Como construir una rama del IWW #1

por: J. Pierce

Compa! Aquí tienes una lista de verificación para construir tu rama del sindicato revolucionario – los Trabajadores Industriales del Mundo (IWW). No es una lista oficial, ni por las reglas oficiales. Es una lista sencilla y práctica que he desarollado a través de los años.  Tampoco es una lista con secuencia. Puedes empezar con el elemento más fácil y desarrollar tu rama desde ahí. Esta lista está dirigida a nueva/os organizadores en Latinoamérica pero es aplicable en casí todas partes.

Si la situación en tu país es poco precaria, debes de tener mucho cuidado y evaluar cada paso pensando en las consecuencias potenciales.

1.) Un grupo de compañero/as. – (tres que realmente quieren dedicar a este proyecto)  Si no tienes tres personas para empezar, va a quedar como tu idea no más. En adición de tus organizadores, vas a necesitar ‘mentores‘. Ellos van a contribuir la rama con mucha historia de las luchas de tu comunidad, región, país, etc. Lo más probable van estar en contra de tu proyecto, ideológicamente, pero van a tener esperanza en ustedes de todas maneras.
2.) Un lugar para reunirse. – (un café, un centro comunitario, la biblioteca, una librería…)  Siempre recomiendo “Wobbly Wednesdays” en un café. (Tú puedes inventar un nombre que sirve en español…)  Todos llegan con sus computadores, cuadernos, u otros materiales para hacer poco trabajo mientras platican sobre los planes, la política, etc.  Si no están escribiendo y trabajando, es posible que vaya a quedar como una sesión de quejas o club revolucionario de estilo de vida. Construir el IWW involucra mucho trabajo y vas a encontrar mucha/os compas que no quieren trabajar en eso.  (Ellos van a ser sus simpatizantes.)

3.) Una lista de correo electrónico (espero que no solo facebook…). Hay mucha gente que solo conoce facebook pero en mi experiencia una lista de correo electrónico significa que hay trabajo para hacer, y facebook significa solo socializar. Es fácil socializar pero lo que vas a necesitar es compas que trabajen. (Dar ‘like’ no es sindicalismo revolucionario.)

4.) Una persona que se quiere registrar como un miembro (oficial) del IWW con la oficina central –  GHQ (General Headquarters)  en Chicago. Esta persona va a ser el enlace entre tu rama y la organización general. (Más probable eres tú, compa.)  Digo una persona ahora porque en muchas partes, lo que ganan ustedes monetariamente es más valioso en tu país que en EEUU. No suena lógico enviar tu dinero a EEUU mientras no sea necesaria. Entonces es mejor que tus compas guarden sus cuotas en tu país hasta que tengan una rama establecida. Luego ustedes pueden comunicarse con GHQ y crear un acuerdo que sirva para las dos partes.
5.) Amistad con otros sindicatos independientes y organizaciones revolucionarios en tu país.  Es ideal que encuentres un grupo militante de trabajadores que quieran afiliarse con el IWW. Pero este ideal no es fácil ni común.  Conexiones con grupos feministas, comunitarios, estudiantes, etc. son muy importantes también. Queremos ser, primero, un Comité de organizadores y, luego, un Sindicato revolucionario de trabajadores. Por eso recomiendo permancer enfocado en las industrias y ser amigos con los sindicalistas. También, en varios países ya hay un sindicato revolucionario que llamamos una ‘organización hermana’ – la FORA en Argentina, el FAT en México, por ejemplo. Queremos colaborar y ayudarles, no competir con ellos.  Si tienes un ambiente peligroso en tu área, estas amistades van a ser muy importantes para la protección.  El IWW es anti-sectario: queremos más amigos, no más enemigos.
6.) Herramientas y equipaje.  – para pancartas de piquetes; papel, madera, una grapadora, marcadores; un celular de la rama; un megáfono o un sistema de altavoces; una compañía para hacer camisetas, calcomanías, volantes; y un carro!  A veces ser útil para un grupo independiente de trabajadores es la clave de crecer tu rama. Si hay una huelga, por ejemplo, de trabajadores independientes y ustedes pueden proveer equipaje útil para un piquete o una marcha, ellos van a ver el IWW más fuerte y organizado, y con suerte, pueden unirse a tu rama (o al menos sus militantes).
7.) Literatura y trastos del IWW.  Siempre digo “No hay tal cosa como un sindicato. Solo es una idea, un sentimiento. Son los artículos que podemos ver y tocar que transforman un sentimiento a una organización de verdad.”  Vas a necesitar varias cosas para crear la sensación que ustedes tienen una organización de verdad, literatura que ya existe en español son “El Gran Sindicato” y “Piénsalo”. Hay muchos escritos en SOLIDARIDAD que ustedes pueden usar para crear panfletos. Vas a necesitar gorras, camisetas, botones, banderas, etc.  Algunos de estos puedes obtener del GHQ pero por los precios altos de EEUU, va a ser mejor hacerlos en tu país y venderlos para crecer fondos. También, a través de crear amistades con Wobblies en otros países, vas a colectar artículos del IWW que estos compas van a darles.  Estas cosas ayudan a crear el sentido que ustedes son una rama de verdad de un sindicato mundial.
8.) Una plataforma de internet –  (un blog,  página de web,  facebook, etc.)  Esto es el más fácil y tal vez el primer paso.  Muchos fotos van a demonstrar tu perspectiva, tus acciones, tus metas. Puedes usar WordPress.com o Wix.com u otros de tu país.  Puedes agarrar material de SOLIDARIDAD y otros sitios del IWW para crear tu sitio en una tarde de café!  Crear tu propia hoja informativa va a ser un paso muy importante y este sitio y hoja van a ayudarles a encontrar tus nuevo/as contactos.
Esta lista va a continuar.  Si estas construyendo tu rama del IWW, comunícate con SOLIDARIDAD y GHQ para más ayuda y consejos.
solidaridad@iww.org
ghq@iww.org
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Cuando organizar tu lugar de trabajo parece totalmente imposible

la luz del IWW

Por: Liberté Locke

Traducido por: Milena

Has conseguido tu tarjeta roja, asistido a varios talleres de organizador, incontables reuniones y eventos sociales de tu sindicato. Has ido a eventos donde has escuchado a organizadores contar sus historias y te has suscrito a sus blogs, páginas de Facebook y Twitter. Has leído todos los libros que has encontrado sobre la clase trabajadora. Has firmado todas las peticiones y asisitido a todos los piquetes. Todo eso y todavía sientes que la organización de tu lugar de trabajo da un paso adelante y dos hacia atrás. Tú quieres trabajar mientras llevas con orgullo la etiqueta de sindicalista. Quieres tener éxito por grandes razones: el capitalismo nos hace esclavos. Y por las pequeñas razones que te inquietan por las noches: personas que te importan creen que todo esto es absurdo. Compartir las victorias lo hace más verosímil.

Tenemos que creer que podemos hacer este trabajo. Tenemos que saberlo, tiene que ser un hecho. Todos nos sentimos aislados en este mundo: sentimos que no estamos del todo bien, que algo falla con nuestros cuerpos o mentes, o que tomamos malas decisiones. Luchamos toda la vida para aceptarnos o para ignorar en qué medida no nos aceptamos. La seguridad en uno mismo no es algo central en la cultura de los Estados Unidos. Esta sociedad depende de que sientas que no eres suficientemente bueno con tal de que te gastes hasta el último céntimo en algo que crees que puede hacerte más fuerte, más guapo, más listo o más atractivo.

Luego está la naturaleza del trabajo servil: se te coloca en un puesto de trabajo con “superiores” más jóvenes (tengo 31 años y mi supervisor tiene 19) o que tienen menos experiencia que tú. Se nos dice que esta gente, por naturaleza, valen más que nosotros, en el trabajo y en el mundo en general. Tenemos que cumplir órdenes sin cuestionarlas, a menudo hasta el extremo de herirnos o morir. Se te ha dicho que vales poco pero en realidad por dentro tú estás convencido que vales algo. Tienes contribuciones que hacer al mundo a través de tu comunidad, tu familia y tu(s) trabajo(s). Puedes actuar en contra del capitalismo. Odiarnos a nosotros mismos sólo ayuda a nuestros jefes.

Para conseguir que nuestros compañeros de trabajo luchen juntos, primero tenemos que creer que podemos. A la mayoría de tus compañeros, como tú, les han ido mermando la autoestima a lo largo de toda su vida. Diversas figuras de autoridad nos han hundido durante toda nuestra vida, sean la policía, compañeros de clase, compañeros de piso, compañeros sexuales, padres, profesores, trabajadores sociales o nuestros jefes.

Estamos rotos y se nos ha moldeado para que participemos en este sistema que nunca escogimos. Nos matamos trabajando para pagar cosas y servicios que luego usamos para mantenernos suficientemente operativos como para seguir trabajando. Los estudiantes que trabajan durante sus estudios lo hacen con tal de conseguir aquel mejor trabajo, si es que todavía existe algo que podamos nombrar “carrera”. A menudo se desalientan al darse cuenta que toda la mierda por la que pasaron en su antiguo trabajo está también en el nuevo. Para la gente que creció en la pobreza, la seguridad en uno mismo es mucho más difícil de encontrar. Crecimos viendo a nuestros padres luchar contra muchas dificultades. Nos prometimos a nosotros mismos y a ellos que encontraríamos un modo de salir de la pobreza y que los llevaríamos con nosotros. Nos sentimos culpables por no hacerlo mejor por nosotros mismos y con nuestras familias. Juramos a todo el mundo que trabajaremos duro y que eso dará resultados. Tiramos con fuerza de nuestras cadenas sólo para ver cómo el sistema nos corta las alas, y seguimos tirando.

Este ciclo puede acabarse con nosotros. Debemos creerlo. Seguimos mirando hacia arriba en busca de instrucción cuando deberíamos mirar hacia los que están a nuestro lado: nuestros vecinos, amigos y compañeros de trabajo. Sus ideas, como las nuestras, valen la pena. Si tú no te crees capacitado para organizar, tus compañeros tampoco lo creerán.

Cuando entré en el IWW Starbucks Worker’s Union (Sindicato IWW de los Trabajadores de Starbucks), para mí el listón estaba muy alto. Tenía miedo. Me sentía sola y mal preparada. Durante los dos primeros años de organización, decidía la mayoría de mis acciones preguntándome a mí misma qué podría convertirse en una historia digna de admiración. ¿Seré el ratón o el león? No me importa que esto suene arrogante. Necesitaba algo de arrogancia para contrarrestar mi baja autoestima.

Tampoco me importa porque funcionó. Me encontré temblando mientras hablaba con el jefe. Estaba diciendo cosas sabiendo que no estaba “permitido” decirlas y negándome a ser maltratada. Estas confrontaciones con los jefes me llevaron a obtener lo que quería en el trabajo. Una vez, un ayudante de camarero escuchó a un manager de distrito decir que necesitaban asegurarse que el sindicato supiera “de quién es esta casa”. El comité de la tienda empezó a declarar en el trabajo, “¿De quién es esta casa? Ésta es nuestra casa”. Hicimos referencias constantes a los jefes como “huéspedes en nuestra casa”. Nos subió muchísimo la confianza en nosotros mismos.

Entra en tu lugar de trabajo como si fueras su propietario. No puede funcionar sin ti. Es importante rezumar seguridad en ti mismo, incluso si no te sientes así. Inténtalo, aunque parezca inútil, porque si no haces este esfuerzo ya has aceptado la derrota. Y si te sientes incapaz, ¿qué esperanza puedes ofrecer a tus compañeros de trabajo? Los trabajadores se han estado organizando de diversas maneras a durante cientos de años. Muchos de ellos no han tenido nunca los recursos y el apoyo que puedes encontrar en el IWW. Si ellos pudieron y pueden hacerlo, también puedes tú.

~

– Publicado originalmente en el Industrial Worker (Enero/Febrero 2014)

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