Nadie dijo que esto sería fácil

workerspowerPor: Norma Raymond
Trabajo en una empresa grande y estúpida que tiene básicamente un monopolio en su industria. Escaparse es poco probable por eso yo he desarrollado muchos mecanismos de supervivencia. Espero que estos métodos no sean evidencia verdadera de rastros de síndrome de Estocolm. Justificar este empleo es difícil así que hago lo que puedo para sabotear mientras intento formar un sindicato.
Todos los días animo a los compañeros para que bajen la producción. Los urjo que falten cuando están enfermos. Los suplico que hablen cuando hay algún problema. Me ofrezco para acompañarlos si eso les haría más cómodos. Pensamos ideas juntos sobre qué podría mejorar nuestro trabajo y hacer que sea más gratificante. Les señalo los problemas laborales y aliento un diálogo abierto. Estas no son acciones extraordinarias. Suceden naturalmente, todos los días como respuesta a los patrones empresarios.
Se le dice a un trabajador enfermo que “Bueno, no nos conviene que te vayas a casa temprano,” (como si nosotros pudiéramos agendar nuestras enfermedades) o “No te ganaste suficientes horas pagadas para faltar por enfermedad.” Se le dice a una trabajadora que pasa por acoso sexual  que “Bueno, a nosotros nos gustaría tener un ambiente laboral donde se puede bromear y pasarlo bien,” o “Los hombres son así no más”. Tener esperanza es difícil cuando algunos que sufren ese acoso se niegan a hablar. Es frustrante cuando ellos que tienen que escuchar estas cosas ridículas acaban hartos y se renuncian. Los jefes les dicen “tranquilo” o “relájate” como si ellos fueran los culpables. El patrón no te va a proteger, por eso tienes que aprender como protegerte a ti mismo. El patrón es innecesario, pero va a implicar que tú eres reemplazable. Por eso tenemos que luchar, sindicalizarnos y conocer nuestros derechos.

Me dijeron en el entrenamiento de organizadores 101 del IWW que cuando uno intenta formar un sindicato siempre habrá personas que nos decepcionan. Un/a gran amigo/a que asegura que él o ella apoya el sindicato. Una persona que está 100% a favor puede renunciar. Pero también nos dijeron que alguien imprevisto, inesperado, tiene una queja seria y un futuro afiliado del sindicato en espera. Otra persona más, después de aprender, querrá participar ansiosamente.

Intento ser un ejemplo de militancia, esperando que con ese ejemplo los demás tomen la iniciativa. Escucho a los demás y me los tomo en serio. Lucho por mis compañeros y por mi misma. Tengo la esperanza de que ellos luchen por mi también, pero que mantengan cierta precaución porque sé que capaz no lo tomen en cuenta. Pienso críticamente sobre lo que los patrones dicen y lo que de verdad quieren decir- He aprendido sus juegos y siempre elaboro nuevas estrategias.
Es una paradoja. La lucha es difícil aunque completamente natural. Es lenta, pero estimuladora. La lucha te puede hacer sentir muy solitario pero también muy empoderado. Te puede romper el corazón o hacer que se llene de orgullo. No es fácil – pero en cierto sentido lo es también! Lo único constante es que mantener la esperanza es lo más importante. No solo por ti mismo, sino por tus compañeros de trabajo, tus amigos, tu familia, y las generaciones que vienen. Tantas personas antes que tú, tantas personas que nunca conociste, lucharon por ti. Capaz que algunos digan “Las cosas antes eran muchas peores” pero no dejes que eso te ciegue, sabes que toda la actualidad se puede mejorar.
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Traducido por FW x379108
– Apareció originalmente en “The Industrial Worker“, abril 2015.
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Trabajo Invisible: Retos de las Mujeres en la Economía de Servicios

People whit flags

Por: Lydia Alpural-Sullivan

Traducido por: X378240 y X363823 (Chicago, IL, EEUU)

En el cambiado panorama económico de la economía global del siglo 21, no existe ni una teoría ni un sistema bien desarrollado para cuantificar el valor del trabajo fuera del campo de la producción de bienes materiales. La tarea de cuantificar el valor del trabajo como un bien en sí es compleja y abstracta.  El resultado de este problema es que, cuando un empleador quiere determinar el valor de las habilidades de un/a trabajador/a para fijar el pago un empleador tiende a usar subjetivos puntos de referencia definidos por la tradición y particularmente la división sexual del trabajo en el caso de las mujeres.

El tipo de trabajo disponible a las mujeres (no debe confundirse con el trabajo que las mujeres escojan, como a la clase capitalista le gusta verlo) sin duda es influenciado por la desigualdad de pago. En 2013 los datos de La Oficina de Estadísticas Laborales de EEUU (OEL) indica que la gran mayoría de los trabajos de más bajo salario está en el sector de servicios, particularmente en las ocupaciones alimentarias y al detalle—industrias ocupados en gran parte por trabajadoras femeninas.  Es más, las mujeres no están solo sobre-representadas en los trabajos de bajo salario; también tienen los salarios más bajos entre esa sección de trabajadorxs.

El trabajo doméstico que las mujeres hacen en la casa y en la comunidad también es un trabajo tradicionalmente no pagado. Es razonable imaginar que hoy los patrones simplemente esperen las mismas habilidades y trabajos de las mujeres, y así normalizan la idea de que esas formas particulares de trabajo femenino deban ser proveído sin costo adicional. En su libro escrito en 1983, El corazón dirigido, Arlie Hochschild acuño la buena frase “trabajo emocional”, definida como lo que “requiere que una persona provoque o reprimir sentimientos para mantener el semblante exterior que produce el estado de ánimo apropiado de los demás.”  Mujeres trabajadoras están particularmente susceptible de realizar labor emocional por los trabajos disponibles a ellas y, además, porque son socializadas sin piedad a cargar el peso de ser agradables y amistosas. Ciertas sectas del Mormonismo adoptaron el dicho para sus mujeres jovenes—”Siga amable”, como un aviso que la amabilidad pasiva es el deber de su sexo.

Entonces, ¿Qué es la conexión precisa entre mujeres con trabajos que reflejan la división sexual del trabajo y la divergencia salarial? Tradiciones culturales derivadas de una historia escrita por la voz del patriarcado parecen sugerir que el trabajo femenino sea simplemente más inútil. Ciertas tareas, asignadas históricamente al ámbito de mujeres, se han transformado en empleos “humillantes” (en vez de “honoríficos”)—o en otras palabras, empleos que nunca fueron celebrados, agradecidos, respetados y que nunca serán respetadoes en proporción a su uso y valor para la sociedad.

Para encontrar vieja prueba de milenios de una divergencia de género en valor, se puede empezar en Levítico 27, versos 3-7, que contiene una tarifa donde se describe el valor de esclavas. El valor promedio de una esclava era aproximadamente 63 por ciento menos del valor de un esclavo. Qué interesante, la diferencia salarial promedia de una trabajadora entre 1950 y 1990 estuvo 62.5 por ciento del salario de hombres. Hasta casi el siglo 21 parece que el pago de mujeres se ha quedado en general asombrosamente atrás. Es posible que el patriarcado inherente de estos sistemas de creencias sea el vehículo a través de los siglos que causa una diferencia de valor en general.

Para ver como el trabajo emocional es ignorado en el lugar del trabajo, solo hay que imaginar qué tarea parece más agotosa—una trabajadora de jardín de niñxs cuidando a 20 niñxs o un técnico arreglando un carro.  Hay que incluir en la consideración que el técnico gana casi doble lo que gana la cuidadora—y él es masculino y ella femenina. Alternativamente, unas industrias dominadas por hombres (como la informática) contratan a “madres de oficina”—mujeres empleadas para que las oficinas funcionen sin problemas, usando sus habilidades interpersonales. Estas mujeres no reciben sueldos por sus contribuciones interpersonales a la empresa a pesar de que cargan un peso emocional y psicológico significativo en el lugar de trabajo.

Obviamente, cerrando la divergencia salarial tiene implicaciones profundas para la clase trabajadora.  Lo que podemos hacer como trabajadorxs para ayudar a solucionar esto es primero reconocer el trabajo que hacemos y entender los problemas particulares que trabajadoras tiene en los trabajos de servicios. También tenemos que hacer un esfuerzo para considerar nuestrxs compañerxs trabajadorxs así. Y quizás lo más importante es que tenemos que unirnos voluntariamente y hablar cuando vemos que los patrones se están aprovechando de esta condición.  La herramienta favorita de la clase capitalista es dividir a lxs trabajadorxs—por el pago, por la raza, por el género—para tentarnos a creer que unos trabajos, unas habilidades, unxs trabajadorxs son más importantes que otrxs y que tienen más valor. Tolerar una divergencia salarial de género es asistir a la clase patronal hacia esa finalidad.  a única solución es ser una persona defensora de cualquier trabajador/a que no recibe pago suficiente para cada pedazo de trabajo que hacen, sea trabajo visible o no.

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Publicado en “The Industrial Worker”, marzo 2014

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¿Asesinaron los comunistas a Wobblies durante la Guerra Civil española?

Por: Raymond S. SolomonWobblies en la Guerra Civil espaniola

Traducido por: la Confederación General del Trabajo (CGT – España) 

 

En septiembre de 1938, el Wobbly Ivan Silverman y “dos Wobblies sin identificar” fueron “obligados por comunistas a exponerse a las ametralladoras fascistas en campo abierto en España”. (1) Esta historia la cuenta el compañero DJ Alperovitz en un artículo del Industrial Worker de noviembre de 2013 que enumeraba los Wobblies asesinados desde 1907 hasta la actualidad. (2) El artículo se titulaba “¿A quién recordamos en noviembre?” (páginas 6 y 7). (3) En la columna de la derecha de esta enorme lista aparecían pequeñas reproducciones de las noticias que contaron muchas de estas muertes. Los terribles incidentes incluían Wobblies tiroteados por sicarios, asesinados por el Ku Klux Klan, muertos en el “Archipiélago Gulag” de la Unión Soviética o apaleados hasta la muerte por guardias de seguridad de las empresas. En la esquina inferior izquierda hay un recorte de la edición de 1938 del Industrial Worker con el titular “IVAN SILVERMAN Y DOS MÁS ASESINADOS EN ESPAÑA”.

Esto es típico de un aspecto poco conocido de la Guerra Civil española (1936-1939): la lucha dentro del bando republicano entre los comunistas, de un lado, y los partidos de izquierdas y los anarquistas del otro lado. Fue una guerra civil dentro de otra guerra civil. Los comunistas querían frenar o entorpecer la revolución de los trabajadores y campesinos españoles. No querían que la causa republicana pareciera una causa radical.

Algunos de los informes más coherentes sobre este asunto aparecieron en la publicación Spanish Revolution. Dicha publicación fue editada por el Vanguard Group, una organización anarquista juvenil, pero también contó con el apoyo y el consejo de los Wobblies, alguno de los cuales estaba integrado en el Vanguard Group. Entre ellos estaban Herbert Mahler, Carlo Tresca, Sam Dolgoff (quien a menudo escribía bajo el seudónimo Sam Weiner), Roman Weinrebe y Clara Freeman (mi madre), que era anarquista y miembro de los Trabajadores Industriales del Mundo (Industrial Workers of the World). Mi padre Sidney Solomon (que escribía con el seudónimo S. Morrison) estaba muy involucrado tanto en la publicación del Vanguard como en la de Spanish Revolution. Por ello voy a resumir los informes aparecidos en Spanish Revolution sobre este conflicto dentro del bando republicano de la Guerra Civil española. Agradezco que la página web http://www.libcom.org ha puesto a disposición del público antiguos números de Spanish Revolution. Intercalaré esta fuente con otras como Industrial Worker, George Orwell, Spartacus Educational y Wikipedia. Ya he citado Spanish Revolution en “Historia de la revolución de los trabajadores en Catalunya” (Industrial Worker de mayo de 2014, página 14). (4)

Hay que tener en cuenta que la publicación de Spanish Revolution fue mensual y quincenal y que las tecnologías de la comunicación no eran lo que son ahora, por lo que habrá cierto desfase temporal entre los hechos y su publicación en Spanish Revolution.POUM con G. Orwell atras

La edición del 8 de febrero de 1936 de Spanish Revolution cuenta que el comunista francés Andre Marty (1886 – 1956) fue comandante en las Brigadas Internacionales. Durante la Guerra Civil rusa encabezó un motón en un barco que llevaba armas para luchar contra la Revolución rusa. Esto formaba parte de un artículo sobre las Brigadas Internacionales que mostraba la composición multinacional de las mismas (Spanish Revolution, Vol. 1, Nº 11).

Wikipedia informa de que Andre Marty era bastante autoritario y “veía quintacolumnistas por todas partes”. En cambio, George Orwell informó en Homenaje a Catalunya que, cuando luchó con la milicia del Partido Obrero de Unificación Marxista existía una gran tolerancia hacia la disidencia. En ese momento, Orwell estaba de acuerdo con el punto de vista de los comunistas de que la guerra estaba antes que la revolución, al contrario de lo que pensaban el POUM y los anarquistas: que la guerra y la revolución eran lo mismo. Cambió de punto de vista después del conflicto del 1 de Mayo de 1937 (ver más abajo).

En dos piezas de la primera página de Spanish Revolution del 12 de marzo de 1937 (Vol. 1 Nº 13), el grupo Vanguard de Nueva York informaba sobre (y se unía a) la defensa anarquista del POUM. Los artículos tenían como título “Los anarquistas contra la persecución contra el POUM” y “Anarquistas piden cese del conflicto partidista”. El POUM era un partido leninista pero anti-stalinista. En parte era una escisión de los trotskistas, y por lo tanto era odiado por los comunistas. Los artículos mencionados pedían el fin de la persecución contra el POUM y de la propagación de mentiras sobre el mismo – por ejemplo, que sus miembros eran agentes de Hitler y Mussolini. Además, negaban de forma vehemente que los anarquistas compartieran el punto de vista de los comunistas sobre el POUM, tal como pretendía el Partido Comunista de España. Los editores de Spanish Revolution hacían notar que, ya que los anarquistas habían sacrificado su pureza ideológica para formar una coalición con otros partidos con el fin de luchar contra el fascismo, no había motivo para disputas internas como las que ponía de manifiesto la campaña comunista contra el POUM.

La esencia de la postura comunista era que la revolución debía ser postergada, que no se procediera a colectivizar fábricas y tierras y que las milicias fueran reemplazadas por un ejército centralizado y “disciplinado” en la defensa de la España republicana. Una respuesta revolucionaria a estas demandas apareció en la edición del 16 de febrero de 1937 de la publicación anarquista Solidaridad Obrera:

“¿Comando unificado? Sí, pero bajo el control de las organizaciones proletarias”.

Los comunistas, al contrario, un ejército controlado por el gobierno. Al mismo tiempo, la Unión Soviética exigía que las armas que aportaba no fueran al frente de Aragón, donde había muchas tropas anarquistas y del POUM.

Pero la trama se condensa y la amenaza contra la revolución aumenta, como muestra la edición de Spanish Revolution fechada el 9 de abril de 1937 de Spanish Revolution (Vol. 1 Nº 15). Un titular decía “Hacia una crisis política en Catalunya” (Ibid, p. 2). Al parecer, existía un bloque stalinista-burgués contra el avance de la revolución. Así resumió George Orwell las nuevas alianzas en el bando republicano en Homenaje a Catalunya:

1. Los anarquistas: el POUM y la izquierda de los socialistas del primer ministro Largo Caballero en la Unión General de los Trabajadores (UGT) estaban a favor de la revolución; contra

2. Los comunistas: el Partido Republicano del presidente Manuel Azaña y elementos conservadores de los socialistas (por ejemplo Juan Negrín) se oponían a marchar a toda velocidad hacia la revolución social y económica.

Dos chistes típicos de la época eran “si eres demasiado conservador para afiliarte al Partido Republicano, siempre puedes afiliarte al Partido Comunista” y “¡Salva a España del marxismo! ¡Vota Comunista!”.

Los editores de Spanish Revolution querían explicar, entre otras cosas, qué estaba pasando en el bando republicano y por qué era tan importante.

Hubo una reunión el 4 de abril de 1937. Los oradores principales fueron los Wobblies Carlo Tresca y Sam Weiner (alias Sam Dolgoff). A finales de abril, George Orwell estaba de baja temporal de la milicia del POUM, donde luchaba en el frente de Aragón. Como cuenta en Homenaje a Catalunya quería incorporarse a la Columna Internacional (es decir, a las Brigadas Internacionales) donde pensaba que la lucha era más significativa. Necesitaba una recomendación de un comunista y buscó a un amigo comunista. Presintió la tensión. El 1 de mayo de 1937 se acercaba. Se hablaba de una marcha conjunta de la Confederación Nacional del Trabajo (CNT) y UGT. En Catalunya las relaciones entre estas organizaciones no habían sido buenas en el pasado, a diferencia de lo que ocurría en otros territorios. Orwell contó que a causa de esta tensión, la manifestación del 1 de mayo fue cancelada en Barcelona. Orwell consideraba irónico que la roja Barcelona fuera la única ciudad de la Europa no fascista que no tuviera su manifestación del 1 de Mayo.

Entonces, la policía de Barcelona y los comunistas exigieron que los anarquistas cedieran la central telefónica, que habían estado operando desde el principio de la Revolución Española.

Esto tuvo como consecuencia una semana de lucha contra la policía, con los comunistas en un bando y el POUM y los anarquistas en el otro. Orwell estaba a favor de los anarquistas. La lucha, que duró desde el 3 al 8 de mayo de 1937 fue conocida como “los días de mayo”. Una de las mayores atrocidades acaecidas durante “los días de mayo” de 1937 fue el asesinato del anarquista italiano Camillo Berneri cometido por comunistas en Barcelona. Poco después de los “días de mayo” Largo Caballero (“el Lenin español”) fue reemplazado por el más conservador Juan Negrín. A causa de los sucesos de los “días de mayo” Orwell no podía unirse a las Brigadas Internacionales con buena conciencia.

Orwell volvió a luchar en la milicia del POUM. Le dispararon en el cuello en una batalla. Tras la recuperación, volvió a Barcelona, más o menos seis semanas después de “los días de mayo”. La policía y los comunistas estaban arrestando a miembros de POUM, tanto españoles como voluntarios extranjeros asociados al POUM. Orwell y su esposa Eileen Blair escaparon a Francia.

Las indagaciones de Michael Shelden, citadas en su libro Orwell: la biografía autorizada, demuestran que George Orwell (alias Eric Blair) y Eileen Blair iban a ser arrestados y juzgados públicamente por el nuevo gobierno pro-comunista de Barcelona.

La edición del 22 de octubre de 1937 de Spanish Revolution (Vol. II, Nº 3, p. 2) informa del asesinato en España de Bob Smillie, un amigo de George Orwell. Smillie había sido arrestado en la represión contra el POUM y sus aliados del Partido Laborista Independiente. Aunque se alegó que Smillie había muerto por complicaciones de una operación de apendicitis, de hecho se había extirpado el apéndice en Gran Bretaña. Según Spartacus Educational, Smillie había luchado contra la Unión de Fascistas Británicos de Mosley.

En el mismo número de Spanish Revolution aparece la noticia de que el general Enrique Lister, un comunista español que había recibido entrenamiento militar en la Unión Soviética, aunque era popular fuera de España en España estaba desmontando las colectividades campesinas de Aragón y Cataluña.

A pesar de haber dado testimonio de la traición del Partido Comunista a la Revolución Española, incluyendo el arresto y asesinato de compañeros del POUM, afirmó el gran mérito de los comunistas que lucharon a favor de la República Española. Como escribió en Homenaje a Catalunya, “Por favor tengan en cuenta que no estoy hablando en contra de los comunistas de base, y mucho menos de los miles de comunistas que murieron heroicamente alrededor de Madrid”.

Ernest Hemingway dijo “ningún hombre entró a la tierra más honorablemente que aquellos que murieron en España”. Entre estos estaban, como Alperovitz citaba en el número de noviembre de 2013 de Industrial Worker un “número indeterminado de miembros del IWW que murieron luchando con las fuerzas republicanas en España” y concretamente Lou Walsh, que “murió mientras luchaba con la milicia catalana en el frente de Aragón, España, el 16 de junio de 1937”. Como cuenta Matt White en “Miembros del IWW que lucharon en la Guerra Civil española” (5) (Industrial Worker, noviembre de 2013), al menos murieron cinco Wobblies más en el conflicto:

“Heinrich Bortz, anti-nazi alemán cuya muerte en el campo de batalla fue recogida en el número del 23 de octubre de 1937 de Industrial Worker; Ted Dickinson, Wobbly australiano, que fue ejecutado como prisionera de guerra tras ser capturado por las tropas franquistas; Harry Owens, que luchó en las filas del Batallón Abraham Lincoln y murió a mediados de 1937; Louis Rosenberg quien, “según el anuncio que dio la CNT de su muerte … murió luchando con el Batallón Internacional Durruti”. Murió junto a un anarquista desconocido de Pennsylvania; Harry Schlesinger, que murió a finales de 1938, cuando la guerra ya estaba casi perdida, luchando en el Batallón Lincoln.”

Para saber más acerca de los cinco héroes mencionados y otros Wobblies muertos en la Guerra Civil española, lean el excelente artículo de Matt White publicado en el número de noviembre de 2013 de Industrial Worker.

Muchos de los veteranos del Batallón Lincoln y el Batallón George Washington fueron muy maltratados cuando volvieron a América. Muchos fueron acusados de deslealtad. Algunos fueron llamados a los comités del Congreso de la era de McCarthy. Muchos de ellos estuvieron en listas negras. Muchos no pudieron recibir el tratamiento médico adecuado para curar las graves heridas sufridas durante la Guerra Civil española. La líder Wobbly Elizabeth Gurley Flynn dijo que se les discriminó por ser “prematuramente antifascistas”.

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NOTAS DEL TRADUCTOR:

(1) “Wobbly” es el sobrenombre de miembros del sindicato IWW (Industrial Workers of the World – Trabajadores Industriales del Mundo)

(2) Industrial Worker es el periódico en inglés del IWW (el mismo del cual está traducida esta historia)

(3) In November Who Do We Remember?

(4) History of Workers’ Revolution In Catalonia

(5) IWW Members Who Fought in the Spanish Civil War