La solidaridad es sufrida, es benigna

por Noah L.

El artículo original fue publicado el 8 de agosto de 2025 en el Industrial Worker.

Alguna vez Harry Bridges dijo: “La palabra más importante en el lenguaje de la clase trabajadora es solidaridad”. Aunque la palabra como tal es más famosa que nunca, su significado está menos unificado. La verdad es que para algunos trabajadores la palabra les suena a la inspiración del poder dirigido por trabajadores, mientras que para otros está enterrada bajo el peso de malas experiencias pasadas con sindicatos.

Para Wobblies, Solidaridad no es una palabra, sino un arma. Pero, cómo pueden confirmar aquellos que también están vinculados a otro sindicato, especialmente para los que están en sindicato-negocios (business unions), solidaridad es un concepto que no se usa, y aún menos un arma de algún tipo. Eugene V. Debs escribió que “la Solidaridad es la última y única esperanza del trabajador”; que creo es un mensaje tan cierto hace 100 años como hoy en día. Pues, si es nuestra única esperanza, ¿qué se necesita para que se reavive este término con la fuerza que requiere?

La autora Jane McAlevey alguna vez planteó la pregunta: “¿Cómo estoy construyendo solidaridad con cada acción que hago el día de hoy?” Esto me hizo pensar: ¿Por qué no se ha hecho más fácil organizar el lugar de trabajo? Para entender cómo construir solidaridad, necesitamos entender cómo nuestros compañeros trabajadores, tanto los radicalizados como los que no, entienden el concepto.

Katie, una reclutadora trabajando en Texas dijo: “Significa que no estás sola en tu lucha y que habrá otras personas que estarán junto a ti en los momentos difíciles. La palabra ‘sólido’ (firme) es prefijo de ‘solidaridad’, lo que para mi significa que debemos mantenernos firmes en nuestro acercamiento a luchas juntos”. [Paréntesis añadidos en la traducción.]

Jonny Miller, cantante folclórico en California, también comparte este sentir. “La solidaridad es sobre supervivencia. De manera común y descuidada se usa la frase ‘naturaleza humana’ como si fuera parte de nuestra naturaleza ser tercamente avariciosos e individualistas. Tal vez los últimos milenios han visto un desvío hacia esta dirección, pero la humanidad no habría logrado tanto sin cooperación y comunidad. La solidaridad es la única forma de luchar en contra de la avaricia de los billonarios y la élite gobernante, y es la única forma de construir un futuro para la humanidad”.

Un trabajador del servicio postal en Colorado y miembro del sindicato, mencionó que “solidaridad significa protegernos entre todos y saber que otros me apoyan y yo los apoyo a ellos. Podemos no estar de acuerdo en todo, pero sé que el apoyo está ahí y el bienestar del grupo está ahí”.

Javier, un organizador en Wisconsin nacional en contra del racismo sistemático, manifestó que “la solidaridad se nota cuando uno se deja de estupideces, se levanta y actúa”. Pero que esa acción debe estar basada en un entendimiento correcto de los sistemas y poderes en juego. “La solidaridad significa darle importancia y poner atención a las atrocidades que son perpetradas contra las personas, en especial aquellas que se ven diferentes a ti y que son tomadas como objetivo y marginalizadas por esas diferencias. Dar importancia y poner atención significa poner el esfuerzo para entender la forma cómo la opresión sistemática opera, cómo funciona, quién se beneficia de ella, y en especial cómo tú y las personas que comparten características contigo se benefician de ella. Este tipo de solidaridad es fungir de ejemplo de cómo usar el poder y el privilegio que se te dió en el servicio de aquellos que tienen derecho a autodeterminación y libertad de persecución.”

A través de distintas disciplinas, ocupaciones y regiones, la solidaridad se ve diferente para todos, pero de costa a costa, nunca se ve como silencio, inacción o ausencia.

“La solidaridad tiene un significado. Es la diferencia entre emancipación y esclavitud. La educación sin solidaridad es ENVIDIA. Organización sin solidaridad, ¡no es organización! Emancipación sin solidaridad nunca será real”, T Bone Slim, Industrial Worker, 6 de febrero, 1924.

A través de la historia el concepto de acción colectiva ha cambiado muy poco. Desde los inicios de los TIM (IWW) hasta los sindicatos-negocio más grandes actualmente, estar en solidaridad es simplemente resistir junto a alguien en servicio de la justicia.

Entonces, ¿cómo se convirtió en un cliché usado en publicaciones performativas en internet, en demandas desconectadas de influencers para ir a paro y, más comúnmente, en palabras vacías que merecen poco más que burla en el lugar de trabajo?

Al mencionar la palabra en una conversación con un mecánico de autos en Wisconsin, inmediatamente le llevó a mencionar un desgastado comentario en contra de los sindicatos: “Yo creo que los sindicatos tuvieron un lugar y tiempo en el que fueron útiles. Si tengo un problema con mi empleador o con mi trabajo simplemente hablaría con mi supervisor al respecto. Si no manejan la situación de un modo que me guste, tengo la libertad de buscar trabajo en otro lado. Aprendí unas habilidades que siempre han sido apetecidas desde que las tengo y podría buscar trabajo en cualquier empresa que esté contratando. Incluso podría ir a algunas que no estén contratando y de todos modos ser contratado de inmediato. No necesito estarme quejando con un un grupo diferente para negociar por mi mientras yo me siento y soy miserable en un trabajo que no quiero hacer.”

La solidaridad, en el modo en que este trabajador la entiende, es irrelevante porque piensa que personalmente no la necesita. O, en sus palabras, “en resumen, no apoyo a los sindicatos y no siento que necesite uno por las habilidades que he aprendido y porque siento que las leyes laborales actuales son suficientemente buenas.”

He escuchado trabajadores anti-sindicatos quejarse de que no hay solidaridad en el lugar de trabajo más veces de las que puedo contar y, debo admitir, he visto trabajadores explotar de forma inmisericorde a sus compañeros. Ciertamente es un problema que es peor en sindicatos-negocio, pero igualmente cabe preguntarse: ¿cómo se ve la solidaridad en acción y cómo creamos una cultura de solidaridad actualmente?

Siguiendo las enseñanzas de los grandes wobblies que nos anteceden, aquellos que como dijo Utah Phillips tomaban viejas canciones y “cambiaban las palabras para que tuvieran más sentido”, humildemente sugiero que tomemos la primera carta a los Corintios para la base de solidaridad en acción.

La solidaridad es sufrida, es benigna; la solidaridad no tiene envidia, la solidaridad no es jactanciosa, no se envanece; no hace nada indebido, no busca lo suyo, no se irrita, la solidaridad no guarda rencor; no se goza de la injusticia, mas se goza de la verdad. Todo lo sufre, todo lo cree, todo lo espera, todo lo soporta.

La realidad es que solidaridad puede ser una palabra, pero acción colectiva es un concepto y que la acción debe ser resistir junto a tus compañeros trabajadores en el servicio de la justicia para ser catalogado como solidaridad. Y para volver a la pregunta de McAleve, “¿Cómo estoy construyendo solidaridad con cada acción que hago el día de hoy?”

En el 2025, es más importante que nunca empezar con nosotros mismos. ¿Qué estamos haciendo nosotros para construir solidaridad en el lugar donde estamos parados, en nuestro lugar de trabajo, en nuestras comunidades y en nuestro barrio? Nunca he encontrado a un camarada poniendo una bandera como parte de mi foto de perfil, pero sí me he encontrado muchos preguntando: “¿Cómo es tu experiencia con sindicatos?” Este año más que nunca, acción, conversaciones uno a uno y una sincera disposición a escuchar a tus compañeros trabajadores incluso si no te gusta lo que tienen para decir es lo que demanda de nosotros la solidaridad.

O, como Javier explica, también es importante “estar abierto a críticas y retroalimentación y no dejar que tus afectadas emociones se vuelvan el centro de atención. Esto puede ser dando un paso atrás y siguiendo a alguien con experiencia vivida cuando la tuya es académica o teórica”.

Como el trabajador del sistema postal y miembro del sindicato nos comparte, “creo que la solidaridad en el 2025 necesita ser más de base, estar físicamente juntos para mostrar nuestro apoyo. Organizar en línea está bien, pero la gente necesita conversaciones constructivas y resistir juntos en defensa de varios temas. Ser activista de teclado y en línea está bien, pero para mostrar solidaridad se necesita poder ver la fuerza física de observar a una multitud junta por el bien común”.

Jonny Miller Jr. comunicó también este pensamiento de que es tiempo de “regresar a nuestras raíces de la clase trabajadora, desde unirnos a nuestros sindicatos en nuestro lugar de trabajo a estar presentes en las protestas de trabajadores de todos los sectores de la economía, como trabajadores en bodegas de Amazon, trabajadores de la UAW, teamsters, profesores y donando a los fondos de huelga. Hay una infinidad de oportunidades para construir solidaridad.”

En efecto, hay una infinidad de oportunidades, pero eso no lo hace un trabajo fácil. En el 2025, depende de cada uno de nosotros mirar hacia adentro y preguntar, “¿Qué he hecho el día de hoy para construir solidaridad con mis compañeros trabajadores en el lugar de trabajo y en mi comunidad?” Todos tenemos algo para ofrecer, cada uno según sus capacidades, sin buscar reconocimiento pero regocijándose en la verdad.

La solidaridad es tanto la belleza de la comunidad como el arma del trabajador. Juntos podemos usarla como tal, pero no puede quedarse como un concepto académico o una visión nostálgica de años pasados. La solidaridad nos debe encontrar donde estamos, listos para la acción, codo con codo, resistiendo juntos.

Solidaridad por siempre.

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