Trabajar para mandar – Parte 3

417588453_527f1b0872Escrito por FW Sarah
Traducido por Milena

Parte 3: tras la línea

El día después de la reunión de los trabajadores de Starbucks en la Batcueva, nos vimos trabajando un turno de mañana con falta de personal, pero aquella vez fue diferente. En vez de sentir la frustración de siempre, aquellos de nosotros que habían asisitido a la reunión intercambiamos miradas cómplices y empezamos a llevar a cabo nuestro plan de seguir todas las normas, haciendo así el servicio más lento. También susurramos a los compañeros de trabajo que no sabían nada que fueran más despacio, que no se matasen. Fue como si todos respirásemos profundamente y empezamos a trabajar a un paso seguro y riguroso. Los efectos fueron instantáneos. La velocidad del servicio cayó en picado inmediatamente. Se nos acabó el café preparado porque sólo lo preparábamos cuando el temporizador lo señalaba. Todos nos quedamos en las posiciones que nos habían sido asignadas y actuaromos solamente bajo las direcciones del Store Manager. Cada 10 minutos, cuando se le asignaba a alguien limpiar la sala, hacíamos un trabajo meticuloso, asegurándonos que todo estaba limpio y correctamente abastecido. Cada pedido de bebida y comida fue perfecto. Dan, el Store Manager, perdió la cabeza. Corría arriba y abajo como un loco. Fue lo más que ninguno de nosotros lo había visto trabajar. Lo mejor de todo fue que no podía enfadarse con nosotros: no sólo estábamos haciendo nuestro trabajo, sino que lo estábamos haciendo exactamente como debíamos. Cada bebida fue hecha de manera perfecta, las pastas fueron horneadas una por una con la configuración de horno correcta, y cada tarea de limpieza se hizo exactamente tal como debía hacerse. Continuamos haciendo esto toda la semana. Nos vimos a nosotros mismos haciendo risitas y compartiendo intercambios de apoyo secretamente. Era normal escuchar “¡Uau, mira, Dan está trabajando hoy! Ahora sabe lo que aguantamos cada día”. Estábamos trabajando como un equipo en vez de culparnos unos a otros de una situación que ninguno de nosotros podía controlar. Mientras tanto, los trabajadores seguíamos llamando a Partner Resources (Recursos para el Trabajador). Todos llamaron a la línea directa excepto dos baristas y dos supervisores. Todos nosotros nos atuvimos a lo que dijimos en nuestra reunión inicial, con la esperanza que nuestras llamadas contasen una historia consistente.

No parecía pasar nada, pero al menos sentíamos que controlábamos la situación. Sentíamos que estábamos haciendo algo para hacer nuestros trabajos y nuestras vidas mejor, en vez de esperar a que las cosas cambiasen. Nuestra capacidad de disminuir la cantidad de negocio de la tienda reforzaba este hecho.

Una semana después de haber empezado nuestro trabajo para mandar y nuestros contactos coordinados con Partner Resources, vimos resultados. Se inició una investigación de nuestra tienda. Los jefes de Dan estaban allí cada día. Curiosamente, la investigación no fue el resultado de nuestras llamadas y quejas, sino de que habíamos disminuido las ganancias de la tienda unos 10.000 dólares aquella semana. Los jefes de Dan estaban furiosos ante la pérdida de negocio. Ellos vigilaron mientras uno de cada cinco clientes se iba de la tienda porque la cola era demasiado larga y se movía lentamente. Cuando a los baristas nos preguntaron por qué pasaba aquello, todos respondimos: “Hace falta más personal. Necesitamos de 7 a 9 personas para hacer bien nuestro trabajo y mantener contentos a los clientes”. El horario del siguiente mes ya había sido impreso, pero de repente Dan empezó a preguntarnos a todos si queríamos más horas. Añadió al menos a dos personas en cada turno. Después de eso, siempre hubo suficientes trabajadores como para realizar bien nuestro trabajo. Ahora, Dan sabía qué pasaría si había falta de personal, y sabía que la pérdida de ganancias que podíamos causarle seguramente afectaría su futuro en la empresa.

Desgraciadamente, no pudimos lograr que Dan dejase de ser nuestro Store Manager, y él continúa haciendo de nuestras vidas un infierno. Sin embargo, el poder que sentimos aquella semana no será olvidado. Los lazos de solidaridad entre aquéllos involucrados en la planificación e implementación de la acción durarán por mucho tiempo. Todos nosotros saboreamos lo que era tener control sobre nuestros trabajos, y eso nunca nos lo podrán quitar.

Solidaridad,

FW Sarah

Starbucks Workers Union (Sindicato de Trabajadores de Starbucks)

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– Publicado en “The Industrial Worker” 2013

logo del IWW

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Trabajar para mandar – Parte 2

Grand Rapids SBX IWWEscrito por FW Sarah
Traducido por Milena
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Trabajar para mandar – Parte 1

IWWstarbucksEscrito por FW Sarah
Traducido por Milena

Parte 1: la chispa que encendió el fuego

Los fines de semana son una auténtica locura para un barista de Starbucks. Son los días en que la gente tiene tiempo para descargar las frustraciones de su semana de trabajo en algún trabajador desprevenido. Los clientes entran con niños gritando, autobuses enteros de turistas se ven con dificultades para entender por qué una bebida pequeña se llama “alta”, y las tiendas en sí no tienen suficientes trabajadores como para satisfacer la demanda. Por eso tiene sentido que fuese domingo cuando un acontecimiento desencadenó que los baristas de Starbucks empezasen un inteligente juego de poder para mejorar sus condiciones de trabajo.

Anna, también conocido como “Mamá Oso” por su fiera actitud protectora, es nativa de Florida. Me contó su historia una vez que caminábamos por el vecindario donde trabajamos: el abuso que soportó en su casa, la violación que resultó en el nacimiento de su hijo, el acoso a manos de las otras niñas en el colegio y la muerte de su mejor amiga. Anna ha sido una barista de Starbucks durante los últimos tres años. Le gusta su trabajo porque sus compañeros son simpáticos y le muestran respeto. Conoce a casi todos los clientes que vienen a nuestra tienda, que tiene un alto volumen de ventas, y algunas veces incluso les decora el vaso con dibujos hechos a mano. La capacidad de trabajo de Anna se ve frecuentemente afectada por problemas de salud crónicos. He trabajado en turnos en los que se va de la sala para toser sangre. La intensidad del trabajo que hacemos cuando no hay suficiente personal, amplificada por factores ambientales debidos a la pobreza y el vivir en los barrios bajos, hace que enferme y que agarre cualquier resfriado o virus con el que tenga contacto.

Aquel domingo en particular, Anna necesitaba irse antes debido a enfermedad. Ya había trabajado varios turnos enferma aquella semana, pero aquel día ya no podía más. Ella sabía que no se le pagarían las horas de baja y que se arriesgaba a perder su subsidio de atención sanitaria si trabajaba menos horas de las requeridas para mantenerlo. Anna caminó hasta la habitación trasera, donde el manager de nuestra tienda se sentaba, para hacer aquella necesaria petición.

3552680183_fa799684b7El manager de nuestra tienda, Dan, había sido trasladado allí hacía cuatro meses. Todos le dimos una oportunidad de organizarse. Como he mencionado antes, nuestra tienda tiene unas ventas muy elevadas. Servir a cien clientes en media hora y hacer una caja de 10.000 dólares antes de las 10am es normal para nosotros. El trabajo enseguida era demasiado para Dan, tenía dificultades para hacer una sola bebida y si estaba en la sala más de 30 minutos quedaba cubierto de sudor. Era disperso, ladraba órdenes que causaban confusión y se negaba a escuchar los consejos de los baristas que habían trabajado en la tienda durante más de cinco años. Los resultados eran confusión, moral baja y comentarios humillantes de los clientes frustrados. Dan hacía favoritismos y, si le cuestionabas sus decisiones, se te daban menos horas o eras transferido a otra tienda. Anna sabía que ponía en peligro algo más que su paga del día cuando se fue a la parte de atrás para pedir irse a casa por enfermedad. Pero no se esperaba lo que pasó. Anna se aproximó tímidamente a Dan mientras él estaba sentado en su escritorio, fingiendo revisar los formularios de pedidos que de todos modos seguirían siendo incorrectos. Ni siquiera se volvió para saludarla mientras ella explicaba que casi se había desmayado y, finalmente, hacía su petición. Las palabras “necesito irme a casa” provocaron a Dan. Para ser un hombre que nunca se mueve rápido, Dan se giró a la velocidad de la luz y, en su frustración, lanzó un clasificador de tres anillos lleno de papeles contra Anna mientras ladraba: “¿Realmente estás tan enferma?”. Anna se quedó sin palabras y, anonadada ante esta inmadura agresión, se alejó. Cuando se retiró a la barra, donde el resto de nosotros seguíamos trabajando, acordamos entre todos que ella debía simplemente fichar la salida e irse a casa. Dan se había pasado de la raya.

Apéndice 1: Jerga de Starbucks

Barista: trabajador que hace bebidas, limpia los baños y la tienda, hace de cajero y abastece la tienda.

Ayudante: trabajador que limpia y repone artículos. Starbucks ha eliminado casi completamente este puesto de trabajo de la empresa, obligando a los baristas a hacer turnos para limpiar y reponer mientras están sirviendo a los clientes.

Supervisor de turno; supervisor: llamado también “el barista que cuenta dinero”. Son jefes de sala y dicen a los baristas cuándo pueden tomarse un descanso y cuándo deben estar trabajando. También piden suministros, cuentan el dinero de las cajas y atienden a las situaciones dificultosas o los clientes alborotados cuando es necesario.

Ayudante de manager: hace muchas de las tareas asignadas al manager y actúa como su ayudante operando la tienda. También trabajan de barista durante sus turnos.

Store manager; manager: está al cargo de hacer los horarios, hacer pedidos y implementar nuevas promociones. También deberían estar en la sala ayudando a los baristas cuando estamos muy ocupados.

Suelo; barra: la zona donde los baristas hacemos la bebidas y servimos a los clientes.

Parte de atrás: habitación donde se guardan los productos y donde tomamos nuestros descansos.

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– Publicado en “The Industrial Worker” 2013

logo del IWW

Acerca de los Trabajadores Industriales del Mundo (IWW)

por: Pasionaria, Bristol IWW (Reino Unido)

¿Por qué el IWW? Samsung action - Bristol IWW

Somos un sindicato de base y democrático que ayuda a organizar a todos/as los/as trabajadores en todos los lugares de trabajo. El IWW se diferencia de los sindicatos tradicionales en que creemos que la clase trabajadora más voz cuando está organizada por sus diferentes industrias. Por ejemplo, maestros/as, trabajadores de limpieza y secretarios/as que trabajan en la misma escuela deberían todos ser clasificados como trabajadores de la educación y formar parte del mismo sindicato. Además, los sindicatos de una industria son mucho más fuertes si se encuentran en la misma organización que el resto de los sindicatos industriales. Nuestro objetivo es una reorganización de la sociedad que beneficie a toda la comunidad y no sólo a los accionistas y a las empresas.

No somos:

Un sindicato lleno de burocracia asfixiante o vinculado a partidos o grupos políticos.

Un sindicato liderado por peces gordos podridos de dinero que concluyen acuerdos con la clase dirigente a tus espaldas.

Un sindicato que vende servicios, seguros de vida o tarjetas de crédito.

Somos:

Un sindicato liderado por nuestros/as miembro/as: todos tomamos todas las decisiones y tenemos derecho a una opinión propia.

Un sindicato a favor de unir a la clase trabajadora de todos los comercios, industrias y países.

Un sindicato capaz de ofrecer ayuda práctica a nuestros/as miembros/as en sus lugares de trabajo.

Un sindicato flexible que no excluye a nadie aunque cambie de trabajo o contrato.

¿Para quién es el IWW?

En IWW es un sindicato para todos/as los/as trabajadores que no tengan el poder de contratar o despedir a otros/as trabajadores. Esto también incluye trabajadores que se hayan jubilado, que tengan contratos a tiempo parcial o temporales o que trabajen desde sus casas, estudiantes y desempleados/as. También son bienvenidos/as miembros/as de otros sindicatos.

Una introducción al IWW

Fundado en 1905, el IWW es abierto a todos/as los/as trabajadores. No hay que dejarse confundir por la palabra “industrial” en nuestro nombre: nuestros integrantes son profesores, trabajadores de limpieza, trabajadores sociales, vendedores, albañiles, camareros/as o programadores informáticos/as. También te puedes unir al sindicato si aún no tienes empleo. Sólo los jefes pueden afiliarse.

El IWW está dirigido por trabajadores, no por jefes ni burócratas sindicales. No está controlado por ni afiliado a ningún partido o movimiento político. Tampoco damos dinero a ningún político. Las cuotas de afiliación se utilizan exclusivamente para mantener la unión y organizar en diferentes lugares de trabajo. Por eso son muy bajas.

¿Por qué unirse al IWW? Pay Bonny - Bristol IWW

No se necesita mucho tiempo para darse cuenta de que trabajadores y empleadores no tienen los mismos intereses. La clase trabajadora quiere menos horas, salarios más altos y mejores beneficios. Queremos que nuestro trabajo sea menos aburrido, menos peligroso y menos destructivo para el medio ambiente. Queremos tener control sobre la forma en que producimos bienes y cómo prestamos servicios. Queremos un trabajo significativo que contribuya a nuestras comunidades y al mundo. La clase dirigente, en cambio, quiere que trabajemos más horas, más duramente, más rápido y más barato; quieren menos regulaciones ambientales y de seguridad y exigen un control absoluto sobre todas las decisiones, los horarios de trabajo, las palabras y las acciones en el lugar de trabajo.

Los beneficios prácticos de un sindicato

Unirse a un sindicato es la forma más fácil de defendernos en nuestros lugares de trabajo y comunidades. También es la manera más efectiva de mejorar nuestras condiciones laborales. Esa es la causa por la que los empresarios luchan tanto y destinan tanto dinero para mantener a los sindicatos fuera de sus lugares de trabajo.

Los/as trabajadores que hacen parte de un sindicato suelen tener un salario mejor, más seguridad en el empleo, mayores beneficios y más flexibilidad para programar sus turnos. Tener salarios más altos significa poder trabajar menos y tener más horas para disfrutar de las cosas buenas de la vida. Además, los lugares de trabajo sindicalizados son más seguros y producen menos casos de acoso, discriminación y favoritismo. Esto se debe a que un sindicato otorga a los/as trabajadores el poder de tomar todas las decisiones acerca del trabajo. Cuanto menos decisiones dejemos en manos de la patronal, mejores serán nuestras vidas, nuestras familias y nuestras comunidades. Los sindicatos también ofrecen asistencia externa, es decir, ayuda en cualquier tipo de problema laboral, pero también fuera del trabajo.

¿Por qué un gran sindicato único? Samsung picket - Bristol IWW

Aunque tu trabajo no sea malísimo, o es “bastante bueno” (por el momento), en el IWW creemos que deberías afiliarte al sindicato de todos modos. Tenemos que empezar a sacar la cara por nosotros/as mismos/as y nuestros/a compañeros/as en las diferentes industrias y lugares de trabajo. Pregunta en tu próximo turno cuántos compañeros de trabajo tienen dos o tres trabajos, o a cuántos les queda un día de pago antes de perder su casa.

Tenemos el deber de mejorar las condiciones laborales a largo plazo también: no sólo en términos de victorias inmediatas, sino como parte de un proyecto más grande de construcción de una economía radicalmente nueva dirigida por los/as trabajadores en beneficio de toda la comunidad. La única manera de hacerlo es organizarnos. Cuando nos unimos en torno a nuestras experiencias e intereses comunes, podemos mejorar visiblemente nuestros puestos de trabajo. Nuestra tarea, no la de los jefes, es la que hace posible nuestros puestos de trabajo. Son nuestros conocimientos y nuestras experiencias que mantienen sus negocios a flote. Podemos usar ese poder para mejorar nuestra vida laboral.

¡Sí, me quiero afiliar!red_card

Como miembro del IWW, recibirás:

1. Ánimo, asistencia mútua y apoyo.

2. Asesoramiento de expertos y ayuda con procedimientos como audiencias disciplinarias o quejas.

3. Ayuda y orientación sobre la organización en tu lugar de trabajo.

4. Una organización internacional dedicada a trabajar para construir el poder de la clase trabajadora en nuestro trabajos y comunidades.

5. Algunas cosas prácticas que proveeremos:

Tu tarjeta de afiliación de la Unión, tu insignia del IWW, copias digitales en PDF del “Industrial Worker”, nuestro periódico internacional, boletines internos, una suscripción a la lista interna de correo electrónico, el folleto “El gran sindicato”, la Constitución Internacional, el Libro de Reglas y el Manual de Políticas y Prácticas de la Administración Regional.

Formulario de solicitud

Para subscribirte, rellena el siguiente formulario on line: http://www.iww.org/membership/2/form

Para más información, mándanos un correo a –  bristol@iww.org.uk

 

logo del IWW

 

Nadie dijo que esto sería fácil

workerspowerPor: Norma Raymond
Trabajo en una empresa grande y estúpida que tiene básicamente un monopolio en su industria. Escaparse es poco probable por eso yo he desarrollado muchos mecanismos de supervivencia. Espero que estos métodos no sean evidencia verdadera de rastros de síndrome de Estocolm. Justificar este empleo es difícil así que hago lo que puedo para sabotear mientras intento formar un sindicato.
Todos los días animo a los compañeros para que bajen la producción. Los urjo que falten cuando están enfermos. Los suplico que hablen cuando hay algún problema. Me ofrezco para acompañarlos si eso les haría más cómodos. Pensamos ideas juntos sobre qué podría mejorar nuestro trabajo y hacer que sea más gratificante. Les señalo los problemas laborales y aliento un diálogo abierto. Estas no son acciones extraordinarias. Suceden naturalmente, todos los días como respuesta a los patrones empresarios.
Se le dice a un trabajador enfermo que “Bueno, no nos conviene que te vayas a casa temprano,” (como si nosotros pudiéramos agendar nuestras enfermedades) o “No te ganaste suficientes horas pagadas para faltar por enfermedad.” Se le dice a una trabajadora que pasa por acoso sexual  que “Bueno, a nosotros nos gustaría tener un ambiente laboral donde se puede bromear y pasarlo bien,” o “Los hombres son así no más”. Tener esperanza es difícil cuando algunos que sufren ese acoso se niegan a hablar. Es frustrante cuando ellos que tienen que escuchar estas cosas ridículas acaban hartos y se renuncian. Los jefes les dicen “tranquilo” o “relájate” como si ellos fueran los culpables. El patrón no te va a proteger, por eso tienes que aprender como protegerte a ti mismo. El patrón es innecesario, pero va a implicar que tú eres reemplazable. Por eso tenemos que luchar, sindicalizarnos y conocer nuestros derechos.

Me dijeron en el entrenamiento de organizadores 101 del IWW que cuando uno intenta formar un sindicato siempre habrá personas que nos decepcionan. Un/a gran amigo/a que asegura que él o ella apoya el sindicato. Una persona que está 100% a favor puede renunciar. Pero también nos dijeron que alguien imprevisto, inesperado, tiene una queja seria y un futuro afiliado del sindicato en espera. Otra persona más, después de aprender, querrá participar ansiosamente.

Intento ser un ejemplo de militancia, esperando que con ese ejemplo los demás tomen la iniciativa. Escucho a los demás y me los tomo en serio. Lucho por mis compañeros y por mi misma. Tengo la esperanza de que ellos luchen por mi también, pero que mantengan cierta precaución porque sé que capaz no lo tomen en cuenta. Pienso críticamente sobre lo que los patrones dicen y lo que de verdad quieren decir- He aprendido sus juegos y siempre elaboro nuevas estrategias.
Es una paradoja. La lucha es difícil aunque completamente natural. Es lenta, pero estimuladora. La lucha te puede hacer sentir muy solitario pero también muy empoderado. Te puede romper el corazón o hacer que se llene de orgullo. No es fácil – pero en cierto sentido lo es también! Lo único constante es que mantener la esperanza es lo más importante. No solo por ti mismo, sino por tus compañeros de trabajo, tus amigos, tu familia, y las generaciones que vienen. Tantas personas antes que tú, tantas personas que nunca conociste, lucharon por ti. Capaz que algunos digan “Las cosas antes eran muchas peores” pero no dejes que eso te ciegue, sabes que toda la actualidad se puede mejorar.
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Traducido por FW x379108
– Apareció originalmente en “The Industrial Worker“, abril 2015.
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¡Bienvenidos a Solidaridad 2016!

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¡Bienvenidos a Solidaridad 2016!

Hola y bienvenidos al nuevo año de Solidaridad, la revista en lengua española de los Trabajadores Industriales del Mundo (I.W.W.). Ya después del primer año del relanzamiento de nuestra revista hemos publicado más que 70 artículos, porciones de libros, historias de trabajo y resistencia, canciones y más. Esperamos superarlo este año y presentar consejos útiles para organizarse en el trabajo, noticias del movimiento obrero y contar luchas de la clase trabajadora.

¡Contribuir a Solidaridad!

Agradecemos a todos los lectores que visitaron nuestra pagina este año. Nuestras publicaciones recibieron más que 6,500 vistas y este año esperamos que los que antes leían Solidaridad comiencen a contribuir también. Si el año pasado tradujiste un artículo, te interesaría escribir sobre tus condiciones laborales este año? Si solo leíste la pagina ponte en contacto con nosotros! Si estás afiliado/a a otra organización, puedes comunicarte con nosotros para compartir publicaciones y noticias. Siempre estamos abiertos a cualquier forma de participación y esperamos sus mensajes! Fotos, vídeos, artículos, comentarios – todos serán bienvenidos. Nuestra visión es crear una publicación útil y interesante que sirve a la clase trabajadora en todos lados para organizarse y ganar mejoras económicas.

Gracias a todos por su apoyo!

Salud y solidaridad,

El Comité de Solidaridad

Graeme M., J. Pierce., MK, Fernando G., Matt Z.

 

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Trabajo Invisible: Retos de las Mujeres en la Economía de Servicios

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Por: Lydia Alpural-Sullivan

Traducido por: X378240 y X363823 (Chicago, IL, EEUU)

En el cambiado panorama económico de la economía global del siglo 21, no existe ni una teoría ni un sistema bien desarrollado para cuantificar el valor del trabajo fuera del campo de la producción de bienes materiales. La tarea de cuantificar el valor del trabajo como un bien en sí es compleja y abstracta.  El resultado de este problema es que, cuando un empleador quiere determinar el valor de las habilidades de un/a trabajador/a para fijar el pago un empleador tiende a usar subjetivos puntos de referencia definidos por la tradición y particularmente la división sexual del trabajo en el caso de las mujeres.

El tipo de trabajo disponible a las mujeres (no debe confundirse con el trabajo que las mujeres escojan, como a la clase capitalista le gusta verlo) sin duda es influenciado por la desigualdad de pago. En 2013 los datos de La Oficina de Estadísticas Laborales de EEUU (OEL) indica que la gran mayoría de los trabajos de más bajo salario está en el sector de servicios, particularmente en las ocupaciones alimentarias y al detalle—industrias ocupados en gran parte por trabajadoras femeninas.  Es más, las mujeres no están solo sobre-representadas en los trabajos de bajo salario; también tienen los salarios más bajos entre esa sección de trabajadorxs.

El trabajo doméstico que las mujeres hacen en la casa y en la comunidad también es un trabajo tradicionalmente no pagado. Es razonable imaginar que hoy los patrones simplemente esperen las mismas habilidades y trabajos de las mujeres, y así normalizan la idea de que esas formas particulares de trabajo femenino deban ser proveído sin costo adicional. En su libro escrito en 1983, El corazón dirigido, Arlie Hochschild acuño la buena frase “trabajo emocional”, definida como lo que “requiere que una persona provoque o reprimir sentimientos para mantener el semblante exterior que produce el estado de ánimo apropiado de los demás.”  Mujeres trabajadoras están particularmente susceptible de realizar labor emocional por los trabajos disponibles a ellas y, además, porque son socializadas sin piedad a cargar el peso de ser agradables y amistosas. Ciertas sectas del Mormonismo adoptaron el dicho para sus mujeres jovenes—”Siga amable”, como un aviso que la amabilidad pasiva es el deber de su sexo.

Entonces, ¿Qué es la conexión precisa entre mujeres con trabajos que reflejan la división sexual del trabajo y la divergencia salarial? Tradiciones culturales derivadas de una historia escrita por la voz del patriarcado parecen sugerir que el trabajo femenino sea simplemente más inútil. Ciertas tareas, asignadas históricamente al ámbito de mujeres, se han transformado en empleos “humillantes” (en vez de “honoríficos”)—o en otras palabras, empleos que nunca fueron celebrados, agradecidos, respetados y que nunca serán respetadoes en proporción a su uso y valor para la sociedad.

Para encontrar vieja prueba de milenios de una divergencia de género en valor, se puede empezar en Levítico 27, versos 3-7, que contiene una tarifa donde se describe el valor de esclavas. El valor promedio de una esclava era aproximadamente 63 por ciento menos del valor de un esclavo. Qué interesante, la diferencia salarial promedia de una trabajadora entre 1950 y 1990 estuvo 62.5 por ciento del salario de hombres. Hasta casi el siglo 21 parece que el pago de mujeres se ha quedado en general asombrosamente atrás. Es posible que el patriarcado inherente de estos sistemas de creencias sea el vehículo a través de los siglos que causa una diferencia de valor en general.

Para ver como el trabajo emocional es ignorado en el lugar del trabajo, solo hay que imaginar qué tarea parece más agotosa—una trabajadora de jardín de niñxs cuidando a 20 niñxs o un técnico arreglando un carro.  Hay que incluir en la consideración que el técnico gana casi doble lo que gana la cuidadora—y él es masculino y ella femenina. Alternativamente, unas industrias dominadas por hombres (como la informática) contratan a “madres de oficina”—mujeres empleadas para que las oficinas funcionen sin problemas, usando sus habilidades interpersonales. Estas mujeres no reciben sueldos por sus contribuciones interpersonales a la empresa a pesar de que cargan un peso emocional y psicológico significativo en el lugar de trabajo.

Obviamente, cerrando la divergencia salarial tiene implicaciones profundas para la clase trabajadora.  Lo que podemos hacer como trabajadorxs para ayudar a solucionar esto es primero reconocer el trabajo que hacemos y entender los problemas particulares que trabajadoras tiene en los trabajos de servicios. También tenemos que hacer un esfuerzo para considerar nuestrxs compañerxs trabajadorxs así. Y quizás lo más importante es que tenemos que unirnos voluntariamente y hablar cuando vemos que los patrones se están aprovechando de esta condición.  La herramienta favorita de la clase capitalista es dividir a lxs trabajadorxs—por el pago, por la raza, por el género—para tentarnos a creer que unos trabajos, unas habilidades, unxs trabajadorxs son más importantes que otrxs y que tienen más valor. Tolerar una divergencia salarial de género es asistir a la clase patronal hacia esa finalidad.  a única solución es ser una persona defensora de cualquier trabajador/a que no recibe pago suficiente para cada pedazo de trabajo que hacen, sea trabajo visible o no.

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Publicado en “The Industrial Worker”, marzo 2014

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