Mujeres Sindicalistas: ¡Pan y Rosas!

Por: Joe Grim Feinberg

Traducido por: Grace ML

Parece que nadie sabe exactamente cuando, pero años antes de 1911 una canción y una idea llamada “Pan y Rosas” comenzó a difundirse por el movimiento obrero internacional. Era, aparentemente, justo en tiempo. Cuando James Oppenheim publicó su poema “Pan y Rosas”, en diciembre de 1911, en “The American Magazine”, atribuyó su inspiración a “una consigna de las mujeres del este”, y de verdad, en aquellos años parecía circular entre las activistas norteamericanas del medio oeste de “The Women’s Trade Union League”. Sin embargo, este honorable origen fue rápidamente eclipsado por otros acontecimientos históricos.

As we come marching, marching in the beauty of the day,
A million darkened kitchens, a thousand mill lofts gray,
Are touched with all the radiance that a sudden sun discloses,
For the people hear us singing: “Bread and roses! Bread and roses!”

Mientras vamos marchando, marchando a través del hermoso día
Un millón de cocinas oscuras y miles de apartamentos grises,
Son tocados por un radiante sol que asoma repentinamente ,
Para el pueblo que nos oye cantar: ¡Pan y rosas! ¡Pan y rosas!

Primero vino el Día Internacional de las Mujeres, el cual celebra su nacimiento meses antes de la aparición del poema de Oppenheim. El movimiento de las mujeres estaba naciendo, sucedió justo cuando “Pan y Rosas” se estaba afinando (generalmente atribuída a una arreglista de melodías obreras y populares llamada Caroline Kholsaat) y comenzaba a conocerse más allá de las paginas de revistas literarias.

Lo siguiente que vino fue la huelga de trabajadores de 1912 en Lawrence, Massachusetts, la cual fue conocida como “La huelga de pan y rosas”. No hay evidencias históricas de que la frase “Pan y Rosas”, cantada, hablada, o escrita, apareciera durante la huelga, la más larga y exitosa de la historia de EE.UU, pero la leyenda obrera cuenta que la mayorías de las huelguistas llevaban carteles que decían “¡Queremos pan, y rosas también!”. Al final, da igual si la canción inspiró la huelga y el movimiento o al revés. Algo ya estaba en el aire.

As we come marching, marching, we battle too for men,
For they are women’s children, and we mother them again.
Our lives shall not be sweated from birth until life closes;
Hearts starve as well as bodies; give us bread, but give us roses!

Mientras vamos marchando, marchando, luchamos también por los hombres,
Por aquellos hijos de mujeres, y los protegemos maternalmente otra vez,
Nuestras vidas no serán explotadas desde el nacimiento hasta la muerte,
Los corazones padecen hambre, al igual que los cuerpos,
¡dennos pan, pero también dennos rosas!

Es interesante como el movimiento socialista necesitaba del movimiento de mujeres para recordarle que el hombre no sólo vive de pan. Pero de una manera u otra, el correctivo se empleó para combatir la creciente unilateralidad económica de la Segunda Internacional. Si la lucha por el socialismo había tomado la apariencia de hombres musculosos que exigían llenar sus panzas –  o peor aún, de duros trabajadores esperando obedientemente al inevitable desarrollo económico – entonces era hora de apuntar que “Los corazones padecen hambre igual que los cuerpos”. O mejor aún, no es sólo que el pan no nos satisface – porque sólo comemos pedazos – sino que no hay pan a menos que este venga con aroma a rosas. La materia prima es un sin sentido sin “arte, amor y belleza”, lo único que puede redimir el haber tan materialista de nuestros antepasados.

As we come marching, marching, unnumbered women dead
Go crying through our singing their ancient cry for bread.
Small art and love and beauty their drudging spirits knew.
Yes, it is bread we fight for – but we fight for roses, too!

Mientras vamos marchando, marchando, innumerables mujeres muertas
Van gritando a través de nuestro canto su antiguo reclamo de pan.
Sus espíritus fatigados conocieron el pequeño arte y el amor y la belleza
¡Sí, es por el pan que peleamos, pero también peleamos por rosas!

Pero, ¿Qué son el arte, el amor y la belleza? ¿No son categorías burguesas construídas por la separación de la simpleza, la crueldad y la fealdad de la esfera de vida refinada de la burguesía? ¿El género de estas categorías no enmascara la realidad opresiva de las mujeres trabajadoras de la idealizada imagen de las esposas burguesas? ¿Pueden las proletarias alcanzar esas cosas tan delicadas, sin excluirse a sí mismas como proletarias?

Sí, dice la canción, “Mientras vamos marchando, marchando” – la marcha en sí misma es lo que toca las oscuras cocinas y los miles de apartamentos grises con un radiante sol que “asoma repentinamente”. El día es bonito porque (“para”) la gente nos escucha cantar: ¡Pan y Rosas! ¡Pan y Rosas!. Como vamos marchando, marchando, hacemos belleza, cambiamos el significado de belleza, echamos abajo los muros de la fábrica que mantienen la belleza alejada.

As we come marching, marching, we bring the greater days.
The rising of the women means the rising of the race.
No more the drudge and idler – ten that toil where one reposes,
But a sharing of life’s glories: Bread and roses! Bread and roses!

A medida que vamos marchando, marchando, traemos con nosotras días mejores.
El levantamiento de las mujeres significa el levantamiento de la humanidad.
Ya basta del agobio del trabajo y del holgazán: diez trabajan y uno descansa.
¡Queremos compartir las glorias de la vida: pan y rosas, pan y rosas!

* * *

Lee la segunda parte de este artículo en Mujeres Sindicalistas: La Chica Rebelde, que se publicará próximamente en SOLIDARIDAD.

Para más información:

Timothy P. Lynch, Strike Songs of the Depression, Jackson, Mississippi: University Press of Mississippi, 2001.

Shelly Romalis,  Pistol Packin’ Mama: Aunt Molly Jackson and the Politics of Folksong, Urbana, Illinois: University of Illinois Press, 1999.

Jim Zwick, “Behind the Song: ‘Bread and Roses,’” in Sing Out! Vol. 46., no. 4 (Winter 2003), pp. 92-3.

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La I.W.W y La matanza de la Escuela Santa María de Iquique

Aquí, tenemos un escrito de nuestro compañero de Chile sobre una masacre infame y la canción que la conmemorizó. Mineros salitreras y sus familias estaban en huelga en todas partes del Norte de Chile y se juntaron en Iquique. Ahí es donde el ejército chileno abrieron fuego y aplastó la huelga. Es un honor de tener publicado este escrito en SOLIDARIDAD y esperamos más sobre el movimiento obrero heroico de Chile. – JP 

La I.W.W y La matanza de la Escuela Santa María de Iquique

por: I. Libertad

“…tuve la oportunidad de visitar las minas salitreras y la Escuela Santa María. Quedé impactado al conocer la historia de este horrible crimen, la peor matanza en la historia de los trabajadores de la cual tengo conocimiento”.  – Noam Chomsky

El movimiento obrero ha sufrido represión de distintas formas, por gobiernos democráticos o dictaduras. A la hora de hacer callar a los trabajadores y trabajadoras que buscan un mejor futuro, usan a la policía o a los militares. No hay lugar en el mundo que esté libre de hechos de violencia contra los trabajadores.

En Chile, el crimen de estado más grande que guardó la memoria popular, fue el 21 de Diciembre de 1907. Los hechos fueron conocidos como La Matanza de la Escuela Santa María de Iquique. Tres años antes de La Matanza, un grupo de propaganda anarquista se instalaba en el Norte de Chile, uno de los propagandistas era el conocido Poeta Popular Francisco Pezoa Astudillo (1885-1945). Muchos fueron los aportes literarios del poeta para la causa de los trabajadores, uno de ellos fue un poema, o más bien, una especie de versión de una famosa canción llamada “Ausencia”, que el compañero Pezoa le cambio la letra y tituló “La Pampa”.

Esta era una forma de propaganda muy común que el poeta usaba, la cual fue un gran acierto para llegar a lo más profundo de los trabajadores, dejando huellas impensables. La canción se coreaba en distintas actividades obreras, saliendo de los círculos puramente anarquistas y llegando desde el  Norte de Chile a otras regiones. La Matanza era recordada en actividades obreras, pero estas jamás iban a tener la repercusión histórica de una canción.

En 1919 se funda la IWW-Chile. La editorial LUX, vinculada a la IWW, edita un Cancionero Revolucionario en 1925, en el cual incluyen “La Pampa”. El cancionero, sin duda, ayuda a la masificación de la canción que sólo se había publicado meses después de La Matanza en algunos periódicos obreros de orientación anarquista. Los componentes de la IWW-Chile, que agitaban en la Editorial LUX, tenían claro que la música era una valiosa arma de protesta, denuncia y unidad.

El cancionero revolucionario también contenía versos de un IWW pero de Estados Unidos, se trataba del músico y sindicalista revolucionario Joe Hill, él también usaba canciones populares, a las cuales les cambiaba el contenido por un texto reivindicativo de protesta y también social. Estas, se recopilaron en el Libro Rojo de Canciones de la IWW-Estados Unidos. Los IWW o Wobblies -como eran conocidos popularmente- no importaba de donde fuesen, su credo internacional les unía más allá del sindicato: usaron la música como herramienta contra el olvido.

La canción política, de protesta, no nació entre 1960-1970. De mucho antes los trabajadores crearon melodías, textos reivindicativos, y fue esta labor la que originó, posteriormente una corriente musical denominada canción protesta, sus raíces están en el movimiento obrero de la primera hora.

Existe un debate al respecto del nombre de la canción y sobre el verdadero texto, ya que desde 1908, hasta que se publicara el cancionero en 1925, se publicó varias veces, con distintos nombres y pequeñas modificaciones de texto. El cancionero fue una recopilación de Armando Triviño, el primer secretario general de la IWW-Chile, amigo cercano de Francisco Pezoa Astudillo y compañero de organización, ya que Pezoa era de la Unión Sindical de Panificadores adherida a la IWW.

En base a esto, podemos afirmar que el nombre y texto que se publicó en El Cancionero de 1925, viene directamente de Francisco Pezoa Astudillo. Cuarenta y dos años después de la edición del cancionero, el famoso e histórico grupo musical Quilapayún, publica su versión y la titulan “Canto a la pampa”. El texto es el mismo que el del cancionero, solo que eliminan dos estrofas.

En 1968, ya habían pasado sesenta años desde que Francisco Pezoa publicara sus primeros versos sobre La Matanza; Quilapayún toma el texto del cancionero y los obreros de la época vuelven a conmemorar el 21 de diciembre de 1907 como la peor masacre obrera a manos del estado chileno.

Quilapayún, solo dos años después de que publicaran “Canto a la pampa” (1968), graban otra obra conmemorativa sobre La Matanza. La obra maestra del canto popular de protesta, se titula “Cantata Santa María de Iquique”, fue compuesta por Luis Advis y estrenada en 1970.

Muchos trabajadores en Chile, por más de 100 años se han enterado de La Matanza a través de la música y los IWW-Chile fueron un gran aporte a este proceso de memoria. Es común escuchar que “ningún libro de historia me enseñó sobre La Matanza, eso lo aprendí por la música”. La importancia de la canción y de la cultura en general es, que trasciende los tiempos, las organizaciones, las comunidades, los idiomas y se hace patrimonio de la humanidad.

La lucha social es una canción en construcción que aún no llega a su coro, es hora de que comencemos a escribirlo, para que cantemos al universo que ya no existen injusticias en la tierra.

“Sin Jefes” por Ricado Flores Magón

Esta semana tenemos un escrito de Ricardo Flores Magón.  Es un objetivo general del IWW de crear una conexión del IWW moderno con el legado de los hermanos Flores Magón y el Partido Liberal Mexicano. Esperamos que aquellos que asumen el manto del PLM en nuestra época, puedan ver al IWW como compañero/as de armas y tal vez incluso ver al Gran Sindicato como un medio para la continuación del trabajo inacabado de la revolución proletaria en México. Con el fin de crear este vínculo, espera la voz y el alma de los PLMistas frequentemente en nuestras páginas.

En la primera muestra, “Sin Jefes”, Ricardo habla de la “protección” de un jefe.  Esto suena raro a mis oidos porque nunca me he sentido protegido por un jefe, y tampoco es su responsibilidad.  Lo que suena lógico es que Ricardo está hablando de un jefe en un sentido antigüo y rural, como un cacique, un capataz, un caudillo, un patrón, o un contratista de trabajo. Todos estos oficios tenían un sentido de que el jefe estaba en cargado de tu trabajo, y tambien de tu protección (segun ellos). Con este significado, la palabra “jefe” está más dirigido al gobierno, en lugar de al trabajo y las industrias, como usamos hoy en día. De igual manera, apreciamos los pensamientos Magonistas sobre nuestros enemigos. Disfrútalo. – JP

Por: Ricardo Flores Magón

“Regeneración”  21 de marzo de 1914

Querer jefes y querer al mismo tiempo ser libres, es querer un imposible.  Hay que escoger de una vez una de dos cosas: o ser libres, enteramente libres, negando toda autoridad, o ser esclavos perpetuando el mando del hombre sobre el hombre.

El jefe o gobierno son necesarios solamente bajo un sistema de desigualdad económica. Si yo tengo más que Pedro, temo, naturalmente, que Pedro me agarre por el cuello y me quite lo que él necesite.  En este caso necesito que un gobernante o jefe me proteja contra los posibles ataques de Pedro; pero si Pedro y yo somos iguales económicamente; si los dos tenemos la misma oportunidad de aprovechar las riquezas naturales, tales como la tierra, el agua, los bosques, las minas y demás, así como la riqueza creada por la mano del hombre, como la maquinaria, las casas, los ferrocarriles y los mil y un objetos manufacturados, la razón dice que sería imposible que Pedro y yo nos agarrásemos por los cabellos para disputarnos cosas que a ambos nos aprovechan por igual, y este caso no hay necesidad de tener un jefe.

Hablar de jefe entre iguales es un contrasentido, a no ser que se trate de iguales en servidumbre, de hermanos de cadenas, como somos actualmente los trabajadores.

Muchos son los que dicen que es imposible vivir sin jefe o gobierno; si son burgueses los que tal cosa dicen, les concedo razón, porque temen que los pobres se les echen al cuello y les arrebaten la riqueza que amasaron haciendo sudar al trabajador; pero ¿para qué necesitan los pobres al jefe o al gobierno?

En México hemos tenido y tenemos centenares de pruebas de que la humanidad no necesita de jefe o gobierno sino en los casos en que hay desigualdad económica. En los poblados o comunidades rurales, los habitantes no han sentido la necesidad de tener un gobierno.  Las tierras, los bosques, las aguas y los pastos han sido, hasta fecha reciente, la propiedad común de los habitantes de la comarca.  Cuando se habla de gobierno a esos sencillos habitantes, se echaban a temblar porque gobierno, para ellos, era lo mismo que verdugo; significaba lo mismo que tiranía.  Vivian felices en su libertad, sin saber en muchos casos ni siquiera el nombre del Presidente de la República, y solamente sabían que existía un Gobierno cuando los jefes militares pasaban por la comarca en busca de varones que convertir en soldados, o cuando el recaudador de rentas del Gobierno hacía sus visitas para cobrar los impuestos.  El Gobierno era pues, para una gran parte de la población mexicana, el tirano que arrancaba de sus hogares a los hombres laboriosos para convertirlos en soldados, o el explotador brutal que iba a arrebatarles el tributo en nombre del Fisco.

¿Podían sentir esas poblaciones la necesidad de tener un gobierno?  Para nada lo necesitaban, y así pudieron vivir cientos de años, hasta que les fueron arrebatadas las riquezas naturales para provecho de los hacendados colindantes.  No se comían unos a los otros, como temen que ocurra los que solamente han conocido el sistema capitalista en que cada ser humano tiene que competir con los demás para llevarse a la boca un pedazo de pan; no tiranizaban los fuertes a los débiles, como ocurre bajo la civilización capitalista, en que los más bribones, los más codiciosos y más listos tienen dominados a los honrados y los buenos.  Todos eran hermanos en esas comunidades; todos se ayudaban, y sintiéndose todos iguales, como lo eran realmente, no necesitaban que autoridad alguna velase por los intereses de los que tenían, temiendo posibles asaltos de los que no tenían.

No Divertido

En estos momentos ¿para qué necesitan gobierno las comunidades libres del Yaqui, de Durango, del sur de México y de tantas otras regiones en que los habitantes han tomado posesión de la tierra?  Desde el momento en que se consideran iguales, con el mismo derecho a la madre Tierra, no necesitan un jefe que proteja privilegios en contra de los que no tienen privilegios, pues todos son privilegiados.

Desengañémonos, proletarios:  el gobierno solamente debe existir cuando hay desigualdad económica.  Adoptad, pues todos, como guía moral, el Manifiesto de 23 de septiembre de 1911.

 

Fuente: Ricardo Flores Magón. Semilla Libertaria. (Liga de Economistas Revolucionarios de la Republica Mexicana). México, D.F. 1975