Los grupos laborales Informales

M. Jones, traducido por Fernando G.135 S La Salle picket

A lo largo de la historia, los trabajadores se han unido y organizado en defensa de sus intereses comunes de muchas formas. A veces, dos trabajadores que están cerca uno del otro se ayudan mutuamente y se hacen el trabajo un poco menos difícil. Otras veces, cuando son muchos, pueden controlar la velocidad de la producción y las condiciones del trabajo. A veces incluso forman sindicatos en sus empresas y hasta pueden representar a todo un sector productivo y ejercer su influencia sobre los patrones. Cualquiera de estas formas es válida. En cada una se desafía el aislamiento que existe en otros aspectos de nuestras vidas. En estas relaciones observamos lo que significa la acción colectiva y el control de los medios de producción. Al unirnos, adquirimos un poder que no tenemos como individuos y que podemos utilizar para nuestro beneficio.

Esta unidad que formamos con nuestros compañeros de trabajo es la base de nuestra organización, la base del sindicalismo y del movimiento obrero. Esta unidad que nace el centro de trabajo es intensa y viene de nuestras interacciones y nuestras luchas diarias.

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El Frente Auténtico del Trabajo

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El FAT (Frente Auténtico del Trabajo) es un sindicato mexicano con más de 50 años de historia a sus espaldas. Desde 1960, el FAT tiene en su haber numerosas victorias para los trabajadores fabriles. Contribuyó a la creación de varias cooperativas y logró que se celebrara la primera elección sindical con voto secreto en la historia de México. No solo lucharon por la igualdad de sexo en el trabajo, muchas mujeres ocupan puestos de responsabilidad en el sindicato.

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Miembros del FAT en una manifestación.

Oí por primera vez del FAT en la marcha del 1 de Mayo en Pittsburgh, gracias a unos compañeros del United Electrical Workers (UE) con los que fui. Hablé con el director de relaciones internacionales sobre mi último viaje a México y me animó a apoyar al FAT en todo lo posible. Amigos, familiares y otros contactos que tenía en México hicieron lo mismo. El UE ha colaborado con el FAT en los últimos 30 años, desde la firma del Tratado de Libre Comercio con México hasta hoy. Esta colaboración ha tenido consecuencias muy positivas a ambos lados de la frontera. En mi siguiente viaje a México fui a la sede del FAT en la Ciudad de México. Como gesto de apoyo, les entregué una declaración de solidaridad de mi delegación local del IWW, una copia traducida del preámbulo a la Constitución del IWW, carteles de huelga general y unas camisetas. Me enseñaron las instalaciones y vi colgados en las paredes varias cartas enmarcadas, fotos y carteles de otros sindicatos de todo el mundo.

Me llamó la atención el mural que tenían en la entrada. En el centro, Emiliano Zapata, el líder de los insurgentes del sur durante la revolución mexicana de 1910. A su lado estaban Albert y Lucy Parsons. Justo debajo de Zapata estaban cuatro de los activistas que desaparecieron o fueron asesinados, rompiendo la alambrada de un campo. Uno de ellos tiene en la mano El capital con una foto de Marx. En todo el mural se repiten imágenes de “ángeles” o espíritus de los trabajadores caídos que sostienen carteles con las palabras “Sindicalismo sin fronteras”. Algunos de ellos están apuntando a los capitalistas y políticos caricaturizados como cerdos y esqueletos encogidos de miedo con bolsas de dinero en las manos.

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Un trozo de papel sin valor

Invisible Man, traducido por Rachel Stafford

No hay nada que hacer este sábado en Lacombe. Queremos ver una película. Es el otoño de 1999 y el cine más cercano queda a media hora, en Red Deer, en la provincia canadiense de Alberta.

Como siempre, vamos en un coche prestado. Terry conduce. Él es blanco. Llegamos al estacionamiento y leemos la cartelera iluminada en el lado norte del edificio. Como siempre pasa, no hay nada que valga la pena.Imagen

«Vamos al cine barato. Así por lo menos no tiramos el dinero en una película de mierda».
 «¿Quieren caminar?»
«Sí, caminemos».

El otro cine no queda lejos. Pasamos charlando y bromeando por el estacionamiento para cortar camino. Una pareja de personas mayores pasa a nuestro lado. Son blancos. Nos miran fijamente. Puede que nunca hayan visto a tantos negros juntos. Alguien de nosotros dice bromeando que seguramente habrán llamado a la Policía.

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Pasa el relevo

Sisters Camelot IWW office

J. Pierce y Carlos M.

La tarea principal de un organizador sindical es formar a otros para que sean organizadores y crear así una cadena. Necesitamos más líderes de la clase obrera y la manera de hacerlo es enseñarnos unos a otros constantemente.

 

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Acción de Gracias y lucha de clases

Brandon Oliver

Dos importantes campañas del IWW están dirigidas contra los abusos de las empresas el día de Acción de Gracias. Esta es una fecha de enormes ventas y grandes beneficios para el capitalismo en EE. UU., pero también un día en que los trabajadores desean pasar más tiempo con sus familias y menos horas en el trabajo.275x188xwholefoods.jpg.pagespeed.ic.bSWjITw3CK

Empleados de Whole Foods en San Francisco informaron a la empresa de su afiliación al IWW y presentaron una serie de demandas laborales el 6 de noviembre. Un grupo de 30 trabajadores dejaron sus puestos y entregaron sus demandas a la dirección de la empresa en nombre del sindicato, entre ellas una subida de 5 dólares por hora para todos los empleados. Cualquiera que haya trabajado en Whole Foods sabe que esta compañía ejerce un control excesivo sobre los trabajadores para aumentar la productividad laboral, incluso más que otras cadenas de supermercados. Así, dejar de trabajar para entregar sus demandas debió ser un acto de valor para los empleados que lo hicieron.

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Por una guerra social en todos los frentes

Pañuelos Rojos

Las reformas neoliberales en México, aplicadas en muchas partes del mundo bajo los auspicios del FMI, la OMC y el BM, son reestructuraciones del contrato mediador entre las élites y la clase trabajadora en forma de nuevas leyes, reformas a la Constitución, nuevas formas reguladas de explotación, etc.

Se intenta dar una nueva vuelta de tuerca que legitime la dominación con un pacto reformado para garantizar un modo de gobernar y gestionar la crisis en un entorno globalizado y multipolar. La finalidad es asegurar las ganancias y la acumulación de riqueza sin importar desposeer y contribuir a la precarización de millones de personas, ni llevarnos a un inminente colapso ambiental.

Esto debe ocupar a los libertarios de todas las tendencias, debe hacernos pensar sobre lo que sucede, incluso poner en entredicho si nuestros métodos organizativos y formas de lucha son suficientes para provocar una transformación, o si por el contrario estos no se han convertido en instrumentos de la política de los poderosos.

De antemano debemos establecer que, siendo nuestra finalidad anárquica y antiautoritaria, contra el Estado y en favor de la autonomía, hemos de plantear la organización e intervención en términos de independencia y respeto de la autonomía de cada grupo.

Comprendiendo que el régimen social capitalista no es el mismo de hace cien años, que en esta etapa posindustrial y globalizada este se organiza como una red y está cada vez más descentralizado, debemos transformar las formas de organizarnos y aceptar que luchamos en desigualdad de condiciones y que incluso vamos perdiendo.

Protesta de trabajadores latinoamericanos en Londres

Si el capital multinacional es hegemónico y deja la función policial y militar a los Gobiernos nacionales y la manipulación mental a los medios de comunicación masivos e internacionalizados, si el Estado-capital solo se reestructura reproduciéndose en el espacio, entonces las redes de dominación impregnan toda la vida social.

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El guanaco y Los Héroes

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Hoy les presentamos una ilustración de Monica Kostas, miembro del IWW en el sur de Florida, que cuenta también una anécdota sobre la picardía con que la juventud chilena llama a la policía, esos monstruos que dicen mantener el orden en nombre de la patria.

Monica Kostas

Ya me estaba yendo. Después de una semana tranquila en Santiago iba a tomar el avión que me llevaría al otro lado de la cordillera.

Hacía un calor terrible. Era como la una de la tarde y estaba en la estación Los Héroes, subida al autobús que iba al aeropuerto. En la fila de delante había un solo asiento y ahí estaba yo, viéndolo todo por la ventana gigante del autobús que parecía una pantalla de alta definición, mostrando la realidad de ese miércoles. Pasaban los minutos y no salíamos de la estación. Había un pequeño problema: un par de cientos de personas, jóvenes y estudiantes, estaban protestando.

El chofer miraba el espectáculo como si fuera un anuncio de publicidad que ha interrumpido su programa de televisión favorito. «Otra vez», dijo. Ansioso pero tranquilo, buscaba un lugar por donde salir con el autobús. Pero no podíamos movernos ya que teníamos a los ratis (la policía) alborotada frente a nosotros y diciéndonos que nos quedáramos donde estábamos.

La situación no parecía grave. Solamente era gente en la calle, deambulando, juntándose, gente joven riéndose, encontrándose con sus amigos… hasta que la calma terminó con la llegada de los tanques de los carabineros (policía).

Fuertes chorros de agua salían de estas enormes cajas de metal a las que la gente llama “guanacos” porque escupen a los manifestantes.

Al dispersar varios grupos de personas, algunos quedaron atrapados en las garras de las “tortugas ninja” (carabineros ataviados con todo tipo de accesorios antidisturbios) que, como los chorros de agua, llegaban a montones y con paso firme.

Después de unos minutos, los policías que dirigían el tráfico nos ordenaron de salir de ahí. El chofer, con todo gusto, levantó la mano como diciendo «Graciaaa», y nos fuimos de inmediato. Yo no quitaba los ojos de la calle mientras se hacía indeleble la imagen de unos carabineros golpeando a un pibe (muchaho) para llevar al calabozo.

Si hay algo gracioso en todo esto son los nombre que la gente les da a estos demonios: las tortugas ninja, el guanaco, el zorrillo (otro camión que dispara gases lacrimógenos y otros cócteles o menjunjes venenosos, lo que les parezca ese día). El nivel de la maquinaria y los equipos antidisturbios es excesivo, absurdo e innecesario. Por eso solo se les puede calificar con burla. Así, la juventud chilena le encuentra la vuelta a esta policía militarizada del Estado y logra con simpatía hacer de esta tragedia una burla de los “pacos culiaos” (forma despectiva de llamar a la policía en Chile).

Publicado en el blog de IWW Miami

https://iwwmiami.wordpress.com/2015/01/13/el-guanaco-y-los-heroes/