Trabajando en “El barco de la muerte”

Escrito por Kamila FontEl Barco de la Muerte - marineros calavericos

 

Debido a que este mundo está basado en necesidades inventadas, la mayoría de nosotros nos vemos obligados a trabajar o mejor dicho a ofertarnos como trabajadores, uno puede escribir un libro lleno de experiencias laborales, sin embargo hoy me limitaré solo a hablar de mis dos últimas experiencias, experiencias que curiosamente me hicieron involucrarme y vivir en el barco de la muerte.

Vamos a empezar narrando cuando trabajaba como docente en una escuela de nivel media superior, en ese entonces me encontraba en el “Tuscaloosa”, el salario era decente, y las condiciones laborales eran buenas, no podía quejarme, trabajaba tranquilamente.

Después de seis meses el Tuscaloosa me abandonó y me quedé vagando por un mes, hasta que afortunadamente me encontré con otro barco llamado “Yorikke”, aunque desde un principio yo sabía que algo no estaba bien, ya que no es normal que una escuela solicite maestros cada mes, mas al final decidí aceptar la oferta laboral pues las deudas no se hacen esperar.

Esta escuela era nivel secundaria para jóvenes de 12 a 15 años y nivel media superior de 15 a 18 años. En mi caso se me consignaron 7 grupos, 4 grupos de primer grado de secundaria, uno de segundo, uno de tercero y finalmente un grupo de segundo semestre de EMS.

Las condiciones en esta escuela eran horribles, ¿Qué tiempo libre puede tener un Maestro que tiene 7 grupos a su cargo, con 5 asignaturas diferentes a impartir? Además de que el salario era pésimo, ya que en México a los docentes se les paga por hora, (el estándar de pago por hora va de $70 a $110 pesos) en el caso de esta escuela era por día, esto lo hacen para que el docente no se dé cuenta de la burla de paga que recibe por su trabajo, el pago por día era de 300 pesos el cual si se divide por hora corresponde a $37.5.

Pero el salario en este caso viene siendo lo de menos, el “Yorikke” como todo un barco de la muerte parecía que no tenía fin, al momento de hablar de malas condiciones laborales, ya que pronto me di cuenta que no había respeto, ni valor por el esfuerzo y trabajo del docente.

Es este caso el “Yorikke” es una escuela privada en la cual lo único que vale e importa es el dinero, los directivos nos hacían inca pie de que sí el alumno había pagado su colegiatura, no importaba nada más, si éste alumno contaba con al menos un trabajo y por supuesto su comprobante de pago mensual, el alumno no podía reprobar. Pero si éste no había pagado, se tenía todo el derecho de reprobar, pues al no contar con su comprobante de pago automáticamente se pierde 30% de su calificación.

Entonces al final, un alumno que no trabajó en toda la unidad, que fue irrespetuoso y presentó mala conducta, el docente tenía que poner al menos el mínimo aprobatorio (en este caso 6), sólo porque contaba con su boleta de pago, sin embargo no conforme con esto, a veces los padres de familias iban muy molestos a ver el porqué su hijo tenía una baja calificación, y en dirección lo que hacían era solo modificar la calificación del alumno de un 6 a un 7 y/o hasta 8, sin preguntar al docente del porqué de la baja calificación del alumno.

El barco de los muertos

A mi parecer este sistema solo crea a alumnos mediocres, en la que les enseñan que el dinero lo puede todo y al final el Maestro que es un profesional termina siendo un niñero de adolecentes (con esto no menos precio la labor de niñeras, pero uno elige lo que quiere ser y estudia con muchos esfuerzos, para desarrollarse de manera profesional). Esto para mí fue un insulto a mi profesión y de dedicación cómo docente, ya que para evaluar a 250 alumnos te toma noches sin dormir, para que al final tu decisión no sea la última.

¡Y qué decir de los bonos de puntualidad y asistencia! Para ganarte los tenías que llegar todos los días diez minutos antes de la hora de entrada, no faltar ningún día, comulgar todos los miércoles. “Sí, leíste bien” Comulgar cada miércoles, debido a que la escuela es católica, ellos tienen misa cada semana. Y por último no pedir ningún permiso, ni de una hora. Por supuesto jamás obtuve ese bono.

Otra negativa era que para no pagar vacaciones, tu contrato se terminaba el último día de clases y dos semanas después (en el caso de semana santa y vacaciones de diciembre) te volvían a re-contratar. Con esto ellos salvaban dos semanas de sueldo.

Puedo pasar la tarde escribiendo todas las injusticias que vi y viví en este barco de la muerte, pero creo que estos ejemplos son suficientes para mostrar la clase de patrones y sistemas en la que muchos docentes están sometidos.

Por último quiero hacer inca pie que tomé como referencia el libro de “El barco de la muerte” de B.Traven para mostrar de mejor manera mi frustración y experiencia vivida, para los que ya leyeron éste libro habrán sentido más de cerca mi frustración, y para los que no lo han leído los invito a hacerlo.

Tomé este libro de referencia, porque justó cuando me encontraba trabajando en el “Yorikke”, comencé a leer éste libro y me identifiqué tanto con cada página narrada, que se convirtió en un deber compartir está experiencia bajo el titulo “El barco de la muerte”.

Algo que llamó mucho mi atención fue ver como al igual que en el libro, el ambiente laboral entre los docentes era tan bueno en el barco de la muerte y todo lo contrario en el “Tucaloosa”. ¿Cuál será el factor de esta diferencia? Bueno, mi hipótesis es que los empleados sólo se unen cuando pasan por situaciones laborales malas, y se olvidan del compañerismo, la unión y la empatía, una vez que se encuentran en una situación laboral favorable. No dejemos que esto nos pasé pues como el “Yorikke” hay una infinidad de barcos de la muerte navegando por el inmenso mar, y por ende hay una sinfín de marineros trabajando y viviendo en situaciones precarias. Por lo que los invito a solarizarnos ante cualquier barco de la muerte que veamos, ya que nadie está exento de formar parte de esta tripulación.

Yes, sir!

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La huelga como herramienta de lucha

Folleto publicado por: La Sociedad de Resistencia Oficios Varios Capital, adherida a La Federación Obrera Regional Argentina (F.O.R.A.)FORA bandera

La huelga es la interrupción colectiva de la actividad productora por parte de los trabajadores y es la herramienta que tenemos para ejercerle presión a los patrones con el fin de exigir nuestras demandas y de conquistar nuestras reivindicaciones. Sin embargo, los medios de comunicación masivos influencian a la gran mayoría de la población para que se identifiquen con los intereses patronales y no con los intereses económicos de los trabajadores, logrando así que la huelga sea reprobada y deslegitimizada públicamente.

Y por si esto no fuera poco, el modelo sindical que tenemos en Argentina no colabora bajo ningún concepto para que los trabajadores participemos y seamos protagonistas de las huelgas que se realizan, sino que siguen alimentando el discurso burgués de los políticos y empresarios para que la sociedad rechace estos métodos de acción.

 

El significado de la huelga en la sociedad actual

Para conseguir que la huelga sea mal vista y se distorsione su concepto, los medios de comunicación utilizan distintas estrategias. Por un lado, ya no la llaman “huelga”, sino ”paro” dándole una connotación menos confrontadora y enfocada simplemente en “no concurrir al trabajo”, evitando cualquier intento de que la medida de fuerza sea un punto de encuentro, debate y decisión de los trabajadores que ejercen dicha acción. Por otro lado, construyen una legitimación social del trabajador que boicotea la huelga (que desde siempre hemos llamado “carnero”), que quiere ejercer su derecho a trabajar a costa de la lucha colectiva, y que obviamente disfrutará de las conquistas obtenidas sin haber arriesgado nada.

Exponiendo las dificultades que tuvo para cumplir con su horario laboral, los medios masivos lo muestran como el ciudadano ejemplar que todos debemos ser. De esta manera se fomenta la traición, el individualismo y el beneficio propio, eternos ideales de las clases poderosas, y contrarios a los ideales de solidaridad y emancipación social que nosotros buscamos construir entre los explotados. Y por último construyen la imagen del trabajador que realiza una huelga como alguien que no tiene ganas de trabajar sin ningún tipo de fundamento, cuando en realidad, razones nos sobran para detener cualquier actividad del sistema productivo y mercantil. Toda esta maquinaria de los medios de comunicación influyen directamente en el trabajador para que no solo no luche por sus intereses e incluso se posicione en contra de ello, sino también para que no tenga noción del potencial que puede llegar a conseguir si se organiza con sus compañeros de trabajo. La propaganda masiva en contra de los huelguistas y de toda medida de acción directa de los trabajadores, favorece también a que éstos dejen su voluntad y decisión en dirigentes sindicales que ostentan la representación gremial, negociando en nombre de todos y apropiándose de las herramientas de los trabajadores, dándole una legitimidad social al modelo sindical imperante.

 

El uso Político de la huelgaFORA sala

Los trabajadores padecemos un modelo sindical autoritario y vertical donde la decisión de convocar a huelga es propiedad de las distintas dirigencias sindicales. Esta decisión la llevan a cabo cuando lo creen conveniente de acuerdo a sus intereses y cuyos reclamos siempre son insuficientes para encauzar nuestras verdaderas necesidades. Los sindicatos a veces pueden consultar o pueden aceptar cierta participación limitada de los trabajadores, sobretodo cuando hay mucha presión desde los lugares de trabajo, pero nunca es decisiva, ya que por la estructura vertical y el principio de representación, la dirigencia tiene la última palabra. A los trabajadores nos organizaron de tal manera que los sindicatos funcionan sin nuestra participación, debemos acatar cualquier medida o decisión que tomen los que nos representan por ley. Esta representación está hecha a imagen y semejanza del sistema político demócrata, siendo el sindicato con más afiliados el que representa a todos los trabajadores, estén afiliados o no a ese sindicato mayoritario; y la organización interna del sindicato, en la gran mayoría de los casos, escapa a la decisión de los trabajadores, incluso de los que están afiliados.

Como consecuencia de esto, en lugar de entenderse por el concepto que describimos al principio, la huelga pasa a ser una facultad especial otorgada por el Estado a un sindicato en particular. Esta forma de organización vertical naturaliza que sean los dirigentes sindicales los que tienen la decisión exclusiva de convocar a huelga y de negociar todo lo referido a aumentos de sueldo y condiciones laborales, logrando que esta herramienta deje de ser utilizada por los trabajadores y pase a ser potestad de los sindicalistas profesionales. Sin ir más lejos, naturalizada esta situación, la huelga es utilizada como amenaza y como medida de presión de los sindicalistas para obtener beneficios políticos, ya sean personales o para alguna oposición partidaria, ya que no necesitan tener aprobación de los trabajadores que representan. A raíz de todo esto, ambas partes dirigenciales obtienen un beneficio mutuo, ya que no sirve solo para que los sindicalistas reafirmen su poder, sino también para que los empresarios puedan mantener la estructura actual de explotación. Prefieren conformarnos con aumentos de sueldo migaja o con algún cambio en el convenio colectivo, antes que arriesgarse a que los trabajadores descreamos de los dirigentes sindicales y nos agrupemos por voluntad propia construyendo Organizaciones horizontales que no puedan controlar.

 

El Estado y la huelgaFORA petroleros

En todo esto el Estado cumple con dos funciones muy especificas. Por un lado es un aparato de conciliación de clases para reproducir el sistema de desigualdad imperante, y por otro lado hace las veces de patrón de una empresa. En tanto conciliador o árbitro se arroga la potestad de ser mediador y juez de las negociaciones laborales aparentando ser neutral cuando en realidad sólo beneficia a los poderes establecidos. Es el creador, defensor, garante, productor y reproductor de este modelo sindical para asegurarse el control sobre los trabajadores, impidiendo la negociación directa de éstos con los patrones, y consiguiendo que las relaciones de capital­/trabajo no escapen de su órbita y de sus parámetros. En tanto patrón, el Estado es un aparato burocrático con empleados que funciona como una empresa normal, donde la variable de ajuste son los sueldos y las condiciones laborales. En este sentido el Estado contrata y despide personal precarizado y en negro, como cualquier empresa y hasta otorga la posibilidad legal de la representación sindical, lo que resulta curioso ya que nunca se auto­designa como patrón y a los trabajadores no se los llama públicamente empleados del Estado, sino administrativos públicos. Esto es importante remarcarlo dado que se lo muestra como un ente neutral que busca el beneficio común, cuando en realidad, por sus intereses económicos provenientes de su condición empresarial, es imposible que sea neutral, sino un enemigo más de los trabajadores.

 

Nuestra ideas y accionesFORA primero de mayo

Nuestra organización está adherida a la F.O.R.A., que en su primer congreso en 1901 declaró: “La Federación Obrera Argentina reconociendo que la huelga general debe ser la base suprema de la lucha económica entre el Capital y el Trabajo, afirma la necesidad de propagar entre los trabajadores la idea que la abstención general de trabajo es el desafío a la burguesía imperante, cuando se demuestre la oportunidad de promoverla con posibilidades de éxito”. Esta afirmación, que con respecto a la noción actual es bastante original, está relacionada con el génesis del concepto de huelga, dándole un significado más activo y dirigido a la conciencia y al accionar de los trabajadores. Está estrechamente relacionada con una voluntad de acción llevada adelante por los mismos trabajadores sin esperar decisiones de dirigentes o Partidos Políticos. En nuestro sistema federalista, la decisión de ir a las huelgas o no, es potestad de las asambleas de trabajadores, que es el espacio de decisión colectiva donde todos se solidarizan entre sí, participan, debaten y aprenden a hacerse cargo de resolver su situación de forma conjunta. En los lugares de trabajo donde la asamblea decide, los delegados cumplen la función inversa que en el sistema centralista y vertical que describimos anteriormente, ya que estos deben ser voceros de lo que se decide en las asambleas para que los trabajadores no pierdan la capacidad de decisión sobre el conflicto en cuestión. La huelga, como medida de acción directa, debe ser el fruto de una organización previa, asamblearia y federativa de los trabajadores, siendo necesario mantenerla viva para contrarrestar cualquier avance de las patronales en los períodos de baja conflictividad y evitar futuras represalias.

Ahora bien, en la actualidad, en un sistema regido por un modelo sindical que no tiene relación con nuestro sistema federativo, y donde la libertad de asociación gremial es cercenada por el Estado, se nos presenta un problema en particular cuando alguno de los sindicatos existentes convoca a una huelga general a partir de los intereses antes mencionados. ¿Sirve realmente incluir un reclamo propio en este tipo de huelgas, en un lugar acotado dentro de todas las reivindicaciones que circulan, y que seguramente sea la de los sindicatos más poderosos la que más se escuche? Eso es relativo y dependerá del peso especifico de la Organización en la sociedad y la fuerza que tengan los trabajadores para hacerse oír en su lugar de trabajo. Lo que sí tenemos claro es que las huelgas, ademas de detener el proceso productivo o mercantil, abre espacios de debate, participación y decisión entre los trabajadores. Es tarea nuestra como activistas aprovechar cualquier instancia posible para hacer difusión de nuestras ideas, generar debate, decisión y conciencia solidaria entre nuestros hermanos de explotación. Es necesario aprovechar el momento para denunciar el papel de la dirigencia sindical, que convoca a huelga cuando les conviene, y denunciar la verdadera situación de los trabajadores, que muchas veces pasa desapercibida por el enfrentamiento entre los sectores de la burguesía. En concordancia con esto, manifestamos nuestra solidaridad con los trabajadores que en asambleas hayan decidido adherir a la huelga en cuestión, pero haciendo notar también que hay un problema de fondo que subyace, y es que la iniciativa de la huelga fue de la dirigencia sindical, y no de los trabajadores. La discusión no debería pasar por la disyuntiva entre acoplarse o no a una huelga, que igualmente se va a realizar por los medios verticales que se utilizaron para organizarla, sino en contrarrestar los motivos por los cuales no se realizan huelgas generales por fuera de estas estructuras sindicales; y buscando siempre que la huelga sea el resultado de una construcción colectiva, surgida de las necesidades de los trabajadores, y no de la conveniencia de los patrones del Sindicato.

Solo así, por medio de la solidaridad y la acción directa, podremos lograr que la política deje de robarnos la huelga y que la emancipación de los trabajadores sea obra de los trabajadores mismos.

 

FORA rojo y negro

Grecia y su “pequeña revolución”

Por O. PortalGrecia - bandera roja

Son tiempos difíciles para el trabajador griego. El gobierno aprobó las propuestas de la troika incluso después del rotundo rechazo del pueblo griego el pasado 5 de julio en referéndum (61.31% votó “NO” a la austeridad).

El país se encuentra en una situación crítica, con poco más del 25% de desempleo general y fuertes recortes sociales ya aplicados, “Grecia está haciendo una pequeña revolución” ha declarado el primer ministro Alexis Tsipras quien había prometido dimitir si el resultado de la votación hubiera sido el “si” a la austeridad. Según él, el rechazo mayoritario hubiera ayudado a su gobierno a adoptar una posición más fuerte ante sus acreedores y una mejora en las condiciones propuestas.

Para alarma de todos, algunos opinan que las condiciones impuestas son incluso peores que las anteriores al referéndum. Algunas medidas promueven un aumento de los impuestos, el endurecimiento de las leyes laborales así como revisiones rigurosas de la acción sindical.

Yanis Varoufakis, el exministro griego de finanzas que dijo: “prefiero cortarme un brazo” ante la perspectiva de tener que imponer la voluntad de la troika, dimitió de su cargo días antes de que el gobierno aceptara las propuestas, manteniendo así su promesa de no capitular ante Europa.Grecia - protesta en contra de austeridad

El pueblo griego no ha tardado en pronunciarse y mostrar su descontento con respecto a la poca transparencia que parece haber tras el acuerdo con la Unión Europea. En las calles las protestas se intensifican y ya se han producido varios altercados de carácter violento. En el espectro político, tanto el Partido Comunista de Grecia (KKE) que se negó a apoyar la votación diciendo: “no vamos a participar en esta farsa a los griegos” como el ultraderechista partido de “Amanecer Dorado” rechazan la decisión del gobierno y consideran que se trata de una “traición” al pueblo griego.

Por otra parte, el Fondo Monetario Internacional ha admitido que incluso con las medidas propuestas Grecia arrastraría una deuda impagable y ha comentado sobre una posible “quita” de una parte de esta. Europa ya perdonó la deuda alemana dos veces en el pasado cuando esta fue considerada insostenible.

Aunque muchos se limiten a pensar que los motivos por los cuales la troika no cedió ante Grecia son meramente económicos, no hay duda de que también existe una parte ideológica. En términos económicos Grecia representa solo el 2% de la Unión Europea, por supuesto que se le puede permitir una ayuda masiva al país con medidas menos agresivas. La troika está haciendo ejemplo de Grecia, no importa si eres grande o pequeño, si estás a favor o en contra, el banco va primero. Es por eso que la afrenta a Grecia nos concierne a todos en cualquier parte del mundo.

Cabe recordar que son los bancos griegos los que reciben la ayuda a cambio del yugo implantado sobre el pueblo. Esta desesperada situación en Grecia afecta principalmente a su clase obrera, la cual verá un enorme descenso en sus ingresos, pensiones y servicios públicos. Los bancos y las grandes compañías tienen intereses en reducir la participación directa de la clase obrera en las decisiones importantes. Esto nos recuerda la necesidad e importancia de un movimiento sindical unificado por la lucha de los trabajadores, no podemos dejarlo en manos de una burocracia la cual siempre se ve inclinada a favorecer a los poderes financieros.

Debemos comprender y apoyar en lo que podamos a nuestros hermanos trabajadores de Grecia. Seguir creando conciencia de clase y creciendo es clave para que nunca se vuelvan a repetir situaciones como estas. Los trabajadores no tienen ninguna obligación de pagar por los errores de los bancos. Hoy más que nunca: ¡la clase obrera crea la riqueza, la riqueza pertenece a la clase obrera!

 

Grecia - Huelga General

Conoce al sindicato, escucha al sindicato, ve al sindicato

Escrito por Adam W.

Traducido por Jose V.troqueros de Stockton organizando

 

En un día de verano donde la temperatura llego a los cien grados yo estaba en Stockton, en el salón de junta del templo Sikh – un troquero de edad media con una barba larga y fluyente me preguntó, “Como le enseñamos a los otros choferes que no están en la junta lo que es el sindicato y como se pueden unirse?”  Se me hizo difícil darle respuesta buena y clara. Improvise una analogía. Creo que esta analogía describe nuestro modelo que practicamos de unionismo de solidaridad. “Conoce al sindicato, escucha al sindicato, ve al sindicato.” Te explico.

Primero te diré el dicho completo: “Así es como se organiza. Unos trabajadores van a conocer al sindicato, unos van a oír al sindicato, y otros van a ver al sindicato.” Si tienes un papel y lapicero, dibuja tres círculos – uno grande, otro mediado adentro del más grande y uno chico adentro del circulo mediano – como los círculos del blanco. Adentro del circulo mas pequeño escribe “conocer,” en el circulo que está en medio escribe “escuchar,” y en el circulo más grande escribe “ver.”

Vas a sorprender a una que otra persona, lo que significa “que carajos está tratando de explicarme este organizador loco de IWW?”  No te preocupes, esto es algo bueno. Si la gente reacciona de esta manera es porque tiene curiosidad y quiere escuchar la explicación de que es el sindicato. A punta a todas las personas que estén en salón de junta. Diles que ellos son los trabajadores que conocen al sindicato. Explícales que hay trabajadores que han venido a las juntas, están iniciándose como organizadores, y tal vez ya tienen su membrecía en IWW. De experiencia o por que están artos, ya saben que acción colectiva es necesaria para luchar por el cambio en el trabajo y esa es la definición del sindicato. El grupo usualmente es pequeño, pero así comienzan todas las campañas.

Los trabajadores que conocen al sindicato le hablan a los demás trabajadores. Algunos trabajadores serán convencidos inmediatamente. Esos trabajadores son los que escuchan al sindicato. Tal vez  no vendrán a la primera junta o querrán saber que si el esfuerzo es legítimo o si no mas es el tópico del mes, pero en cuanto les preguntes que participen lo harán.  Esta es la primera etapa a donde los líderes del trabajo se involucran en el comité organizador.

La mayoría de los trabajadores están en el circulo más grande – los que ven el sindicato. No los podrás convencer con tan solo hablarles del sindicato o de organizar. Estos trabajadores cuestionan si la acción colectiva pueden resultar en cambios y ganancias. Probablemente temen perder su trabajo o han tenido una mala experiencia con otros sindicatos.

Aquí les explicaré como movilizar a los trabajadores que solo ven el sindicato. Los trabajadores que conocen el sindicato organizan y desarrollan relaciones y líderes entre los trabajadores que oyen al sindicato. Los dos grupos toman acción sobre cuestiones pequeñas en el trabajo. Esto demostrará la acción y práctica del sindicato. Los demás trabajadores que ven al sindicato empezarán a entender que el cambio es posible.

A mi parecer este es uno de los conceptos mas útiles para comenzar a organizar. Organizar comienza con los que “conocen” al sindicato, esos trabajadores traen a los que solo “escuchan” al sindicato, y juntos toman acción para movilizar a los trabajadores que “ven” al sindicato. Lo que sucede con el tiempo es que los que “ven” se involucran y se convierten en los que “conocen” y esto pasa cuando se organiza y hay acción en el trabajo. Este proceso crece a IWW y desarrolla a la clase trabajadora consciente y militante.

logo del IWW

Que sea honrada la pereza

Por: Joseph Grim FeinbergHallelujah, I'm a bum

Si es verdad que el trabajo ennoblece, ¿Entonces porqué los nobles hacían hasta lo imposible para no trabajar? A lo mejor sabían algo sobre la nobleza de que sus seguidores burgueses se olvidaron.

Los primeros revolucionarios burgueses, con los puños levantados, amenazaron a los aristócratas parásitos: “aquel que no trabaje, que no coma.” Los primeros revolucionarios proletarios se apropiaron de la misma moral, cambiando su objeto. Notaron que ni los burgueses no realizaban trabajo muy productivo, puesto que su actividad económica primaria consistía en decir a otros que trabajaran. El valor asociado al trabajo era signo del valor de los trabajadores y del vacío moral de sus empleadores. Los socialdemócratas de Austria-Hungría captaron bien este espíritu en su “Canto del trabajo” (con un texto del poeta-grabador Josef Zapf):

 

Que suena el canto de la novia exaltada

De la humanidad ya casada

Con el hombre antes que naciera.

Todo lo que haya en esta tierra,

Brotó de este pacto.

¡Que el trabajo sea honrado!

¡Que el trabajo sea honrado!

 

Se descubrió sin embargo una complicación. Si es honrado trabajar, ¿Qué ha de pensar de sí una persona que no tenga este honor, es decir, que no tenga trabajo?

En el año 1908 hubo un conflicto dentro de los Trabajadores Industriales del Mundo. Una fracción fue liderada en ese entonces por el organizador tenaz y entusiasta Daniel De Leon, quien estaba convencido de que el movimiento sindical necesitaba ante todo disciplina y duro trabajo, a lo que están acostumbrados sobre todo los empleados de las fábricas y minas más grandes, más eficaces y por lo tanto más terribles. Otra fracción era constituida por obreros del oeste salvaje quienes trabajaban por lo general temporalmente y que después de cada estación migraban a trabajar en otro lugar. Cuando el congreso general del sindicato en Chicago daba a lugar, justamente ellos estaban estos sin trabajo. Por lo que hicieron virtud no del trabajo sino de la necesidad.

Aprovechaban sus vacaciones obligadas para viajar – por supuesto, gratis en vagones de carga – al congreso. Por el camino entonaban una canción que más tarde llegaría a convertirse en su himno (del segundo  movimiento de  trabajadores, o en este caso digamos los no muy trabajadores). Cantaban a través de la bulla del tren que con vapor y humo cruzaba las llanuras desiertas, rumbo a la metrópoli:

 

¡Aleluya, soy vagabundo!

¡Aleluya, vagabundo otra vez!

¡Aleluya, danos limosna,

Para resucitarnos otra vez!

 

El destino del obrero es no solamente bregar para que vivan los parásitos ricos, sino también volverse después parásito él mismo. El obrero combina en una sola clase los peores atributos de la burguesía con los peores atributos de la aristocracia. O tal vez sus mejores atributos. Depende de tu punto de vista. El auto esclavismo con la holgazanería, o bien el gusto a crear con el gusto a descansar. Bueno, se dijeron los obreros vagabundos, si tenemos que ser parásitos, que lo hagamos por lo menos bien y, según el modelo de los nobles, que seamos orgullosos de serlo.

Algún tiempo después, en la época de entreguerras, un vagabundo comunista checo llamado Géza Včelička consideraría su condición de manera parecida, y así volcaría el valor del trabajo en su tierra anteriormente austríaca. Llamó a los no-trabajadores de todos los países al perpetuo no-trabajar:

 

¡Hola, errantes y piratas, hola viejos lobos con el rostro desgastado!

¡Hola, almas perseguidas por deseo, hola eterno proletariado!

 

Decía: la vida los manda a errar; ¡Que con corazón aventurero saquen placer y sabiduría de todos los rincones de esa vida!

Pero ¿Qué pasaría si no tuviéramos que errar para buscar trabajo? ¿Qué si hubiera bastante trabajo para todos? Por fines del siglo diecinueve había mucha gente que hablaba del fin del desempleo y del “derecho a trabajar.” Pero como sugirió en 1880 Paul Lafargue (teórico marxista y yerno de Carlos Marx), ¿No sería aún más importante que el derecho al trabajo “el derecho a la pereza”? El trabajador puede bien enorgullecerse del gran sacrificio que hace cuando, a precio de destrozar su propio cuerpo y espíritu, produce la riqueza y la belleza del mundo moderno. Pero no puede alegrarse mucho del hecho de haberse destrozado.

Quizás debería el trabajador ser más noble que su trabajo. Quizás debería aprender de los nobles y de vez en cuando rechazar el trabajo con soberbia y altivez. Y jactarse, como haría después el cantautor y sindicalista errante T-Bone Slim, de la cantidad de empleos que, como antiguos amantes, dejó (“y por la mañana ya estuve millas lejos del trabajo de que me marché”).

Que la pereza sea honrada.

Que la pereza sea honrada.

 

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