Recordando un Wobbly de mucha admiración: Vincent St. John

Por: Juan Conatz

Traducción por: JP y KF

Durante los 114 años de la existencia de los Trabajadores Industriales del Mundo (IWW), ha habido muchos organizadores y miembros cuyos nombres ha llegado a prominencia entre el sindicato. Algunos han tenido respeto, a otros los han odiado, y otros han tenido una mezcla de los dos. Pero nadie ha sido tan admirado en el IWW como Vincent St. John.

Nombrado “El Santo,” St. John nació en 1876 de padres Irlandés-holandés. Durante sus primeros 15 años, su familia se cambió frequentemente de lugares, residiendo en cuatros estados diferentes hasta que se estableció en Colorado en 1895, cuando St. John tenía 19 años.  Ahí comenzó a trabajar como minero y organizador del sindicato.

Con la edad de 24 años, fue elegido presidente de su sindicato local, en Telluride, de la Federación Occidental de Mineros (Western Federation of Miners – WFM). Al siguiente año, el local de Telluride fue involucrado en una huelga ferozmente disputada. Uno de los dueños de las minas organizó una “Alianza Ciudadana” anti-sindical para oponerse a los mineros huelgistas.

La policía delegó y armó a los esquiroles. En respuesta, St. John ordenó 250 rifles y 50,000 rondas de municiones para el sindicato. A medida que la huelga se prolongaba, ocurrió una confrontación entre los esquiroles y los huelgistas, en la que hubo disparos y unos cuantos hombres muertos. Al final de la batalla, los esquiroles se retiraron, y los huelgistas ocuparon las minas, prefigurando las huelgas de brazos caídos y las ocupaciones que primero hicieron el IWW en 1906 y luego seguido por el Congreso de Organizaciones Industriales (Congress of Industrial Organizations – CIO) y sindicatos independientes en los 1930s.

Un año despues, con la huelga en calma, Arthur Collins, quien organizó la Alianza Ciudadana, fue baleado y asesinado. Aunque poco evidencia existió para implicar a St. John, lo acosaron y lo pusieron en la lista negra de trabajadores mineros por años. Durante el mismo tiempo, y añadiendo a la mitología de su sobrenombre, St. John estuvo involucrado en el rescate de un desastre minero. Fue considerado un héroe local. Sin embargo, debido ha esto contrajo asma bronquial crónica a cambio de sus esfuerzos, se piensa que esto contribuyó a su temprana muerte.

Radicalizado por sus experiencias como minero en el Oeste Americana, St. John estaba considerado parte de la izquierda del sindicato Federación Occidental de Mineros (WFM). Cuando el WFM se convirtió en uno de los sindicatos fundadores del IWW, él se lanzó a si mismo entre el trabajo del IWW también. Además, se juntó al Partido Socialista de América, incluso se postuló para un cargo político en un momento dado.

En la Convención General del IWW de 1906, St. John fue uno de los principales de los “sindicalistas revolucionarios” que querían y lograron correr al presidente del nuevo IWW, Charles Sherman, considerado demasiado conservador. Además, los sindicalistas revolucionarios lograron abolir el cargo de presidente. Eligieron a St. John como ‘Organizador general’. En el mismo año, lo arrestaron en el área Coeur d’Alene en Idaho, mas probable por agitación sindical.

A finales de 1906 y principios de 1907, St. John estaba muy involucrado en la huelga de Goldfield, Nevada. Goldfield, que ahora es una ciudad muerta, fue una zona de minas en auge con cerca de 20,000 habitantes en ese tiempo. La huelga por la WFM, ahora afiliada con el IWW, fue confrontada de nuevo por una Alianza Ciudadana, y también por ley marcial y tropas federales. Aunque los trabajadores del pueblo Goldfield se organizaron con el IWW e iniciaron una huelga en simpatía con los mineros, la entrada de las tropas federales en el asunto dío fuerza a los dueños de las minas, y los usaron para recortar los salarios y declarar la política de “trabajo abierto” [“Open Shop” – osea, libre de sindicato].  Implicaron a St. John otra vez en un asesinato, con poca o ninguna evidencia, este vez de un dueño de un restaurante local.

Complicando aún más la huelga, e involucrando a St. John, fue una disputa jurisdiccional entre la WFM y una sección local del los Carpinteros de la Federación Americana del Trabajo (American Federation of Labor – AFL), que aparentemente se volvió violenta. Alguien, posiblemente un miembro de la AFL, disparó a St. John iriendo su mano, deshabilitandola por el resto de su vida. A pesar de que la huelga se considera una pérdida, ganaron el día de ocho horas de trabajo, algunos aumentos salariales, y otros beneficios. Sin embargo, la experiencia llevó a la salida de la WFM del IWW y St. John salió o fue expulsado de la WFM mas adelante en ese año.

En la Convención del IWW en 1908, St. John presidió. Aunque dudaba en llevar la moción para el debate, al final St. John se puso del lado de los “accionistas directos” en contra de los “socialistas políticos” como Daniel DeLeon. También lo eligieron como Secretario general (GS), cargo que ocupó hasta que salió del sindicato. Al entrar a su posición, él encontró al sindicato en profunda crisis financiera y suspendió el Boletín del Sindicato Industrial (Industrial Union Bulletin), una publicación con raíces en la facción “sindicalistas revolucionarios” de 1906. Para los próximos años, en su cargo como GS del IWW, ayudó a dar forma al sindicato en un modo radical y vió al sindicato crecer diez veces más en membresía. Muchas de las huelgas famosas, campañas de organización dinámicas, y estrategias innovadoras occurieron en esta epoca antes de la Primera Guerra Mundial, cuando St. John era el GS. Adicionalmente, actuó como una de las caras públicas del sindicato, llamando en las páginas de los periódicos sindicales, como Solidarity, para reforzar las luchas de libertad de expresión (“Free Speech Fights”) en lugares como Spokane, Washington y Duluth, Minnesota. A los alcaldes de Fresno y San Diego, California, St. John les envió declaraciones diciendo, “Se establecerá  la libertad de expresión… aunque tome veinte años.”

En 1914, posiblemente ahogotado después de años de batallas de organización y peleas faccionales, St. John renunció a su cargo de Secretario general y se fue al suroeste de Estados Unidos para ser prospector de oro. A pesar de su cambio, no se salvo de ser arrestado en 1918 durante la guerra, como parte de la persecución del IWW por el gobierno de EEUU. Lo pusieron a juicio junto con 101 otros Wobblies. Aunque St. John era un radical laboral con poco ilusiones en el sistema de justicia, su sentencia de viente años lo sorprendió. “No pensaba en que justicia de turba prevalecería en un corte de Estados Unidos,” él dijo. Cumplió dos años y medio en la Penitenciaría Federal de Leavenworth, Kansas, antes de ser indultado.

Tras su liberación, se reincorporó al IWW, pero justo durante un conflicto con el recien establecido Partido Comunista de América (CP), el cual estaba intentando ganar Wobblies a su partido. St. John se puso del lado de los anti-CP.

Se sabe muy poco sobre lo que él hizo entre su liberación y su muerte a los 56 años en San Francisco. St. John fue enterrado en una tumba sin marcas en Oakland, California. Casi 70 años después, finalmente, fue donada una lápida adecuada:

VINCENT ST. JOHN

1876 – 1929

“THE SAINT”

GENERAL SECRETARY

INDUSTRIAL WORKERS OF THE WORLD

Anuncios

Anunciando el “Sindicato Chico Grande”!

“Little Big Union” ante la empresa de comida rápida Little Big Burger en Portland, Oregon

traducido por J. Pierce

Las y los trabajadores de Little Big Burger sabemos que nuestra seguridad, bienestar, y voces son importantes. Cada día servimos a los clientes, cocinamos la comida, limpiamos las mesas, y lavamos los platos. Hemos formado el Sindicato Chico Grande (Little Big Union) para asegurarnos que Little Big Burger es realmente inclusivo de nuestra voz colectiva como trabajadores.

Portland, Oregon, EEUU, es la zona de impacto para organización de trabajadores de comida rápida. Amamos ésta ciudad y llamamos el Noroeste Pacífico nuestro hogar. Sin embargo, el alquiler y el costo de la vida han continuado incrementando mientras nuestras salarios no han aumentado. Hoy en día, es cada vez mas difícil vivir en los vecindarios que servimos. Ésta es la razón por la cual estamos orgullosos de estar en solidaridad con el Sindicato de Trabajadores de Burgerville, como miembro/as de los Trabajadores Industriales del Mundo (IWW), en la lucha de hacer el trabajo de servicio de comida un trabajo honesto, digno, y seguro.

Little Big Burger ya no es una empresa pequeña, fue adquirido en 2015 por una corporación multinacional de Carolina Norte, Chanticleer Holdings. Nosotros los y las trabajadores y nuestras familias dependemos en estos trabajos por nuestro sustento, y esperamos que los y las que preparan la comida, sirven a los clientes, y crean el ambiente que ha construido Little Big Burger pueden crecer con nuestra empresa.  Las y los trabajadores siguen esforzandonos por estirando los cheques mes a mes, sobreviviendo con el salario mínimo, propinas inseguras, y horarios inconsistentes publicado a veces uno o dos días antes de iniciar la semana laboral. Estamos orgullosos del trabajo duro que proveemos a Little Big Burger y por eso demandamos:

  • aumentos de $5 por hora
  • horarios justos y consistentes
  • trabajos seguros y saludables
  • trato respetuoso y profesional de la gerencia
  • beneficios como estancias infantiles, días de incapacidad pagados para madres y padres, cuidado de la salud de calidad, cajas de comida, pases de autobús, pases de estacionamiento, y cervezas de turno
  • días de enfermedad pagados y vacaciones
  • autonomía laboral para reusar servicio a clientes abusivos o peligrosos
  • días inhábiles pagados
  • políticas transparentes para ser empleado (contratado) y/o despedido
  • trabajos santuarios

Al reconocer el Sindicato Chico Grande, Little Big Burger pasará a ser la segunda empresa de comida rápida de la historia de Estados Unidos para iniciar una relación de negociación colectiva con un sindicato. Creemos que Little Big Burger merece este distintivo.

Somos tus vecinos, tus amigas y amigos, tus compañero/as escolares, tu familia, y estamos apenas sobreviviendo como todos los trabajadores de salarios bajos.

“Somos los que hacen la comida, y ahora es el tiempo de que comamos tambien!”

 

Condicionando el trabajo #2: La Cubeta de Propinas (SFU-IWW)

Aquí tenemos la segunda oferta de “Condicionando el trabajo”, una serie de luchas, victorias pequeñas y SOLIDARIDAD. 

Continuamos con trabajadora/es de restaurante y cantantes organizados en el sindicato Stardust Family United de Nueva York, afiliado con los Trabajadores Industriales del Mundo (IWW). ¡Disfrútalo y prueba esto en tu trabajo!

Protegiendo nuestros ingresos: La Cubeta de Propinas

Escrito por: Marianne G., Traducida por: Monica K.

En el restaurante Ellen’s Stardust en Nueva York, los camareros hacen shows de cabaret y canto mientras atienden a los clientes. El restaurante no les paga para cantar; solo un sueldo mínimo, más las propinas que ganan como meseros. La única forma de ganar dinero por cantar, es pasando una cubeta roja de metal por todas las mesas a cada hora para recoger propinas. Recolectan varios cientos de dólares por noche, lo cual hace una gran diferencia en la paga que los meseros se llevan a casa todos los días.

Un día, la gerencia simplemente les quitó la cubeta diciendo que parecía “poco profesional” o algo así. Esto fue inaceptable para los meseros, así que planearon ir a ver al jefe para escracharlo y exigir que devuelva la cubeta. Como señal, y para animarse mutuamente, cantaron “My Shot” (Mi Oportunidad) del musical Hamilton y lograron que todos los clientes levantaran sus botellas de ketchup en el aire. Luego, cinco meseros fueron a ver al gerente y exigieron que se les devolviera la cubeta dentro de 24 horas. Mientras esto ocurría, no había canto en el restaurante, y el silencio era realmente notable. El gerente tartamudeando y nervioso les dijo que pusieran su solicitud por escrito, y que no pusieran una fecha límite. Los meseros se mantuvieron firmes: “Nos escuchaste” y se fueron. Cinco horas después, recuperaron la cubeta de propinas.

Mujeres Sindicalistas II: la chica, la dama, y el sindicato

Mujeres Sindicalistas II: la Chica Rebelde, la Dama Sindicalista, y el lado en que ellas estan

Escrito por: Joe Grim Feinberg

Traducido por: Grace ML & J. Pierce

…Continuación de parte 1 – Mujeres Sindicalistas I: ¡Pan y Rosas!

La idea de una nueva belleza proletaria, encuentra su expresión, por ejemplo, en la representación de Joe Hill de “The Rebel Girl” en 1914, inspirada por la gran sindicalista Elisabeth Gurley Flynn, quien, entre otras cosas, ayudó a la organización de la “Huelga de pan y rosas” de 1912.

Yes, her hands may be hardened from labor,
And her dress may not be very fine;
But a heart in her bosom is beating
That is true to her class and her kind.

Sí, ella tiene callos en las manos de trabajar,
y su vestido quizá no sea muy fino.
Pero un corazón está latiendo en su pecho.
que es auténtico para ella y para su clase.

That’s the Rebel Girl, that’s the Rebel Girl!
To the working class she’s a precious pearl.
She brings courage, pride and joy
To the fighting Rebel Boy.

¡Esa es la Chica Rebelde, esa es la Chica Rebelde!
Para la clase trabajadora ella es una perla preciosa.
Proporciona coraje, orgullo y alegría
al chico rebelde que lucha.

Y en 1940 Woody Guthrie colmó de felicitaciones similares a su “Dama Sindicalista”

There once was a union maid, who never was afraid
Of the goons and ginks and the company finks
Or the deputy sheriff who made the raid.
She went to the union hall, when a meeting it was called
And when the Legion boys came ‘round she always stood her ground.

Había una vez una dama sindicalista, que nunca tuvo miedo,
De esbirros, imbéciles y chivatos de la empresa
O del ayudante del alguacil que hizo la redada.
Ella fue a la sede del sindicato, cuando se convocó una reunión,
Y cuando los chicos de la Legión llegaron, ella siempre se mantuvo firme.

Oh, you can’t scare me, I’m sticking to the union…
I’m sticking to the union, ‘till the day I die.

Oh, no puedes asustarme, pertenezco al sindicato…
Pertenezco al sindicato, hasta el día que muera.

Sin embargo, se debería decir que estos gestos de solidaridad de género mantuvieron una perspectiva masculina de una chica ideal trayendo felicidad a los chico rebeldes, eclipsando y avergonzando esos gallinas que tienen miedo de rebelarse. Por contraste, la canción sindicalista más popular de la lengua inglesa, en realidad escrita por una mujer, es, significativamente, sobre hombres:

If you go to Harlan County,
There is no neutral there.
You’ll either be a union man
Or a thug for J. H. Blair.

Si vas a Condado Harlan,
No hay neutrales allí.
Serás un hombre sindicalista
o un esbirro para J. H. Blair.

Which side are you on, boys? Which side are you on?
En cuál lado estan, chicos? En cuál lado estas?

Gentlemen, can you stand it?
Oh, tell me how you can?
Will you be a gun thug
Or will you be a man?

Señores, pueden aguantarlo?
Oh, digan me cómo pueden?
Serás un matón
O serás un hombre?

Así escribió Florence Reece en 1931, durante una huelga de mineros de Kentucky que fue violentamente suprimido, y las palabras han estado adoptadas a muchas huelgas nuevas desde entonces. Pero esa huelga destaca, porque sus dos protagonistas famosas eran mujeres y compositores, quien vivieron entre mineros pero no trabajaron (y no eran permitidas trabajar) en las minas.  Para Reece, el papel de la mujer es lo de una agitadora quien, como en la representatión de Guthrie, ecplisa a los hombres menos audaz, pero quien – no como en la canción de Guthrie – coloca responsibilidad principalmente en los hombres para levantarse y unirse con ella.

Pero la canción de Reece, aunque sí menciona pan (“Con pistolas y con fusiles/Nos quitan nuestro pan/Y si ustedes mineros lo insinuaron/Se golpearán en la cabeza”), no habla mucha de rosas. Algo de rosas puede ser encontrado, por otra parte, en una canción, que mas probable se inspiró a Reece, escrito a la misma melodía popular por “Tía” Molly Jackson, la otra agitatora bien conocida del Sindicato Nacional de Mineros (NMU) de Condado Harlan, Kentucky, en 1930-1:

I am a union woman
As Brave as I can be;
I do not like the bosses,
And the bosses don’t like me.

Soy una mujer sindicalista.
Tan valiente como puedo;
No me gustan los jefes,
Y yo no le gusto a ellos.

Join the NMU, come join the NMU
Únete a la NMU, ven y únete a la NMU.

The bosses ride fine horses
While we walk in the mud,
Their banner is the dollar sign,
Ours is striped with blood.

Los jefes cabalgan sobre buenos caballos,
Mientras nosotros caminamos en el lodo,
Su bandera lleva un símbolo de dólar,
la nuestra esta rayada de sangre.

Es posible que los jefes tienen el pan más dulce, pero los trabajadores tienen una rosa que no se marchita: una bandera coloreada en la lucha. La mujer sindicalista exige rosas, no porque sea más delicada, más sensible que los hombres, sino porque ella fue la primera que reconoció que la belleza nace de la lucha por el pan.

Sindicato de Trabajadores de Burgerville (IWW) invicto en las elecciones

El cuarto y quinto Burgervilles votan para sindicalizarse:
Sindicato de Trabajadores de Burgerville (BVWU) invicto en las elecciones

por: Burgerville Workers’ Union (BVWU-IWW) Portland, Oregon, EEUU

Contacto de prensa: Emmett Schlenz,
emmett.schlenz@gmail.com, 401-855-9440

 

PORTLAND, OR: Esta semana, el Sindicato de Trabajadores de Burgerville (BVWU) ganó dos elecciones sindicales en rápida sucesión. El jueves y viernes, los trabajadores de Burgerville en la sede del Centro de Convenciones votaron a favor a la BVWU, con un recuento final del 67% para el sindicato. A principios de la semana, el martes y el miércoles, los trabajadores de Montavilla Burgerville votaron 63% a favor de la BVWU. Esto casi duplica el número de trabajadores formalmente representados por el sindicato, y hace que la BVWU esté invicto en cinco elecciones consecutivas.

Estas victorias se producen menos de un año después de que la BVWU ganara su primera elección sindical en el lugar 92 y Powell, convirtiéndose en el único sindicato de trabajadores de comida rápida reconocido a nivel federal en el país. Pero la atmósfera que rodea a estas elecciones ha diferido enormemente de las elecciones de la BVWU en el pasado, debido a una escalada significativa en las tácticas de eliminación de sindicatos de Burgerville.

El mes pasado, cuando Burgerville Corporate se negó a reconocer voluntariamente al sindicato en las ubicaciones de Montavilla y al Centro de Convenciones, los trabajadores de ambas tiendas presentaron su elección ante la Junta Nacional de Relaciones Laborales (NLRB). En menos de una semana, la gerencia del Centro de Convenciones disciplinó a todos los trabajadores que firmaron la petición para sindicalizarse, el 90% de la tripulación. Después de enfrentarse a la feroz resistencia de los trabajadores, Burgerville ha rescindido esas acciones disciplinarias.

En las últimas semanas, la gerencia de Montavilla y el Centro de Convenciones intentaron presionar a los trabajadores para que votaran en contra del sindicato a través de ofertas de promoción, intimidación durante las reuniones individuales y carteles antisindicales.

A principios de esta semana, antes de la elección, Esther Mann dijo: “Hay propaganda antisindical en todas partes en Montavilla”. Mann, una trabajadora en la ubicación de Montavilla, dijo que “la compañía está haciendo todo lo posible, y parecen desesperados por asustarnos en votar en contra. Pero ninguna táctica de intimidación se interpondrá entre nosotros y la lucha por lo que sabemos que merecemos “.

A través de la votación afirmativa frente a la intensificación de la represión sindical, los trabajadores de Burgerville han demostrado su compromiso de estar juntos y luchar colectivamente por mejores salarios y condiciones de trabajo.

“Me siento exaltado y muy orgulloso de mis compañeros de trabajo”, dijo Erik Dieter, un trabajador del Centro de Convenciones que ha trabajado para Burgerville durante diez años. “Espero involucrarme en las negociaciones contractuales y estar junto a mis compañeros trabajadores de Burgerville para luchar por un contrato justo y decente”.

Tras las victorias electorales, los trabajadores del Centro de Convenciones y Montavilla se unirán a sus compañeros de trabajo de otras tres tiendas de Burgerville en las negociaciones de contratos, lo que elevará el total de tiendas en la unidad de negociación a cinco. Llevan la militancia y la nueva energía a la mesa de negociaciones en un momento crucial, cuando el sindicato entra en la recta final en su lucha por un contrato justo.

El boicot de Burgerville llamado por la BVWU-IWW el año pasado continuará hasta que se firme un contrato justo.

Mujeres Sindicalistas I: ¡Pan y Rosas!

Por: Joe Grim Feinberg

Traducido por: Grace ML

Parece que nadie sabe exactamente cuando, pero años antes de 1911 una canción y una idea llamada “Pan y Rosas” comenzó a difundirse por el movimiento obrero internacional. Era, aparentemente, justo en tiempo. Cuando James Oppenheim publicó su poema “Pan y Rosas”, en diciembre de 1911, en “The American Magazine”, atribuyó su inspiración a “una consigna de las mujeres del este”, y de verdad, en aquellos años parecía circular entre las activistas norteamericanas del medio oeste de “The Women’s Trade Union League”. Sin embargo, este honorable origen fue rápidamente eclipsado por otros acontecimientos históricos.

As we come marching, marching in the beauty of the day,
A million darkened kitchens, a thousand mill lofts gray,
Are touched with all the radiance that a sudden sun discloses,
For the people hear us singing: “Bread and roses! Bread and roses!”

Mientras vamos marchando, marchando a través del hermoso día
Un millón de cocinas oscuras y miles de apartamentos grises,
Son tocados por un radiante sol que asoma repentinamente ,
Para el pueblo que nos oye cantar: ¡Pan y rosas! ¡Pan y rosas!

Primero vino el Día Internacional de las Mujeres, el cual celebra su nacimiento meses antes de la aparición del poema de Oppenheim. El movimiento de las mujeres estaba naciendo, sucedió justo cuando “Pan y Rosas” se estaba afinando (generalmente atribuída a una arreglista de melodías obreras y populares llamada Caroline Kholsaat) y comenzaba a conocerse más allá de las paginas de revistas literarias.

Lo siguiente que vino fue la huelga de trabajadores de 1912 en Lawrence, Massachusetts, la cual fue conocida como “La huelga de pan y rosas”. No hay evidencias históricas de que la frase “Pan y Rosas”, cantada, hablada, o escrita, apareciera durante la huelga, la más larga y exitosa de la historia de EE.UU, pero la leyenda obrera cuenta que la mayorías de las huelguistas llevaban carteles que decían “¡Queremos pan, y rosas también!”. Al final, da igual si la canción inspiró la huelga y el movimiento o al revés. Algo ya estaba en el aire.

As we come marching, marching, we battle too for men,
For they are women’s children, and we mother them again.
Our lives shall not be sweated from birth until life closes;
Hearts starve as well as bodies; give us bread, but give us roses!

Mientras vamos marchando, marchando, luchamos también por los hombres,
Por aquellos hijos de mujeres, y los protegemos maternalmente otra vez,
Nuestras vidas no serán explotadas desde el nacimiento hasta la muerte,
Los corazones padecen hambre, al igual que los cuerpos,
¡dennos pan, pero también dennos rosas!

Es interesante como el movimiento socialista necesitaba del movimiento de mujeres para recordarle que el hombre no sólo vive de pan. Pero de una manera u otra, el correctivo se empleó para combatir la creciente unilateralidad económica de la Segunda Internacional. Si la lucha por el socialismo había tomado la apariencia de hombres musculosos que exigían llenar sus panzas –  o peor aún, de duros trabajadores esperando obedientemente al inevitable desarrollo económico – entonces era hora de apuntar que “Los corazones padecen hambre igual que los cuerpos”. O mejor aún, no es sólo que el pan no nos satisface – porque sólo comemos pedazos – sino que no hay pan a menos que este venga con aroma a rosas. La materia prima es un sin sentido sin “arte, amor y belleza”, lo único que puede redimir el haber tan materialista de nuestros antepasados.

As we come marching, marching, unnumbered women dead
Go crying through our singing their ancient cry for bread.
Small art and love and beauty their drudging spirits knew.
Yes, it is bread we fight for – but we fight for roses, too!

Mientras vamos marchando, marchando, innumerables mujeres muertas
Van gritando a través de nuestro canto su antiguo reclamo de pan.
Sus espíritus fatigados conocieron el pequeño arte y el amor y la belleza
¡Sí, es por el pan que peleamos, pero también peleamos por rosas!

Pero, ¿Qué son el arte, el amor y la belleza? ¿No son categorías burguesas construídas por la separación de la simpleza, la crueldad y la fealdad de la esfera de vida refinada de la burguesía? ¿El género de estas categorías no enmascara la realidad opresiva de las mujeres trabajadoras de la idealizada imagen de las esposas burguesas? ¿Pueden las proletarias alcanzar esas cosas tan delicadas, sin excluirse a sí mismas como proletarias?

Sí, dice la canción, “Mientras vamos marchando, marchando” – la marcha en sí misma es lo que toca las oscuras cocinas y los miles de apartamentos grises con un radiante sol que “asoma repentinamente”. El día es bonito porque (“para”) la gente nos escucha cantar: ¡Pan y Rosas! ¡Pan y Rosas!. Como vamos marchando, marchando, hacemos belleza, cambiamos el significado de belleza, echamos abajo los muros de la fábrica que mantienen la belleza alejada.

As we come marching, marching, we bring the greater days.
The rising of the women means the rising of the race.
No more the drudge and idler – ten that toil where one reposes,
But a sharing of life’s glories: Bread and roses! Bread and roses!

A medida que vamos marchando, marchando, traemos con nosotras días mejores.
El levantamiento de las mujeres significa el levantamiento de la humanidad.
Ya basta del agobio del trabajo y del holgazán: diez trabajan y uno descansa.
¡Queremos compartir las glorias de la vida: pan y rosas, pan y rosas!

* * *

Lee la segunda parte de este artículo en Mujeres Sindicalistas: La Chica Rebelde, que se publicará próximamente en SOLIDARIDAD.

Para más información:

Timothy P. Lynch, Strike Songs of the Depression, Jackson, Mississippi: University Press of Mississippi, 2001.

Shelly Romalis,  Pistol Packin’ Mama: Aunt Molly Jackson and the Politics of Folksong, Urbana, Illinois: University of Illinois Press, 1999.

Jim Zwick, “Behind the Song: ‘Bread and Roses,’” in Sing Out! Vol. 46., no. 4 (Winter 2003), pp. 92-3.

Condicionando el trabajo #1: La Banqueta (SFU-IWW)

SOLIDARIDAD le ofrece una serie nueva de descripciones cortas de las victorias pequeñas de las y los trabajadores en lucha – lo que llamamos “condicionando el trabajo.”

Vamos a empezar nuestra serie con las luchas de las y los trabajadores del restaurante Ellen’s Stardust Diner en Nueva York. Ella/os se organizaron su sindicato con el IWW en 2016 (llamado “Stardust Family United” o “Familia Unida de Stardust”) y hasta la fecha usan el modelo ‘sindicalismo solidario’ que se basa en acciones directas organizadas y dirigidas por las y los trabajadores misma/os en el trabajo – en lugar de transferar su poder a los abogados, a los políticos y otros ajeno de su fuerza propia.

 Porque su sindicato tiene una mayoria de mujeres, marzo, el mes del Día Internacional de las Mujeres, es el mes perfecta para iniciar esta serie y celebrar las victorias de las mujeres rebeldes del IWW.

La Banqueta: Una Cuestión de Seguridad

Escrito por Marianne G. y traducida por Monica K.

En el restaurante Ellen’s Stardust Diner en Nueva York, los meseros hacen shows de cabaret y canto mientras atienden a los clientes. Cuando cantan, suelen pararse en un escenario que se extiende a lo largo de una banqueta larga a doble cara en el centro del restaurante. La banqueta no estaba en buen estado, y quien se paraba arriba de ella corría peligro.

Es más, un mesero ya se había caído, y la gerencia le había rechazado su reclamo de indemnización por accidente de trabajo. Muchos de los empleados ya habían expresado su preocupación por la banqueta. La gerencia siguió prometiendo arreglarla pero meses pasaron sin ninguna acción.

Finalmente, las y los camarera/os decidieron entre ellos no pararse más en la banqueta. La decisión tomó agallas, pero se mantuvieron firmes. Rehusarse a cantar en el escenario disminuyó la calidad del espectáculo ya que para los clientes era más difícil ver a los meseros.

Poco tiempo después, la gerencia instaló una nueva banqueta. Probablemente les costó decenas de miles de dólares. Pero lo hicieron, porque los meseros habían encontrado la manera de “motivarlos”.

Ve su sitio de web: http://www.stardustfamilyunited.com/