Breve Historia de la Militancia Negra Anarquista en Brasil (1900-1930)

Carlos Ferreira de Araujo Junior.


Durante muchos años, el protagonismo histórico de los negros en las
luchas y conquistas del movimiento obrero de Brasil fue ignorado por
historiadores e investigadores. El objetivo de este breve artículo es justamente
ofrecer un breve historial sobre la militancia de anarquistas negros y pardos en
el movimiento obrero brasileño durante los primeros años de la República
brasileña.
Para trazar una línea cronológica sobre el anarquismo hecho/pensado
por negros en Brasil es necesario establecer como punto de partida la figura del
filósofo y escritor Antônio Pedro Figueiredo (1814-1859). Él fue uno de los
primeros socialistas influenciados por Proudhon en Brasil. Haciendo honor a la
máxima de Proudhon “la propiedad es un robo”, el filósofo socialista fue uno de
los primeros socialistas en criticar uno de los pilares de la sociedad esclavista
brasileña: el latifundio.
A comienzos del siglo XX, surgieron varias ligas y periódicos
anticlericales en Brasil, como A Lanterna. Con el fusilamiento de Ferrer, las
ideas anticlericales no retrocedieron, sino que, por el contrario, se propagaron
aún más por el mundo. El movimiento anticlerical tenía como objetivo destruir
o disminuir la influencia de la Iglesia católica en la vida humana. Uno de los
anticlericales más activos de Brasil fue Cândido Costa, un obrero anarquista
negro que actuó en Río de Janeiro a comienzos del siglo XX. Fue un orador
libertario muy solicitado en reuniones, mítines y conferencias obreras. Participó
en los tres Congresos Obreros (1906, 1913 y 1920) organizados por la
Confederación Obrera Brasileña (COB), en Río de Janeiro.
Profesores y Periodistas Negros
Gran parte de los obreros brasileños era analfabeta y los libertarios veían
esto como un gran problema. Primero, porque no tendrían público para leer las
publicaciones anarquistas y, en consecuencia, hacer circular las ideas libertarias.
Segundo, porque la falta de instrucción, para los anarquistas, dejaba a los
obreros vulnerables a la influencia de la iglesia, del Estado y del capital. La
pedagogía anarquista tenía como proyecto formar personas libres, es decir, sin
influencia de la religión, fundamentadas en la razón y en el pensamiento
científico, considerado liberador.
Las escuelas libertarias surgieron en Brasil a comienzos del siglo XX. La
Escuela Moderna Número 1 (1912) fue fundada en São Paulo y dirigida por João
Penteado. En Porto Alegre, la Escuela Eliseu Reclus (1906) tenía como
profesores a los hermanos Fettermann: Waldomiro, Djalma y Christiano.
Almerinda Farias Gama (1899-1999) se hizo conocida como socialista y como

defensora del voto femenino, sin embargo, al inicio de su militancia se declaraba
libertaria y daba conferencias educativas para los obreros de Belém. En Belém
do Pará, en el norte de Brasil, la Escuela Francisco Ferrer fue fundada a finales
de la década de 1910 y tuvo como profesores libertarios al poeta Bruno de
Menezes y a José da Silva Gama. En Niterói, en Río de Janeiro, Ruy Gonçalves y
los hermanos negros Deoclécio y Antônio Azevedo fundaron la Escuela Obrera
de Construcción Civil en la década de 1920. En Salvador, en Bahía, los
representantes del Sindicato de Albañiles, Carpinteros y Demás Clases (SPCDC),
todos negros, fundaron el Grupo Escolar Carlos Dias. En Río de Janeiro,
socialistas y anarquistas fundaron la Universidad Popular de Enseñanza Libre
(1904). La Universidad tuvo dos profesores negros: Pereira da Silva y Vicente de
Souza. Pereira da Silva (1876-1944) fue un poeta y periodista paraibano,
tolstoiano.
De la prensa negra y obrera podemos destacar O Exemplo, fundado en
1892, en el cual contribuyó el anarquista negro Christiano Fettermann en la
década de 1910. Por otro lado, el periódico A Voz do Trabalhador (1920-1922)
tenía como principal redactor a Eustáquio Marinho, defendiendo el anarquismo
y el sindicalismo revolucionario.
En la literatura, el libertario de mayor destaque fue Lima Barreto (1881-
1922). El escritor publicó cuentos y crónicas en los periódicos anarquistas de la
época. El libro O Triste Fim de Policarpo Quaresma (1911) es una obra maestra
de la literatura brasileña y una sátira atemporal del patriotismo. Negro, pobre y
alcohólico, Lima Barreto sufrió durante toda su vida con el racismo y la
adicción, llegando a ser internado en manicomios de Río de Janeiro. La obra
póstuma Cemitério dos Vivos es un diario escrito dentro de un manicomio. Por
su parte, la escritora Gilka Machado (1893-1980) escribió innumerables poemas
cargados de erotismo, causando polémica en la sociedad brasileña conservadora
de la época. Era llamada por los críticos “matrona inmoral”. Debido al prejuicio
de la sociedad, la escritora intentaba ocultar el color de su piel y sus rasgos
negros con maquillaje pesado.
Sindicalistas Revolucionarios
A partir de la década de 1910, el comunismo libertario y el
anarcosindicalismo se volvieron predominantes en los sindicatos obreros de
Brasil. El concepto de Ayuda Mutua contradecía la idea de que, en la sociedad,
solo los más fuertes sobrevivirían. Kropotkin decía que la cooperación, y no la
competencia, era fundamental para la evolución de la civilización.
El comunista libertario más destacado de Brasil fue, sin dudas, Domingos
Passos, obrero afroindígena activo en Río de Janeiro. Domingos Passos fue uno
de los detenidos durante la Insurrección Anarquista de 1918, en Río de Janeiro.
El libertario fue varias veces secretario general del sindicato de la Construcción
Civil, en una época en que el anarquismo perdía espacio frente al comunismo
soviético. Durante la década de 1920, Domingos Passos fue el anarquista más

perseguido por las autoridades policiales. Durante el gobierno autoritario de
Arthur Bernardes (1922-1926), Domingos Passos fue preso, torturado y enviado
a la Colonia Penal de Clevelândia, un campo de concentración construido en
medio de la selva amazónica. Entre 1924 y 1926, murieron en la prisión de
Clevelândia el cincuenta por ciento de los mil quinientos prisioneros debido a
enfermedades, desnutrición y malos tratos. Passos logró escapar antes de que
fuera demasiado tarde.
En Salvador, el anarquista Eustáquio Marinho fue un representante del
sindicalismo revolucionario. Bajo su influencia, el Sindicato de Albañiles,
Carpinteros y Demás Clases (SPCDC) publicó A Voz do Trabalhador (1920-
1922), periódico anarquista. Marinho murió en la década de 1940, durante la
dictadura del Estado Novo (1937-1945). En Recife, en el año 1921, durante una
manifestación de obreros del puerto, el estibador anarquista Pedro Lessa fue
asesinado. El entierro se convirtió en una gran manifestación obrera.
Finalmente, uno de los hechos más extraordinarios y menos estudiados
de la historiografía anarquista brasileña: el juicio de José Leandro en 1924. El
obrero José Leandro fue preso durante la huelga de los marítimos, en Río de
Janeiro, a comienzos de la década de 1920, después de un tiroteo y una
persecución que terminó con la muerte de dos agentes de seguridad. José
Leandro, acusado de homicidio, fue llevado a juicio popular en 1924. El día de la
sentencia final, dos mil obreros frente al tribunal asistieron y celebraron la
absolución de José Leandro.
Mientras José Leandro estuvo preso, obreros de todos los lugares de
Brasil organizaron comités de campaña contra la condena de José Leandro.
Periódicos libertarios de Argentina, Uruguay, Chile, México y Francia
informaron sobre el caso de José Leandro. Después del juicio, y temiendo
represalias, el militante se mudó al estado de Pernambuco, en el nordeste de
Brasil, y nunca más se supo de él.
En resumen: los anarquistas negros, brasileños o extranjeros, no huyeron
de la lucha obrera en Brasil, mucho menos quedaron limitados al papel de
coadyuvantes; por el contrario: muchos fueron presos, torturados y muertos.
Aun así, lucharon y siguieron valientemente los ideales libertarios.
CARLOS FERREIRA DE ARAUJO JUNIOR
Historiador formado pela UEPB. Publicou dois livros: Renego. Grito Punk (2021),
sobre o punk na Paraíba, e Brasil Negro Insurgente (2025), sobre libertários e
socialistas negros no Brasil. Desde 2012, possui um canal acervo punk no
youtube: ÔKO DO MUNDO!

Breve História da Militância Negra Anarquista no Brasil (1900-1930)
Carlos Ferreira de Araujo Junior.
Por muitos anos, o protagonismo histórico de negros nas lutas e
conquistas do movimento operário do Brasil foi negligenciada por historiadores
e pesquisadores. O objetivo deste breve artigo é justamente oferecer um breve
histórico sobre a militância de anarquistas negros e pardos no movimento
operário brasileiro durante os primeiros anos da República brasileira.
Para traçar uma linha cronológica sobre o anarquismo feito/pensado por
negros no Brasil é preciso estabelecer como ponto de partida a figura do filósofo
e escritor Antônio Pedro Figueiredo (1814-1859. Ele foi um dos primeiros
socialistas influenciados por Proudhon no Brasil. Fazendo jus a máxima de
Proudhon “propriedade é um roubo”, o filósofo socialista foi um dos primeiros
socialistas a criticar um dos pilares da sociedade escravista brasileira: o
latifúndio.
No início do século 20, surgiram várias ligas e jornais anticlericais no
Brasil, como A Lanterna. Com o fuzilamento de Ferrer, as ideias anticlericais
não se retraíram, mas, ao contrário, se propagaram ainda mais pelo mundo. O
movimento anticlerical visava destruir ou diminuir a influência da igreja
católica na vida humana. Um dos mais atuantes anticlericais do Brasil foi
Cândido Costa, um operário anarquista negro que atuou no Rio de Janeiro no
início do século 20. Foi um orador libertário bastante requisitado nas reuniões,
comícios e palestras operárias. Participou dos três Congressos Operários (1906,
1913 e 1920) organizados pela Confederação Operária Brasileira (COB), no Rio
de Janeiro.
Professores e Jornalistas Negros
Grande parte dos operários brasileiros era analfabeta e os libertários
viam isto como um grande problema. Primeiro, porque não teriam público para
ler as publicações anarquistas e, consequentemente, fazer circular as ideias
libertárias. Segundo, porque a falta de instrução, para os anarquistas, deixava os
operários vulneráveis a influência da igreja, do estado e do capital. A pedagogia
anarquista tinha como projeto formar pessoas livres, ou seja, sem influência da
religião, fundada na razão e no pensamento científico, considerado libertador.
As escolas libertárias surgiram no Brasil no começo do século 20. A
Escola Moderna Número 1 (1912) foi fundada em São Paulo e dirigida por João
Penteado. Em Porto Alegre, a Escola Eliseu Reclus (1906) tinha como
professores os irmãos Fettermann: Waldomiro, Djalma e Christiano.
Almerinda Farias Gama (1899-1999) ficou conhecida como socialista e
como defensora do voto feminino, porém, no início da militância ela se
declarava libertária e fazia palestras educativas para os operários de Belém. Em
Belém do Pará, norte do Brasil, a Escola Francisco Ferrer foi fundada no final
da década de 1910 e teve como professores libertários o poeta Bruno de
Menezes e José da Silva Gama. Em Niterói, no Rio de Janeiro, Ruy

Gonçalves e os irmãos negros Deoclécio e Antônio Azevedo fundaram a
Escola Operário Construção Civil na década de 1920. Em Salvador, na Bahia,
os representantes do Sindicato dos Pedreiros, Carpinteiros e Demais Classes
(SPCDC), todos negros, fundaram o Grupo Escolar Carlos Dias. No Rio de
Janeiro, socialistas e anarquistas fundaram a Universidade Popular de Ensino
Livre (1904). A Universidade teve dois professores negros: Pereira da Silva e
Vicente de Souza. Pereira da Silva (1876-1944) foi um poeta e jornalista
paraibano, tolstoiano.
Da imprensa negra e operária podemos destacar O Exemplo, fundado em
1892, no qual contribuiu o anarquista negro Christiano Fettermann na década
de 1910. Já o jornal A Voz do Trabalhador (1920-1922) tinha como principal
redator Eustáquio Marinho, defendendo o anarquismo e o sindicalismo
revolucionário.
Na literatura, o libertário de maior destaque foi Lima Barreto (1881-
1922). O escritor publicou contos e crônicas nos periódicos anarquistas do
período. O livro O Triste Fim de Policarpo Quaresma (1911) é uma sua obra
prima da literatura brasileira e uma sátira atemporal do patriotismo. Negro,
pobre e alcóolatra, Lima Barreto sofreu toda a sua vida com o racismo e com o
vício, chegando a ser internado em hospícios do Rio de Janeiro. A obra
póstuma Cemitério dos Vivos é um diário feito dentro de um manicômio. Já a
escritora Gilka Machado (1893-1980) escreveu inúmeros poemas carregado
de erotismo causando polêmica na sociedade brasileira conservadora da época.
Ela era chamada pelos críticos de “matrona imoral”. Devido ao preconceito da
sociedade, a escritora tentava esconder a cor da sua pele e os seus traços negros
com pesada maquiagem.
Sindicalistas Revolucionários
A partir da década de 1910, o comunismo libertário e o
anarcossindicalismo se tornaram predominantes nos sindicatos operários do
Brasil. O conceito de Ajuda Mútua contrariava a ideia de que, na sociedade, só
os mais fortes sobreviveriam. Kropotkin dizia que a cooperação, e não a
competição, era fundamental para a evolução da civilização.
O mais destacado comunista libertário do Brasil foi, sem dúvidas,
Domingos Passos, operário afro-indígena ativo no Rio de Janeiro. Domingos
Passos foi um dos detidos durante a Insurreição Anarquista de 1918, no Rio de
Janeiro. O libertário foi diversas vezes secretário geral do sindicato da
Construção Civil, numa época em que o anarquismo perdia espaço para o
comunismo soviético. Durante a década de 1920, Domingos Passos foi o
anarquista mais perseguido pelas autoridades policiais. Durante o autoritário
governo de Arthur Bernardes (1922-1926), Domingos Passos foi preso,
torturado e enviado para a Colônia Penal de Clevelândia, campo de
concentração construído no meio da floresta amazônica. Entre 1924 e 1926,
morreram na prisão de Clevelândia cinquenta por cento dos mil e quinhentos
prisioneiros por conta de doenças, desnutrição e maus tratos. Passos conseguiu
escapar antes que fosse tarde demais.

Em Salvador, o anarquista Eustáquio Marinho foi um representante
do sindicalismo revolucionário. Sob sua influência o Sindicato dos Pedreiros,
Carpinteiros e Demais Classes (SPCDC) publicou A Voz do Trabalhador (1920-
1922), periódico anarquista. Marinho morreu na década de 1940, durante a
ditadura do Estado Novo (1937-1945). Em Recife, no ano de 1921, durante
manifestação de operários do porto o estivador anarquista Pedro Lessa foi
assassinado. O sepultamento se tornou uma grande manifestação operária.
Por fim, um dos fatos mais extraordinários e menos estudados da
historiografia anarquista brasileira: o julgamento de José Leandro em 1924.
O operário José Leandro foi preso durante a greve dos marítimos, no Rio de
Janeiro, no início da década de 1920, após um tiroteio e perseguição que acabou
com a morte de dois agentes de segurança. José Leandro, acusado de homicídio,
foi a júri popular em 1924. No dia da sentença final, dois mil operários em
frente ao tribunal assistiram e comemoraram a absolvição de José Leandro.
Enquanto José Leandro esteve preso, operários de todos os lugares do
Brasil montaram comitês de campanha contra a condenação de José Leandro.
Jornais libertários da Argentina, Uruguai, Chile, México e França se noticiaram
o caso de José Leandro. Após o julgamento, e temendo represálias, o militante
mudou-se para o estado de Pernambuco, no nordeste do Brasil, e nunca mais se
ouviu falar nele.
Em suma: anarquistas negros, brasileiros ou estrangeiros, não fugiram da
luta operária no Brasil, muito menos ficaram limitados ao papel de
coadjuvantes, ao contrário: muitos foram presos, torturados e mortos. Mesmo
assim lutaram e seguiram bravamente os ideais libertários.

Carlos Ferreira de Araujo Junior
Historiador formado pela UEPB. Publicou dois livros: Renego. Grito Punk (2021),
sobre o punk na Paraíba, e Brasil Negro Insurgente (2025), sobre libertários e
socialistas negros no Brasil. Desde 2012, possui um canal acervo punk no
youtube: ÔKO DO MUNDO!

Aviso legal: Las opiniones expresadas en este artículo son las del autor. No significa que representan los del IWW, Industrial Worker, o Solidaridad en conjunto.

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