Se necesita más que la acción directa

Cycle-couriers-flash-mobPor: Colin Bossen

Traducido por: Milena

A lo largo de los últimos siete años, he estado involucrado en tres campañas importantes del IWW. La primera fue con el Chicago Couriers Union (Sindicato de Mensajeros de Chicago). Esta campaña fundó con éxito un sindicato de mensajeros en bicicleta que, durante los últimos siete años, ha mantenido un grupo pequeño pero muy implicado de afiliados. A lo largo de su existencia, el sindicato de los mensajeros ha conseguido marcar una diferencia en las vidas de los trabajadores de esta industria. Desde su naciemiento, el sindicato ha hecho lo siguiente: conseguir un aumento de sueldos en la tercera empresa de mensajería más grande de Chicago, abogar por numerosos trabajadores que fueron despedidos injustamente, no se les pagó suficiente, se les retuvo ilegalmente trabajando durante su pausa, o fueron acosados o victimizados de alguna otra forma; enseñar normas de seguridad a los trabajadores nuevos y mejorar el acceso a los edificios. El sindicato también ha organizado muchos eventos sociales y carreras de bicicleta para miembros locales, nacionales e internacionales de la industria de mensajería. Estos eventos, combinados con las victorias del sindicato, han hecho de este una presencia significativa en Chicago y en la industria.

troqueros del IWW y PDA en la puerta de Los AngelesLas otras dos campañas en las que he participado no han tenido tanto éxito. La primera fue un intento de organizar los troqueros, o camioneros portuarios, en los puertos de Los Angeles y Long Beach. Este esfuerzo empezó con buen pie. El IWW fue contactado por un grupo de troqueros interesados en organizarse. Ni más ni menos que cinquenta trabajadores asisitieron a la reunión inicial del grupo. Y lo que es más importante: el grupo fue capaz de organizar una huelga que obligó a cerrar ambos puertos. A pesar de esta acción espectacular, que involucró a miles de trabajadores y afectó a un enorme sector de la economía, los troqueros no fueron capaces de construir con éxito un sindicato con presencia duradera en la industria.

La segunda campaña fallida de la que formé parte tiene características similares a la de los troqueros. Implicó a un grupo de taxistas de Cleveland. De nuevo, al principio hubo mucho entusiasmo. Antes de reunirse con el IWW, el grupo había conseguido organizar reuniones con la asistencia de nada menos que ochenta trabajadores. En el transcurso de un año, los taxistas llevaron a cabo una serie de acciones y protestas con las que ganaron respeto en la industria. El director del Aeropuerto Internacional de Cleveland-Hopkins se reunió con ellos para escuchar sus preocupaciones y ellos presentaron vocalmente sus peticiones a los propietarios de dos empresas de taxis. Luego de un año de semejante actividad y a pesar de sus prometedores inicios, los esfuerzons organizativos de los taxistas también se extinguieron.

Las dos campañas de organización fallidas tenían mucho en común. En ambos casos se llevaron a cabo en ciudades donde el IWW no tenía una sección local bien organizada. En ambos casos intenté organizar la campaña con poco apoyo adicional. Y en ambos casos los trabajadores tenían poco interés en hacer el trabajo institucional de la formación de un sindicato: no querían presentarse a delegados ni utilizar ningún tipo de estructura para llevar a cabo sus reuniones. Esto significó que a menudo las reuniones de trabajadores estaban dominadas por personalidades y que no había ningún mecanismo formal de responsabilidad de tus actos."135 S LaSalle Sucks!" Chicago

La campaña resultante del sindicato de mensajeros de Chicago supone un agudo contraste con las otras dos. Tuvo lugar en un sitio con una sección local dinámica y bien organizada. Entre la sección y el sindicato internacional recaudaron dinero, en dos ocasiones separadas, para pagar a un organizador durante tres meses. Y a lo largo de las fases iniciales de la campaña había siempre un puñado de personas de fuera de la industria involucrados en los esfuerzos de organización. Estas diferencias significaron que había gente trabajando en la campaña cuando el interés de los trabajadores de la industria disminuía, y que había un modelo de organización al que los mensajeros podían remitirse mientras construían el suyo propio.

Las diferencias entre estas tres campañas me han llevado a creer que, para que los esfuerzos de organización tengan éxito a largo plazo, los organizadores y trabajadores deben concentrarse en formar una institución. Estoy seguro que, si hubiesen habido secciones fuertes del IWW en Los Angeles o Cleveland cuando estaba trabajando con los troqueros o los taxistas, el resultado de ambas campañas hubiese sido diferente.

Si el IWW quiere crecer hasta ser una fuerza poderosa para la clase trabajadora, debemos concentrarnos en hacer más fuertes nuestras instituciones. Esto significa, como mínimo, secciones locales mejor organizadas y más recursos para financiar a los organizadores. Si dedicamos nuestras energías a esto, seremos una fuerza a la que tener en cuenta. Si no lo hacemos, nuestros esfuerzos para organizar continuarán teniendo resultados variables y, más veces que no, terminarán en fracaso.

logo del IWW

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La Guardería

Twin Cities IWW consigue que una guardería local pague los salarios pendientes de pago

Escrito por: The Organizer, Twin Cities IWW.

Traducido por: J.L.La Guarderia TC IWW

Este verano, la afiliada de IWW Anja fue despedida de su trabajo en Crocus Hill Academy, una guardería. Le dijeron que era por hablar con actuales y antiguos compañeros de trabajo acerca de asuntos relacionados con su jefe Imran Khan. Dos semanas después, Anja aún no había recibido su sueldo, sus pertenencias personales, o una copia que había pedido de su ficha de empleada. Tres afiliados de la rama de IWW de Twin Cities acompañaron a Anja a la guardería para entregar un escrito de demandas. El señor Khan reaccionó de manera agresiva, gritando y amenazando a la delegación sindical, acusando a Anja de maltratar a los niños, y llamando a la policía de St. Paul. Él se negó a aceptar el escrito y la policía pidió a la delegación de IWW que abandonara la propiedad.

robosalarialEl día siguiente, un grupo más numeroso de afiliados de IWW repartió panfletos en la guardería. Mientras Mr. Khan chillaba desde la puerta, miembros del sindicato hablaron con los padres acerca del despido de Anja y otros agravios. Ante el rechazo continuado del señor Khan a recibir el escrito, miembros del sindicato llevaron a cabo una campaña de llamadas telefónicas y otra en las redes sociales contra Crocus Hill Academy. En unos pocos días, Anja recibió una llamada del nuevo director del colegio, rogando que le diera una copia del escrito de demandas que el señor Khan se había negado a recibir. Desde entonces, Anja ha recibido su último sueldo y un cheque adicional de 120 dólares para compensarle por la pérdida de sus pertenencias personales y de la ficha de personal, cosas que el señor Khan había “extraviado”.

Jefes mentirosos y manipuladores como el señor Khan son un peligro para las personas trabajadoras, sobre todo cuando castigan a los trabajadores por actividades protegidas como hablar de sus condiciones de trabajo y del robo de salarios. Pero cuando nos enfrentamos solos, o cuando esperamos que el gobierno nos ayude, estamos renunciando a nuestro poder de luchar. Cuando nos unimos con otras personas trabajadoras podemos conseguir lo que merecemos. La acción directa funciona y la solidaridad triunfa. Ponte en contacto con IWW de Twin Cities si tienes problemas en el trabajo.

Email: twincities@iww.org

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Organización en las clínicas de salud

Por: Scott Nicholas Nappalos

Traducción: Xavi AbanteTHRWU

Los trabajadores de una centro de salud reproductiva para personas con bajos ingresos se han estado organizando los últimos meses. Todo comenzó cuando la empresa, que estaba en una buena situación, contrató más personal y mejoró muchas condiciones laborales. El gobierno federal empezó a exigir la documentación a cualquier beneficiario de ayudas (la mayoría de nuestros pacientes). A los trabajadores indocumentados raramente se les exige, todo lo que deben hacer es indicar que tienen la residencia permanente. El efecto de esta medida en el sector ha sido un recorte del 30% en los fondos destinados a todas las clínicas para personas de bajos ingresos. Este es el verdadero objetivo de esta agresión federal: recortar los fondos sociales bajo la forma de sentimientos nacionalistas de corte racista.

La respuesta de la dirección fue el cierre de departamentos, reestructuración interna, medidas de incremento de la productividad y congelación de nuevas contrataciones. Los trabajadores respondieron activamente: primero la resistencia fue de forma individual, emails o llamadas a la dirección expresando su malestar.

Dado que este método no surtía ningún efecto, los trabajadores empezaron a utilizar las reuniones del personal y otros canales similares para confrontar a la dirección mediante grupos espontáneos surgidos entre estos espacios de socialización en el trabajo. A medida que se caldeaba la situación, la dirección hizo concesiones en ciertas demandas: se puso fin a la congelación de nuevas contrataciones, se devolvieron incrementos anuales y la dirección hizo un esfuerzo para reunirse con sus trabajadores para oír sus preocupaciones y supuestamente incorporar ideas para resolver problemas. En parte ello se debió a que la dirección está dividida en su compromiso de servir tanto a los pacientes como a las personas, pero sin organización estas demandas eran sistemáticamente ignoradas.

Los grupos espontáneos eran fácilmente distraídos con pequeñas concesiones (por ejemplo, cambiando el color de los asientos de los lavabos), divididos por sutilezas, y disueltos por la dirección. La dirección empezó una campaña de propaganda para ganarse las mentes y los corazones de los trabajadores, que estaban molestos y resistentes.

Muchos de los empleados más antiguos se fueron, dejando una fuerza de trabajo reciente que no está al corriente del contexto en el que la lucha se está llevando a cabo. En medio de todo esto, trabajadores de dos clínicas se organizaron como grupo, y exigieron una reunión con el máximo ejecutivo de la compañía para exponerle los agravios. Esto acabó con la dirección regateando demandas (ahí fue cuando los trabajadores, mal preparados, se dividieron durante las reuniones) y se centraron en las más triviales demandas, fáciles de cumplir.

Las condiciones en las clínicas varían fuertemente también, y a pesar de la ansiedad general por los despidos y las reestructuraciones, no todas las clínicas sienten el mismo nivel de frustración. En mi clínica en una reunión similar la sintonía con la empresa fue tan buena que ofrecieron sacrificios personales (tales como pagar más por el seguro médico). Esto se debe en parte a la alta rotación (el 90% de los trabajadores han estado en mi clínica menos de dos meses), y también por las creencias y posiciones labradas por uno o dos de los empleados más veteranos.

La más exitosa fue una reunión con una clínica dónde se formó un pequeño comité con dos simpatizantes del IWW que se habían estado organizando y yo mismo. Se preparó una lista de una página con reclamaciones, y la clínica entera la avaló. Los organizadores en el puesto informaron a los trabajadores acerca de las potenciales respuestas de la dirección y fueron todos juntos para asegurarse que todo el mundo permanecía en el mensaje colectivo. La demanda principal era la contratación de más personal en la clínica, horriblemente necesitada de él. La reunión con la dirección fue bien, tomando ésta seriamente las demandas.

Después de la reunión se contrató a más personal, y la manera en la que éste se colocaba se modificó algo. Los trabajadores sentían que habían conseguido lo que querían, pero los asuntos clave permanecieron inalterados. Decidieron que necesitaban ser menos conciliadores la próxima vez, asi como tener un plan para escalar las acciones en caso de no conseguir lo que pedían. La estrategia de la dirección ha sido intentar escuchar las preocupaciones de los trabajadores, sin crear las condiciones para que se pudieran implementar, e ir cediendo en las demandas más fáciles, que contribuyen a mejorar la marcha del negocio de todas formas. Por ejemplo, se ha prohibido el uso de internet por parte de los empleados con la excusa de que había personas que usaban los redes sociales demasiado a menudo. Amplias quejas sobre la necesidad del uso de internet, como por ejemplo mapas y horarios de autobús para los pacientes, finalmente consiguieron ganar el pleno derecho al uso de internet. Asimismo, protestas en contra de una estrafalaria norma de hacer exámenes de pelvis a todas las mujeres que entraran en la clínica, rápidamente consiguieron eliminar la medida.

El más esperanzador giro de acontecimientos es la creación de un comité organizador de todas las clínicas, que cuenta con trabajadores de cuatro de las cinco mayores clínicas del área metropolitana. La primera reunión tuvo lugar recientemente, dónde se decidió crear un comité organizador, hacer un mapa de todas las clínicas, identificando liderazgos, empezando a presionar a la compañía con demandas, y finalmente tener una organización de trabajdores independiente que plantee y negocie nuestras demandas directamente. Dado que la dirección ha cedido en nuestras demandas tan rápidamente, y la rotación es tan alta, hemos agotado muchos de nuestros asuntos más candentes. Por esta razón el comité decidió empezar a tejer relaciones y lazos de solidaridad a través de actitudes de tipo social y educativo, que proveerá una organización para las próximas reclamaciones que surjan. Con un comité ya creado, una estructura en la que ir trabajando, podemos prepararnos para actuar colectivamente e implementar nuestros deseos.

– Publicado en “The Industrial Worker” febrero de 2008
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Lo que estamos cambiando

workerspowerPor: M. Jones

Traducido por: Grace ML

En nuestra organización estamos intentando ejercer presión en el trabajo. Esta presión puede ser vista y sentida de diferentes formas dependiendo de cuál sea el trabajo en cuestión. Pero lo que queremos desde nuestra organización, es el control sobre nuestras rutinas en el trabajo, este control vendrá de la fuerza que podamos ejercer a través de la acción colectiva.

Las acciones colectivas que realizamos en el trabajo, cambian las condiciones del mismo; cambia la interacción diaria con nuestros/as jefes/as y con el resto de compañeros/as, lo que resulta en una mejora de las condiciones. Creo que “las viejas guardias” de los Wobblies, llaman a esto “condicionamiento”. Esto surge de la confrontación colectiva y directa de los/as trabajadores/as con los/as jefes/as, y del respaldo de los unos a los otros. Se lleva a cabo tanto si hay contrato de por medio como si no; a menudo el contrato es un impedimento para estas acciones ya que pueden condicionar el puesto de trabajo.

Una de mis primeras experiencias en este ámbito fue en mi primer trabajo al terminar el instituto, repartiendo pedidos en UPS. Aquí, los/as trabajadores/as, aunque sólo estaban organizados de manera informal, ejercían una gran presión en el control de sus puestos de trabajo, y no tenían miedo a decir sus opiniones al jefe/a. Los/as trabajadores/as se congregaban alrededor de dos líderes fuertes. Estos/as líderes, fueron los/as primeros/as en extendernos la mano a mi y a otro trabajador con el que fui contratado, éstos/as eran los primeros en ayudar cuando había algún problema entre trabajadores/as, y éstos/as eran los primeros (pero no los únicos) que, cuando había algún problema, se lo trasladaban al jefe/a. Estas confrontaciones siempre se daban en las reuniones de trabajo, los líderes alzaban bastante la voz y confrontaban. Aquí, fue la primera vez que vi nuestro poder como trabajadores/as y lo que significaba estar organizados/as. El resultado de todo esto fue que trabajábamos al ritmo que queríamos, con quien queríamos y nos respaldábamos entre todos/as. Con el tiempo, esta experiencia terminaría en una amenaza de huelga para defender a un/a compañero/a que estaba en peligro de ser despedido/a.

Cuando me cambié de trabajo, en este caso en una planta de producción, encontré una situación completamente diferente. Los/as trabajadores/as no condicionaban el puesto de trabajo de la misma manera. No se respaldaban unos/as a otros/as. Sobretodo, el liderazgo que había en UPS no existía aquí. Este liderazgo estaba depositado en un “coordinador de equipo”, quien a menudo era un buen líder y un hombre corporativista. Esto, por supuesto, llevaba a los/as trabajadores/as a seguir a este hombre, cayendo uno/a detrás de otro/a y sin apoyarse mutuamente. En esta situación nuestras condiciones de trabajo eran muy diferentes. Estábamos a merced de la compañía. No estábamos organizados/as y por este motivo no teníamos el control de nuestras rutinas de trabajo.

En mi actual trabajo, estamos en la fase inicial de un largo proceso de organización. Una de las primeras tareas ha sido familiarizar a mis compañeros/as con la acción directa y el apoyo mutuo. La mayoría de ellos son “colegas aceptables” que desean ayudarse entre ellos pero sin experiencia en colectivos organizados. La mayoría quiere confrontar los problemas de manera individual, pensando que así el/la jefe/a les escuchará mejor. Aunque, a pequeña escala, ya puedo ver algunos cambios en cuanto al deseo de ser críticos/as sobre el manejo de las situaciones desde el respaldo y el apoyo mutuo. Estos son pequeños cambios que pueden llevar a otros más grandes. El condicionamiento del puesto de trabajo, he aprendido que está basado en las pequeñas confrontaciones del día a día. Cuando el/as jefe/a llega preparado para decirnos las decisiones que él o ella han tomado y no se les confronta como un grupo, ellos/as establecen las condiciones para ese día. Si los/as trabajadores/as les confrontamos, nos respaldamos unos/as a otros/as y alzamos las demandas que queremos, somos nosotros/as quienes establecemos las condiciones para ese día. Nos estamos marcando un punto con nuestra acción. El/la jefe/a aprende su rol y los/as trabajadores/as somos conscientes de la fuerza que tenemos.

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La Acción directa sindicalista del IWW en 5 fáciles pasos

Por: Pasionaria, Bristol IWW, Reino Unido

Traducido por: Grace MLLumberg el patron de Office Space

 

1. Tienes problemas en tu lugar de trabajo. Puede que no te estén pagando correctamente, que no recibas el pago correcto por la baja por enfermedad o vacaciones, pero no estás seguro/a de qué hacer porque no tienes un documento escrito, o lo tienes pero no lo entiendes y nadie se ha molestado en explicártelo.

Quieres hacer algo pero no conoces tus derechos o qué dice la ley al respecto. Puede que estés sufriendo acoso, estrés o intimidación por parte de tus compañeros/as o managers, te sientes aislado y depresivo. O, quizá, puede que tu trabajo te guste, te lleves bien con tus compañeros/as y no tengas ningún tipo de problema al respecto. Puede que seas desempleado/a, estudiante o estés jubilado/a. Puede que pienses que no tienes nada en común con personas en una situación diferente, pero nosotros/as pensamos que sí que lo tienes: pensamos que deberíais uniros todos/as al IWW. En el IWW creemos que estés trabajando o no, eres parte de una sociedad basada en el trabajo asalariado y como tal, podrías verte afectado/a en algún momento.

tarjeta rojaEn el IWW creemos que no debes unirte al sindicato sólo cuando tengas un problema par el que necesites un “experto/a” para arreglarlo; creemos que deberías unirte de todas formas porque pertenecer a un sindicato de base es la clave elemental para estar implicado/a y comprometido/a con el mundo en el que vives. Nosotros/as pensamos que todo el mundo tiene derecho a tomar las riendas de sus vidas y trabajo. Pensamos que todo el mundo tiene el derecho a aprender acerca de derechos laborales y legislación, convirtiéndose en su propio “experto/a”. Nos convertimos en “expertos/as” con un curso de formación oficial sobre casos particulares y organización, pero aprendemos de manera informal compartiendo nuestros conocimientos, habilidades y apoyándonos los/as unos/as a los/as otros/as. Nosotros/as somos fundamentales, democráticos/as y luchadores/as.

IWW limpiadores London

2. Ya eres miembro y de repente tienes problemas en el trabajo. Tu manager puede haber decidido cambiar tus condiciones laborales y pedirte que las aceptes. Puede que te des cuenta de que no estás recibiendo todo el salario acorde con las horas que estás trabajando. Puede que estés bajo mucho estrés y presión en el trabajo y que enfermes por este motivo teniendo que dejar de trabajar durante algún tiempo. ¿A quién llamas? ¡A los/as Wobblies! Quedas con una de las personas que llevan los casos particulares y le cuentas qué sucede. Finalmente tienes alguien con quien hablar y quien te escuchará, guiará y apoyará, alguien que te ayudará a entender la ley y qué hacer.

En el IWW creemos en el EMPODERAMIENTO, no en la delegación: no hacemos cosas PARA ti, hacemos cosas CONTIGO. Una vez que tienes una idea clara de las opciones que tienes, eres tú quién decide los pasos a seguir, sabiendo que el IWW te respaldará. El IWW te puede ayudar de diferentes formas, con los procedimientos estándar como reclamaciones, actuaciones disciplinarias hasta en otras situaciones más complicadas que deben pasar por el Tribunal (Employment Tribunal). Puedo que al principio todas estas palabras y expresiones no signifiquen nada para ti y que te sientas agobiado/a pero poco a poco, con la ayuda de tu representante de IWW te convertirás en tu propio experto/a. Empezarás a entender, aprender, y sentirte empoderado/a: “el conocimiento es poder”.

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3. Tu caso está en curso y estamos siguiendo los procedimientos estándar. Puede que te estemos ayudando a escribir exigencias formales a quien te contrata, acompañándote a reuniones, ayudándote a encontrar un buen abogado, representándote con quien te contrata u otras organizaciones (ACAS).

Sin embargo a veces las cosas no funcionan, quizá porque quien te contrata no responde, o porque la naturaleza de tu empleo es tal que los procedmientos estándar no son los adecuados. ¿Qué pasa entonces? Simple: usamos la acción directa. Estamos juntos/as porque juntos/as somos más fuertes y resolveremos tu caso. Puede que le pidamos a la gente que llame o escriba a tu empresa y se queje sobre el trato que recibes. Puede que pidamos a la gente que hagan “boicot” a la compañía para la que trabajas. Puede que contactemos con medios de comunicación locales y nacionales para que difunda tu caso. Puede que hagamos una protesta en tu lugar de trabajo hasta que la empresa acepte tus demandas. Esto último es lo que hemos hecho recientemente por una de nuestros miembros quien tenía su salario retenido por el café en el que trabajaba. Y sólo por si estás pensando en ello, sí, funcionó: ¡la acción directa tiene beneficios! Lee nuestro reportaje (en inglés): “Qué escándalo! Impago de salarios!”

piquete de JJ MN

4. Ahora ya todo acabó, tu empresa ha entrado en razón y tú estás en el pub celebrando con los Wobblies y tus amigos/as. Te sientes agotado/a. Te sientes emocionado/a también, con energía, inspirado/a. Te mirarás al espejo y verás que has tenido las agallas de levantarte por tus derechos sin importar lo estresante que haya sido. Has aprendido que no estás solo/a y nunca te sentirás solo/a otra vez cuando tengas hacerle frente a tu jefe/a porque el IWW siempre te respaldará. ¿Y qué es lo siguiente?. Bien, si todavía no lo has hecho, puedes realizar nuestros cursos de formación en casos y organización. Adquirirás los conocimientos y habilidades para apoyar a gente que esté en la misma situación y tendrás una imagen de qué se siente cuando tienes una disputa con tu empresa y GANAS. Para nosotros/as los Wobblies, ¡el cielo es el único límite!

5. ¿Cómo unirte? Online: https://iww.org.uk/join. Si quieres charlar antes de unirte, escribe a bristol[at]iww.org.uk

Victoria en Cafe Amore

logo del IWW

Cuando organizar tu lugar de trabajo parece totalmente imposible

la luz del IWW

Por: Liberté Locke

Traducido por: Milena

Has conseguido tu tarjeta roja, asistido a varios talleres de organizador, incontables reuniones y eventos sociales de tu sindicato. Has ido a eventos donde has escuchado a organizadores contar sus historias y te has suscrito a sus blogs, páginas de Facebook y Twitter. Has leído todos los libros que has encontrado sobre la clase trabajadora. Has firmado todas las peticiones y asisitido a todos los piquetes. Todo eso y todavía sientes que la organización de tu lugar de trabajo da un paso adelante y dos hacia atrás. Tú quieres trabajar mientras llevas con orgullo la etiqueta de sindicalista. Quieres tener éxito por grandes razones: el capitalismo nos hace esclavos. Y por las pequeñas razones que te inquietan por las noches: personas que te importan creen que todo esto es absurdo. Compartir las victorias lo hace más verosímil.

Tenemos que creer que podemos hacer este trabajo. Tenemos que saberlo, tiene que ser un hecho. Todos nos sentimos aislados en este mundo: sentimos que no estamos del todo bien, que algo falla con nuestros cuerpos o mentes, o que tomamos malas decisiones. Luchamos toda la vida para aceptarnos o para ignorar en qué medida no nos aceptamos. La seguridad en uno mismo no es algo central en la cultura de los Estados Unidos. Esta sociedad depende de que sientas que no eres suficientemente bueno con tal de que te gastes hasta el último céntimo en algo que crees que puede hacerte más fuerte, más guapo, más listo o más atractivo.

Luego está la naturaleza del trabajo servil: se te coloca en un puesto de trabajo con “superiores” más jóvenes (tengo 31 años y mi supervisor tiene 19) o que tienen menos experiencia que tú. Se nos dice que esta gente, por naturaleza, valen más que nosotros, en el trabajo y en el mundo en general. Tenemos que cumplir órdenes sin cuestionarlas, a menudo hasta el extremo de herirnos o morir. Se te ha dicho que vales poco pero en realidad por dentro tú estás convencido que vales algo. Tienes contribuciones que hacer al mundo a través de tu comunidad, tu familia y tu(s) trabajo(s). Puedes actuar en contra del capitalismo. Odiarnos a nosotros mismos sólo ayuda a nuestros jefes.

Para conseguir que nuestros compañeros de trabajo luchen juntos, primero tenemos que creer que podemos. A la mayoría de tus compañeros, como tú, les han ido mermando la autoestima a lo largo de toda su vida. Diversas figuras de autoridad nos han hundido durante toda nuestra vida, sean la policía, compañeros de clase, compañeros de piso, compañeros sexuales, padres, profesores, trabajadores sociales o nuestros jefes.

Estamos rotos y se nos ha moldeado para que participemos en este sistema que nunca escogimos. Nos matamos trabajando para pagar cosas y servicios que luego usamos para mantenernos suficientemente operativos como para seguir trabajando. Los estudiantes que trabajan durante sus estudios lo hacen con tal de conseguir aquel mejor trabajo, si es que todavía existe algo que podamos nombrar “carrera”. A menudo se desalientan al darse cuenta que toda la mierda por la que pasaron en su antiguo trabajo está también en el nuevo. Para la gente que creció en la pobreza, la seguridad en uno mismo es mucho más difícil de encontrar. Crecimos viendo a nuestros padres luchar contra muchas dificultades. Nos prometimos a nosotros mismos y a ellos que encontraríamos un modo de salir de la pobreza y que los llevaríamos con nosotros. Nos sentimos culpables por no hacerlo mejor por nosotros mismos y con nuestras familias. Juramos a todo el mundo que trabajaremos duro y que eso dará resultados. Tiramos con fuerza de nuestras cadenas sólo para ver cómo el sistema nos corta las alas, y seguimos tirando.

Este ciclo puede acabarse con nosotros. Debemos creerlo. Seguimos mirando hacia arriba en busca de instrucción cuando deberíamos mirar hacia los que están a nuestro lado: nuestros vecinos, amigos y compañeros de trabajo. Sus ideas, como las nuestras, valen la pena. Si tú no te crees capacitado para organizar, tus compañeros tampoco lo creerán.

Cuando entré en el IWW Starbucks Worker’s Union (Sindicato IWW de los Trabajadores de Starbucks), para mí el listón estaba muy alto. Tenía miedo. Me sentía sola y mal preparada. Durante los dos primeros años de organización, decidía la mayoría de mis acciones preguntándome a mí misma qué podría convertirse en una historia digna de admiración. ¿Seré el ratón o el león? No me importa que esto suene arrogante. Necesitaba algo de arrogancia para contrarrestar mi baja autoestima.

Tampoco me importa porque funcionó. Me encontré temblando mientras hablaba con el jefe. Estaba diciendo cosas sabiendo que no estaba “permitido” decirlas y negándome a ser maltratada. Estas confrontaciones con los jefes me llevaron a obtener lo que quería en el trabajo. Una vez, un ayudante de camarero escuchó a un manager de distrito decir que necesitaban asegurarse que el sindicato supiera “de quién es esta casa”. El comité de la tienda empezó a declarar en el trabajo, “¿De quién es esta casa? Ésta es nuestra casa”. Hicimos referencias constantes a los jefes como “huéspedes en nuestra casa”. Nos subió muchísimo la confianza en nosotros mismos.

Entra en tu lugar de trabajo como si fueras su propietario. No puede funcionar sin ti. Es importante rezumar seguridad en ti mismo, incluso si no te sientes así. Inténtalo, aunque parezca inútil, porque si no haces este esfuerzo ya has aceptado la derrota. Y si te sientes incapaz, ¿qué esperanza puedes ofrecer a tus compañeros de trabajo? Los trabajadores se han estado organizando de diversas maneras a durante cientos de años. Muchos de ellos no han tenido nunca los recursos y el apoyo que puedes encontrar en el IWW. Si ellos pudieron y pueden hacerlo, también puedes tú.

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– Publicado originalmente en el Industrial Worker (Enero/Febrero 2014)

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PREÁMBULO A LA CONSTITUCIÓN DE LOS TRABAJADORES INDUSTRIALES DEL MUNDO

iwwHoy publicamos una nueva traducción del Preámbulo a la Constitución de los Trabajadores Industriales del Mundo (I.W.W.). La constitución entera (en traducción de 2013) se encuentra acá.

 

PREÁMBULO A LA CONSTITUCIÓN DE LOS TRABAJADORES INDUSTRIALES DEL MUNDO

La clase trabajadora y la clase empresarial no tienen nada en común.  No puede haber paz mientras millones de trabajadores sufran hambre y necesidad al mismo tiempo que unos pocos, la clase empresarial, disfrutan de una vida en la abundancia. La lucha entre estas dos clases sociales continuará hasta que los trabajadores de todo el mundo se organicen, asuman la propiedad de los medios de producción, fábricas y tierra, y acaben con el sistema de salarios.

La concentración de la propiedad industrial en cada vez menos manos dificulta la lucha de los sindicatos contra el poder creciente de la clase empresarial. La situación actual de los sindicatos de obreros ha dado lugar a que los grupos de trabajadores se enfrenten unos a otros sin que ninguno gane dentro del sistema de salarios. Más aún, estas organizaciones sindicales contribuyen al engaño de que los intereses de los trabajadores coinciden con los de la clase empresarial.

Estas condiciones se pueden cambiar. Los intereses de la clase trabajadora solamente prevalecerán si existe una organización de obreros de todas las industrias capaz de realizar una huelga que paralice la producción y en la que una injuria cometida contra uno es una injuria contra todos.

En lugar del lema conservador de “un salario justo por un día de trabajo”, debemos escribir en nuestro estandarte la consigna revolucionaria de la supresión del trabajo asalariado. Es la misión histórica de la clase trabajadora acabar con el capitalismo. La clase trabajadora debe organizarse, no solo para luchar contra los capitalistas sino para continuar la producción cuando el capitalismo haya sido derrocado. Al organizarnos en las empresas estamos creando el germen de la nueva sociedad dentro de la estructura de la vieja.

 

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