Recordando un Wobbly de mucha admiración: Vincent St. John

Por: Juan Conatz

Traducción por: JP y KF

Durante los 114 años de la existencia de los Trabajadores Industriales del Mundo (IWW), ha habido muchos organizadores y miembros cuyos nombres ha llegado a prominencia entre el sindicato. Algunos han tenido respeto, a otros los han odiado, y otros han tenido una mezcla de los dos. Pero nadie ha sido tan admirado en el IWW como Vincent St. John.

Nombrado “El Santo,” St. John nació en 1876 de padres Irlandés-holandés. Durante sus primeros 15 años, su familia se cambió frequentemente de lugares, residiendo en cuatros estados diferentes hasta que se estableció en Colorado en 1895, cuando St. John tenía 19 años.  Ahí comenzó a trabajar como minero y organizador del sindicato.

Con la edad de 24 años, fue elegido presidente de su sindicato local, en Telluride, de la Federación Occidental de Mineros (Western Federation of Miners – WFM). Al siguiente año, el local de Telluride fue involucrado en una huelga ferozmente disputada. Uno de los dueños de las minas organizó una “Alianza Ciudadana” anti-sindical para oponerse a los mineros huelgistas.

La policía delegó y armó a los esquiroles. En respuesta, St. John ordenó 250 rifles y 50,000 rondas de municiones para el sindicato. A medida que la huelga se prolongaba, ocurrió una confrontación entre los esquiroles y los huelgistas, en la que hubo disparos y unos cuantos hombres muertos. Al final de la batalla, los esquiroles se retiraron, y los huelgistas ocuparon las minas, prefigurando las huelgas de brazos caídos y las ocupaciones que primero hicieron el IWW en 1906 y luego seguido por el Congreso de Organizaciones Industriales (Congress of Industrial Organizations – CIO) y sindicatos independientes en los 1930s.

Un año despues, con la huelga en calma, Arthur Collins, quien organizó la Alianza Ciudadana, fue baleado y asesinado. Aunque poco evidencia existió para implicar a St. John, lo acosaron y lo pusieron en la lista negra de trabajadores mineros por años. Durante el mismo tiempo, y añadiendo a la mitología de su sobrenombre, St. John estuvo involucrado en el rescate de un desastre minero. Fue considerado un héroe local. Sin embargo, debido ha esto contrajo asma bronquial crónica a cambio de sus esfuerzos, se piensa que esto contribuyó a su temprana muerte.

Radicalizado por sus experiencias como minero en el Oeste Americana, St. John estaba considerado parte de la izquierda del sindicato Federación Occidental de Mineros (WFM). Cuando el WFM se convirtió en uno de los sindicatos fundadores del IWW, él se lanzó a si mismo entre el trabajo del IWW también. Además, se juntó al Partido Socialista de América, incluso se postuló para un cargo político en un momento dado.

En la Convención General del IWW de 1906, St. John fue uno de los principales de los “sindicalistas revolucionarios” que querían y lograron correr al presidente del nuevo IWW, Charles Sherman, considerado demasiado conservador. Además, los sindicalistas revolucionarios lograron abolir el cargo de presidente. Eligieron a St. John como ‘Organizador general’. En el mismo año, lo arrestaron en el área Coeur d’Alene en Idaho, mas probable por agitación sindical.

A finales de 1906 y principios de 1907, St. John estaba muy involucrado en la huelga de Goldfield, Nevada. Goldfield, que ahora es una ciudad muerta, fue una zona de minas en auge con cerca de 20,000 habitantes en ese tiempo. La huelga por la WFM, ahora afiliada con el IWW, fue confrontada de nuevo por una Alianza Ciudadana, y también por ley marcial y tropas federales. Aunque los trabajadores del pueblo Goldfield se organizaron con el IWW e iniciaron una huelga en simpatía con los mineros, la entrada de las tropas federales en el asunto dío fuerza a los dueños de las minas, y los usaron para recortar los salarios y declarar la política de “trabajo abierto” [“Open Shop” – osea, libre de sindicato].  Implicaron a St. John otra vez en un asesinato, con poca o ninguna evidencia, este vez de un dueño de un restaurante local.

Complicando aún más la huelga, e involucrando a St. John, fue una disputa jurisdiccional entre la WFM y una sección local del los Carpinteros de la Federación Americana del Trabajo (American Federation of Labor – AFL), que aparentemente se volvió violenta. Alguien, posiblemente un miembro de la AFL, disparó a St. John iriendo su mano, deshabilitandola por el resto de su vida. A pesar de que la huelga se considera una pérdida, ganaron el día de ocho horas de trabajo, algunos aumentos salariales, y otros beneficios. Sin embargo, la experiencia llevó a la salida de la WFM del IWW y St. John salió o fue expulsado de la WFM mas adelante en ese año.

En la Convención del IWW en 1908, St. John presidió. Aunque dudaba en llevar la moción para el debate, al final St. John se puso del lado de los “accionistas directos” en contra de los “socialistas políticos” como Daniel DeLeon. También lo eligieron como Secretario general (GS), cargo que ocupó hasta que salió del sindicato. Al entrar a su posición, él encontró al sindicato en profunda crisis financiera y suspendió el Boletín del Sindicato Industrial (Industrial Union Bulletin), una publicación con raíces en la facción “sindicalistas revolucionarios” de 1906. Para los próximos años, en su cargo como GS del IWW, ayudó a dar forma al sindicato en un modo radical y vió al sindicato crecer diez veces más en membresía. Muchas de las huelgas famosas, campañas de organización dinámicas, y estrategias innovadoras occurieron en esta epoca antes de la Primera Guerra Mundial, cuando St. John era el GS. Adicionalmente, actuó como una de las caras públicas del sindicato, llamando en las páginas de los periódicos sindicales, como Solidarity, para reforzar las luchas de libertad de expresión (“Free Speech Fights”) en lugares como Spokane, Washington y Duluth, Minnesota. A los alcaldes de Fresno y San Diego, California, St. John les envió declaraciones diciendo, “Se establecerá  la libertad de expresión… aunque tome veinte años.”

En 1914, posiblemente ahogotado después de años de batallas de organización y peleas faccionales, St. John renunció a su cargo de Secretario general y se fue al suroeste de Estados Unidos para ser prospector de oro. A pesar de su cambio, no se salvo de ser arrestado en 1918 durante la guerra, como parte de la persecución del IWW por el gobierno de EEUU. Lo pusieron a juicio junto con 101 otros Wobblies. Aunque St. John era un radical laboral con poco ilusiones en el sistema de justicia, su sentencia de viente años lo sorprendió. “No pensaba en que justicia de turba prevalecería en un corte de Estados Unidos,” él dijo. Cumplió dos años y medio en la Penitenciaría Federal de Leavenworth, Kansas, antes de ser indultado.

Tras su liberación, se reincorporó al IWW, pero justo durante un conflicto con el recien establecido Partido Comunista de América (CP), el cual estaba intentando ganar Wobblies a su partido. St. John se puso del lado de los anti-CP.

Se sabe muy poco sobre lo que él hizo entre su liberación y su muerte a los 56 años en San Francisco. St. John fue enterrado en una tumba sin marcas en Oakland, California. Casi 70 años después, finalmente, fue donada una lápida adecuada:

VINCENT ST. JOHN

1876 – 1929

“THE SAINT”

GENERAL SECRETARY

INDUSTRIAL WORKERS OF THE WORLD

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Mujeres Sindicalistas II: la chica, la dama, y el sindicato

Mujeres Sindicalistas II: la Chica Rebelde, la Dama Sindicalista, y el lado en que ellas estan

Escrito por: Joe Grim Feinberg

Traducido por: Grace ML & J. Pierce

…Continuación de parte 1 – Mujeres Sindicalistas I: ¡Pan y Rosas!

La idea de una nueva belleza proletaria, encuentra su expresión, por ejemplo, en la representación de Joe Hill de “The Rebel Girl” en 1914, inspirada por la gran sindicalista Elisabeth Gurley Flynn, quien, entre otras cosas, ayudó a la organización de la “Huelga de pan y rosas” de 1912.

Yes, her hands may be hardened from labor,
And her dress may not be very fine;
But a heart in her bosom is beating
That is true to her class and her kind.

Sí, ella tiene callos en las manos de trabajar,
y su vestido quizá no sea muy fino.
Pero un corazón está latiendo en su pecho.
que es auténtico para ella y para su clase.

That’s the Rebel Girl, that’s the Rebel Girl!
To the working class she’s a precious pearl.
She brings courage, pride and joy
To the fighting Rebel Boy.

¡Esa es la Chica Rebelde, esa es la Chica Rebelde!
Para la clase trabajadora ella es una perla preciosa.
Proporciona coraje, orgullo y alegría
al chico rebelde que lucha.

Y en 1940 Woody Guthrie colmó de felicitaciones similares a su “Dama Sindicalista”

There once was a union maid, who never was afraid
Of the goons and ginks and the company finks
Or the deputy sheriff who made the raid.
She went to the union hall, when a meeting it was called
And when the Legion boys came ‘round she always stood her ground.

Había una vez una dama sindicalista, que nunca tuvo miedo,
De esbirros, imbéciles y chivatos de la empresa
O del ayudante del alguacil que hizo la redada.
Ella fue a la sede del sindicato, cuando se convocó una reunión,
Y cuando los chicos de la Legión llegaron, ella siempre se mantuvo firme.

Oh, you can’t scare me, I’m sticking to the union…
I’m sticking to the union, ‘till the day I die.

Oh, no puedes asustarme, pertenezco al sindicato…
Pertenezco al sindicato, hasta el día que muera.

Sin embargo, se debería decir que estos gestos de solidaridad de género mantuvieron una perspectiva masculina de una chica ideal trayendo felicidad a los chico rebeldes, eclipsando y avergonzando esos gallinas que tienen miedo de rebelarse. Por contraste, la canción sindicalista más popular de la lengua inglesa, en realidad escrita por una mujer, es, significativamente, sobre hombres:

If you go to Harlan County,
There is no neutral there.
You’ll either be a union man
Or a thug for J. H. Blair.

Si vas a Condado Harlan,
No hay neutrales allí.
Serás un hombre sindicalista
o un esbirro para J. H. Blair.

Which side are you on, boys? Which side are you on?
En cuál lado estan, chicos? En cuál lado estas?

Gentlemen, can you stand it?
Oh, tell me how you can?
Will you be a gun thug
Or will you be a man?

Señores, pueden aguantarlo?
Oh, digan me cómo pueden?
Serás un matón
O serás un hombre?

Así escribió Florence Reece en 1931, durante una huelga de mineros de Kentucky que fue violentamente suprimido, y las palabras han estado adoptadas a muchas huelgas nuevas desde entonces. Pero esa huelga destaca, porque sus dos protagonistas famosas eran mujeres y compositores, quien vivieron entre mineros pero no trabajaron (y no eran permitidas trabajar) en las minas.  Para Reece, el papel de la mujer es lo de una agitadora quien, como en la representatión de Guthrie, ecplisa a los hombres menos audaz, pero quien – no como en la canción de Guthrie – coloca responsibilidad principalmente en los hombres para levantarse y unirse con ella.

Pero la canción de Reece, aunque sí menciona pan (“Con pistolas y con fusiles/Nos quitan nuestro pan/Y si ustedes mineros lo insinuaron/Se golpearán en la cabeza”), no habla mucha de rosas. Algo de rosas puede ser encontrado, por otra parte, en una canción, que mas probable se inspiró a Reece, escrito a la misma melodía popular por “Tía” Molly Jackson, la otra agitatora bien conocida del Sindicato Nacional de Mineros (NMU) de Condado Harlan, Kentucky, en 1930-1:

I am a union woman
As Brave as I can be;
I do not like the bosses,
And the bosses don’t like me.

Soy una mujer sindicalista.
Tan valiente como puedo;
No me gustan los jefes,
Y yo no le gusto a ellos.

Join the NMU, come join the NMU
Únete a la NMU, ven y únete a la NMU.

The bosses ride fine horses
While we walk in the mud,
Their banner is the dollar sign,
Ours is striped with blood.

Los jefes cabalgan sobre buenos caballos,
Mientras nosotros caminamos en el lodo,
Su bandera lleva un símbolo de dólar,
la nuestra esta rayada de sangre.

Es posible que los jefes tienen el pan más dulce, pero los trabajadores tienen una rosa que no se marchita: una bandera coloreada en la lucha. La mujer sindicalista exige rosas, no porque sea más delicada, más sensible que los hombres, sino porque ella fue la primera que reconoció que la belleza nace de la lucha por el pan.

Mujeres Sindicalistas I: ¡Pan y Rosas!

Por: Joe Grim Feinberg

Traducido por: Grace ML

Parece que nadie sabe exactamente cuando, pero años antes de 1911 una canción y una idea llamada “Pan y Rosas” comenzó a difundirse por el movimiento obrero internacional. Era, aparentemente, justo en tiempo. Cuando James Oppenheim publicó su poema “Pan y Rosas”, en diciembre de 1911, en “The American Magazine”, atribuyó su inspiración a “una consigna de las mujeres del este”, y de verdad, en aquellos años parecía circular entre las activistas norteamericanas del medio oeste de “The Women’s Trade Union League”. Sin embargo, este honorable origen fue rápidamente eclipsado por otros acontecimientos históricos.

As we come marching, marching in the beauty of the day,
A million darkened kitchens, a thousand mill lofts gray,
Are touched with all the radiance that a sudden sun discloses,
For the people hear us singing: “Bread and roses! Bread and roses!”

Mientras vamos marchando, marchando a través del hermoso día
Un millón de cocinas oscuras y miles de apartamentos grises,
Son tocados por un radiante sol que asoma repentinamente ,
Para el pueblo que nos oye cantar: ¡Pan y rosas! ¡Pan y rosas!

Primero vino el Día Internacional de las Mujeres, el cual celebra su nacimiento meses antes de la aparición del poema de Oppenheim. El movimiento de las mujeres estaba naciendo, sucedió justo cuando “Pan y Rosas” se estaba afinando (generalmente atribuída a una arreglista de melodías obreras y populares llamada Caroline Kholsaat) y comenzaba a conocerse más allá de las paginas de revistas literarias.

Lo siguiente que vino fue la huelga de trabajadores de 1912 en Lawrence, Massachusetts, la cual fue conocida como “La huelga de pan y rosas”. No hay evidencias históricas de que la frase “Pan y Rosas”, cantada, hablada, o escrita, apareciera durante la huelga, la más larga y exitosa de la historia de EE.UU, pero la leyenda obrera cuenta que la mayorías de las huelguistas llevaban carteles que decían “¡Queremos pan, y rosas también!”. Al final, da igual si la canción inspiró la huelga y el movimiento o al revés. Algo ya estaba en el aire.

As we come marching, marching, we battle too for men,
For they are women’s children, and we mother them again.
Our lives shall not be sweated from birth until life closes;
Hearts starve as well as bodies; give us bread, but give us roses!

Mientras vamos marchando, marchando, luchamos también por los hombres,
Por aquellos hijos de mujeres, y los protegemos maternalmente otra vez,
Nuestras vidas no serán explotadas desde el nacimiento hasta la muerte,
Los corazones padecen hambre, al igual que los cuerpos,
¡dennos pan, pero también dennos rosas!

Es interesante como el movimiento socialista necesitaba del movimiento de mujeres para recordarle que el hombre no sólo vive de pan. Pero de una manera u otra, el correctivo se empleó para combatir la creciente unilateralidad económica de la Segunda Internacional. Si la lucha por el socialismo había tomado la apariencia de hombres musculosos que exigían llenar sus panzas –  o peor aún, de duros trabajadores esperando obedientemente al inevitable desarrollo económico – entonces era hora de apuntar que “Los corazones padecen hambre igual que los cuerpos”. O mejor aún, no es sólo que el pan no nos satisface – porque sólo comemos pedazos – sino que no hay pan a menos que este venga con aroma a rosas. La materia prima es un sin sentido sin “arte, amor y belleza”, lo único que puede redimir el haber tan materialista de nuestros antepasados.

As we come marching, marching, unnumbered women dead
Go crying through our singing their ancient cry for bread.
Small art and love and beauty their drudging spirits knew.
Yes, it is bread we fight for – but we fight for roses, too!

Mientras vamos marchando, marchando, innumerables mujeres muertas
Van gritando a través de nuestro canto su antiguo reclamo de pan.
Sus espíritus fatigados conocieron el pequeño arte y el amor y la belleza
¡Sí, es por el pan que peleamos, pero también peleamos por rosas!

Pero, ¿Qué son el arte, el amor y la belleza? ¿No son categorías burguesas construídas por la separación de la simpleza, la crueldad y la fealdad de la esfera de vida refinada de la burguesía? ¿El género de estas categorías no enmascara la realidad opresiva de las mujeres trabajadoras de la idealizada imagen de las esposas burguesas? ¿Pueden las proletarias alcanzar esas cosas tan delicadas, sin excluirse a sí mismas como proletarias?

Sí, dice la canción, “Mientras vamos marchando, marchando” – la marcha en sí misma es lo que toca las oscuras cocinas y los miles de apartamentos grises con un radiante sol que “asoma repentinamente”. El día es bonito porque (“para”) la gente nos escucha cantar: ¡Pan y Rosas! ¡Pan y Rosas!. Como vamos marchando, marchando, hacemos belleza, cambiamos el significado de belleza, echamos abajo los muros de la fábrica que mantienen la belleza alejada.

As we come marching, marching, we bring the greater days.
The rising of the women means the rising of the race.
No more the drudge and idler – ten that toil where one reposes,
But a sharing of life’s glories: Bread and roses! Bread and roses!

A medida que vamos marchando, marchando, traemos con nosotras días mejores.
El levantamiento de las mujeres significa el levantamiento de la humanidad.
Ya basta del agobio del trabajo y del holgazán: diez trabajan y uno descansa.
¡Queremos compartir las glorias de la vida: pan y rosas, pan y rosas!

* * *

Lee la segunda parte de este artículo en Mujeres Sindicalistas: La Chica Rebelde, que se publicará próximamente en SOLIDARIDAD.

Para más información:

Timothy P. Lynch, Strike Songs of the Depression, Jackson, Mississippi: University Press of Mississippi, 2001.

Shelly Romalis,  Pistol Packin’ Mama: Aunt Molly Jackson and the Politics of Folksong, Urbana, Illinois: University of Illinois Press, 1999.

Jim Zwick, “Behind the Song: ‘Bread and Roses,’” in Sing Out! Vol. 46., no. 4 (Winter 2003), pp. 92-3.

La I.W.W y La matanza de la Escuela Santa María de Iquique

Aquí, tenemos un escrito de nuestro compañero de Chile sobre una masacre infame y la canción que la conmemorizó. Mineros salitreras y sus familias estaban en huelga en todas partes del Norte de Chile y se juntaron en Iquique. Ahí es donde el ejército chileno abrieron fuego y aplastó la huelga. Es un honor de tener publicado este escrito en SOLIDARIDAD y esperamos más sobre el movimiento obrero heroico de Chile. – JP 

La I.W.W y La matanza de la Escuela Santa María de Iquique

por: I. Libertad

“…tuve la oportunidad de visitar las minas salitreras y la Escuela Santa María. Quedé impactado al conocer la historia de este horrible crimen, la peor matanza en la historia de los trabajadores de la cual tengo conocimiento”.  – Noam Chomsky

El movimiento obrero ha sufrido represión de distintas formas, por gobiernos democráticos o dictaduras. A la hora de hacer callar a los trabajadores y trabajadoras que buscan un mejor futuro, usan a la policía o a los militares. No hay lugar en el mundo que esté libre de hechos de violencia contra los trabajadores.

En Chile, el crimen de estado más grande que guardó la memoria popular, fue el 21 de Diciembre de 1907. Los hechos fueron conocidos como La Matanza de la Escuela Santa María de Iquique. Tres años antes de La Matanza, un grupo de propaganda anarquista se instalaba en el Norte de Chile, uno de los propagandistas era el conocido Poeta Popular Francisco Pezoa Astudillo (1885-1945). Muchos fueron los aportes literarios del poeta para la causa de los trabajadores, uno de ellos fue un poema, o más bien, una especie de versión de una famosa canción llamada “Ausencia”, que el compañero Pezoa le cambio la letra y tituló “La Pampa”.

Esta era una forma de propaganda muy común que el poeta usaba, la cual fue un gran acierto para llegar a lo más profundo de los trabajadores, dejando huellas impensables. La canción se coreaba en distintas actividades obreras, saliendo de los círculos puramente anarquistas y llegando desde el  Norte de Chile a otras regiones. La Matanza era recordada en actividades obreras, pero estas jamás iban a tener la repercusión histórica de una canción.

En 1919 se funda la IWW-Chile. La editorial LUX, vinculada a la IWW, edita un Cancionero Revolucionario en 1925, en el cual incluyen “La Pampa”. El cancionero, sin duda, ayuda a la masificación de la canción que sólo se había publicado meses después de La Matanza en algunos periódicos obreros de orientación anarquista. Los componentes de la IWW-Chile, que agitaban en la Editorial LUX, tenían claro que la música era una valiosa arma de protesta, denuncia y unidad.

El cancionero revolucionario también contenía versos de un IWW pero de Estados Unidos, se trataba del músico y sindicalista revolucionario Joe Hill, él también usaba canciones populares, a las cuales les cambiaba el contenido por un texto reivindicativo de protesta y también social. Estas, se recopilaron en el Libro Rojo de Canciones de la IWW-Estados Unidos. Los IWW o Wobblies -como eran conocidos popularmente- no importaba de donde fuesen, su credo internacional les unía más allá del sindicato: usaron la música como herramienta contra el olvido.

La canción política, de protesta, no nació entre 1960-1970. De mucho antes los trabajadores crearon melodías, textos reivindicativos, y fue esta labor la que originó, posteriormente una corriente musical denominada canción protesta, sus raíces están en el movimiento obrero de la primera hora.

Existe un debate al respecto del nombre de la canción y sobre el verdadero texto, ya que desde 1908, hasta que se publicara el cancionero en 1925, se publicó varias veces, con distintos nombres y pequeñas modificaciones de texto. El cancionero fue una recopilación de Armando Triviño, el primer secretario general de la IWW-Chile, amigo cercano de Francisco Pezoa Astudillo y compañero de organización, ya que Pezoa era de la Unión Sindical de Panificadores adherida a la IWW.

En base a esto, podemos afirmar que el nombre y texto que se publicó en El Cancionero de 1925, viene directamente de Francisco Pezoa Astudillo. Cuarenta y dos años después de la edición del cancionero, el famoso e histórico grupo musical Quilapayún, publica su versión y la titulan “Canto a la pampa”. El texto es el mismo que el del cancionero, solo que eliminan dos estrofas.

En 1968, ya habían pasado sesenta años desde que Francisco Pezoa publicara sus primeros versos sobre La Matanza; Quilapayún toma el texto del cancionero y los obreros de la época vuelven a conmemorar el 21 de diciembre de 1907 como la peor masacre obrera a manos del estado chileno.

Quilapayún, solo dos años después de que publicaran “Canto a la pampa” (1968), graban otra obra conmemorativa sobre La Matanza. La obra maestra del canto popular de protesta, se titula “Cantata Santa María de Iquique”, fue compuesta por Luis Advis y estrenada en 1970.

Muchos trabajadores en Chile, por más de 100 años se han enterado de La Matanza a través de la música y los IWW-Chile fueron un gran aporte a este proceso de memoria. Es común escuchar que “ningún libro de historia me enseñó sobre La Matanza, eso lo aprendí por la música”. La importancia de la canción y de la cultura en general es, que trasciende los tiempos, las organizaciones, las comunidades, los idiomas y se hace patrimonio de la humanidad.

La lucha social es una canción en construcción que aún no llega a su coro, es hora de que comencemos a escribirlo, para que cantemos al universo que ya no existen injusticias en la tierra.

“Sin Jefes” por Ricado Flores Magón

Esta semana tenemos un escrito de Ricardo Flores Magón.  Es un objetivo general del IWW de crear una conexión del IWW moderno con el legado de los hermanos Flores Magón y el Partido Liberal Mexicano. Esperamos que aquellos que asumen el manto del PLM en nuestra época, puedan ver al IWW como compañero/as de armas y tal vez incluso ver al Gran Sindicato como un medio para la continuación del trabajo inacabado de la revolución proletaria en México. Con el fin de crear este vínculo, espera la voz y el alma de los PLMistas frequentemente en nuestras páginas.

En la primera muestra, “Sin Jefes”, Ricardo habla de la “protección” de un jefe.  Esto suena raro a mis oidos porque nunca me he sentido protegido por un jefe, y tampoco es su responsibilidad.  Lo que suena lógico es que Ricardo está hablando de un jefe en un sentido antigüo y rural, como un cacique, un capataz, un caudillo, un patrón, o un contratista de trabajo. Todos estos oficios tenían un sentido de que el jefe estaba en cargado de tu trabajo, y tambien de tu protección (segun ellos). Con este significado, la palabra “jefe” está más dirigido al gobierno, en lugar de al trabajo y las industrias, como usamos hoy en día. De igual manera, apreciamos los pensamientos Magonistas sobre nuestros enemigos. Disfrútalo. – JP

Por: Ricardo Flores Magón

“Regeneración”  21 de marzo de 1914

Querer jefes y querer al mismo tiempo ser libres, es querer un imposible.  Hay que escoger de una vez una de dos cosas: o ser libres, enteramente libres, negando toda autoridad, o ser esclavos perpetuando el mando del hombre sobre el hombre.

El jefe o gobierno son necesarios solamente bajo un sistema de desigualdad económica. Si yo tengo más que Pedro, temo, naturalmente, que Pedro me agarre por el cuello y me quite lo que él necesite.  En este caso necesito que un gobernante o jefe me proteja contra los posibles ataques de Pedro; pero si Pedro y yo somos iguales económicamente; si los dos tenemos la misma oportunidad de aprovechar las riquezas naturales, tales como la tierra, el agua, los bosques, las minas y demás, así como la riqueza creada por la mano del hombre, como la maquinaria, las casas, los ferrocarriles y los mil y un objetos manufacturados, la razón dice que sería imposible que Pedro y yo nos agarrásemos por los cabellos para disputarnos cosas que a ambos nos aprovechan por igual, y este caso no hay necesidad de tener un jefe.

Hablar de jefe entre iguales es un contrasentido, a no ser que se trate de iguales en servidumbre, de hermanos de cadenas, como somos actualmente los trabajadores.

Muchos son los que dicen que es imposible vivir sin jefe o gobierno; si son burgueses los que tal cosa dicen, les concedo razón, porque temen que los pobres se les echen al cuello y les arrebaten la riqueza que amasaron haciendo sudar al trabajador; pero ¿para qué necesitan los pobres al jefe o al gobierno?

En México hemos tenido y tenemos centenares de pruebas de que la humanidad no necesita de jefe o gobierno sino en los casos en que hay desigualdad económica. En los poblados o comunidades rurales, los habitantes no han sentido la necesidad de tener un gobierno.  Las tierras, los bosques, las aguas y los pastos han sido, hasta fecha reciente, la propiedad común de los habitantes de la comarca.  Cuando se habla de gobierno a esos sencillos habitantes, se echaban a temblar porque gobierno, para ellos, era lo mismo que verdugo; significaba lo mismo que tiranía.  Vivian felices en su libertad, sin saber en muchos casos ni siquiera el nombre del Presidente de la República, y solamente sabían que existía un Gobierno cuando los jefes militares pasaban por la comarca en busca de varones que convertir en soldados, o cuando el recaudador de rentas del Gobierno hacía sus visitas para cobrar los impuestos.  El Gobierno era pues, para una gran parte de la población mexicana, el tirano que arrancaba de sus hogares a los hombres laboriosos para convertirlos en soldados, o el explotador brutal que iba a arrebatarles el tributo en nombre del Fisco.

¿Podían sentir esas poblaciones la necesidad de tener un gobierno?  Para nada lo necesitaban, y así pudieron vivir cientos de años, hasta que les fueron arrebatadas las riquezas naturales para provecho de los hacendados colindantes.  No se comían unos a los otros, como temen que ocurra los que solamente han conocido el sistema capitalista en que cada ser humano tiene que competir con los demás para llevarse a la boca un pedazo de pan; no tiranizaban los fuertes a los débiles, como ocurre bajo la civilización capitalista, en que los más bribones, los más codiciosos y más listos tienen dominados a los honrados y los buenos.  Todos eran hermanos en esas comunidades; todos se ayudaban, y sintiéndose todos iguales, como lo eran realmente, no necesitaban que autoridad alguna velase por los intereses de los que tenían, temiendo posibles asaltos de los que no tenían.

No Divertido

En estos momentos ¿para qué necesitan gobierno las comunidades libres del Yaqui, de Durango, del sur de México y de tantas otras regiones en que los habitantes han tomado posesión de la tierra?  Desde el momento en que se consideran iguales, con el mismo derecho a la madre Tierra, no necesitan un jefe que proteja privilegios en contra de los que no tienen privilegios, pues todos son privilegiados.

Desengañémonos, proletarios:  el gobierno solamente debe existir cuando hay desigualdad económica.  Adoptad, pues todos, como guía moral, el Manifiesto de 23 de septiembre de 1911.

 

Fuente: Ricardo Flores Magón. Semilla Libertaria. (Liga de Economistas Revolucionarios de la Republica Mexicana). México, D.F. 1975