Como construir una rama del IWW #1

por: J. Pierce

Compa! Aquí tienes una lista de verificación para construir tu rama del sindicato revolucionario – los Trabajadores Industriales del Mundo (IWW). No es una lista oficial, ni por las reglas oficiales. Es una lista sencilla y práctica que he desarollado a través de los años.  Tampoco es una lista con secuencia. Puedes empezar con el elemento más fácil y desarrollar tu rama desde ahí. Esta lista está dirigida a nueva/os organizadores en Latinoamérica pero es aplicable en casí todas partes.

Si la situación en tu país es poco precaria, debes de tener mucho cuidado y evaluar cada paso pensando en las consecuencias potenciales.

1.) Un grupo de compañero/as. – (tres que realmente quieren dedicar a este proyecto)  Si no tienes tres personas para empezar, va a quedar como tu idea no más. En adición de tus organizadores, vas a necesitar ‘mentores‘. Ellos van a contribuir la rama con mucha historia de las luchas de tu comunidad, región, país, etc. Lo más probable van estar en contra de tu proyecto, ideológicamente, pero van a tener esperanza en ustedes de todas maneras.
2.) Un lugar para reunirse. – (un café, un centro comunitario, la biblioteca, una librería…)  Siempre recomiendo “Wobbly Wednesdays” en un café. (Tú puedes inventar un nombre que sirve en español…)  Todos llegan con sus computadores, cuadernos, u otros materiales para hacer poco trabajo mientras platican sobre los planes, la política, etc.  Si no están escribiendo y trabajando, es posible que vaya a quedar como una sesión de quejas o club revolucionario de estilo de vida. Construir el IWW involucra mucho trabajo y vas a encontrar mucha/os compas que no quieren trabajar en eso.  (Ellos van a ser sus simpatizantes.)

3.) Una lista de correo electrónico (espero que no solo facebook…). Hay mucha gente que solo conoce facebook pero en mi experiencia una lista de correo electrónico significa que hay trabajo para hacer, y facebook significa solo socializar. Es fácil socializar pero lo que vas a necesitar es compas que trabajen. (Dar ‘like’ no es sindicalismo revolucionario.)

4.) Una persona que se quiere registrar como un miembro (oficial) del IWW con la oficina central –  GHQ (General Headquarters)  en Chicago. Esta persona va a ser el enlace entre tu rama y la organización general. (Más probable eres tú, compa.)  Digo una persona ahora porque en muchas partes, lo que ganan ustedes monetariamente es más valioso en tu país que en EEUU. No suena lógico enviar tu dinero a EEUU mientras no sea necesaria. Entonces es mejor que tus compas guarden sus cuotas en tu país hasta que tengan una rama establecida. Luego ustedes pueden comunicarse con GHQ y crear un acuerdo que sirva para las dos partes.
5.) Amistad con otros sindicatos independientes y organizaciones revolucionarios en tu país.  Es ideal que encuentres un grupo militante de trabajadores que quieran afiliarse con el IWW. Pero este ideal no es fácil ni común.  Conexiones con grupos feministas, comunitarios, estudiantes, etc. son muy importantes también. Queremos ser, primero, un Comité de organizadores y, luego, un Sindicato revolucionario de trabajadores. Por eso recomiendo permancer enfocado en las industrias y ser amigos con los sindicalistas. También, en varios países ya hay un sindicato revolucionario que llamamos una ‘organización hermana’ – la FORA en Argentina, el FAT en México, por ejemplo. Queremos colaborar y ayudarles, no competir con ellos.  Si tienes un ambiente peligroso en tu área, estas amistades van a ser muy importantes para la protección.  El IWW es anti-sectario: queremos más amigos, no más enemigos.
6.) Herramientas y equipaje.  – para pancartas de piquetes; papel, madera, una grapadora, marcadores; un celular de la rama; un megáfono o un sistema de altavoces; una compañía para hacer camisetas, calcomanías, volantes; y un carro!  A veces ser útil para un grupo independiente de trabajadores es la clave de crecer tu rama. Si hay una huelga, por ejemplo, de trabajadores independientes y ustedes pueden proveer equipaje útil para un piquete o una marcha, ellos van a ver el IWW más fuerte y organizado, y con suerte, pueden unirse a tu rama (o al menos sus militantes).
7.) Literatura y trastos del IWW.  Siempre digo “No hay tal cosa como un sindicato. Solo es una idea, un sentimiento. Son los artículos que podemos ver y tocar que transforman un sentimiento a una organización de verdad.”  Vas a necesitar varias cosas para crear la sensación que ustedes tienen una organización de verdad, literatura que ya existe en español son “El Gran Sindicato” y “Piénsalo”. Hay muchos escritos en SOLIDARIDAD que ustedes pueden usar para crear panfletos. Vas a necesitar gorras, camisetas, botones, banderas, etc.  Algunos de estos puedes obtener del GHQ pero por los precios altos de EEUU, va a ser mejor hacerlos en tu país y venderlos para crecer fondos. También, a través de crear amistades con Wobblies en otros países, vas a colectar artículos del IWW que estos compas van a darles.  Estas cosas ayudan a crear el sentido que ustedes son una rama de verdad de un sindicato mundial.
8.) Una plataforma de internet –  (un blog,  página de web,  facebook, etc.)  Esto es el más fácil y tal vez el primer paso.  Muchos fotos van a demonstrar tu perspectiva, tus acciones, tus metas. Puedes usar WordPress.com o Wix.com u otros de tu país.  Puedes agarrar material de SOLIDARIDAD y otros sitios del IWW para crear tu sitio en una tarde de café!  Crear tu propia hoja informativa va a ser un paso muy importante y este sitio y hoja van a ayudarles a encontrar tus nuevo/as contactos.
Esta lista va a continuar.  Si estas construyendo tu rama del IWW, comunícate con SOLIDARIDAD y GHQ para más ayuda y consejos.
solidaridad@iww.org
ghq@iww.org
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Todos somos ‘Amigos’

Por:  J. PierceIMG_1324

Durante la mayoría de mi experiencia laboral, me he sentido como si los jefes estuvieran esperando que yo, un hombre blanco con educación universitaria, me identificara únicamente con ellos.  Se supone que debería querer lo que quieren y creer lo que creen.  Muchos de mis empleadores anteriores a pesar de su propia experiencia como personas de color estaban dispuestos a expresar sentimientos bastantes racistas y anti-obreros y esperaban que yo estuviera de acuerdo con ellos.

Cuando se dan cuenta que me he hecho amigo de mis compañeros de color en el trabajo, por lo general les asombra. En la cafetería, hacerme amigo de Abraham, un afroamericano mayor, le hizo a Jean (la “dama de hacha” encargada de los despidos) bastante enojada.  Muy pronto, despidieron a nosotros dos en su búsqueda de romper nuestro control informal del ritmo de trabajo.

Antes de que me contrataran en el astillero de reciclaje, los jefes me preguntaron: “¿Estás seguro de que puedes trabajar bajo los órdenes de un hablante de español?  Estos chavos ni son de México. Son como Guatemaltecos! … [Insertar tonterías más racistas aquí]…” Pero sí nos hicimos amigos de todos los latinos (95% Mexicanos, por cierto) con Ted, Andy, y Chaz, bastante roja en la cara, también. Tras rechazar una “promoción” al supervisor y ganarme la confianza de mis compañeros de trabajo, la gerencia me despidió 3 meses después. Sin embargo, debido a nuestra amistad, disfrutábamos el único departamento sin un supervisor y teníamos un poco de diversión además!

“Cuando seamos una empresa más grande, y empecemos a contratar a algunos Amigos,1” bromeó el jefe de chingaderas, “Te voy a necesitar aquí para que los gestiones.”  Eventualmente contrataron a personas nuevas y les tratábamos como compañeros y no le hacíamos caso al jefe y su jerarquía.  Disfrutábamos condiciones tranquilas, ganamos chaquetas caras, y organizamos aumentos de salario y la igualdad de pago – todo por nuestra colaboración.

Ganaremos - Ottawa - Outouais IWWLo que mi tiempo en el IWW me ha enseñado es que yo también soy un “Amigo.”  Yo también soy una unidad de trabajo barata y vulnerable – algo que los jefes siempre buscan. Como un hombre blanco, tengo mejor acceso a puestos de trabajo y por lo general me tratan mejor en términos relativos. Pero si yo no juego su juego racista, me convierto rápidamente en el ‘estadounidense flojo’ que quiere más tiempo de ocio, quiere un puesto de trabajo más seguro y más significativa, y piensa que todo debe ser gratis. (Ojalá oigan cómo el IWW propone conseguirlo!) Cuando los jefes de alimentos me piden que ayude a ahorrar sus “costos de trabajo”, es un código lo cual significa que van a cortar mis horas dejando que apenas pueda pagar el alquiler. Cuando el jefe de chingaderas comienza una perorata improvisada sobre cómo “los sindicatos destruyen el país,” regaña a las personas que forman su fuerza de “trabajo”, y nos invita a esperar un futuro sombrío para nuestros hijos.

Antes de acostarse cada noche los capitalistas rezan que sigamos identificándonos con los ricos en vez de solidarizarnos con nuestros compañeros de trabajo. Quieren que sigamos el camino de la segregación racial, de la exclusión (ostensiblemente) basada en nacionalidad y estado de “ciudadanía”, y que sigamos delirios de formar parte de la clase alta.  Pero a pesar de los mejores esfuerzos de los patrones, los miembros del IWW en media docena de países exigen la identificación con las filas oprimidas del proletariado. Exigimos la construcción de vínculos a través de las líneas de color a medida que luchamos por la existencia de la nueva sociedad. Pero eso es justo lo que hacen los amigos.

Notas:

  1. En este articulo ‘Amigo’ lleva su significado común, pero también implica, para el jefe que usó la frase en inglés, “trabajadores Mexicanos de salario bajo”.

IWW Graffiti

Hablando con jefes: ¡Mantente en el guion!

Sr. Avaricia

Escrito por: Nate Hawthorne

Traducido por: O. Portal

Como clase no tenemos nada en común con ellos pero en ocasiones necesitamos hablar con nuestros jefes. Por ejemplo, cuando deseamos confrontar a nuestros jefes necesitamos hablar con ellos. Muchos jefes parecen tener una habilidad innata para cambiar las fichas del tablero en contra nuestra y muchos trabajadores tienen el hábito de dejarles hacerlo. Pasamos tanto tiempo siguiendo sus órdenes y ellos dándonoslas que, cuando les plantamos cara, puede ser tan confuso para ellos como los es para nosotros mismos. Eso puede facilitar que el superior tome control de la conversación.Mohawk Valley

Para mantener el control de la conversación necesitamos saber lo que queremos conseguir. No podemos llegar a nuestro camino sino sabemos cuál es ese camino. En otras palabras si no tenemos un acertado plan entonces las cosas nunca saldrán como deseamos.

Tomemos, por ejemplo, que queremos confrontar a nuestro jefe sobre la decisión de mantener a un empleado trabajando hasta más tarde de lo previsto. Algunas de las respuestas que podemos recibir de su parte son: justificar la decisión (“teníamos más trabajo, alguien tenía que hacerlo”), resaltar algún otro asunto (“bueno, parece que no tienen uniformes”), tratar de hacerte sentir culpable de alguna manera (“¿hace esto después de que conseguí esa magnífica cafetera para su tiempo libre?”), desviarte a otro sitio o persona (“deberías hablar de esto en nuestra próxima reunión de equipo” o “deberías dirigirte al departamento de recursos humanos”), e incluso cuestionar tu derecho a opinar sobre el tema (“este es un tema privado entre mí y esa persona, no tiene nada que ver con usted.”) Hay otras posibles respuestas. La cuestión es que deberías prever las diferentes formas en las que el jefe podría responder y saber cómo reaccionar en cada caso.

Insomnia Cookies carta de demandas

El objetivo de contestar a la respuesta del jefe es el de volver a debatir el problema y la solución. No te desvíes. No discutas. Como mucho, reconoce algunos puntos, (“apreciamos la nueva cafetera”, “ya intentamos hablar con recursos humanos”), no dejes que cambie la dirección de la conversación como él quiera. Plantea el problema y objetivo nuevamente. “Nos hace trabajar más de lo esperado y eso nos causa problemas. ¿Podría no repetirlo?” Si intenta cambiar de tema, y de seguro lo intentará, simplemente di “esto no se trata de eso, estamos aquí para hablar del problema de trabajar más de lo previsto.” Entonces trae de vuelta el problema y lo que quieres.

El punto más importante es que nuestro problema y nuestra demanda no se discutan. No nos dejaremos convencer de que un problema en el trabajo es algo sin importancia y tampoco que nuestra demanda sea menospreciada. Estamos dejando claro que el problema es serio y estamos presentando una demanda para arreglarlo. Si es necesario, solo di “no estamos aquí para debatir con usted o para discutir otros temas. Queremos saber si dejará o no de extender las horas de los empleados o no. Eso es todo lo que queremos hablar. ¿Sí o no?”Trabajadores de Campanias Unidos - Portland IWW

Mantente en el guion y podrás cambiar el tablero contra del jefe.

 

logo del IWW

“Agua, Fango, y Factoría”

Por Mónica Kostas

Hialeah

Trabajamos en una pocilga que se llama Leimprint. Una de las cuantas que forman parte del distrito de fábricas en Hialeah. Aunque “La ciudad que progresa” es el lema oficial, ya que es la única ciudad industrial en los Estados Unidos que sigue creciendo, “Agua, fango, y factoría” es el lema coloquial que se le dio hace varias décadas por ser nada más que una ciudad tropical con mucha lluvia, pocas atracciones, y muchas fábricas. Queda al noroeste de Miami y el 75% de su población es Cubana o Cubano-Americana, y más del 90% de la población total habla español en casa.

Un viernes por la tarde, Lu se dio vuelta y me dijo “tu crees que alguien va a botar esta basura?” Al parecer, nuestros tachos de basura no habían sido vaciados durante toda la semana.

Lu es cubano-americana, y diseña conmigo en una de las oficinas del fondo. Como muchos Miamenses, nació y creció aquí, y nunca salió de la Florida a pesar de sus treinta y pico de años. Es medio hippie, le gusta el yoga, dice ser budista, no come comida rápida y cuando no estoy, escucha música India al estilo flauta clásica. Lu y yo nos llevamos muy bien, ella tiene un complejo de madre cubana para conmigo y por costumbre me trae café y desayuno todos los días. Yo a cambio, traigo la merienda, y de vez en cuando hago de escudo y me peleo con la gente que la trata mal. De más está decir que tenemos caracteres muy distintos, pero encajamos bastante bien. A fin de cuentas, compartimos más tiempo juntas que con nuestras familias, amigos, o amores, y ese tipo de tiempo excesivo con alguien forma lazos invaluables personalmente, e imprescindibles a la hora de organizar.

“Mierda, encima estuve tirando un montón de cáscaras y comida” le digo. Nos miramos, miramos el suelo que debería ser blanco pero con la suciedad acumulada durante años, las baldosas lucen un mugriento negro añejo ya que nunca fueron limpiadas, y le digo “este lugar es un asco”.

No es la primera vez que hablamos de esto. Es más, es uno de los temas favoritos de la oficina. A veces, la sala donde almorzamos se vuelve un confesionario de todos los detalles que avergüenzan nuestra compañía frente a otras que por lo menos tienen un servicio de limpieza, y ni hablar de que pueden llegar a ofrecer seguros de salud, ofrecer vacaciones pagas, etc.

El problema sanitario lleva bastante tiempo gestándose. En el distrito de fábricas en Hialeah, la mayoría de las compañías tienen una oficina amplia con varias oficinas dentro, y adjuntado, un depósito enorme donde se guarda la mercadería y trabajan los que arman productos y paquetes para enviar. Al trabajar en un lugar tan grande, mantenerlo limpio lleva su tiempo y dedicación. La cuestión es que la única persona que hace la limpieza donde trabajamos, es una mujer que trabaja en el depósito casi a tiempo completo. El par de horas que le queda para llegar a las 40 horas semanales, las trabaja limpiando las oficinas, aunque no sea tiempo suficiente y solamente alcance para vaciar los tachos de basura, pasar un trapo mugriento por el piso, y nada más. Luego de dieciséis años que la compañía lleva en ese local, más el mantenimiento precario que se administra, es evidente que el bajo nivel de higiene genere sus consecuencias. Constantemente hay gente enferma, congestionada, y con alergias. Las cucarachas y las moscas son comunes, y la mugre en la mayoría de las oficinas lleva añares acumulándose.

A Lu no le gusta pelear, pero cuando algo le colma la paciencia, no se contiene y trata de buscar soluciones. Esta vez, miró el asco de lugar donde trabajamos, pensó en todas las cosas que deben mejorar, se hartó, y me dijo “quizá deberíamos escribirles una carta”. Me di vuelta, y la miré semi-anonadada pensando “eso suena a adulación, cuéntame más…”

Claro, no me dijo que mañana mismo tendríamos que estar todos en huelga, pero el ímpetu de querer solucionar un problema por nuestra propia cuenta y de una manera ofensiva fue estimulante.

Inmediatamente Lu pensó que la carta podía ser anónima. Podríamos escribirla y luego dejarla en las oficinas de los jefes, simple y al punto. A lo que le sugerí que sea lo opuesto, firmada con nombres, y por todos. Claro, el anonimato ofrece simplicidad, y evita sondear la situación con cada persona, lo cual puede ser bastante incómodo para alguien tímido como lo es Lu. Vale recalcar también que es muy común ver problemas laborales como problemas individuales que pueden resolverse privadamente. Parte de nuestra tarea como militantes es romper con esa noción individualista, y sugerir alternativas que analizan nuestros problemas en un marco colectivo. Es decir, hacer del conflicto individual un conflicto que involucra a todos, ya que no solamente son varios los afectados (en general) por los abusos laborales sino que también hacemos más fuerza y tenemos más respaldo cuando somos la mayoría en la lucha.

Al decidir que íbamos a escribir una carta, Lu fue a discutir el tema con unas compañeras, yo fui a hablar con otras, algunas personas hablaron con otras más, y de a poco formamos una lista de demandas que queríamos ver cumplidas en torno a la sanidad de Leimprint.

La carta demandaba cosas básicas, como limpiar el piso y sacar la basura por lo menos dos veces a la semana. Usar trapos nuevos a cada tanto, cambiar los filtros del aire acondicionado, etc. Esencialmente, cosas que parecen lógicas, y dan vergüenza demandar, pero que hay que arrancar de un par de jefes tacaños que les importa poco y nada el bienestar y la salud de la gente que emplean. Un punto principal en la carta, era la demanda de limpiar los pisos a fondo durante las vacaciones de fin de año, ya que el personal no estaría para estorbar la limpieza. El asueto empezaba la semana entrante, y duraba dos semanas. Ese periodo lo usaríamos como medida de prueba para ver si al regresar de las vacaciones, los jefes habían cumplido con por los menos algunos de los pedidos.

Luego de escribir la carta, todos y cada uno de los que trabajan en la oficina, menos aquellos considerados gerentes, firmaron su nombre, y luego se hicieron copias para cada uno.

Hay que tomar en cuenta que los acontecimientos sucedieron en cuestión de horas. Lo más efectivo posiblemente, hubiera sido entregar la carta colectivamente y en persona. Sin embargo, confrontar al patrón de manera colectiva hubiera tomado más tiempo, ya que nos tendríamos que haber juntado fuera del trabajo para decidir cómo se desarrollaría la entrega. Tendríamos que haber decidido quienes hablarían, y quién entregaría la carta una vez en la oficina del patrón, y también, asegurar que el objetivo de la entrega sería demostrar solidaridad entre las compañeras, y exponernos como una fuerza notable por nuestra cantidad. Por más de tener estas tácticas en cuenta, yo particularmente no quería ser una fuerza impulsora en el evento, sino que una compañera más con una opinión equivalente a las demás.

Por lo tanto la idea de hacer la entrega colectiva sería, o muy rigurosa para hacerla el mismo día, ya que no había tiempo para lo que le llamamos en el IWW “inocular” (el proceso de advertir a las compañeras sobre posibles represalias del patrón, o posibles cosas que los jefes digan o hagan), o muy lenta como para mantener a las compañeras enganchadas durante el periodo de organización de esta tarea colectiva.

Se decidió entregar la carta el mismo día, y el modo de entrega fue bastante inadvertido. Una vez que los jefes se fueron del trabajo, una compañera y yo dejamos una copia en cada una de sus casillas. Una para la jefa, a quien apodamos Mr. Burns por su complejo de señora mayor extremadamente delgada, y carácter despiadado. Una para su ex-esposo, Tom o viejo carechimba, quien sale con una  mujer 20 años menor que trabaja en la fábrica. Y una para Carlos, el gerente de la fábrica que básicamente lleva a cabo las órdenes de los primeros dos.

El día de la carta habría sido un miércoles ya que solamente teníamos dos días más antes de irnos de vacaciones. Es importante resaltar que estas vacaciones de fin de año son forzadas y no remuneradas. Para la mayoría que apenas llega a fin de mes, ya que ganan poco más que el sueldo mínimo, tomarse dos semanas de vacaciones no pagas, especialmente en tiempos de fiestas y compras, es devastador. Esos dos días que quedaban antes de las vacaciones, los jefes disimularon no ver ninguna carta. Sí tuvieron al día siguiente una reunión de dos horas por la mañana, pero ninguno mencionó absolutamente nada.

Al acabarse las fiestas, estábamos ansiosas de ver qué cambios habían ocurrido mientras no estuvimos.

Al regresar, nos encontramos con la sorpresa de ver todo exactamente igual. El mismo piso mugriento, las mismas cucarachas que llevaban años en el cuarto de útiles, en fin, nada había cambiado. Volvimos a nuestros puestos decepcionadas y un poco indignadas con la situación.

Pocos minutos después de empezar a trabajar, la jefa nos llamó a todos para una reunión. Lu y yo pensamos que iban a abordar el tema de la limpieza, y teníamos ganas de ver que sarta de excusas pondrían para explicar la falta de mantenimiento.

 

La jefa abrió:

-Tengo noticias para darles. Durante las fiestas, Tom se fue a China y sufrió un ACV. El se está recuperando bien, está en uno de los mejores hospitales en China, y los doctores dicen que su pronóstico se ve muy positivo, así que no queremos que se preocupen.

Caras de asombro inundaron la oficina. En ese momento me acordé de la declaración de Emma Goldman acerca del asesinato del presidente McKinley que decía algo así como “si me llamaran para cuidar de McKinley, como enfermera, el es un ser humano para mi y yo cuidaría de él, pero como anarquista mi apoyo está con Czolgosz (el atacante)”

-Todo por aquí va a seguir igual, aunque Carlos y yo si quisiéramos pedirles paciencia y ayuda para que todo funcione normalmente mientras Tom no esté trabajando con nosotros.

 

Algo en la manera que dijo esas últimas palabras, sonó bastante a reclamarnos indirectamente que no sigamos molestando con asuntos insignificantes, ya que todos teníamos que ocuparnos de cosas más importantes.

La preocupación entre las compañeras era legítima. La mayoría de las trabajadoras llevan años trabajando en Leimprint y por más de que los jefes sean su desgracia, a fin de cuentas hay un vínculo de muchos años que les afecta emocionalmente.

Luego de recibir las noticias, la jefa enfatizó bastante la importancia de la familia y lo mucho que vale estar bien de salud. Me pregunté si alguna vez se le ocurre que la mayoría de la gente con la que trabajamos no tiene seguro de salud, y que si algo tan grave como eso les pasara, no tendrían dónde ir.

En términos de campaña, que al jefe la haya dado un ACV, fue un evento completamente imprevisto, algo que cambió la dinámica del diálogo totalmente. De repente, pasamos de estar a la ofensiva, a un estado de empatía semi-forzada, donde las compañeras sentían que rebelarnos contra el patrón en momentos de crisis, no sería moralmente correcto. Inmediatamente las ansias de presionar a los jefes con nuestras demandas se ablandaron y no solamente porque la jefa nos mandó una indirecta en la reunión, sino también porque las compañeras sentían que era un mal momento para seguir adelante con el tema. No estaban en lo incorrecto tampoco, la gerencia tenía la ventaja de usar la situación de Tom como excusa para no encargarse de cumplir con la carta, y sabían que eso funcionaría como manipulación emocional con las compañeras para mantener a raya nuestras demandas.

De a poco el tema se fue disolviendo, y las ganas de pelearlo también. Lu y yo vimos como la situación llegó a un impasse, pero presentimos que la cuestión no iba a morir definitivamente ya que la carta agrupaba una cantidad de cosas que afectaban el día a día en el trabajo.

Personalmente, esta situación fue una experiencia que nos indicó que nunca tenemos todo controlado ni tampoco podemos estar preparados para todo. Cuando menos lo esperamos, ocurren sorpresas que desencadenan situaciones para las que no preparamos respuestas, y está en nosotros adaptarnos al cambio y resolver el conflicto o dejar pasar el momento. Lo que también demuestran estos hechos, es que una lucha no es tan mecánica ni tan blanco y negro como reconocer un problema laboral, que afecta a todos los trabajadores de un sitio, y que por lógica, se lleva a cabo automáticamente una campaña donde se pelea a todo o nada por un objetivo (sea un aumento, mejores condiciones, beneficios, etc.). Existe el elemento humano que complica la ecuación, ya que no podemos prever como nuestras compañeras, ni nosotros mismos, podemos llegar a reaccionar frente a un desarrollo impredecible.

Tampoco podemos saber como las emociones pueden jugarnos a favor o en contra dados ciertos cambios en una disputa. Vale destacar además, que como en muchas otras peleas, no son mayormente las mejoras materiales que empujan una lucha, sino el impulso de querer pelear por lo que es moralmente correcto. Ya sea demandando respeto, o sintiendo empatía por otro ser humano, estas cosas generalmente terminan siendo mucho más fuertes que ciertas ganancias materiales.

Pasado un poco el tiempo desde el accidente, a la gerencia le está empezando a salir el tiro por la culata con el tema de la importancia de la familia y la salud. Claramente, eso es válido solo para ellos, ya que no esconden que no les importa para nada cuando alguna de las compañeras necesita tomarse el día para cuidar a un hijo enfermo, o atender alguna emergencia familiar, o lo que fuere.

Por más de que este hecho haya momentáneamente descarriado nuestro plan, las actitudes de la gerencia tienen sus repercusiones y por el momento están ayudando a acumular furia y despecho en las compañeras que tarde o temprano deben atacar.

Los grupos laborales Informales

M. Jones, traducido por Fernando G.135 S La Salle picket

A lo largo de la historia, los trabajadores se han unido y organizado en defensa de sus intereses comunes de muchas formas. A veces, dos trabajadores que están cerca uno del otro se ayudan mutuamente y se hacen el trabajo un poco menos difícil. Otras veces, cuando son muchos, pueden controlar la velocidad de la producción y las condiciones del trabajo. A veces incluso forman sindicatos en sus empresas y hasta pueden representar a todo un sector productivo y ejercer su influencia sobre los patrones. Cualquiera de estas formas es válida. En cada una se desafía el aislamiento que existe en otros aspectos de nuestras vidas. En estas relaciones observamos lo que significa la acción colectiva y el control de los medios de producción. Al unirnos, adquirimos un poder que no tenemos como individuos y que podemos utilizar para nuestro beneficio.

Esta unidad que formamos con nuestros compañeros de trabajo es la base de nuestra organización, la base del sindicalismo y del movimiento obrero. Esta unidad que nace el centro de trabajo es intensa y viene de nuestras interacciones y nuestras luchas diarias.

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