Que sea honrada la pereza

Por: Joseph Grim FeinbergHallelujah, I'm a bum

Si es verdad que el trabajo ennoblece, ¿Entonces porqué los nobles hacían hasta lo imposible para no trabajar? A lo mejor sabían algo sobre la nobleza de que sus seguidores burgueses se olvidaron.

Los primeros revolucionarios burgueses, con los puños levantados, amenazaron a los aristócratas parásitos: “aquel que no trabaje, que no coma.” Los primeros revolucionarios proletarios se apropiaron de la misma moral, cambiando su objeto. Notaron que ni los burgueses no realizaban trabajo muy productivo, puesto que su actividad económica primaria consistía en decir a otros que trabajaran. El valor asociado al trabajo era signo del valor de los trabajadores y del vacío moral de sus empleadores. Los socialdemócratas de Austria-Hungría captaron bien este espíritu en su “Canto del trabajo” (con un texto del poeta-grabador Josef Zapf):

 

Que suena el canto de la novia exaltada

De la humanidad ya casada

Con el hombre antes que naciera.

Todo lo que haya en esta tierra,

Brotó de este pacto.

¡Que el trabajo sea honrado!

¡Que el trabajo sea honrado!

 

Se descubrió sin embargo una complicación. Si es honrado trabajar, ¿Qué ha de pensar de sí una persona que no tenga este honor, es decir, que no tenga trabajo?

En el año 1908 hubo un conflicto dentro de los Trabajadores Industriales del Mundo. Una fracción fue liderada en ese entonces por el organizador tenaz y entusiasta Daniel De Leon, quien estaba convencido de que el movimiento sindical necesitaba ante todo disciplina y duro trabajo, a lo que están acostumbrados sobre todo los empleados de las fábricas y minas más grandes, más eficaces y por lo tanto más terribles. Otra fracción era constituida por obreros del oeste salvaje quienes trabajaban por lo general temporalmente y que después de cada estación migraban a trabajar en otro lugar. Cuando el congreso general del sindicato en Chicago daba a lugar, justamente ellos estaban estos sin trabajo. Por lo que hicieron virtud no del trabajo sino de la necesidad.

Aprovechaban sus vacaciones obligadas para viajar – por supuesto, gratis en vagones de carga – al congreso. Por el camino entonaban una canción que más tarde llegaría a convertirse en su himno (del segundo  movimiento de  trabajadores, o en este caso digamos los no muy trabajadores). Cantaban a través de la bulla del tren que con vapor y humo cruzaba las llanuras desiertas, rumbo a la metrópoli:

 

¡Aleluya, soy vagabundo!

¡Aleluya, vagabundo otra vez!

¡Aleluya, danos limosna,

Para resucitarnos otra vez!

 

El destino del obrero es no solamente bregar para que vivan los parásitos ricos, sino también volverse después parásito él mismo. El obrero combina en una sola clase los peores atributos de la burguesía con los peores atributos de la aristocracia. O tal vez sus mejores atributos. Depende de tu punto de vista. El auto esclavismo con la holgazanería, o bien el gusto a crear con el gusto a descansar. Bueno, se dijeron los obreros vagabundos, si tenemos que ser parásitos, que lo hagamos por lo menos bien y, según el modelo de los nobles, que seamos orgullosos de serlo.

Algún tiempo después, en la época de entreguerras, un vagabundo comunista checo llamado Géza Včelička consideraría su condición de manera parecida, y así volcaría el valor del trabajo en su tierra anteriormente austríaca. Llamó a los no-trabajadores de todos los países al perpetuo no-trabajar:

 

¡Hola, errantes y piratas, hola viejos lobos con el rostro desgastado!

¡Hola, almas perseguidas por deseo, hola eterno proletariado!

 

Decía: la vida los manda a errar; ¡Que con corazón aventurero saquen placer y sabiduría de todos los rincones de esa vida!

Pero ¿Qué pasaría si no tuviéramos que errar para buscar trabajo? ¿Qué si hubiera bastante trabajo para todos? Por fines del siglo diecinueve había mucha gente que hablaba del fin del desempleo y del “derecho a trabajar.” Pero como sugirió en 1880 Paul Lafargue (teórico marxista y yerno de Carlos Marx), ¿No sería aún más importante que el derecho al trabajo “el derecho a la pereza”? El trabajador puede bien enorgullecerse del gran sacrificio que hace cuando, a precio de destrozar su propio cuerpo y espíritu, produce la riqueza y la belleza del mundo moderno. Pero no puede alegrarse mucho del hecho de haberse destrozado.

Quizás debería el trabajador ser más noble que su trabajo. Quizás debería aprender de los nobles y de vez en cuando rechazar el trabajo con soberbia y altivez. Y jactarse, como haría después el cantautor y sindicalista errante T-Bone Slim, de la cantidad de empleos que, como antiguos amantes, dejó (“y por la mañana ya estuve millas lejos del trabajo de que me marché”).

Que la pereza sea honrada.

Que la pereza sea honrada.

 

logo del IWW

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¿Asesinaron los comunistas a Wobblies durante la Guerra Civil española?

Por: Raymond S. SolomonWobblies en la Guerra Civil espaniola

Traducido por: la Confederación General del Trabajo (CGT – España) 

 

En septiembre de 1938, el Wobbly Ivan Silverman y “dos Wobblies sin identificar” fueron “obligados por comunistas a exponerse a las ametralladoras fascistas en campo abierto en España”. (1) Esta historia la cuenta el compañero DJ Alperovitz en un artículo del Industrial Worker de noviembre de 2013 que enumeraba los Wobblies asesinados desde 1907 hasta la actualidad. (2) El artículo se titulaba “¿A quién recordamos en noviembre?” (páginas 6 y 7). (3) En la columna de la derecha de esta enorme lista aparecían pequeñas reproducciones de las noticias que contaron muchas de estas muertes. Los terribles incidentes incluían Wobblies tiroteados por sicarios, asesinados por el Ku Klux Klan, muertos en el “Archipiélago Gulag” de la Unión Soviética o apaleados hasta la muerte por guardias de seguridad de las empresas. En la esquina inferior izquierda hay un recorte de la edición de 1938 del Industrial Worker con el titular “IVAN SILVERMAN Y DOS MÁS ASESINADOS EN ESPAÑA”.

Esto es típico de un aspecto poco conocido de la Guerra Civil española (1936-1939): la lucha dentro del bando republicano entre los comunistas, de un lado, y los partidos de izquierdas y los anarquistas del otro lado. Fue una guerra civil dentro de otra guerra civil. Los comunistas querían frenar o entorpecer la revolución de los trabajadores y campesinos españoles. No querían que la causa republicana pareciera una causa radical.

Algunos de los informes más coherentes sobre este asunto aparecieron en la publicación Spanish Revolution. Dicha publicación fue editada por el Vanguard Group, una organización anarquista juvenil, pero también contó con el apoyo y el consejo de los Wobblies, alguno de los cuales estaba integrado en el Vanguard Group. Entre ellos estaban Herbert Mahler, Carlo Tresca, Sam Dolgoff (quien a menudo escribía bajo el seudónimo Sam Weiner), Roman Weinrebe y Clara Freeman (mi madre), que era anarquista y miembro de los Trabajadores Industriales del Mundo (Industrial Workers of the World). Mi padre Sidney Solomon (que escribía con el seudónimo S. Morrison) estaba muy involucrado tanto en la publicación del Vanguard como en la de Spanish Revolution. Por ello voy a resumir los informes aparecidos en Spanish Revolution sobre este conflicto dentro del bando republicano de la Guerra Civil española. Agradezco que la página web http://www.libcom.org ha puesto a disposición del público antiguos números de Spanish Revolution. Intercalaré esta fuente con otras como Industrial Worker, George Orwell, Spartacus Educational y Wikipedia. Ya he citado Spanish Revolution en “Historia de la revolución de los trabajadores en Catalunya” (Industrial Worker de mayo de 2014, página 14). (4)

Hay que tener en cuenta que la publicación de Spanish Revolution fue mensual y quincenal y que las tecnologías de la comunicación no eran lo que son ahora, por lo que habrá cierto desfase temporal entre los hechos y su publicación en Spanish Revolution.POUM con G. Orwell atras

La edición del 8 de febrero de 1936 de Spanish Revolution cuenta que el comunista francés Andre Marty (1886 – 1956) fue comandante en las Brigadas Internacionales. Durante la Guerra Civil rusa encabezó un motón en un barco que llevaba armas para luchar contra la Revolución rusa. Esto formaba parte de un artículo sobre las Brigadas Internacionales que mostraba la composición multinacional de las mismas (Spanish Revolution, Vol. 1, Nº 11).

Wikipedia informa de que Andre Marty era bastante autoritario y “veía quintacolumnistas por todas partes”. En cambio, George Orwell informó en Homenaje a Catalunya que, cuando luchó con la milicia del Partido Obrero de Unificación Marxista existía una gran tolerancia hacia la disidencia. En ese momento, Orwell estaba de acuerdo con el punto de vista de los comunistas de que la guerra estaba antes que la revolución, al contrario de lo que pensaban el POUM y los anarquistas: que la guerra y la revolución eran lo mismo. Cambió de punto de vista después del conflicto del 1 de Mayo de 1937 (ver más abajo).

En dos piezas de la primera página de Spanish Revolution del 12 de marzo de 1937 (Vol. 1 Nº 13), el grupo Vanguard de Nueva York informaba sobre (y se unía a) la defensa anarquista del POUM. Los artículos tenían como título “Los anarquistas contra la persecución contra el POUM” y “Anarquistas piden cese del conflicto partidista”. El POUM era un partido leninista pero anti-stalinista. En parte era una escisión de los trotskistas, y por lo tanto era odiado por los comunistas. Los artículos mencionados pedían el fin de la persecución contra el POUM y de la propagación de mentiras sobre el mismo – por ejemplo, que sus miembros eran agentes de Hitler y Mussolini. Además, negaban de forma vehemente que los anarquistas compartieran el punto de vista de los comunistas sobre el POUM, tal como pretendía el Partido Comunista de España. Los editores de Spanish Revolution hacían notar que, ya que los anarquistas habían sacrificado su pureza ideológica para formar una coalición con otros partidos con el fin de luchar contra el fascismo, no había motivo para disputas internas como las que ponía de manifiesto la campaña comunista contra el POUM.

La esencia de la postura comunista era que la revolución debía ser postergada, que no se procediera a colectivizar fábricas y tierras y que las milicias fueran reemplazadas por un ejército centralizado y “disciplinado” en la defensa de la España republicana. Una respuesta revolucionaria a estas demandas apareció en la edición del 16 de febrero de 1937 de la publicación anarquista Solidaridad Obrera:

“¿Comando unificado? Sí, pero bajo el control de las organizaciones proletarias”.

Los comunistas, al contrario, un ejército controlado por el gobierno. Al mismo tiempo, la Unión Soviética exigía que las armas que aportaba no fueran al frente de Aragón, donde había muchas tropas anarquistas y del POUM.

Pero la trama se condensa y la amenaza contra la revolución aumenta, como muestra la edición de Spanish Revolution fechada el 9 de abril de 1937 de Spanish Revolution (Vol. 1 Nº 15). Un titular decía “Hacia una crisis política en Catalunya” (Ibid, p. 2). Al parecer, existía un bloque stalinista-burgués contra el avance de la revolución. Así resumió George Orwell las nuevas alianzas en el bando republicano en Homenaje a Catalunya:

1. Los anarquistas: el POUM y la izquierda de los socialistas del primer ministro Largo Caballero en la Unión General de los Trabajadores (UGT) estaban a favor de la revolución; contra

2. Los comunistas: el Partido Republicano del presidente Manuel Azaña y elementos conservadores de los socialistas (por ejemplo Juan Negrín) se oponían a marchar a toda velocidad hacia la revolución social y económica.

Dos chistes típicos de la época eran “si eres demasiado conservador para afiliarte al Partido Republicano, siempre puedes afiliarte al Partido Comunista” y “¡Salva a España del marxismo! ¡Vota Comunista!”.

Los editores de Spanish Revolution querían explicar, entre otras cosas, qué estaba pasando en el bando republicano y por qué era tan importante.

Hubo una reunión el 4 de abril de 1937. Los oradores principales fueron los Wobblies Carlo Tresca y Sam Weiner (alias Sam Dolgoff). A finales de abril, George Orwell estaba de baja temporal de la milicia del POUM, donde luchaba en el frente de Aragón. Como cuenta en Homenaje a Catalunya quería incorporarse a la Columna Internacional (es decir, a las Brigadas Internacionales) donde pensaba que la lucha era más significativa. Necesitaba una recomendación de un comunista y buscó a un amigo comunista. Presintió la tensión. El 1 de mayo de 1937 se acercaba. Se hablaba de una marcha conjunta de la Confederación Nacional del Trabajo (CNT) y UGT. En Catalunya las relaciones entre estas organizaciones no habían sido buenas en el pasado, a diferencia de lo que ocurría en otros territorios. Orwell contó que a causa de esta tensión, la manifestación del 1 de mayo fue cancelada en Barcelona. Orwell consideraba irónico que la roja Barcelona fuera la única ciudad de la Europa no fascista que no tuviera su manifestación del 1 de Mayo.

Entonces, la policía de Barcelona y los comunistas exigieron que los anarquistas cedieran la central telefónica, que habían estado operando desde el principio de la Revolución Española.

Esto tuvo como consecuencia una semana de lucha contra la policía, con los comunistas en un bando y el POUM y los anarquistas en el otro. Orwell estaba a favor de los anarquistas. La lucha, que duró desde el 3 al 8 de mayo de 1937 fue conocida como “los días de mayo”. Una de las mayores atrocidades acaecidas durante “los días de mayo” de 1937 fue el asesinato del anarquista italiano Camillo Berneri cometido por comunistas en Barcelona. Poco después de los “días de mayo” Largo Caballero (“el Lenin español”) fue reemplazado por el más conservador Juan Negrín. A causa de los sucesos de los “días de mayo” Orwell no podía unirse a las Brigadas Internacionales con buena conciencia.

Orwell volvió a luchar en la milicia del POUM. Le dispararon en el cuello en una batalla. Tras la recuperación, volvió a Barcelona, más o menos seis semanas después de “los días de mayo”. La policía y los comunistas estaban arrestando a miembros de POUM, tanto españoles como voluntarios extranjeros asociados al POUM. Orwell y su esposa Eileen Blair escaparon a Francia.

Las indagaciones de Michael Shelden, citadas en su libro Orwell: la biografía autorizada, demuestran que George Orwell (alias Eric Blair) y Eileen Blair iban a ser arrestados y juzgados públicamente por el nuevo gobierno pro-comunista de Barcelona.

La edición del 22 de octubre de 1937 de Spanish Revolution (Vol. II, Nº 3, p. 2) informa del asesinato en España de Bob Smillie, un amigo de George Orwell. Smillie había sido arrestado en la represión contra el POUM y sus aliados del Partido Laborista Independiente. Aunque se alegó que Smillie había muerto por complicaciones de una operación de apendicitis, de hecho se había extirpado el apéndice en Gran Bretaña. Según Spartacus Educational, Smillie había luchado contra la Unión de Fascistas Británicos de Mosley.

En el mismo número de Spanish Revolution aparece la noticia de que el general Enrique Lister, un comunista español que había recibido entrenamiento militar en la Unión Soviética, aunque era popular fuera de España en España estaba desmontando las colectividades campesinas de Aragón y Cataluña.

A pesar de haber dado testimonio de la traición del Partido Comunista a la Revolución Española, incluyendo el arresto y asesinato de compañeros del POUM, afirmó el gran mérito de los comunistas que lucharon a favor de la República Española. Como escribió en Homenaje a Catalunya, “Por favor tengan en cuenta que no estoy hablando en contra de los comunistas de base, y mucho menos de los miles de comunistas que murieron heroicamente alrededor de Madrid”.

Ernest Hemingway dijo “ningún hombre entró a la tierra más honorablemente que aquellos que murieron en España”. Entre estos estaban, como Alperovitz citaba en el número de noviembre de 2013 de Industrial Worker un “número indeterminado de miembros del IWW que murieron luchando con las fuerzas republicanas en España” y concretamente Lou Walsh, que “murió mientras luchaba con la milicia catalana en el frente de Aragón, España, el 16 de junio de 1937”. Como cuenta Matt White en “Miembros del IWW que lucharon en la Guerra Civil española” (5) (Industrial Worker, noviembre de 2013), al menos murieron cinco Wobblies más en el conflicto:

“Heinrich Bortz, anti-nazi alemán cuya muerte en el campo de batalla fue recogida en el número del 23 de octubre de 1937 de Industrial Worker; Ted Dickinson, Wobbly australiano, que fue ejecutado como prisionera de guerra tras ser capturado por las tropas franquistas; Harry Owens, que luchó en las filas del Batallón Abraham Lincoln y murió a mediados de 1937; Louis Rosenberg quien, “según el anuncio que dio la CNT de su muerte … murió luchando con el Batallón Internacional Durruti”. Murió junto a un anarquista desconocido de Pennsylvania; Harry Schlesinger, que murió a finales de 1938, cuando la guerra ya estaba casi perdida, luchando en el Batallón Lincoln.”

Para saber más acerca de los cinco héroes mencionados y otros Wobblies muertos en la Guerra Civil española, lean el excelente artículo de Matt White publicado en el número de noviembre de 2013 de Industrial Worker.

Muchos de los veteranos del Batallón Lincoln y el Batallón George Washington fueron muy maltratados cuando volvieron a América. Muchos fueron acusados de deslealtad. Algunos fueron llamados a los comités del Congreso de la era de McCarthy. Muchos de ellos estuvieron en listas negras. Muchos no pudieron recibir el tratamiento médico adecuado para curar las graves heridas sufridas durante la Guerra Civil española. La líder Wobbly Elizabeth Gurley Flynn dijo que se les discriminó por ser “prematuramente antifascistas”.

logo del IWW

 

 

NOTAS DEL TRADUCTOR:

(1) “Wobbly” es el sobrenombre de miembros del sindicato IWW (Industrial Workers of the World – Trabajadores Industriales del Mundo)

(2) Industrial Worker es el periódico en inglés del IWW (el mismo del cual está traducida esta historia)

(3) In November Who Do We Remember?

(4) History of Workers’ Revolution In Catalonia

(5) IWW Members Who Fought in the Spanish Civil War

“Agua, Fango, y Factoría”

Por Mónica Kostas

Hialeah

Trabajamos en una pocilga que se llama Leimprint. Una de las cuantas que forman parte del distrito de fábricas en Hialeah. Aunque “La ciudad que progresa” es el lema oficial, ya que es la única ciudad industrial en los Estados Unidos que sigue creciendo, “Agua, fango, y factoría” es el lema coloquial que se le dio hace varias décadas por ser nada más que una ciudad tropical con mucha lluvia, pocas atracciones, y muchas fábricas. Queda al noroeste de Miami y el 75% de su población es Cubana o Cubano-Americana, y más del 90% de la población total habla español en casa.

Un viernes por la tarde, Lu se dio vuelta y me dijo “tu crees que alguien va a botar esta basura?” Al parecer, nuestros tachos de basura no habían sido vaciados durante toda la semana.

Lu es cubano-americana, y diseña conmigo en una de las oficinas del fondo. Como muchos Miamenses, nació y creció aquí, y nunca salió de la Florida a pesar de sus treinta y pico de años. Es medio hippie, le gusta el yoga, dice ser budista, no come comida rápida y cuando no estoy, escucha música India al estilo flauta clásica. Lu y yo nos llevamos muy bien, ella tiene un complejo de madre cubana para conmigo y por costumbre me trae café y desayuno todos los días. Yo a cambio, traigo la merienda, y de vez en cuando hago de escudo y me peleo con la gente que la trata mal. De más está decir que tenemos caracteres muy distintos, pero encajamos bastante bien. A fin de cuentas, compartimos más tiempo juntas que con nuestras familias, amigos, o amores, y ese tipo de tiempo excesivo con alguien forma lazos invaluables personalmente, e imprescindibles a la hora de organizar.

“Mierda, encima estuve tirando un montón de cáscaras y comida” le digo. Nos miramos, miramos el suelo que debería ser blanco pero con la suciedad acumulada durante años, las baldosas lucen un mugriento negro añejo ya que nunca fueron limpiadas, y le digo “este lugar es un asco”.

No es la primera vez que hablamos de esto. Es más, es uno de los temas favoritos de la oficina. A veces, la sala donde almorzamos se vuelve un confesionario de todos los detalles que avergüenzan nuestra compañía frente a otras que por lo menos tienen un servicio de limpieza, y ni hablar de que pueden llegar a ofrecer seguros de salud, ofrecer vacaciones pagas, etc.

El problema sanitario lleva bastante tiempo gestándose. En el distrito de fábricas en Hialeah, la mayoría de las compañías tienen una oficina amplia con varias oficinas dentro, y adjuntado, un depósito enorme donde se guarda la mercadería y trabajan los que arman productos y paquetes para enviar. Al trabajar en un lugar tan grande, mantenerlo limpio lleva su tiempo y dedicación. La cuestión es que la única persona que hace la limpieza donde trabajamos, es una mujer que trabaja en el depósito casi a tiempo completo. El par de horas que le queda para llegar a las 40 horas semanales, las trabaja limpiando las oficinas, aunque no sea tiempo suficiente y solamente alcance para vaciar los tachos de basura, pasar un trapo mugriento por el piso, y nada más. Luego de dieciséis años que la compañía lleva en ese local, más el mantenimiento precario que se administra, es evidente que el bajo nivel de higiene genere sus consecuencias. Constantemente hay gente enferma, congestionada, y con alergias. Las cucarachas y las moscas son comunes, y la mugre en la mayoría de las oficinas lleva añares acumulándose.

A Lu no le gusta pelear, pero cuando algo le colma la paciencia, no se contiene y trata de buscar soluciones. Esta vez, miró el asco de lugar donde trabajamos, pensó en todas las cosas que deben mejorar, se hartó, y me dijo “quizá deberíamos escribirles una carta”. Me di vuelta, y la miré semi-anonadada pensando “eso suena a adulación, cuéntame más…”

Claro, no me dijo que mañana mismo tendríamos que estar todos en huelga, pero el ímpetu de querer solucionar un problema por nuestra propia cuenta y de una manera ofensiva fue estimulante.

Inmediatamente Lu pensó que la carta podía ser anónima. Podríamos escribirla y luego dejarla en las oficinas de los jefes, simple y al punto. A lo que le sugerí que sea lo opuesto, firmada con nombres, y por todos. Claro, el anonimato ofrece simplicidad, y evita sondear la situación con cada persona, lo cual puede ser bastante incómodo para alguien tímido como lo es Lu. Vale recalcar también que es muy común ver problemas laborales como problemas individuales que pueden resolverse privadamente. Parte de nuestra tarea como militantes es romper con esa noción individualista, y sugerir alternativas que analizan nuestros problemas en un marco colectivo. Es decir, hacer del conflicto individual un conflicto que involucra a todos, ya que no solamente son varios los afectados (en general) por los abusos laborales sino que también hacemos más fuerza y tenemos más respaldo cuando somos la mayoría en la lucha.

Al decidir que íbamos a escribir una carta, Lu fue a discutir el tema con unas compañeras, yo fui a hablar con otras, algunas personas hablaron con otras más, y de a poco formamos una lista de demandas que queríamos ver cumplidas en torno a la sanidad de Leimprint.

La carta demandaba cosas básicas, como limpiar el piso y sacar la basura por lo menos dos veces a la semana. Usar trapos nuevos a cada tanto, cambiar los filtros del aire acondicionado, etc. Esencialmente, cosas que parecen lógicas, y dan vergüenza demandar, pero que hay que arrancar de un par de jefes tacaños que les importa poco y nada el bienestar y la salud de la gente que emplean. Un punto principal en la carta, era la demanda de limpiar los pisos a fondo durante las vacaciones de fin de año, ya que el personal no estaría para estorbar la limpieza. El asueto empezaba la semana entrante, y duraba dos semanas. Ese periodo lo usaríamos como medida de prueba para ver si al regresar de las vacaciones, los jefes habían cumplido con por los menos algunos de los pedidos.

Luego de escribir la carta, todos y cada uno de los que trabajan en la oficina, menos aquellos considerados gerentes, firmaron su nombre, y luego se hicieron copias para cada uno.

Hay que tomar en cuenta que los acontecimientos sucedieron en cuestión de horas. Lo más efectivo posiblemente, hubiera sido entregar la carta colectivamente y en persona. Sin embargo, confrontar al patrón de manera colectiva hubiera tomado más tiempo, ya que nos tendríamos que haber juntado fuera del trabajo para decidir cómo se desarrollaría la entrega. Tendríamos que haber decidido quienes hablarían, y quién entregaría la carta una vez en la oficina del patrón, y también, asegurar que el objetivo de la entrega sería demostrar solidaridad entre las compañeras, y exponernos como una fuerza notable por nuestra cantidad. Por más de tener estas tácticas en cuenta, yo particularmente no quería ser una fuerza impulsora en el evento, sino que una compañera más con una opinión equivalente a las demás.

Por lo tanto la idea de hacer la entrega colectiva sería, o muy rigurosa para hacerla el mismo día, ya que no había tiempo para lo que le llamamos en el IWW “inocular” (el proceso de advertir a las compañeras sobre posibles represalias del patrón, o posibles cosas que los jefes digan o hagan), o muy lenta como para mantener a las compañeras enganchadas durante el periodo de organización de esta tarea colectiva.

Se decidió entregar la carta el mismo día, y el modo de entrega fue bastante inadvertido. Una vez que los jefes se fueron del trabajo, una compañera y yo dejamos una copia en cada una de sus casillas. Una para la jefa, a quien apodamos Mr. Burns por su complejo de señora mayor extremadamente delgada, y carácter despiadado. Una para su ex-esposo, Tom o viejo carechimba, quien sale con una  mujer 20 años menor que trabaja en la fábrica. Y una para Carlos, el gerente de la fábrica que básicamente lleva a cabo las órdenes de los primeros dos.

El día de la carta habría sido un miércoles ya que solamente teníamos dos días más antes de irnos de vacaciones. Es importante resaltar que estas vacaciones de fin de año son forzadas y no remuneradas. Para la mayoría que apenas llega a fin de mes, ya que ganan poco más que el sueldo mínimo, tomarse dos semanas de vacaciones no pagas, especialmente en tiempos de fiestas y compras, es devastador. Esos dos días que quedaban antes de las vacaciones, los jefes disimularon no ver ninguna carta. Sí tuvieron al día siguiente una reunión de dos horas por la mañana, pero ninguno mencionó absolutamente nada.

Al acabarse las fiestas, estábamos ansiosas de ver qué cambios habían ocurrido mientras no estuvimos.

Al regresar, nos encontramos con la sorpresa de ver todo exactamente igual. El mismo piso mugriento, las mismas cucarachas que llevaban años en el cuarto de útiles, en fin, nada había cambiado. Volvimos a nuestros puestos decepcionadas y un poco indignadas con la situación.

Pocos minutos después de empezar a trabajar, la jefa nos llamó a todos para una reunión. Lu y yo pensamos que iban a abordar el tema de la limpieza, y teníamos ganas de ver que sarta de excusas pondrían para explicar la falta de mantenimiento.

 

La jefa abrió:

-Tengo noticias para darles. Durante las fiestas, Tom se fue a China y sufrió un ACV. El se está recuperando bien, está en uno de los mejores hospitales en China, y los doctores dicen que su pronóstico se ve muy positivo, así que no queremos que se preocupen.

Caras de asombro inundaron la oficina. En ese momento me acordé de la declaración de Emma Goldman acerca del asesinato del presidente McKinley que decía algo así como “si me llamaran para cuidar de McKinley, como enfermera, el es un ser humano para mi y yo cuidaría de él, pero como anarquista mi apoyo está con Czolgosz (el atacante)”

-Todo por aquí va a seguir igual, aunque Carlos y yo si quisiéramos pedirles paciencia y ayuda para que todo funcione normalmente mientras Tom no esté trabajando con nosotros.

 

Algo en la manera que dijo esas últimas palabras, sonó bastante a reclamarnos indirectamente que no sigamos molestando con asuntos insignificantes, ya que todos teníamos que ocuparnos de cosas más importantes.

La preocupación entre las compañeras era legítima. La mayoría de las trabajadoras llevan años trabajando en Leimprint y por más de que los jefes sean su desgracia, a fin de cuentas hay un vínculo de muchos años que les afecta emocionalmente.

Luego de recibir las noticias, la jefa enfatizó bastante la importancia de la familia y lo mucho que vale estar bien de salud. Me pregunté si alguna vez se le ocurre que la mayoría de la gente con la que trabajamos no tiene seguro de salud, y que si algo tan grave como eso les pasara, no tendrían dónde ir.

En términos de campaña, que al jefe la haya dado un ACV, fue un evento completamente imprevisto, algo que cambió la dinámica del diálogo totalmente. De repente, pasamos de estar a la ofensiva, a un estado de empatía semi-forzada, donde las compañeras sentían que rebelarnos contra el patrón en momentos de crisis, no sería moralmente correcto. Inmediatamente las ansias de presionar a los jefes con nuestras demandas se ablandaron y no solamente porque la jefa nos mandó una indirecta en la reunión, sino también porque las compañeras sentían que era un mal momento para seguir adelante con el tema. No estaban en lo incorrecto tampoco, la gerencia tenía la ventaja de usar la situación de Tom como excusa para no encargarse de cumplir con la carta, y sabían que eso funcionaría como manipulación emocional con las compañeras para mantener a raya nuestras demandas.

De a poco el tema se fue disolviendo, y las ganas de pelearlo también. Lu y yo vimos como la situación llegó a un impasse, pero presentimos que la cuestión no iba a morir definitivamente ya que la carta agrupaba una cantidad de cosas que afectaban el día a día en el trabajo.

Personalmente, esta situación fue una experiencia que nos indicó que nunca tenemos todo controlado ni tampoco podemos estar preparados para todo. Cuando menos lo esperamos, ocurren sorpresas que desencadenan situaciones para las que no preparamos respuestas, y está en nosotros adaptarnos al cambio y resolver el conflicto o dejar pasar el momento. Lo que también demuestran estos hechos, es que una lucha no es tan mecánica ni tan blanco y negro como reconocer un problema laboral, que afecta a todos los trabajadores de un sitio, y que por lógica, se lleva a cabo automáticamente una campaña donde se pelea a todo o nada por un objetivo (sea un aumento, mejores condiciones, beneficios, etc.). Existe el elemento humano que complica la ecuación, ya que no podemos prever como nuestras compañeras, ni nosotros mismos, podemos llegar a reaccionar frente a un desarrollo impredecible.

Tampoco podemos saber como las emociones pueden jugarnos a favor o en contra dados ciertos cambios en una disputa. Vale destacar además, que como en muchas otras peleas, no son mayormente las mejoras materiales que empujan una lucha, sino el impulso de querer pelear por lo que es moralmente correcto. Ya sea demandando respeto, o sintiendo empatía por otro ser humano, estas cosas generalmente terminan siendo mucho más fuertes que ciertas ganancias materiales.

Pasado un poco el tiempo desde el accidente, a la gerencia le está empezando a salir el tiro por la culata con el tema de la importancia de la familia y la salud. Claramente, eso es válido solo para ellos, ya que no esconden que no les importa para nada cuando alguna de las compañeras necesita tomarse el día para cuidar a un hijo enfermo, o atender alguna emergencia familiar, o lo que fuere.

Por más de que este hecho haya momentáneamente descarriado nuestro plan, las actitudes de la gerencia tienen sus repercusiones y por el momento están ayudando a acumular furia y despecho en las compañeras que tarde o temprano deben atacar.

Libera el poder de los indicadores para construir una organización eficaz

Por Daniel Gross

Traducido por la Confederación General del Trabajo (CGT – España)

trabajadores de Amersino - IWW de Nueva York

Las condiciones que facilitan una gran unión de los trabajadores están aquí. Los beneficios de las empresas se han disparado desde la crisis mientras cada vez más las necesidades básicas están fuera del alcance de los trabajadores y sus familias.

Para rebajar un poco la tensión y atraer la mano de obra que necesitan, los empresarios están haciendo algunas concesiones menores. Sin embargo, unas pocas subidas de salarios mínimas son insuficientes para otorgar a los trabajadores dignidad y una voz poderosa. Es fundamental una organización de los trabajadores eficaz y duradera. Pero mantener el tirón de un esfuerzo organizativo en el tiempo es increíblemente difícil. Escoger los indicadores correctos y usarlos en tu organización puede ayudarte a hacerlo.

Creo que muchos en el movimiento obrero asociamos el hecho de usar indicadores con los negocios y por lo tanto lo consideramos irrelevante en nuestra tarea, o pensamos que hay demasiados imponderables que afectan al trabajo de organización para que podamos medirlo o evaluarlo con números. Si eres como yo, durante años habrás participado en el movimiento obrero sin preocuparte demasiado por los indicadores.

En la organización del Sindicato Industrial 460 de productores de alimentos de Nueva York he podido comprobar de primera mano el papel fundamental e increíblemente poderoso que pueden jugar los indicadores en la creación de un sindicato, cuando se usan correctamente. Creo que aprender el uso de indicadores puede ayudarnos mucho con alguno de los mayores problemas del IWW, como por ejemplo el de alcanzar un tamaño suficiente.

Los indicadores son mediciones cuantitativas o cualitativas del progreso en pos de las metas de tu organización. Los indicadores correctos pueden ayudarte a descubrir problemas, generar nuevas percepciones y aportar enseñanzas acerca de cómo funciona tu modelo en el mundo real. Los indicadores incorrectos provocan que desperdiciemos el tiempo que lleva medirlos, nos confunden acerca de los problemas y no generan información útil.

¿Cómo averiguar qué indicadores son más importantes para tu organización sindical? Ojalá tuviera una “chuleta” de indicadores para que pudieras usarlos enseguida. Sin embargo, el primer paso para usar indicadores en tu organización es documentar tu modelo organizativo y evaluar dónde estás en tu hoja de ruta estratégica. Empieza por ahí para averiguar qué actividades medibles son más importantes para tu enfoque en este momento. Con esa base, aquí van algunos conceptos fundamentales sobre los indicadores que pueden tener un efecto casi sobrecogedor en tu esfuerzo organizativo.

 

trabajadores de Flaum - IWW de Nueva York

Eric Ries distingue entre indicadores “actuables” y “vanidosos”. Los indicadores “vanidosos” tienen buen aspecto pero no son significativos para seguir tu camino. Los “actuables” proporcionan enseñanzas que hacen que modifiques tu enfoque e incluso hagas cambios drásticos en el mismo. En mi experiencia, el IWW a menudo usa indicadores “vanidosos” en los casos en los que usa algún tipo de indicadores. El definitivo es el número de miembros en tu campaña, rama o sindicato. ¿Qué tal lo estás haciendo si tu rama tiene cien miembros? ¿Cómo va a cambiar tu forma de actuar?

En lugar del número de miembros, intenta usar la comparación del mismo con el año anterior. Si sabes que tu rama tiene cien miembros y hace un año tenía ciento cincuenta, ahora sí sabes algo. Este es el indicador de aumento neto de miembros, que en este caso es -50 en doce meses.

Las proporciones y las tasas a menudo son buenos indicadores. ¿Por qué tantas ramas del IWW llegan a un techo de miembros? Prueba a medir la retención. ¿Qué porcentaje de miembros están ahí después de un año? ¿Cuántos son miembros después de seis meses? ¿Cuántos pagadores noveles de cuotas nunca llegan a pagar otra vez?

Fíjate además en la retención de ciertos tipos de miembros. Por ejemplo, ¿es mejor o peor la retención de los miembros que empezaron a serlo en Enero de 2015 respecto a los que empezaron en Julio de 2014? ¿Cuál es el porcentaje de retención para miembros de raza negra, mujeres, inmigrantes, transexuales y otros grupos oprimidos?

Armado con estos datos, puedes empezar a tener debates significativos sobre el crecimiento de tu sindicato en lugar de contraponer opiniones. Supongamos que estás debatiendo sobre una iniciativa. Un compañero aboga por una nueva campaña de afiliación para reforzar al sindicato. ¿Es la medida correcta si tras la última campaña el 70% de los que pagaron su primera cuota no llegaron a pagar la segunda?

Parecería en ese caso que cualquier miembro nuevo desaparecerá rápidamente si no averiguas los problemas que vienen tras la afiliación. Los datos no sólo pueden iluminar los debates, sino que determinarán si las acciones que llevas a cabo merecen la pena. Supongamos que decides adoptar un nuevo enfoque hacia los nuevos miembros. Sin mediciones, nunca sabrás si ha merecido la pena. Con datos puedes formular una hipótesis sencilla. Por ejemplo: el nuevo enfoque mejorará la retención de los nuevos miembros de un 70% de desafiliaciones tras la primera cuota a un 30%. Ahora sí puedes evaluar si estás en el camino correcto o no, y debatir sobre hechos objetivos en lugar de basar los debates en la fuerza de la personalidad. Ries llama a este proceso “bucle construye-mide-aprende”.

La disciplina de usar indicadores actuables y experimentación para ver qué esfuerzos están dando sus frutos tiene un potencial enorme para el sindicato pues nos mostrará qué funciona y qué supone sencillamente perder el tiempo. Pero puede ser difícil distinguir los indicadores actuables de los vanidosos. Por ejemplo, ¿quién no se emociona cuando escucha que una rama ha formado varias formaciones de organizadores involucrando a decenas o cientos de nuevos trabajadores? En realidad, “número de trabajadores formados” es el típico indicador vanidoso. Suena genial y cualquier rama puede hacer que ese número suba realizando y publicitando formaciones.

Los indicadores que realmente nos ayudan a comprender la formación tienen que tener en cuenta cómo las formaciones llegan o no a cumplir su misión. Por ejemplo, ¿qué porcentaje de trabajadores formados llegan a involucrarse en iniciativas de crecimiento que logren aumentar el sindicato en al menos X miembros? ¿Qué porcentaje de miembros formados logran remediar una práctica abusiva en el trabajo?

Con un indicador actuable puedes empezar a comprender cómo la formación puede ser mejorada, en qué industrias debe enfocarse la formación y cuánto tiempo emplear en formaciones en comparación con otras iniciativas, como por ejemplo el asesoramiento individual.

Hay más que contar sobre indicadores y espero que podamos hablar mucho más de ellos en el sindicato.

Indicadores líderes frente a indicadores rezagados, indicadores a nivel de centro de trabajo, e indicadores de actividad frente a indicadores de resultado son algunos de los temas interesantes a tratar.

Pero no dejes que la amplitud del tema te detenga o haga que compliques demasiado las cosas. Elige el indicador que creas que es más importante para tu modelo y el momento de tu organización. Asegúrate de que es “actuable”, o sea que lo que te muestre va a cambiar cómo actúes.

Establece una meta para comparar tus resultados contra esa meta. Revisa el indicador en reunione periódicas con tu equipo para obtener enseñanzas de la comparación entre tu meta y los resultados obtenidos. Cuando te plantees nuevas iniciativas o cambios, documenta cómo piensas que van a mejorar el indicador. Tras el experimento, ten en cuenta lo que aprendiste y retoca o transforma tus próximos pasos. Las enseñanzas y los resultados llegarán antes de lo que piensas.

La desigualdad y la falta de organización obrera están justo donde estaban en los años de la fundación y despegue del IWW. Adopta el uso de indicadores en tu organización y comprueba cómo llegas a otro nivel. Es el momento oportuno.

Paro General en Argentina marzo de 2015

Esta semana les presentamos una comunicado de la Federación Obrera Regional Argentina sobre la huelga general de todos los trabajadores de transito publico que ocurrió en Buenos Aires en marzo.

***FORA 2011

POSICIÓN DE LA SOCIEDAD DE RESISTENCIA OFICIOS VARIOS CAPITAL FRENTE AL PARO GENERAL DEL MARTES 31 DE MARZO DE 2015

Frente al aumento de la precarización de nuestras vidas, ¡acción directa ya! La Sociedad de Resistencia Oficios Varios Capital adherida a la FORA-AIT denuncia la utilización de nuestras necesidades con fines políticos. No habiendo sido una medida decidida a través de asambleas de trabajadores/as, no nos sorprende la obvia intención de los dirigentes del movimiento obrero de utilizar este paro general como censo y reflejo de las próximas elecciones. Evidentemente, la falta de un movimiento obrero revolucionario y anti-autoritario hace que quedemos en medio de disputas burguesas, a merced de la clase patronal. El aumento de la precarización laboral es también consecuencia de esto, ya que no hay respuestas colectivas a los abusos e injusticias que se cometen con nosotros/as a diario. El trabajo en negro o la tercerización hacen que tengamos sueldos míseros, que no nos alcanzan y son cada vez más las familias que debemos arreglarnos con menos, siendo irrisorio para la gran mayoría hablar de Impuesto a las Ganancias, principal consigna que toman los burócratas sindicales para llamar al paro general. Esto no significa que no sea un reclamo justo (siempre y cuando sea discutido únicamente entre trabajadores/as, que no es el caso). Pero se habla del Impuesto a las Ganancias y se deja de lado la Absolución de los Petroleros de Las Heras, que están condenados a cadena perpetua por haber tomado medidas gremiales para luchar en contra del mismo; es indignante.

La necesidad de organizarnos es incuestionable. La precarización, vuelve aún más difícil nuestra organización, ya que estando en trabajos informales o por agencia, no se cumplen las mínimas garantías que podemos tener legalmente; disminuyendo aún más nuestra posibilidad de reclamar y protestar. Los/as trabajadores/as debemos soportar incesantes justificaciones de los patrones sobre los bajos sueldos, sobre la inestabilidad laboral, sobre la cantidad de horas que se trabajan, sobre paritarias anuales siempre devaluadas por la inflación. Nuestro día a día nos deja muy en claro hasta dónde ha avanzado la patronal y cómo esto ha empeorado nuestras condiciones. Cada día que pasa ganamos menos y por ende, tenemos menos posibilidades de desarrollarnos como individuos y como sociedad. Sumado a que en Argentina tenemos uno de los índices más altos de América Latina del Impuesto al Valor Agregado o I.V.A. (que es de un 21 %), no necesitamos ser economistas para comprender lo poco que valen nuestros sueldos, para comprender la oscilación de su valor y el estímulo constante a la desigualdad en el que se basa éste sistema económico. Que desempleados, jubilados, trabajadores precarios o empresarios, paguen el mismo I.V.A. es un ejemplo más que suficiente para verlo.

La Sociedad de Resistencia Oficios Varios Capital llama a los/as trabajadores/as a organizarse entre iguales, sin representantes, ni dirigentes de por medio que entorpezcan y retrocedan nuestras luchas. Nada harán ellos para cambiar nuestras condiciones, pues no son trabajadores. La acción directa es nuestra principal herramienta para frenar de una vez la precarización de nuestras vidas, para fomentar la desobediencia contra los patrones y contra los políticossindicalistas que les sirven, para que discutamos nosotros mismos cuáles son los problemas y decidamos cómo enfrentarnos a ellos, para que impongamos nosotros/as de una vez las condiciones que queremos tener.

¡Viva la acción directa! ¡Absolución a los Petroleros de Las Heras!

Sociedad de Resistencia Oficios Varios Capital

Adherida a la FORA-AIT

Anita.

Anita: dirigido por Freida Lee Mock. Producido por Samuel Goldwyn Films (2013).

escrito por Jane LaTour, traducido por Laura S. y Mayra M.Anita Hill poster

Para las generaciones que se conviertieron en adulto al rededor de 1991, el nombre de Anita Hill se ha separado de su narrativa. Muchos jóvenes reconocen el nombre, mas no saben la historia que protagonizó. Para muchos, los acontecimientos que ocurrieron en aquel verano se quemaron en nuestro cerebros. Conservamos la imagen de la colina con su traje azul y fragmentos de diálogo sorprendente – como una acusación de:  “La saga de Anita Hill y Clarence Thomas”; está se desarrolló públicamente, pegado a los espectadores a su TV “un poco loca y un poco putilla.” conjuntos.

Afortunadamente para todos nosotros, tanto los que tienen recuerdos vívidos y los que no tienen conocimiento alguno del impacto que Anita Hill había creado en la conciencia de la nación con respecto al acoso sexual en el lugar de trabajo, un nuevo documental está disponible para llenar los espacios en blanco.

El documental; “Anita”, fue lanzado esta primavera en medio de una campaña de publicidad de bajo nivel. Esta película merece más atención. Raza y viajes de género uno tras del otro, y ambos constituyen el primer plano, el fondo y trasfondo de la historia. Sin embargo, para propósitos de este ensayo, quiero abordar algunos de los aspectos de género que normalmente se pasan por alto. A raíz de las audiencias, una serie de libros cubrió el tema. Uno de estos libros que considero es absolutamente de los mejores: “Extraña justicia: la venta de Clarence Tomas” escrito por Jane Mayer y Jill Abramson, finalista del Premio Nacional de Literatura en 1994 .

La documentalista Freida Mock alista los dos reporteros estrellas como las cabezas parlantes que proporcionan la columna vertebral de la película. Revisitando este capítulo de la historia de la mujer que abre muchas vías para la exploración. Una de ellas es la distancia que las mujeres han recorrido desde el graduado de la Escuela de Derecho de Yale Anita Hill, un profesor de derecho de Norman, Oklahoma. Se sentó en agosto de 1991 ante un grupo excepcionalmente “ingenuos” y todos varones miembros del Comité Judicial del Senado de Estados Unidos a testificar acerca de su experiencia de ser acosada sexualmente mientras trabajaba como ayudante del Comisionado de Clarence Thomas, que en ese momento era el jefe de la Comisión de Oportunidades de Empleo (EEOC). Mientras ella testificaba, los miembros de la comisión, bajo el liderazgo de su presidente, el senador Joseph Biden, la sometieron a un interrogatorio humillante y excepcionalmente hostil.

La participación de Hill en las vistas del senado para la confirmación de Clarence Thomas por un puesto en la Corte Suprema de Estados Unidos, la apertura que resultó de la jubilación del legendario icono de los derechos civiles, Justicia Thurgood Marshall, provocó un debate nacional sobre el acoso sexual.

Sisters in the Brotherhoods

En mi libro, “Sisters in the Brotherhoods”: Working Women Organizing for Equality in New York City,” la historia de Anita Hill está incluida en un capítulo llamado “Servicio incivil,” sobre las experiencias de Ann Jochems, la solitaria carpintera que trabaja para New York City en la Junta de Educación:

“En 1991, Anita Hill coloca el acoso sexual en la agenda nacional. Hasta ese momento, las experiencias tortuosas de muchas mujeres en el lugar de trabajo habían pasado desapersividas. Hill había dejado su trabajo en la EEOC en 1983. El acoso que ella alegó ya estaba en su pasado. La ironía de que este acoso se dirigió a Hill, una abogada, trabajando para la EEOC radicaba en que esa es la agencia encargada de hacer cumplir la ley sobre el acoso sexual – a manos del jefe de esa agencia, sólo subrayó la compleja realidad de la naturaleza del acoso sexual.

“Hasta ese momento, el hecho de que el acoso sexual en el lugar de trabajo no es cosa de risa, pero una grave violación de la ley había pasado desapersivida por muchas personas. Pero el testimonio fascinante de Hill sobre el comportamiento de su jefe, Clarence Thomas, ante una Comisión Judicial muy condescendiente del Senado de Estados Unidos tuvo mucho que ver con cambiar esa realidad. A medida que el comité consideró la idoneidad de Clarence Thomas para un puesto en la Corte Suprema de Estados Unidos, el público nacional obtuvo un tutorial por parte de la profesora Hill en el tema doloroso de acoso sexual. Anita Hill se convirtió en una inspiración para las mujeres de todo el país.

“Una escena de la película ‘North Country’ sobre la demanda colectiva de las primeras mineras mujeres empleadas por Eveleth Mines muestra ‘Josie Aimes,” el demandado principal de ficción Lois Jenson, de pie paralizado delante del testimonio televisado de la profesora Hill. La atención nacional del caso alumbró y enfocó el acoso sexual resonando profundamente en las mujeres como Lois Jenson, Ann Jochems y todas las otras mujeres que sufrian a solas los similares crudos y humillantes incidentes como parte de su trabajo diario.

Los ejemplos graves de acoso sexual que las mujeres de mi libro han experimentado fueron repetidas por los que Lilly Ledbetter experimentó en su trabajo en Goodyear Tire. Si bien la historia de Ledbetter se ha centrado en la desigualdad salarial que experimentó, el acoso sexual es igualmente parte de su historia.

En su libro, “Gracia y Coraje: Mi Lucha por la igualdad de remuneración y de imparcialidad en Goodyear y más allá” (escrito con Lanier Scott Isom), Ledbetter describe la letanía de abusos amontonado sobre ella mientras realizaba sus tareas en un trabajo que se consideran “no tradicionales” para una mujer.

Grace and Grit

Para aquellas mujeres que trabajan en las estaciones de bomberos de la nación, en obras de construcción, plantas de energía, telecomunicaciones y otros trabajos especializados de cuello azul que permanecen “a trabajos no tradicionales” para las mujeres, su escasa representación y el consiguiente aislamiento siguen dando lugar a incidentes de acoso sexual.

Estas historias aparecen con frecuencia en los tabloides y otras publicaciones. Lo que ha cambiado es que el paisaje de acoso sexual ha sido identificado llanamente. A menudo, los acosadores ya no pueden operar con impunidad si sus víctimas tienen el coraje de presentar un recurso y arrastre sus opresores a la luz del día. Sin embargo, la mala conducta indignante es todavía una realidad común en el lugar de trabajo. Estos casos no se limitan a las mujeres en entornos de cuello azul. Una reciente demanda acusa que una representante de ventas que trabajaba en el centro comercial Westchester para una empresa de bolsos de alta gama fue trasladada al servicio higiénico después de negarse a su jefe ‘insinuaciones sexuales.’

Hacia el final de este poderoso documental, Anita Hill habla de las miles de cartas que ha recibido – caminando frente a los archivos, ella describe las cartas de odio y amenazas de muerte dirigidas a ella después de su testimonio. Luego ella señala al último gabinete, el cual tiene las cartas de quienes la apoyan. Ella nota  que las mujeres que han experimentado la misma cosa ahora pueden hablar de ello. “!Esperemos que no sean disuadidas para que no hagan sus denucias!”

Después de no hablar durante dos años sobre las audiencias de Thomas, Anita Hill comenzó a expresar más su punto de vista. Ella se convirtió en una defensora de las mujeres, poniendo su experiencia en perspectiva. “El acoso sexual es sólo una parte del problema más amplio de la desigualdad de género,” dice ella. A medida que el cineasta visita un taller de adolescentes en el programa basado en Brooklyn, Niñas para la Equidad de Género, se plantea la pregunta: “¿Quién sabe de Anita Hill?” Esta generación está siendo preparada y comprometida en el debate más amplio. “Hemos estado construyendo una comprensión de la igualdad y de lo que se necesita para llegar allí. Es mejor de lo que era en 1991. La honestidad, la dignidad y el valor será recordado, ” dice Hill. Expuso estas cualidades en abundancia.
Encuentre la película y veala. Lea el libro fascinante de Mayer y Abramson. Un buen balance de la historia en su caja de herramientas le hará un activista más potente y eficaz.

Pasado y presente de la polarización

J. PierceCitizens of Boston

En el verano de 2011, el IWW de Phoenix organizó un evento para celebrar el 75 aniversario de la revolución española. Ese mismo verano, mientras visitaba a un amigo, recorrí varios lugares históricos de los abolicionistas, los afroamericanos y la Guerra Civil en Virginia. Entretanto, la lucha por los derechos de los trabajadores inmigrantes en Arizona se estaba calentando y todo el mundo, al parecer, tenía una opinión sobre el tema. Creo que la conexión de estos dramas históricos podría contribuir a nuestro trabajo en el IWW. Para eso, el concepto de polarización social puede ser clave.

En el IWW se enseña que la organización laboral lleva a una polarización en el trabajo. Tenemos que llegar a nuestros compañeros de trabajo para apoyar los esfuerzos del sindicato o se aliarán con la empresa. Cuando el sindicato se hace público, ya no queda espacio para la ambigüedad. Aquellos que tratan de permanecer neutrales, ayudan a la patronal al final. Sin embargo, al mirar a la sociedad en general, ¿podemos decir que este principio se mantiene?

Espana barricadaGuerra civil en España: el fascismo contra la revolución de los trabajadores

En el verano de 1936, España fue testigo de los levantamientos de la derecha y la izquierda. Los militares intentaron un golpe de estado, mientras que los anarquistas respondieron ocupando las fábricas y la tierra. Estas rebeliones dieron lugar a una guerra civil entre 1936-39. El país se polarizó no sólo entre fascistas y antifascistas, sino en una “guerra de tres vías,” basada en los intereses de clase.

Los nacionalistas eran una mezcla de tendencias contradictorias dentro de la derecha. Querían, de diversas maneras, una reestructuración radical de la sociedad basada en la ideología modernista y fascista, favorecer el poder de la Iglesia católica, la restauración de la monarquía y el separatismo regionalista. Los anarquistas, con la Confederación Nacional del Trabajo, la Federación Anarquista Ibérica y Asociación Internacional del los Trabajadores (CNT-FAI-AIT), actuaron como el polo que atrajo a la clase obrera y los campesinos hacia el comunismo libertario. Los republicanos, socialdemócratas y socialistas, en general, querían mantener el capitalismo y la democracia liberal. El Partido Comunista, en su intento por ganar el control del Gobierno, trató se ganarse el apoyo de políticos, empresarios y la Policía.

Las divisiones y contradicciones eran ineludibles en una guerra que afectó a todos los aspectos de la sociedad y obligó a todo el mundo a tomar partido. Los fascistas organizaron una sublevación ilegal contra el Gobierno elegido, creando la división en la sociedad entre quienes apoyaban al Gobierno republicano y quienes se oponían a él. Los anarquistas estaban en una posición difícil: tenían que luchar contra la sublevación fascista y adquirir armas sin reforzar el actual Gobierno. No sólo la población se polarizó con el levantamiento, también lo hicieron los antifascistas en sus diversas respuestas. Las discusiones sobre la línea de acción de la CNT son documentos muy valiosos para el IWW de hoy en día.

54th Mass detailLa Guerra Civil en Estados Unidos: esclavitud contra la libertad

Un tipo diferente de polarización se produjo en Estados Unidos, en este caso sobre la esclavitud, que condujo a la Guerra Civil americana de 1861-65. El país se dividió social y regionalmente, entre el Norte y el Sur. Los abolicionistas hicieron innumerables esfuerzos para polarizar al país sobre el sistema esclavista. Su tarea, en lo que respecta a los blancos, era mostrar los horrores de la esclavitud, obligando a los ciudadanos a elegir entre la justicia y la maldad. Con respecto a los negros, la tarea consistía en liberarlos, ya sea con libros, periódicos, formas de huida y armas.

Al igual que en el caso español, el ejército federal del Sur se alineó con los derechistas locales. La burguesía esclavista de la Confederación lideró un levantamiento contra de su propio Gobierno. Para muchos blancos, el estallido de la guerra les privó de la posibilidad de ver el conflicto desde la distancia. Se vieron obligados a tomar partido, ya sea con el Norte o con el Sur, y en última instancia, independientemente de sus propias actitudes raciales, con la abolición o con la esclavitud. Para los negros, la guerra fue una oportunidad para liberarse, ya sea como soldados en el ejército del Norte o escapando de la esclavitud para cruzar las líneas de la Unión. Muchos abolicionistas prominentes se entregaron en cuerpo y alma a la causa de la Unión, y por lo tanto apoyaron al Gobierno republicano. Caben destacar a Harriet Tubman, que trabajó como exploradora, espía y enfermera del Ejército, y a Frederick Douglass, que reclutó negros para el 54 regimiento de Massachusetts, entre ellos a sus dos hijos. El principal movimiento abolicionista, formado por un puñado de cristianos y pacifistas del Norte, y las rebeliones aisladas de esclavos, podría constituir un importante objeto de estudio para los miembros del IWW interesados en el desarrollo de la polarización.

Ambas guerras civiles proporcionan paralelismos interesantes para nuestro tiempo. Los elementos de la derecha se sienten amenazados por las reformas de los Gobiernos progresistas y recurre a la violencia abandonando la legalidad constitucional, a pesar de la santa lealtad que antes le profesaba. Al parecer, a veces estamos mucho más cerca del rechazo a la democracia liberal de la derecha de lo que lo estamos de la revolución proletaria. Para aquellos de nosotros que estamos en EE. UU. sería una situación extraña encontrarnos del mismo lado que el Gobierno en su lucha contra el fascismo, pero no es imposible y hay precedentes.

IMG_1344El IWW como agente agudizador

El pasado influye a menudo directamente en el presente. En las ferias de armas de Phoenix se puede ver a los derechistas fomentando la lucha contra los socialistas y los mexicanos. Pero dejando de lado a los locos armados de Arizona, nuestra tarea como miembros del IWW es hacer de las divisiones políticas y el odio racial una lucha basada en la clase. Nuestro objetivo es enfrentar a la clase explotada, incluidos los blancos de derecha, en contra del capitalismo. Tenemos que definir el conflicto en términos que alienten a los trabajadores a ponerse de nuestro lado: la esclavitud contra la libertad, fascismo contra la democracia, o tal vez el 1 % contra el 99 %. Debemos definir el capitalismo como el enemigo y agudizar el conflicto para que los elementos económicamente descontentos se unan, quizá sin darse cuenta, al lado de sus compañeros de trabajo y en contra de las empresas para las que trabajan. Tenemos que crear una situación en la que los trabajadores blancos tengan que preguntarse: ¿Estoy del lado de mis jefes y los políticos, el fascismo, el nazismo y la esclavitud, o estoy del lado de los trabajadores, la democracia y la libertad?

El IWW tiene una posición excepcional para agudizar la polarización del conflicto de clases. Somos los abolicionistas y antifascistas de nuestro tiempo. Tenemos el poder de crear una división de clases en la actual turbulencia y apostar por una revolución social multiracial. Para ello, tendremos que considerar numerosas tensiones: formar coaliciones o confiar en nosotros mismos como organización, centrarnos en la liberación de los trabajadores negros y morenos o bien predisponer a los trabajadores blancos en contra del sistema, exacerbar las contradicciones de los sindicatos y la izquierda u organizar la autodefensa mutua, continuar la organización sindical o desarrollar una posición más abiertamente revolucionaria.

El IWW se está posicionando lentamente para facilitar, o tal vez liderar, un poderoso movimiento de clase a nivel internacional. Debemos estar listos para convertirnos en el polo que atraiga a la clase obrera revolucionaria.