Mujeres Sindicalistas II: la chica, la dama, y el sindicato

Mujeres Sindicalistas II: la Chica Rebelde, la Dama Sindicalista, y el lado en que ellas estan

Escrito por: Joe Grim Feinberg

Traducido por: Grace ML & J. Pierce

…Continuación de parte 1 – Mujeres Sindicalistas I: ¡Pan y Rosas!

La idea de una nueva belleza proletaria, encuentra su expresión, por ejemplo, en la representación de Joe Hill de “The Rebel Girl” en 1914, inspirada por la gran sindicalista Elisabeth Gurley Flynn, quien, entre otras cosas, ayudó a la organización de la “Huelga de pan y rosas” de 1912.

Yes, her hands may be hardened from labor,
And her dress may not be very fine;
But a heart in her bosom is beating
That is true to her class and her kind.

Sí, ella tiene callos en las manos de trabajar,
y su vestido quizá no sea muy fino.
Pero un corazón está latiendo en su pecho.
que es auténtico para ella y para su clase.

That’s the Rebel Girl, that’s the Rebel Girl!
To the working class she’s a precious pearl.
She brings courage, pride and joy
To the fighting Rebel Boy.

¡Esa es la Chica Rebelde, esa es la Chica Rebelde!
Para la clase trabajadora ella es una perla preciosa.
Proporciona coraje, orgullo y alegría
al chico rebelde que lucha.

Y en 1940 Woody Guthrie colmó de felicitaciones similares a su “Dama Sindicalista”

There once was a union maid, who never was afraid
Of the goons and ginks and the company finks
Or the deputy sheriff who made the raid.
She went to the union hall, when a meeting it was called
And when the Legion boys came ‘round she always stood her ground.

Había una vez una dama sindicalista, que nunca tuvo miedo,
De esbirros, imbéciles y chivatos de la empresa
O del ayudante del alguacil que hizo la redada.
Ella fue a la sede del sindicato, cuando se convocó una reunión,
Y cuando los chicos de la Legión llegaron, ella siempre se mantuvo firme.

Oh, you can’t scare me, I’m sticking to the union…
I’m sticking to the union, ‘till the day I die.

Oh, no puedes asustarme, pertenezco al sindicato…
Pertenezco al sindicato, hasta el día que muera.

Sin embargo, se debería decir que estos gestos de solidaridad de género mantuvieron una perspectiva masculina de una chica ideal trayendo felicidad a los chico rebeldes, eclipsando y avergonzando esos gallinas que tienen miedo de rebelarse. Por contraste, la canción sindicalista más popular de la lengua inglesa, en realidad escrita por una mujer, es, significativamente, sobre hombres:

If you go to Harlan County,
There is no neutral there.
You’ll either be a union man
Or a thug for J. H. Blair.

Si vas a Condado Harlan,
No hay neutrales allí.
Serás un hombre sindicalista
o un esbirro para J. H. Blair.

Which side are you on, boys? Which side are you on?
En cuál lado estan, chicos? En cuál lado estas?

Gentlemen, can you stand it?
Oh, tell me how you can?
Will you be a gun thug
Or will you be a man?

Señores, pueden aguantarlo?
Oh, digan me cómo pueden?
Serás un matón
O serás un hombre?

Así escribió Florence Reece en 1931, durante una huelga de mineros de Kentucky que fue violentamente suprimido, y las palabras han estado adoptadas a muchas huelgas nuevas desde entonces. Pero esa huelga destaca, porque sus dos protagonistas famosas eran mujeres y compositores, quien vivieron entre mineros pero no trabajaron (y no eran permitidas trabajar) en las minas.  Para Reece, el papel de la mujer es lo de una agitadora quien, como en la representatión de Guthrie, ecplisa a los hombres menos audaz, pero quien – no como en la canción de Guthrie – coloca responsibilidad principalmente en los hombres para levantarse y unirse con ella.

Pero la canción de Reece, aunque sí menciona pan (“Con pistolas y con fusiles/Nos quitan nuestro pan/Y si ustedes mineros lo insinuaron/Se golpearán en la cabeza”), no habla mucha de rosas. Algo de rosas puede ser encontrado, por otra parte, en una canción, que mas probable se inspiró a Reece, escrito a la misma melodía popular por “Tía” Molly Jackson, la otra agitatora bien conocida del Sindicato Nacional de Mineros (NMU) de Condado Harlan, Kentucky, en 1930-1:

I am a union woman
As Brave as I can be;
I do not like the bosses,
And the bosses don’t like me.

Soy una mujer sindicalista.
Tan valiente como puedo;
No me gustan los jefes,
Y yo no le gusto a ellos.

Join the NMU, come join the NMU
Únete a la NMU, ven y únete a la NMU.

The bosses ride fine horses
While we walk in the mud,
Their banner is the dollar sign,
Ours is striped with blood.

Los jefes cabalgan sobre buenos caballos,
Mientras nosotros caminamos en el lodo,
Su bandera lleva un símbolo de dólar,
la nuestra esta rayada de sangre.

Es posible que los jefes tienen el pan más dulce, pero los trabajadores tienen una rosa que no se marchita: una bandera coloreada en la lucha. La mujer sindicalista exige rosas, no porque sea más delicada, más sensible que los hombres, sino porque ella fue la primera que reconoció que la belleza nace de la lucha por el pan.

Anuncios

Mujeres Sindicalistas I: ¡Pan y Rosas!

Por: Joe Grim Feinberg

Traducido por: Grace ML

Parece que nadie sabe exactamente cuando, pero años antes de 1911 una canción y una idea llamada “Pan y Rosas” comenzó a difundirse por el movimiento obrero internacional. Era, aparentemente, justo en tiempo. Cuando James Oppenheim publicó su poema “Pan y Rosas”, en diciembre de 1911, en “The American Magazine”, atribuyó su inspiración a “una consigna de las mujeres del este”, y de verdad, en aquellos años parecía circular entre las activistas norteamericanas del medio oeste de “The Women’s Trade Union League”. Sin embargo, este honorable origen fue rápidamente eclipsado por otros acontecimientos históricos.

As we come marching, marching in the beauty of the day,
A million darkened kitchens, a thousand mill lofts gray,
Are touched with all the radiance that a sudden sun discloses,
For the people hear us singing: “Bread and roses! Bread and roses!”

Mientras vamos marchando, marchando a través del hermoso día
Un millón de cocinas oscuras y miles de apartamentos grises,
Son tocados por un radiante sol que asoma repentinamente ,
Para el pueblo que nos oye cantar: ¡Pan y rosas! ¡Pan y rosas!

Primero vino el Día Internacional de las Mujeres, el cual celebra su nacimiento meses antes de la aparición del poema de Oppenheim. El movimiento de las mujeres estaba naciendo, sucedió justo cuando “Pan y Rosas” se estaba afinando (generalmente atribuída a una arreglista de melodías obreras y populares llamada Caroline Kholsaat) y comenzaba a conocerse más allá de las paginas de revistas literarias.

Lo siguiente que vino fue la huelga de trabajadores de 1912 en Lawrence, Massachusetts, la cual fue conocida como “La huelga de pan y rosas”. No hay evidencias históricas de que la frase “Pan y Rosas”, cantada, hablada, o escrita, apareciera durante la huelga, la más larga y exitosa de la historia de EE.UU, pero la leyenda obrera cuenta que la mayorías de las huelguistas llevaban carteles que decían “¡Queremos pan, y rosas también!”. Al final, da igual si la canción inspiró la huelga y el movimiento o al revés. Algo ya estaba en el aire.

As we come marching, marching, we battle too for men,
For they are women’s children, and we mother them again.
Our lives shall not be sweated from birth until life closes;
Hearts starve as well as bodies; give us bread, but give us roses!

Mientras vamos marchando, marchando, luchamos también por los hombres,
Por aquellos hijos de mujeres, y los protegemos maternalmente otra vez,
Nuestras vidas no serán explotadas desde el nacimiento hasta la muerte,
Los corazones padecen hambre, al igual que los cuerpos,
¡dennos pan, pero también dennos rosas!

Es interesante como el movimiento socialista necesitaba del movimiento de mujeres para recordarle que el hombre no sólo vive de pan. Pero de una manera u otra, el correctivo se empleó para combatir la creciente unilateralidad económica de la Segunda Internacional. Si la lucha por el socialismo había tomado la apariencia de hombres musculosos que exigían llenar sus panzas –  o peor aún, de duros trabajadores esperando obedientemente al inevitable desarrollo económico – entonces era hora de apuntar que “Los corazones padecen hambre igual que los cuerpos”. O mejor aún, no es sólo que el pan no nos satisface – porque sólo comemos pedazos – sino que no hay pan a menos que este venga con aroma a rosas. La materia prima es un sin sentido sin “arte, amor y belleza”, lo único que puede redimir el haber tan materialista de nuestros antepasados.

As we come marching, marching, unnumbered women dead
Go crying through our singing their ancient cry for bread.
Small art and love and beauty their drudging spirits knew.
Yes, it is bread we fight for – but we fight for roses, too!

Mientras vamos marchando, marchando, innumerables mujeres muertas
Van gritando a través de nuestro canto su antiguo reclamo de pan.
Sus espíritus fatigados conocieron el pequeño arte y el amor y la belleza
¡Sí, es por el pan que peleamos, pero también peleamos por rosas!

Pero, ¿Qué son el arte, el amor y la belleza? ¿No son categorías burguesas construídas por la separación de la simpleza, la crueldad y la fealdad de la esfera de vida refinada de la burguesía? ¿El género de estas categorías no enmascara la realidad opresiva de las mujeres trabajadoras de la idealizada imagen de las esposas burguesas? ¿Pueden las proletarias alcanzar esas cosas tan delicadas, sin excluirse a sí mismas como proletarias?

Sí, dice la canción, “Mientras vamos marchando, marchando” – la marcha en sí misma es lo que toca las oscuras cocinas y los miles de apartamentos grises con un radiante sol que “asoma repentinamente”. El día es bonito porque (“para”) la gente nos escucha cantar: ¡Pan y Rosas! ¡Pan y Rosas!. Como vamos marchando, marchando, hacemos belleza, cambiamos el significado de belleza, echamos abajo los muros de la fábrica que mantienen la belleza alejada.

As we come marching, marching, we bring the greater days.
The rising of the women means the rising of the race.
No more the drudge and idler – ten that toil where one reposes,
But a sharing of life’s glories: Bread and roses! Bread and roses!

A medida que vamos marchando, marchando, traemos con nosotras días mejores.
El levantamiento de las mujeres significa el levantamiento de la humanidad.
Ya basta del agobio del trabajo y del holgazán: diez trabajan y uno descansa.
¡Queremos compartir las glorias de la vida: pan y rosas, pan y rosas!

* * *

Lee la segunda parte de este artículo en Mujeres Sindicalistas: La Chica Rebelde, que se publicará próximamente en SOLIDARIDAD.

Para más información:

Timothy P. Lynch, Strike Songs of the Depression, Jackson, Mississippi: University Press of Mississippi, 2001.

Shelly Romalis,  Pistol Packin’ Mama: Aunt Molly Jackson and the Politics of Folksong, Urbana, Illinois: University of Illinois Press, 1999.

Jim Zwick, “Behind the Song: ‘Bread and Roses,’” in Sing Out! Vol. 46., no. 4 (Winter 2003), pp. 92-3.