Revolución ante el monstruo capitalista

Por: JDM

Hoy generalmente se habla de revolución cuando se habla de la historia en tiempo pasado, en los anuncios publicitarios de una nueva mercancía o en un nuevo descubrimiento científico. Toda la izquierda y los reformistas en general hablan de “cambio”, “transformación”, etc, etc… Hablar de revolución social según la ideología dominante es anticuado, extremista, ridículo. Porque es “anticuada” cualquier manera de pensarnos a través del hilo combativo de la historia, es “ridículo” salirse de sus dogmas de comportamiento y es “extremista” cualquiera que no sea un oportunista, quien tenga posiciones firmes e invariantes ante el monstruo capitalista.

Más a tono con esta época es hablar de “REVOLUCIÓN INTERIOR”. Se lo hace desde la auto-ayuda, desde los delirios místicos consumistas que se adquieren en el mercado para reprimir o al menos calmar el dolor que causa esta sociedad antisocial, e incluso en ciertos ámbitos rebeldes. Se habla de “revolución interior” en sintonía con los mandatos de la ideología dominante, es decir: ya no habría revolución social y lo único que queda es hacer pequeñas transformaciones personales para que no cambie nada, ya no habría comunidad por lo cual sólo quedaría abocarse a lo individual. No vamos a ser nosotros quienes desprecien la importancia de los pequeños cuestionamientos, estas “tomas de conciencia” surgen de las condiciones materiales de existencia, del sentimiento común y comunitario con los demás, y no desde el repliegue individualista que se ve en cada semejante un competidor si no directamente un enemigo. Nos oponemos, y vamos a denunciar cada vez que podamos que: no existen soluciones individuales a problemas sociales, que no existen soluciones particulares a problemas totales. Y además remarcamos que en momentos de lucha, de insurrección, de organización proletaria, esos cambios personales se dan con más frecuencia, más intensos, más profundos… lo que hace evidente  cómo las condiciones materiales de existencia modifican la conciencia, y al revés. Es decir, no podemos pretender que todas las personas se “revolucionen” interiormente para, ahí sí, revolucionar el mundo; éstos son dos hechos indisociables, complementarios, y simultáneos.

En nuestra época también existe otra manera de rechazar la noción de revolución y de ponerla además en un lugar completamente estúpido. Se trata de ese discurso moderno o posmoderno (ya ni sabemos) que dice que es una cosa ya pasada de moda, que se acabaron los grandes discursos, las grandes transformaciones, que ya no hay proletariado ni burgesía sino un sinfin de sujetos sociales, etc, etc, etc… Es un síntoma de estos tiempos y su justificación victoriosa. La única verdad sería que «ya no hay verdades» y su brutal certeza sería que «todo es relativo».

Así nos proponen contemplar el mundo sin revolucionarlo, adaptarnos a él aunque tengamos algunas críticas y disgustos. En fin, otra vez nos proponen escoger una opción dentro de los asquerosos límites del sistema capitalista.  Pero de lo que se trata es de hacer saltar por los aires el modo de producción capitalista para destruir toda opresión, toda explotación, toda competencia y todo condicionamiento económico. Desde los discursos políticos, la publicidad, la televisión o las conversaciones entre esclavos que sólo representan la voz del amo, nos muestran esta realidad como algo ajeno a nosotros mismos y por lo tanto inalterable. Así nos sentimos desdichados pero impotentes, enojados pero resignados, deprimidos y enfermos por el dinero, el trabajo, en fin… por el Capital. ¿Por qué condenarnos a esto? ¿Por qué condenar a toda la humanidad a esto?

La desobediencia a lo establecido, el cuestionamiento de la normalidad capitalista y sobre todo la lucha cuando es social y revolucionaria, nos recuerdan que hay otras posibilidades, que esta mierda que nos imponen no es la única forma de vivir.

Boletín La Oveja Negra

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Mujeres Sindicalistas II: la chica, la dama, y el sindicato

Mujeres Sindicalistas II: la Chica Rebelde, la Dama Sindicalista, y el lado en que ellas estan

Escrito por: Joe Grim Feinberg

Traducido por: Grace ML & J. Pierce

…Continuación de parte 1 – Mujeres Sindicalistas I: ¡Pan y Rosas!

La idea de una nueva belleza proletaria, encuentra su expresión, por ejemplo, en la representación de Joe Hill de “The Rebel Girl” en 1914, inspirada por la gran sindicalista Elisabeth Gurley Flynn, quien, entre otras cosas, ayudó a la organización de la “Huelga de pan y rosas” de 1912.

Yes, her hands may be hardened from labor,
And her dress may not be very fine;
But a heart in her bosom is beating
That is true to her class and her kind.

Sí, ella tiene callos en las manos de trabajar,
y su vestido quizá no sea muy fino.
Pero un corazón está latiendo en su pecho.
que es auténtico para ella y para su clase.

That’s the Rebel Girl, that’s the Rebel Girl!
To the working class she’s a precious pearl.
She brings courage, pride and joy
To the fighting Rebel Boy.

¡Esa es la Chica Rebelde, esa es la Chica Rebelde!
Para la clase trabajadora ella es una perla preciosa.
Proporciona coraje, orgullo y alegría
al chico rebelde que lucha.

Y en 1940 Woody Guthrie colmó de felicitaciones similares a su “Dama Sindicalista”

There once was a union maid, who never was afraid
Of the goons and ginks and the company finks
Or the deputy sheriff who made the raid.
She went to the union hall, when a meeting it was called
And when the Legion boys came ‘round she always stood her ground.

Había una vez una dama sindicalista, que nunca tuvo miedo,
De esbirros, imbéciles y chivatos de la empresa
O del ayudante del alguacil que hizo la redada.
Ella fue a la sede del sindicato, cuando se convocó una reunión,
Y cuando los chicos de la Legión llegaron, ella siempre se mantuvo firme.

Oh, you can’t scare me, I’m sticking to the union…
I’m sticking to the union, ‘till the day I die.

Oh, no puedes asustarme, pertenezco al sindicato…
Pertenezco al sindicato, hasta el día que muera.

Sin embargo, se debería decir que estos gestos de solidaridad de género mantuvieron una perspectiva masculina de una chica ideal trayendo felicidad a los chico rebeldes, eclipsando y avergonzando esos gallinas que tienen miedo de rebelarse. Por contraste, la canción sindicalista más popular de la lengua inglesa, en realidad escrita por una mujer, es, significativamente, sobre hombres:

If you go to Harlan County,
There is no neutral there.
You’ll either be a union man
Or a thug for J. H. Blair.

Si vas a Condado Harlan,
No hay neutrales allí.
Serás un hombre sindicalista
o un esbirro para J. H. Blair.

Which side are you on, boys? Which side are you on?
En cuál lado estan, chicos? En cuál lado estas?

Gentlemen, can you stand it?
Oh, tell me how you can?
Will you be a gun thug
Or will you be a man?

Señores, pueden aguantarlo?
Oh, digan me cómo pueden?
Serás un matón
O serás un hombre?

Así escribió Florence Reece en 1931, durante una huelga de mineros de Kentucky que fue violentamente suprimido, y las palabras han estado adoptadas a muchas huelgas nuevas desde entonces. Pero esa huelga destaca, porque sus dos protagonistas famosas eran mujeres y compositores, quien vivieron entre mineros pero no trabajaron (y no eran permitidas trabajar) en las minas.  Para Reece, el papel de la mujer es lo de una agitadora quien, como en la representatión de Guthrie, ecplisa a los hombres menos audaz, pero quien – no como en la canción de Guthrie – coloca responsibilidad principalmente en los hombres para levantarse y unirse con ella.

Pero la canción de Reece, aunque sí menciona pan (“Con pistolas y con fusiles/Nos quitan nuestro pan/Y si ustedes mineros lo insinuaron/Se golpearán en la cabeza”), no habla mucha de rosas. Algo de rosas puede ser encontrado, por otra parte, en una canción, que mas probable se inspiró a Reece, escrito a la misma melodía popular por “Tía” Molly Jackson, la otra agitatora bien conocida del Sindicato Nacional de Mineros (NMU) de Condado Harlan, Kentucky, en 1930-1:

I am a union woman
As Brave as I can be;
I do not like the bosses,
And the bosses don’t like me.

Soy una mujer sindicalista.
Tan valiente como puedo;
No me gustan los jefes,
Y yo no le gusto a ellos.

Join the NMU, come join the NMU
Únete a la NMU, ven y únete a la NMU.

The bosses ride fine horses
While we walk in the mud,
Their banner is the dollar sign,
Ours is striped with blood.

Los jefes cabalgan sobre buenos caballos,
Mientras nosotros caminamos en el lodo,
Su bandera lleva un símbolo de dólar,
la nuestra esta rayada de sangre.

Es posible que los jefes tienen el pan más dulce, pero los trabajadores tienen una rosa que no se marchita: una bandera coloreada en la lucha. La mujer sindicalista exige rosas, no porque sea más delicada, más sensible que los hombres, sino porque ella fue la primera que reconoció que la belleza nace de la lucha por el pan.

Mujeres Sindicalistas I: ¡Pan y Rosas!

Por: Joe Grim Feinberg

Traducido por: Grace ML

Parece que nadie sabe exactamente cuando, pero años antes de 1911 una canción y una idea llamada “Pan y Rosas” comenzó a difundirse por el movimiento obrero internacional. Era, aparentemente, justo en tiempo. Cuando James Oppenheim publicó su poema “Pan y Rosas”, en diciembre de 1911, en “The American Magazine”, atribuyó su inspiración a “una consigna de las mujeres del este”, y de verdad, en aquellos años parecía circular entre las activistas norteamericanas del medio oeste de “The Women’s Trade Union League”. Sin embargo, este honorable origen fue rápidamente eclipsado por otros acontecimientos históricos.

As we come marching, marching in the beauty of the day,
A million darkened kitchens, a thousand mill lofts gray,
Are touched with all the radiance that a sudden sun discloses,
For the people hear us singing: “Bread and roses! Bread and roses!”

Mientras vamos marchando, marchando a través del hermoso día
Un millón de cocinas oscuras y miles de apartamentos grises,
Son tocados por un radiante sol que asoma repentinamente ,
Para el pueblo que nos oye cantar: ¡Pan y rosas! ¡Pan y rosas!

Primero vino el Día Internacional de las Mujeres, el cual celebra su nacimiento meses antes de la aparición del poema de Oppenheim. El movimiento de las mujeres estaba naciendo, sucedió justo cuando “Pan y Rosas” se estaba afinando (generalmente atribuída a una arreglista de melodías obreras y populares llamada Caroline Kholsaat) y comenzaba a conocerse más allá de las paginas de revistas literarias.

Lo siguiente que vino fue la huelga de trabajadores de 1912 en Lawrence, Massachusetts, la cual fue conocida como “La huelga de pan y rosas”. No hay evidencias históricas de que la frase “Pan y Rosas”, cantada, hablada, o escrita, apareciera durante la huelga, la más larga y exitosa de la historia de EE.UU, pero la leyenda obrera cuenta que la mayorías de las huelguistas llevaban carteles que decían “¡Queremos pan, y rosas también!”. Al final, da igual si la canción inspiró la huelga y el movimiento o al revés. Algo ya estaba en el aire.

As we come marching, marching, we battle too for men,
For they are women’s children, and we mother them again.
Our lives shall not be sweated from birth until life closes;
Hearts starve as well as bodies; give us bread, but give us roses!

Mientras vamos marchando, marchando, luchamos también por los hombres,
Por aquellos hijos de mujeres, y los protegemos maternalmente otra vez,
Nuestras vidas no serán explotadas desde el nacimiento hasta la muerte,
Los corazones padecen hambre, al igual que los cuerpos,
¡dennos pan, pero también dennos rosas!

Es interesante como el movimiento socialista necesitaba del movimiento de mujeres para recordarle que el hombre no sólo vive de pan. Pero de una manera u otra, el correctivo se empleó para combatir la creciente unilateralidad económica de la Segunda Internacional. Si la lucha por el socialismo había tomado la apariencia de hombres musculosos que exigían llenar sus panzas –  o peor aún, de duros trabajadores esperando obedientemente al inevitable desarrollo económico – entonces era hora de apuntar que “Los corazones padecen hambre igual que los cuerpos”. O mejor aún, no es sólo que el pan no nos satisface – porque sólo comemos pedazos – sino que no hay pan a menos que este venga con aroma a rosas. La materia prima es un sin sentido sin “arte, amor y belleza”, lo único que puede redimir el haber tan materialista de nuestros antepasados.

As we come marching, marching, unnumbered women dead
Go crying through our singing their ancient cry for bread.
Small art and love and beauty their drudging spirits knew.
Yes, it is bread we fight for – but we fight for roses, too!

Mientras vamos marchando, marchando, innumerables mujeres muertas
Van gritando a través de nuestro canto su antiguo reclamo de pan.
Sus espíritus fatigados conocieron el pequeño arte y el amor y la belleza
¡Sí, es por el pan que peleamos, pero también peleamos por rosas!

Pero, ¿Qué son el arte, el amor y la belleza? ¿No son categorías burguesas construídas por la separación de la simpleza, la crueldad y la fealdad de la esfera de vida refinada de la burguesía? ¿El género de estas categorías no enmascara la realidad opresiva de las mujeres trabajadoras de la idealizada imagen de las esposas burguesas? ¿Pueden las proletarias alcanzar esas cosas tan delicadas, sin excluirse a sí mismas como proletarias?

Sí, dice la canción, “Mientras vamos marchando, marchando” – la marcha en sí misma es lo que toca las oscuras cocinas y los miles de apartamentos grises con un radiante sol que “asoma repentinamente”. El día es bonito porque (“para”) la gente nos escucha cantar: ¡Pan y Rosas! ¡Pan y Rosas!. Como vamos marchando, marchando, hacemos belleza, cambiamos el significado de belleza, echamos abajo los muros de la fábrica que mantienen la belleza alejada.

As we come marching, marching, we bring the greater days.
The rising of the women means the rising of the race.
No more the drudge and idler – ten that toil where one reposes,
But a sharing of life’s glories: Bread and roses! Bread and roses!

A medida que vamos marchando, marchando, traemos con nosotras días mejores.
El levantamiento de las mujeres significa el levantamiento de la humanidad.
Ya basta del agobio del trabajo y del holgazán: diez trabajan y uno descansa.
¡Queremos compartir las glorias de la vida: pan y rosas, pan y rosas!

* * *

Lee la segunda parte de este artículo en Mujeres Sindicalistas: La Chica Rebelde, que se publicará próximamente en SOLIDARIDAD.

Para más información:

Timothy P. Lynch, Strike Songs of the Depression, Jackson, Mississippi: University Press of Mississippi, 2001.

Shelly Romalis,  Pistol Packin’ Mama: Aunt Molly Jackson and the Politics of Folksong, Urbana, Illinois: University of Illinois Press, 1999.

Jim Zwick, “Behind the Song: ‘Bread and Roses,’” in Sing Out! Vol. 46., no. 4 (Winter 2003), pp. 92-3.

La I.W.W y La matanza de la Escuela Santa María de Iquique

Aquí, tenemos un escrito de nuestro compañero de Chile sobre una masacre infame y la canción que la conmemorizó. Mineros salitreras y sus familias estaban en huelga en todas partes del Norte de Chile y se juntaron en Iquique. Ahí es donde el ejército chileno abrieron fuego y aplastó la huelga. Es un honor de tener publicado este escrito en SOLIDARIDAD y esperamos más sobre el movimiento obrero heroico de Chile. – JP 

La I.W.W y La matanza de la Escuela Santa María de Iquique

por: I. Libertad

“…tuve la oportunidad de visitar las minas salitreras y la Escuela Santa María. Quedé impactado al conocer la historia de este horrible crimen, la peor matanza en la historia de los trabajadores de la cual tengo conocimiento”.  – Noam Chomsky

El movimiento obrero ha sufrido represión de distintas formas, por gobiernos democráticos o dictaduras. A la hora de hacer callar a los trabajadores y trabajadoras que buscan un mejor futuro, usan a la policía o a los militares. No hay lugar en el mundo que esté libre de hechos de violencia contra los trabajadores.

En Chile, el crimen de estado más grande que guardó la memoria popular, fue el 21 de Diciembre de 1907. Los hechos fueron conocidos como La Matanza de la Escuela Santa María de Iquique. Tres años antes de La Matanza, un grupo de propaganda anarquista se instalaba en el Norte de Chile, uno de los propagandistas era el conocido Poeta Popular Francisco Pezoa Astudillo (1885-1945). Muchos fueron los aportes literarios del poeta para la causa de los trabajadores, uno de ellos fue un poema, o más bien, una especie de versión de una famosa canción llamada “Ausencia”, que el compañero Pezoa le cambio la letra y tituló “La Pampa”.

Esta era una forma de propaganda muy común que el poeta usaba, la cual fue un gran acierto para llegar a lo más profundo de los trabajadores, dejando huellas impensables. La canción se coreaba en distintas actividades obreras, saliendo de los círculos puramente anarquistas y llegando desde el  Norte de Chile a otras regiones. La Matanza era recordada en actividades obreras, pero estas jamás iban a tener la repercusión histórica de una canción.

En 1919 se funda la IWW-Chile. La editorial LUX, vinculada a la IWW, edita un Cancionero Revolucionario en 1925, en el cual incluyen “La Pampa”. El cancionero, sin duda, ayuda a la masificación de la canción que sólo se había publicado meses después de La Matanza en algunos periódicos obreros de orientación anarquista. Los componentes de la IWW-Chile, que agitaban en la Editorial LUX, tenían claro que la música era una valiosa arma de protesta, denuncia y unidad.

El cancionero revolucionario también contenía versos de un IWW pero de Estados Unidos, se trataba del músico y sindicalista revolucionario Joe Hill, él también usaba canciones populares, a las cuales les cambiaba el contenido por un texto reivindicativo de protesta y también social. Estas, se recopilaron en el Libro Rojo de Canciones de la IWW-Estados Unidos. Los IWW o Wobblies -como eran conocidos popularmente- no importaba de donde fuesen, su credo internacional les unía más allá del sindicato: usaron la música como herramienta contra el olvido.

La canción política, de protesta, no nació entre 1960-1970. De mucho antes los trabajadores crearon melodías, textos reivindicativos, y fue esta labor la que originó, posteriormente una corriente musical denominada canción protesta, sus raíces están en el movimiento obrero de la primera hora.

Existe un debate al respecto del nombre de la canción y sobre el verdadero texto, ya que desde 1908, hasta que se publicara el cancionero en 1925, se publicó varias veces, con distintos nombres y pequeñas modificaciones de texto. El cancionero fue una recopilación de Armando Triviño, el primer secretario general de la IWW-Chile, amigo cercano de Francisco Pezoa Astudillo y compañero de organización, ya que Pezoa era de la Unión Sindical de Panificadores adherida a la IWW.

En base a esto, podemos afirmar que el nombre y texto que se publicó en El Cancionero de 1925, viene directamente de Francisco Pezoa Astudillo. Cuarenta y dos años después de la edición del cancionero, el famoso e histórico grupo musical Quilapayún, publica su versión y la titulan “Canto a la pampa”. El texto es el mismo que el del cancionero, solo que eliminan dos estrofas.

En 1968, ya habían pasado sesenta años desde que Francisco Pezoa publicara sus primeros versos sobre La Matanza; Quilapayún toma el texto del cancionero y los obreros de la época vuelven a conmemorar el 21 de diciembre de 1907 como la peor masacre obrera a manos del estado chileno.

Quilapayún, solo dos años después de que publicaran “Canto a la pampa” (1968), graban otra obra conmemorativa sobre La Matanza. La obra maestra del canto popular de protesta, se titula “Cantata Santa María de Iquique”, fue compuesta por Luis Advis y estrenada en 1970.

Muchos trabajadores en Chile, por más de 100 años se han enterado de La Matanza a través de la música y los IWW-Chile fueron un gran aporte a este proceso de memoria. Es común escuchar que “ningún libro de historia me enseñó sobre La Matanza, eso lo aprendí por la música”. La importancia de la canción y de la cultura en general es, que trasciende los tiempos, las organizaciones, las comunidades, los idiomas y se hace patrimonio de la humanidad.

La lucha social es una canción en construcción que aún no llega a su coro, es hora de que comencemos a escribirlo, para que cantemos al universo que ya no existen injusticias en la tierra.

Como construir una rama del IWW #2

por:  J. Pierce

Hola, compa, qué tal? Cómo va tu rama?

Vamos a hablar más sobre lo que puedes hacer con este IWW.  Aquí encontrarás una nueva lista de etapas para tu organización.  Las etapas que sugiero para tu rama empiezan con actividades faciles y seguras, sin embargo se van complicando y aumentando el peligro. Como en el artículo #1, lo que encontrarás no son recomendaciones oficiales. La lista está dirigida a nueva/os organizadores en Latinoamérica pero también sirve en otras partes. Las etapas son:

1.) Investigación y educación   2.) Preparación y recopilación   3.) Alianzas y unificación   4.) Organización y acción directa

Aunque las etapas están organizadas en secuencia, al momento de aplicarlas haras varias al mismo tiempo.  Lo que necesitas recordar es que no quieres iniciar una pelea antes de estar preparado/a.

La lista toma en cuenta el hecho que vario/as de ustedes viven en paises muy peligrosos para el trabajo que proponemos. Colombia y México, en particular, tienen muy mala reputación sobre la esperanza de vida de un/a organizador/a de sindicatos (o para el caso, un/a periodista…). Pero sí no hacemos este trabajo, quién lo hará? Con seguridad siempre en mente, lee las etapas y haz un plan de construir y crecer tu rama de “la cosa más grande en el universo” –  los Trabajadores Industriales del Mundo.

Las cuatro etapas para construir una rama del IWW:

1.) Investigación y educación – “Historiadores”

  • investigar la historia del IWW y sindicalismo revolucionario en tu región
  • organizar talleres, formación, y pláticas
  • escribir y traducir muchos artículos
  • iniciar redes sociales para tu rama del IWW
  • colectar a las personas que quieren ayudar al proyecto del IWW
  • encontrar un lugar para reuniones
  • escribir un plan

2.) Preparación y recopilación – “Abogados”

  • determinar los requisitos para registrar un sindicato oficial en tu país (tal vez no quieras estar registrado, o tal vez será necesario…)
  • establecer cuotas, requisitos de membresía, reglas del GHQ en Chicago, etc.
  • convertirse en expertos de derecho laboral de tu país
  • aprender y enseñar códigos de seguridad industrial, leyes sobre acoso sexual y discriminación, productos químicos y materiales peligrosos, leyes sobre inmigración y refugiados, salarios y beneficios estándares, deficientes e ilegales, etc.)
  • establecer una publicación (puedes revivir un nombre histórico)
  • delegar roles de oficiales de la rama (secretaria/o, tesorera/o, enlaces,  etc.)
  • fabricar botones, camisetas, etc.
  • imprimir volantes, panfletos, etc.
  • recaudar fondos
  • compartir una oficina con otra organización
  • investigar industrias en mayor necesidad de apoyo (Hay condiciones ilegales que pueden mejorarse sin parecer radicales… todavía?)
  • hablar con empleada/os de muchas industrias y trabajos diferentes
  • encontrar militantes e izquierdistas en los sindicatos oficiales
  • colectar contactos y refinar tu plan de organización

3.) Alianzas y unificación – “Activistas laborales”

  • iniciar campañas de “solidaridad” junto con otras organizaciones
  • participar en “Días internacionales de acción”
  • celebrar ocasiones radicales como Día Internacional de las Mujeres, Primero de Mayo, o días especiales de tu país
  • ser útil para trabajadores
  • formar alianzas con otros sindicatos independientes o revolucionarios
  • luchar en contra del racismo y sexismo (Haz de la lucha contra el racismo y sexismo una prioridad, tanto en sus campañas externas como dentro de la rama.)
  • refinar la cultura de tu rama y del IWW en tu región (Quiénes estarán atraida/os al IWW? Que música, imágenes, estilo y actitud usarás?)
  • escribir cartas en apoyo de campañas (a otros paises?)
  • difundir el mensaje del IWW en otras partes de tu región
  • reclutar a la gente y prepararles para ser organizadores

4.) Organización y formación – “Organizadores”

  •  iniciar camapañas de organización del IWW
  • entrenar tus organizadores con la formación OT 101 del IWW
  •  pelear con los empleadores usando acción directa en el lugar de trabajo, presión y boicots de la comunidad, cargos legales, y todas las herramientas que crecen el poder de la clase obrera
  • ganar en casos jurídicos
  • liderear manifestaciones
  • establecer una sala sindical del IWW
  • reclutar grupos independientes de trabajadores
  • publicar tus victorias para atraer más miembros
  • idear estrategias y tácticas nuevas para mejorar las condiciones industriales y crecer el IWW

Úsalos, compa, y sigue en contacto!

solidaridad@iww.org

La Cultura Política de los Industrial Workers en sus primeros 20 años de Historia.

Aquí tenemos un escrito enviado a SOLIDARIDAD por un compañero en España quien estudió el tema de los Trabajadores Industriales del Mundo (IWW) estadounidense. El encontró ideas interesantes sobre los orígenes políticos del IWW y su cultura, sin embargo en el presente articulo, tambien encontrarás algunos hechos que necesitan más investigación (Los hechos estan marcados con este simbolo † ). No podemos tomar crédito por sus resultados pero fomentamos el debate sobre sus ideas y la investigación sobre sus afirmaciones. – JP

* * *

La Cultura Política de los Industrial Workers en sus primeros 20 años de Historia.

Por: Jaime Caro Morente (Universidad Autónoma de Madrid)

El sindicato Industrial Workers of the World – Trabajadores Industriales del Mundo (IWW), fundado en 1905, es un rara avis dentro del movimiento obrero estadounidense. A pesar de que el movimiento obrero estadounidense fue muy fuerte todas sus sindicales eran muy conservadoras, sin embargo, los IWW, son un sindicato radical plenamente estadounidense. Entender las circunstancias en las que nacen los IWW y toda su cultura política es entender una transformación vital que acontece a finales del siglo XIX dentro del movimiento obrero.

Como algunos historiadores han señalado, entre ellos Paul Buhle, podemos diferenciar dos etapas en el movimiento obrero estadounidense: la primera, la mayor parte del siglo XIX, el peso del movimiento obrero lo tienen inmigrantes; en la segunda, comenzando por los Knights of Labor (Caballeros de Labor), pero mostrándose con todo su esplendor en los IWW, el peso del movimiento lo llevan los propios nativos estadounidenses. Estas fases se pueden extrapolar al terreno de los partidos políticos: contando con el Socialist Labor Party (SLP) de Daniel de Leon -inmigrante- en la primera; y en la segunda con el Socialist Party of America del bien conocido Eugene Debs.

Los Industrial Workers of the World tienen un lugar privilegiado dentro del imaginario sindicalista radical estadounidense debido a su temprano éxito y a la represión tanto estatal como privada a la que fueron sometidos hasta casi su destrucción. Pero, en mi opinión, lo verdaderamente importante de este sindicato es su cultura política única, que fue la que les brindó sus primeros éxitos y hace que, a día de hoy, sigan existiendo sin que su ideología haya cambiado mucho.

Debido a que, en su seno, desde la Convención Fundacional de 1905, han participado líderes pertenecientes a las dos culturas políticas obreras principales, anarquismo y socialismo, los historiadores que consideran estas dos ideologías “enemigas” no han sabido clasificarlos ideológicamente. Desde el historiador Paul Brissenden hasta la década de los 70, se determinó un status quo en los estudios relacionados con ellos: sus primeros dos años socialistas, a partir del cisma con el SLP debido a la “cuestión política”, anarquistas. Con esta simple clasificación, no solo perdemos la oportunidad de profundizar en su ideología, llega un momento en el que cualquiera que se acerque a su historia no entienda porque un sindicato anarquista pueda unirse a los socialistas en Lawrence 1912, esté presente en las reuniones de la II Internacional socialista discutiendo con Vladimiro Lenin o Rosa Luxemburgo, e incluso decida entrar por dos años en la Internacional Comunista .

Hay dos historiadores a los que debemos el reabrir el debate sobre la ideología de los IWW, Melvyn Dubofsky y Paul Buhle, ambos en sus investigaciones empezaron a ver que a los IWW no se los podía clasificar en este marco teórico, necesitaban uno nuevo. Paul Buhle fue el que se quedó más cercano al intentar un nuevo marco teórico: son socialistas, leen a Carlos Marx pero no están de acuerdo con él en todo, utilizan tácticas anarcosindicalistas, no quieren conquistar el Estado y son plenamente estadounidenses, nacen de su propia historia y experiencias.

Para empezar el análisis de su cultura política, que avanzo, es una cultura política “socialista estadounidense”, me gustaría empezar con una imagen: “Big Bill” Haywood el 27 de Junio de 1905 proclamando:

Fellow Workers! This is the Continental Congress of the working class. We are here to confederate the workers of this country into a working class movement that shall have for its purpose the emancipation of the working class from the slave bondage of capitalism.

¡Compañeros trabajadores! Este es el congreso continental de la clase obrera. Estamos aquí para confederar a los trabajadores de este país en un movimiento de la clase obrera que tendrá como propósito la emancipación de la clase obrera de la esclavitud del capitalismo.

En esta proclamación podemos condensar la principal hipótesis de que la ideología de los IWW nace directamente de los revolucionarios “Padres Fundadores” de Estados Unidos y de su tradición política. Es decir, la cultura política de los IWW es heredera, y una reformulación obrerista -con la ayuda del primigenio marxismo-, de la creada por Thomas Jefferson y James Madison .

Jefferson y Madison son los dos revolucionarios que crearon el corpus ideológico del republicanismo democrático estadounidense, ambos, influenciados por la obra de Thomas Hobbes, el Leviatán . Desde que se ganó la Guerra de Independencia y se empezaron a constituir los Estados Unidos, ambos quisieron trabajar en pro de las libertades individuales frente a, lo que temían, un Estado que pudiese acabar quitando la libertad de sus ciudadanos y “esclavizarlos”. Todos conocemos el sueño de país ideal de Thomas Jefferson, aquel país agrario en el que todos sus ciudadanos son poseedores de una parcela donde cultivar. Y, a través de los “Federalist Papers” sabemos la idea de Madison sobre la democracia, enlazándola con el sueño de Jefferson, tanto uno como otro, creen imposible la democracia si no hay propietarios del mayor recurso de la época, la tierra. Lo que asegura la democracia y la libertad, es la independencia económica. Madison fue más allá, no se puede ejercer la democracia ni la libertad si no se tiene la independencia económica.

La tremenda industrialización que se dio en Estados Unidos a finales del siglo XIX produjo un shock en sus habitantes, este progreso los estaba condenando a la miseria había unas ideologías que intentaba responder ante esto, pero eran europeas y de inmigrantes, se veían como ajenas a todo lo que se había construido y prometido en esta joven república. El primer sindicato estadounidense en intentar dar una respuesta a esta miseria fueron los Knights of Labor que acabaron en fracaso, pero en 1905 surgirían los IWW que dentro de la tradición política estadounidense iban a dar respuestas a sus habitantes.

Los Industrial Workers of the World reunieron en 1905 a todos los líderes del sindicalismo estadounidense, incluso al líder de su enemiga American Federation of Labor, Samuel Gompers , para proponerles una “solución” al conflicto industrial y a la lucha de clases. Su propuesta era el sueño de Jefferson, todos los trabajadores debían controlar los medios de producción, solo así, se conseguiría la democracia de Madison, la Industrial Democracy. Si bien esta era su idea principal, necesitaban de más ideas para articular su discurso político y para ello se servirían del marxismo primigenio que incluso algunos anarquistas entre sus filas aceptaban.

La Convención de 1905 siempre se ha tratado en la Historia como un pacto tácito entre las tres “almas” de los IWW: los sindicalistas, los marxistas y los socialistas de Debs †. Sin embargo, no hubo tal pacto, lo que hubo fue una reformulación de las tres culturas políticas para crear una nueva, de mínimos, en las que pudieran estar todos cómodos, sin olvidar la presencia anarquista en la convención de personajes como Carlo Tresca , Lucy Parsons y el apoyo de la mítica Emma Goldman . En esta reformulación, quien llevaba el liderazgo fue la rama sindicalista dirigida por Thomas Hagerty, “Big Bill” Haywood y William Trautmann.

Al haber un crisol tan grande de ideologías, y no todas ellas “amigas” la construcción en de los IWW en base a objetivos a corto plazo y a largo plazo era la más lógica, pero la más compleja también. A partir de principales objetivos, se construiría la organización para conseguirlos de la manera más eficiente y no al revés, los IWW nacían desde el pragmatismo, aunque con unos objetivos casi irrealizables y que iban más allá de lo propuesto por cada ideología constituyente de los mismos. La nueva Hegemonía se estaba formando.

Una vez alcanzadas posturas comunes sobre los objetivos, había que poner el camino para llegar a ellos, y definieron dos tipos de objetivos: a corto plazo; (1) mejora de las condiciones de vida de los obreros, y a largo plazo; (2) abolir el presente sistema y (3) la producción controlada por los trabajadores organizados en los IWW.

El primer objetivo, y en el que todos estaban de acuerdo con conseguir era mejorar las condiciones de vida del obrero. El segundo era una cesión a los socialistas, marxistas y anarquistas: abolir el capitalismo -llamado por los sindicalistas wage system. Y el tercer y último objetivo, cesión de los socialistas, marxistas y anarquistas a los sindicalistas era, el que la IWW sería la que llevaría a cabo la producción una vez derribado el anterior sistema, otorgándoles así el sueño Jeffersonionano de propietarios. Aunque, tanto para el marxismo como para el anarquismo, los trabajadores son los que deberían ejercer la producción una vez abolido el capitalismo, los sindicalistas querían poseer los medios de producción por su propia cultura política estadounidense.

Los IWW dedicarían la mayoría de su existencia al primer objetivo, aunque pusieron mucho empeño en realizar el segundo mediante la educación de sus militantes. No podemos olvidar la importante maquinaria educativa, comunitaria y propagandística de los IWW en esta época.

Precisamente, esta unión entre diferentes culturas políticas fue la que le reporto la fuerza y los éxitos de los que gozaría hasta la llegada de la Tercera Internacional. Era un sindicato estadounidense, no ajeno a sus habitantes ya que habían sido educados en la cultura de propietarios también, pero era radical al aunar el marxismo y el anarquismo. “One Big Union” no era un lema de ensueño, durante sus primeros años los IWW consiguieron ser la sindical por excelencia y con pleno derecho en Estados Unidos.

Para finalizar me gustaría destacar 3 hitos o éxitos de los IWW en la historia del movimiento obrero global. El aporte de los representantes del SPA, SLP e IWW al Congreso de Stuttgart de 1907. En este congreso los IWW consiguieron debatir de igual a igual, dentro de la teoría marxista, con gigantes como Lenin, Karl Kautsky y Luxemburgo sobre la naturaleza del movimiento obrero y la relación entre partido y sindicato. Los europeos siempre han pensado que el partido está por encima del sindicato y este último debe cumplir las órdenes del partido como vanguardia del movimiento obrero. Los IWW consiguieron pasar una resolución en la que se proclamaba que el sindicato y el partido estaban al mismo nivel en cuanto a la tarea revolucionaria, eran iguales y no había jerarquías entre ellos. El segundo hito, los debates internos -con votaciones- sobre la inclusión de los wobblies a la III Internacional Comunista. Este debate interno desangró a los IWW, pero con todo respeto a sus hermanos ideológicos soviéticos decidieron no entrar en la III Internacional para mantenerse fieles a su cultura política †, la conquista de los medios de producción por parte de los trabajadores sin la necesidad de la toma del estado.

Y, este segundo hito enlaza con el tercero, al mantenerse fieles a su ideología han conseguido mantenerse con vida hasta ahora con lo cual pueden aprovecharse de la coyuntura del capitalismo hoy en día. Hoy es una realidad que el “capitalismo americano” y sus valores, el American way of life ha triunfado en el mundo. Pero un sindicato que nace precisamente de estos valores y es tan internacional como los IWW pueden aprovechar esta coyuntura para expandir su propia “revolución” y sindicalismo. No hay que olvidar que pensadores como Noam Chomsky, militante wobbly, han extraído de su concepto clave, la Industrial Democracy, la idea básica para articular su debate de “democracia contra capitalismo”, que a día de hoy lo podemos ver usado en la “nueva izquierda”, que viene a sustituir a la socialdemocracia, cuyos representantes a nivel político pueden ser Bernie Sanders en Estados Unidos o Jeremy Corbyn en Reino Unido.

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Contáctanos para más información sobre la historia del Gran Sindicato: los Trabajadores Industriales del Mundo – IWW. 

solidaridad@iww.org

Realizar lo irrealizable

 

Saludos companeros, aqui esta un boletín mundial de lucha de clase. Es el análisis material de la realidad bajo el capital y de la necesidad de lucha y avance de la comunidad humana contra toda la explotación. – JDM

«Alguno pensará que “suena muy bien pero es irrealizable”, ¡lo que es irrealizable es modificar tímidamente un poquito del sistema!  ¡lo que es irrealizable es una revolución parcial, meramente política, económica o cultural, que deje intactos los pilares donde se asienta todo este sistema capitalista!»

Toda tarea constructiva o positiva que no se base en la contraposición al dominio del Capital solo sirve para fortalecerlo,  ¡No hay nada positivo a salvar!  Los explotados no tenemos nada que gestionar, construir, ni proponer para que funcione mejor esta sociedad.

La tarea de los revolucionarios consiste en la negación de este sistema de muerte, con su trabajo, sus mercancías, sus jerarquías, su progreso, su ciencia, su familia, sus ideologías, sus religiones, todos sus muros, prisiones y hospitales, …

Este sistema en el que no puede existir otra comunidad que la del dinero, es totalitario, y por lo tanto ha de ser destruido totalmente.  Lo único que es necesario afirmar es la comunidad de lucha para abolir este orden social y pelear contra todos los espejismos que nos proponen para salvarlo.  Y esta comunidad únicamente se abre paso en la negación , en la ruptura, en la crítica, en la destrucción de todo lo que nos destruye.  Es en esa inmensa tarea destructiva donde se halla el germen de la verdadera comunidad humana.

Boletín Voladura