Solidaridad con los migrantes y refugiados en Turquía!

por: Yeryüzü Postası & IWW Istanbul

Cada vez más personas se ven obligadas a huir debido a la destrucción ecológica, las guerras, el colapso social y la pobreza causadas por el capitalismo. En los lugares donde estas personas migran para una vida mejor, la cuestión de los inmigrantes se está convirtiendo en un problema fundamental. A medida que la guerra en Siria está entrando en su octavo año, cerca de cuatro millones de inmigrantes de Siria viven en Turquía ahora y Turquía se ha convertido en el país líder en el que este problema se vive en toda su intensidad. Cientos de miles de inmigrantes de Afganistán y África ya viven en Turquía. La mayoría de estos inmigrantes han llegado a Turquía con la esperanza de llegar a Europa donde tendrían condiciones de vida seguras y humanas. Sin embargo, los inmigrantes están atrapados en este país debido al acuerdo entre la UE y Turquía sobre el reasentamiento de refugiados de regreso a Turquía y el fortalecimiento de instituciones como Frontex.

Finalmente, muchos inmigrantes han establecido sus vidas aquí. Sin embargo, todavía están sujetos a graves abusos y explotación en Turquía. La mayoría de los inmigrantes están trabajando ‘bajo la tabla’ debajo del salario mínimo, y eso es si pueden encontrar un trabajo. Al carecer de estatus legal, muchos inmigrantes están excluidos de los servicios de salud y educación. Sin duda, en estas condiciones, el sufrimiento de las mujeres y los niños inmigrantes es especialmente grave. Las mujeres sirias están en desventaja en el mercado laboral en comparación con los hombres. Son vulnerables a los abusos y agresiones sexuales y, en numerosos casos, las mujeres inmigrantes son vendidas a hombres ricos como esclavas.

Hoy, los inmigrantes sirios en Turquía se enfrentan a una ola de violencia y opresión alimentada por una creciente animosidad. Parece que la nueva política del gobierno hacia los inmigrantes sirios es la deportación. Tanto el gobierno como los llamados políticos del partido de oposición están alimentando los sentimientos racistas anti-sirios en palabras y hechos, mientras que los ataques a los barrios sirios hasta el punto de linchamiento y saqueo están aumentando. Esto no es una coincidencia. Los pogromos provocativos llevados a cabo por grupos racistas son una indicación tanto del colapso de la política turca hacia los inmigrantes como de la nueva política de deportación. Mientras que el gobierno inició una intensa política de deportación, AKP, CHP (el principal partido opositor kemalista), MHP (el principal partido fascista turco, pro-AKP) e IYIP (un segundo partido racista turco que es más secular y aliado con el CHP) están en una carrera de racismo entre ellos. El consenso antiinmigrante establecido durante las últimas elecciones locales, junto con las prohibiciones de los municipios de CHP (CHP mantiene a la mayoría de los municipios en las ciudades costeras del Egeo y el Mediterráneo) en el acceso de los sirios a las playas o sus acciones, como cortar claramente las ayudas sociales para los inmigrantes, muestra que todas las partes del orden están al unísono en esta política antiinmigrante. Este plan inhumano de deportar a las personas a Siria, donde la guerra aún continúa, es al mismo tiempo producto del acuerdo de soborno de los Estados europeos con Turquía, que llamaron “acuerdo de readmisión”.

Los eventos de los últimos dos meses ya proporcionaron muchas evidencias de este ataque racista contra inmigrantes y el reciente aumento en las noticias de deportación masiva nos llama a tomar medidas urgentes. Recientemente, hay un número alarmantemente creciente de noticias sobre cierres de lugares de trabajo propiedad de sirios, opresiones y fuertes multas contra tiendas con letreros árabes en varias ciudades. Especialmente en Estambul, circulan noticias e imágenes en las redes sociales sobre sirios arrestados en grandes cantidades y obligados a firmar un documento de “retorno voluntario” por la policía, luego de lo cual son deportados de Turquía. Dado que la guerra aún continúa en Siria, el régimen está obligando a los inmigrantes a firmar documentos de “retorno voluntario” para deportarlos y esta práctica es utilizada por el gobierno para deportaciones arbitrarias desde hace un tiempo. Sin embargo, especialmente desde mediados de julio, se informa que esta práctica se ha implementado masivamente, que la policía casi comenzó una “caza siria” en Estambul y que los sirios son deportados a regiones en Siria como Idlib, donde la guerra civil aún continúa con ciertas excusas.

No podemos permitir que los capitalistas y los políticos que les sirven obliguen a los sirios a pagar el precio de las guerras de las que no son responsables. No podemos mirar ociosamente mientras los sirios son empujados a zonas de guerra imperialistas donde enfrentan la muerte y la destrucción.

Tenemos que explicar persistentemente que el verdadero enemigo es el capitalismo: es el capitalismo el responsable de las actuales crisis económicas, guerras, la crisis ecológica y otros problemas sociales y no los sirios. Tenemos que luchar juntos contra todo esto, de lo contrario nos enfrentaremos a la extinción como especie.

Tenemos que luchar juntos con todos los inmigrantes para crear condiciones de vida humanas para todos y contra el trato inhumano que los inmigrantes reciben aquí.

Tenemos que aumentar la lucha junto con nuestros camaradas europeos para cancelar el acuerdo de readmisión entre la UE y Turquía, y para asegurar la apertura de las fronteras para todos para que todos puedan establecerse donde se sientan más felices y seguros.

Hacemos un llamado a todos nuestros amigos y camaradas de todo el mundo, que luchan por un mundo sin fronteras: alcemos nuestras voces juntas contra las políticas hipócritas de Turquía y los estados de la UE contra los inmigrantes sirios. No permita que nuestros estados envíen a las víctimas de las guerras de regreso al medio del mismo caos que desencadenan nuestros propios estados.

¡Solidaridad con los inmigrantes!
¡Por un mundo sin fronteras!

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Anunciando el “Sindicato Chico Grande”!

“Little Big Union” ante la empresa de comida rápida Little Big Burger en Portland, Oregon

traducido por J. Pierce

Las y los trabajadores de Little Big Burger sabemos que nuestra seguridad, bienestar, y voces son importantes. Cada día servimos a los clientes, cocinamos la comida, limpiamos las mesas, y lavamos los platos. Hemos formado el Sindicato Chico Grande (Little Big Union) para asegurarnos que Little Big Burger es realmente inclusivo de nuestra voz colectiva como trabajadores.

Portland, Oregon, EEUU, es la zona de impacto para organización de trabajadores de comida rápida. Amamos ésta ciudad y llamamos el Noroeste Pacífico nuestro hogar. Sin embargo, el alquiler y el costo de la vida han continuado incrementando mientras nuestras salarios no han aumentado. Hoy en día, es cada vez mas difícil vivir en los vecindarios que servimos. Ésta es la razón por la cual estamos orgullosos de estar en solidaridad con el Sindicato de Trabajadores de Burgerville, como miembro/as de los Trabajadores Industriales del Mundo (IWW), en la lucha de hacer el trabajo de servicio de comida un trabajo honesto, digno, y seguro.

Little Big Burger ya no es una empresa pequeña, fue adquirido en 2015 por una corporación multinacional de Carolina Norte, Chanticleer Holdings. Nosotros los y las trabajadores y nuestras familias dependemos en estos trabajos por nuestro sustento, y esperamos que los y las que preparan la comida, sirven a los clientes, y crean el ambiente que ha construido Little Big Burger pueden crecer con nuestra empresa.  Las y los trabajadores siguen esforzandonos por estirando los cheques mes a mes, sobreviviendo con el salario mínimo, propinas inseguras, y horarios inconsistentes publicado a veces uno o dos días antes de iniciar la semana laboral. Estamos orgullosos del trabajo duro que proveemos a Little Big Burger y por eso demandamos:

  • aumentos de $5 por hora
  • horarios justos y consistentes
  • trabajos seguros y saludables
  • trato respetuoso y profesional de la gerencia
  • beneficios como estancias infantiles, días de incapacidad pagados para madres y padres, cuidado de la salud de calidad, cajas de comida, pases de autobús, pases de estacionamiento, y cervezas de turno
  • días de enfermedad pagados y vacaciones
  • autonomía laboral para reusar servicio a clientes abusivos o peligrosos
  • días inhábiles pagados
  • políticas transparentes para ser empleado (contratado) y/o despedido
  • trabajos santuarios

Al reconocer el Sindicato Chico Grande, Little Big Burger pasará a ser la segunda empresa de comida rápida de la historia de Estados Unidos para iniciar una relación de negociación colectiva con un sindicato. Creemos que Little Big Burger merece este distintivo.

Somos tus vecinos, tus amigas y amigos, tus compañero/as escolares, tu familia, y estamos apenas sobreviviendo como todos los trabajadores de salarios bajos.

“Somos los que hacen la comida, y ahora es el tiempo de que comamos tambien!”

 

¿Tu camarero/a es de origen ético y justo?

logo de FRWUPor: Maff Tucker, Bristol IWW

Traducido por: GML

Desde que yo recuerdo, Bristol ha querido ser visto como el lugar donde “se hace lo correcto”. Desde los años 70′ la política del Ayuntamiento promueve el arte local y los proyectos sociales mediante la exención de tasas y el alquiler social. Los/as residentes de cada área de la ciudad han apoyado proyectos independientes y empresas locales y han dado la cara por éstos cuando han tenido algún problema. Los/as activistas pueden trazar una línea de lucha contra la opresión partiendo desde la lucha de los mineros de Kingswood y otras.

Como vivimos y pensamos, es como comemos y bebemos. De origen ético y local, orgánico, de comercio justo – Bristol fue una de las primeras ciudades en adoptar este tipo de ideas después de profundizar a través de la “ciudad real” y de las zonas turísticas que promovemos de cara al resto del mundo. Cervezas y sidras locales servidas en los pub independientes, azúcar de comercio justo con tu taza de café, pollo ecológico en el menú del restaurante. A no ser que vayamos a algún lugar barato y de grandes porciones, los/as “Bristolians” esperamos un cierto patrón cuando nos traen la comida a la mesa o se derrama la cerveza por el posavasos.

¿Pero qué pasa con el/la camarero/a que trae la comida a la mesa? ¿Qué pasa con quien sirve la cerveza? ¿Qué pasa con el/la cocinero/a que asa el pollo de granja o de origen ético? La investigación de The Cable realizada el año pasado, destaca que el personal y los sindicatos que trabajan para protergerle, ya sabían que:

El incremento de las demandas de calidad y valor por parte de los consumidores, junto a la deliberada debilidad de las leyes que protegen a los/as trabajadores/as, ha permitido a los/as jefes/as mantener las ganancias y reducir los salarios y beneficios de los/as trabajadores/as.

Con el fin de proporcionar “flexibilidad” a los patrones para alcanzar el éxito en la despiadada economía global, los gobiernos de toda índole se han saltado las leyes recortando los derechos y la protección que los/as trabajadores habían conseguido para luchar contra la explotación. En tal atmósfera, no es de extrañar que los “Malos/as Jefes/as” hayan prosperado en la industria de la restauración: acosadores/as, trepas, mezquinos/as y ladrones/as de derechos.

Un ejemplo es un popular café del centro que recibe críticas en Trip Advisor como: “El mejor café independiente de Bristol”, “Una institución en Bristol” donde “el amable personal no pudo hacer suficiente por nosotros/as”. Genial para los/as clientes pero para “el amable personal” la experiencia es diferente.

Días de prueba sin retribución que pueden durar hasta una semana. Salarios retenidos como “depósitos” que no se devuelven. Acoso constante por parte de los/as jefes/as para proveer un servicio de “5 estrellas” con salarios de “1 estrella” con personas inmigrantes pagadas por debajo del Salario Mínimo (esto ha sido reportado al organismo pertinente en el Reino Unido, HMRC – consulta su website para más detalles). Horas extras obligadas no pagadas y la constante amenaza de ser despedido si a tu jefe/a no le gusta tu cara.

Pero, ¿qué podemos hacer?

¿Qué pueden hacer los/as trabajadores/as de la restauración cuando se encuentran con condiciones como las anteriores? El IWW es un sindicato de base para los/as trabajadores/as. En palabras del legendario IWW Joe Hill, quien este mes hizo 100 años que murió: “¡No se lamenten, organícense!”. El IWW ha lanzado una campaña nacional para que los/as trabajadores de la industria se inscriban y así después poder formarles para luchar contra jefes/as acosadores/as. Mira nuestra web para más detalles.

¿Qué pueden hacer los/as clientes de los restaurantes, pubs y cafés para ayudar? Los/as “Bristolians” pueden hacer lo mismo que han hecho por décadas: Hacer lo correcto. Interésate. Busca cuánto cobra el personal del bar o café que frecuentas: ¿salario digno o salario mínimo? (Si estás pagando más de £1.5 por un café o té, ¿crees que el salario mínimo está bien?). Ve más allá del buen servicio y la sonrisa: ¿El personal tiene los descansos apropiados, el jefe juega limpio? Añade el resultado de tus investigaciones a Trip Advisor, cuéntaselo a tus amigos/as, corre la voz.

Los cambios tienen que sucederse a nivel local, en Bristol, por los/as “Bristolians” corrientes haciendo campaña por el cambio. Así es como las mejoras éticas y justas se han dado en el pasado.

Un día, el IWW quiere ver el mundo más allá del trabajo, donde la gente pueda elegir qué es lo que quiere hacer con su tiempo, por encima de ser forzada a realizar tareas menores insignificantes por dinero. ¡Es un largo camino! Se necesita un cambio a nivel nacional que restaure los derechos y proteja a los trabajadores de los/as jefes/as.

Hasta entonces, estamos empujando a Bristol para que se convierta en una ciudad “justa para trabajar” – con mejores condiciones para todos/as, empezando por el ámbito de la restauración, y queremos traerte hacia nosotros/as.

~

Este artículo fue publicado originalmente en The Bristol Cable el 8 de noviembre 2015.

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