Preámbulo con anotaciones a la constitución del IWW

Gréve Génerale! SITT - IWW Montreal

por: Tim Acott

El preámbulo a la constitución del IWW fue aprobado en el congreso fundacional del sindicato en 1905 y ha cambiado muy poco en todos estos años. Es el documento más elegante, conciso y brillante que conozco. En la actualidad es un documento fundamental de la IWW.

Soy afiliado de base del IWW y escribo estas anotaciones sobre este importante texto con un poco de aprensión. Sin embargo, es necesario hacerlo. El lenguaje que usa es un poco anticuado, pero yo no cambiaría ni una palabra. Casi un siglo de lucha, la pérdida de las tradiciones de la clase obrera y de su transmisión oral han hecho que el texto sea un poco menos accesible para el lector moderno. Empecé a escribir estas anotaciones con un profundo respeto por los compañeros que lo escribieron y por todos los afiliados al sindicato que luego se guiaron por él, lucharon por una causa justa y nos dejaron una digna herencia hasta el día de hoy.

Los afiliados al IWW siempre han tenido iniciativa y han sido decididos en su acción. Cuando hay algo que hacer, simplemente lo hacemos. No esperamos a que los expertos nos digan cómo hacerlo o a que lo hagan por nosotros. Los trabajadores podemos hacer cualquier cosa que nos propongamos, si lo hacemos juntos. Es con esa actitud con la que trataré de aclarar y explicar el mejor texto escrito que jamás he visto. ¡Deseenme suerte!

Unidos“LA CLASE TRABAJADORA Y LA CLASE EMPRESARIAL NO TIENEN NADA EN COMÚN”

Empecemos. Sé que esto causa el rechazo de alguna gente. Observe que dice “la clase trabajadora y la clase empresarial”.
¿Cuáles son estas clases sociales? La clase trabajadora es la mayor parte de la sociedad y de la economía, la gente que se gana la vida con su trabajo intelectual o manual y que crea toda la riqueza pública y privada que existe. La clase empresarial es esa pequeña parte de la sociedad que obtiene su riqueza del trabajo de otras personas. Esta clase no crea riqueza, la toma de otros. Ya sé que alguna gente hace un poco de los dos; pero sólo porque algunas cosas sean de color naranja no significa que no existan el rojo y el amarillo. El IWW marca el límite en la persona que tiene poder para contratar y despedir.

No dice que los miembros de la clase trabajadora no tengan nada en común con los miembros de la clase empresarial. Eso sería estúpido. Los seres humanos tienen mucho en común. Todos comemos, bebemos agua y respiramos. Todos vivimos y, después de un tiempo, morimos. Tenemos más cosas en común que los caballos y los burros porque podemos cruzar nuestras razas y tener hijos fértiles. Podemos incluso pasar de una clase social a otra, aunque es poco frecuente. Normalmente se pasa a la clase inferior, dado que la clase trabajadora crece y la empresarial se reduce. Los miembros de las dos clases tienen algunas cosas en común, pero solo como individuos.
Y lo que es más, nosotros no les deseamos ningún mal. No los odiamos y no queremos hacerles daño. Pero sí vamos a lesionar sus intereses económicos cuando tengamos oportunidad. El IWW es una organización no violenta y siempre lo ha sido. Estamos orgullosos de eso.

Lo que esta primera frase quiere decir es que las dos clases no tienen nada en común. No es nada personal. Es la economía. Lo que nosotros los trabajadores necesitamos y queremos es justo lo opuesto de lo que los empresarios quieren y necesitan.
Queremos mejor salario por nuestro trabajo, menos horas de trabajo, un trabajo menos aburrido y repetitivo, menos peligroso y más control sobre nuestras cortas vidas. Queremos más control sobre los bienes que producimos y los servicios que ofrecemos, y sobre cómo se hacen estas cosas. Queremos más control sobre los efectos de la producción en nuestra salud, sobre la calidad y la seguridad de nuestros vecindarios y nuestras casas, en este hermoso planeta Tierra.
La clase empresarial necesita que trabajemos más horas, más duro, más rápido, más barato, con menos normas de seguridad, con menos controles de contaminación y con menos voz en las decisiones. Lo que realmente quieren son esclavos que no necesiten alimento ni paga, superrobots que sepan tanto como nosotros y puedan hacer todo el trabajo del mundo. Igual que nosotros pero con menos mantenimiento y sin problemas.

Lo que nosotros queremos y necesitamos es libertad verdadera, el control de la tierra, de los recursos, las máquinas, la toma de decisiones… en definitiva, de todo. Queremos un lugar seguro y saludable para nuestros hijos (no solo los nuestros, también los de la clase empresarial) y una vida buena y digna. Queremos, en fin, todo lo que los empresarios no desean que tengamos. Nuestras necesidades y demandas simplemente no son buenas para sus negocios.

“NO PUEDE HABER PAZ MIENTRAS MILLONES DE TRABAJADORES SUFRAN HAMBRE Y NECESIDAD AL MISMO TIEMPO QUE UNOS POCOS, LA CLASE EMPRESARIAL, DISFRUTAN DE UNA VIDA EN LA ABUNDANCIA”

Las dos clases sociales son enemigas naturales. Estamos en una guerra, una lucha entre clases. Esto no es una figura retórica. Es una guerra real, espantosa, con un número de muertos tal que dejaría a la Segunda Guerra Mundial en un juego de niños.
En esta guerra luchamos todos los días, pero no con balas y bombas. Nuestras armas son la educación, la organización y el trabajo. Luchamos sin combatir.

“LA LUCHA ENTRE ESTAS DOS CLASES SOCIALES CONTINUARÁ HASTA QUE LOS TRABAJADORES DE TODO EL MUNDO SE ORGANICEN, ASUMAN LA PROPIEDAD DE LOS MEDIOS DE PRODUCCIÓN, LAS FÁBRICAS Y TIERRA, Y ACABEN CON EL TRABAJO ASALARIADO”

Nosotros no empezamos esta guerra; hemos nacido en ella. Pero estamos convencidos de que habrá que luchar y de que venceremos. No hay elección. Cada año que pasa nos quitan un poco de nuestra vida, crean más miseria, matan y mutilan a más compañeros de trabajo y destruyen un poco más el planeta. Nunca se detendrán a menos que se les haga frente. Están locos.
Seguimos hablando de las clases sociales. La clase empresarial está sumida en una locura. Nos roban más y más. Destruyen más y más. No les importa el coste en vidas, la miseria, la degradación y la contaminación. No les importa el futuro. Sólo tienen en cuenta el beneficio de sus inversiones. No les importan los niños. Sólo quieren amasar fortunas. Esa clase social es como un perro rabioso. No digo que haya que matarlos, pero hay que detenerlos. Y la única forma de hacerlo es organizando a la clase trabajadora con una estrategia clara y una acción directa. Luego hablaremos de eso.

la palabra solidaridad“LA CONCENTRACIÓN DE LA PROPIEDAD INDUSTRIAL EN CADA VEZ MENOS MANOS DIFICULTA LA LUCHA DE LOS SINDICATOS CONTRA EL PODER CRECIENTE DE LA CLASE EMPRESARIAL”

Recuerde que esto se escribió en 1905. Es una idea muy incisiva para su tiempo, ¿no cree? Los miembros del sindicato que escribieron esto ya vieron que esta tendencia de concentración de la propiedad en pocas manos hacía a la clase empresarial muy poderosa y la distanciaba cada vez más del resto. También vieron que este control iba más allá de las fronteras nacionales, las razas y las nacionalidades, y que se basaba en el dinero y el poder. Por esta razón fundaron un sindicato internacional, con la vocación de unir a todos los trabajadores del mundo.
Lo que ya se empezaba a vislumbrar en 1905 es algo obvio hoy en día. Ahora, sólo un puñado de las personas más ricas entre las ricas controla la mayor parte de la riqueza del mundo y tienen el poder político y militar; y esta tendencia continúa. Y están organizados, muy bien organizados. Es por eso que también los trabajadores tienen que organizarse y deben hacerlo a gran escala y rápidamente. Pero tenemos que organizarnos bien. Esto nos lleva de nuevo al preámbulo de la constitución:

“LA SITUACIÓN ACTUAL DE LOS SINDICATOS DE OBREROS HA DADO LUGAR A QUE LOS GRUPOS DE TRABAJADORES SE ENFRENTEN UNOS A OTROS SIN QUE NINGUNO GANE DENTRO DEL SISTEMA DE SALARIOS. MÁS AÚN, ESTAS ORGANIZACIONES SINDICALES CONTRIBUYEN AL ENGAÑO DE QUE LOS INTERESES DE LOS TRABAJADORES COINCIDEN CON LOS DE LA CLASE EMPRESARIAL”

Cuando hablan de “los sindicatos de obreros” se están refiriendo a la Federación Estadounidense del Trabajo (AFL), que causó un gran estruendo en el mundo obrero de esa época y que tras unirse con el Congreso de Organizaciones Industriales formó lo que ahora es el sindicato AFL-CIO. Nuestra posición sobre el AFL-CIO es muy clara. El AFL-CIO tiene en sus filas un gran número de valiosos trabajadores que han luchado en la defensa de los intereses obreros muchas veces. Nosotros saludamos con respeto a esos héroes de la lucha de clases. El IWW aplaude y admira tal actitud.

El IWW ha tenido, sin embargo, alguna que otra diferencia seria con el AFL-CIO desde sus inicios. Son diferencias de opinión, ideológicas al nivel más básico. La AFL se fundó para representar los intereses de una parte muy minoritaria de la clase obrera: hombres blancos, obreros especializados, nacidos en EE. UU. y que hablaban inglés. Nunca pretendió dar respuesta a las necesidades de la clase trabajadora en general sino a una parte específica de ellos, la aristocracia del trabajo.

Estaba, y en parte lo sigue estando todavía, organizada por el tipo de trabajo que se hace. Así, los trabajadores de los ferrocarriles o del servicio de correos estaban, y están, divididos en sindicatos diferentes que no cooperaban mutuamente en la defensa de sus intereses comunes.

El resultado de este extraño concepto de organización ha sido el surgimiento de los esquiroles. Unas veces los conserjes van al trabajo cruzando las líneas de piquetes de los camioneros y otras veces los camioneros cruzan las líneas de piquetes de los conserjes, todo ello con la aprobación del sindicato. Extraño, ¿verdad? ¿Cómo se pueden conseguir demandas salariales o mejoras de las condiciones laborales en una situación así? La AFL saboteó con esquiroles muchas huelgas del IWW.

El concepto en el que se basa el AFL-CIO es que el capitalismo funciona y que los obreros, o al menos algunos de ellos, pueden recibir un trato justo si se hacen algunos ajustes en el sistema. Por otra parte, el IWW se basa en la idea de que el capitalismo no se puede reformar, no puede ponerse al servicio de nuestros intereses. Tiene que sustituirse por un sistema de democracia económica controlada por los trabajadores, pues estos nunca tendrán una vida justa bajo el capitalismo.

Diferentes ideas dan lugar a diferentes prácticas. En el fondo nos solidarizamos con los trabajadores de todo el mundo y con los afiliados de base de cualquier sindicato, pero no podemos compartir la actitud de colaboración que los dirigentes de este sindicato tienen hacia las empresas.

El IWW fue fundado por sindicalistas con experiencia que habían sufrido las heridas de la lucha de clases y estaban hartos de los sindicatos de entonces. Por eso decidieron crear un instrumento diferente de lucha por los intereses de la clase obrera.Ferrocarrileros IWW

“ESTAS CONDICIONES SE PUEDEN CAMBIAR. LOS INTERESES DE LA CLASE TRABAJADORA SOLAMENTE PREVALECERÁN SI EXISTE UNA ORGANIZACIÓN DE OBREROS DE TODAS LAS INDUSTRIAS CAPAZ DE REALIZAR UNA HUELGA QUE PARALICE LA PRODUCCIÓN Y EN LA QUE UNA INJURIA COMETIDA CONTRA UNO ES UNA INJURIA CONTRA TODOS”
Y eso es lo que hicieron. Crearon un sindicato democrático controlado por sus bases para evitar la corrupción y la burocracia sindical. El sindicato es independiente de cualquier partido político. En él están representados todos los trabajadores de una empresa: el cocinero, el oficinista, el conserje, el camionero… todos en el mismo sindicato. La forma en que está organizado el sindicato obedece al hecho de que sus intereses son idénticos.

El IWW existe para luchar por los trabajadores y para nadie más. No se creó para defender al Estado, a los políticos, a los burócratas de carrera, a los mafiosos, a ninguna religión, raza o sexo. Y mucho menos a los empresarios y capitalistas. Es nuestro instrumento de lucha y solo está controlado por los propios trabajadores. Está hecho en solidaridad y pensado para la lucha.

“EN LUGAR DEL LEMA CONSERVADOR DE ‘UN SALARIO JUSTO POR UN DÍA DE TRABAJO’, DEBEMOS ESCRIBIR EN NUESTRO ESTANDARTE LA CONSIGNA REVOLUCIONARIA DE LA SUPRESIÓN DEL TRABAJO ASALARIADO”

No le demos más vueltas al asunto, compañeros. Luchamos por un salario mejor y mejores condiciones de trabajo, pero también estamos aquí para cambiar el sistema económico. La democracia política sin democracia económica es una mentira, una farsa y una broma cruel. Estamos aquí para luchar por unas condiciones mejores ahora y por una vida mejor en el futuro. Esto no es contradictorio porque se trata de la misma lucha.

Unete con nosotros“ES LA MISIÓN HISTÓRICA DE LA CLASE TRABAJADORA ACABAR CON EL CAPITALISMO”

Esto suena como una profecía antigua, pero en realidad tiene mucho sentido. No hay nadie más para hacer el trabajo. Tenemos que hacerlo nosotros los trabajadores. La política siempre obedecerá a la economía, nunca al revés. Y el poder militar es también un reflejo del poder económico.
El poder está realmente en nuestras manos. Ese es el gran secreto. Nosotros hacemos con nuestras manos todas las cosas que se producen y damos todos los servicios que ofrecen las empresas. Nosotros lo hacemos todo. Podemos pararlo todo con tan solo cruzarnos de brazos. No nos interesa la lucha armada. Las armas no nos sirven para cumplir nuestro objetivo.

Tenemos el único poder lo suficientemente fuerte como para derrotar al capitalismo. Todo lo que tenemos que hacer es organizarnos, y organizarnos bien. Solo así podremos detener la locura de la clase empresarial de una vez por todas.

“LA CLASE TRABAJADORA DEBE ORGANIZARSE, NO SOLO PARA LUCHAR CONTRA LOS CAPITALISTAS SINO PARA CONTINUAR LA PRODUCCIÓN CUANDO EL CAPITALISMO HAYA SIDO DERROCADO”

Tenemos que organizarnos para esta lucha justa, aquí y ahora. Y después de la última batalla contra el capitalismo deberemos seguir unidos para remplazar la estructura y la organización capitalistas con una estructura y un orden superiores, con una democracia económica y social, la democracia obrera. Con esa estructura seguiremos adelante, con una nueva democracia que se desarrolle y transforme nuestras vidas. Todo eso es posible.

“AL ORGANIZARNOS EN LAS EMPRESAS ESTAMOS CREANDO EL GERMEN DE LA NUEVA SOCIEDAD DENTRO DE LA ESTRUCTURA DE LA VIEJA”

Esa es la idea. Nuestra acción a corto plazo se integra dentro del objetivo a largo plazo.

No sabemos exactamente cómo será la nueva sociedad, pero sí sabemos que será verdaderamente democrática, controlada por la inmensa mayoría de la raza humana: los trabajadores. Esto puede significar el fin de la guerra, el hambre, la esclavitud y la destrucción del medio ambiente, porque todo eso va en contra de nuestros intereses. Cuando los trabajadores dirijamos la economía, lo haremos en defensa de nuestros intereses porque somos la mayoría, y lo haremos en paz y armonía. Esto es algo por lo que vale la pena trabajar y vivir; y en mi opinión es posible hacerlo.

Si usted todavía no se ha afiliado al IWW, piénselo. Si usted pertenece a la clase trabajadora (o sea que no puede contratar ni despedir a otros trabajadores) y está de acuerdo con los principios del preámbulo que hemos comentado, póngase en contacto con un delegado local, una sección del sindicato o con la oficina central y únase a nosotros. Hágalo parte de su vida. Juntos podemos construir un mundo mejor, mejor de lo que nunca imaginó.