El Primero de Mayo tiene capas de significados—algunos festivos, otros trágicos—formados entre siglos. Desde sus orígenes como festival de la primavera y la renovación, a su encarnación moderna como el Día Internacional de los Trabajadores, el Primero de Mayo refleja las aspiraciones y luchas de varias generaciones. Es una celebración de la vida más allá de la labor: tiempo para nosotros, para nuestros amigos y familias, para el ocio, para la imaginación. Es igual una rememoración y una llamada a la acción.
En el periodo heroico del movimiento clásico obrero, el Primero de Mayo se volvió un grito de guerra para reducir las horas de trabajo y promover la conciencia de clase internacional. Hoy en día, aún afirma que la dignidad de la gente cuya vida se define por trabajo. Es una promesa mostrar la solidaridad con otros proletarios por toda la Tierra. Y precisamente porque él celebra esas virtudes, fue disputado hace tiempo. Los gobiernos y reaccionarios han intentado repetidamente reducir o redefinir la fiesta, antagónicos a sus implicaciones sociales y políticas.
Hoy en día, permanece la fiesta internacional de la clase obrera internacional—mientras también se evoluciona para incluir luchas más amplias para la justicia. Para entender su relevancia ahora, vale el tiempo revisar la historia de que emergió.
La historia moderna del Primero de Mayo se remonta a 140 años, aunque sus raíces rastrean el origen en el pasado.
En las palabras de Lucy Parsons:
El Primero de Mayo ha marcado un tiempo en la larga procesión de los siglos. El mes hermoso de Mayo, cuando toda la naturaleza emerge de su largo y sombrío sueño del invierno. El hermoso mes de la primavera y las flores. El hombre, también, resucita su esperanza y renueva su resolución, porque él, también, siente el corriente-riada de la naturaleza en su mismo ser y contesta lo mejor que puede a su voz encantadora.
¿Qué tiempo más apropiado puede elegir los obreros para renovar sus esfuerzos para inaugurar un día mejor, una vida mejor por si mismos?
En el siglo diecinueve, mientras la industrialización remodelaba las economías más grandes, las condiciones laborales se deterioraron por millones. Ex-campesinos y trabajadores rurales se desplazaron y se forzaron en las fábricas y ciudades, donde sufrían horas largas y ambientes peligrosos, y ganaron saldos pocos. El crecimiento rápido de la producción industrial enriqueció a las capitalistas mientras olvidó a los obreros en aprietos de sobrevivir. El mercado de trabajo favorable a capital, junto con avances tecnológicos, resulta que los índices de ganancias incrementaron sustancialmente.
Central a este sistema fue la extensión del día de trabajo. El tiempo mismo se convirtió en un sitio clave del conflicto entre las clases. Internacionalmente, los obreros y sus amigos crearon un movimiento para pelear por un día laboral de ocho horas.
En su convención en Ginebra en 1866, la Asociación Internacional de Trabajadores (alias la “Primera Internacional”) proclamó que “La limitación legal del dia de trabajo es una condición primario sin que todas los esfuerzos para mejoramiento y emancipación de la clase obrera debe resultar abortivo.” Propuso “ocho horas como límite legal al día de trabajo.” El primer volumen de “El Capital” por Karl Marx se publicó al año siguiente, 1867. Capítulo 10, con el título “El Día de Trabajo,” tiene descripciones detalladas y percepciones en cómo fue la vida laboral durante la revolución industrial, y como el capital intentó maximizar el tiempo de trabajo.
Mientras muchas personas estaban saturadas de trabajo, otros estaban desempleados o subempleados, sin poder obtener sueldos en absoluto. Socialistas revolucionarios sabían que una clase obrera exhausta, menospreciada, y hambrienta no tendría los medios para organizarse a sí misma y montar un reto al capital.
En los EEUU, la Federación de Labor Organizado y Sindicatos anunció que, empezando en Mayo 1, 1886, “…ocho horas constituirá un día legal laboral…” Para hacer cumplir con esta proclamación, el movimiento del dia-de-ocho-horas organizó una parada masiva empezando en Mayo 1, 1886 en Chicago.
En este día, Albert Parsons, que en ese momento era el líder de los Caballeros del Trabajo de Chicago, dirigió la que ahora conocemos como el primer Primero de Mayo. Fueron unos 80,000 personas en asistencia. Por los siguientes días, aproximadamente 70,000 obreros en Chicago se pusieron en parada en una ciudad de 1.2 million personas. Más o menos 350,000 obreros se pusieron en parada a nivel nacional.
Los huelguistas incluyeron a los obreros en una fábrica de maquinaria agrícola McCormick. En los años 1860 en los EEUU, la cosechadora de Cyrus McCormack se convirtió en un símbolo de la mecanización de la agricultura en los campos, y también la mecanización del trabajo en las fábricas. En los años 1880, su compañía producía decenas de miles de esas máquinas cada año.
Igual que un producto de la esperanza y la ambición, el Primero de Mayo nació de la resistencia y la superación.
Después de este primer desfile por el Primero de Mayo, en Mayo 3, las policías de Chicago abrieron fuego sobre un multitud de huelguistas en la fábrica McCormick, matando a algunos hombres y lastimando a otros.
El siguiente día, Mayo 4, unas anarquistas tenían una reunión de protesta en Haymarket Square en Chicago. Aunque sus intenciones por la reunión fueron pacíficas, claramente podían ver la amenaza de violencia de los policías contra ellos. Como dijo August Spies en su discurso a la multitud:
“Hace más de 20 años los trabajadores de salario en este país han rogado y suplicado a sus maestros, los dones de las fábricas, que reduzcan sus cargas. Ha sido en vano. Ellos han mostrado que más que un millón de manos dispuestos y fuertes estuvieron en un estado forzoso de desocupación y hambre, que ayudarles obtener empleo no sólo sería aconsejable, sino sería necesario reducir las horas de trabajo diario de los que fueron afortunados en encontrar un comprador por sus músculos, sus huesos, y su cerebro. Los maestros de esta Tierra les han tratado con desprecio, les han condenado a vagabundeo en cualquier momento en que insistieran. Se han recurrido a las asambleas legislativas, una petición sucedió la otra, pero sin resultado.
“Al fin la condición de los productores desheredados ha sido insoportable. Ver que ni el “jefe” ni la ley concederá nada a ellos, se han organizado por el propósito de ayudar a sí mismos – una resolución sabio y prudente.“
Las policías y milicianos rodeaban la reunión. Cuando se acercaron, alguien lanzó una bomba. Después, empezó el tiro. Dentro de momentos, Haymarket Square fue deshabitado. 11 personas fueron muertos y muchos más fueron heridos.
Eso se conoce como el “Incidente Haymarket”, Mayo 4, 1886.
En el transcurso de los siguientes meses, ocho hombres fueron llevados a juicio por el tiro de la bomba. Aunque ninguno fue responsable, fueron apurados en el juicio. Los acusados incluyeron a Albert Parsons y August Spies. No evidencia fue presentado qué conectó ellos al tiro de la bomba. En realidad, seis de los hombres no estuvieron presentes en la reunión, y los dos que fueron en la reunión fueron inocentes de manera demostrable.
Sin embargo, todos los ocho fueron declarados culpables. En noviembre 11, 1887, Parsons y Spies fueron colgados, junto con dos otros. Uno de los descendientes se suicidio en el carcel. Esos cinco anarquistas de Chicago se llamaron los mártires de Haymarket. Noviembre 11 también se conoce como el “Viernes Negro” para conmemorar sus vidas.
Albert Spies famosamente dijo cuando se acercó a sus verdugo:
“Vendrá un tiempo en que nuestro silencio tendrá más poder que las voces que tu estrangulas hoy.”
Lucy Parsons, la viuda de Albert Parsons, busco una manera de hacer su silencio poderoso. Ella misma fue una activista por los sindicatos y una anarquista de linaje negra, hispana, y nativa americana, ella compañaba hacer el Primero de Mayo una fiesta internacional dedicada a la reducción del día de trabajo. Gracias en gran parte a sus esfuerzos, la fiesta ha ganado su reconocimiento.
Basta decir, el Primero de Mayo también ha sido un escándalo por muchas personas poderosas, que han intentado borrar su legado. Fue prohibido en Alemania. En 1894, Presidente Grover Cleveland formalmente creyó y respaldó el “Dia de Trabajo” patriótico en el primer lunes en Septiembre como intento de confundir el asunto; no para celebrar los obreros sino para dividir los obreros Americanos de la clase obrero internacional. En lugar de celebrar el Primero de Mayo, habrá una fiesta Americana de los obreros, separada de la fiesta internacional de los obreros. En 1919 turbas derechas atacaron a manifestaciones del Primero de Mayo a lo largo del país, como parte de un “Temor Rojo”. En 1947, el congreso reservo el Mayo 1 como el “Día de la Lealtad”, y en 1958, Eisenhower declaró Mayo 1 como el “Dia de la Ley”. Eso se reconoció hace tiempo como un intento de minimizar el Primero de Mayo como el Día Internacional de los Trabajadores. Y el año pasado, 2025, el Presidente Trump declaró explícitamente en un discurso en que dijo “El Día de la Lealtad(y de la Ley) invistió para contrarrestar directamente a las conmemoraciones del Primero de Mayo.”
A pesar de los cambios cualitativos indiscutibles en la economía hace el siglo diecinueve, el problema al raíz que dio origen al Primero de Mayo persiste. En todo el mundo, muchos obreros aún sufren de horas largas, condiciones peligrosas, y precaria económica. El capital aún domina nuestras vidas. Desde los astilleros desguazadores en Bangladesh a las operaciones de minería en África Central, desde los trabajos agrarios a los trabajos en depósitos y servicio en América del Norte, la explotación persiste en formas viejas y nuevas ambas.
El Primero de Mayo habla de esas realidades, no solo de reducir las horas de trabajo, aunque permanece relevante. Habla sobre provocar una sistema en que la necesidad económica se puede usar como herramienta de coerción—en que la amenaza de desempleo, pobreza, o peor hace el cumplimiento. Habla sobre imaginar una sociedad en que el bienestar del ser humano tiene precedencia sobre las ganancias.
Al mismo tiempo, el Primero de Mayo sigue sirviendo como una fuerza unificante. Unifica a la gente cruzando las industrias, identidades, y causas. Nos recuerda que la acción colectiva queda una de las herramientas más poderosas para las personas que buscan cambio.
Pide no solo que recordemos el pasado, sino que enfrentemos al presente. Las huelgas que definieron sus orígenes están en curso. Las formas han cambiado, pero las cuestiones subyacentes continúan.
¿Qué tipo de sociedad queremos?
¿Cuales tipos de la vida debe la gente poder vivir?
Solucionar esas cuestiones requiere más que la reflexión. Requiere participación.
Mientras el Primero de Mayo se acerca, las comunidades a lo largo del país se reunirán otra vez—en marchas, mítines, y demostraciones. Esos eventos no son solamente simbolicos. Son parte de una tradición viviente, una que sigue evolucionando con cada generación que lo acepta.
El Primero de Mayo sobrevive porque la gente sigue haciéndolo significativo por tomar acción.
Imagen cortesía del Proyecto de Preservar los Materiales del IWW.
Este artículo apareció originalmente en la edición 2026 Primero de Mayo del Industrial Worker.