Los Trabajadores Industriales Chilangos

por: SITT-IWW Ciudad de México

En 1919, los miembros del IWW en la Ciudad de México trataron de establecer una presencia del IWW en el capital. Pero fueron reprimidos por el gobierno federal; sus miembros extranjeros deportados del país. Desde entonces, a nuestro entender, no se ha tratado de reiniciar la presencia del IWW por estos sitios: hasta ahora, cien años después. Desde de medios de marzo 2019, hemos estado tratando de organizarnos bajo la bandera de los Industrial Workers of the World, y estamos muy estusiasmados para continuar creciendo.

Empecemos por el principio. ¿Cómo es que nosotros, siendo de México, descubrimos una organización como el IWW? En resumen: una frustración -y decepción- entre trabajadores y estudiantes con el nuevo gobierno socialdemócrata. De esta manera, buscamos una alternativa para empezar a construir solidaridad entre nosotros sin tener que depender de alguien más, y descubrimos a los IWW tras una serie de días de investigación de formas efectivas para organizarnos.

Permítanos presentarnos

HJ es un estudiante que quiere convertirse en ingeniero en transportes y organizar todo tipo de conductores.

CH es un maestro que ha estado en Chiapas varias veces, y siempre ha tenido la oportunidad de apoyar cualquier proyecto para evitar la destrucción del ambiente.

JL es un periodista interesado en la autogestión de los trabajadores, y actualmente está involucrado en ayudar a trabajadores encarcelados.

LM es un historiador del trabajo que lee un montón. Siempre se está informando sobre las últimas reformas de la Ley Federal del Trabajo y sobre noticias sobre huelgas.

FH es un programmador que quiere usar la automatización para ayudar a los trabajadores y apoyar a las cooperativas de trabajadores siempre que sea posible.

SM es un bici-repartidor de alimentos que está extremadamente preocupado por las condiciones precarias que ellos deben de tolerar mientras trabajan. También le encantan las bicicletas.

Ellos son los miembros más activos, ¡pero eso no significa que sean los únicos! Tenemos un grupos de activistas, trabajadores, y estudiantes que están muy interesados en ayudarnos también.

Los obstáculos a superar

Relaciones laborales existentes

No es un secreto que la mayoría de los sindicatos en México son sindicatos charros. Estos “sindicatos” son controlados por el gobierno: desde sus estatuos, el secretario general, hasta el momento en que se van a huelga. También están los sindicatos blancos, los cuales son controlados por el patrón, e impiden que los trabajadores se organicen en un sindicato independiente de manera oficial.

Cuando se habla del sindicalismo en México, lo que viene a la mente es la corrupción, la opacidad, la poca defensa de los trabajadores y la sumisión ante el poder. Los sindicatos en México no son el factor de deliberación ni la movilización; sino de contención, al contrario que otros partes del mundo.

La situación de los disidentes

Por acá, muchos activistas, periodistas, defensores de la tierra, y promotores de los derechos humanos han sido espiados y asesinados por el gobierno, y la impunidad no permite que se lleve a la luz sus acciones. Esto ha desembocado en unos trabajadores interesados en unirse, además de que la manera en que los medios cubren a los sindicalistas es muy desfavorable.

¡No hay tiempo suficiente!

El 75% de los trabajadores en todo el país deben de trabajar por más de 8 horas diarias y seis días a la semana, lo que impide que puedan asistir a reuniones sindicales o que se puedan organizar con sus compañeros de trabajo, pues están agotados al final del día y ya no les quedan energías.

Concluciones

En general, realmente creemos que los IWW es la mejor manera de organizar el trabajo, ya que tiene una larga historia de experiencia. Realmente esperamos poder organizarnos industrialmente en todo México, ya que vemos muchos problemas que podrían resolverse a través del modelo organizativo del IWW.

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Venezuela: crónicas de una crisis terminal

Avance informativo de la IWW-Venezuela de enero de 2019

 Desde el pasado 23 de enero de 2019, Venezuela esta viviendo una situación
anómala que afecta a todas las fuerzas productivas del país con la presidencia interina de Juan Guaido, encargado de la Asamblea Nacional, único poder público electo y que adversa la continuidad en la presidencia ilegitima de Nicolás Maduro, el cual se juramento después de unas elecciones no convocadas, sin contrincantes ni garantías que avalaran de forma imparcial el supuesto triunfo.

A estos hechos se le suma una inflación que solo en enero del presente año batió récord y supera el millón por ciento (1.000.000%), solo comparado con países como Mozambique, ni siquiera en las economías del eje post guerra mundial; el costo de vida promedio ha escalado 702.521% desde el pasado 1 de enero, por lo cual se estima que de seguir así este año cerrara con una inflación 10.000.000%. Esto se traduce en el salario más bajo de la región, incluso las remeses en monedas extranjeras que mandan los casi 5 millones de venezolanos que han tenido que emigrar no alcanzan para que un trabajador digno alimente a su familia.

Además estamos aguantando una ola represiva contra todos los trabajadores que decidan alzar su voz para tener mejores condiciones laborales, realizando despidos de las empresas del Estado por mostrar su descontento con la gestión o quitando beneficios como el pago tardío del ticket de alimentación, de utensilios para trabajar o la detención de sindicalistas por protestar.

Solo entre diciembre de 2018 y enero de 2019, se han producido hechos que ratifican la política anti-trabajadores del gobierno de Nicolás Maduro que se manifiesta con la detención de cuatro compañeros del Sindicato de Profesionales de Venalum (Néstor Morillo, Andrés Rojas, Noel Gerdez y José Hidalgo) acusados de paralización de la industria, resistencia a la autoridad, daño a la nación, agavillamiento y obstrucción a la vía pública; por su participación en una huelga de brazos caídos donde exigían derechos laborales presentes en la contratación colectiva y en el ordenamiento jurídico.

Durante el allanamiento y su detención, un contingente de 80 guardias nacionales acompañados de funcionarios de la Dirección de Contra Inteligencia Militar (DGCIM) ingresaron a la industria, golpeando, amenazando e incluso robando pertenencias de los trabajadores y dañando parte del mobiliario. Los compañeros han sido recluidos en la sede militar del DGCIM en el campo de Ferromineras y existen dos órdenes de detención que no se han podido ejecutar contra los compañeros Douglas González y Franklin Galpón.

A estos hechos se le suma la detención arbitraria del secretario general de Ferrominera, Rubén González, el cual fue detenido en una alcabala después de participar en una movilización laboral en Caracas; el cargo que se le imputa es el de “asalto al centinela” por oponerse a su encierro. Aunado a esta acción esta la jubilación especial que ha sufrido para sacarlo de la industria, medida ilegal que también sufrió en enero el compañero Ramón Gómez, secretario general del Sindicato Único Nacional de Empleados Públicos de la Corporación Venezolana de Guayana (SUNEP-CVG).

Todas estas acciones gubernamentales en las industrias básicas donde el Estado es el patrón, es parte de una política liberal amparada bajo una retórica revolucionaria que busca privatizar y entregar empresas estratégicas que deben estar al servicio del pueblo al capital transnacional de China y Rusia; política entreguista auspiciada por Alfonso Moros, primo de Nicolás Maduro y vicepresidente en el sector aluminio.

Como sindicato revolucionario, anticapitalista y anti-estatal no podemos quedarnos de brazos cruzados ante la vulneración de derechos y garantías que están sufriendo nuestros compañeros en los puestos de producción. Así como aprovechamos para alertar a nuestras compañeras y compañeros de clases a que estén pendientes de la injerencia perniciosa de naciones del hemisferio norte que pretenden adueñarse de los minerales que son del pueblo y mantener su política colonialista.

Contra la dictadura de Nicolás Maduro y los patronos privados o Estatales.

Por la construcción de un sindicalismo autónomo y libertario.

Por la autogestión de los medios de producción.

IWW-Venezuela