El lugar de una mujer está en su sindicato

Por Pasionaria

Traducido por Grace MLJoin the OBU mujeres

Este artículo trata sobre mi experiencia personal militando en el sindicato IWW, lo que he aprendido y porqué pienso que como mujer* es importante que participe en él. Como está basado en mi propia experiencia, usaré el lenguaje que es relevante para mi y con el que me siento cómoda. Soy completamente consciente de la existencia de diferentes lenguajes relacionados con el género en particular, pero considero que geográfica, cultural y socialmente no tienen que ver con mi experiencia personal. No haciendo uso de ellos, no es un intento de ofender o alienar a quien se sienta diferente, pero, como ya dije, esto trata de mi experiencia personal. Espero que independientemente de tu bagaje y experiencia, encuentres en este artículo algo con lo que indentificarte e inspirarte.

El lugar de una mujer está en su sindicato… así puede aprender a plantar cara.

Niñas y mujeres de todo el mundo son predominantemente enseñadas cómo ser una “buena chica”. Sé bella. Sé mona. Sé un poco tímida y modesta. Sé educada. ¡Sé complaciente! Todo lo demás es “malo”, “maleducado” o peor. Tengo la suerte de ser, como mi educado compañero inglés diría, “alguien que no tiene paciencia para estupideces”, o, como diría yo, citando a Bette Midler, “No soy una cabrona, tengo poca tolerancia a las gilipolleces”.

A pesar de ser una Wobbly desde hace un tiempo, hace pocos años que empecé a participar de forma más activa en la delegación de la región donde vivo. Lo que me hizo cambiar fue una experiencia personal. Hace un par de años trabajaba para una pequeña organización de voluntariado donde tuve una de las peores experiencias de mi vida (aunque no la única, ¡desafortunadamente!). Mi mánager era esencialmente una acosadora quien, habiendo fundado y dirigido la organización por unos años, actuaba como su “Líder supremo”. Tuve incontables problemas con derechos laborales básicos, como tener un contrato de trabajo. Decidí confrontar a esta persona y presentar una queja con el apoyo de un compañero del sindicato. Fue una experiencia increiblemente estresante, me creó todavía incluso más problemas por el hecho de que mi mánager era una mujer como yo, y se definía como una persona concienciada política y socialmente, y miembro de colectivos oprimidos. A pesar de las noches sin dormir y del estrés, decidí seguir adelante con ello y plantarle cara. No era la primera vez que le plantaba cara a alguien – ¡mi tolerancia es jodidamente pequeña! – pero fue la primera vez que lo hacía conscientemente y como algo político. No reaccioné de forma impulsiva contra las gilipolleces de esta persona, tomé la decisión conscientemente e independientemente de las consecuencias me levantaría por mis derechos y hablaría, como Wobbly, como mujer, y como ser humano. 

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¡El lugar de una mujer es en su sindicato… así se puede sentir empoderada, copar espacio y apoyar a otras personas a hacer lo mismo!

Pasar la experiencia personal de realizar una queja en el lugar de trabajo me ha empoderado a diferentes niveles. Primero, he adquirido conocimientos prácticos sobre qué pasa cuando realizas una queja, cómo presentarla, qué esperar y qué lenguaje utilizar. Segundo, ahora soy completamente consciente del impacto emocional que los problemas laborales causan en las vidas de las personas. Tan pronto como la pesadilla acabó, lo primero que quise hacer fue realizar el curso de “Representante Sindical”, así podría representarme a mi misma y apoyar a otras personas en situaciones similares en su puesto de trabajo. Una vez más, eché de mi cabeza las voces del patriarcado que me decían que retomara el buen camino de ser una “buena chica”, y tomé la decisión consciente de seguir adelante y dar la cara. Y no sólo eso, sino que ayudaría a otras personas a sentirse igual de empoderadas que yo. 

Cuando terminé el curso de representante, no sabía que tomaría el camino de la lucha Wobbly y me convertiría en formadora. Para ser honesta, nunca pensé que un año más tarde incluso disfrutaría siendo formadora. Si alguien me hubiera dicho que iba a estar un domingo por la tarde en la plaza principal de Bristol realizando una formación sobre tácticas de organización Wobbly, me hubiera reído y hubiera dicho “Naaaaa, eso no es para mi”. Los bastardos patriarcales de mi cabeza jamás habrían creído que iba a hacer eso e incluso ¡qué lo disfrutaría!

El lugar de una mujer está en su sindicato… ¡así ella puede encontrar su lugar en la lucha!

Así que, aquí estoy ahora escribiendo este artículo. Me ha llevado varios años encontrar mi lugar en el IWW. Me uní a la delegación de Bristol tan pronto como se abrió porque quería formar parte de un sindicato de base que reflejara mi ideología, pero incluso así, me llevó un tiempo encontrar mi voz en él, y entender en de qué lucha me sentía más cercana y cómo participar en ella. Hasta ahora he sido la responsable de las comunicaciones de mi delegación por un año. Soy una representante sindical y formadora acreditada, he realizado cursos como formadora, y el año pasado me dediqué a atraer a migrantes europeos traduciendo materiales a otros idiomas, y reuniéndome con diferentes personas y grupos pertenecientes a esas comunidades. No está mal ¿no?. Todavía encuentro difícil a veces ignorar la mierda de las voces del patriarcado en mi cabeza diciéndome que soy prepotente y que debería callarme la boca más, y ser más modesta, tímida, educada, bonita, y más todo, que debería esforzarme más por ser una “buena chica”… pero la mayoría del tiempo estoy bastante orgullosa de poder decirle a esas voces que les j**** porque participando en el IWW me ha concedido el orgullo de ser un ser humano, una mujer, una Wobbly, y lo más importante una persona que da la cara.

* En el artículo original se utiliza siempre la palabra “womyn” para referirse a las mujeres, en lugar de “woman” que deriva de “man” (hombre)

logo del IWW

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Viaje a los años 70 – nuestro encuentro con el “Jefe Machirulo” de Your LifeStyle LLP

******Actualización******

¡Nuestra miembro ha finalmente conseguido los documentos de Your Lifestyle! ¡Muchisimas gracias a tod@s por la ayuda y el apoyo! Podéis seguir esta campaña en este blog y en nuestro Twitter y Facebook.

Si trabajáis en Your Lifestyle, o habéis trabajado ahí, y tenéis problemas similar, podéis contactarnos de manera confidencial a bristol (arroba) iww.org.uk.

Por Pasionaria

Traducido por Grace ML

Viaje a los 70s

Lo que viene a continuación está relacionado con los asombrosos acontecimientos que tuvieron lugar cuando una miembro de la delegación del IWW de Bristol, acompañada por otros dos miembros, fue a la oficina principal de una compañía de atención social (lols!) para entregar una demanda, no hablamos de pedir la luna, sólo hablamos del formulario P45 (certificado de empresa) y las nóminas. Coge asiento que vienen curvas!

La compañía en cuestión es Your LifeStyle LLP, la cual emplea a personas para trabajar como cuidadores/as (la empresa describe el puesto como Social Care Worker, algo que sin muchos conocimientos de inglés podría confundirse con la profesión de Social Worker – trabajador/a social), para trabajar en pisos independientes en Bristol y Gloucestershire. Bristol IWW ha estado apoyando a nuestra compañera para conseguir sus documentos (necesarios en España para poder cotizar el tiempo trabajado y solicitar la prestación por desempleo en caso necesario). La respuesta ha sido una cadena de emails agresivos y despectivos por parte del dueño de la empresa, “El rey Leopoldo Bifulco”. En un momento de la discusión, declaró estar aburrido de las demandas que hacía la compañera al no haber recibido toda la documentación cuando dejó la empresa. De acuerdo con ACAS (el organismo que ofrece asesoramiento a empleadores/as y empleados/as), el documento P45 tiene que ser proporcionado en los siguientes 2 meses desde que una persona deja la compañía, pero Don Bifulco, claramente, no está acostumbrado a que le cuestionen y se ofendió cuando la compañera le plantó cara.

Your LifeStyle logoYour LifeStyle LLP trabaja en colaboración con una agencia de contratación en España, y hemos escuchado diferentes historias de como trabajadores/as sociales/as titulados/as son engañados/as para venir a España y trabajar para Your LifeStyle, también hemos escuchado, como los/as empleados/as son agredidos/as física y mentalmente por los/as usuarios/as, y la compañía no les da el apoyo que debería, dejándoles solos/as. Nuestra compañera, dejó la empresa con una baja por enfermedad después de vivir varios meses el trato agresivo y despectivo de su jefa directa. Después de conocer a Don Bifulco, no nos hace falta imaginar la clase de acoso que la compañía Your LifeStyle tiene por cultura…

Jueves 9 de junio, medio día. Tres personas del sindicato, incluída la ex – empleada, fuimos a la oficina central de Your LifeStyle LLP en Gloucester para entregarle una carta. La carta es del Secretario de la delegación de Bristol, en el ella se le comunica que si no se hace entrega del P45 a la compañera, comenzaremos la campaña pública pacífica (pero ruidosa!).

El acosador Bifulco anuló completamente a las mujeres que intentaban hablar con él, y decidió activar el modo “Gallito de Pelea” con el comapañero que nos acompañaba a entregar la carta. Bifulco empezó a gritar en su cara que aquel era un edificio de su propiedad y que tenía que abandonarlo o llamaría a la policía. Las dos mujeres, repetidamente, intentaron interrumpir esa actitud machirula y agresiva y calmar la situación, explicándole quienes eran y porqué estaban allí. Bifulco, continuó plantando la palma de su mano a 1 centímetro de la cara de las mujeres gritando que no tenía nada de que hablar con ellas, y siguió “ajustando cuentas” con el compañero. En un momento dado, las mujeres le preguntan si las está ignorando por ser mujeres, algo que parece no importar a Bifulco y decide no contestar. Como la agresividad de “El Rey Leopoldo” cada vez iba a más, la ex-empleada le pide a su compañero que salga del edificio para ver si la situación se puede calmar. Cuando está saliendo del edificio, Don Bifulco intenta empujarle escaleras abajo y le sigue. Con esto, el compañero que estaba siendo agredido, demuestra un absoluto autocontrol y entereza, lo que da credibilidad a su sindicato.

La policía llegó, y a pesar de decir que el jefe “parece un hombre repugnante”, advierten a la compañera que o se calma o podría ser arrestada por escándalo público.IWW_Bristol

A veces nos llegan comentarios de gente diciendo que deberíamos dejar de utilizar la palabra jefe/a (boss) porque está anticuada y la relación entre empleadores/as y empleados/as ya no es jerárquica. Pues bien amigos/as, todo lo que podemos decir es que Leo Bifulco es el arquetipo de un Jefe Acosador del Infierno, y no es un personaje de ficción – desafortunadamente para sus empleados/as que le sufre, él es real.

Bristol IWW ahora desea difundir los problemas de Your LifeStyle, así las personas que potencialmente pueden ser empleadas (En el South West, España o donde quiera que sea) tendrán la oportunidad de conocer la clase de organización a la que se están uniendo. Así mismo, contactaremos con las instituciones que ofrecen los contratos a Your LifeStyle, para asegurarnos que están de acuerdo en concederle esos contratos a una organización que trabaja de esta forma (¿no nos crees? Consulta la arrogante respuesta de Don Bifulco en el siguiente enlace cuando le pillaron que NO PAGABA EL SALARIO MÍNIMO A SUS TRABAJADORES/AS el año pasado – http://www.southwestbusiness.co.uk/regions/gloucestershire/23102015145826-gloucester-business-your-lifestyle-llp-contests-inclusion-on-minimum-wage-name-and-shame-list/ )

¿Has tenido o conoces a alguien que haya tenido problemas como empleado/a o usuario/a de Your LifeStyle? Por favor, ponte en contacto con Bristol IWW en bristol@iww.org.uk, podemos ayudarte a hacer justicia y plantarle cara a este jefe acosador!

Mientras tanto, siéntete libre de contactar con las oficinas de Your LifeStyle en Bristol y Gloucester (encuentra aquí el contacto http://yourlifestyle.co/your-lifestyle-bristol/contact-bristol/ y aquí http://yourlifestyle.co/gloucester/ ) y hazles saber lo que piensas del trato que hemos recibido! No parece que estén en las redes sociales, así que llámales o envíales un email.

Al igual que el resto de Jefes Acosadores que se pavonean alrededor de sus imperios, Don Bifulco necesita darse cuenta que da igual lo duro/a que uno/a piensa que es (o cuáles sean tus amigos/as): IWW (the One Big Union) siempre gana al final.

¡Nos tocan a una, nos tocan a todas!

logo del IWW

Se necesita más que la acción directa

Cycle-couriers-flash-mobPor: Colin Bossen

Traducido por: Milena

A lo largo de los últimos siete años, he estado involucrado en tres campañas importantes del IWW. La primera fue con el Chicago Couriers Union (Sindicato de Mensajeros de Chicago). Esta campaña fundó con éxito un sindicato de mensajeros en bicicleta que, durante los últimos siete años, ha mantenido un grupo pequeño pero muy implicado de afiliados. A lo largo de su existencia, el sindicato de los mensajeros ha conseguido marcar una diferencia en las vidas de los trabajadores de esta industria. Desde su naciemiento, el sindicato ha hecho lo siguiente: conseguir un aumento de sueldos en la tercera empresa de mensajería más grande de Chicago, abogar por numerosos trabajadores que fueron despedidos injustamente, no se les pagó suficiente, se les retuvo ilegalmente trabajando durante su pausa, o fueron acosados o victimizados de alguna otra forma; enseñar normas de seguridad a los trabajadores nuevos y mejorar el acceso a los edificios. El sindicato también ha organizado muchos eventos sociales y carreras de bicicleta para miembros locales, nacionales e internacionales de la industria de mensajería. Estos eventos, combinados con las victorias del sindicato, han hecho de este una presencia significativa en Chicago y en la industria.

troqueros del IWW y PDA en la puerta de Los AngelesLas otras dos campañas en las que he participado no han tenido tanto éxito. La primera fue un intento de organizar los troqueros, o camioneros portuarios, en los puertos de Los Angeles y Long Beach. Este esfuerzo empezó con buen pie. El IWW fue contactado por un grupo de troqueros interesados en organizarse. Ni más ni menos que cinquenta trabajadores asisitieron a la reunión inicial del grupo. Y lo que es más importante: el grupo fue capaz de organizar una huelga que obligó a cerrar ambos puertos. A pesar de esta acción espectacular, que involucró a miles de trabajadores y afectó a un enorme sector de la economía, los troqueros no fueron capaces de construir con éxito un sindicato con presencia duradera en la industria.

La segunda campaña fallida de la que formé parte tiene características similares a la de los troqueros. Implicó a un grupo de taxistas de Cleveland. De nuevo, al principio hubo mucho entusiasmo. Antes de reunirse con el IWW, el grupo había conseguido organizar reuniones con la asistencia de nada menos que ochenta trabajadores. En el transcurso de un año, los taxistas llevaron a cabo una serie de acciones y protestas con las que ganaron respeto en la industria. El director del Aeropuerto Internacional de Cleveland-Hopkins se reunió con ellos para escuchar sus preocupaciones y ellos presentaron vocalmente sus peticiones a los propietarios de dos empresas de taxis. Luego de un año de semejante actividad y a pesar de sus prometedores inicios, los esfuerzons organizativos de los taxistas también se extinguieron.

Las dos campañas de organización fallidas tenían mucho en común. En ambos casos se llevaron a cabo en ciudades donde el IWW no tenía una sección local bien organizada. En ambos casos intenté organizar la campaña con poco apoyo adicional. Y en ambos casos los trabajadores tenían poco interés en hacer el trabajo institucional de la formación de un sindicato: no querían presentarse a delegados ni utilizar ningún tipo de estructura para llevar a cabo sus reuniones. Esto significó que a menudo las reuniones de trabajadores estaban dominadas por personalidades y que no había ningún mecanismo formal de responsabilidad de tus actos."135 S LaSalle Sucks!" Chicago

La campaña resultante del sindicato de mensajeros de Chicago supone un agudo contraste con las otras dos. Tuvo lugar en un sitio con una sección local dinámica y bien organizada. Entre la sección y el sindicato internacional recaudaron dinero, en dos ocasiones separadas, para pagar a un organizador durante tres meses. Y a lo largo de las fases iniciales de la campaña había siempre un puñado de personas de fuera de la industria involucrados en los esfuerzos de organización. Estas diferencias significaron que había gente trabajando en la campaña cuando el interés de los trabajadores de la industria disminuía, y que había un modelo de organización al que los mensajeros podían remitirse mientras construían el suyo propio.

Las diferencias entre estas tres campañas me han llevado a creer que, para que los esfuerzos de organización tengan éxito a largo plazo, los organizadores y trabajadores deben concentrarse en formar una institución. Estoy seguro que, si hubiesen habido secciones fuertes del IWW en Los Angeles o Cleveland cuando estaba trabajando con los troqueros o los taxistas, el resultado de ambas campañas hubiese sido diferente.

Si el IWW quiere crecer hasta ser una fuerza poderosa para la clase trabajadora, debemos concentrarnos en hacer más fuertes nuestras instituciones. Esto significa, como mínimo, secciones locales mejor organizadas y más recursos para financiar a los organizadores. Si dedicamos nuestras energías a esto, seremos una fuerza a la que tener en cuenta. Si no lo hacemos, nuestros esfuerzos para organizar continuarán teniendo resultados variables y, más veces que no, terminarán en fracaso.

logo del IWW

La Guardería

Twin Cities IWW consigue que una guardería local pague los salarios pendientes de pago

Escrito por: The Organizer, Twin Cities IWW.

Traducido por: J.L.La Guarderia TC IWW

Este verano, la afiliada de IWW Anja fue despedida de su trabajo en Crocus Hill Academy, una guardería. Le dijeron que era por hablar con actuales y antiguos compañeros de trabajo acerca de asuntos relacionados con su jefe Imran Khan. Dos semanas después, Anja aún no había recibido su sueldo, sus pertenencias personales, o una copia que había pedido de su ficha de empleada. Tres afiliados de la rama de IWW de Twin Cities acompañaron a Anja a la guardería para entregar un escrito de demandas. El señor Khan reaccionó de manera agresiva, gritando y amenazando a la delegación sindical, acusando a Anja de maltratar a los niños, y llamando a la policía de St. Paul. Él se negó a aceptar el escrito y la policía pidió a la delegación de IWW que abandonara la propiedad.

robosalarialEl día siguiente, un grupo más numeroso de afiliados de IWW repartió panfletos en la guardería. Mientras Mr. Khan chillaba desde la puerta, miembros del sindicato hablaron con los padres acerca del despido de Anja y otros agravios. Ante el rechazo continuado del señor Khan a recibir el escrito, miembros del sindicato llevaron a cabo una campaña de llamadas telefónicas y otra en las redes sociales contra Crocus Hill Academy. En unos pocos días, Anja recibió una llamada del nuevo director del colegio, rogando que le diera una copia del escrito de demandas que el señor Khan se había negado a recibir. Desde entonces, Anja ha recibido su último sueldo y un cheque adicional de 120 dólares para compensarle por la pérdida de sus pertenencias personales y de la ficha de personal, cosas que el señor Khan había “extraviado”.

Jefes mentirosos y manipuladores como el señor Khan son un peligro para las personas trabajadoras, sobre todo cuando castigan a los trabajadores por actividades protegidas como hablar de sus condiciones de trabajo y del robo de salarios. Pero cuando nos enfrentamos solos, o cuando esperamos que el gobierno nos ayude, estamos renunciando a nuestro poder de luchar. Cuando nos unimos con otras personas trabajadoras podemos conseguir lo que merecemos. La acción directa funciona y la solidaridad triunfa. Ponte en contacto con IWW de Twin Cities si tienes problemas en el trabajo.

Email: twincities@iww.org

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Organización en las clínicas de salud

Por: Scott Nicholas Nappalos

Traducción: Xavi AbanteTHRWU

Los trabajadores de una centro de salud reproductiva para personas con bajos ingresos se han estado organizando los últimos meses. Todo comenzó cuando la empresa, que estaba en una buena situación, contrató más personal y mejoró muchas condiciones laborales. El gobierno federal empezó a exigir la documentación a cualquier beneficiario de ayudas (la mayoría de nuestros pacientes). A los trabajadores indocumentados raramente se les exige, todo lo que deben hacer es indicar que tienen la residencia permanente. El efecto de esta medida en el sector ha sido un recorte del 30% en los fondos destinados a todas las clínicas para personas de bajos ingresos. Este es el verdadero objetivo de esta agresión federal: recortar los fondos sociales bajo la forma de sentimientos nacionalistas de corte racista.

La respuesta de la dirección fue el cierre de departamentos, reestructuración interna, medidas de incremento de la productividad y congelación de nuevas contrataciones. Los trabajadores respondieron activamente: primero la resistencia fue de forma individual, emails o llamadas a la dirección expresando su malestar.

Dado que este método no surtía ningún efecto, los trabajadores empezaron a utilizar las reuniones del personal y otros canales similares para confrontar a la dirección mediante grupos espontáneos surgidos entre estos espacios de socialización en el trabajo. A medida que se caldeaba la situación, la dirección hizo concesiones en ciertas demandas: se puso fin a la congelación de nuevas contrataciones, se devolvieron incrementos anuales y la dirección hizo un esfuerzo para reunirse con sus trabajadores para oír sus preocupaciones y supuestamente incorporar ideas para resolver problemas. En parte ello se debió a que la dirección está dividida en su compromiso de servir tanto a los pacientes como a las personas, pero sin organización estas demandas eran sistemáticamente ignoradas.

Los grupos espontáneos eran fácilmente distraídos con pequeñas concesiones (por ejemplo, cambiando el color de los asientos de los lavabos), divididos por sutilezas, y disueltos por la dirección. La dirección empezó una campaña de propaganda para ganarse las mentes y los corazones de los trabajadores, que estaban molestos y resistentes.

Muchos de los empleados más antiguos se fueron, dejando una fuerza de trabajo reciente que no está al corriente del contexto en el que la lucha se está llevando a cabo. En medio de todo esto, trabajadores de dos clínicas se organizaron como grupo, y exigieron una reunión con el máximo ejecutivo de la compañía para exponerle los agravios. Esto acabó con la dirección regateando demandas (ahí fue cuando los trabajadores, mal preparados, se dividieron durante las reuniones) y se centraron en las más triviales demandas, fáciles de cumplir.

Las condiciones en las clínicas varían fuertemente también, y a pesar de la ansiedad general por los despidos y las reestructuraciones, no todas las clínicas sienten el mismo nivel de frustración. En mi clínica en una reunión similar la sintonía con la empresa fue tan buena que ofrecieron sacrificios personales (tales como pagar más por el seguro médico). Esto se debe en parte a la alta rotación (el 90% de los trabajadores han estado en mi clínica menos de dos meses), y también por las creencias y posiciones labradas por uno o dos de los empleados más veteranos.

La más exitosa fue una reunión con una clínica dónde se formó un pequeño comité con dos simpatizantes del IWW que se habían estado organizando y yo mismo. Se preparó una lista de una página con reclamaciones, y la clínica entera la avaló. Los organizadores en el puesto informaron a los trabajadores acerca de las potenciales respuestas de la dirección y fueron todos juntos para asegurarse que todo el mundo permanecía en el mensaje colectivo. La demanda principal era la contratación de más personal en la clínica, horriblemente necesitada de él. La reunión con la dirección fue bien, tomando ésta seriamente las demandas.

Después de la reunión se contrató a más personal, y la manera en la que éste se colocaba se modificó algo. Los trabajadores sentían que habían conseguido lo que querían, pero los asuntos clave permanecieron inalterados. Decidieron que necesitaban ser menos conciliadores la próxima vez, asi como tener un plan para escalar las acciones en caso de no conseguir lo que pedían. La estrategia de la dirección ha sido intentar escuchar las preocupaciones de los trabajadores, sin crear las condiciones para que se pudieran implementar, e ir cediendo en las demandas más fáciles, que contribuyen a mejorar la marcha del negocio de todas formas. Por ejemplo, se ha prohibido el uso de internet por parte de los empleados con la excusa de que había personas que usaban los redes sociales demasiado a menudo. Amplias quejas sobre la necesidad del uso de internet, como por ejemplo mapas y horarios de autobús para los pacientes, finalmente consiguieron ganar el pleno derecho al uso de internet. Asimismo, protestas en contra de una estrafalaria norma de hacer exámenes de pelvis a todas las mujeres que entraran en la clínica, rápidamente consiguieron eliminar la medida.

El más esperanzador giro de acontecimientos es la creación de un comité organizador de todas las clínicas, que cuenta con trabajadores de cuatro de las cinco mayores clínicas del área metropolitana. La primera reunión tuvo lugar recientemente, dónde se decidió crear un comité organizador, hacer un mapa de todas las clínicas, identificando liderazgos, empezando a presionar a la compañía con demandas, y finalmente tener una organización de trabajdores independiente que plantee y negocie nuestras demandas directamente. Dado que la dirección ha cedido en nuestras demandas tan rápidamente, y la rotación es tan alta, hemos agotado muchos de nuestros asuntos más candentes. Por esta razón el comité decidió empezar a tejer relaciones y lazos de solidaridad a través de actitudes de tipo social y educativo, que proveerá una organización para las próximas reclamaciones que surjan. Con un comité ya creado, una estructura en la que ir trabajando, podemos prepararnos para actuar colectivamente e implementar nuestros deseos.

– Publicado en “The Industrial Worker” febrero de 2008
logo del IWW

Lo que estamos cambiando

workerspowerPor: M. Jones

Traducido por: Grace ML

En nuestra organización estamos intentando ejercer presión en el trabajo. Esta presión puede ser vista y sentida de diferentes formas dependiendo de cuál sea el trabajo en cuestión. Pero lo que queremos desde nuestra organización, es el control sobre nuestras rutinas en el trabajo, este control vendrá de la fuerza que podamos ejercer a través de la acción colectiva.

Las acciones colectivas que realizamos en el trabajo, cambian las condiciones del mismo; cambia la interacción diaria con nuestros/as jefes/as y con el resto de compañeros/as, lo que resulta en una mejora de las condiciones. Creo que “las viejas guardias” de los Wobblies, llaman a esto “condicionamiento”. Esto surge de la confrontación colectiva y directa de los/as trabajadores/as con los/as jefes/as, y del respaldo de los unos a los otros. Se lleva a cabo tanto si hay contrato de por medio como si no; a menudo el contrato es un impedimento para estas acciones ya que pueden condicionar el puesto de trabajo.

Una de mis primeras experiencias en este ámbito fue en mi primer trabajo al terminar el instituto, repartiendo pedidos en UPS. Aquí, los/as trabajadores/as, aunque sólo estaban organizados de manera informal, ejercían una gran presión en el control de sus puestos de trabajo, y no tenían miedo a decir sus opiniones al jefe/a. Los/as trabajadores/as se congregaban alrededor de dos líderes fuertes. Estos/as líderes, fueron los/as primeros/as en extendernos la mano a mi y a otro trabajador con el que fui contratado, éstos/as eran los primeros en ayudar cuando había algún problema entre trabajadores/as, y éstos/as eran los primeros (pero no los únicos) que, cuando había algún problema, se lo trasladaban al jefe/a. Estas confrontaciones siempre se daban en las reuniones de trabajo, los líderes alzaban bastante la voz y confrontaban. Aquí, fue la primera vez que vi nuestro poder como trabajadores/as y lo que significaba estar organizados/as. El resultado de todo esto fue que trabajábamos al ritmo que queríamos, con quien queríamos y nos respaldábamos entre todos/as. Con el tiempo, esta experiencia terminaría en una amenaza de huelga para defender a un/a compañero/a que estaba en peligro de ser despedido/a.

Cuando me cambié de trabajo, en este caso en una planta de producción, encontré una situación completamente diferente. Los/as trabajadores/as no condicionaban el puesto de trabajo de la misma manera. No se respaldaban unos/as a otros/as. Sobretodo, el liderazgo que había en UPS no existía aquí. Este liderazgo estaba depositado en un “coordinador de equipo”, quien a menudo era un buen líder y un hombre corporativista. Esto, por supuesto, llevaba a los/as trabajadores/as a seguir a este hombre, cayendo uno/a detrás de otro/a y sin apoyarse mutuamente. En esta situación nuestras condiciones de trabajo eran muy diferentes. Estábamos a merced de la compañía. No estábamos organizados/as y por este motivo no teníamos el control de nuestras rutinas de trabajo.

En mi actual trabajo, estamos en la fase inicial de un largo proceso de organización. Una de las primeras tareas ha sido familiarizar a mis compañeros/as con la acción directa y el apoyo mutuo. La mayoría de ellos son “colegas aceptables” que desean ayudarse entre ellos pero sin experiencia en colectivos organizados. La mayoría quiere confrontar los problemas de manera individual, pensando que así el/la jefe/a les escuchará mejor. Aunque, a pequeña escala, ya puedo ver algunos cambios en cuanto al deseo de ser críticos/as sobre el manejo de las situaciones desde el respaldo y el apoyo mutuo. Estos son pequeños cambios que pueden llevar a otros más grandes. El condicionamiento del puesto de trabajo, he aprendido que está basado en las pequeñas confrontaciones del día a día. Cuando el/as jefe/a llega preparado para decirnos las decisiones que él o ella han tomado y no se les confronta como un grupo, ellos/as establecen las condiciones para ese día. Si los/as trabajadores/as les confrontamos, nos respaldamos unos/as a otros/as y alzamos las demandas que queremos, somos nosotros/as quienes establecemos las condiciones para ese día. Nos estamos marcando un punto con nuestra acción. El/la jefe/a aprende su rol y los/as trabajadores/as somos conscientes de la fuerza que tenemos.

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Cuando organizar tu lugar de trabajo parece totalmente imposible

la luz del IWW

Por: Liberté Locke

Traducido por: Milena

Has conseguido tu tarjeta roja, asistido a varios talleres de organizador, incontables reuniones y eventos sociales de tu sindicato. Has ido a eventos donde has escuchado a organizadores contar sus historias y te has suscrito a sus blogs, páginas de Facebook y Twitter. Has leído todos los libros que has encontrado sobre la clase trabajadora. Has firmado todas las peticiones y asisitido a todos los piquetes. Todo eso y todavía sientes que la organización de tu lugar de trabajo da un paso adelante y dos hacia atrás. Tú quieres trabajar mientras llevas con orgullo la etiqueta de sindicalista. Quieres tener éxito por grandes razones: el capitalismo nos hace esclavos. Y por las pequeñas razones que te inquietan por las noches: personas que te importan creen que todo esto es absurdo. Compartir las victorias lo hace más verosímil.

Tenemos que creer que podemos hacer este trabajo. Tenemos que saberlo, tiene que ser un hecho. Todos nos sentimos aislados en este mundo: sentimos que no estamos del todo bien, que algo falla con nuestros cuerpos o mentes, o que tomamos malas decisiones. Luchamos toda la vida para aceptarnos o para ignorar en qué medida no nos aceptamos. La seguridad en uno mismo no es algo central en la cultura de los Estados Unidos. Esta sociedad depende de que sientas que no eres suficientemente bueno con tal de que te gastes hasta el último céntimo en algo que crees que puede hacerte más fuerte, más guapo, más listo o más atractivo.

Luego está la naturaleza del trabajo servil: se te coloca en un puesto de trabajo con “superiores” más jóvenes (tengo 31 años y mi supervisor tiene 19) o que tienen menos experiencia que tú. Se nos dice que esta gente, por naturaleza, valen más que nosotros, en el trabajo y en el mundo en general. Tenemos que cumplir órdenes sin cuestionarlas, a menudo hasta el extremo de herirnos o morir. Se te ha dicho que vales poco pero en realidad por dentro tú estás convencido que vales algo. Tienes contribuciones que hacer al mundo a través de tu comunidad, tu familia y tu(s) trabajo(s). Puedes actuar en contra del capitalismo. Odiarnos a nosotros mismos sólo ayuda a nuestros jefes.

Para conseguir que nuestros compañeros de trabajo luchen juntos, primero tenemos que creer que podemos. A la mayoría de tus compañeros, como tú, les han ido mermando la autoestima a lo largo de toda su vida. Diversas figuras de autoridad nos han hundido durante toda nuestra vida, sean la policía, compañeros de clase, compañeros de piso, compañeros sexuales, padres, profesores, trabajadores sociales o nuestros jefes.

Estamos rotos y se nos ha moldeado para que participemos en este sistema que nunca escogimos. Nos matamos trabajando para pagar cosas y servicios que luego usamos para mantenernos suficientemente operativos como para seguir trabajando. Los estudiantes que trabajan durante sus estudios lo hacen con tal de conseguir aquel mejor trabajo, si es que todavía existe algo que podamos nombrar “carrera”. A menudo se desalientan al darse cuenta que toda la mierda por la que pasaron en su antiguo trabajo está también en el nuevo. Para la gente que creció en la pobreza, la seguridad en uno mismo es mucho más difícil de encontrar. Crecimos viendo a nuestros padres luchar contra muchas dificultades. Nos prometimos a nosotros mismos y a ellos que encontraríamos un modo de salir de la pobreza y que los llevaríamos con nosotros. Nos sentimos culpables por no hacerlo mejor por nosotros mismos y con nuestras familias. Juramos a todo el mundo que trabajaremos duro y que eso dará resultados. Tiramos con fuerza de nuestras cadenas sólo para ver cómo el sistema nos corta las alas, y seguimos tirando.

Este ciclo puede acabarse con nosotros. Debemos creerlo. Seguimos mirando hacia arriba en busca de instrucción cuando deberíamos mirar hacia los que están a nuestro lado: nuestros vecinos, amigos y compañeros de trabajo. Sus ideas, como las nuestras, valen la pena. Si tú no te crees capacitado para organizar, tus compañeros tampoco lo creerán.

Cuando entré en el IWW Starbucks Worker’s Union (Sindicato IWW de los Trabajadores de Starbucks), para mí el listón estaba muy alto. Tenía miedo. Me sentía sola y mal preparada. Durante los dos primeros años de organización, decidía la mayoría de mis acciones preguntándome a mí misma qué podría convertirse en una historia digna de admiración. ¿Seré el ratón o el león? No me importa que esto suene arrogante. Necesitaba algo de arrogancia para contrarrestar mi baja autoestima.

Tampoco me importa porque funcionó. Me encontré temblando mientras hablaba con el jefe. Estaba diciendo cosas sabiendo que no estaba “permitido” decirlas y negándome a ser maltratada. Estas confrontaciones con los jefes me llevaron a obtener lo que quería en el trabajo. Una vez, un ayudante de camarero escuchó a un manager de distrito decir que necesitaban asegurarse que el sindicato supiera “de quién es esta casa”. El comité de la tienda empezó a declarar en el trabajo, “¿De quién es esta casa? Ésta es nuestra casa”. Hicimos referencias constantes a los jefes como “huéspedes en nuestra casa”. Nos subió muchísimo la confianza en nosotros mismos.

Entra en tu lugar de trabajo como si fueras su propietario. No puede funcionar sin ti. Es importante rezumar seguridad en ti mismo, incluso si no te sientes así. Inténtalo, aunque parezca inútil, porque si no haces este esfuerzo ya has aceptado la derrota. Y si te sientes incapaz, ¿qué esperanza puedes ofrecer a tus compañeros de trabajo? Los trabajadores se han estado organizando de diversas maneras a durante cientos de años. Muchos de ellos no han tenido nunca los recursos y el apoyo que puedes encontrar en el IWW. Si ellos pudieron y pueden hacerlo, también puedes tú.

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– Publicado originalmente en el Industrial Worker (Enero/Febrero 2014)

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