Imagínate huelgas de brazos caídos en comida rápida

Flint-sit-downEscrito por: FW db

Imagina lo siguiente: te despiertas. El televisor está encendido. Hay huelgas de brazos caídos y ocupaciones laborales pasando en el Wendys local. Otra Vez. La policía tira lacrimógeno en los restaurantes, rompiendo las ventanas y fomentando el delirio de los medios. Los titulares dicen: “Disturbio: Trabajadores Radicales en Wendys.” Pero los trabajadores se niegan a dejar sus posiciones.

El activista de los derechos civiles Jesse Jackson despotrica sobre el derecho de todos los trabajadores, los trabajadores de color en particular, de tener empleos donde los trabajadores de alimentos ganan lo suficiente para poder alimentar a sus familias. Los medios de comunicación difunden rumores vagos de huelgas que se pasan entre los restaurantes de comida rápida y las cárceles. Tal vez los rumores son verdaderos.

El patio del alcalde tiene “combos” de papas fritas en todos lados por su uso liberal de la fuerza policial. Se destrocen la publicidad de McDonald en todo el país , con nuevos y mejores usos para su lema famosa “Me encanta”. La mayoría de ellos no incluyen malas palabras.

En primer lugar parecía algo que sucedía en Austin, Texas. “Que Austin siga siendo extraña!”. Consigue el poder del trabajador con un burrito de la noche o una Coca-Cola lite. Entonces parecí sólo una moda de Portland y el Pacífico Noroeste no más. Hippies están dispuestos a hacer cualquier cosa: eco-terrorismo, grandes jurados, ocupaciones de los restaurantes de comida rápida, todo. Glenn Beck volvió a las grandes noticias de Fox con una queja sobre algún “sindicato del IWW.”

Pero ahora está en la portada de las noticias local. En la sección de negocios, ¿verdad? “Anarquistas-comunistas quieren destruir el gobierno estadounidense un Wendys a uno.” Malditos. No es difícil de conseguir helado en otro lugar, pero francamente no se puede esperar hasta que esos trabajadores ganen un salario digno y días de enfermedad pagados.

Diablos tal vez compras un montón de sándwiches de helado y los distribuyes en el piquete. Ha hecho bastante calor este verano. O tal vez compras pizza para todos en el Internet como habías escuchado que hicieron cuando toda esa cosa de Madison cayó. ¿O no fue Egipto?

Pizza parece bien. Cuando van a “ocupar sus puestos de trabajo” esos trabajadores?

Disfrutas un café, te pones tus zapatos. Si los trabajadores de comida rápida pueden hacerlo, ¿puedes tú? Una pregunta inquietante. Casi esperas que tu jefe te moleste hoy para que lo hagas, para que salgas, o mejor aún, para que te sientes en el trabajo. ¿Cuál era ese sitio de Internet? Es hora de trabajo.

Sales y dejas el televisor prendido. Por lo menos algo bueno sucede en algún lugar, en algún lugar cerca de casa.

~

– Traducido por FW X379108

logo del IWW

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Todos somos ‘Amigos’

Por:  J. PierceIMG_1324

Durante la mayoría de mi experiencia laboral, me he sentido como si los jefes estuvieran esperando que yo, un hombre blanco con educación universitaria, me identificara únicamente con ellos.  Se supone que debería querer lo que quieren y creer lo que creen.  Muchos de mis empleadores anteriores a pesar de su propia experiencia como personas de color estaban dispuestos a expresar sentimientos bastantes racistas y anti-obreros y esperaban que yo estuviera de acuerdo con ellos.

Cuando se dan cuenta que me he hecho amigo de mis compañeros de color en el trabajo, por lo general les asombra. En la cafetería, hacerme amigo de Abraham, un afroamericano mayor, le hizo a Jean (la “dama de hacha” encargada de los despidos) bastante enojada.  Muy pronto, despidieron a nosotros dos en su búsqueda de romper nuestro control informal del ritmo de trabajo.

Antes de que me contrataran en el astillero de reciclaje, los jefes me preguntaron: “¿Estás seguro de que puedes trabajar bajo los órdenes de un hablante de español?  Estos chavos ni son de México. Son como Guatemaltecos! … [Insertar tonterías más racistas aquí]…” Pero sí nos hicimos amigos de todos los latinos (95% Mexicanos, por cierto) con Ted, Andy, y Chaz, bastante roja en la cara, también. Tras rechazar una “promoción” al supervisor y ganarme la confianza de mis compañeros de trabajo, la gerencia me despidió 3 meses después. Sin embargo, debido a nuestra amistad, disfrutábamos el único departamento sin un supervisor y teníamos un poco de diversión además!

“Cuando seamos una empresa más grande, y empecemos a contratar a algunos Amigos,1” bromeó el jefe de chingaderas, “Te voy a necesitar aquí para que los gestiones.”  Eventualmente contrataron a personas nuevas y les tratábamos como compañeros y no le hacíamos caso al jefe y su jerarquía.  Disfrutábamos condiciones tranquilas, ganamos chaquetas caras, y organizamos aumentos de salario y la igualdad de pago – todo por nuestra colaboración.

Ganaremos - Ottawa - Outouais IWWLo que mi tiempo en el IWW me ha enseñado es que yo también soy un “Amigo.”  Yo también soy una unidad de trabajo barata y vulnerable – algo que los jefes siempre buscan. Como un hombre blanco, tengo mejor acceso a puestos de trabajo y por lo general me tratan mejor en términos relativos. Pero si yo no juego su juego racista, me convierto rápidamente en el ‘estadounidense flojo’ que quiere más tiempo de ocio, quiere un puesto de trabajo más seguro y más significativa, y piensa que todo debe ser gratis. (Ojalá oigan cómo el IWW propone conseguirlo!) Cuando los jefes de alimentos me piden que ayude a ahorrar sus “costos de trabajo”, es un código lo cual significa que van a cortar mis horas dejando que apenas pueda pagar el alquiler. Cuando el jefe de chingaderas comienza una perorata improvisada sobre cómo “los sindicatos destruyen el país,” regaña a las personas que forman su fuerza de “trabajo”, y nos invita a esperar un futuro sombrío para nuestros hijos.

Antes de acostarse cada noche los capitalistas rezan que sigamos identificándonos con los ricos en vez de solidarizarnos con nuestros compañeros de trabajo. Quieren que sigamos el camino de la segregación racial, de la exclusión (ostensiblemente) basada en nacionalidad y estado de “ciudadanía”, y que sigamos delirios de formar parte de la clase alta.  Pero a pesar de los mejores esfuerzos de los patrones, los miembros del IWW en media docena de países exigen la identificación con las filas oprimidas del proletariado. Exigimos la construcción de vínculos a través de las líneas de color a medida que luchamos por la existencia de la nueva sociedad. Pero eso es justo lo que hacen los amigos.

Notas:

  1. En este articulo ‘Amigo’ lleva su significado común, pero también implica, para el jefe que usó la frase en inglés, “trabajadores Mexicanos de salario bajo”.

IWW Graffiti

Trabajando en “El barco de la muerte”

Escrito por Kamila FontEl Barco de la Muerte - marineros calavericos

 

Debido a que este mundo está basado en necesidades inventadas, la mayoría de nosotros nos vemos obligados a trabajar o mejor dicho a ofertarnos como trabajadores, uno puede escribir un libro lleno de experiencias laborales, sin embargo hoy me limitaré solo a hablar de mis dos últimas experiencias, experiencias que curiosamente me hicieron involucrarme y vivir en el barco de la muerte.

Vamos a empezar narrando cuando trabajaba como docente en una escuela de nivel media superior, en ese entonces me encontraba en el “Tuscaloosa”, el salario era decente, y las condiciones laborales eran buenas, no podía quejarme, trabajaba tranquilamente.

Después de seis meses el Tuscaloosa me abandonó y me quedé vagando por un mes, hasta que afortunadamente me encontré con otro barco llamado “Yorikke”, aunque desde un principio yo sabía que algo no estaba bien, ya que no es normal que una escuela solicite maestros cada mes, mas al final decidí aceptar la oferta laboral pues las deudas no se hacen esperar.

Esta escuela era nivel secundaria para jóvenes de 12 a 15 años y nivel media superior de 15 a 18 años. En mi caso se me consignaron 7 grupos, 4 grupos de primer grado de secundaria, uno de segundo, uno de tercero y finalmente un grupo de segundo semestre de EMS.

Las condiciones en esta escuela eran horribles, ¿Qué tiempo libre puede tener un Maestro que tiene 7 grupos a su cargo, con 5 asignaturas diferentes a impartir? Además de que el salario era pésimo, ya que en México a los docentes se les paga por hora, (el estándar de pago por hora va de $70 a $110 pesos) en el caso de esta escuela era por día, esto lo hacen para que el docente no se dé cuenta de la burla de paga que recibe por su trabajo, el pago por día era de 300 pesos el cual si se divide por hora corresponde a $37.5.

Pero el salario en este caso viene siendo lo de menos, el “Yorikke” como todo un barco de la muerte parecía que no tenía fin, al momento de hablar de malas condiciones laborales, ya que pronto me di cuenta que no había respeto, ni valor por el esfuerzo y trabajo del docente.

Es este caso el “Yorikke” es una escuela privada en la cual lo único que vale e importa es el dinero, los directivos nos hacían inca pie de que sí el alumno había pagado su colegiatura, no importaba nada más, si éste alumno contaba con al menos un trabajo y por supuesto su comprobante de pago mensual, el alumno no podía reprobar. Pero si éste no había pagado, se tenía todo el derecho de reprobar, pues al no contar con su comprobante de pago automáticamente se pierde 30% de su calificación.

Entonces al final, un alumno que no trabajó en toda la unidad, que fue irrespetuoso y presentó mala conducta, el docente tenía que poner al menos el mínimo aprobatorio (en este caso 6), sólo porque contaba con su boleta de pago, sin embargo no conforme con esto, a veces los padres de familias iban muy molestos a ver el porqué su hijo tenía una baja calificación, y en dirección lo que hacían era solo modificar la calificación del alumno de un 6 a un 7 y/o hasta 8, sin preguntar al docente del porqué de la baja calificación del alumno.

El barco de los muertos

A mi parecer este sistema solo crea a alumnos mediocres, en la que les enseñan que el dinero lo puede todo y al final el Maestro que es un profesional termina siendo un niñero de adolecentes (con esto no menos precio la labor de niñeras, pero uno elige lo que quiere ser y estudia con muchos esfuerzos, para desarrollarse de manera profesional). Esto para mí fue un insulto a mi profesión y de dedicación cómo docente, ya que para evaluar a 250 alumnos te toma noches sin dormir, para que al final tu decisión no sea la última.

¡Y qué decir de los bonos de puntualidad y asistencia! Para ganarte los tenías que llegar todos los días diez minutos antes de la hora de entrada, no faltar ningún día, comulgar todos los miércoles. “Sí, leíste bien” Comulgar cada miércoles, debido a que la escuela es católica, ellos tienen misa cada semana. Y por último no pedir ningún permiso, ni de una hora. Por supuesto jamás obtuve ese bono.

Otra negativa era que para no pagar vacaciones, tu contrato se terminaba el último día de clases y dos semanas después (en el caso de semana santa y vacaciones de diciembre) te volvían a re-contratar. Con esto ellos salvaban dos semanas de sueldo.

Puedo pasar la tarde escribiendo todas las injusticias que vi y viví en este barco de la muerte, pero creo que estos ejemplos son suficientes para mostrar la clase de patrones y sistemas en la que muchos docentes están sometidos.

Por último quiero hacer inca pie que tomé como referencia el libro de “El barco de la muerte” de B.Traven para mostrar de mejor manera mi frustración y experiencia vivida, para los que ya leyeron éste libro habrán sentido más de cerca mi frustración, y para los que no lo han leído los invito a hacerlo.

Tomé este libro de referencia, porque justó cuando me encontraba trabajando en el “Yorikke”, comencé a leer éste libro y me identifiqué tanto con cada página narrada, que se convirtió en un deber compartir está experiencia bajo el titulo “El barco de la muerte”.

Algo que llamó mucho mi atención fue ver como al igual que en el libro, el ambiente laboral entre los docentes era tan bueno en el barco de la muerte y todo lo contrario en el “Tucaloosa”. ¿Cuál será el factor de esta diferencia? Bueno, mi hipótesis es que los empleados sólo se unen cuando pasan por situaciones laborales malas, y se olvidan del compañerismo, la unión y la empatía, una vez que se encuentran en una situación laboral favorable. No dejemos que esto nos pasé pues como el “Yorikke” hay una infinidad de barcos de la muerte navegando por el inmenso mar, y por ende hay una sinfín de marineros trabajando y viviendo en situaciones precarias. Por lo que los invito a solarizarnos ante cualquier barco de la muerte que veamos, ya que nadie está exento de formar parte de esta tripulación.

Yes, sir!

Que sea honrada la pereza

Por: Joseph Grim FeinbergHallelujah, I'm a bum

Si es verdad que el trabajo ennoblece, ¿Entonces porqué los nobles hacían hasta lo imposible para no trabajar? A lo mejor sabían algo sobre la nobleza de que sus seguidores burgueses se olvidaron.

Los primeros revolucionarios burgueses, con los puños levantados, amenazaron a los aristócratas parásitos: “aquel que no trabaje, que no coma.” Los primeros revolucionarios proletarios se apropiaron de la misma moral, cambiando su objeto. Notaron que ni los burgueses no realizaban trabajo muy productivo, puesto que su actividad económica primaria consistía en decir a otros que trabajaran. El valor asociado al trabajo era signo del valor de los trabajadores y del vacío moral de sus empleadores. Los socialdemócratas de Austria-Hungría captaron bien este espíritu en su “Canto del trabajo” (con un texto del poeta-grabador Josef Zapf):

 

Que suena el canto de la novia exaltada

De la humanidad ya casada

Con el hombre antes que naciera.

Todo lo que haya en esta tierra,

Brotó de este pacto.

¡Que el trabajo sea honrado!

¡Que el trabajo sea honrado!

 

Se descubrió sin embargo una complicación. Si es honrado trabajar, ¿Qué ha de pensar de sí una persona que no tenga este honor, es decir, que no tenga trabajo?

En el año 1908 hubo un conflicto dentro de los Trabajadores Industriales del Mundo. Una fracción fue liderada en ese entonces por el organizador tenaz y entusiasta Daniel De Leon, quien estaba convencido de que el movimiento sindical necesitaba ante todo disciplina y duro trabajo, a lo que están acostumbrados sobre todo los empleados de las fábricas y minas más grandes, más eficaces y por lo tanto más terribles. Otra fracción era constituida por obreros del oeste salvaje quienes trabajaban por lo general temporalmente y que después de cada estación migraban a trabajar en otro lugar. Cuando el congreso general del sindicato en Chicago daba a lugar, justamente ellos estaban estos sin trabajo. Por lo que hicieron virtud no del trabajo sino de la necesidad.

Aprovechaban sus vacaciones obligadas para viajar – por supuesto, gratis en vagones de carga – al congreso. Por el camino entonaban una canción que más tarde llegaría a convertirse en su himno (del segundo  movimiento de  trabajadores, o en este caso digamos los no muy trabajadores). Cantaban a través de la bulla del tren que con vapor y humo cruzaba las llanuras desiertas, rumbo a la metrópoli:

 

¡Aleluya, soy vagabundo!

¡Aleluya, vagabundo otra vez!

¡Aleluya, danos limosna,

Para resucitarnos otra vez!

 

El destino del obrero es no solamente bregar para que vivan los parásitos ricos, sino también volverse después parásito él mismo. El obrero combina en una sola clase los peores atributos de la burguesía con los peores atributos de la aristocracia. O tal vez sus mejores atributos. Depende de tu punto de vista. El auto esclavismo con la holgazanería, o bien el gusto a crear con el gusto a descansar. Bueno, se dijeron los obreros vagabundos, si tenemos que ser parásitos, que lo hagamos por lo menos bien y, según el modelo de los nobles, que seamos orgullosos de serlo.

Algún tiempo después, en la época de entreguerras, un vagabundo comunista checo llamado Géza Včelička consideraría su condición de manera parecida, y así volcaría el valor del trabajo en su tierra anteriormente austríaca. Llamó a los no-trabajadores de todos los países al perpetuo no-trabajar:

 

¡Hola, errantes y piratas, hola viejos lobos con el rostro desgastado!

¡Hola, almas perseguidas por deseo, hola eterno proletariado!

 

Decía: la vida los manda a errar; ¡Que con corazón aventurero saquen placer y sabiduría de todos los rincones de esa vida!

Pero ¿Qué pasaría si no tuviéramos que errar para buscar trabajo? ¿Qué si hubiera bastante trabajo para todos? Por fines del siglo diecinueve había mucha gente que hablaba del fin del desempleo y del “derecho a trabajar.” Pero como sugirió en 1880 Paul Lafargue (teórico marxista y yerno de Carlos Marx), ¿No sería aún más importante que el derecho al trabajo “el derecho a la pereza”? El trabajador puede bien enorgullecerse del gran sacrificio que hace cuando, a precio de destrozar su propio cuerpo y espíritu, produce la riqueza y la belleza del mundo moderno. Pero no puede alegrarse mucho del hecho de haberse destrozado.

Quizás debería el trabajador ser más noble que su trabajo. Quizás debería aprender de los nobles y de vez en cuando rechazar el trabajo con soberbia y altivez. Y jactarse, como haría después el cantautor y sindicalista errante T-Bone Slim, de la cantidad de empleos que, como antiguos amantes, dejó (“y por la mañana ya estuve millas lejos del trabajo de que me marché”).

Que la pereza sea honrada.

Que la pereza sea honrada.

 

logo del IWW

Lo sabía!  Snap, Crackle, y Pop son Revolucionarios!

Por: J. Piercesans-culotte de la revolucion francesa

Mientras comía un delicioso plato de cereal, me di cuenta de las ropas de los monitos, Snap, Crackle, y Pop – las mascotas de este marca desde hace 80 años.

La ropa de Crackle es ambigua porque él tiene un gorro con líneas blancas y rojas y una chaqueta azul; este tipo de ropa no es común.  Luego, noté la ropa de Pop. Él claro tiene un uniforme de un tambor mayor, típicamente en rojo.  Finalmente, Snap desde el principio ha tenido la apariencia de un cocinero.

¡Cuando vi la ropa de Crackle, una idea explota en mi mente! El gorro de rayas blanco y rojo siempre ha estado asociado con la ropa de los sans-culottes de la Revolución Francesa – los revolucionarios de la clase trabajadora en las ciudades, los que tenían el espíritu más radical y militante, o posiblemente un campesino, un personaje con asociación cerca con los sans-culottes. No hay otra explicación de su atuendo que las ropas famosas de los revolucionarios franceses.Snap Crackle Pop 1939

Empieza con esta idea, la ropa de los otros hermanos es clara.  Pop no es un tambor mayor, pero si un soldado de la Europa de los 1800s – quizás de francia (pero con un chaleco rojo, estaría británica o tal vez suizo).  ¿Un soldado de Napoleón o un soldado de las fuerzas revolucionarias?  Y volviendo a Snap, él tiene la ropa de un cocinero. Pero, el cocinero es un trabajador.  Por muchos años, el pañuelo de Snap era de color rojo (y a veces blanco).  ¿Para el/la artista que coloreo su pañoleta roja, fue un accidente?  No creo.  Rojo siempre ha sido el color de los trabajadores y este sobre el cuello es un símbolo de los/las trabajadores revolucionario/as.

Investigando sus historias, descubrí que ellos fueron creados por Vernon Grant en 1933 – cuando imágenes de los comunistas eran en todas partes.  ¿Fue Grant un comunista secreto?  Lo dudo.  Pero artistas siempre crean sus obras a partir de las influencias en su ambiente.

Entonces, así tenemos un consejo de las fuerzas revolucionarias (todos integrantes del Estado Tercero) – un sans-culotte (representando a los campesinos quizás), un soldado, y un proletario.  Nuestro consejo revolucionario está siempre listo para la lucha.  Ahora, la siguiente pregunta es, “¿Por qué demonios han sido nuestros revolucionarios promoviendo este pinche cereal para 80 años en lugar de estar luchando por el control sobre los medios de producción de los cereales?”  Traidores. A la guillotina!

nuevo Snap Crackle y PopLa Guillotina