Mujeres Sindicalistas: ¡Pan y Rosas!

Por: Joe Grim Feinberg

Traducido por: Grace ML

Parece que nadie sabe exactamente cuando, pero años antes de 1911 una canción y una idea llamada “Pan y Rosas” comenzó a difundirse por el movimiento obrero internacional. Era, aparentemente, justo en tiempo. Cuando James Oppenheim publicó su poema “Pan y Rosas”, en diciembre de 1911, en “The American Magazine”, atribuyó su inspiración a “una consigna de las mujeres del este”, y de verdad, en aquellos años parecía circular entre las activistas norteamericanas del medio oeste de “The Women’s Trade Union League”. Sin embargo, este honorable origen fue rápidamente eclipsado por otros acontecimientos históricos.

As we come marching, marching in the beauty of the day,
A million darkened kitchens, a thousand mill lofts gray,
Are touched with all the radiance that a sudden sun discloses,
For the people hear us singing: “Bread and roses! Bread and roses!”

Mientras vamos marchando, marchando a través del hermoso día
Un millón de cocinas oscuras y miles de apartamentos grises,
Son tocados por un radiante sol que asoma repentinamente ,
Para el pueblo que nos oye cantar: ¡Pan y rosas! ¡Pan y rosas!

Primero vino el Día Internacional de las Mujeres, el cual celebra su nacimiento meses antes de la aparición del poema de Oppenheim. El movimiento de las mujeres estaba naciendo, sucedió justo cuando “Pan y Rosas” se estaba afinando (generalmente atribuída a una arreglista de melodías obreras y populares llamada Caroline Kholsaat) y comenzaba a conocerse más allá de las paginas de revistas literarias.

Lo siguiente que vino fue la huelga de trabajadores de 1912 en Lawrence, Massachusetts, la cual fue conocida como “La huelga de pan y rosas”. No hay evidencias históricas de que la frase “Pan y Rosas”, cantada, hablada, o escrita, apareciera durante la huelga, la más larga y exitosa de la historia de EE.UU, pero la leyenda obrera cuenta que la mayorías de las huelguistas llevaban carteles que decían “¡Queremos pan, y rosas también!”. Al final, da igual si la canción inspiró la huelga y el movimiento o al revés. Algo ya estaba en el aire.

As we come marching, marching, we battle too for men,
For they are women’s children, and we mother them again.
Our lives shall not be sweated from birth until life closes;
Hearts starve as well as bodies; give us bread, but give us roses!

Mientras vamos marchando, marchando, luchamos también por los hombres,
Por aquellos hijos de mujeres, y los protegemos maternalmente otra vez,
Nuestras vidas no serán explotadas desde el nacimiento hasta la muerte,
Los corazones padecen hambre, al igual que los cuerpos,
¡dennos pan, pero también dennos rosas!

Es interesante como el movimiento socialista necesitaba del movimiento de mujeres para recordarle que el hombre no sólo vive de pan. Pero de una manera u otra, el correctivo se empleó para combatir la creciente unilateralidad económica de la Segunda Internacional. Si la lucha por el socialismo había tomado la apariencia de hombres musculosos que exigían llenar sus panzas –  o peor aún, de duros trabajadores esperando obedientemente al inevitable desarrollo económico – entonces era hora de apuntar que “Los corazones padecen hambre igual que los cuerpos”. O mejor aún, no es sólo que el pan no nos satisface – porque sólo comemos pedazos – sino que no hay pan a menos que este venga con aroma a rosas. La materia prima es un sin sentido sin “arte, amor y belleza”, lo único que puede redimir el haber tan materialista de nuestros antepasados.

As we come marching, marching, unnumbered women dead
Go crying through our singing their ancient cry for bread.
Small art and love and beauty their drudging spirits knew.
Yes, it is bread we fight for – but we fight for roses, too!

Mientras vamos marchando, marchando, innumerables mujeres muertas
Van gritando a través de nuestro canto su antiguo reclamo de pan.
Sus espíritus fatigados conocieron el pequeño arte y el amor y la belleza
¡Sí, es por el pan que peleamos, pero también peleamos por rosas!

Pero, ¿Qué son el arte, el amor y la belleza? ¿No son categorías burguesas construídas por la separación de la simpleza, la crueldad y la fealdad de la esfera de vida refinada de la burguesía? ¿El género de estas categorías no enmascara la realidad opresiva de las mujeres trabajadoras de la idealizada imagen de las esposas burguesas? ¿Pueden las proletarias alcanzar esas cosas tan delicadas, sin excluirse a sí mismas como proletarias?

Sí, dice la canción, “Mientras vamos marchando, marchando” – la marcha en sí misma es lo que toca las oscuras cocinas y los miles de apartamentos grises con un radiante sol que “asoma repentinamente”. El día es bonito porque (“para”) la gente nos escucha cantar: ¡Pan y Rosas! ¡Pan y Rosas!. Como vamos marchando, marchando, hacemos belleza, cambiamos el significado de belleza, echamos abajo los muros de la fábrica que mantienen la belleza alejada.

As we come marching, marching, we bring the greater days.
The rising of the women means the rising of the race.
No more the drudge and idler – ten that toil where one reposes,
But a sharing of life’s glories: Bread and roses! Bread and roses!

A medida que vamos marchando, marchando, traemos con nosotras días mejores.
El levantamiento de las mujeres significa el levantamiento de la humanidad.
Ya basta del agobio del trabajo y del holgazán: diez trabajan y uno descansa.
¡Queremos compartir las glorias de la vida: pan y rosas, pan y rosas!

* * *

Lee la segunda parte de este artículo en Mujeres Sindicalistas: La Chica Rebelde, que se publicará próximamente en SOLIDARIDAD.

Para más información:

Timothy P. Lynch, Strike Songs of the Depression, Jackson, Mississippi: University Press of Mississippi, 2001.

Shelly Romalis,  Pistol Packin’ Mama: Aunt Molly Jackson and the Politics of Folksong, Urbana, Illinois: University of Illinois Press, 1999.

Jim Zwick, “Behind the Song: ‘Bread and Roses,’” in Sing Out! Vol. 46., no. 4 (Winter 2003), pp. 92-3.

Anuncios

¡Huelga contra el Patriarcado!

por: FAU (Unión de Trabajadores Libres – Alemania) & ICL-CIT (Confederación Internacional del Trabajo) (26 feb 19)

En los últimos años, las mujeres han salido a las calles una y otra vez para protestar contra la violencia y la opresión, las restricciones a sus derechos reproductivos, las desigualdades existentes y la discriminación. Italia, Argentina, Polonia, Corea del Sur y Estados Unidos han visto numerosas protestas, manifestaciones, acciones directas y huelgas, que han culminado en España, donde varios millones de mujeres y hombres participaron en una huelga general. El año pasado en Alemania se formó una Alianza de Huelga de Mujeres (Frauen*Streik Bündnis), movilizando a individuos, varias organizaciones y redes para construir el movimiento de huelga alrededor del 8 de marzo. A pesar de que los movimientos feministas y sus logros se enfrentan a una creciente resistencia debido al cambio político a la derecha, cada vez más personas se unen a las protestas.

El trabajo de una mujer nunca se acaba

Las mujeres están oprimidas en todo el mundo. El racismo institucional, las desventajas estructurales, la violencia sexual, los regímenes fronterizos, los recortes en las prestaciones sociales, etc., hacen que la vida de las mujeres sea aún más difícil: en el hogar, en el trabajo y en los espacios públicos.

El orden de género —el patriarcado— asigna un papel tradicional a las mujeres, en el que se supone que son responsables del cuidado, del hogar y del trabajo educativo. Estas son actividades que se realizan en casa como cocinar, lavar, limpiar, cuidar a los niños, cuidar a los mayores, así como el trabajo emocional y sexual. Por lo tanto, las mujeres se enfrentan a una doble carga: el trabajo de cuidado no remunerado además del trabajo asalariado. Dos tercios del total de horas de trabajo en el mundo actual son actividades de cuidado no remuneradas realizadas casi exclusivamente por mujeres. En los países industrializados, las mujeres empleadas a tiempo completo dedican un promedio de 23 horas semanales a tareas domésticas no remuneradas, y de 6 a 12 horas al trabajo no remunerado de cuidado de niños, siendo este último de 2 a 4 veces mayor que el de los hombres. Según la información publicada en 2017, la brecha de cuidado de género (“Gender Care Gap”) en Alemania es del 52,4%.

Al mismo tiempo, tareas como el cuidado de familiares mayores, el trabajo doméstico, el cuidado de los niños y el trabajo sexual también están disponibles para su compra en el mercado capitalista, donde este trabajo también está dividido en función del género. Las estructuras patriarcales están entrelazadas con el sistema capitalista y hacen que las mujeres y su trabajo sean considerados menos valiosos. Un ejemplo es la situación de los cuidadoras. Aunque en Alemania existe la llamada “crisis del cuidado”, el problema del aumento de la demanda de personal asistencial sigue sin resolverse. ¿Por qué? El “poco atractivo” del trabajo de cuidado se debe tanto a los bajos salarios como al bajo estatus del trabajo de cuidado como profesión, que se considera como “trabajo de mujeres” y, por lo tanto, socialmente devaluado.

Al final, el trabajo de cuidado se delega a las mujeres migrantes, que no sólo trabajan en instituciones públicas, sino también en hogares privados, especialmente en el cuidado de personas mayores. Se estima que en Alemania hay entre 150.000 y 500.000 inmigrantes que cuidan a personas mayores. La mayoría son mujeres de Europa del Este, que a menudo trabajan de forma irregular y en condiciones precarias. El trabajo de cuidado transnacional no es un fenómeno nuevo en Alemania, y a las trabajadoras migrantes se les refiere a menudo como “nuevas sirvientas”.

En el mercado laboral, el trabajo asignado al género femenino, el llamado trabajo de las mujeres, es mal remunerado, temporal, ilegal, estigmatizado y en gran medida carece de seguridad social. Las compañeras son intimidadas en el supermercado por su jefe; los aprendices son tratados como mano de obra barata; los cuidadoras son explotadas física-, psicológica- y emocionalmente en las residencias de ancianos; las mujeres son acosadas sexualmente en el lugar de trabajo; las compañeras son obligadas a trabajar horas extras no remuneradas; las mujeres de edad avanzada a menudo son empleadas en condiciones precarias y sin seguridad social; las colegas son despedidas por estar embarazadas; las mujeres migrantes ni siquiera son invitadas a la entrevista de trabajo por su nombre; los desempleadas de larga duración son estigmatizadas como parásitos y amenazadas con sanciones; las mujeres son intimidadas en el lugar de trabajo porque son transgénero; las madres solteras son consideradas permanentemente desempleables… Estos son algunos ejemplos de nuestra práctica sindical: los bajos salarios, las condiciones laborales precarias y el acoso (sexual) son algunas de las muchas formas de discriminación que sufren las mujeres diariamente en todos los ámbitos de la vida.

Feminización de la pobreza

Según la Oficina Federal de Estadística (Statistisches Bundesamt), las mujeres en Alemania todavía ganan mucho menos que los hombres. En 2017, la diferencia de ingresos entre mujeres y hombres (la llamada brecha salarial de género) era de alrededor del 21%. El salario medio por hora de las mujeres fue de 16,59 euros brutos, muy por debajo del de los hombres (21,00 euros). Las diferencias estructurales que se reflejan en las biografías de empleo y en las opciones de carrera tienen un gran impacto en esto. Pero incluso en el sector de la salud y la asistencia social dominado por las mujeres, la brecha salarial entre hombres y mujeres era del 20%. Las mujeres no ganan más que los hombres en ninguna sola industria. Además, la mayoría de las mujeres están empleadas a tiempo parcial y sin seguridad social. En 2017, este era el caso de casi todas las demás mujeres trabajadoras de entre 20 y 64 años (47%). En el mismo grupo de edad de los hombres, la proporción fue del 9%. Por el contrario, mientras que las mujeres declararon que el principal motivo para trabajar a tiempo parcial era el cuidado de los niños o de las parientes mayores (31%) u otros compromisos familiares o personales (18%), para los hombres el motivo principal era el trabajo en el marco de la educación o la formación profesional (25%).

Como resultado de las limitaciones socioeconómicas, las mujeres están más expuestas a condiciones de trabajo precarias y más a menudo amenazadas por el desempleo de larga duración y la pobreza (de la tercera edad). En 2015, las mujeres recibían una pensión un 53% inferior a la de los hombres (la llamada brecha de la pensión de género). En este contexto hablamos de “feminización de la pobreza”.

Entre la explotación y la emancipación

Cada vez se transfiere más trabajo de cuidado a las mujeres, a las que se les paga poco o nada por ello. Esto genera beneficios que sólo benefician a unos pocos privilegiados. El hecho de que vivimos en una sociedad con crecientes diferencias de clase a menudo se mantiene oculto. El desmantelamiento del estado de bienestar nos deja con la situación en la que sólo los “ricos” pueden comprar servicios privados en el sector asistencial, mientras que los “pobres” tienen que arreglárselas solos.

Mientras tanto, la vida de las mujeres privilegiadas se presenta como un ideal “feminista” por el que vale la pena luchar. Sin embargo, la “política de igualdad” neoliberal sólo trata de explotar a las mujeres en el sistema capitalista inherentemente desigual como patrones, trabajadoras y consumidoras, en lugar de abordar realmente las desigualdades. ¿Ha cambiado nuestra situación desde que hay más mujeres representadas en los parlamentos? ¿Son nuestros salarios más altos cuando las mujeres gerentes supervisan nuestro trabajo? ¿Cuál es la causa de los bajos salarios de las mujeres, los recortes en la seguridad social, la criminalización del aborto, la falta de mujeres en el poder o el sistema económico que sólo funciona manteniendo las desigualdades sociales? Aunque las mujeres precarizadas realizan un trabajo esencial en la sociedad, ellas mismas están limitadas en las formas en que pueden moldear sus propias vidas.

Cada vez más mujeres trabajadoras se organizan en sindicatos de base, donde ningún funcionario puede dictarles cuándo hacer huelga, por qué y con qué medios. Desde hace un buen año, algunas trabajadoras organizadas en la Unión de Trabajadores Libres (FAU) se han defendido contra las condiciones del trabajo explotador y sexista en la floristería “Blumen Wolf” en la estación central de Hannover. Exigieron salarios más altos que al menos cubrieran los costos básicos de la vida, horas de trabajo y descansos adecuados, y más días de vacaciones. Los salarios en la floristería, como en otros “trabajos de mujeres” típicos, son sólo ligeramente superiores al salario mínimo. Para ganarse la vida, los trabajadoras tenían que trabajar muchas más horas extras de las permitidas por la ley. Se ignoraron el tiempo de pausa legalmente garantizado, las horas de trabajo máximo y los períodos de descanso entre los turnos. Además, las trabajadoras de “Blumen Wolf”, como responsables de la mayor parte del trabajo doméstico no remunerado en la familia, se ven afectadas por la doble explotación. Los bajos salarios contribuyen a que las mujeres dependan de hombres mejor remunerados. Por eso es una lucha laboral feminista. Los trabajadorAs se organizaron en la FAU y lograron numerosas mejoras en la empresa. Después de un aumento salarial del 50 por ciento, su salario está ahora por encima del salario estándar en la industria de las flores. No habrá más turnos de 16 horas —las horas de trabajo deben cumplir ahora con los límites legales. Las compañeras han reescrito los horarios de los turnos y acortado las horas de apertura para cumplir con las horas de trabajo legalmente reguladas. Se han opuesto a la intimidación del jefe. El público fue informado de las miserables condiciones de trabajo con piquetes, volantes y por las medias. En el mercado mundial de las flores, las condiciones de trabajo suelen ser aún más precarias que en “Blumen Wolf”, y la mayoría que trabajan en este sector son mujeres. Las compañeras de “Blumen Wolf” declaran su solidaridad con las trabajadoras de la industria de la floricultura a nivel mundial y exigen condiciones de trabajo justas y humanas no sólo en su propio lugar de trabajo, sino también donde se siembran, cortan y empacan las flores.

Juntas paramos, juntas avanzamos!

En todo el mundo, las mujeres luchan contra la opresión del patriarcado y el capitalismo. Como su principal arma de resistencia, han elegido la huelga. La lucha contra la explotación de la mujer en el hogar y en el mercado laboral como consecuencia de la división del trabajo basada en el género, es también la lucha contra la forma neoliberal del patriarcado, que subordina a las mujeres en todo el mundo de diferentes maneras, pero en todas partes con la misma brutalidad. Por lo tanto, la huelga de mujeres debe incluir también el hogar, la escuela, el hospital y otros centros de atención, y todas las formas de trabajo que realizan las mujeres—también el trabajo de cuidado no remunerado y el trabajo emocional. La huelga de mujeres muestra que las mujeres tienen intereses comunes, que están ligados al interés común de todos los trabajadores del mundo: quieren liberarse de la explotación económica y la opresión social.

Desafiando el orden neoliberal que exige el control total sobre el cuerpo, la vida y el tiempo de las mujeres, las mujeres están exigiendo poder, quieren tomar decisiones por sí mismas, y son conscientes de que no lo conseguirán sin luchar. La fem*fau, un grupo de trabajo a nivel federal de la FAU, llama a la participación en el movimiento de huelga el 8 de marzo de 2019: “Nos esforzamos por superar el capitalismo y el patriarcado. Estas luchas también deben dirigirse contra el racismo y la explotación transnacional, ya que todas estas estructuras de poder están entrelazadas. Nuestro objetivo es la liberación de toda explotación, opresión y dominación. La huelga, el rechazo del trabajo (pagado e impagado), es nuestro medio más eficaz. Sólo a través de la acción colectiva podemos lograr la emancipación social y la autodeterminación”. Las mujeres de todas las profesiones y condiciones sociales se declaran en huelga para mejorar las condiciones de trabajo y de vida de toda la clase obrera: mejores condiciones de trabajo y salarios decentes, seguridad social, libertad (de movimiento) y autodeterminación.

Información adicional: Participación de la FAU en la Huelga de Mujeres el 8 de marzo de 2019

Como parte de la Alianza de Huelga de Mujeres, muchos sindicatos de la FAU se están movilizando activamente para el 8 de marzo organizando eventos, conferencias y proyecciones de películas, y produciendo y distribuyendo sus propios folletos y material informativo. El grupo de trabajo feminista de la FAU, fem*fau, ha publicado una edición especial feminista de nuestro periódico sindical Acción Directa (Direkte Aktion). Aborda la lucha de las mujeres por su autodeterminación en la vida cotidiana, por ejemplo, en el lugar de trabajo, en la oficina de empleo, en el sindicato y en la familia. El periódico se centra en temas como el trabajo reproductivo no remunerado, las recientes luchas laborales en las llamadas industrias de mujeres, el sexismo en el lugar de trabajo, las precarias condiciones laborales de los trabajadoras migrantes de cuidado, las relaciones jerárquicas de género, etc. El periódico sindical se distribuirá gratuitamente durante la huelga y los eventos relacionados con la lucha feminista para llegar a más gente. Además, se ha publicado un folleto con consejos legales sobre cómo participar en la huelga. Con algunos consejos prácticos y ejemplos queremos llegar a las empleadas y desempleadas, a las estudiantes y a las jubiladas, etc. y animarlas a unirse a la huelga. Hacemos un llamado a la solidaridad con todas las mujeres para apoyar sus luchas cotidianas, ya sea en casa o en el trabajo. Organicémonos en la lucha por una vida mejor y mejores condiciones de trabajo para todos!

La I.W.W y La matanza de la Escuela Santa María de Iquique

Aquí, tenemos un escrito de nuestro compañero de Chile sobre una masacre infame y la canción que la conmemorizó. Mineros salitreras y sus familias estaban en huelga en todas partes del Norte de Chile y se juntaron en Iquique. Ahí es donde el ejército chileno abrieron fuego y aplastó la huelga. Es un honor de tener publicado este escrito en SOLIDARIDAD y esperamos más sobre el movimiento obrero heroico de Chile. – JP 

La I.W.W y La matanza de la Escuela Santa María de Iquique

por: I. Libertad

“…tuve la oportunidad de visitar las minas salitreras y la Escuela Santa María. Quedé impactado al conocer la historia de este horrible crimen, la peor matanza en la historia de los trabajadores de la cual tengo conocimiento”.  – Noam Chomsky

El movimiento obrero ha sufrido represión de distintas formas, por gobiernos democráticos o dictaduras. A la hora de hacer callar a los trabajadores y trabajadoras que buscan un mejor futuro, usan a la policía o a los militares. No hay lugar en el mundo que esté libre de hechos de violencia contra los trabajadores.

En Chile, el crimen de estado más grande que guardó la memoria popular, fue el 21 de Diciembre de 1907. Los hechos fueron conocidos como La Matanza de la Escuela Santa María de Iquique. Tres años antes de La Matanza, un grupo de propaganda anarquista se instalaba en el Norte de Chile, uno de los propagandistas era el conocido Poeta Popular Francisco Pezoa Astudillo (1885-1945). Muchos fueron los aportes literarios del poeta para la causa de los trabajadores, uno de ellos fue un poema, o más bien, una especie de versión de una famosa canción llamada “Ausencia”, que el compañero Pezoa le cambio la letra y tituló “La Pampa”.

Esta era una forma de propaganda muy común que el poeta usaba, la cual fue un gran acierto para llegar a lo más profundo de los trabajadores, dejando huellas impensables. La canción se coreaba en distintas actividades obreras, saliendo de los círculos puramente anarquistas y llegando desde el  Norte de Chile a otras regiones. La Matanza era recordada en actividades obreras, pero estas jamás iban a tener la repercusión histórica de una canción.

En 1919 se funda la IWW-Chile. La editorial LUX, vinculada a la IWW, edita un Cancionero Revolucionario en 1925, en el cual incluyen “La Pampa”. El cancionero, sin duda, ayuda a la masificación de la canción que sólo se había publicado meses después de La Matanza en algunos periódicos obreros de orientación anarquista. Los componentes de la IWW-Chile, que agitaban en la Editorial LUX, tenían claro que la música era una valiosa arma de protesta, denuncia y unidad.

El cancionero revolucionario también contenía versos de un IWW pero de Estados Unidos, se trataba del músico y sindicalista revolucionario Joe Hill, él también usaba canciones populares, a las cuales les cambiaba el contenido por un texto reivindicativo de protesta y también social. Estas, se recopilaron en el Libro Rojo de Canciones de la IWW-Estados Unidos. Los IWW o Wobblies -como eran conocidos popularmente- no importaba de donde fuesen, su credo internacional les unía más allá del sindicato: usaron la música como herramienta contra el olvido.

La canción política, de protesta, no nació entre 1960-1970. De mucho antes los trabajadores crearon melodías, textos reivindicativos, y fue esta labor la que originó, posteriormente una corriente musical denominada canción protesta, sus raíces están en el movimiento obrero de la primera hora.

Existe un debate al respecto del nombre de la canción y sobre el verdadero texto, ya que desde 1908, hasta que se publicara el cancionero en 1925, se publicó varias veces, con distintos nombres y pequeñas modificaciones de texto. El cancionero fue una recopilación de Armando Triviño, el primer secretario general de la IWW-Chile, amigo cercano de Francisco Pezoa Astudillo y compañero de organización, ya que Pezoa era de la Unión Sindical de Panificadores adherida a la IWW.

En base a esto, podemos afirmar que el nombre y texto que se publicó en El Cancionero de 1925, viene directamente de Francisco Pezoa Astudillo. Cuarenta y dos años después de la edición del cancionero, el famoso e histórico grupo musical Quilapayún, publica su versión y la titulan “Canto a la pampa”. El texto es el mismo que el del cancionero, solo que eliminan dos estrofas.

En 1968, ya habían pasado sesenta años desde que Francisco Pezoa publicara sus primeros versos sobre La Matanza; Quilapayún toma el texto del cancionero y los obreros de la época vuelven a conmemorar el 21 de diciembre de 1907 como la peor masacre obrera a manos del estado chileno.

Quilapayún, solo dos años después de que publicaran “Canto a la pampa” (1968), graban otra obra conmemorativa sobre La Matanza. La obra maestra del canto popular de protesta, se titula “Cantata Santa María de Iquique”, fue compuesta por Luis Advis y estrenada en 1970.

Muchos trabajadores en Chile, por más de 100 años se han enterado de La Matanza a través de la música y los IWW-Chile fueron un gran aporte a este proceso de memoria. Es común escuchar que “ningún libro de historia me enseñó sobre La Matanza, eso lo aprendí por la música”. La importancia de la canción y de la cultura en general es, que trasciende los tiempos, las organizaciones, las comunidades, los idiomas y se hace patrimonio de la humanidad.

La lucha social es una canción en construcción que aún no llega a su coro, es hora de que comencemos a escribirlo, para que cantemos al universo que ya no existen injusticias en la tierra.

La Cultura Política de los Industrial Workers en sus primeros 20 años de Historia.

Aquí tenemos un escrito enviado a SOLIDARIDAD por un compañero en España quien estudió el tema de los Trabajadores Industriales del Mundo (IWW) estadounidense. El encontró ideas interesantes sobre los orígenes políticos del IWW y su cultura, sin embargo en el presente articulo, tambien encontrarás algunos hechos que necesitan más investigación (Los hechos estan marcados con este simbolo † ). No podemos tomar crédito por sus resultados pero fomentamos el debate sobre sus ideas y la investigación sobre sus afirmaciones. – JP

* * *

La Cultura Política de los Industrial Workers en sus primeros 20 años de Historia.

Por: Jaime Caro Morente (Universidad Autónoma de Madrid)

El sindicato Industrial Workers of the World – Trabajadores Industriales del Mundo (IWW), fundado en 1905, es un rara avis dentro del movimiento obrero estadounidense. A pesar de que el movimiento obrero estadounidense fue muy fuerte todas sus sindicales eran muy conservadoras, sin embargo, los IWW, son un sindicato radical plenamente estadounidense. Entender las circunstancias en las que nacen los IWW y toda su cultura política es entender una transformación vital que acontece a finales del siglo XIX dentro del movimiento obrero.

Como algunos historiadores han señalado, entre ellos Paul Buhle, podemos diferenciar dos etapas en el movimiento obrero estadounidense: la primera, la mayor parte del siglo XIX, el peso del movimiento obrero lo tienen inmigrantes; en la segunda, comenzando por los Knights of Labor (Caballeros de Labor), pero mostrándose con todo su esplendor en los IWW, el peso del movimiento lo llevan los propios nativos estadounidenses. Estas fases se pueden extrapolar al terreno de los partidos políticos: contando con el Socialist Labor Party (SLP) de Daniel de Leon -inmigrante- en la primera; y en la segunda con el Socialist Party of America del bien conocido Eugene Debs.

Los Industrial Workers of the World tienen un lugar privilegiado dentro del imaginario sindicalista radical estadounidense debido a su temprano éxito y a la represión tanto estatal como privada a la que fueron sometidos hasta casi su destrucción. Pero, en mi opinión, lo verdaderamente importante de este sindicato es su cultura política única, que fue la que les brindó sus primeros éxitos y hace que, a día de hoy, sigan existiendo sin que su ideología haya cambiado mucho.

Debido a que, en su seno, desde la Convención Fundacional de 1905, han participado líderes pertenecientes a las dos culturas políticas obreras principales, anarquismo y socialismo, los historiadores que consideran estas dos ideologías “enemigas” no han sabido clasificarlos ideológicamente. Desde el historiador Paul Brissenden hasta la década de los 70, se determinó un status quo en los estudios relacionados con ellos: sus primeros dos años socialistas, a partir del cisma con el SLP debido a la “cuestión política”, anarquistas. Con esta simple clasificación, no solo perdemos la oportunidad de profundizar en su ideología, llega un momento en el que cualquiera que se acerque a su historia no entienda porque un sindicato anarquista pueda unirse a los socialistas en Lawrence 1912, esté presente en las reuniones de la II Internacional socialista discutiendo con Vladimiro Lenin o Rosa Luxemburgo, e incluso decida entrar por dos años en la Internacional Comunista .

Hay dos historiadores a los que debemos el reabrir el debate sobre la ideología de los IWW, Melvyn Dubofsky y Paul Buhle, ambos en sus investigaciones empezaron a ver que a los IWW no se los podía clasificar en este marco teórico, necesitaban uno nuevo. Paul Buhle fue el que se quedó más cercano al intentar un nuevo marco teórico: son socialistas, leen a Carlos Marx pero no están de acuerdo con él en todo, utilizan tácticas anarcosindicalistas, no quieren conquistar el Estado y son plenamente estadounidenses, nacen de su propia historia y experiencias.

Para empezar el análisis de su cultura política, que avanzo, es una cultura política “socialista estadounidense”, me gustaría empezar con una imagen: “Big Bill” Haywood el 27 de Junio de 1905 proclamando:

Fellow Workers! This is the Continental Congress of the working class. We are here to confederate the workers of this country into a working class movement that shall have for its purpose the emancipation of the working class from the slave bondage of capitalism.

¡Compañeros trabajadores! Este es el congreso continental de la clase obrera. Estamos aquí para confederar a los trabajadores de este país en un movimiento de la clase obrera que tendrá como propósito la emancipación de la clase obrera de la esclavitud del capitalismo.

En esta proclamación podemos condensar la principal hipótesis de que la ideología de los IWW nace directamente de los revolucionarios “Padres Fundadores” de Estados Unidos y de su tradición política. Es decir, la cultura política de los IWW es heredera, y una reformulación obrerista -con la ayuda del primigenio marxismo-, de la creada por Thomas Jefferson y James Madison .

Jefferson y Madison son los dos revolucionarios que crearon el corpus ideológico del republicanismo democrático estadounidense, ambos, influenciados por la obra de Thomas Hobbes, el Leviatán . Desde que se ganó la Guerra de Independencia y se empezaron a constituir los Estados Unidos, ambos quisieron trabajar en pro de las libertades individuales frente a, lo que temían, un Estado que pudiese acabar quitando la libertad de sus ciudadanos y “esclavizarlos”. Todos conocemos el sueño de país ideal de Thomas Jefferson, aquel país agrario en el que todos sus ciudadanos son poseedores de una parcela donde cultivar. Y, a través de los “Federalist Papers” sabemos la idea de Madison sobre la democracia, enlazándola con el sueño de Jefferson, tanto uno como otro, creen imposible la democracia si no hay propietarios del mayor recurso de la época, la tierra. Lo que asegura la democracia y la libertad, es la independencia económica. Madison fue más allá, no se puede ejercer la democracia ni la libertad si no se tiene la independencia económica.

La tremenda industrialización que se dio en Estados Unidos a finales del siglo XIX produjo un shock en sus habitantes, este progreso los estaba condenando a la miseria había unas ideologías que intentaba responder ante esto, pero eran europeas y de inmigrantes, se veían como ajenas a todo lo que se había construido y prometido en esta joven república. El primer sindicato estadounidense en intentar dar una respuesta a esta miseria fueron los Knights of Labor que acabaron en fracaso, pero en 1905 surgirían los IWW que dentro de la tradición política estadounidense iban a dar respuestas a sus habitantes.

Los Industrial Workers of the World reunieron en 1905 a todos los líderes del sindicalismo estadounidense, incluso al líder de su enemiga American Federation of Labor, Samuel Gompers , para proponerles una “solución” al conflicto industrial y a la lucha de clases. Su propuesta era el sueño de Jefferson, todos los trabajadores debían controlar los medios de producción, solo así, se conseguiría la democracia de Madison, la Industrial Democracy. Si bien esta era su idea principal, necesitaban de más ideas para articular su discurso político y para ello se servirían del marxismo primigenio que incluso algunos anarquistas entre sus filas aceptaban.

La Convención de 1905 siempre se ha tratado en la Historia como un pacto tácito entre las tres “almas” de los IWW: los sindicalistas, los marxistas y los socialistas de Debs †. Sin embargo, no hubo tal pacto, lo que hubo fue una reformulación de las tres culturas políticas para crear una nueva, de mínimos, en las que pudieran estar todos cómodos, sin olvidar la presencia anarquista en la convención de personajes como Carlo Tresca , Lucy Parsons y el apoyo de la mítica Emma Goldman . En esta reformulación, quien llevaba el liderazgo fue la rama sindicalista dirigida por Thomas Hagerty, “Big Bill” Haywood y William Trautmann.

Al haber un crisol tan grande de ideologías, y no todas ellas “amigas” la construcción en de los IWW en base a objetivos a corto plazo y a largo plazo era la más lógica, pero la más compleja también. A partir de principales objetivos, se construiría la organización para conseguirlos de la manera más eficiente y no al revés, los IWW nacían desde el pragmatismo, aunque con unos objetivos casi irrealizables y que iban más allá de lo propuesto por cada ideología constituyente de los mismos. La nueva Hegemonía se estaba formando.

Una vez alcanzadas posturas comunes sobre los objetivos, había que poner el camino para llegar a ellos, y definieron dos tipos de objetivos: a corto plazo; (1) mejora de las condiciones de vida de los obreros, y a largo plazo; (2) abolir el presente sistema y (3) la producción controlada por los trabajadores organizados en los IWW.

El primer objetivo, y en el que todos estaban de acuerdo con conseguir era mejorar las condiciones de vida del obrero. El segundo era una cesión a los socialistas, marxistas y anarquistas: abolir el capitalismo -llamado por los sindicalistas wage system. Y el tercer y último objetivo, cesión de los socialistas, marxistas y anarquistas a los sindicalistas era, el que la IWW sería la que llevaría a cabo la producción una vez derribado el anterior sistema, otorgándoles así el sueño Jeffersonionano de propietarios. Aunque, tanto para el marxismo como para el anarquismo, los trabajadores son los que deberían ejercer la producción una vez abolido el capitalismo, los sindicalistas querían poseer los medios de producción por su propia cultura política estadounidense.

Los IWW dedicarían la mayoría de su existencia al primer objetivo, aunque pusieron mucho empeño en realizar el segundo mediante la educación de sus militantes. No podemos olvidar la importante maquinaria educativa, comunitaria y propagandística de los IWW en esta época.

Precisamente, esta unión entre diferentes culturas políticas fue la que le reporto la fuerza y los éxitos de los que gozaría hasta la llegada de la Tercera Internacional. Era un sindicato estadounidense, no ajeno a sus habitantes ya que habían sido educados en la cultura de propietarios también, pero era radical al aunar el marxismo y el anarquismo. “One Big Union” no era un lema de ensueño, durante sus primeros años los IWW consiguieron ser la sindical por excelencia y con pleno derecho en Estados Unidos.

Para finalizar me gustaría destacar 3 hitos o éxitos de los IWW en la historia del movimiento obrero global. El aporte de los representantes del SPA, SLP e IWW al Congreso de Stuttgart de 1907. En este congreso los IWW consiguieron debatir de igual a igual, dentro de la teoría marxista, con gigantes como Lenin, Karl Kautsky y Luxemburgo sobre la naturaleza del movimiento obrero y la relación entre partido y sindicato. Los europeos siempre han pensado que el partido está por encima del sindicato y este último debe cumplir las órdenes del partido como vanguardia del movimiento obrero. Los IWW consiguieron pasar una resolución en la que se proclamaba que el sindicato y el partido estaban al mismo nivel en cuanto a la tarea revolucionaria, eran iguales y no había jerarquías entre ellos. El segundo hito, los debates internos -con votaciones- sobre la inclusión de los wobblies a la III Internacional Comunista. Este debate interno desangró a los IWW, pero con todo respeto a sus hermanos ideológicos soviéticos decidieron no entrar en la III Internacional para mantenerse fieles a su cultura política †, la conquista de los medios de producción por parte de los trabajadores sin la necesidad de la toma del estado.

Y, este segundo hito enlaza con el tercero, al mantenerse fieles a su ideología han conseguido mantenerse con vida hasta ahora con lo cual pueden aprovecharse de la coyuntura del capitalismo hoy en día. Hoy es una realidad que el “capitalismo americano” y sus valores, el American way of life ha triunfado en el mundo. Pero un sindicato que nace precisamente de estos valores y es tan internacional como los IWW pueden aprovechar esta coyuntura para expandir su propia “revolución” y sindicalismo. No hay que olvidar que pensadores como Noam Chomsky, militante wobbly, han extraído de su concepto clave, la Industrial Democracy, la idea básica para articular su debate de “democracia contra capitalismo”, que a día de hoy lo podemos ver usado en la “nueva izquierda”, que viene a sustituir a la socialdemocracia, cuyos representantes a nivel político pueden ser Bernie Sanders en Estados Unidos o Jeremy Corbyn en Reino Unido.

* * *

Contáctanos para más información sobre la historia del Gran Sindicato: los Trabajadores Industriales del Mundo – IWW. 

solidaridad@iww.org

Venezuela: crónicas de una crisis terminal

Avance informativo de la IWW-Venezuela de enero de 2019

 Desde el pasado 23 de enero de 2019, Venezuela esta viviendo una situación
anómala que afecta a todas las fuerzas productivas del país con la presidencia interina de Juan Guaido, encargado de la Asamblea Nacional, único poder público electo y que adversa la continuidad en la presidencia ilegitima de Nicolás Maduro, el cual se juramento después de unas elecciones no convocadas, sin contrincantes ni garantías que avalaran de forma imparcial el supuesto triunfo.

A estos hechos se le suma una inflación que solo en enero del presente año batió récord y supera el millón por ciento (1.000.000%), solo comparado con países como Mozambique, ni siquiera en las economías del eje post guerra mundial; el costo de vida promedio ha escalado 702.521% desde el pasado 1 de enero, por lo cual se estima que de seguir así este año cerrara con una inflación 10.000.000%. Esto se traduce en el salario más bajo de la región, incluso las remeses en monedas extranjeras que mandan los casi 5 millones de venezolanos que han tenido que emigrar no alcanzan para que un trabajador digno alimente a su familia.

Además estamos aguantando una ola represiva contra todos los trabajadores que decidan alzar su voz para tener mejores condiciones laborales, realizando despidos de las empresas del Estado por mostrar su descontento con la gestión o quitando beneficios como el pago tardío del ticket de alimentación, de utensilios para trabajar o la detención de sindicalistas por protestar.

Solo entre diciembre de 2018 y enero de 2019, se han producido hechos que ratifican la política anti-trabajadores del gobierno de Nicolás Maduro que se manifiesta con la detención de cuatro compañeros del Sindicato de Profesionales de Venalum (Néstor Morillo, Andrés Rojas, Noel Gerdez y José Hidalgo) acusados de paralización de la industria, resistencia a la autoridad, daño a la nación, agavillamiento y obstrucción a la vía pública; por su participación en una huelga de brazos caídos donde exigían derechos laborales presentes en la contratación colectiva y en el ordenamiento jurídico.

Durante el allanamiento y su detención, un contingente de 80 guardias nacionales acompañados de funcionarios de la Dirección de Contra Inteligencia Militar (DGCIM) ingresaron a la industria, golpeando, amenazando e incluso robando pertenencias de los trabajadores y dañando parte del mobiliario. Los compañeros han sido recluidos en la sede militar del DGCIM en el campo de Ferromineras y existen dos órdenes de detención que no se han podido ejecutar contra los compañeros Douglas González y Franklin Galpón.

A estos hechos se le suma la detención arbitraria del secretario general de Ferrominera, Rubén González, el cual fue detenido en una alcabala después de participar en una movilización laboral en Caracas; el cargo que se le imputa es el de “asalto al centinela” por oponerse a su encierro. Aunado a esta acción esta la jubilación especial que ha sufrido para sacarlo de la industria, medida ilegal que también sufrió en enero el compañero Ramón Gómez, secretario general del Sindicato Único Nacional de Empleados Públicos de la Corporación Venezolana de Guayana (SUNEP-CVG).

Todas estas acciones gubernamentales en las industrias básicas donde el Estado es el patrón, es parte de una política liberal amparada bajo una retórica revolucionaria que busca privatizar y entregar empresas estratégicas que deben estar al servicio del pueblo al capital transnacional de China y Rusia; política entreguista auspiciada por Alfonso Moros, primo de Nicolás Maduro y vicepresidente en el sector aluminio.

Como sindicato revolucionario, anticapitalista y anti-estatal no podemos quedarnos de brazos cruzados ante la vulneración de derechos y garantías que están sufriendo nuestros compañeros en los puestos de producción. Así como aprovechamos para alertar a nuestras compañeras y compañeros de clases a que estén pendientes de la injerencia perniciosa de naciones del hemisferio norte que pretenden adueñarse de los minerales que son del pueblo y mantener su política colonialista.

Contra la dictadura de Nicolás Maduro y los patronos privados o Estatales.

Por la construcción de un sindicalismo autónomo y libertario.

Por la autogestión de los medios de producción.

IWW-Venezuela

Realizar lo irrealizable

 

Saludos companeros, aqui esta un boletín mundial de lucha de clase. Es el análisis material de la realidad bajo el capital y de la necesidad de lucha y avance de la comunidad humana contra toda la explotación. – JDM

«Alguno pensará que “suena muy bien pero es irrealizable”, ¡lo que es irrealizable es modificar tímidamente un poquito del sistema!  ¡lo que es irrealizable es una revolución parcial, meramente política, económica o cultural, que deje intactos los pilares donde se asienta todo este sistema capitalista!»

Toda tarea constructiva o positiva que no se base en la contraposición al dominio del Capital solo sirve para fortalecerlo,  ¡No hay nada positivo a salvar!  Los explotados no tenemos nada que gestionar, construir, ni proponer para que funcione mejor esta sociedad.

La tarea de los revolucionarios consiste en la negación de este sistema de muerte, con su trabajo, sus mercancías, sus jerarquías, su progreso, su ciencia, su familia, sus ideologías, sus religiones, todos sus muros, prisiones y hospitales, …

Este sistema en el que no puede existir otra comunidad que la del dinero, es totalitario, y por lo tanto ha de ser destruido totalmente.  Lo único que es necesario afirmar es la comunidad de lucha para abolir este orden social y pelear contra todos los espejismos que nos proponen para salvarlo.  Y esta comunidad únicamente se abre paso en la negación , en la ruptura, en la crítica, en la destrucción de todo lo que nos destruye.  Es en esa inmensa tarea destructiva donde se halla el germen de la verdadera comunidad humana.

Boletín Voladura

“Sin Jefes” por Ricado Flores Magón

Esta semana tenemos un escrito de Ricardo Flores Magón.  Es un objetivo general del IWW de crear una conexión del IWW moderno con el legado de los hermanos Flores Magón y el Partido Liberal Mexicano. Esperamos que aquellos que asumen el manto del PLM en nuestra época, puedan ver al IWW como compañero/as de armas y tal vez incluso ver al Gran Sindicato como un medio para la continuación del trabajo inacabado de la revolución proletaria en México. Con el fin de crear este vínculo, espera la voz y el alma de los PLMistas frequentemente en nuestras páginas.

En la primera muestra, “Sin Jefes”, Ricardo habla de la “protección” de un jefe.  Esto suena raro a mis oidos porque nunca me he sentido protegido por un jefe, y tampoco es su responsibilidad.  Lo que suena lógico es que Ricardo está hablando de un jefe en un sentido antigüo y rural, como un cacique, un capataz, un caudillo, un patrón, o un contratista de trabajo. Todos estos oficios tenían un sentido de que el jefe estaba en cargado de tu trabajo, y tambien de tu protección (segun ellos). Con este significado, la palabra “jefe” está más dirigido al gobierno, en lugar de al trabajo y las industrias, como usamos hoy en día. De igual manera, apreciamos los pensamientos Magonistas sobre nuestros enemigos. Disfrútalo. – JP

Por: Ricardo Flores Magón

“Regeneración”  21 de marzo de 1914

Querer jefes y querer al mismo tiempo ser libres, es querer un imposible.  Hay que escoger de una vez una de dos cosas: o ser libres, enteramente libres, negando toda autoridad, o ser esclavos perpetuando el mando del hombre sobre el hombre.

El jefe o gobierno son necesarios solamente bajo un sistema de desigualdad económica. Si yo tengo más que Pedro, temo, naturalmente, que Pedro me agarre por el cuello y me quite lo que él necesite.  En este caso necesito que un gobernante o jefe me proteja contra los posibles ataques de Pedro; pero si Pedro y yo somos iguales económicamente; si los dos tenemos la misma oportunidad de aprovechar las riquezas naturales, tales como la tierra, el agua, los bosques, las minas y demás, así como la riqueza creada por la mano del hombre, como la maquinaria, las casas, los ferrocarriles y los mil y un objetos manufacturados, la razón dice que sería imposible que Pedro y yo nos agarrásemos por los cabellos para disputarnos cosas que a ambos nos aprovechan por igual, y este caso no hay necesidad de tener un jefe.

Hablar de jefe entre iguales es un contrasentido, a no ser que se trate de iguales en servidumbre, de hermanos de cadenas, como somos actualmente los trabajadores.

Muchos son los que dicen que es imposible vivir sin jefe o gobierno; si son burgueses los que tal cosa dicen, les concedo razón, porque temen que los pobres se les echen al cuello y les arrebaten la riqueza que amasaron haciendo sudar al trabajador; pero ¿para qué necesitan los pobres al jefe o al gobierno?

En México hemos tenido y tenemos centenares de pruebas de que la humanidad no necesita de jefe o gobierno sino en los casos en que hay desigualdad económica. En los poblados o comunidades rurales, los habitantes no han sentido la necesidad de tener un gobierno.  Las tierras, los bosques, las aguas y los pastos han sido, hasta fecha reciente, la propiedad común de los habitantes de la comarca.  Cuando se habla de gobierno a esos sencillos habitantes, se echaban a temblar porque gobierno, para ellos, era lo mismo que verdugo; significaba lo mismo que tiranía.  Vivian felices en su libertad, sin saber en muchos casos ni siquiera el nombre del Presidente de la República, y solamente sabían que existía un Gobierno cuando los jefes militares pasaban por la comarca en busca de varones que convertir en soldados, o cuando el recaudador de rentas del Gobierno hacía sus visitas para cobrar los impuestos.  El Gobierno era pues, para una gran parte de la población mexicana, el tirano que arrancaba de sus hogares a los hombres laboriosos para convertirlos en soldados, o el explotador brutal que iba a arrebatarles el tributo en nombre del Fisco.

¿Podían sentir esas poblaciones la necesidad de tener un gobierno?  Para nada lo necesitaban, y así pudieron vivir cientos de años, hasta que les fueron arrebatadas las riquezas naturales para provecho de los hacendados colindantes.  No se comían unos a los otros, como temen que ocurra los que solamente han conocido el sistema capitalista en que cada ser humano tiene que competir con los demás para llevarse a la boca un pedazo de pan; no tiranizaban los fuertes a los débiles, como ocurre bajo la civilización capitalista, en que los más bribones, los más codiciosos y más listos tienen dominados a los honrados y los buenos.  Todos eran hermanos en esas comunidades; todos se ayudaban, y sintiéndose todos iguales, como lo eran realmente, no necesitaban que autoridad alguna velase por los intereses de los que tenían, temiendo posibles asaltos de los que no tenían.

No Divertido

En estos momentos ¿para qué necesitan gobierno las comunidades libres del Yaqui, de Durango, del sur de México y de tantas otras regiones en que los habitantes han tomado posesión de la tierra?  Desde el momento en que se consideran iguales, con el mismo derecho a la madre Tierra, no necesitan un jefe que proteja privilegios en contra de los que no tienen privilegios, pues todos son privilegiados.

Desengañémonos, proletarios:  el gobierno solamente debe existir cuando hay desigualdad económica.  Adoptad, pues todos, como guía moral, el Manifiesto de 23 de septiembre de 1911.

 

Fuente: Ricardo Flores Magón. Semilla Libertaria. (Liga de Economistas Revolucionarios de la Republica Mexicana). México, D.F. 1975