Trabajadores Mexicanos del Campo

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Por FW x379809

Durante varias décadas los trabajadores del campo han sido sujetos de abuso por parte de sus empleadores. Esto en las fronteras de Estados Unidos y México donde se pueden ver a familias enteras trabajando en los campos del Estado de Washington y otras más viajando miles de kilómetros a Baja California. Pero hace poco trabajadores, principalmente indígenas mexicanos, de Guerrero y Oaxaca comenzaron a levantarse ante la explotación de sus jefes. Durante la primavera familias de San Quintin, Baja California, se rebelaron en contra del monopolio en el mercado de la fresa Driscoll o Sakuma Brothers (que también se vende bajo la marca Driscoll en la granja de Washington) por los salarios y condiciones precarias; así como recolectores de bayas también de Washigton que se unieron a la causa, y se declararon en huelga.

Sin embargo la explotación laboral e infantil sigue, Sakuma Brothers admitió su culpa y acordó pagar a los trabajadores $850,000: dinero que a la fecha todavía no se ha entregado ni tampoco se han mejorado las condiciones de trabajo. Por lo contrario los trabajadores han recibido por parte de los productores a través de guardias de seguridad represalias, amenazándolos e intimidando en separarlos de sus familias o bien con su deportación.

Diversas organizaciones sociales en ciudades como Seattle, Washington, Sacramento, Oakland y Fresno, California, Detroit Michigan y Kansas City Missouri y el Distrito de Columbia, se han unido en apoyo a los trabajadores tales como el Sindicato de Trabajadores Agrícolas, Alianza de Organizaciones por la Justicia Social en México y Familias Unidas por la Justicia en el Estado de Washigton.

IWW Bellingham realizaron desde la primavera boicots y piquetes informativos para invitar a la ciudadanía a que no compren la marca de la explotación en algunos centros comerciales como Cost-Co, Walmart y Whole Foods.

Mientras tanto los trabajadores realizaron paros en sus lugares de trabajo durante el verano e incluso lograron organizar a más trabajadores de otras granjas. El boicot continuó creciendo con las manifestaciones celebradas en 10 grandes ciudades de Estados Unidos en el mes de agosto y octubre. Los sindicatos -Familias Unidas y Allianza -y su representantes se reunieron en la frontera entre Estados Unidos y México como una demostración de la solidaridad internacional.

La propuesta de Bellingham wobblies en el IWW de apoyar a los trabajadores del campo se aprobó en la Convención general. El Gran Sindicato, Familias Unidas por la Justicia en el Estado de Washigton y Allianza de Organizaciones por la Justicia Social en México comprometieron a apoyar a los trabajadores y promocionan la petición de no comprar bayas de las grandes compañías explotadoras y en su lugar apoyar a los productores de locales.

Escribir correos y llamar por teléfono en apoyo de Familias Unidas por la Justicia.

– Sakuma Bros. 17400 Cook Rd. Burlington, WA 98233 info@sakumabros.com 1-360-757-6611
– Driscoll’s Attn: Consumers Relations Dept. PO box 50045, Watsonville,CA 95077-5045
– Whole Foods Market, Inc., 550 Bowie St. Austin, TX 78703-4644 1-512-477-4455

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Acción de Gracias y lucha de clases

Brandon Oliver

Dos importantes campañas del IWW están dirigidas contra los abusos de las empresas el día de Acción de Gracias. Esta es una fecha de enormes ventas y grandes beneficios para el capitalismo en EE. UU., pero también un día en que los trabajadores desean pasar más tiempo con sus familias y menos horas en el trabajo.275x188xwholefoods.jpg.pagespeed.ic.bSWjITw3CK

Empleados de Whole Foods en San Francisco informaron a la empresa de su afiliación al IWW y presentaron una serie de demandas laborales el 6 de noviembre. Un grupo de 30 trabajadores dejaron sus puestos y entregaron sus demandas a la dirección de la empresa en nombre del sindicato, entre ellas una subida de 5 dólares por hora para todos los empleados. Cualquiera que haya trabajado en Whole Foods sabe que esta compañía ejerce un control excesivo sobre los trabajadores para aumentar la productividad laboral, incluso más que otras cadenas de supermercados. Así, dejar de trabajar para entregar sus demandas debió ser un acto de valor para los empleados que lo hicieron.

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