Publicado originalmente en June 24, 2026 por x362014
Este editorial es una respuesta al artículo de Noviembre 13, 2025, “Reconstruyendo el IWW,“ y “Una Respuesta” publicado en Mayo 1, 2026.
Dos artículos recientes publicados por el Industrial Worker, “Reconstruyendo el IWW” y una respuesta corta son los puntos de partida por una discusión importante sobre la relación entre el IWW y los organizadores de otros sindicatos, la izquierda, y grupos de la izquierda orientados al trabajo (usaré simplemente “la izquierda” por simplicidad). Lo primero es identificar problemas verdaderos de la insularidad del IWW y su tamaño relativamente pequeño. La obra respuesta enfatiza la naturaleza única del IWW con respeto a la izquierda y el peligro de orientarnos hacia la izquierda y no a los obreros.
Creo que hay hechos esenciales en las dos obras con que necesitamos luchar. Por un lado, tenemos que tomar acción para romper la insolación del IWW. Por el otro lado, no debemos permitir la meta de romper nuestra insolación comprometer nuestro foco en crear comités autónomos en los lugares de trabajo y el poder de los obreros. Debemos tomar en serio los obstáculos prácticos que enfrentamos como un grupo de, a lo más grande, unos cientos de organizadores serios y funcionarios competentes (no incluso los números de membresía oficiales más grandes). Tenemos que aceptar que hay mucho más organizadores talentosos e entregados fuera del IWW que hay adentro.
Sin embargo, tenemos que tomar en serio el riesgo de vagar hacia ser un grupo de activistas laborales, indistintos en nuestra actividad de otros numerosos excepto en la “marca” que tenemos como sindicato y el caché histórico de nuestro nombre. Si permitimos que nuestro foco se convierta en crecimiento entre las personas que son simpáticas políticamente y no entre nuestros co-trabajadores, estamos debilitando nuestro “raison d’etre” mismo. Tenemos que admitir que muchos organizadores se van del IWW por otros sindicatos porque, a lo menos en parte, hay una cultura que a veces enfatiza el postureo sobre el acto verdadero de organizar a los lugares de trabajo.
Lo que yo propusiera es hacer un atractivo particular a la izquierda que está basado en nuestras diferencias fundamentales de manera organizativa, estratégica, y táctica de los sindicatos de negocios y grupos activistas, partidos, etc. Nuestra meta no debe ser simplemente la visibilidad como una opción entre varios, sino como un vehículo único por una forma específica de organizar que la izquierda falta en otros. El atractivo que tengo en mente, si lo presentamos en panfleto, por un podio, o (probablemente lo mejor de todos) en conversaciones individuales probablemente necesitará tocar apenas en unos o todos de esos tres puntos siguientes. Lo baso en varias conversaciones que he tenido personalmente con organizadores no IWW, por eso no debe entender que es exhaustivo, ni vigente universalmente. Sin embargo, pienso que los puntos siguientes serían útiles.
Cada punto de este atractivo tiene un corolario práctico, basadas en las cosas mejores que el IWW ya hace en los tiempos mejores, pero no tan confiablemente que debemos, con diferencias significantes entre varias campañas, sucursales, comités, etc.
Primero, he encontrado que muchos socialistas “de carnet” ven el IWW como grupo anarquista que es necesariamente exclusivo con relación a cualquier organización o tendencia que ya están parte de. Contrario a la idea de la regla de “No Alianzas Políticas” del IWW da la organización una característica “anarquista”, actualmente asegura un espacio por una diversidad de lealtades “políticas” entre wobblies. Cuando aseguramos que el IWW no puede ser aliado con un partido particular, sirve como garante que los wobblies de cualquier partido o grupo no se encuentren obligados a otro. Este da al IWW, entre organizaciones socialistas, un carácter ecuménico que no es común, mientras obviar la necesidad de cualquier base “mínimo común denominador” de unidad. La organización del IWW es no exclusiva—todavía un suplemento valioso—a cualquier otro que un organizador puede ya ser involucrado en.
El corolario práctico a este es que el IWW debe sinceramente ser abierto a una diversidad de ideas. Si una campana, sucursal, o comité específico está dominado numéricamente por los con una perspectiva política particular o otro, sus miembros deberían intentar enfatizar la distinción entre los puntos de vista de los miembros y las metas y el propósito del sindicato. Si una persona se asoma en una reunión del IWW y escucha discusiones de anarquismo (o Marxismo autónomo, o lo que sea) en primer plano, no puede culparlos por pensar que la organización no es para ellos si no comparten esos puntos de vista.
Segundo, el IWW debe enfatizar la utilidad práctica más amplia de nuestra estrategia única de organización, y su inconmensurabilidad con el sindicalismo de negocios. En otras palabras, no debemos representarnos como un sindicato que es “mejor” que los otros sindicatos, sino un tipo de organización fundamentalmente diferente. He tenido muchas conversaciones con organizadores que argumentan que la estrategia del IWW “divide” el movimiento obrero, que priva a los obreros el acceso a los recursos, y que ignora el deseo “democratico” verdadero de los obreros de participar en el movimiento obrero establecido.
Me recuerda al entrenador de fútbol (americano) de mi escuela secundaria, quien insistió que la escuela no debería tener un equipo de rugby. Ahora bien, aunque sería deshonesto negar que hay similaridades numerosas entre fútbol americano y rugby, sin embargo son juegos diferentes con reglas diferentes, equipo diferente, juegan en diferentes ligas, y ninguno está mutuamente excluyente ni necesariamente en contraposición.
Con el riesgo de estirar la metáfora, lo que esta importante del perspectivo de la organización de la clase obrera es si queremos la gente ser jugadores de fútbol o de rugby; ¿cuales reglas, habilidades, tácticas, maneras de pensar, y lo demás que intentamos desarrollar entre la clase obrera en el curso de nuestra actividad? Si creemos que la gente debería ser jugadores de rugby, hay un límite de lo que podemos hacer por organizarse en ligas de fútbol. Si nuestra meta es el desarrollo de la conciencia de clase, la capacidad de acción revolucionaria, la habilidad para ejercer control democrática sobre la producción, etc., necesitamos organizarnos en esta base.
Para los organizadores del IWW, quiere decir que tenemos que seriamente “hacer lo que se predica” de desarrollar la membresía para que cada miembro genuinamente pueda actuar como organizador de lugares de trabajo y sea consciente de las clases. Si nos presentamos como algo sinceramente diferente de los sindicatos convencionales, no podemos simplemente imaginar que una bandera roja y un estilo revolucionario son suficientes. Por lo contrario, debemos intentar evitar enfrentamientos no necesarios con los sindicatos convencionales y sus partidarios, porque construir los comités del IWW en nuestros lugares de trabajo no es, en cualquier instancia, ningún asunto de esos sindicatos.
Tercera, y últimamente, tenemos que poner en primer plano la utilidad del IWW como si. En la última década, otras organizaciones han empezado emerger que toman en serio organizar la zona de producción. Por supuesto es una novedad muy bienvenida, pero si surge la pregunta de porqué debemos propugnar por el método de organización del IWW específicamente. En corto, el IWW únicamente tiene la sabiduría institucional personificada en nuestra programa de entrenar a los organizadores, el desarrollo teorética-organizadora y la continuidad personificada en nuestra constitución, y la capacidad logística que nos permite “pelear por encima de nuestras capacidades.” Aunque el IWW ahora tiene dificultades en cubrir las posiciones de los comités y oficiales, tenemos la estructura que está preparada acomodar la organización en una escala mayor, i.e. mover el personaje y los recursos entre toda América del Norte, entrenar miles de organizadores, realizar la agitación, educación, y acción en una manera que la mayoría de otros grupos dedicados a la organización en la zona de producción no pueden. Aunque no es imposible que un otro grupo pueda realizarlo en tiempo, está cierto que el IWW tiene esos recursos ahorita.
Para nosotros que ya somos wobblies, quiere decir que trabajamos para limpiar la organización; para asegurar que su promesa práctica puede ser realizada fácilmente por los organizadores que están dispuestos a utilizarlos. Quiere decir promoviendo una cultura interna en que cada miembro está consciente de los recursos y como se puede accederlos, en que el entrenamiento ocurre regularmente y con frecuencia, en que los reuniones se conducen por normas claras y simples, y en que la membresía parece la membresía, y no una camarilla o secta. Debemos asegurar que lo que ofrecemos es lo que damos: El dinero y las herramientas para organizar los lugares de trabajo, estructuras para la participación democrática y hacer responsable al liderazgo, y una estrategia hecha para ser modificada a la escala de nuestras luchas.
En conclusión, mi esperanza más importante es que nuestro crecimiento estará más en los lugares de trabajo y por la aplicación consistente de nuestra estrategia de la organización en los lugares de trabajo. Sin embargo, también espero que atraeremos más organizadores ya comprometidos que faltan lo que el IWW puede proveer. Enfrentamos a una necesidad verdadera de traer más personas cuyo atractivo al IWW es práctico y no histórico, moral, o ideológico. No creo que esas metas estén en contradicción, y, ciertamente, creo que se reforzarán mutuamente.
Aviso legal: Las opiniones expresadas en este artículo son las del autor. No significa que representan los del IWW, Industrial Worker, o Solidaridad en conjunto.