Se necesita más que la acción directa

Cycle-couriers-flash-mobPor: Colin Bossen

Traducido por: Milena

A lo largo de los últimos siete años, he estado involucrado en tres campañas importantes del IWW. La primera fue con el Chicago Couriers Union (Sindicato de Mensajeros de Chicago). Esta campaña fundó con éxito un sindicato de mensajeros en bicicleta que, durante los últimos siete años, ha mantenido un grupo pequeño pero muy implicado de afiliados. A lo largo de su existencia, el sindicato de los mensajeros ha conseguido marcar una diferencia en las vidas de los trabajadores de esta industria. Desde su naciemiento, el sindicato ha hecho lo siguiente: conseguir un aumento de sueldos en la tercera empresa de mensajería más grande de Chicago, abogar por numerosos trabajadores que fueron despedidos injustamente, no se les pagó suficiente, se les retuvo ilegalmente trabajando durante su pausa, o fueron acosados o victimizados de alguna otra forma; enseñar normas de seguridad a los trabajadores nuevos y mejorar el acceso a los edificios. El sindicato también ha organizado muchos eventos sociales y carreras de bicicleta para miembros locales, nacionales e internacionales de la industria de mensajería. Estos eventos, combinados con las victorias del sindicato, han hecho de este una presencia significativa en Chicago y en la industria.

troqueros del IWW y PDA en la puerta de Los AngelesLas otras dos campañas en las que he participado no han tenido tanto éxito. La primera fue un intento de organizar los troqueros, o camioneros portuarios, en los puertos de Los Angeles y Long Beach. Este esfuerzo empezó con buen pie. El IWW fue contactado por un grupo de troqueros interesados en organizarse. Ni más ni menos que cinquenta trabajadores asisitieron a la reunión inicial del grupo. Y lo que es más importante: el grupo fue capaz de organizar una huelga que obligó a cerrar ambos puertos. A pesar de esta acción espectacular, que involucró a miles de trabajadores y afectó a un enorme sector de la economía, los troqueros no fueron capaces de construir con éxito un sindicato con presencia duradera en la industria.

La segunda campaña fallida de la que formé parte tiene características similares a la de los troqueros. Implicó a un grupo de taxistas de Cleveland. De nuevo, al principio hubo mucho entusiasmo. Antes de reunirse con el IWW, el grupo había conseguido organizar reuniones con la asistencia de nada menos que ochenta trabajadores. En el transcurso de un año, los taxistas llevaron a cabo una serie de acciones y protestas con las que ganaron respeto en la industria. El director del Aeropuerto Internacional de Cleveland-Hopkins se reunió con ellos para escuchar sus preocupaciones y ellos presentaron vocalmente sus peticiones a los propietarios de dos empresas de taxis. Luego de un año de semejante actividad y a pesar de sus prometedores inicios, los esfuerzons organizativos de los taxistas también se extinguieron.

Las dos campañas de organización fallidas tenían mucho en común. En ambos casos se llevaron a cabo en ciudades donde el IWW no tenía una sección local bien organizada. En ambos casos intenté organizar la campaña con poco apoyo adicional. Y en ambos casos los trabajadores tenían poco interés en hacer el trabajo institucional de la formación de un sindicato: no querían presentarse a delegados ni utilizar ningún tipo de estructura para llevar a cabo sus reuniones. Esto significó que a menudo las reuniones de trabajadores estaban dominadas por personalidades y que no había ningún mecanismo formal de responsabilidad de tus actos."135 S LaSalle Sucks!" Chicago

La campaña resultante del sindicato de mensajeros de Chicago supone un agudo contraste con las otras dos. Tuvo lugar en un sitio con una sección local dinámica y bien organizada. Entre la sección y el sindicato internacional recaudaron dinero, en dos ocasiones separadas, para pagar a un organizador durante tres meses. Y a lo largo de las fases iniciales de la campaña había siempre un puñado de personas de fuera de la industria involucrados en los esfuerzos de organización. Estas diferencias significaron que había gente trabajando en la campaña cuando el interés de los trabajadores de la industria disminuía, y que había un modelo de organización al que los mensajeros podían remitirse mientras construían el suyo propio.

Las diferencias entre estas tres campañas me han llevado a creer que, para que los esfuerzos de organización tengan éxito a largo plazo, los organizadores y trabajadores deben concentrarse en formar una institución. Estoy seguro que, si hubiesen habido secciones fuertes del IWW en Los Angeles o Cleveland cuando estaba trabajando con los troqueros o los taxistas, el resultado de ambas campañas hubiese sido diferente.

Si el IWW quiere crecer hasta ser una fuerza poderosa para la clase trabajadora, debemos concentrarnos en hacer más fuertes nuestras instituciones. Esto significa, como mínimo, secciones locales mejor organizadas y más recursos para financiar a los organizadores. Si dedicamos nuestras energías a esto, seremos una fuerza a la que tener en cuenta. Si no lo hacemos, nuestros esfuerzos para organizar continuarán teniendo resultados variables y, más veces que no, terminarán en fracaso.

logo del IWW

Anuncios

Lecciones persistentes de la lucha de clases

Por M. Jones y MK

“Para construir la nueva sociedad, se necesita a gente nueva, y la gente sólo puede transformarse en la actividad.” – Martin Glaberman, Trabajo y conciencia de clase obrera.UPS_Sprinter_van

El 20 de marzo, 2004. En el transcurso de un año se había desarrollado un compañerismo fuerte entre todo un grupo de cargadores de UPS (United Parcel Service). Ellos tenían poder en el trabajo, y lo utilizaban abiertamente al negarse a trabajar a la velocidad exigida por los jefes. La empresa contrató a un nuevo trabajador y la gestión intentó todo lo posible para aislarlo del grupo activista. Cuando este trabajador desafió a la gestión y se alineó con el resto de los trabajadores, trabajando a su ritmo, llamando a la gestión “camisas azules” y pasando sus descansos con otros obreros militantes, la gestión puso aún más presión sobre él, obligándole a cambiar su rutina y trabajar más rápido o perdería su trabajo. Sus compañeros de trabajo respondieron una mañana después de un descanso cuando se negaron a volver a trabajar hasta que un cierto “camisa azul”, el principal responsable de la presión ejercida sobre el nuevo trabajador, fuera sacado de la línea. Fue un enfrentamiento y la tensión se subió porque ninguno de ellos jamás había estado involucrado en algo así. Ganaron su demanda, los patrones sacaron el gerente de la línea, y amenazaron a los trabajadores con despidos si ellos intentaban algo así otra vez. En el próximo año todos comenzaron a dejar el trabajo, a cambiar trabajos, a pasar a otros turnos en UPS o a otros departamentos.

Aproximadamente un año y medio después de la acción, dos amigos del trabajo de UPS se visitan por primera vez hace rato. Charlando con una cerveza en mano, uno de los dos ya había dejado de trabajar en UPS, pero el otro seguía allá. El segundo contó cómo él mencionaba la historia cada vez que veía a su antiguo gerente despreciado, cómo la cara de esa “camisa azul” se volvía rojo y se iba muy enojado. Nostálgicos del viejo equipo y su acción audaz en el trabajo, el trabajador que se había ido de UPS llamó a otro ex-compañero de trabajo. Él también expresó su orgullo por el desafío al jefe y agregó que esperaba con ansiedad la próxima vez que podía demostrar a los gerentes quien estaba realmente a cargo. Aunque los que ganaron ya se había ido hace mucho, la memoria y la experiencia todavía persistían en los trabajadores que guardaban el deseo de actuar próxima vez que tenían la fuerza.

El 17 de mayo, 2006. Los Mensajeros de Arrow Messenger Service en Chicago se reúnen para una fiesta especial de aniversario en la casa de un compañero de trabajo. Hace exactamente un año, en la tarde de un jueves muy atareado, todos habían apagado sus radios mensajeros usadas para comunicarse con su despachador. Después de haber pasado por tres sesiones de negociación infructuosas con la empresa, ésta era su forma de mostrar Arrow Messenger Service que si los patrones no cedían a los términos de los trabajadores, la empresa no podría operar. Después de una batalla durante el mes siguiente, la empresa accedió a las demandas de los trabajadores.

Mientras se reúnen en la fiesta, dan pequeños discursos borrachos y rememoran la lucha interminable del año pasado, sólo tres o cuatro de ellos – de los veinte – siguen trabajando en la empresa. Varios fueron despedidos durante la campaña, otros renunciaron por frustración, y otros simplemente decidieron cambiar de trabajo. No queda casi ningún nivel de organización en la empresa y actualmente casi no se lucha contra los patrones. En otro año el sindicato se habrá perdido completamente en Arrow y qué será de los logros alcanzados en el invierno 2005 es una incógnita.

Cycle-couriers-flash-mobPero una cosa está clara: ninguno de esos trabajadores hubiera cambiado nada. Para algunos fue su mejor experiencia en el trabajo. Hay consenso en que todo el asunto era una experiencia transformadora. Trabajo de mierda ya no es algo que sólo se debe soportar. Puede ser resistida colectivamente.

A primera vista uno puede mirar estas escaramuzas en el trabajo y ver la derrota. Las conquistas se erosionaron, y no se construyó ninguna organización persistente. Pero a través de la lucha producimos más que mejores o peores condiciones de trabajo, más que quejas resueltas o no resueltas, más que un sindicato o ningún sindicato. Producimos nuevos tipos de personas. Una parte importante de organizarnos es el cambio en nuestra conciencia. Es por esto que nuestras tácticas son tan importantes. Este tipo de cambio de perspectiva no sucede a través de una campaña electoral de la JNRT (Junta Nacional de Relaciones del Trabajo De Los Estados Unidos). La acción directa, donde los propios trabajadores hacen el cambio, da la sensación de poder a nosotros los trabajadores. La mayoría de los miembros de nuestra clase no conocen la sensación de poder, pero una vez que se arma es mucho más difícil empujarlo bajo la superficie.

Cuando nosotros los trabajadores actuamos como grupo hacemos una declaración a cada compañero de trabajo en cuestión. Esta declaración es clara, estoy dispuesto a respaldarte aquí si estás aquí para respaldarme a mí también. Quizás ganemos esta pelea, o quizás perdamos, pero esa afirmación siempre se queda con nosotros. Resuena con nosotros mientras avanzamos por nuestras vidas. Cuando nos organizamos y cuando tomamos una acción que efectivamente desafía a nuestro jefe, tenemos el poder para exigir los cambios que queremos. Esta es la clave para entender por qué este tipo de acción cambia nuestras vidas. En la historia de UPS, los trabajadores se pusieron de pie y se arriesgaron por otro trabajador. En la historia de Arrow, los trabajadores tomaron medidas para fortalecer su posición y dejar en claro un punto: estamos unidos y sin NOSOTROS los patrones no tienen una empresa. Cuando nos arriesgamos uno por el otro, nadie se olvida de lo que es posible después.

El concepto de producir organizadores en una empresa que después se dispersen a otras empresas se ha convertido en un lema para algunos organizadores del IWW en los esfuerzos de organizar toda una industria, y el concepto es bueno, pero hay algo más que eso. No todo el mundo va a convertirse en uno de los organizadores, pero todo el mundo va a tener que evaluar la lucha por la cual pasaron y sacar conclusiones para sus propias vidas. Cuando el polvo se asiente de nuestra acción, como lo hace inevitablemente, nos quedamos a considerar lo que sucedió. Hemos visto el poder que tenemos como trabajadores, un poder desconocido antes. Puede que no se nos ocurra inmediatamente pero con cualquier cambio importante en nuestras vidas hay una resonancia – un ruido blanco que no desaparece. Podría ser un mes más tarde y que podríamos estar en el mismo puesto de trabajo, o un año más tarde y podríamos haber cambiado de trabajo dos veces ya, pero vamos a recordar. Y cuando tenemos la oportunidad, nos alineamos con, o tal vez incluso guiamos, un esfuerzo para organizar y luchar contra el patrón. Esta vez lo hacemos con menos vacilación que antes, tal vez con más visión de futuro y con más vigor, porque ahora sabemos exactamente lo que significa.

Lo esencial es esto: nuestra organización debe tener como subproducto un nuevo aumento en la disposición de los trabajadores para resistir – un aumento en nuestra propensión a actuar con nuestros impulsos para resistir a los jefes – incluso si la resistencia es individual. Este es el resultado revolucionario. Esto sentará las bases para la organización futura, en esta industria e otros. “Organizar al trabajador no el trabajo” como decimos en este sindicato, es crear gradualmente nuevos tipos de personas, las personas que tienen más probabilidades de dejar de rodar y jamás tomar la mierda el patrón les tira.

Las inundaciones de Missoula eran enormes eventos que cambiaron el paisaje durante la última edad de hielo, algunos de los cuales descargaron 2,6 millones de galones de agua cada segundo, pero sólo fueron posibles por las pequeñas rupturas rápidas de la presa de hielo en el río Clark Ford. Rupturas pequeñas provocaron rupturas más grandes que juntas lentamente debilitaron la presa. En el IWW, nuestros comités de trabajo, nuestras campañas, y nuestras luchas con el patrón han roto la producción, sólo para ver a las empresas volver a los mismos negocios. Pero las verdaderas rupturas son los individuos modificados que salen después de estas peleas. Algún día nuestros años de luchas se convertirán estas rupturas en un torrente revolucionario que cambiará para siempre el panorama de la economía mundial.

~

logo del IWW

La Historia Escondida del IWW Mexicano

Escrito por: J. Pierce

Traducido por: Pañuelos Rojos

Enrique Flores Magon en Ciudad Juarez, Chihuahua - 1923
Enrique Flores Magon con afiliados del IWW y familia en Ciudad Juarez, Chihuahua – 1923

Para los norteamericanos, la historia conocida del IWW en México es bastante breve. Los dos eventos más repetidos que llevan la bandera del IWW son: primero, los Insurrectos y PLMistas que invadieron Baja California y proclamaron la Comuna de Tijuana en 1911, incluyendo entre ellos a Joe Hill; y segundo la “Huelga General de Tampico”; de la cual la mayoría de nosotros sabemos muy poco. Es posible que en México, donde los eventos pasaron, la historia del IWW es más desconocido.

Sin embargo, fue hasta que leí el libro de Norman Caulfield, Trabajadores de México y el Estado: Desde el Porfiriato al TLCAN, que me di cuenta de que este esbozo general del IWW Mexicano era una visión totalmente inadecuada. Trabajadores de México es un tesoro de la investigación sobre la extensa organización y lucha del IWW en todo México y las zonas fronterizas de la década de 1900 hasta la década de 1920.

Es cierto que el IWW en México y el suroeste de Estados Unidos estaba íntimamente ligado con nuestros aliados, el PLM y la Casa del Obrero Mundial (COM) , así como con la Confederación General del Trabajo (CGT) y a veces los comunistas. Sin embargo, no hay que confundir estas organizaciones; Los Trabajadores Industriales del Mundo tiene su propia riqueza histórica en México. En particular, me gustaría destacar los nombres de “los Wobblies” Mexicanos para que podamos investigar sobre ellos e inducirlos a nuestro salón de la fama del IWW, por así decirlo.

La Prensa del IWW Mexicano

Existía un IWW verdadero en México y un flujo constante de mexicanos del IWW hacia y desde los Estados Unidos. Estos trabajadores crearon periódicos sin miedo, tales como: La Unión Industrial, producido en Phoenix desde 1909; Huelga General de Los Ángeles en 1913/14 ; Solidaridad y Nueva Solidaridad, de Chicago; y El Obrero Industrial, producido en la Ciudad de México alrededor de 1919. Estas publicaciones se abrieron camino en todo México. La investigación de Caulfield encuentra menciones de estos periódicos del IWW en denuncias de agentes gubernamentales y directivos empresariales a sus superiores en los Estados Unidos. Estos periódicos del IWW se presentaron en los distritos rebeldes en Guanajuato, Hidalgo, Coahuila , Chihuahua y Sonora.

Tamaulipas

Los trabajadores del petróleo y el transporte marítimo en Tampico estuvieron constantemente comprometidos en luchas bajo la bandera del IWW en toda la década de 1910 y en los principios de 1920. Muy probablemente, la idea del IWW fue llevada a la zona de Tampico por los marineros del Sindicato Industrial de los Trabajadores de Transporte Marítimo, Nº 510 (MTWIU – IWW). Pero también hay una historia que dice que cuando un grupo de marineros del IWW llegó a Tampico para fundar una rama, encontraron una rama desconocida del IWW, ya trabajando y organizando! Compañeros Pedro Coria (de Arizona), Ramón Parreño, Francisco Gamallo, Rafael Zamudio, Víctor Martínez y José Zapata son los nombres que surgieron en las constantes huelgas y la agitación en Tampico.

En abril de 1916, estallaron protestas masivas para mejorar las condiciones de trabajo y de vida dirigidas por los miembros del IWW y la COM. Estas manifestaciones se transformaron en una huelga que paralizó la mayor parte de las compañías petroleras y los servicios públicos en la zona. Un año después, en abril de 1917, otra huelga liderada por el IWW se desató en contra de El Águila, una compañía petrolera. En los meses siguientes, la huelga de El Águila se extendió a por lo menos otras seis empresas petroleras, así como a estibadores y marineros, dando lugar a una huelga general de 15 000 trabajadores y la detención de toda la producción de petróleo. La huelga fue violentamente reprimida, pero otra gran huelga en noviembre de 1917 se puso en marcha después de que los trabajadores se reagruparon. En julio de 1920, el IWW junto con la COM fomentó una nueva huelga general de 10 mil trabajadores petroleros.

Coahuila, Nuevo León y Sonora

Compañero Ramón Cornejo organizó a los trabajadores textiles en Villa de Santiago, cerca de Monterrey, Nuevo León. Andrés de León fue uno de los líderes del IWW activo en Torreón, Coahuila, donde se informó del IWW de haber tenido cinco ramas de los trabajadores del metal en 1912. Un nombre que surgió de las huelgas en Cananea, Sonora, fue el organizador del IWW Antonio C. Ramírez, quien ayudó a dirigir la huelga de tres semanas de octubre 1920 en contra de la Cananea Consolidated Copper Company.

Ciudad de México

Con su sede establecida en la Ciudad de México en 1919, José Refugio Rodríguez y Wenceslao Espinoza fueron dos de los IWW de la Ciudad de México que publicaron El Obrero Industrial y trataron de establecer una presencia nacional del IWW. Otros nombres asociados con el IWW en México, quizás en la Ciudad de México, incluyen a Walter Fortmeyer y A. Sortmary – quienes fueron deportados cuando el gobierno mexicano trató de reprimir a los agitadores extranjeros – y a Benito Pavón, Edmundo Ibarra y Pablo Ollo.

Chihuahua

Cinco mil trabajadores de la fundición se pusieron en huelga en Santa Eulalia en Chihuahua en 1924. Tres de los líderes de la huelga del IWW eran Francisco Morales, Enrique Castillo y Francisco Núñez. En Los Lamentos, Marcos Martínez, Jesús González, Basilio Pedroza y Pascual Díaz, quien fue el secretario de la rama del Sindicato Industrial de los Trabajadores de Minería Metal, Nº 210 (MMWIU – IWW), fueron designados para ser líderes durante las olas de ataque allí. Durante las huelgas en Santa Bárbara, Chihuahua, Compañeros Eduardo Modesto Flores, Alfredo Lugo y Albert Fodor eran todos organizadores activos.

Muchos de los mineros radicales en Chihuahua eran los que habían trabajado en los empleos mejor remunerados en Arizona y que habían unido allí al IWW. Los jefes de las mineras se quejaron de que “los mexicanos de Arizona” estaban “infestando” los distritos mineros de Chihuahua con la difusión de sus ideas radicales de los salarios más altos, la expropiación de empresas extranjeras, y la autogestión de los trabajadores.

Arizona

En Estados Unidos, como la Federación del Oeste de Mineros (Western Federation of Miners) se desvió hacia la derecha política (como lo hizo su sucesora, el Sindicato Internacional de los Trabajadores de Mina, Molino y Fundición – International Union of Mine, Mill, & Smelter Workers) los mineros México-americanos en las minas de cobre de Arizona dejaban estos sindicatos y se afiliaban al Sindicato de Mineros Metales del IWW, que en ese momento convocaban en el local Nº 800. Para 1917, el IWW afirmó una membrecía de 5 000 mineros mexicanos y americanos. Mineros México-americanos ayudaron establecer a las ramas del IWW en Bisbee, Jerome y Ajo. Los mexicanos fueron el núcleo dirigente de los mineros del IWW en Globe-Miami, los cuales clamaban 700 afiliados  incluyendo italianos, finlandeses, polacos y anglos, mismos que se recolectaban en el “Wobbly Hill” durante las huelgas y manifestaciones.

En Phoenix el Local Nº 272 produjo líderes como Guillermo Velarde, Javier Buitimea, Jacinto Barrera y secretario de la rama Rosendo A. Dórame. En los pueblos mineros, los Wobblies Julio Blanco y José Rodríguez estuvieron activos en Globe-Miami, y Abelardo Ordoñez estuvo activo en Morenci.  Compañero Fernando Palomares, indio Mayo y Magonista, participó tanto en la huelga de fundición en El Paso, como en la huelga del cobre de Bisbee de 1917 que condujo a la infame Deportación.

California

Los Ángeles Local Nº 602 tiene una gran historia del IWW mexicano, lo suficientemente rica como para justificar otros artículos. Esta rama era una colmena enjambre de actividad revolucionaria que rodeaba México y las zonas fronterizas. Fue en Los Ángeles donde PLMistas y los IWW prepararon la invasión de Baja California e imprimieron una gran cantidad de material de agitación que ayudó a impulsar la Revolución Mexicana.

Además de la Huelga General, los trabajadores confiaron en el periódico no oficial del Compañero Aurelio Azuara, El Rebelde, para traerles la cobertura de noticias sobre el IWW. Otros organizadores del IWW asociados con la rama de Los Ángeles incluyen a Primo Tapia de la Cruz, Julio Castillo, Tomás Martínez, B. Negreira, Feliz Cedeño, Manuel Rey y Liunitas Gutiérrez.

Nunca Olvidamos

El objetivo de este artículo es destacar los nombres individuales de los Wobblies que organizaron y lucharon en ambos lados de la frontera, así como para ayudar a traer esta historia a nuestro recuerdo contemporáneo. Otros artículos e investigaciones nos ayudarán a incorporar estos Wobblies y su rica historia en nuestro trabajo. Para empezar, recordemos a un Wobbly que perdimos demasiado pronto: Compañero Marcos Martínez, un organizador del IWW, asesinado por la policía cuando dispararon en una reunión al aire libre de los mineros huelguistas de cobre el 30 de junio de 1924 en Los Lamentos , Chihuahua, México.

Unete con nosotros