Recordando un Wobbly de mucha admiración: Vincent St. John

Por: Juan Conatz

Traducción por: JP y KF

Durante los 114 años de la existencia de los Trabajadores Industriales del Mundo (IWW), ha habido muchos organizadores y miembros cuyos nombres ha llegado a prominencia entre el sindicato. Algunos han tenido respeto, a otros los han odiado, y otros han tenido una mezcla de los dos. Pero nadie ha sido tan admirado en el IWW como Vincent St. John.

Nombrado “El Santo,” St. John nació en 1876 de padres Irlandés-holandés. Durante sus primeros 15 años, su familia se cambió frequentemente de lugares, residiendo en cuatros estados diferentes hasta que se estableció en Colorado en 1895, cuando St. John tenía 19 años.  Ahí comenzó a trabajar como minero y organizador del sindicato.

Con la edad de 24 años, fue elegido presidente de su sindicato local, en Telluride, de la Federación Occidental de Mineros (Western Federation of Miners – WFM). Al siguiente año, el local de Telluride fue involucrado en una huelga ferozmente disputada. Uno de los dueños de las minas organizó una “Alianza Ciudadana” anti-sindical para oponerse a los mineros huelgistas.

La policía delegó y armó a los esquiroles. En respuesta, St. John ordenó 250 rifles y 50,000 rondas de municiones para el sindicato. A medida que la huelga se prolongaba, ocurrió una confrontación entre los esquiroles y los huelgistas, en la que hubo disparos y unos cuantos hombres muertos. Al final de la batalla, los esquiroles se retiraron, y los huelgistas ocuparon las minas, prefigurando las huelgas de brazos caídos y las ocupaciones que primero hicieron el IWW en 1906 y luego seguido por el Congreso de Organizaciones Industriales (Congress of Industrial Organizations – CIO) y sindicatos independientes en los 1930s.

Un año despues, con la huelga en calma, Arthur Collins, quien organizó la Alianza Ciudadana, fue baleado y asesinado. Aunque poco evidencia existió para implicar a St. John, lo acosaron y lo pusieron en la lista negra de trabajadores mineros por años. Durante el mismo tiempo, y añadiendo a la mitología de su sobrenombre, St. John estuvo involucrado en el rescate de un desastre minero. Fue considerado un héroe local. Sin embargo, debido ha esto contrajo asma bronquial crónica a cambio de sus esfuerzos, se piensa que esto contribuyó a su temprana muerte.

Radicalizado por sus experiencias como minero en el Oeste Americana, St. John estaba considerado parte de la izquierda del sindicato Federación Occidental de Mineros (WFM). Cuando el WFM se convirtió en uno de los sindicatos fundadores del IWW, él se lanzó a si mismo entre el trabajo del IWW también. Además, se juntó al Partido Socialista de América, incluso se postuló para un cargo político en un momento dado.

En la Convención General del IWW de 1906, St. John fue uno de los principales de los “sindicalistas revolucionarios” que querían y lograron correr al presidente del nuevo IWW, Charles Sherman, considerado demasiado conservador. Además, los sindicalistas revolucionarios lograron abolir el cargo de presidente. Eligieron a St. John como ‘Organizador general’. En el mismo año, lo arrestaron en el área Coeur d’Alene en Idaho, mas probable por agitación sindical.

A finales de 1906 y principios de 1907, St. John estaba muy involucrado en la huelga de Goldfield, Nevada. Goldfield, que ahora es una ciudad muerta, fue una zona de minas en auge con cerca de 20,000 habitantes en ese tiempo. La huelga por la WFM, ahora afiliada con el IWW, fue confrontada de nuevo por una Alianza Ciudadana, y también por ley marcial y tropas federales. Aunque los trabajadores del pueblo Goldfield se organizaron con el IWW e iniciaron una huelga en simpatía con los mineros, la entrada de las tropas federales en el asunto dío fuerza a los dueños de las minas, y los usaron para recortar los salarios y declarar la política de “trabajo abierto” [“Open Shop” – osea, libre de sindicato].  Implicaron a St. John otra vez en un asesinato, con poca o ninguna evidencia, este vez de un dueño de un restaurante local.

Complicando aún más la huelga, e involucrando a St. John, fue una disputa jurisdiccional entre la WFM y una sección local del los Carpinteros de la Federación Americana del Trabajo (American Federation of Labor – AFL), que aparentemente se volvió violenta. Alguien, posiblemente un miembro de la AFL, disparó a St. John iriendo su mano, deshabilitandola por el resto de su vida. A pesar de que la huelga se considera una pérdida, ganaron el día de ocho horas de trabajo, algunos aumentos salariales, y otros beneficios. Sin embargo, la experiencia llevó a la salida de la WFM del IWW y St. John salió o fue expulsado de la WFM mas adelante en ese año.

En la Convención del IWW en 1908, St. John presidió. Aunque dudaba en llevar la moción para el debate, al final St. John se puso del lado de los “accionistas directos” en contra de los “socialistas políticos” como Daniel DeLeon. También lo eligieron como Secretario general (GS), cargo que ocupó hasta que salió del sindicato. Al entrar a su posición, él encontró al sindicato en profunda crisis financiera y suspendió el Boletín del Sindicato Industrial (Industrial Union Bulletin), una publicación con raíces en la facción “sindicalistas revolucionarios” de 1906. Para los próximos años, en su cargo como GS del IWW, ayudó a dar forma al sindicato en un modo radical y vió al sindicato crecer diez veces más en membresía. Muchas de las huelgas famosas, campañas de organización dinámicas, y estrategias innovadoras occurieron en esta epoca antes de la Primera Guerra Mundial, cuando St. John era el GS. Adicionalmente, actuó como una de las caras públicas del sindicato, llamando en las páginas de los periódicos sindicales, como Solidarity, para reforzar las luchas de libertad de expresión (“Free Speech Fights”) en lugares como Spokane, Washington y Duluth, Minnesota. A los alcaldes de Fresno y San Diego, California, St. John les envió declaraciones diciendo, “Se establecerá  la libertad de expresión… aunque tome veinte años.”

En 1914, posiblemente ahogotado después de años de batallas de organización y peleas faccionales, St. John renunció a su cargo de Secretario general y se fue al suroeste de Estados Unidos para ser prospector de oro. A pesar de su cambio, no se salvo de ser arrestado en 1918 durante la guerra, como parte de la persecución del IWW por el gobierno de EEUU. Lo pusieron a juicio junto con 101 otros Wobblies. Aunque St. John era un radical laboral con poco ilusiones en el sistema de justicia, su sentencia de viente años lo sorprendió. “No pensaba en que justicia de turba prevalecería en un corte de Estados Unidos,” él dijo. Cumplió dos años y medio en la Penitenciaría Federal de Leavenworth, Kansas, antes de ser indultado.

Tras su liberación, se reincorporó al IWW, pero justo durante un conflicto con el recien establecido Partido Comunista de América (CP), el cual estaba intentando ganar Wobblies a su partido. St. John se puso del lado de los anti-CP.

Se sabe muy poco sobre lo que él hizo entre su liberación y su muerte a los 56 años en San Francisco. St. John fue enterrado en una tumba sin marcas en Oakland, California. Casi 70 años después, finalmente, fue donada una lápida adecuada:

VINCENT ST. JOHN

1876 – 1929

“THE SAINT”

GENERAL SECRETARY

INDUSTRIAL WORKERS OF THE WORLD

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Revolución ante el monstruo capitalista

Por: JDM

Hoy generalmente se habla de revolución cuando se habla de la historia en tiempo pasado, en los anuncios publicitarios de una nueva mercancía o en un nuevo descubrimiento científico. Toda la izquierda y los reformistas en general hablan de “cambio”, “transformación”, etc, etc… Hablar de revolución social según la ideología dominante es anticuado, extremista, ridículo. Porque es “anticuada” cualquier manera de pensarnos a través del hilo combativo de la historia, es “ridículo” salirse de sus dogmas de comportamiento y es “extremista” cualquiera que no sea un oportunista, quien tenga posiciones firmes e invariantes ante el monstruo capitalista.

Más a tono con esta época es hablar de “REVOLUCIÓN INTERIOR”. Se lo hace desde la auto-ayuda, desde los delirios místicos consumistas que se adquieren en el mercado para reprimir o al menos calmar el dolor que causa esta sociedad antisocial, e incluso en ciertos ámbitos rebeldes. Se habla de “revolución interior” en sintonía con los mandatos de la ideología dominante, es decir: ya no habría revolución social y lo único que queda es hacer pequeñas transformaciones personales para que no cambie nada, ya no habría comunidad por lo cual sólo quedaría abocarse a lo individual. No vamos a ser nosotros quienes desprecien la importancia de los pequeños cuestionamientos, estas “tomas de conciencia” surgen de las condiciones materiales de existencia, del sentimiento común y comunitario con los demás, y no desde el repliegue individualista que se ve en cada semejante un competidor si no directamente un enemigo. Nos oponemos, y vamos a denunciar cada vez que podamos que: no existen soluciones individuales a problemas sociales, que no existen soluciones particulares a problemas totales. Y además remarcamos que en momentos de lucha, de insurrección, de organización proletaria, esos cambios personales se dan con más frecuencia, más intensos, más profundos… lo que hace evidente  cómo las condiciones materiales de existencia modifican la conciencia, y al revés. Es decir, no podemos pretender que todas las personas se “revolucionen” interiormente para, ahí sí, revolucionar el mundo; éstos son dos hechos indisociables, complementarios, y simultáneos.

En nuestra época también existe otra manera de rechazar la noción de revolución y de ponerla además en un lugar completamente estúpido. Se trata de ese discurso moderno o posmoderno (ya ni sabemos) que dice que es una cosa ya pasada de moda, que se acabaron los grandes discursos, las grandes transformaciones, que ya no hay proletariado ni burgesía sino un sinfin de sujetos sociales, etc, etc, etc… Es un síntoma de estos tiempos y su justificación victoriosa. La única verdad sería que «ya no hay verdades» y su brutal certeza sería que «todo es relativo».

Así nos proponen contemplar el mundo sin revolucionarlo, adaptarnos a él aunque tengamos algunas críticas y disgustos. En fin, otra vez nos proponen escoger una opción dentro de los asquerosos límites del sistema capitalista.  Pero de lo que se trata es de hacer saltar por los aires el modo de producción capitalista para destruir toda opresión, toda explotación, toda competencia y todo condicionamiento económico. Desde los discursos políticos, la publicidad, la televisión o las conversaciones entre esclavos que sólo representan la voz del amo, nos muestran esta realidad como algo ajeno a nosotros mismos y por lo tanto inalterable. Así nos sentimos desdichados pero impotentes, enojados pero resignados, deprimidos y enfermos por el dinero, el trabajo, en fin… por el Capital. ¿Por qué condenarnos a esto? ¿Por qué condenar a toda la humanidad a esto?

La desobediencia a lo establecido, el cuestionamiento de la normalidad capitalista y sobre todo la lucha cuando es social y revolucionaria, nos recuerdan que hay otras posibilidades, que esta mierda que nos imponen no es la única forma de vivir.

Boletín La Oveja Negra

Mujeres Sindicalistas I: ¡Pan y Rosas!

Por: Joe Grim Feinberg

Traducido por: Grace ML

Parece que nadie sabe exactamente cuando, pero años antes de 1911 una canción y una idea llamada “Pan y Rosas” comenzó a difundirse por el movimiento obrero internacional. Era, aparentemente, justo en tiempo. Cuando James Oppenheim publicó su poema “Pan y Rosas”, en diciembre de 1911, en “The American Magazine”, atribuyó su inspiración a “una consigna de las mujeres del este”, y de verdad, en aquellos años parecía circular entre las activistas norteamericanas del medio oeste de “The Women’s Trade Union League”. Sin embargo, este honorable origen fue rápidamente eclipsado por otros acontecimientos históricos.

As we come marching, marching in the beauty of the day,
A million darkened kitchens, a thousand mill lofts gray,
Are touched with all the radiance that a sudden sun discloses,
For the people hear us singing: “Bread and roses! Bread and roses!”

Mientras vamos marchando, marchando a través del hermoso día
Un millón de cocinas oscuras y miles de apartamentos grises,
Son tocados por un radiante sol que asoma repentinamente ,
Para el pueblo que nos oye cantar: ¡Pan y rosas! ¡Pan y rosas!

Primero vino el Día Internacional de las Mujeres, el cual celebra su nacimiento meses antes de la aparición del poema de Oppenheim. El movimiento de las mujeres estaba naciendo, sucedió justo cuando “Pan y Rosas” se estaba afinando (generalmente atribuída a una arreglista de melodías obreras y populares llamada Caroline Kholsaat) y comenzaba a conocerse más allá de las paginas de revistas literarias.

Lo siguiente que vino fue la huelga de trabajadores de 1912 en Lawrence, Massachusetts, la cual fue conocida como “La huelga de pan y rosas”. No hay evidencias históricas de que la frase “Pan y Rosas”, cantada, hablada, o escrita, apareciera durante la huelga, la más larga y exitosa de la historia de EE.UU, pero la leyenda obrera cuenta que la mayorías de las huelguistas llevaban carteles que decían “¡Queremos pan, y rosas también!”. Al final, da igual si la canción inspiró la huelga y el movimiento o al revés. Algo ya estaba en el aire.

As we come marching, marching, we battle too for men,
For they are women’s children, and we mother them again.
Our lives shall not be sweated from birth until life closes;
Hearts starve as well as bodies; give us bread, but give us roses!

Mientras vamos marchando, marchando, luchamos también por los hombres,
Por aquellos hijos de mujeres, y los protegemos maternalmente otra vez,
Nuestras vidas no serán explotadas desde el nacimiento hasta la muerte,
Los corazones padecen hambre, al igual que los cuerpos,
¡dennos pan, pero también dennos rosas!

Es interesante como el movimiento socialista necesitaba del movimiento de mujeres para recordarle que el hombre no sólo vive de pan. Pero de una manera u otra, el correctivo se empleó para combatir la creciente unilateralidad económica de la Segunda Internacional. Si la lucha por el socialismo había tomado la apariencia de hombres musculosos que exigían llenar sus panzas –  o peor aún, de duros trabajadores esperando obedientemente al inevitable desarrollo económico – entonces era hora de apuntar que “Los corazones padecen hambre igual que los cuerpos”. O mejor aún, no es sólo que el pan no nos satisface – porque sólo comemos pedazos – sino que no hay pan a menos que este venga con aroma a rosas. La materia prima es un sin sentido sin “arte, amor y belleza”, lo único que puede redimir el haber tan materialista de nuestros antepasados.

As we come marching, marching, unnumbered women dead
Go crying through our singing their ancient cry for bread.
Small art and love and beauty their drudging spirits knew.
Yes, it is bread we fight for – but we fight for roses, too!

Mientras vamos marchando, marchando, innumerables mujeres muertas
Van gritando a través de nuestro canto su antiguo reclamo de pan.
Sus espíritus fatigados conocieron el pequeño arte y el amor y la belleza
¡Sí, es por el pan que peleamos, pero también peleamos por rosas!

Pero, ¿Qué son el arte, el amor y la belleza? ¿No son categorías burguesas construídas por la separación de la simpleza, la crueldad y la fealdad de la esfera de vida refinada de la burguesía? ¿El género de estas categorías no enmascara la realidad opresiva de las mujeres trabajadoras de la idealizada imagen de las esposas burguesas? ¿Pueden las proletarias alcanzar esas cosas tan delicadas, sin excluirse a sí mismas como proletarias?

Sí, dice la canción, “Mientras vamos marchando, marchando” – la marcha en sí misma es lo que toca las oscuras cocinas y los miles de apartamentos grises con un radiante sol que “asoma repentinamente”. El día es bonito porque (“para”) la gente nos escucha cantar: ¡Pan y Rosas! ¡Pan y Rosas!. Como vamos marchando, marchando, hacemos belleza, cambiamos el significado de belleza, echamos abajo los muros de la fábrica que mantienen la belleza alejada.

As we come marching, marching, we bring the greater days.
The rising of the women means the rising of the race.
No more the drudge and idler – ten that toil where one reposes,
But a sharing of life’s glories: Bread and roses! Bread and roses!

A medida que vamos marchando, marchando, traemos con nosotras días mejores.
El levantamiento de las mujeres significa el levantamiento de la humanidad.
Ya basta del agobio del trabajo y del holgazán: diez trabajan y uno descansa.
¡Queremos compartir las glorias de la vida: pan y rosas, pan y rosas!

* * *

Lee la segunda parte de este artículo en Mujeres Sindicalistas: La Chica Rebelde, que se publicará próximamente en SOLIDARIDAD.

Para más información:

Timothy P. Lynch, Strike Songs of the Depression, Jackson, Mississippi: University Press of Mississippi, 2001.

Shelly Romalis,  Pistol Packin’ Mama: Aunt Molly Jackson and the Politics of Folksong, Urbana, Illinois: University of Illinois Press, 1999.

Jim Zwick, “Behind the Song: ‘Bread and Roses,’” in Sing Out! Vol. 46., no. 4 (Winter 2003), pp. 92-3.

Como construir una rama del IWW #2

por:  J. Pierce

Hola, compa, qué tal? Cómo va tu rama?

Vamos a hablar más sobre lo que puedes hacer con este IWW.  Aquí encontrarás una nueva lista de etapas para tu organización.  Las etapas que sugiero para tu rama empiezan con actividades faciles y seguras, sin embargo se van complicando y aumentando el peligro. Como en el artículo #1, lo que encontrarás no son recomendaciones oficiales. La lista está dirigida a nueva/os organizadores en Latinoamérica pero también sirve en otras partes. Las etapas son:

1.) Investigación y educación   2.) Preparación y recopilación   3.) Alianzas y unificación   4.) Organización y acción directa

Aunque las etapas están organizadas en secuencia, al momento de aplicarlas haras varias al mismo tiempo.  Lo que necesitas recordar es que no quieres iniciar una pelea antes de estar preparado/a.

La lista toma en cuenta el hecho que vario/as de ustedes viven en paises muy peligrosos para el trabajo que proponemos. Colombia y México, en particular, tienen muy mala reputación sobre la esperanza de vida de un/a organizador/a de sindicatos (o para el caso, un/a periodista…). Pero sí no hacemos este trabajo, quién lo hará? Con seguridad siempre en mente, lee las etapas y haz un plan de construir y crecer tu rama de “la cosa más grande en el universo” –  los Trabajadores Industriales del Mundo.

Las cuatro etapas para construir una rama del IWW:

1.) Investigación y educación – “Historiadores”

  • investigar la historia del IWW y sindicalismo revolucionario en tu región
  • organizar talleres, formación, y pláticas
  • escribir y traducir muchos artículos
  • iniciar redes sociales para tu rama del IWW
  • colectar a las personas que quieren ayudar al proyecto del IWW
  • encontrar un lugar para reuniones
  • escribir un plan

2.) Preparación y recopilación – “Abogados”

  • determinar los requisitos para registrar un sindicato oficial en tu país (tal vez no quieras estar registrado, o tal vez será necesario…)
  • establecer cuotas, requisitos de membresía, reglas del GHQ en Chicago, etc.
  • convertirse en expertos de derecho laboral de tu país
  • aprender y enseñar códigos de seguridad industrial, leyes sobre acoso sexual y discriminación, productos químicos y materiales peligrosos, leyes sobre inmigración y refugiados, salarios y beneficios estándares, deficientes e ilegales, etc.)
  • establecer una publicación (puedes revivir un nombre histórico)
  • delegar roles de oficiales de la rama (secretaria/o, tesorera/o, enlaces,  etc.)
  • fabricar botones, camisetas, etc.
  • imprimir volantes, panfletos, etc.
  • recaudar fondos
  • compartir una oficina con otra organización
  • investigar industrias en mayor necesidad de apoyo (Hay condiciones ilegales que pueden mejorarse sin parecer radicales… todavía?)
  • hablar con empleada/os de muchas industrias y trabajos diferentes
  • encontrar militantes e izquierdistas en los sindicatos oficiales
  • colectar contactos y refinar tu plan de organización

3.) Alianzas y unificación – “Activistas laborales”

  • iniciar campañas de “solidaridad” junto con otras organizaciones
  • participar en “Días internacionales de acción”
  • celebrar ocasiones radicales como Día Internacional de las Mujeres, Primero de Mayo, o días especiales de tu país
  • ser útil para trabajadores
  • formar alianzas con otros sindicatos independientes o revolucionarios
  • luchar en contra del racismo y sexismo (Haz de la lucha contra el racismo y sexismo una prioridad, tanto en sus campañas externas como dentro de la rama.)
  • refinar la cultura de tu rama y del IWW en tu región (Quiénes estarán atraida/os al IWW? Que música, imágenes, estilo y actitud usarás?)
  • escribir cartas en apoyo de campañas (a otros paises?)
  • difundir el mensaje del IWW en otras partes de tu región
  • reclutar a la gente y prepararles para ser organizadores

4.) Organización y formación – “Organizadores”

  •  iniciar camapañas de organización del IWW
  • entrenar tus organizadores con la formación OT 101 del IWW
  •  pelear con los empleadores usando acción directa en el lugar de trabajo, presión y boicots de la comunidad, cargos legales, y todas las herramientas que crecen el poder de la clase obrera
  • ganar en casos jurídicos
  • liderear manifestaciones
  • establecer una sala sindical del IWW
  • reclutar grupos independientes de trabajadores
  • publicar tus victorias para atraer más miembros
  • idear estrategias y tácticas nuevas para mejorar las condiciones industriales y crecer el IWW

Úsalos, compa, y sigue en contacto!

solidaridad@iww.org

La Cultura Política de los Industrial Workers en sus primeros 20 años de Historia.

Aquí tenemos un escrito enviado a SOLIDARIDAD por un compañero en España quien estudió el tema de los Trabajadores Industriales del Mundo (IWW) estadounidense. El encontró ideas interesantes sobre los orígenes políticos del IWW y su cultura, sin embargo en el presente articulo, tambien encontrarás algunos hechos que necesitan más investigación (Los hechos estan marcados con este simbolo † ). No podemos tomar crédito por sus resultados pero fomentamos el debate sobre sus ideas y la investigación sobre sus afirmaciones. – JP

* * *

La Cultura Política de los Industrial Workers en sus primeros 20 años de Historia.

Por: Jaime Caro Morente (Universidad Autónoma de Madrid)

El sindicato Industrial Workers of the World – Trabajadores Industriales del Mundo (IWW), fundado en 1905, es un rara avis dentro del movimiento obrero estadounidense. A pesar de que el movimiento obrero estadounidense fue muy fuerte todas sus sindicales eran muy conservadoras, sin embargo, los IWW, son un sindicato radical plenamente estadounidense. Entender las circunstancias en las que nacen los IWW y toda su cultura política es entender una transformación vital que acontece a finales del siglo XIX dentro del movimiento obrero.

Como algunos historiadores han señalado, entre ellos Paul Buhle, podemos diferenciar dos etapas en el movimiento obrero estadounidense: la primera, la mayor parte del siglo XIX, el peso del movimiento obrero lo tienen inmigrantes; en la segunda, comenzando por los Knights of Labor (Caballeros de Labor), pero mostrándose con todo su esplendor en los IWW, el peso del movimiento lo llevan los propios nativos estadounidenses. Estas fases se pueden extrapolar al terreno de los partidos políticos: contando con el Socialist Labor Party (SLP) de Daniel de Leon -inmigrante- en la primera; y en la segunda con el Socialist Party of America del bien conocido Eugene Debs.

Los Industrial Workers of the World tienen un lugar privilegiado dentro del imaginario sindicalista radical estadounidense debido a su temprano éxito y a la represión tanto estatal como privada a la que fueron sometidos hasta casi su destrucción. Pero, en mi opinión, lo verdaderamente importante de este sindicato es su cultura política única, que fue la que les brindó sus primeros éxitos y hace que, a día de hoy, sigan existiendo sin que su ideología haya cambiado mucho.

Debido a que, en su seno, desde la Convención Fundacional de 1905, han participado líderes pertenecientes a las dos culturas políticas obreras principales, anarquismo y socialismo, los historiadores que consideran estas dos ideologías “enemigas” no han sabido clasificarlos ideológicamente. Desde el historiador Paul Brissenden hasta la década de los 70, se determinó un status quo en los estudios relacionados con ellos: sus primeros dos años socialistas, a partir del cisma con el SLP debido a la “cuestión política”, anarquistas. Con esta simple clasificación, no solo perdemos la oportunidad de profundizar en su ideología, llega un momento en el que cualquiera que se acerque a su historia no entienda porque un sindicato anarquista pueda unirse a los socialistas en Lawrence 1912, esté presente en las reuniones de la II Internacional socialista discutiendo con Vladimiro Lenin o Rosa Luxemburgo, e incluso decida entrar por dos años en la Internacional Comunista .

Hay dos historiadores a los que debemos el reabrir el debate sobre la ideología de los IWW, Melvyn Dubofsky y Paul Buhle, ambos en sus investigaciones empezaron a ver que a los IWW no se los podía clasificar en este marco teórico, necesitaban uno nuevo. Paul Buhle fue el que se quedó más cercano al intentar un nuevo marco teórico: son socialistas, leen a Carlos Marx pero no están de acuerdo con él en todo, utilizan tácticas anarcosindicalistas, no quieren conquistar el Estado y son plenamente estadounidenses, nacen de su propia historia y experiencias.

Para empezar el análisis de su cultura política, que avanzo, es una cultura política “socialista estadounidense”, me gustaría empezar con una imagen: “Big Bill” Haywood el 27 de Junio de 1905 proclamando:

Fellow Workers! This is the Continental Congress of the working class. We are here to confederate the workers of this country into a working class movement that shall have for its purpose the emancipation of the working class from the slave bondage of capitalism.

¡Compañeros trabajadores! Este es el congreso continental de la clase obrera. Estamos aquí para confederar a los trabajadores de este país en un movimiento de la clase obrera que tendrá como propósito la emancipación de la clase obrera de la esclavitud del capitalismo.

En esta proclamación podemos condensar la principal hipótesis de que la ideología de los IWW nace directamente de los revolucionarios “Padres Fundadores” de Estados Unidos y de su tradición política. Es decir, la cultura política de los IWW es heredera, y una reformulación obrerista -con la ayuda del primigenio marxismo-, de la creada por Thomas Jefferson y James Madison .

Jefferson y Madison son los dos revolucionarios que crearon el corpus ideológico del republicanismo democrático estadounidense, ambos, influenciados por la obra de Thomas Hobbes, el Leviatán . Desde que se ganó la Guerra de Independencia y se empezaron a constituir los Estados Unidos, ambos quisieron trabajar en pro de las libertades individuales frente a, lo que temían, un Estado que pudiese acabar quitando la libertad de sus ciudadanos y “esclavizarlos”. Todos conocemos el sueño de país ideal de Thomas Jefferson, aquel país agrario en el que todos sus ciudadanos son poseedores de una parcela donde cultivar. Y, a través de los “Federalist Papers” sabemos la idea de Madison sobre la democracia, enlazándola con el sueño de Jefferson, tanto uno como otro, creen imposible la democracia si no hay propietarios del mayor recurso de la época, la tierra. Lo que asegura la democracia y la libertad, es la independencia económica. Madison fue más allá, no se puede ejercer la democracia ni la libertad si no se tiene la independencia económica.

La tremenda industrialización que se dio en Estados Unidos a finales del siglo XIX produjo un shock en sus habitantes, este progreso los estaba condenando a la miseria había unas ideologías que intentaba responder ante esto, pero eran europeas y de inmigrantes, se veían como ajenas a todo lo que se había construido y prometido en esta joven república. El primer sindicato estadounidense en intentar dar una respuesta a esta miseria fueron los Knights of Labor que acabaron en fracaso, pero en 1905 surgirían los IWW que dentro de la tradición política estadounidense iban a dar respuestas a sus habitantes.

Los Industrial Workers of the World reunieron en 1905 a todos los líderes del sindicalismo estadounidense, incluso al líder de su enemiga American Federation of Labor, Samuel Gompers , para proponerles una “solución” al conflicto industrial y a la lucha de clases. Su propuesta era el sueño de Jefferson, todos los trabajadores debían controlar los medios de producción, solo así, se conseguiría la democracia de Madison, la Industrial Democracy. Si bien esta era su idea principal, necesitaban de más ideas para articular su discurso político y para ello se servirían del marxismo primigenio que incluso algunos anarquistas entre sus filas aceptaban.

La Convención de 1905 siempre se ha tratado en la Historia como un pacto tácito entre las tres “almas” de los IWW: los sindicalistas, los marxistas y los socialistas de Debs †. Sin embargo, no hubo tal pacto, lo que hubo fue una reformulación de las tres culturas políticas para crear una nueva, de mínimos, en las que pudieran estar todos cómodos, sin olvidar la presencia anarquista en la convención de personajes como Carlo Tresca , Lucy Parsons y el apoyo de la mítica Emma Goldman . En esta reformulación, quien llevaba el liderazgo fue la rama sindicalista dirigida por Thomas Hagerty, “Big Bill” Haywood y William Trautmann.

Al haber un crisol tan grande de ideologías, y no todas ellas “amigas” la construcción en de los IWW en base a objetivos a corto plazo y a largo plazo era la más lógica, pero la más compleja también. A partir de principales objetivos, se construiría la organización para conseguirlos de la manera más eficiente y no al revés, los IWW nacían desde el pragmatismo, aunque con unos objetivos casi irrealizables y que iban más allá de lo propuesto por cada ideología constituyente de los mismos. La nueva Hegemonía se estaba formando.

Una vez alcanzadas posturas comunes sobre los objetivos, había que poner el camino para llegar a ellos, y definieron dos tipos de objetivos: a corto plazo; (1) mejora de las condiciones de vida de los obreros, y a largo plazo; (2) abolir el presente sistema y (3) la producción controlada por los trabajadores organizados en los IWW.

El primer objetivo, y en el que todos estaban de acuerdo con conseguir era mejorar las condiciones de vida del obrero. El segundo era una cesión a los socialistas, marxistas y anarquistas: abolir el capitalismo -llamado por los sindicalistas wage system. Y el tercer y último objetivo, cesión de los socialistas, marxistas y anarquistas a los sindicalistas era, el que la IWW sería la que llevaría a cabo la producción una vez derribado el anterior sistema, otorgándoles así el sueño Jeffersonionano de propietarios. Aunque, tanto para el marxismo como para el anarquismo, los trabajadores son los que deberían ejercer la producción una vez abolido el capitalismo, los sindicalistas querían poseer los medios de producción por su propia cultura política estadounidense.

Los IWW dedicarían la mayoría de su existencia al primer objetivo, aunque pusieron mucho empeño en realizar el segundo mediante la educación de sus militantes. No podemos olvidar la importante maquinaria educativa, comunitaria y propagandística de los IWW en esta época.

Precisamente, esta unión entre diferentes culturas políticas fue la que le reporto la fuerza y los éxitos de los que gozaría hasta la llegada de la Tercera Internacional. Era un sindicato estadounidense, no ajeno a sus habitantes ya que habían sido educados en la cultura de propietarios también, pero era radical al aunar el marxismo y el anarquismo. “One Big Union” no era un lema de ensueño, durante sus primeros años los IWW consiguieron ser la sindical por excelencia y con pleno derecho en Estados Unidos.

Para finalizar me gustaría destacar 3 hitos o éxitos de los IWW en la historia del movimiento obrero global. El aporte de los representantes del SPA, SLP e IWW al Congreso de Stuttgart de 1907. En este congreso los IWW consiguieron debatir de igual a igual, dentro de la teoría marxista, con gigantes como Lenin, Karl Kautsky y Luxemburgo sobre la naturaleza del movimiento obrero y la relación entre partido y sindicato. Los europeos siempre han pensado que el partido está por encima del sindicato y este último debe cumplir las órdenes del partido como vanguardia del movimiento obrero. Los IWW consiguieron pasar una resolución en la que se proclamaba que el sindicato y el partido estaban al mismo nivel en cuanto a la tarea revolucionaria, eran iguales y no había jerarquías entre ellos. El segundo hito, los debates internos -con votaciones- sobre la inclusión de los wobblies a la III Internacional Comunista. Este debate interno desangró a los IWW, pero con todo respeto a sus hermanos ideológicos soviéticos decidieron no entrar en la III Internacional para mantenerse fieles a su cultura política †, la conquista de los medios de producción por parte de los trabajadores sin la necesidad de la toma del estado.

Y, este segundo hito enlaza con el tercero, al mantenerse fieles a su ideología han conseguido mantenerse con vida hasta ahora con lo cual pueden aprovecharse de la coyuntura del capitalismo hoy en día. Hoy es una realidad que el “capitalismo americano” y sus valores, el American way of life ha triunfado en el mundo. Pero un sindicato que nace precisamente de estos valores y es tan internacional como los IWW pueden aprovechar esta coyuntura para expandir su propia “revolución” y sindicalismo. No hay que olvidar que pensadores como Noam Chomsky, militante wobbly, han extraído de su concepto clave, la Industrial Democracy, la idea básica para articular su debate de “democracia contra capitalismo”, que a día de hoy lo podemos ver usado en la “nueva izquierda”, que viene a sustituir a la socialdemocracia, cuyos representantes a nivel político pueden ser Bernie Sanders en Estados Unidos o Jeremy Corbyn en Reino Unido.

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Contáctanos para más información sobre la historia del Gran Sindicato: los Trabajadores Industriales del Mundo – IWW. 

solidaridad@iww.org

Realizar lo irrealizable

 

Saludos companeros, aqui esta un boletín mundial de lucha de clase. Es el análisis material de la realidad bajo el capital y de la necesidad de lucha y avance de la comunidad humana contra toda la explotación. – JDM

«Alguno pensará que “suena muy bien pero es irrealizable”, ¡lo que es irrealizable es modificar tímidamente un poquito del sistema!  ¡lo que es irrealizable es una revolución parcial, meramente política, económica o cultural, que deje intactos los pilares donde se asienta todo este sistema capitalista!»

Toda tarea constructiva o positiva que no se base en la contraposición al dominio del Capital solo sirve para fortalecerlo,  ¡No hay nada positivo a salvar!  Los explotados no tenemos nada que gestionar, construir, ni proponer para que funcione mejor esta sociedad.

La tarea de los revolucionarios consiste en la negación de este sistema de muerte, con su trabajo, sus mercancías, sus jerarquías, su progreso, su ciencia, su familia, sus ideologías, sus religiones, todos sus muros, prisiones y hospitales, …

Este sistema en el que no puede existir otra comunidad que la del dinero, es totalitario, y por lo tanto ha de ser destruido totalmente.  Lo único que es necesario afirmar es la comunidad de lucha para abolir este orden social y pelear contra todos los espejismos que nos proponen para salvarlo.  Y esta comunidad únicamente se abre paso en la negación , en la ruptura, en la crítica, en la destrucción de todo lo que nos destruye.  Es en esa inmensa tarea destructiva donde se halla el germen de la verdadera comunidad humana.

Boletín Voladura