suele ocurrir cuando llega el momento de sentarse y negociar el contrato? No es verdadero que en el momento de la negociación el jefe y el sindicato llegan a la mesa como igual a igual y elaboran el mejor acuerdo posible para ambas partes. La unión por lo general llega a la mesa de una posición muy débil, ya que se ha construido no para luchar y hacer valer sus demandas, sino para pedir al jefe para darle legitimidad.

Este método se produjo cuando el NLRA (Junta Nacional de Relaciones Laborales) fue promulgada en 1935. “Paz laboral” era un concepto conveniente para los jefes, el gobierno y las burocracias enquistadas de los sindicatos. Los jefes estaban cansados ​​de lidiar con el aumento de la militancia sindical – ocupaciones de fábrica, huelgas, paros, etc. Funcionarios del gobierno tuvo que lidiar con ayudar a sus amigos en gran negocios a recuperarse de los efectos de este tipo de organización. Y los burócratas sindicales estaban preocupados por los trabajadores que estaban volviendo demasiado engreídos y demandaban el mismo tipo de respeto de ellos como les demandaban de los patrones. Así se creó un sistema donde los jefes recibieron un mandato legal de negociar con los sindicatos, y un conjunto de leyes y reglas fueron creadas para que la negociación se convirtió en “un juego de caballeros.”

La forma en que se espera que los sindicatos y los patrones se traten unos a otros era que el contrato fue mejorado con cada nueva serie de negociaciones, siempre y cuando la compañía se encontraba en buen estado de salud. Esto ha cambiado. Es ya algo habitual para las empresas, los con y sin sindicatos, cerrar fábricas y oficinas, reducir el tamaño de puestos de trabajo, reducir los salarios y beneficios, y por lo general no muestran consideración a los trabajadores, incluso en tiempos rentable.

Pero aquí hay algo que ha sido así desde que nuestro conjunto actual de las leyes fue promulgada: es normal y esperado que los contratos contienen las cláusulas completamente inútil (peor que inútil, perjudicial positivamente) para los trabajadores – la cláusula de gestión de las prerrogativas, y la clausula prohibiendo las huelgas.

Porque la mayoría de los sindicatos acepta que los trabajadores están en la tierra para ser administrados, y que los jefes deben dirigir el mundo como mejor les parezca, no es una sorpresa que la mayoría de los contratos sindicales permite los jefes a tener un control total sobre un lugar de trabajo. Durante la vigencia de un contrato, cuando el sindicato tiene derecho a cobrar las cuotas de los trabajadores a través de cuotas de descuento en nómina, lo que limita la capacidad de los trabajadores a la huelga también es conveniente para muchos sindicatos para asegurarse de que sus principales fuentes de ingresos no se cortan. Por no hablar de la ventaja adicional de evitar la molestia de “gestión” de los trabajadores engreídos.

Cuando pensamos en cómo podemos dar la vuelta al movimiento obrero, hay que tener en cuenta lo anterior. No podemos aceptar simplemente “más organización”. Porque incluso si no había más organización del tipo que tenemos ahora, que todavía tendría que abordar la cuestión de los sindicatos no ayudar a los trabajadores para ganar control sobre su trabajo. Nosotros todavía tendría que lidiar con la negociación concesionaria.

¿Cómo vamos a salir de este camino? Tenemos que dejar tratar de obtener el reconocimiento y los contratos como nuestros principales objetivos. Nuestros sindicatos y redes de solidaridad debe ser capaz de tratar los temas que inspiran a la mayoría de las campañas – salarios, beneficios, condiciones de trabajo. Pero es igualmente importante tener una manera de organizarse para abordar el respeto (o falta de respeto) los trabajadores se sienten en el trabajo, nuestra capacidad de controlar la forma en que trabajamos, y cómo nuestro lugar de trabajo se va a interactuar con nuestra comunidad y nuestro mundo.

"135 S LaSalle Sucks!" Chicago

Tenemos que crear una situación donde los jefes, ni los sindicatos, quieren el contrato. Tenemos que crear situaciones en las que los jefes nos ofrecen concesiones para conseguir nuestra cooperación. Tenemos que obligarlos a mendigar para el.

Este es uno de los potenciales de la minoría sindicalismo (por cierto, esta es la última columna que va a utilizar este término – en el mes que viene, me gustaría su ayuda para decidir en un nuevo nombre para describir el tipo del sindicalismo que hemos estado hablando en las páginas del trabajador industrial). El punto de sindicalismo como la IWW ve que es organizar a los trabajadores de manera que nuestro poder no puede ser ignorada o cooptados. Minoría sindicalismo es una forma de hacer esto, ya que podemos organizar en torno a demandas sin tener que preocuparse si tienen un contrato o jurídica. Tanto como sea posible, debemos tratar de evitar situaciones en las que se sustituye a nuestro alcance por las leyes y los contratos.

Si los contratos y convenios nos ayudan a mantener los jefes de sus promesas, eso es genial. Pero si la negociación se convierte en un ejercicio de lo derechos que se dará por vencido, y decidir que los jefes, de hecho, tener un control total sobre nuestras vidas de gestión de trabajo, vamos por el camino equivocado.

 

logo del IWW

La huelga como herramienta de lucha

Folleto publicado por: La Sociedad de Resistencia Oficios Varios Capital, adherida a La Federación Obrera Regional Argentina (F.O.R.A.)FORA bandera

La huelga es la interrupción colectiva de la actividad productora por parte de los trabajadores y es la herramienta que tenemos para ejercerle presión a los patrones con el fin de exigir nuestras demandas y de conquistar nuestras reivindicaciones. Sin embargo, los medios de comunicación masivos influencian a la gran mayoría de la población para que se identifiquen con los intereses patronales y no con los intereses económicos de los trabajadores, logrando así que la huelga sea reprobada y deslegitimizada públicamente.

Y por si esto no fuera poco, el modelo sindical que tenemos en Argentina no colabora bajo ningún concepto para que los trabajadores participemos y seamos protagonistas de las huelgas que se realizan, sino que siguen alimentando el discurso burgués de los políticos y empresarios para que la sociedad rechace estos métodos de acción.

 

El significado de la huelga en la sociedad actual

Para conseguir que la huelga sea mal vista y se distorsione su concepto, los medios de comunicación utilizan distintas estrategias. Por un lado, ya no la llaman “huelga”, sino ”paro” dándole una connotación menos confrontadora y enfocada simplemente en “no concurrir al trabajo”, evitando cualquier intento de que la medida de fuerza sea un punto de encuentro, debate y decisión de los trabajadores que ejercen dicha acción. Por otro lado, construyen una legitimación social del trabajador que boicotea la huelga (que desde siempre hemos llamado “carnero”), que quiere ejercer su derecho a trabajar a costa de la lucha colectiva, y que obviamente disfrutará de las conquistas obtenidas sin haber arriesgado nada.

Exponiendo las dificultades que tuvo para cumplir con su horario laboral, los medios masivos lo muestran como el ciudadano ejemplar que todos debemos ser. De esta manera se fomenta la traición, el individualismo y el beneficio propio, eternos ideales de las clases poderosas, y contrarios a los ideales de solidaridad y emancipación social que nosotros buscamos construir entre los explotados. Y por último construyen la imagen del trabajador que realiza una huelga como alguien que no tiene ganas de trabajar sin ningún tipo de fundamento, cuando en realidad, razones nos sobran para detener cualquier actividad del sistema productivo y mercantil. Toda esta maquinaria de los medios de comunicación influyen directamente en el trabajador para que no solo no luche por sus intereses e incluso se posicione en contra de ello, sino también para que no tenga noción del potencial que puede llegar a conseguir si se organiza con sus compañeros de trabajo. La propaganda masiva en contra de los huelguistas y de toda medida de acción directa de los trabajadores, favorece también a que éstos dejen su voluntad y decisión en dirigentes sindicales que ostentan la representación gremial, negociando en nombre de todos y apropiándose de las herramientas de los trabajadores, dándole una legitimidad social al modelo sindical imperante.

 

El uso Político de la huelgaFORA sala

Los trabajadores padecemos un modelo sindical autoritario y vertical donde la decisión de convocar a huelga es propiedad de las distintas dirigencias sindicales. Esta decisión la llevan a cabo cuando lo creen conveniente de acuerdo a sus intereses y cuyos reclamos siempre son insuficientes para encauzar nuestras verdaderas necesidades. Los sindicatos a veces pueden consultar o pueden aceptar cierta participación limitada de los trabajadores, sobretodo cuando hay mucha presión desde los lugares de trabajo, pero nunca es decisiva, ya que por la estructura vertical y el principio de representación, la dirigencia tiene la última palabra. A los trabajadores nos organizaron de tal manera que los sindicatos funcionan sin nuestra participación, debemos acatar cualquier medida o decisión que tomen los que nos representan por ley. Esta representación está hecha a imagen y semejanza del sistema político demócrata, siendo el sindicato con más afiliados el que representa a todos los trabajadores, estén afiliados o no a ese sindicato mayoritario; y la organización interna del sindicato, en la gran mayoría de los casos, escapa a la decisión de los trabajadores, incluso de los que están afiliados.

Como consecuencia de esto, en lugar de entenderse por el concepto que describimos al principio, la huelga pasa a ser una facultad especial otorgada por el Estado a un sindicato en particular. Esta forma de organización vertical naturaliza que sean los dirigentes sindicales los que tienen la decisión exclusiva de convocar a huelga y de negociar todo lo referido a aumentos de sueldo y condiciones laborales, logrando que esta herramienta deje de ser utilizada por los trabajadores y pase a ser potestad de los sindicalistas profesionales. Sin ir más lejos, naturalizada esta situación, la huelga es utilizada como amenaza y como medida de presión de los sindicalistas para obtener beneficios políticos, ya sean personales o para alguna oposición partidaria, ya que no necesitan tener aprobación de los trabajadores que representan. A raíz de todo esto, ambas partes dirigenciales obtienen un beneficio mutuo, ya que no sirve solo para que los sindicalistas reafirmen su poder, sino también para que los empresarios puedan mantener la estructura actual de explotación. Prefieren conformarnos con aumentos de sueldo migaja o con algún cambio en el convenio colectivo, antes que arriesgarse a que los trabajadores descreamos de los dirigentes sindicales y nos agrupemos por voluntad propia construyendo Organizaciones horizontales que no puedan controlar.

 

El Estado y la huelgaFORA petroleros

En todo esto el Estado cumple con dos funciones muy especificas. Por un lado es un aparato de conciliación de clases para reproducir el sistema de desigualdad imperante, y por otro lado hace las veces de patrón de una empresa. En tanto conciliador o árbitro se arroga la potestad de ser mediador y juez de las negociaciones laborales aparentando ser neutral cuando en realidad sólo beneficia a los poderes establecidos. Es el creador, defensor, garante, productor y reproductor de este modelo sindical para asegurarse el control sobre los trabajadores, impidiendo la negociación directa de éstos con los patrones, y consiguiendo que las relaciones de capital­/trabajo no escapen de su órbita y de sus parámetros. En tanto patrón, el Estado es un aparato burocrático con empleados que funciona como una empresa normal, donde la variable de ajuste son los sueldos y las condiciones laborales. En este sentido el Estado contrata y despide personal precarizado y en negro, como cualquier empresa y hasta otorga la posibilidad legal de la representación sindical, lo que resulta curioso ya que nunca se auto­designa como patrón y a los trabajadores no se los llama públicamente empleados del Estado, sino administrativos públicos. Esto es importante remarcarlo dado que se lo muestra como un ente neutral que busca el beneficio común, cuando en realidad, por sus intereses económicos provenientes de su condición empresarial, es imposible que sea neutral, sino un enemigo más de los trabajadores.

 

Nuestra ideas y accionesFORA primero de mayo

Nuestra organización está adherida a la F.O.R.A., que en su primer congreso en 1901 declaró: “La Federación Obrera Argentina reconociendo que la huelga general debe ser la base suprema de la lucha económica entre el Capital y el Trabajo, afirma la necesidad de propagar entre los trabajadores la idea que la abstención general de trabajo es el desafío a la burguesía imperante, cuando se demuestre la oportunidad de promoverla con posibilidades de éxito”. Esta afirmación, que con respecto a la noción actual es bastante original, está relacionada con el génesis del concepto de huelga, dándole un significado más activo y dirigido a la conciencia y al accionar de los trabajadores. Está estrechamente relacionada con una voluntad de acción llevada adelante por los mismos trabajadores sin esperar decisiones de dirigentes o Partidos Políticos. En nuestro sistema federalista, la decisión de ir a las huelgas o no, es potestad de las asambleas de trabajadores, que es el espacio de decisión colectiva donde todos se solidarizan entre sí, participan, debaten y aprenden a hacerse cargo de resolver su situación de forma conjunta. En los lugares de trabajo donde la asamblea decide, los delegados cumplen la función inversa que en el sistema centralista y vertical que describimos anteriormente, ya que estos deben ser voceros de lo que se decide en las asambleas para que los trabajadores no pierdan la capacidad de decisión sobre el conflicto en cuestión. La huelga, como medida de acción directa, debe ser el fruto de una organización previa, asamblearia y federativa de los trabajadores, siendo necesario mantenerla viva para contrarrestar cualquier avance de las patronales en los períodos de baja conflictividad y evitar futuras represalias.

Ahora bien, en la actualidad, en un sistema regido por un modelo sindical que no tiene relación con nuestro sistema federativo, y donde la libertad de asociación gremial es cercenada por el Estado, se nos presenta un problema en particular cuando alguno de los sindicatos existentes convoca a una huelga general a partir de los intereses antes mencionados. ¿Sirve realmente incluir un reclamo propio en este tipo de huelgas, en un lugar acotado dentro de todas las reivindicaciones que circulan, y que seguramente sea la de los sindicatos más poderosos la que más se escuche? Eso es relativo y dependerá del peso especifico de la Organización en la sociedad y la fuerza que tengan los trabajadores para hacerse oír en su lugar de trabajo. Lo que sí tenemos claro es que las huelgas, ademas de detener el proceso productivo o mercantil, abre espacios de debate, participación y decisión entre los trabajadores. Es tarea nuestra como activistas aprovechar cualquier instancia posible para hacer difusión de nuestras ideas, generar debate, decisión y conciencia solidaria entre nuestros hermanos de explotación. Es necesario aprovechar el momento para denunciar el papel de la dirigencia sindical, que convoca a huelga cuando les conviene, y denunciar la verdadera situación de los trabajadores, que muchas veces pasa desapercibida por el enfrentamiento entre los sectores de la burguesía. En concordancia con esto, manifestamos nuestra solidaridad con los trabajadores que en asambleas hayan decidido adherir a la huelga en cuestión, pero haciendo notar también que hay un problema de fondo que subyace, y es que la iniciativa de la huelga fue de la dirigencia sindical, y no de los trabajadores. La discusión no debería pasar por la disyuntiva entre acoplarse o no a una huelga, que igualmente se va a realizar por los medios verticales que se utilizaron para organizarla, sino en contrarrestar los motivos por los cuales no se realizan huelgas generales por fuera de estas estructuras sindicales; y buscando siempre que la huelga sea el resultado de una construcción colectiva, surgida de las necesidades de los trabajadores, y no de la conveniencia de los patrones del Sindicato.

Solo así, por medio de la solidaridad y la acción directa, podremos lograr que la política deje de robarnos la huelga y que la emancipación de los trabajadores sea obra de los trabajadores mismos.

 

FORA rojo y negro