El lugar de una mujer está en su sindicato

Por Pasionaria

Traducido por Grace MLJoin the OBU mujeres

Este artículo trata sobre mi experiencia personal militando en el sindicato IWW, lo que he aprendido y porqué pienso que como mujer* es importante que participe en él. Como está basado en mi propia experiencia, usaré el lenguaje que es relevante para mi y con el que me siento cómoda. Soy completamente consciente de la existencia de diferentes lenguajes relacionados con el género en particular, pero considero que geográfica, cultural y socialmente no tienen que ver con mi experiencia personal. No haciendo uso de ellos, no es un intento de ofender o alienar a quien se sienta diferente, pero, como ya dije, esto trata de mi experiencia personal. Espero que independientemente de tu bagaje y experiencia, encuentres en este artículo algo con lo que indentificarte e inspirarte.

El lugar de una mujer está en su sindicato… así puede aprender a plantar cara.

Niñas y mujeres de todo el mundo son predominantemente enseñadas cómo ser una “buena chica”. Sé bella. Sé mona. Sé un poco tímida y modesta. Sé educada. ¡Sé complaciente! Todo lo demás es “malo”, “maleducado” o peor. Tengo la suerte de ser, como mi educado compañero inglés diría, “alguien que no tiene paciencia para estupideces”, o, como diría yo, citando a Bette Midler, “No soy una cabrona, tengo poca tolerancia a las gilipolleces”.

A pesar de ser una Wobbly desde hace un tiempo, hace pocos años que empecé a participar de forma más activa en la delegación de la región donde vivo. Lo que me hizo cambiar fue una experiencia personal. Hace un par de años trabajaba para una pequeña organización de voluntariado donde tuve una de las peores experiencias de mi vida (aunque no la única, ¡desafortunadamente!). Mi mánager era esencialmente una acosadora quien, habiendo fundado y dirigido la organización por unos años, actuaba como su “Líder supremo”. Tuve incontables problemas con derechos laborales básicos, como tener un contrato de trabajo. Decidí confrontar a esta persona y presentar una queja con el apoyo de un compañero del sindicato. Fue una experiencia increiblemente estresante, me creó todavía incluso más problemas por el hecho de que mi mánager era una mujer como yo, y se definía como una persona concienciada política y socialmente, y miembro de colectivos oprimidos. A pesar de las noches sin dormir y del estrés, decidí seguir adelante con ello y plantarle cara. No era la primera vez que le plantaba cara a alguien – ¡mi tolerancia es jodidamente pequeña! – pero fue la primera vez que lo hacía conscientemente y como algo político. No reaccioné de forma impulsiva contra las gilipolleces de esta persona, tomé la decisión conscientemente e independientemente de las consecuencias me levantaría por mis derechos y hablaría, como Wobbly, como mujer, y como ser humano. 

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¡El lugar de una mujer es en su sindicato… así se puede sentir empoderada, copar espacio y apoyar a otras personas a hacer lo mismo!

Pasar la experiencia personal de realizar una queja en el lugar de trabajo me ha empoderado a diferentes niveles. Primero, he adquirido conocimientos prácticos sobre qué pasa cuando realizas una queja, cómo presentarla, qué esperar y qué lenguaje utilizar. Segundo, ahora soy completamente consciente del impacto emocional que los problemas laborales causan en las vidas de las personas. Tan pronto como la pesadilla acabó, lo primero que quise hacer fue realizar el curso de “Representante Sindical”, así podría representarme a mi misma y apoyar a otras personas en situaciones similares en su puesto de trabajo. Una vez más, eché de mi cabeza las voces del patriarcado que me decían que retomara el buen camino de ser una “buena chica”, y tomé la decisión consciente de seguir adelante y dar la cara. Y no sólo eso, sino que ayudaría a otras personas a sentirse igual de empoderadas que yo. 

Cuando terminé el curso de representante, no sabía que tomaría el camino de la lucha Wobbly y me convertiría en formadora. Para ser honesta, nunca pensé que un año más tarde incluso disfrutaría siendo formadora. Si alguien me hubiera dicho que iba a estar un domingo por la tarde en la plaza principal de Bristol realizando una formación sobre tácticas de organización Wobbly, me hubiera reído y hubiera dicho “Naaaaa, eso no es para mi”. Los bastardos patriarcales de mi cabeza jamás habrían creído que iba a hacer eso e incluso ¡qué lo disfrutaría!

El lugar de una mujer está en su sindicato… ¡así ella puede encontrar su lugar en la lucha!

Así que, aquí estoy ahora escribiendo este artículo. Me ha llevado varios años encontrar mi lugar en el IWW. Me uní a la delegación de Bristol tan pronto como se abrió porque quería formar parte de un sindicato de base que reflejara mi ideología, pero incluso así, me llevó un tiempo encontrar mi voz en él, y entender en de qué lucha me sentía más cercana y cómo participar en ella. Hasta ahora he sido la responsable de las comunicaciones de mi delegación por un año. Soy una representante sindical y formadora acreditada, he realizado cursos como formadora, y el año pasado me dediqué a atraer a migrantes europeos traduciendo materiales a otros idiomas, y reuniéndome con diferentes personas y grupos pertenecientes a esas comunidades. No está mal ¿no?. Todavía encuentro difícil a veces ignorar la mierda de las voces del patriarcado en mi cabeza diciéndome que soy prepotente y que debería callarme la boca más, y ser más modesta, tímida, educada, bonita, y más todo, que debería esforzarme más por ser una “buena chica”… pero la mayoría del tiempo estoy bastante orgullosa de poder decirle a esas voces que les j**** porque participando en el IWW me ha concedido el orgullo de ser un ser humano, una mujer, una Wobbly, y lo más importante una persona que da la cara.

* En el artículo original se utiliza siempre la palabra “womyn” para referirse a las mujeres, en lugar de “woman” que deriva de “man” (hombre)

logo del IWW

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Un Discurso Wobbly de Occupy Portland

Por: Tabatha

Hola. Me llamo Tabatha. Soy una madre, estudiante y trabajadora. Estoy acá como afiliada de los Trabajadores Industriales del Mundo. Nos llamamos Wobblies. Últimamente pienso mucho en la riqueza, como todos ustedes también seguramente. Pienso en de dónde viene la riqueza en los Estados Unidos, y cómo se ha acumulado. La acumulación comenzó con el robo de la tierra de los pueblos indígenas. Se robó y se sigue robando la tierra sagrada con el fin de acumular más riqueza. Así es el origen de la riqueza en los Estados Unidos en su forma de propiedad verdadera. Por cada tratado que se rompe, la riqueza crece. La riqueza es la acumulación de tierras robadas.

A partir de ahí, la tierra se pobló con esclavos – la gente raptada de sus familias y sus tierras. Por cada niño que robaron de su madre, la riqueza creció. Inmigrantes de todo el mundo llegaron y siguen llegando a este país, expulsados ​​de sus países por la pobreza la cual está vinculada directamente con los ricos de acá. Estos inmigrantes trabajaban y siguen trabajando en las peores condiciones de este país. Cuando se organizan, y lo hacen, se llama a Inmigración y Control de Aduanas (U.S. Immigration and Customs Enforcement o ICE) que desgarra a comunidades enteras de inmigrantes. Por cada inmigrante que sufre terribles condiciones de trabajo, con el miedo de la encarcelación o la deportación si se organiza, la riqueza crece. La riqueza es la acumulación de personas robadas.

Los trabajadores de este país viven sin seguridad de salud y atención médica. Se nos dice que tenemos la suerte de tener un trabajo. Qué suerte, mientras nuestras familias literalmente mueren por falta de medicina necesaria. Por cada muerte causada por negligencia en nuestro país, la riqueza crece. A medida que se toman nuestros hogares, y se les da a los bancos, la riqueza en este país crece. La riqueza es la acumulación de la desesperación.

La riqueza entonces no es sólo la acumulación de dinero. Es la acumulación del sufrimiento humano debido al capitalismo.

No deseo que la riqueza se distribuya de manera más justa. No deseo que el 1 por ciento del mundo sea 5 o 10 o incluso 20 por ciento. Anhelo de todo corazón que se detuviera la riqueza. Anhelo un mundo donde nos cuidamos a todos y a nuestro planeta. Veo lo que tenemos ahora y el dolor me consume. Pero hay esperanzas.

Hay un lema en el IWW que se originó cuando uno de nuestros organizadores fue asesinado por el estado: “No te llores, organízate”.

Los ricos en este país tienen mucho poder. Tienen recursos y están defendidos por el ejército y la policía. Todos pagamos los sueldos la policía con nuestros impuestos. Se les paga por protegernos. Pero nos oprimen y protegen solo la riqueza que destruye nuestras vidas, nuestra tierra. A veces, la totalidad de su poder es insoportable. Pero sabemos cómo superarlo. Conocemos el camino de salida. Lo utilizábamos en el pasado, como trabajadores. Nos organizamos y fuimos a la huelga. Y cuando hicimos esas huelgas, sacamos a los niños de las fábricas; luchamos por y ganamos los descansos y los fines de semana. Luchamos por todo eso, y lo tomamos, porque era nuestro derecho. Y cómo lo hicimos fue unirnos y negarnos a trabajar para ellos. Nos negamos a darles nuestra mano de obra para su beneficio. Una huelga general, donde cada trabajador en todas partes se niega a trabajar es la visión de los Wobblies. Sabemos que si dejamos de llenar los bolsillos de nuestros opresores, se debilitarán. Ellos nos necesitan. Ya sabemos hacer todo lo que necesitamos; son ellos que no saben hacer nada.

La gente de Oakland lo saben. Piden que todos los trabajadores se nieguen a trabajar hoy. Y estamos acá para apoyarles. Sabemos que cuando todos los trabajadores se niegan a trabajar, en solidaridad con los demás, podemos cambiar el mundo. Sabemos esto, porque ya lo hicimos.

La clave para nuestra liberación esta en las manos de cada uno: hay que unirnos y liberarnos.

~

Traducido por FW X379108
– Apareció en “
The Industrial Worker“, diciembre 2011

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