La Acción directa sindicalista del IWW en 5 fáciles pasos

Por: Pasionaria, Bristol IWW, Reino Unido

Traducido por: Grace MLLumberg el patron de Office Space

 

1. Tienes problemas en tu lugar de trabajo. Puede que no te estén pagando correctamente, que no recibas el pago correcto por la baja por enfermedad o vacaciones, pero no estás seguro/a de qué hacer porque no tienes un documento escrito, o lo tienes pero no lo entiendes y nadie se ha molestado en explicártelo.

Quieres hacer algo pero no conoces tus derechos o qué dice la ley al respecto. Puede que estés sufriendo acoso, estrés o intimidación por parte de tus compañeros/as o managers, te sientes aislado y depresivo. O, quizá, puede que tu trabajo te guste, te lleves bien con tus compañeros/as y no tengas ningún tipo de problema al respecto. Puede que seas desempleado/a, estudiante o estés jubilado/a. Puede que pienses que no tienes nada en común con personas en una situación diferente, pero nosotros/as pensamos que sí que lo tienes: pensamos que deberíais uniros todos/as al IWW. En el IWW creemos que estés trabajando o no, eres parte de una sociedad basada en el trabajo asalariado y como tal, podrías verte afectado/a en algún momento.

tarjeta rojaEn el IWW creemos que no debes unirte al sindicato sólo cuando tengas un problema par el que necesites un “experto/a” para arreglarlo; creemos que deberías unirte de todas formas porque pertenecer a un sindicato de base es la clave elemental para estar implicado/a y comprometido/a con el mundo en el que vives. Nosotros/as pensamos que todo el mundo tiene derecho a tomar las riendas de sus vidas y trabajo. Pensamos que todo el mundo tiene el derecho a aprender acerca de derechos laborales y legislación, convirtiéndose en su propio “experto/a”. Nos convertimos en “expertos/as” con un curso de formación oficial sobre casos particulares y organización, pero aprendemos de manera informal compartiendo nuestros conocimientos, habilidades y apoyándonos los/as unos/as a los/as otros/as. Nosotros/as somos fundamentales, democráticos/as y luchadores/as.

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2. Ya eres miembro y de repente tienes problemas en el trabajo. Tu manager puede haber decidido cambiar tus condiciones laborales y pedirte que las aceptes. Puede que te des cuenta de que no estás recibiendo todo el salario acorde con las horas que estás trabajando. Puede que estés bajo mucho estrés y presión en el trabajo y que enfermes por este motivo teniendo que dejar de trabajar durante algún tiempo. ¿A quién llamas? ¡A los/as Wobblies! Quedas con una de las personas que llevan los casos particulares y le cuentas qué sucede. Finalmente tienes alguien con quien hablar y quien te escuchará, guiará y apoyará, alguien que te ayudará a entender la ley y qué hacer.

En el IWW creemos en el EMPODERAMIENTO, no en la delegación: no hacemos cosas PARA ti, hacemos cosas CONTIGO. Una vez que tienes una idea clara de las opciones que tienes, eres tú quién decide los pasos a seguir, sabiendo que el IWW te respaldará. El IWW te puede ayudar de diferentes formas, con los procedimientos estándar como reclamaciones, actuaciones disciplinarias hasta en otras situaciones más complicadas que deben pasar por el Tribunal (Employment Tribunal). Puedo que al principio todas estas palabras y expresiones no signifiquen nada para ti y que te sientas agobiado/a pero poco a poco, con la ayuda de tu representante de IWW te convertirás en tu propio experto/a. Empezarás a entender, aprender, y sentirte empoderado/a: “el conocimiento es poder”.

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3. Tu caso está en curso y estamos siguiendo los procedimientos estándar. Puede que te estemos ayudando a escribir exigencias formales a quien te contrata, acompañándote a reuniones, ayudándote a encontrar un buen abogado, representándote con quien te contrata u otras organizaciones (ACAS).

Sin embargo a veces las cosas no funcionan, quizá porque quien te contrata no responde, o porque la naturaleza de tu empleo es tal que los procedmientos estándar no son los adecuados. ¿Qué pasa entonces? Simple: usamos la acción directa. Estamos juntos/as porque juntos/as somos más fuertes y resolveremos tu caso. Puede que le pidamos a la gente que llame o escriba a tu empresa y se queje sobre el trato que recibes. Puede que pidamos a la gente que hagan “boicot” a la compañía para la que trabajas. Puede que contactemos con medios de comunicación locales y nacionales para que difunda tu caso. Puede que hagamos una protesta en tu lugar de trabajo hasta que la empresa acepte tus demandas. Esto último es lo que hemos hecho recientemente por una de nuestros miembros quien tenía su salario retenido por el café en el que trabajaba. Y sólo por si estás pensando en ello, sí, funcionó: ¡la acción directa tiene beneficios! Lee nuestro reportaje (en inglés): “Qué escándalo! Impago de salarios!”

piquete de JJ MN

4. Ahora ya todo acabó, tu empresa ha entrado en razón y tú estás en el pub celebrando con los Wobblies y tus amigos/as. Te sientes agotado/a. Te sientes emocionado/a también, con energía, inspirado/a. Te mirarás al espejo y verás que has tenido las agallas de levantarte por tus derechos sin importar lo estresante que haya sido. Has aprendido que no estás solo/a y nunca te sentirás solo/a otra vez cuando tengas hacerle frente a tu jefe/a porque el IWW siempre te respaldará. ¿Y qué es lo siguiente?. Bien, si todavía no lo has hecho, puedes realizar nuestros cursos de formación en casos y organización. Adquirirás los conocimientos y habilidades para apoyar a gente que esté en la misma situación y tendrás una imagen de qué se siente cuando tienes una disputa con tu empresa y GANAS. Para nosotros/as los Wobblies, ¡el cielo es el único límite!

5. ¿Cómo unirte? Online: https://iww.org.uk/join. Si quieres charlar antes de unirte, escribe a bristol[at]iww.org.uk

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logo del IWW

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Cuando organizar tu lugar de trabajo parece totalmente imposible

la luz del IWW

Por: Liberté Locke

Traducido por: Milena

Has conseguido tu tarjeta roja, asistido a varios talleres de organizador, incontables reuniones y eventos sociales de tu sindicato. Has ido a eventos donde has escuchado a organizadores contar sus historias y te has suscrito a sus blogs, páginas de Facebook y Twitter. Has leído todos los libros que has encontrado sobre la clase trabajadora. Has firmado todas las peticiones y asisitido a todos los piquetes. Todo eso y todavía sientes que la organización de tu lugar de trabajo da un paso adelante y dos hacia atrás. Tú quieres trabajar mientras llevas con orgullo la etiqueta de sindicalista. Quieres tener éxito por grandes razones: el capitalismo nos hace esclavos. Y por las pequeñas razones que te inquietan por las noches: personas que te importan creen que todo esto es absurdo. Compartir las victorias lo hace más verosímil.

Tenemos que creer que podemos hacer este trabajo. Tenemos que saberlo, tiene que ser un hecho. Todos nos sentimos aislados en este mundo: sentimos que no estamos del todo bien, que algo falla con nuestros cuerpos o mentes, o que tomamos malas decisiones. Luchamos toda la vida para aceptarnos o para ignorar en qué medida no nos aceptamos. La seguridad en uno mismo no es algo central en la cultura de los Estados Unidos. Esta sociedad depende de que sientas que no eres suficientemente bueno con tal de que te gastes hasta el último céntimo en algo que crees que puede hacerte más fuerte, más guapo, más listo o más atractivo.

Luego está la naturaleza del trabajo servil: se te coloca en un puesto de trabajo con “superiores” más jóvenes (tengo 31 años y mi supervisor tiene 19) o que tienen menos experiencia que tú. Se nos dice que esta gente, por naturaleza, valen más que nosotros, en el trabajo y en el mundo en general. Tenemos que cumplir órdenes sin cuestionarlas, a menudo hasta el extremo de herirnos o morir. Se te ha dicho que vales poco pero en realidad por dentro tú estás convencido que vales algo. Tienes contribuciones que hacer al mundo a través de tu comunidad, tu familia y tu(s) trabajo(s). Puedes actuar en contra del capitalismo. Odiarnos a nosotros mismos sólo ayuda a nuestros jefes.

Para conseguir que nuestros compañeros de trabajo luchen juntos, primero tenemos que creer que podemos. A la mayoría de tus compañeros, como tú, les han ido mermando la autoestima a lo largo de toda su vida. Diversas figuras de autoridad nos han hundido durante toda nuestra vida, sean la policía, compañeros de clase, compañeros de piso, compañeros sexuales, padres, profesores, trabajadores sociales o nuestros jefes.

Estamos rotos y se nos ha moldeado para que participemos en este sistema que nunca escogimos. Nos matamos trabajando para pagar cosas y servicios que luego usamos para mantenernos suficientemente operativos como para seguir trabajando. Los estudiantes que trabajan durante sus estudios lo hacen con tal de conseguir aquel mejor trabajo, si es que todavía existe algo que podamos nombrar “carrera”. A menudo se desalientan al darse cuenta que toda la mierda por la que pasaron en su antiguo trabajo está también en el nuevo. Para la gente que creció en la pobreza, la seguridad en uno mismo es mucho más difícil de encontrar. Crecimos viendo a nuestros padres luchar contra muchas dificultades. Nos prometimos a nosotros mismos y a ellos que encontraríamos un modo de salir de la pobreza y que los llevaríamos con nosotros. Nos sentimos culpables por no hacerlo mejor por nosotros mismos y con nuestras familias. Juramos a todo el mundo que trabajaremos duro y que eso dará resultados. Tiramos con fuerza de nuestras cadenas sólo para ver cómo el sistema nos corta las alas, y seguimos tirando.

Este ciclo puede acabarse con nosotros. Debemos creerlo. Seguimos mirando hacia arriba en busca de instrucción cuando deberíamos mirar hacia los que están a nuestro lado: nuestros vecinos, amigos y compañeros de trabajo. Sus ideas, como las nuestras, valen la pena. Si tú no te crees capacitado para organizar, tus compañeros tampoco lo creerán.

Cuando entré en el IWW Starbucks Worker’s Union (Sindicato IWW de los Trabajadores de Starbucks), para mí el listón estaba muy alto. Tenía miedo. Me sentía sola y mal preparada. Durante los dos primeros años de organización, decidía la mayoría de mis acciones preguntándome a mí misma qué podría convertirse en una historia digna de admiración. ¿Seré el ratón o el león? No me importa que esto suene arrogante. Necesitaba algo de arrogancia para contrarrestar mi baja autoestima.

Tampoco me importa porque funcionó. Me encontré temblando mientras hablaba con el jefe. Estaba diciendo cosas sabiendo que no estaba “permitido” decirlas y negándome a ser maltratada. Estas confrontaciones con los jefes me llevaron a obtener lo que quería en el trabajo. Una vez, un ayudante de camarero escuchó a un manager de distrito decir que necesitaban asegurarse que el sindicato supiera “de quién es esta casa”. El comité de la tienda empezó a declarar en el trabajo, “¿De quién es esta casa? Ésta es nuestra casa”. Hicimos referencias constantes a los jefes como “huéspedes en nuestra casa”. Nos subió muchísimo la confianza en nosotros mismos.

Entra en tu lugar de trabajo como si fueras su propietario. No puede funcionar sin ti. Es importante rezumar seguridad en ti mismo, incluso si no te sientes así. Inténtalo, aunque parezca inútil, porque si no haces este esfuerzo ya has aceptado la derrota. Y si te sientes incapaz, ¿qué esperanza puedes ofrecer a tus compañeros de trabajo? Los trabajadores se han estado organizando de diversas maneras a durante cientos de años. Muchos de ellos no han tenido nunca los recursos y el apoyo que puedes encontrar en el IWW. Si ellos pudieron y pueden hacerlo, también puedes tú.

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– Publicado originalmente en el Industrial Worker (Enero/Febrero 2014)

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